La conquista de Aris…se complica
Base submarina Atlantes
Localización: Clasificada
Zaira se veía desconfiada. El sabelotodo de Walter hacia lo posible por convencerla pero ninguna de las pruebas eran suficientes. Nisiquera estar mirando el cuerpo calcinado guardado en la sección médica de Atlantes.
Walter estaba a punto de vomitar. Pero conservaba la calma o por lo menos eso intentaba. Hacia lo posible por demostrarle cierta dureza a Zaira que esta solo ignoraba o mejor dicho no le prestaba atención. Estaba Zaira vestida con este único traje azulado de oficinista. Arreglándose los espejuelos de vez en cuando hablando detrás de su mascarilla blanca con unos guantes puestos tocaba el cuerpo con cuidado.
En una mesa metálica un cuerpo calcinado completamente color carbón con notables facciones de sufrimiento y ambas manos petrificadas hacia arriba. Llevaba congelado alrededor de tres años y se mantenía bastante bien a pesar de todo. Zaira lo había guardado como evidencia. Buscando una manera de identificar el cadáver y así estar segura de su muerte. Pero hasta ahora mientras otros hacían lo suyo por sepultar el caso no queriendo recordar ese fatídico día, resultaba irrealizable para Zaira. Todos los mejores médicos forenses del mundo realizaron intensos estudios sobre el cadáver. No faltaban las pruebas dentales que también se quedaban en nada totalmente inconclusas. Quizás era una vieja obsesión de Zaira. Seguramente estaba acostumbrada a ver un muerto o al menos a reconocerlo. Este simplemente carecía de descripción. Toco muy de cerca a la joven agente de rango Norid 5. Lo más cercano al presidente.
A Walter era obvio que no le gustaban estas visitas a la morgue. Se le notaba en el rostro pavoroso que miraba para todos lados como si alguno de los muertos que se hallaban en los congeladores fuera a levantarse.
-Señora perdone el atrevimiento. Dijo Walter con tímida voz viendo que Zaira seguía buscando pistas donde los expertos no la habían encontrado. ¿Por que sigue con lo mismo?...¿no ve que se hace daño a usted misma?. Haga lo que han hecho todos…darle punto final y archivar este caso. Es imposible que este vi…
-No te he preguntado tu opinión Walter. Espeto Zaira de pronto. Si quieres por que me cansa tu carita de asustado puedes irte. Déjame sola.
-Tampoco me pida eso…mira acuérdese que existe evidencia de gente que levanta los muertos y si estos…
-¡Déjame sola!...¡¿ Por donde oyes por el…!...(se da cuenta de su mala actitud y respira profundamente) lo lamento Walter. Me pongo así cada vez que veo a esta basura…
-Debemos darle sepultura señora. No creo que sea conveniente para nadie seguir viendo esto todo el tiempo. A todo el mundo le trae malos recuerdos.
Zaira contempla el cadáver una vez más esta vez desde cierta distancia.
-Creo que tienes razón Walter. Para mi todavía es difícil creerlo.
-Me asombra usted con una maestría en psicología dejándose dominar por sus emociones. Eso demuestra debilidad señora.
Zaira ríe silenciosamente observando al tembloroso Walter.
-Sabes Walter a veces pienso que estas enamorado de mí.
-¡¿Que…quien….yo!...¡Imposible!(sonrojándose) además usted no es mi tipo. (Después de esas palabras se le caen los papeles que lleva en la mano del nerviosismo y al intentar cojerlos se resbala de sus mismos pies) Oh perdone mi estupidez señora.
-Eres todo un mal de nervios…bueno Walter tengo cosas que hacer.
Zaira le pasa por el lado a Walter y este se percata de que no ha guardado el cadáver.
-Señora espere…(olvidándose de los papeles y levantándose rápidamente) el cadáver.
-Ah la bestia esa. Dijo Zaira de espaldas y con una sonrisa maliciosa.
Guárdalo tu Walter. Después de todo es solo un muerto.
-¿Que?...espere no se valla…no me ignore…tengo mie…(se queda con la palabra en la boca tras la salida de Zaira por la puerta y el sonido que esta ocasiona al estrellarse la puerta hace que este de un brinco espantado) OH Dios yo no quiero quedarme aquí solito…(respira profundamente buscando calmarse y hablando para si mismo) Es solo un muerto. No puede pasar nada…pero es que yo vi lo de los zombis. ¿Pero que clase de pacifista soy yo?. Temblando por un muertito que nadie conoce. Yo puedo hacerlo…yo puedo hacerlo…soy el increíble Walter. El más fuerte. El más despiadado. Nadie puede contra mí. Ja soy solo yo contra el mundo.
Y una alarma repentina de su reloj Almitron lo hizo pegar este único grito chillón de espanto que cualquiera se confundiría y de lejos pensaría que se trataba de una damisela en peligro. Se escondió debajo de una mesa. Para luego después de tanto temblor darse cuenta de lo que se trataba. Se hecho a reír casi con demencia orgulloso de que no hubiera sido nada que lo pudiera haber despellejado vivo. Se puso de espaldas al cadáver. Revisando el reloj Almitron.
"Agente 22015 en problemas"
"Ultimas coordenadas de su localización…."
-Ya empezamos mal. Que pudo haberle pasado a San…
Un leve sonido pero muy audible para Walter lo paralizo de pronto. Sabia que venia a sus espaldas. Como si se tratase de algo rompiéndose. De pronto no se sentía más solo.
-Es solo mi imaginación. Es solo mi imaginación. Soy el poderoso Walter. El increíble Walter…nadie puede contra mi…
Por primera vez cuando le funcionaba el espectáculo de salir corriendo despavorido hizo todo lo contrario. Walter consiguió fuerzas y se volteo hacia el cadáver llevándose una gran sorpresa y gritando despavorido.
Por esta vez su imaginación no le jugo una broma pesada…
A Zaira le pareció escuchar un grito. Pero estaba más pendiente a su Almitron que al miedoso de Walter quien solía asustarse por cualquier cosa. Las últimas coordenadas de Sandy lo posicionaban en New Jersey pero después de eso la señal se vio interrumpida. Pocas personas sabían sobre la red Almitron especialmente sobre este reloj que lucia como uno convencional.
Se apresuro al centro de mando. Donde había una pantalla gigante y otros expertos en comunicación tratando los problemas mundiales y constantes de otros agentes pacifistas. La alarma ya había sido transmitida y Zaira pregunto:
-¿Que tenemos ya lo encontraron?.
-Todavía no señora. Respondió un joven agente. Esperamos sus órdenes.
-Es raro. Añadió otro. No existe notificación alguna de Sandy en alguna misión especial en New Jersey todas esas cosas se notifican primero.
-Es material clasificado. Se apresuro a decir Zaira. Digamos que Sandy se consiguió novia.
Todo el centro de mando se paralizo. Miraron a Zaira sin creerse sus últimas palabras. A Sandy no se le conocía ninguna prometida desde… bueno no valía la pena mencionarlo.
-El mismo Sandy que nosotros conocemos.
-El único que ustedes conocen.
-No puede ser el que se pasa lamentándose y llorando como los perritos en celo…nah no lo creo.
Todos se pusieron a comentar entre ellos. Zaira les siguió la corriente por un rato hasta que dijo en voz alta:
-Muy bien se que están emocionados pero debemos encontrarlo y nada de esto a los Duques…¿de acuerdo?...ya saben como son esos viejos tan especiales para nosotros. Y tampoco empiecen a regarlo por ahi en esa red de noticias que ustedes tienen. Ya mucha gente se a enterado de acuerdo…
Eso último sonó más a una petición que a una orden. Los jóvenes del centro de mando expertos en computación, siendo esa prácticamente la única vida social conocida por ellos afirmaron no hacer nada de eso. Pero sus miradas cómplices decían otra cosa. Ahora con sumo interés se pusieron a trabajar. Buscar la última localización de Sandy no parecía ser tarea sencilla. Quién lo había secuestrado parecía conocer muy bien lo que hacia. Zaira se dio cuenta que con esto no llegaría a ningún lado por consiguiente decidió inclinarse a la opción alterna. Todos los miembros de la familia Henríquez tenían un transmisor subcutáneo. Se acerco a una de las computadoras tecleando rápidamente. Era raro verla haciendo eso por lo que se gano la mirada perpleja de todo el mundo. En la pantalla gigante apareció un mapa en otra región distante a la de los Estados Unidos. Era una pequeña isla en medio de la nada.
-Por lo menos los encontré y al parecer están vivos. Todo lo que queda es hacer una misión de rescate.
-La iniciaremos inmediatamente.
-Gracias. Dijo Zaira más calmada y cruzándose de brazos. Si mi abuelo se entera de que secuestraron a Sandy…
-¿Enterarme de que?.
Eran pocas las veces que a Zaira se le erizaba la piel. Odiaba ser sorprendida de esta manera por el viejo agente retirado Leonardo Henríquez. Su abuelo. Ella siempre hacia lo posible por adivinar su llegada. Rastreaba todos los rincones. Pero saber a ciencia cierta cuando el veterano hombre aparecería de manera sorpresiva era casi imposible.
Odiaba cuando venia a supervisarla y ponerle un defecto al trabajo que con tanto esfuerzo realizaba. De cualquier forma debía siempre tenerlo de buenas. Era la persona que le brindaría la recomendación para presidenta cuando llegara el momento. Oculto la expresión de desaprobación que representaba esta inoportuna visita con una sonrisa perfectamente hipócrita.
-Hola abuelito lindo bendición. Te ves bien. Me hubieras avisado tu llegada y prepararía un comité de bienvenida para ti. Sabes muy bien que una persona de renombre como tu que lucho tanto por la paz siempre se merece ser recordada…(pensando mientras sigue sonriendo) viejo decrepito cascarrabias…viejo verde desgraciado…
-Cada vez que vengo sigues igual de hipócrita Amiris.
-Huyyy…pensó Zaira de nuevo deseando tener una pistola para pegarle un balazo. No me llames por mi segundo nombre…es que este viejo… tranquila Zaira todo sea por la presidencia.
-Veo que las cosas siguen igual aquí…dijo don Leonardo caminando por el centro de mando no siendo saludado por nadie antes lo hacían pero deseaba que prosiguieran trabajando regañándolos como todo un dictador.
-No se a que te refieres abuelito. Volvió a decir Zaira de manera condescendiente. Hemos actualizado todos nuestros sistemas y bueno los agentes pacifistas trabajan incansablemente por la paz mundial.
-No fuéramos nadie sin su ayuda señora.
Zaira quien había preparado de antemano ese comentario ( por lo menos le daba tiempo a preparar algunas cosas para cuando llegara de esta única manera sorpresiva) soltó una sonrisa inesperada. Cómo si el comentario la hubiera complacido grandemente aunque deseaba conservar cierta modestia reflejada. Don Leonardo hizo lo propio. Reír cínicamente a sabiendas de la trastada de Zaira.
-Buen intento Amiris. Pero se necesita más que eso para lograr convencerme. Especialmente después de…¿cuál seria la mejor manera de describirlo?...
-Aquí viene su palabra favorita. Pensó Zaira nuevamente ahora sin poder ocultar su molestia manteniendo una sonrisa obviamente forzada. Mierda..
-¡Mierda!. Exclamo Don Leonardo de pronto alzando la voz. ¡Esto es una perfecta mierda!.
-Abuelo perdona la interrupción pero (Zaira aclara su garganta antes de hablar) yo he trabajado muy duro para que te refieras a mi de esa manera. Mira si quieres te muestro los avances que hemos realizado y comparado con años anteriores las escalas muestran…
-Amiris…de nuevo lo importante es el ahora y de la manera que te veo no pienses en esa recomendación cuando llegue el momento.
-¿Qué diablos quiere este viejo de mi?...
-Pero olvidémonos de temas irrelevantes…dime ¿Dónde esta mi querido Sandy?. El pacificador ejemplar que solo se centra en su trabajo en vez (mira a Zaira de manera despectiva siendo el mensaje directamente para ella) de sus propios intereses.
-El ha sido…
-¡El esta muy bien!. Dijo Zaira de pronto interrumpiendo al agente que se dirigía a hablar. ¡No puede estar mejor…en otra de sus ejemplares misiones para mantener la paz mundial!. Esta en el Líbano ¿sabes?. Y como siempre las negociaciones van muy adelantadas. El declara que en algunas dos semanas más se declarara el cese al fuego. Siempre es muy preciso con sus fechas si no no las diera. Conoces muy bien a mi viejo tío. (Acompaña todo esto con una risa nerviosa)
-Y ¿Por qué no puedo comunicarme con el y su transmisor de emergencia se encuentra activado?...Me imagine que serias tu la incompetente que estaría a cargo del centro de mando y decidí darme la vuelta. Seguramente algo le a pasado a mi hijo y tu ni siquiera haz mandado un equipo de rescate capaz de localizarlo.
-¡A eso me dirigía hasta que llegaste a moles…(Zaira se queda callada ante la mirada perpleja de Don Leonardo)!. Perdón. Tienes razón…soy una incompetente.
-Era hora de que te dieras cuenta.
Una alarma sonó de pronto. Era conocida por Zaira y el mismo Don Leonardo. Era todo lo menos esperado y para Zaira el solo escucharla le decía que las cosas no se podían poner peores. La presidencia se iba cada vez más lejos. Se aprecio en la pantalla gigante. Sectores eran invadidos por muertos vivientes caminando atacando a todos los agentes sacándoles el cerebro. Aquellos con armas correspondían. Pero eran en masa y seguían moviéndose con rapidez tomando totalmente por sorpresa a todo el mundo. No era la primera vez que Zaira veía una escena parecida. De hecho tenía experiencia en ese aspecto. Empezó a repartir órdenes inmediatamente. Mandando una señal de emergencia a todos los sectores que todavía no había sido invadidos.
A Leonardo le parecía muy graciosa la escena. Solo aseguraba para el lo fracasada que era su nieta. Que no la quisiera a ella en la presidencia era por obvias razones. Deseaba poner a uno de sus hijos especialmente a quien el consideraba el más talentoso. Entre todos los sonidos que se distinguían estaba la risa en trasfondo de Leonardo. Que a pesar de ser casi inaudible, para Zaira era como un infierno. El peor y más desesperante sonido. Así enojada le grito:
-¡¿De que te ríes!. ¡No le veo lo gracioso!.
-Parece que se te olvido el límite de gente en la morgue. Esa maldición lleva casi un siglo.
-¡Pues para tu mayor información no se me ha olvidado!. Hice la cuenta esta mañana según creo y ni tan siquiera llegaba al numero 666. Eran menos de 200.
-No puede ser posible. Exclamo Leonardo de pronto tornándose serio. ¿Andas insinuando?...
-Que se repite la historia. La perfecta distracción. Siempre te dije que no había desaparecido. Ese cuerpo era ajeno. Pero nadie me creyó.
-Son solo especulaciones.
-¿Vas a seguir con lo mismo?...si quieres quédate aquí sacando conclusiones abuelito lindo. Yo tengo cosas más importantes que hacer como salvar a mi gente.
Zaira salio corriendo del centro de mando. Leonardo la seguiría algunos minutos después todavía pensativo y dudoso. El mismo vio el cuerpo envuelto en llamas. Nadie sobreviviría a eso al menos que…
Mientras continuaba el caos en la base de Atlantes, nadie prestaba atención a lo que realmente ocurría. Excepto Zaira quien se imaginaba de quien debía ser el autor de todo esto. Se sentía estar reviviendo el pasado a cada segundo. Hacia lo posible por llegar al almacén de armas. Al final solo ordeno que todos los sectores se cerraran. No le temía muertos andantes. De hecho funcionaba bastante bien contra la ira que contenía ver al viejo cascarrabias que tenia por abuelo.
Alguien había colocado cuerpos de más en la morgue tiempo después que ella reviso la cuenta. Algo que representaba rutina. Era difícil moverse entre el mal olor de los cuerpos tanto de los ya muertos como de los recientemente asesinados por convertirse en zombis. De cualquier forma la normalidad había regresado por el momento pero había paralizado las operaciones en el centro de mando, dejándolos descomunicados con el resto del mundo. A pesar de los esfuerzos de Zaira de arreglar todo con la mayor brevedad posible los regaños no se hicieron esperar y resulto amonestada por algo que según ella no resultaba su culpa.
El presidente salio de su oficina donde guardaba una de esas especiales siestas en la tarde, estirando sus músculos y molesto por que su secretaria no le había llevado el habitual café que lo esperaba. Sin sus espejuelos no reconoció que la secretaria yacía en el escritorio en un charco de sangre con partes desmembradas de su cuerpo. El se había mantenido seguro todo el tiempo quien sabe como. Cuando Don Leonardo apareció le explico con increíble esmero lo ocurrido. Ambos hombres disfrutaban de botellas de vino de antigua cosecha como si nada hubiera pasado. Zaira por consiguiente se quedo resolviendo el trabajo sucio. Siendo esta la responsabilidad que le tocaba, pero sabia muy bien que el informe ignorado por el presidente( el cual se desprendió de ella completamente como si esta no existiera cuando vio a su viejo compañero de aventuras encerrándose en la oficina con este), era el único sustento que tenia para salir bien parada de esta. En otras ocasiones lo lograría. Pero seguir seduciendo al presidente de la liga no era ya algo que le estuviera agradando mucho. Además tarde se dio cuenta de que el experimentado viejo parecía estarla usando.
El rescate a Sandy ya iba en camino. Todavía la experiencia le decía que algo extraño ocurría. La red de asuntos paranormales se encargo rápidamente de levantar la maldición de los muertos. Puesta hace más de un siglo por un grupo de Necromancer quienes salieron perdiendo en una vieja disputa. Todavía la maldición no tenia forma de levantarse por lo que aprendieron a acostumbrarse al hecho de no pasarse del límite de cadáveres.
En el pasado sin embargo alguien conocido por la liga y que de esa misma forma traiciono a la misma uso una técnica similar. Cadáveres que aparecieron misteriosamente en la morgue y en otros lugares ocultos de Atlantes. El objetivo en el pasado fue robar armas declarando un conflicto armado con toda la liga. No obstante el intento fue frustrado aunque fue uno de los más cercanos a una total destrucción en la historia de la liga.
Olvidándose de lo que pudieran hablar el par de viejos insípidos, Zaira encontró la armería intacta después de una rápida revisión. Aparte de lo normal, primeros informes indicaban que nada de vital protección o que representara un peligro inminente para la liga y a su vez para el resto de la población mundial había sido dañado, alterado o desaparecido. Zaira todavía se negaba a creerse tal cuento. Algo tuvieron que haberse llevado. Ella revisaba esa cuenta con recelo. Bueno debía aceptar que en ocasiones se volvía tan rutinario que delegaba la labor en otros por tener mucho trabajo. De igual manera esto no significaba que ella no estuviera segura de lo que hacia.
El cuerpo de Walter fue hallado en la morgue totalmente desmembrado. No de la forma pensada debido a que Walter era un androide. Uno de esos primeros prototipos con personalidad alterada. Los anteriores se creían muy valientes y eso ocasionaba un problema. Terminaron creyéndose superiores a los humanos pero esa era otra historia.
No era la primera vez que a Walter le pasaba algo malo. Sufría accidentes todo el tiempo. Pero como la compañía encargada de fabricarlos de nombre Cyberbiotica, los prestaba para pruebas de igual manera los reemplazaba sin muchas explicaciones. Zaira una vez le cayó a tiros por insoportable y propasado. Este en cuestión parecía estar siempre enamorado de ella de la manera más infantil y juvenil posible. No era el único androide haciéndose pasar por humano en las facilidades de Atlantes. No se revelaba la identidad de ninguno puesto que el experimento se trataba de eso mismo. Evaluar su comportamiento entre los humanos hasta llegar a la copia perfecta. Después de eso que seria lo siguiente. Algunos llegaban a imaginárselo. A hacer bromas al respecto pero temerosos en el fondo. Se consolaban pensando que ese era un futuro muy lejano todavía.
Las incongruencias continuaban. Todo seguía imputando a Zaira como la principal causante de lo ocurrido. Una simple falta de atención. Cuando esto representaba la primera enseñanza requerida para dirigir las operaciones principales del centro de mando. Ciertamente la habían tomado por sorpresa. Tenía capacidad para improvisar en cualquier cosa, sin embargo existían ciertos detalles que la dejaban casi sin explicación. No tenía palabras y ella presentía que debía tratarse de una vil estrategia. ¿Pero de quién?. Por eso no tuvo que resultarle sorpresa lo siguiente que presencio cuando entro al centro de mando. Don Leonardo al lado del viejo carcacha del presidente, hablando muy amigablemente incluso riendo como si se tratase de un día casual en la liga. En este momento Zaira estaba con aires de paranoia y desconfiaba de cualquiera que le pasara por el lado. Alguien quería ostentar con su carrera. Con los sueños forjados. Ella solo podía imaginárselo. Así cuando vio la sonrisa cínica de Don Leonardo no dudo que se tratase de otro truquito del increíble abuelo que le guardaba tanto cariño.
-Ah Zaira querida. Dijo el Presidente recibiéndola. ¿Dónde estabas te andábamos buscando?...(en son de broma) no debes preocuparte no como gente al menos que estemos en mi oficina…(se ríe como si hubiera hecho el comentario antes y Zaira solía reírle la gracia esta vez solo obtiene su seriedad) Bueno puedes redactarme lo ocurrido…digo si sabes que paso verdad…
-Claro. Añadió Zaira con una sonrisa claramente hipócrita. Pero me parece que mi abuelo aquí presente lo puso al tanto de todo. Así que de que sirve. Me consta que el cariñoso de mi abuelo tuvo que haberle envenenado la mente. ¿Vamos atrévase a decírmelo?. No debe preocuparse no como gente ni cuando estoy en esos días del mes.
-Cálmate Amiris. Veras no queremos hacerte una encerrona ni nada por el estilo si eso es lo que estas pensando.
-¿Dime abuelo cuando dejaras de ser tan cínico?. ¿Y cuantas veces debo repetirte lo mismo?. (Alzando la voz) ¡No me llames Amiris maldita sea!.
-No tienes derecho a hablarle así…es tu abuelo. Le debes respeto.
-¿Respeto?...¿Yo?. ¿A quién?. Al anciano que quiere quitarme el derecho de ser presidenta. Lo único que hace es atacarme. Puedo llegar a pensar que todo esto es un truco de el. Yo revise esa cuenta esta mañana. De donde salieron tantos cadáveres. Pregúntele al vejestorio este.
-Zaira Amiris Alberto Henríquez me estas faltando el respeto estas calumniándome. Cuidado con lo que dices jovencita. Puede irte muy mal. Eres una ignorante. Igualita que toda la familia de tu padre. Los peores pacifistas que he visto y ya no me queda duda no heredaste nada de nosotros. (con orgullo exagerado creyéndose súper héroe) Los legendarios Henríquez.
-No me hagas reír deberías decir los corruptos Henríquez. El hombre con mil amantes por todos lados que le pedía a mi padre que no le dijera nada a su hija y cuando mi madre se entero pues le hechaste la culpa al que juro silencio…eso no lo dices verdad maldito abusador.
Los ojos verdes de Don Leonardo estuvieron a punto de estallar después de esas palabras. Zaira lo enfrentaba más bien furiosa por todo lo ocurrido. Ella por lo general no perdía los estribos con facilidad. Sin embargo este parecía ser un día especial. Leonardo le alzo la mano para pegarle en frente de todos los que presenciaban el drama. El centro de mando prácticamente estaba paralizado. Zaira no movió un músculo. Ni tan siquiera pestaño. Mantuvo la seriedad y la mirada furiosa esperando el golpe si es que el hombre se atrevía. Este sonrió de nuevo con ese cinismo insoportable. Demostrando que siempre traía algo entre manos.
-No perderé el tiempo más contigo Amiris. De cualquier forma haz tenido suficiente insolencia y tus días en esta posición están contados.
-Creo que esa debe ser una desición que yo debo tomar. (Pensando) si supiera lo mucho que esta mujer me mama el…
-Y se que tomara la mejor desición por el bien de la liga Presidente. Dijo Don Leonardo poniéndole la mano en el hombro al Presidente. Esta a sido una particular visita. Creo que e visto mucho por hoy y no quiero seguir entorpeciendo el trabajo de mi querida nieta aquí presente. Así que Presidente…hasta la próxima. Le traeré ese vinito que le prometí.
-Desde que te conozco llevas con esa viejo tacaño.
-La reservo para un día especial. ( con esto mira a Zaira indicándole que el día especial era cuando esta fuera relevada de su cargo) ¿No me pides la bendición nieta?.
-Vete a examinar la próstata. Le dijo Zaira pasándole por el lado tocándole el hombro con agresividad y regresando a sus labores)
-Las mujeres.
-Si las mujeres. De cualquier forma Zaira…Sandy sabe cuidarse solo. Pero por lo menos puedes hacer el esfuerzo de intentar encontrarlo. Digo si todavía sabes como hacerlo.
Con esto Don Leonardo se retiro y en su mente Zaira escucho la canción del cruel Darth Vader tras su partida. Escucharía la misma si lograra anticipar sus llegadas. ¿Acaso su abuelo había llegado tan lejos y la despreciaba tanto como para humillarla de esa manera?. Al cerrarse las puertas metálicas que abrían y cerraban automáticamente, el Presidente preguntó:
-¿Qué de Sandy?.
-Lo han secuestrado.
-Me cago en el Ku Kux Clan. ¿Lo hicieron ellos verdad?. Esos hijos de la mala leche no aguantan negros en Oklahoma (gritando) Prepara mi avión Zaira y búscame las escopetas yo mismo me encargo de esa gente como que mi nombre es…
-Estaba en New Jersey.
-¿Cómo que fue lo que dijiste?.
-En New Jersey.
-Anda…( se queda pensativo por un momento y luego se ríe casi con demencia) A pues debe ser un raro sueño que tuve. Viejas experiencias con los del Ku Kux. Estabas incluida mi gordita preciosa…
-Puedo suponer que si. También secuestraron a mi hermano andaba con el. De hecho no me preocupo tanto por Sandy si no por Robert. No tiene mucha experiencia.
-¿Por quién?.
-Por Robert. Dice Zaira con cara de hastió. El gordito como yo. Al que mandamos a la aldea que se lo quiso comer después…el que tiene mucho pelo y se niega a recortarse…
-No de verdad debe ser un hermano nuevo. Me acuerdo de Ema. Dios como vuela ese muchacho. Parece un ganso. Al del anuncio de la compañía de seguros… pero Robert…no no me suena…
-Yogi.
-¡¿Queeeeeeeee!. ¡¿Secuestraron al pelu de Yogi!. ¡Dejaste que secuestraron al mejor de tus cuatro hermanos!.
-Nada más tengo dos.
-Por la madre hermafrodita de Hitler en serio no se que te pasa. Debemos hacer algo. Manda a tu otro hermano a rescatarlo… ¿Cómo es que se llama?.
-¿Ema?.
-No ese…¿Quién es?.
-El que dijo sabe volar.
-Un hermano que sabe volar…pero que clase de familia más espeluznante. Bueno no me sorprende con las cosas que hemos visto.
-Hay Cristo… esta bien lo haré. Ahora regrese a su oficina. ¿Quiere?.
-A mi tu no me mandas. Yo hago lo que me de la gana por un demonio.
-Bueno si no se va (Zaira le habla en voz baja) No puedo darle cariñitos. Mejor valla a esconderse. Estoy muy agitada y me hace falta un poquito de cariño a la antigua…acuérdese de la pastillita.
-Hay que jodienda lo que es la vida. Lo pienso, te visualizo, pero no reacciona…te espero mi tesorito. Hoy me transformo en tu cacique no me dejes esperando como la ultima vez…
-Claro que no…(pensando) no se acaba de morir el viejo este. Creo que tendré que encargarme personalmente de eso.
Mientras el Presidente salía a su lento paso. Siempre en esa actitud alegre los que trabajaban en el centro de mando habían cambiado su atención a otros asuntos de interés acostumbrados a tales escenitas con Don viagro. Se preguntaban si ocurría algo más con Zaira pero tampoco que ninguno se atreviera a preguntarle. Bueno no era la única acosada. Porque al Presidente se le conocía por estar enamorando a cuanta muchachita joven se le paraba enfrente.
Comunicaciones se restablecieron con el resto del mundo. Pero dos cosas habían cambiado. El rescate a Sandy resulto inconcluso dirigiendo a una isla desierta que Zaira sabia que no cualquiera entraría a esta. Por eso Zaira tomo medidas más drásticas reconociendo de la isla en la que Sandy y el joven Robert se encontraban. Estaba en una carrera contra el tiempo. Sandy de seguro sabría defenderse pero Robert…Sandy no seria capaz de abandonar a su sobrino. Pero con tantas cosas que ocurrían al mismo tiempo. Se le hacia fácil llegar a una conclusión final. Así Zaira dio su orden.
-Llamen al agente 40983.
De nuevo aquellos jóvenes del centro de mando compartieron miradas más bien emocionadas.
-¿Quiere que llamemos al barón rojo Señora?... Sabe como es de temperamental.
-Lo sé pero es el único más rápido. Además no esta mal una reunión familiar de vez en cuando.
Tokio Japón
Entre los edificios de la avanzada ciudad de Tokio se movía una gigantesca sombra. Eran las primeras horas de la noche estrellada con una increíble luna llena. La tierra se estremecía y algunas personas que caminaban por la ciudad que empezaba a descansar después de un ajetreado día lograron ver la bestia que se aproximaba silenciosamente.
No era la primera vez que los visitaba y hacia estragos sobre la ciudad.
-¡Godzillaaaa!.
Así de tan solo escuchar el nombre captaba la atención de todo el mundo, quienes empezaban a gritar a correr a dejar los carros en medio de la carretera y hasta atropellar gente y chocar con otros vehículos luchando por escapar. Lo curioso es que la bestia solo caminaba por la ciudad y con cada paso dejaba una autopista semidestruida con un cráter en el cual los autos caían en el interior. Y la cola del reptil afectaba los edificios. Pero parecía que no era intencional. Era solo que su tamaño era descomunal y el hacia lo posible por pasar por desapercibido. Cosa que le resultaba imposible hasta el momento. Todos estaban acostumbrados a la bestia Godzilla. Lo que desconocían es que esta bestia andaba por Japón mucho antes que esta fuera poblada.
Si era cierto que se enfrentaba a otras bestias resultado de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagazaki. Pero en vez de los japoneses darse cuenta de eso juzgaban todo por la destrucción rampante dejada a su paso metiéndose en el medio a bombazos. Preparaban todos los tanques, los aviones, incluso misiles antiaéreos.
Godzilla herido como estaba los enfrentaba por que debía defenderse. Pero muchas veces los ignoraba. Solo se retiraba de nuevo al océano mientras los japoneses seguían en sus ataques de histeria. Se repetía la historia una y otra vez. Por lo que Godzilla aparecía cada vez con menos frecuencia. Total nadie lo entendía. No podía hablar y cuando hacia un primitivo intento de comunicación una bola de fuego salía llevándose a unos cuantos. Ya había pasado por eso antes. Motivos suficientes para dejar de comunicarse. Esta gente sencillamente no entendería.
Esta vez mientras cruzaba la ciudad no seria la excepción que la policía apareciera, helicópteros de noticias y militares sobrevolaran cerca de el, lo alumbraran con potentes luces buscando dejarlo ciego y lo atacaran con ametralladoras y misiles. Para Godzilla representaba una rutina demasiado arcaica. Las balas le hacían cosquillas y dependiendo el misil pues resultaba en alguna molestia. Aparte cabe señalar los misiles con cascos nucleares que le causaban más daño a la ciudad que a el mismo.
Y aparecieron los tanques frente a el con un grupo de soldaditos japoneses más asustados que preparados. Dispararon como locos a veces sin una puntería acertada impactando edificios en vez de a Godzilla. La bestia solo les paso por encima dejándolos atrás curiosamente sin hacerles daño. Pero los japoneses insistían y Godzilla parecía sin dirección. Mas bien a pesar de otras tantas batallas nadie (incluso contra un hombre gigante con un ridículo traje rojo) amenazaba la ciudad esta vez y Godzilla solo andaba por la ciudad pues sin propósito. Quizás salio a tomar un poco de aire fresco o guardaba la esperanza de que esta gente hubiera cambiado de actitud. Todo lo contrario.
Se puede decir que Godzilla se canso de tanta hostilidad y puso de nuevo rumbo hacia el mar. Fue entonces que recibió un impacto fuera de lo normal. Este no simplemente molestaba era doloroso en cierta manera y detuvo su paso casi por completo. Esta esfera de energía azulada captaba su atención sobremanera. Luego este diminuto punto rojizo en el estrellado cielo con una estela del mismo color. Se asemejaba mucho a un cometa. Seguía disparando estas esferas de energía con asombrosa puntería. La bestia nuevamente buscaba evadirlos, queriendo regresar al océano sin mucho esfuerzo. Pero el extraño personaje le seguía los pasos muy de cerca. Antes de que este llegara otro parecido al primero le cerró el camino. Lo rodeaba un aura verde con un traje metálico del mismo color y un casco con visor negro. Era delgado y pequeño. Un punto insignificante comparado con Godzilla. En su espalda dos propulsores supersónicos acoplados. Tecnología todavía no vista por el resto de la humanidad.
-¡Detente lagartijo sin tetas!...¡Ya no le harás más daño a esta gente!.
El diminuto personaje lo amenazaba con una extraña arma acoplada a su armadura. Quizás si Godzilla hablara esta serian sus palabras ante la cara extrañada que la bestia presento:
-A pues bien…
-¡De ahora en adelante aprenderás a respetarme por que yo soy el hombre que a volado todo el planeta…soy el increíble Wick maaaaan!
El increíble Wick Man como se hacia llamar el de la armadura verde que parecía ser hecha alguien de bajo presupuesto empezó a disparar esferas de energía igual de intensas en cuando a brillo se refiere por lo que atemorizaron a Godzilla. Pero cuando estas llegaron a su cuerpo más le preocupaban las balas. Wick Man continuaba su inofensivo ataque volando alrededor de Godzilla. Si no le hacia nada y no empezaba a reírse era por que no sabia como y aparte no quería abusar de un ser tan patético. De nuevo apareció el que realmente le preocupaba con una armadura mucho más avanzada atacándolo por la espalda. Ese tuvo un efecto que enojo mucho a Godzilla y al no poder atraparlo la presencia del otro que no se cansaba de dar vueltas creyéndose que infligía algún daño ya lo estaba mareando. En vez de lanzarle una llamarada de fuego como seria preciso, busco en lo más profundo de su garganta propinándole un escupitajo verdoso y a la vez muy pegajoso que llevo al "increíble Wick Man" a tener un asombroso aterrizaje.
-¡Esto no se a acabado!. Decía Wick Man mientras caía. ¡Se necesita más que eso para derrotar al increíble Wick hay coñooo!.
Se estrello sobre el techo de un autobús. Envuelto en esa materia verdosa para su mala suerte algún tipo de combustión tuvieron que crear los propulsores supersónicos mezclado con la volátil saliva de Godzilla. Por consiguiente el autobús exploto. El que seguía volando con su armadura roja y creando esferas de energía al juntar sus manos y cargarlas por unos segundos parecía estar equipado con armas muy avanzadas. Cuando vio a quien destacaba ser el compañero debajo del casco se le dibujo una sonrisa.
-Dios concédeme el milagro.
Godzilla aprovechando el momento estático del agresor original lanzo una llamarada de fuego de la cual apenas pudo escapar.
-Esa te quedo buena lagarto. A ver como te suena mi mejor golpe…
El aura rojiza que lo rodeaba aumento de intensidad. Así también como tomo altura y en su visor electrónico apuntaba su objetivo el corazón.
-No eres enemigo para mí.
Bajando a una velocidad casi supersónica el movimiento bautizado bajo el nombre de la lanza de Aquiles de seguro trasvasaría a Godzilla quien apenas tenia tiempo para moverse o reaccionar. Pero en el último segundo…
-¡Yo me encargare de ti lagartijo sin tetas!...
-¡Hijo de pu…!...
Cambio el curso rápidamente por quien se había metido en el medio. Estrellándose contra consecutivos edificios que hacían de todo menos reducir la velocidad. Al final termino a varias millas de distancia realmente luciendo como un cometa chocando con una montaña no sin antes pasar por un bosque e incendiarlo casi por completo.
El increíble Wick Man no hizo nada como era de esperarse. Godzilla reconociendo la oportunidad continúo su camino al mar internándose en este, mientras Wick Man exclamaba lleno de júbilo:
-¡Así mismo!...¡Vete corriendo cobarde!. ¡No puedes contra mi por que soy el más poderoso…invencible…el único que se conoce el inmenso cielo de memoria…yo que e volado con los ángeles de cerca y batallado contra los peores demonios…yo soy el increíble Wick Maaaaaaaan!.
Y del agua salio otro escupitajo a toda velocidad que impacto de nuevo al maltrecho Wick Man. Este salio disparado y solo se escucho el quejido al recibir el golpe de saliva…
Sepultado en la tierra estaba el Barón Rojo. Adolorido ya que la armadura estaba acoplada a su cuerpo siendo el sustento de su vida. Escuchaba centenares de alarmas e imágenes mentales llegaban a su cerebro diciéndole los daños. Era común que estuviera molesto o enojado por alguna razón. Era un joven aventurero que a pesar de la enfermedad de bajas defensas que no le permitía estar entre la demás gente comúnmente no detuvo sus deseos de convertirse en un rebelde sin causa buscando el mejor lugar para desafiar al peligro. Duro muchos años solo en su habitación casi sin amigos. Bueno salvo el tonto de Will. No sabía la razón por la cual no siguió de largo y se deshizo de una vez y por todas del estupido incompetente de Will. Quien recibió una armadura muy parecida a la de el. Un prototipo que necesitaba perfeccionarse.
Cuando estaba dispuesto a salir de entre la tierra que lo cubría recibió una extraña llamada. Se reflejo la imagen de su hermana Zaira en el visor.
-Hermanito lindo. El despiadado Barón Rojo. ¿Qué cuentas?.
-Estaba mal y ahora contigo empeoraron las cosas.
-Ema…no seas tan hostil. Mira que soy tu hermana mayor y pues te quiero. De veras te extraño. Aquí en la liga pacifista todos te necesitamos. Estaríamos orgullosos de ti…eso no significa que no lo estemos ya. Por tu impedimento y todo eso has logrado salir ade…
-Zaira no soy el viejo ese a quien le tocas los testículos. Dime que quieres y terminemos con esto. De cualquier forma la respuesta es no.
-Es solo un pequeñísimo favor.
-Quiero estar solo no entiendes. No me molestes.
-Se lo debes a Sandy Ema y creo que a mi también. No te gustaría que le dijera a mami lo que te pasas haciendo…la verdadera identidad del Barón Rojo y su compañero Wick Man…
-¡El no es nada mío me cago en la madre de todos los demonios!.
-De cualquier forma Sandy y yo fuimos los que te conseguimos la armadura esa que llevas puesta. Luego te pusiste rebelde y míranos. No te hemos reclamado nada. Solo buscamos tu felicidad.
-¿Desde cuando te importa la felicidad de alguien que no sea tu?.,
-Muy bien. Si así son las cosas. No lo hagas por mi. Pero hazlo por Sandy y Robert. Han sido secuestrados.
-No es la primera vez. ¿Se te olvido lo que hacia Sandy?.
-Cállate de eso no se habla Ema. Esta línea no es segura. Además eso no se menciona. Es parte del tratado. ¿Se te olvido que así fue que hiciste fama?.
-¿Y quien lo secuestro Osama?.
-No se con exactitud. No me atrevo a sospechar nada. Solo tengo las coordenadas y desde ahora te advierto no conseguirás nada sobre la tierra si sabes a lo que me refiero. No tendrás oportunidad de pasarte volando por ahí…
-¿Acaso me tomas por algún cobarde?. Puedo luchar con cualquiera.
-Yo creo que eres como las gallinas. Cuando se asustan cogen vuelo.
-Esa si no te la paso gorda apestosa. Yo no tengo que demostrarte nada a ti y por mi Sandy se puede ir al mismo carajo.
-Hay Ema pero si los rumores son ciertos. Eres un perfecto cobarde. Por eso es tan difícil encontrarte.
-¡Cuida tus palabras mal…!
-Te dejo las coordenadas por si quieres demostrarme lo contrario. También necesito que lo hagas rápido. Sandy debe seguir la misión de conquista de su esposa…
Dejo a Ema con las palabras en la boca. ¿Sandy casándose?. Decía no importarle pero a el le debía su libertad después de todo. Fue una de las pocas personas que siempre le brindo una esperanza aunque fuera demasiado fantasiosa. A lo mejor Sandy se merecía un pequeño favor de vuelta. Aparte sonaba arriesgado y Godzilla se le había escapado. De seguro los japoneses no pagarían y querrían que pagara los daños causados a la ciudad. Definitivamente ese no era negocio. Era tiempo de tomar vuelo nuevamente hacia la próxima aventura.
Así Ema salio a toda velocidad dejando la increíble estela roja que lo identificaba como el Barón Rojo. Deseaba que Will no lo persiguiera esta vez pero nada podía hacer. Ya lo había visto.
-¡Voy detrás de ti Ema!...opino lo mismo. La gente vivirá mejor gracias a nosotros. El despiadado Barón Rojo y el increíble Wick Man.
-Todos los días le ruego al señor por que no acaba de matarlo para que joda a San Pedro o algo…ni el mejor gato tiene tantas vidas…
En el cielo se dibujaban las dos estelas que luego parecían estrellas. Allá iban al peligroso rescate en el cual como siempre buscaban la aventura más allá del peligro de no saber lo que les esperaba…
Puerto Rico
Hato Rey
Universidad Politécnica
Estos dos agentes en un auto negro persiguieron a Aris durante todo el día. Era ya las seis y treinta de la tarde y la joven Aris regresaba a la universidad para una última clase de cálculo. Los dos agentes le tiraban fotos un trabajo rutinario pero extenuante. Esta muchacha no había hecho nada interesante durante el día. Desde la siete de la mañana ya estaba en la universidad. Saliendo luego a mediados de la una de la tarde hacia la biblioteca donde duraría hasta las cuatro. Allí en uno de las áreas de recreación de la universidad se limitaría a hablar con unas amigas hasta darse cuenta que se le hacia tarde y caminar a toda velocidad de regreso a los salones. Los dos agentes de corto tiempo buscando experiencia, deseaban agradar a Zaira deseando misiones verdaderas. Aparte servir al ya de por si legendario Sandy Henríquez podría servirles de algo en el futuro. De hecho con eso soñaban a cada instante. Haciendo un trabajo casi excepcional como si Aris fuera un verdadero peligro para alguien. El atardecer hacia acto de presencia. Un día soleado caluroso de por si terminaba y seguramente la labor de los agentes también. De seguro con la rutina tan cuesta arriba llevada por Aris, quien le toco caminar mucho según pudieron los agentes constatar, se iría directamente para su hogar. Ahora mientras la observaban entrar miraban el reloj cansados de seguirle los pasos a esta muchacha de vida aburrida para ellos. Esperaban con esto obtener un pronto ascenso. Eso quizás era los que no los desesperaba.
Fue muy tarde cuando se dieron cuenta de quien estaba en el asiento trasero del vehiculo y había entrado como por arte de magia. Ninguno de ellos sintió su presencia. No les dio tiempo a defenderse. Al del asiento del conductor lo trasvaso con una reducida espada. Mientras que al del asiento del pasajero amenazaba con cortarle el cuello.
-Linda vista verdad. ¿Dime no tiene Zaira nada más interesante que hacer?. ¿No tiene un mundo que salvar o una presidencia por conquistar?...¿todavía sigue con eso verdad?.
El asustado hombre con un cuchillo que hacia presión en su cuello que no tardo en sudar asintió en silencio. Nadie se daba cuenta de lo ocurrido por los cristales oscurecidos del vehiculo. Aparte poca gente pasaba ya a esa hora. Más eran los autos circulando por la carretera.
-¿Quién es usted?...¿Que es lo que quiere?. Solo sigo órdenes.
-No pero si no debes mencionar lo obvio mi amor. Mira lo que pasa es que el sol y yo como que no mezclamos no se si puedes entender a lo que me refiero…ahhh se me olvidaba esas no son cosas de las cuales se hablan en la liga por el tratado. Olvídalo tu no debes saber nada de eso. Gente como tu dentro de la liga son solo monigotes. Haciendo estas misiones sin sentido añorando algún ascenso me imagino…pobre tu futuro déjame sacarte de tu miseria.
Lo que después se identifico como una mujer de piel blanca pálida, ojos marrones nariz perfilada y labios pequeños de pelo castaño lacio; sumamente largo casi hasta donde se pierde la espalda. Era de baja estatura reducido busto y esbelta figura. Su belleza era aparente. Así también como su bestialismo y falta de sentimiento. Agarro al hombre por el cuello cortándoselo con el cuchillo. Dos afilados dientes combinado con un cambio demoníaco en el color de sus ojos los cuales pasaron a un rojo intenso, se posaron sobre el cuello del hombre quien moriría algunos segundos después mientras esta criatura o mujer buscaba el rejuvenecimiento en la sangre de este hombre. Se limpio la boca con toda la sutileza del mundo. Tirando al muerto hacia el lado del cristal del pasajero. Solo era un aperitivo. Después que las alas de la muerte llegaron a la victima la sangre se volvía inservible y le llegaría a ella también la muerte a la cual eludía hasta el presente. Salio del vehiculo como si nada hubiera pasado y se dirigió a la universidad.
Llevaba unos espejuelos y después de pasar por una puerta su vestimenta cambio rápidamente así como el pelo suelto que de pronto se vio recogido. Parecía ser parte de la facultad de la universidad. Caminaba con una seguridad increíble y levantaba miradas de los del sexo opuesto. Por que ciertamente sus ojos eran difíciles de obviar y su caminar seductor haciendo uso de los atributos físicos de una mujer la hacían una muy atractiva desconocida.
Paso algún rato y Aris se quedo en el salón sola. Un difícil problema se había quedado en la pizarra cubriéndola casi completa y esta orgullosa como era por naturaleza no se iría del salón hasta resolverlo. Otros se dieron por vencidos cansados y esperando al próximo día que el profesor explicara el mismo. Amigas de Aris se retiraron lentamente sin poder convencer a Aris. De hecho era costumbre que ante un nuevo reto Aris se quedara a enfrentarlo hasta el final. Consultando con los libros y con los ojos mostrando visibles ojeras por la falta de sueño de vez en cuando bostezaba y se estrujaba los ojos queriendo concentración. Hacia frío en el salón debido al aire acondicionado. Pero de pronto este se volvió uno insoportable momentáneamente. Que la dejo petrificada y en cierta manera extrañada.
-Dios esto parece un congelador. ¿Quién puede estudiar con esto asi?.
La puerta se abrió y por esta entro la desconocida mujer con porte de profesora. Hacia muy bien su trabajo por que específicamente eso fue lo que Aris pensó.
-Debe ser nueva. No la había visto.
Regresando el ambiente a la normalidad, Aris ignoro a la mujer que parecía estar buscando algo en el escritorio ajeno. Antes de salir por la puerta nuevamente le brindo una fugaz mirada a Aris y mirando la pizarra reconoció la manera perfecta de tomar su atención. Tomo la tiza y analizando por unos segundos el complicado ejercicio matemática empezó a escribir. Aris alzo la vista llena de curiosidad y asombro según veía con la facilidad que esta mujer terminaba el ejercicio. No le tomo ni cinco minutos y si se duro mucho fue por la escritura no por lo difícil.
La mujer puso la tiza en su lugar recobrando los papeles que había tomado y segura de que Aris preguntaría se disponía salir como si nada hubiera pasado.
-Disculpe…disculpe la molestia…es que llevo casi dos horas desde que el maestro dio ese ejercicio intentando resolverlo y usted.
-Siéntete bien. Interrumpió la mujer. Tienes la respuesta y una buena nota.
-No es que quería hacerlo yo. No se ofenda.
-Ohhh. No me di cuenta. Pensé que lo habías terminado y me acordó tanto a mis años de universidad que no pude evitar resolverlo. Me fascina la matemática quántica. Va muy atada con la física y el mundo tan magnifico que nos rodea.
-¿Matemática quántica?. Pregunto Aris asombrada. ¿Usted sabe matemática quántica?. Tuvo que durar años para entenderla y usted se ve tan joven.
-No es tan difícil. Decía la mujer aproximándose a Aris mirándola fijamente a los ojos e inspirándole esta única confianza a Aris. Ese es un ejercicio muy sencillo.
-Pero según tengo entendido es una ciencia nueva dentro de la rama de los números.
-Haces tu asignación. Parece interesarte mucho y no creo que puedas resolver los otros tres que te quedan.
Aris miro su libreta suspirando. No le paso por la mente la pregunta de cómo esta mujer miro su libreta desde la distancia en donde se encontraba considerando también que los que apreciaban su manera de escribir se quejaban de una caligrafía difícil de entender.
-Debo hacerlo. Tengo que sacar mejores notas en esta clase. Baje el promedio el año pasado (se ríe al recordar las verdaderas razones sin atreverse a decirle a la desconocida) por no prestar mucha atención.
-Esas cosas pasan. Yo no tengo nada importante que hacer ahora y si quieres puedo ayudarte.
-Le agradezco pero no quiero molestarla.
-Pero si yo misma me ofrecí. Añadió la mujer acercando un pupitre y sentándose cerca de Aris. Aparte soy maestra y esta es mi especialidad.
No tomara mucho tiempo puesto que tus ojos me dicen que eres inteligente.
-Muchas gracias. Aunque puede ser que la decepcione.
-También usas mucho la modestia. Vamos déjame ver esos ejercicios… Pero primero déjame presentarme…¿tu te llamas?.
-Arisleidy Terrero (dándole la mano) es un placer y le juro que usted parece que me cayó del cielo o me le envió Dios. No muchos maestros son como usted.
-Hace tiempo no me decían eso. Añadió la mujer observando los ejercicios y dándole una perversa mirada a Aris que esta no parece notar.
-¿Y usted?. Pregunto una emocionada Aris llena de ánimo. No me ha dicho su nombre…
-Oh…me llamo…Sydney…Sydney Ivelisse Alejandro Caro…
Dedicatoria
Como le prometí a una amiga mía este tercer capitulo se lo dedico a Gelixa en honor a su abuelo quien falleció recientemente y era muy especial para ella. Estoy seguro que esta en un mejor lugar que nosotros jugando domino y molestando al pobre San Pedro. Pero lo más importante desde el cielo cuidando a todos los nietos como el abuelo responsable, cariñoso y ejemplar que siempre fue. No tuve la dicha de conocerlo pero por lo que me han dicho era un hombre que siempre será recordado. Eso es lo que cuenta. Dejar una marca en esas personas a quienes llamamos especiales. Reconocer que aunque no estemos la memoria de nuestro amor y cariño romperá fronteras. Si en el cielo hay Internet pues le recomiendo que lea mi historia que se debe estarce riendo.
Que descanse en paz Luis.
