Inuyasha no me pertenece sino a R.T. Sólo me pertenece esta narración que esta basada en los caracteres, anime y manga de Inuyasha, y es hecha por diversión. Deseo que la disfruten y también espero sus comentarios.

Warning: este fic puede herir susceptibilidades

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Capítulo 3

El salón era espacioso y estaba lleno de gente, sin embargo, sólo se escuchaba una voz clara y fuerte.

-Con esto terminamos por hoy chicos –dijo el profesor apagando el proyector de diapositivas con su mouse inalámbrico conectado al computador

Inmediatamente se empezó a escuchar un río de voces, cuadernos y libros cerrándose, mochilas abriéndose, etc.

-Recuerden chicos… –alzo la voz el profesor

Algunos alumnos voltearon a verlo dejando de hacer ruido, otros solo dejaron de conversar y otros ni siquiera se dieron por aludidos.

-Recuerden chicos… -repitió el profesor –la próxima semana empiezan sus prácticas calificadas.

Varios alumnos asintieron con la cabeza y continuaron con sus cosas

-Qué? –gritó una chica

-El que Usted se haya perdido dos semanas de clase, Hiroshi –le respondió el profesor que justo pasaba cerca a ella –no significa que deba atrasarse toda la agenda académica –con cierta ironía en su voz

-Sí, profesor –murmuró ella agachando la cabeza.

Cuando el profesor se alejó, se agarró la cabeza diciéndose en voz alta –qué voy a hacer?

Debido a la golpiza, Rin ahora también se había atrasado en clases. Debía ponerse al día y estudiar bastante, si justo lo que ella necesitaba era subir su promedio de notas, no bajarlo. También tenía urgentemente que encontrar trabajo, algo que tomaba tiempo y era de lo que menos disponía, además de plata. Se estaba arrepintiendo de no haber escogido la otra universidad que la becaba por su condición de huérfana, pero ella había preferido ésta que era la más prestigiosa en medicina en todo el país, sólo que becaba por rendimiento académico y no importaba las condiciones personales del alumno.

Alzó la mirada y a lo lejos divisó una bella y elegante chica pelinegra de ojos escarlata, que conversaba con un grupo de compañeros. Se acercó a ella.

-Yamagushi –la llamó –puedo hablar un momento contigo?

Ella la miró fijamente y se separó un poco de sus amigos.

-Dime Hiroshi

-Este.. –dijo ella insegura, ya que poco conversaba con Yamagushi y no era muy de su agrado –crees que seguirá disponible ese trabajo del cual me hablaste?

Un la cara de Yamagushi se dibujo una sonrisa torcida.

-Por supuesto –dijo ella –siempre hay espacio para una más. Cuando te gustaría comenzar?

-Podría ser hoy?

-En un momento me iba para allá. Si gustas, esperame.

-Sí, por supuesto –dijo ella con una sonrisa. Un problema menos, pensó ella.

Unas dos horas más tarde, estaban caminando por una de las calles más concurridas de Kyoto. Si es por aquí, debe ser un buen trabajo, pensaba Rin.

-Me olvide preguntarte Higurashi, traes ropa adecuada?

-Ah? –exclamó ella

-Ya veo… felizmente para ti acabo de recoger mis vestidos de la tintorería, te debe quedar uno…

-Hay que vestir elegante? –preguntó ella con curiosidad

-Por supuesto, o cómo crees que puedes atender a los clientes? –preguntó ella

Rin no respondió. Pensé que me iban a dar un uniforme, pensó ella, con vestido debe ser realmente incómodo atender los pedidos.

-Ah! Higurashi, aquí no nos llamamos por nuestro primer nombre. Así que llamame Kagura y yo te llamaré Rin –le dijo la elegante pelinegra deteniéndose frente a una elegante puerta sin ningún letrero, que pasaba desapercibida entre los establecimientos que tenía a su lado. Ningún ventanal permitía ver adentro

-Está bien –asintió ella observando como Kagura tocaba la puerta

Un señor vestido con traje sastre negro abrió la puerta.

-Kagura –dijo Rin agarrándola del brazo antes que ella entrase –es sólo un bar, verdad?

Kagura se soltó y entró.

-Ella viene conmigo –le dijo al hombre quien dejo pasar a Rin. Se notaba que era una especie de guardaespaldas o algo parecido.

La puerta daba directamente a una escalera estrecha que conducía a un segundo piso. Subieron las escaleras y al llegar Rin se asombro de encontrar un espacioso bar y unas elegantes mesas son espaciosas sillas de cuero alrededor. Sí, es sólo un bar elegante, se dijo ella para tranquilizarse.

Kagura desapareció por unos instantes dejando a Rin contemplando el lugar de tenues luces y fina decoración. Al rato apareció con un joven alto y guapo de mediana cabellera negra que sujetaba con una cola de caballo.

-Rin, él es el administrador. Kohaku, ella es Rin –los presentó Kagura

Kohaku se quedo contemplando a la inocente joven.

-Dejame conversar a solas con ella, Kagura –ordenó el joven

-Sólo recuerda que yo la trajé y Hakudoshi ya sabe de ella –le dijo Kagura retirándose a los bastidores

-Quién es Hakudoshi? –preguntó la joven

-El dueño del lugar –dijo el joven frunciendo el seño

-Entonces, estoy contratada?

-Sabes dónde estás Rin? –le dijo el joven observándola fijamente a los ojos que lo miraban de manera interrogante. Lo sabía, dijo él.

-Estás en un Kyabakura (1) –indicó él volteando la mirada

-Qué? –dijo ella

-Es uno de los más elegantes de la zona. Y un Kyabakura no es lo mismo que un Sekushii Kyabakura (2), así que si un cliente se quiere propasar contigo sólo me lo comunicas y lo saco del lugar.

Ella lo miró fijamente a los ojos. No sabía porque razón ese joven de negros ojos le inspiraba confianza. Si él decía que podía contar con él no lo dudaba, además era el administrador, no?, y aquí trabajaba Kagura, qué de malo podría pasar?. Ella necesitaba la plata urgente, y este lugar le pagaría bastante bien dejándole todo el día libre para poder estudiar.

Rin le sonrió amablemente. En ese momento se acercó Kagura con un joven albino de mediana estatura y algo subido de peso.

-Esta es Rin, Hakudoshi –le indicó Kagura

El joven albino le hizó un gesto a Rin para que se levantase y recorrió con sus ojos todo su cuerpo, poniendo especial enfásis en sus atributos, algo que incomodo sumamente a la joven y también a Kohaku, aunque trataba que no se notase en su semblante.

-Me gusta… me gusta –dijo Hakudoshi con una voz que hizó que Rin se estremeciara más ante lo desagradable del asunto –empiezas hoy preciosa. Kagura, que se ponga elegante para la ocasión. Ah! –y dijo nuevamente dirigiéndose a Rin –eres virgen, verdad? –como si fuera una pregunta de lo más usual.

Ella sólo asintió moviendo la cabeza ruborizada sin entender porque esa pregunta. Kohaku no pudo evitar fruncir el seño. Hakudoshi se sirvió un trago como si con él no fuera la cosa.

-La ocasión? –preguntó luego Kohaku, mientras Kagura se llevaba a Rin a los bastidores

-Ah!, se me olvidó contarte –le dijo pasándole un brazo por la espalda –Se van a dar ciertos cambios en el negocio. Vamos a mi oficina.

Ooo-----ooO

Una hombre vestido completamente en un traje de cuero negro ajustado a su fornido cuerpo paso a toda velocidad montado en una Harley Davidson Firefighter Special Edition 2010 de color negro. El casco especial cubría toda su cabeza dejando traslucir solo su platinada melena que flotaba en el viento.

De un asombroso salto, llegó a la azotea del edificio contiguo, de uno de los edicios más lujosos de Kyoto. Cuando se sacó el casco su rostro estaba impávido como si lo que hubiera hecho fuera algo tan común como montar una bicicleta y no uno de los saltos más arriesgados que todo expectador hubiera visto.

-Jaken, alista todo para salir –ordenó fríamente

-Sí, Sesshoumarusma, puedo preguntar adonde nos dirigimos?

Él lo ignoró totalmente, entrando al penthouse a tomar una ducha española. En toda su espalda lucía un esplendoroso y bien trabajado tatuaje de un gran demonio perro blanco, con ojos rojos y fauces feroces. Al terminar su baño, pasó a ponerse un lujoso traje negro de última temporada del famoso diseñador de moda Issey Miyake.

Ooo-----ooO

-Kagura, es lindo pero –dijo la chica mirándose al espejo -es un poco escotado para lo que acostumbro usar

-Te queda bien –dijo ella mirándola a través del espejo- y tengo otros más provocadores todavía

-No, en realidad, este está bien –dijo Rin ante la perspectiva de ponerse algo aún más escotado. El largo vestido la hacía lucir muy sexy. Era de un rojo intenso y un marcado escote hasta la cintura, que se cerraba con un hermoso broche de tela brocada al cuello, lo que hacía que luciera provocativa sin necesidad de que mostrara realmente los senos, los cuales solo se podían ligeramente por el movimiento sensual de la tela al ella moverse. Era la primera vez que ella se veía a sí misma hermosa, porque realmente estaba espectacular.

Los clientes ya estaban llegando y se sentaban en las mesas a conversar.

-Puedes explicarme nuevamente que tengo que hacer? –preguntó Rin indecisa sin animarse mucho a salir

-Ya te lo dije… no se como puedes estar en los primeros puestos de la universidad… -dijo acomodando su cabello –te acercas a una mesa y te pones a conversar con ellos. Recuerda siempre sonreírles y muéstrales admiración por todo lo que hagan o digan.

-Aún si es algo estúpido

-Sí, pues tu trabajo es que eso estúpido suene como si fuera la cosa más fantástica del mundo! –enfatizó ella

-Ok!, aquí voy –y salió dando previamente un profundo respiro para armarse de valor.

Cuando Kohaku la vió quedo atónito. Ella notó su mirada y volteando hacia él le lanzó una sonrisa. Fue entonces que desde una mesa la llamaron, ella iba a acercarse cuando Kohaku la agarro del brazo, indicó a otra chica que se acercara a la mesa en que la habían llamado y colocó a Rin en una mesa frente a su oficina, donde habían solo dos señores que parecían muy tranquilos y estaban aparentemente tomando poco.

-Recuerda, cualquier cosa me avisas –le murmuró al oído señalándole su oficina

Ella se sentó a la mesa, festejada por los dos hombres y se puso a conversar con ellos, rehusando gentilmente los tragos que le ofrecían. Resultaron ser dos médicos que habían llegado por primera vez al lugar y fue al final una interesante noche, con una excelente propina de por medio.

Y así Rin paso una semana de trabajo, donde Kohaku le escogía los clientes a ella, quienes siempre resultaban ser personas amables e inteligentes. Hakudoshi no había vuelto al local. En ocasiones, ya sea en que el salón estuviera con pocos clientes o muy lleno, Kohaku llamaba a Rin a la oficina para que lo ayudase, y no le permitía salir a tratar a los clientes. Esto, en lugar de desagradar a la joven, le daba un gran alivio porque ella veía una notoria diferencia entre su comportamiento y el de sus compañeras, que no tenían ningún reparo en coquetear abiertamente con ellos mientras ella se dedicaba a buscar temas interesantes de conversación.

El joven administrador había decidido proteger a la joven. Mientras hubiera clientes tranquilos la dejaba compartir con ellos, sino la guarecía en su oficina, aunque ella desconociese el verdadero motivo. Los empleados estaban acostumbrados a que los administradores se encerrasen con alguna de las lindas jóvenes en su oficina, por lo que no hacían comentarios al respecto. Ellos suponían que la nueva era la predilecta del joven, aunque en un sentido inverso al real. Por ende, Kohaku lo único que temía era lo que podía ocurrir cuando Hakudoshi regresase, ya que entonces no podría proteger mucho a la joven.

Ooo-----ooO

-Sesshoumarusama, está seguro que aquí es? –preguntó Jaken

Él no respondió y sólo entró al lugar. Él lo siguió viendo como el portero anunciaba con disimulo su llegada por radio. Subió las escaleras extrañado. Su amo no le gustaba frecuentar ese tipo de lugares a excepción que fuera un pedido de trabajo directo del Kumi-cho, algo muy peligroso ya que estaba regido por el clan Yamagushi, la familia yakuza rival en Kyoto.

-Sesshoumaru –dijo Hakudoshi recibiendo a la puerta

-Hakudoshi –respondió él con fría voz

-Permitame conducirlo a nuestra mejor mesa –dijo él

Sesshoumaru se sentó majestuosamente en la mesa, seguido por Jaken, mientras Hakudoshi pedía que le sirvieran el mejor sake del bar y le pasaba la voz a Sakura para que se le acercara. Ella, al ver a Sesshoumaru, presurosa vino y se sentó muy cerca a Sesshoumaru.

-A qué debemos el honor de su vista? –le dijo melosamente ella acariciando la mejilla del hermoso demonio.

Ël solo tomo un sorbo de su sake sin siquiera mirarla.

-Kagura, de aseguro la familia Taisho viene a certificar el cambio de status del local para que no sea competencia directa del suyo, ahora que pertenecemos a la familia Yahiro, verdad? –respondió Hakudoshi intrigante

Sesshoumaru lo ignoró completamente y sólo dio otro sorbo a su sake sin dejar de mirar a su alrededor, hasta que una presencia llamó su atención, gruñendo enseguida.

Kagura y Hakudoshi trataron de seguir su mirada para encontrar al objeto que había llamado su atención pero el rápidamente había vuelto a mirar al frente mostrando nuevamente su frío e indiferente rostro.

-Bueno, no le hago esperar más Sesshoumarusama –dijo Hakudoshi acercándose al micrófono

-Buenas noches, estimados clientes. Le damos la más cordial bienvenida a Yuziko Place, que a partir de ahora será un Sekushii Kyabakura, como mucho de ustedes nos han estado solicitando. Disfruten, disfruten, que tienen bellas jóvenes alrededor, y si desean un ambiente más privado hemos montado unas acogedoras salas al fondo. Muy pronto brindaremos más servicios.

Los clientes aplaudieron entusiastas mientras que Rin abría los ojos asustada. He escuchado bien?. Y volteó al hombre que estaba con ella en la mesa, cuya mirada había cambiado.

-Ven aquí preciosa… he estado deseando besarte desde que llegué aquí –dijo acercando su rostro a ella mientras que por el contrario, Rin retrocedía. Kohaku la agarró de un brazo y la sacó de la mesa.

-Disculpen, soy el administrador, en un momento les mando otra persona para que los atienda –le dijo con cortesía

-No yo quiero a esa –respondió molesto el hombre

-Es necesaria para un asunto muy importante –respondió cortésmente Kohaku –por las incomodidades, una ronda de tragos corre por la casa. Rya, ven aquí a atender al señor –el cual ya sonreía complacido al ver a la joven a su lado, a quien presuroso comenzó a besar.

-Rin, ve a mi oficina –le dijo al oído sin soltarla pero no espero lo que iba a ocurrir.

-Bien hecho, Kohaku –dijo Hakudoshi agarrando a la asustada y asqueada Rin por el otro brazo, por lo que Kohaku tuvo que soltarla –Ella sería una interesante parte de la negociación –y la arrastró hasta la mesa de Sesshoumaru.

Kohaku no se movió. Sólo podía contemplar cómo se llevaban a Rin. Demonios, no puedo hacer nada sin comprometer mi misión, se dijo con cólera a sí mismo.

Mientras Rin observaba como los aparentes indefensos clientes estaban besándose con las chicas y acariciándolas inapropiadamente. Sus ojos estaban poniéndose llorosos ante lo que pudiera ocurrirle. No puedes perder la calma, Rin, se dijo a sí misma, por lo que trato de controlarse.

-Par qué veas que estamos en son de paz, te traigo nuestra nueva y bella adquisición –dijo Hakudoshi, cuando llegaron a una mesa, sin soltarla. Asustada, Rin recién se percató de la presencia de Sesshoumaru y las lágrimas que había tratado de controlar, ahora salieron de sus ojos por la vergüenza que estaba sintiendo. Sentía sus mejillas arder de la humillación que estaba pasando y nada menos que delante de él, quien la miraba fijamente pero de manera fría e impasible, como si no la conociese.

-Atiende al señor como es debido o no vivirás para contarlo –le susurró ácidamente Hakudoshi al oído, soltando a Rin sobre una silla vacía al lado de Sesshoumaru.

Kagura, pegada al hermoso yakuza, le estaba besando la oreja, sin que éste hiciera ningún gesto ni atención hacia ella, lo que la estaba exasperando. Rin sólo tenía la mirada clavada en la mesa sintiendo que su rostro ardía de pena. Con un gesto de Sesshoumaru, Jaken se levanto de la mesa y fue donde Hakudoshi.

-A mi señor le gustaría un lugar privado

-Kohaku –dijo Hakudoshi riendo –conduce al señor Jaken a nuestra mejor sala

El joven administrador lo llevó hasta una mampara de madera que era la entrada de una sala con un gran y mullido sillón de cuero rojo, escasamente iluminada, con una pequeña mesa de vidrio en el centro. Le abrió la puerta. Jaken inspeccionó cuidadosamente la sala y luego salió para indicar a Sesshoumarusama que estaba todo listo.

Él se levantó señorialmente y se dirigió a la sala. Kagura se paró a seguirlo. Jaken la detuvo en la puerta.

-Tú te quedas preciosa. Capaz me puedes entretener a mí más tarde –y señalo a Rin para que se acercara.

Ella se levantó pero no sabía qué hacer. No era así como se había imaginado estar con Sesshoumaru, porque si, se tenido sueños húmedos con él. Pero ahora él la creía una cualquiera. Quería que la tierra se la tragase. Pensó en huir, pero recordó las palabras del dueño del local y el miedo recorrió todo su cuerpo. Jaken se acercó a ella y la jaló de un brazo.

-Apurate, estúpida mocosa, que mi amo no puede estar esperando todo el tiempo del mundo

-Señor Jaken –intervinó Kohaku cuando llegaron a la puerta –le recomendaría la otra señorita al señor Sesshoumaru… es más agraciada y estaría muy contenta en servirle en todo lo que necesite y…

-No te entrometas, chiquillo –le cortó fuertemente Jaken, por lo que el joven solo pudo agachar la cabeza y hacer una reverencia retirándose, con el corazón latiéndole con fuerza por la impotencia que sentía en esos momentos. Quería tirar toda la misión al tacho y llevarse a Rin del miserable lugar. Pero su sentido del deber era más fuerte que sus sentimientos hacia la joven. Había costado mucho tiempo y esfuerzo el poder infiltrarse entre los yakuza sin ser descubierto. Se sentía un miserable por sólo quedarse viendo como la joven iba a perder toda su inocencia.

Cuando Rin entró en el salón, Jaken cerró la puerta. Ella se quedó ahí parada mirando al suelo. Sesshoumaru estaba sentado en el sillón con los ojos cerrados. Pasaron unos minutos que para ella fueron horas.

-Sientate -ordenó él

Ella obedeció tomando asiento en un extremo del largo sillón. Sin alzar la mirada.

-Me tienes miedo Rin? -preguntó fríamente

Ella volteó a verlo con los ojos bien abiertos. No había esperado esa pregunta. Miedo?. No, no le tenía miedo. No sabía porque pero no creía que él le hiciese daño.

-No -respondió segura la chica

-Acercate -ordenó friamente

Ella se paró y se sentó a su lado, con las manos sobre sus rodillas, mirando nuevamente al suelo. Él con una mano en su mentón, volteo su hermoso rostro para mirarla fijamente a los ojos, que aún estaban llorosos.

-Sabes lo que te harían en este lugar? -le dijo perdiendose en su mirada, con un dejo de enfado en su fría voz

La chica respondió asintiendo levemente la cabeza.

-No, no sabes Rin. Ni te lo imaginas -le dijo él con voz ronca dandole una apasionado beso en la boca.


(1) Kyabakura: Viene de Kyabaree kurabu (Cabaret Club). Es un club en el que chicas jóvenes y de buena apariencia, vestidas de forma elegante, se sientan en grupo con los clientes, les encienden los cigarrillos, les sirven copas, les dan conversación, les piropean y les amenizan la noche. El cliente no tiene derecho explícito de tocar a sus acompañantes.

(2) Sekushii Kyabakura o Sekushii kyaba: Su nombre tiene el prefijo "sexy". En este caso, las mujeres atienden a los clientes "uno a uno" no en grupo. Las mesas y sillones están más dispersos y, en varias ocasiones "aislados" por cortinas o biombos. El servicio es básicamente idéntico al anterior, con la diferencia de que el cliente tiene derecho a besar a la chica y a tocarla. Las partes que se pueden tocar dependen de la política del local.

SI LES GUSTA O NO, ESCRIBAN, TODA CRITICA ES BIENVENIDA!