He aquí el capítulo 2... espero les agrade, trataré escribir todo lo que pueda en los espacios libres que tenga... hay tanto que contar... ¡disfrútenlo!


Capítulo 2.

—El día de hoy tenemos una buena noticia para todos—. Comenzó a decir nuestro profesor de turno al comenzar la primera clase. —Tenemos de regreso a una compañera que muchos de ustedes ya conocían. Recientemente volvió desde Canadá y se quedará con nosotros una temporada.

Dicho esto, deslizó la puerta del aula y entró triunfante Ryoko Asakura. La mayor parte de los compañeros de clase se alegró de verla, incluso Haruhi, sentada detrás de mí, le dirigía una sonrisa de sospecha. Sentí su bolígrafo intentando perforar mi omóplato.

—Volvió, ¿viste? ¡Volvió! ¡Esto es raro! ¡Amerita una investigación! ¡Trataré de comer con ella para sacarle toda la verdad!— Dijo en un susurro apenas contenido.

Tienes toda la razón, hay que hacer una investigación y saber qué demonios está pasando aquí. Mientras nosotros estábamos en nuestras elucubraciones, Asakura tomó el asiento que le correspondía casi al otro extremo del salón y acomodó sus cosas. Momentos después se volvió hacia donde estábamos sentados y puso su sonrisa de tulipán mientras me saludaba con la mano derecha. Yo me limité a asentir, pero la compañera detrás de mí cambió completamente su expresión.

—¿Y por qué te saluda tan familiarmente?— Preguntó.

—Por educación solamente, no debes sentirte celosa.

—Tarado.

Con todo y ese pequeño incidente, podía sentir la excitación de mi jefa de brigada… mi experiencia era ligeramente diferente, yo tenía ansiedad. Me daba la impresión de que pronto me enteraría de algo que no quería saber. Al llegar la hora del almuerzo, Haruhi salió como un huracán hacia el lugar de Asakura y pasando por alto los reclamos de las amigas de ésta, la tomó de la mano y se la llevó fuera del salón con destino desconocido. Y pensar que cuando recién la conocimos, no se molestó siquiera en dirigirle la palabra por mucho que Asakura trató de entablar conversación con ella.


Yo ni siquiera había llevado un almuerzo, así que simplemente me dirigí fuera del aula en dirección al salón del club en busca de alguna respuesta. Nagato siempre está ahí, ella sabrá darme una explicación. Una vez que llegué, toqué un par de veces. El silencio de siempre me indicó que podía pasar.

—Hola—. Dije como de costumbre. Una silenciosa Nagato me miró desde su esquina con su usual falta de expresión. Hoy no estaba sola.

—Buenos días—. Dijo educadamente Kimidori, sentada en una de las sillas plegables de la larga mesa.

—Si ambas están aquí, quiere decir que tienen algo que decir, ¿verdad?

Nagato asintió. Se giró hacia mí apenas moviendo su cuerpo.

—Hoy por la madrugada, hiciste contacto con una versión alterna de Asakura Ryoko y de Nagato Yuki. Ambas procedentes del mismo plano dimensional, uno diferente a éste. El plano del que proceden contaba con la tecnología y recursos para destruir planos dimensionales, garantizando el viaje entre dichos terrenos.

—¿Destrucción de planos dimensionales?— Pregunté augurando un fuerte dolor de cabeza en los próximos segundos. —¿Cómo el TPDD de Asahina?

—Su naturaleza es semejante, pero el mecanismo trabaja sobre diferentes contextos. El TPDD es una herramienta para destruir planos espacio-temporales y no tiene competencia con las dimensiones que comparten la realidad simultáneamente. En palabras sencillas, la Asakura Ryoko y la Nagato Yuki que conociste ayer, vienen de otra dimensión.

Vaya, al fin conozco un par de deslizadores. Haruhi va a estar feliz.

—Supongo entonces que tendremos nuevas adquisiciones en la brigada… Haruhi al fin trajo al escenario al miembro faltante…

—Te equivocas—. Me interrumpió Kimidori educadamente con su melódica voz. —Ellas no fueron traídas aquí por ninguna manipulación o generación de datos creados por Suzumiya. Su incursión es completamente independiente. Y no han sido las únicas. Luego de que la EID corriera un análisis de emergencia en el transcurso de esta mañana, se concluyó que se hicieron seis incursiones exitosas simultáneamente. Ya has visto a dos de ellas. Actualmente se trata de identificar a los otros cuatro invasores.

—Según la información que proporcionó la sincronización con Asakura Ryoko …— Secundó Nagato. —…además de la versión alterna de Asakura Ryoko y Nagato Yuki, en adelante denominada Nagato Yuki-Ni, arribaron a nuestro plano dimensional Asahina Mikuru-Ni, Koizumi Itsuki-Ni, Suzumiya Haruhi-Ni…

Bastó que dijera mi nombre con el calificativo "Ni" para que me diera un mareo. El resto de la charla fue un grueso de tecnicismos relacionados a la destrucción de los planos dimensionales y una verborrea que me hizo sentir nauseas luego de pocos minutos. Para resumirlo sin abrumarlos, el punto es que algo así como una brigada SOS alterna había llegado en la madrugada anterior, mientras Haruhi y yo estábamos en nuestro aislamiento estrellado. Hasta ese punto, no había mucho de qué preocuparse fuera del simple hecho de tratar de legitimar como es que cinco personas ocupaban al mismo tiempo dos lugares diferentes.

—Pero hay más…— Dijo Nagato cerrando la conversación y levantándose de su silla para irse a su salón. —Aunque considero conveniente que te sea explicado por Asakura Ryoko-Ni. Estaremos esperándote en mi departamento hoy a las 19:00 hrs.

Sin más, la alien abandonó el salón del club. Kimidori la imitó poco después y pasó a mi lado haciendo una educada reverencia.


—Y bien, ¿obtuviste alguna noticia interesante?— Pregunté a Haruhi al volver al salón.

—Nada… pero haré que hable.

A partir de ese momento estuve tentado a ignorar todas las tonterías conspiratorias que la chica sentada detrás de mí seguramente comenzaría a escupir en cualquier momento, sin embargo, me sacudió con su siguiente pregunta.

—¿Sabes lo que es un "sueño lúcido"?

—Ni idea—. Finjo demencia.

—Según lo que leí, es cuando cobras conciencia de que lo que estás viviendo es en realidad un sueño.

—Suena tedioso y estúpido.

—¡Para nada! De hecho, es ahí cuando comienza la parte interesante…— Dijo. Pude sentir como se llenaba de energía. —…si logras tomar conciencia de tu sueño, puedes manipularlo a tu antojo, podrías hacer que pasaran las cosas que tú quisieras cuando tú quisieras, y la mejor parte es que no interferiría en absoluto con la necesidad de descansar. Incluso podrías amanecer de mejor humor y más energía si tienes sueños buenos, ¿no crees?

—Casi nunca recuerdo lo que sueño…— Eso es verdad, al menos lo era hasta hace poco. —Y aunque lo recordara, soy el tipo de persona que se deja llevar según los acontecimientos y deja que las cosas pasen cómo y cuándo deben pasar.

—¿Sabes cuán irritante es tu falta de iniciativa?

Con ese enunciado terminó la conversación del día y tomamos las clases restantes. Una vez que llegó la hora de ir al cuarto del club, Haruhi apenas si dijo algo como "date prisa" y salió del aula, yo aún estaba terminando de tomar algunas notas y me tomó unos segundos más salir.

—¡Kyon!— Dijo una voz interceptándome entre mi lugar y la puerta haciéndome dar un respingo. Aún no me acostumbro a escucharla sin que las palabras "asesinato" e "imposible" vengan a mi mente. Debo trabajar en eso.

—¿Sí?— Respondí sobrepuesto viendo a Asakura caminar hacia mí, mientras un grupito de sus amigas bobas nos veía al frente del salón, esperándola.

—No es nada, sólo quería agradecerte por lo de anoche.

—¿Agradecerme? Creo que debería ser al revés—. Dije rascándome la nuca. La verdad es que ella me había salvado y no había mostrado aún mi gratitud.

—Espero que en el futuro puedas considerarme como una amiga y podamos llevarnos bien—. Acercó su rostro al mío de tal suerte que sólo yo pudiera escucharla. —Nos veremos esta noche, hay mucho que debemos hablar.

Dicho esto, puso esa sonrisa encantadora que tiene y me dio un guiño, para después reunirse con las otras muchachas de la clase, que ya comenzaban a hacer expresiones a propósito de la escena reciente mientras me veían con suspicacia.

—Te espera una gran noche entonces, ¿no?— Me atacó Haruhi una vez que salí del salón. Me esperaba en la puerta, aparentemente escuchando la breve entrevista de unos segundos antes.

—No es nada—. Dije restándole importancia, aunque ansioso, no me malentiendan, no es por miedo o mucho menos, pero soy consciente de lo que puede provocar una mala interpretación.

—¿No…?— Dijo mientras caminábamos al club. —¿Qué fue lo que pasó?

—Eh… lo que pasó fue que…— ¡Demonios! ¡Apúrate, inventa algo! —…me la encontré anoche en una tienda de conveniencia, mi madre me mandó por algunas cosas y ella estaba ahí. Se le rompieron las bolsas que llevaba, iba cargando muchas cosas porque recién llegó a Japón, me ofrecí a ayudarla a cargar sus compras hasta su casa.

—¿Incluso sabes donde vive?

—Sabemos. ¿recuerdas que el año pasado fuimos para ver qué había pasado con ella?

—Es verdad… ¿y por qué la volverás a ver hoy?— ¡Esto es un acontecimiento! ¡Una muestra legítima de celos por parte de mi jefa de brigada!

—En agradecimiento, me invitó a cenar en su casa…— Di una mirada de prevención a Haruhi, que parecía haber aumentado la velocidad de su paso. —…aunque francamente no tengo muchas ganas de ir.

—¡Oh! ¡Pero sí deberías ir!— Dijo con cierto matiz corrosivo en la voz. —¡Es una gran oportunidad! ¡Asakura es una chica linda y muy popular! ¡Quizás no vuelvas a tener una oportunidad así para acercarte a ella!

—Francamente pienso que no es mi tipo—. Eso también es verdad.

—¿Y cuál es tu tipo entonces?— Touché. ¿Qué respuesta debería dar? Existe un rango bastante considerable de cualidades que considero de mi agrado. Veamos… me gustan las chicas de cabello largo, que se pueda anudar en una cola de caballo… mala idea, no le gustará que diga eso… ok, que sean tiernas e inocentes y despierten mi instinto protector… mal, mal, tampoco tiene mucho que ver con ella. Un momento, son mis gustos, ¿por qué debería considerar lo que ella piense al respecto? Aún más complicado de explicar, ¿por qué si esta chica contraviene de muchas formas los modelos que tengo como los de mi mujer ideal…? Estuve a punto de escribir algo muy estúpido que echaría por tierra todo lo que defiendo de mí mismo… seré más cuidadoso en adelante. —¿Tengo algo en la cara?— Preguntó sacándome de mis pensamientos. No tengo idea de cuánto tiempo pasé reflexionando su pregunta, pero al darme cuenta, ya estábamos en la puerta del cuarto del club y en todo ese tiempo no le había quitado la mirada de encima. Esto es muy vergonzoso.

Dio un suspiro irritado y abrió la puerta. Nadie estaba ahí, ni siquiera Nagato. No puedo decir que es inesperado, según lo que me acabo de enterar, debe tener mucho trabajo ahora mismo, en cuanto a Asahina, seguramente no tiene la más remota idea de qué es lo que está sucediendo. Koizumi, por otro lado, ya debe estarse poniendo al tanto.

—¿Y ahora qué hacemos?— Pregunté mientras me acomodaba en mi lugar de siempre y la veía sentarse frente a la PC. En verdad, sin los otros miembros de la brigada, no hay nada que hacer… quisiera un poco del té de Asahina ahora mismo…

—Ayúdame con la web de la brigada—. Respondió ella en absoluto uso del recurso de la improvisación.

—¿Al fin tienes alguna idea de qué ponerle para que no esté vacía?

—Kyon…— Respondió como una madre cansada de repetir el mismo regaño a su hijo más desobediente mientras tomaba el megáfono amarillo y me señalaba con él. —No puedo estarte diciendo todo el tiempo qué hacer, ¿por qué no tienes más iniciativa?

—¿Eso me daría libertad para poner lo que yo crea conveniente?

—Mientras no sea algo estúpido o innecesario.

—Siendo así…— Acerqué mi silla plegable frente al monitor. —Quizás podríamos ir publicando los eventos en los que la brigada ha estado involucrada. Han sido muy buenas historias, seguramente le gustarán a alguien y ganaremos algunos adeptos.

—A eso me refería cuando decía que nada de cosas estúpidas—. Quieta, muchachita, no abuses. —¡No sólo debes tener más iniciativa! ¡También debes ser más asertivo y preciso!

Ignoré sus palabras y de verdad me concentré en idear algo para nuestra sosa página web. Luego de unos momentos tuve la sensación de que mi nuca era perforada por la mirada de mi acompañante.

—¿Pasa algo?— Pregunté encarándola. Ya una vez se me había mirado así… cuando se concentra, su mirada es tan penetrante que puede resultar perturbadora. Yo ya estaba acostumbrado.

—¿Por qué eres tan… normal?— Dijo sin quitarme la vista de encima, pero sin dirigirse realmente a mí. Parecía más una reflexión personal que una conversación.

—¿Perdona…?

—Nada, olvídalo… no me gusta tu idea, es tonta. Debes pensar en algo más.

—¿Y cómo podría hacerlo si cada idea que tengo es tachada de estupidez antes de ser siquiera considerada?— ¡Cuidado! No respondas tan fuerte, no es necesario.

—No es siquiera considerada porque no muestras el mínimo interés por llevarlas a cabo. No es lo mismo decir "vamos a publicar nuestras historias" a "tengo redactadas las historias y las subiré hoy"—. Dicho esto, me golpeó en la cabeza con el megáfono. Estoy mal dormido, mal comido e irritado, no es una buena idea provocarme así. Hoy no.

—¿Y qué? ¿Eso quiere decir que cualquier idea ya concretada, aunque sea una soberana idiotez, debe tomarse por buena?

—¡Eso es mejor que quedarse esperando a ver qué pasa!— Levantó por segunda vez el megáfono, que aterrizó sonoramente contra mi cabeza de vuelta.

—¡Deja de golpearme! ¡¿Qué demonios quieres de mí? ¡De todas formas, nunca consideras lo que digo!

—¡Eso no es verdad! ¡Siempre tomo en cuenta lo que cualquier miembro de la brigada dice! ¡Sólo quiero que seas más activo! ¡Qué hagas las cosas sin que tenga que estarte diciendo!

En este punto, ambos estábamos ya de pie y Haruhi amenazaba con asestar el tercer golpe sobre mi cabeza. ¿Me estabas buscando? Me encontraste.

—¡Suficiente!— Dije sorprendiéndome a mí mismo por el volumen que había alcanzado mi voz mientras tomaba a Haruhi por la muñecas. —¡¿No crees que en algún punto tus abusos cansan?

—¡¿Cómo te atreves a hablarme así? ¡Eres el miembro más bajo en la brigada!— Me respondió gritando también mientras forcejeaba por soltarse.

—¡Bien! ¡Como el miembro más bajo te digo que estoy harto de que me estés gritando! ¡Detesto que me golpeen! ¡No sabes cuánto!

—¡Entonces has algo al respecto!

Lo siguiente sucedió muy rápido.

En el forcejeo, ambos trastabillamos haciendo que Haruhi cayera sentada sobre la silla del líder de brigada, ésta, al tener ruedas, se deslizó hasta alcanzar el muro a la derecha del cuarto del club. Yo, luchando por no perder el equilibrio, me fui siguiendo la silla sin soltar las muñecas de mi contrincante y terminé arrodillado frente a ella una vez que topamos con la pared. La posición era bastante comprometedora. Las caderas de Haruhi apenas si ocupaban espacio en el asiento, estaban casi en la orilla. Mis manos, aún sosteniendo las suyas, la tenían contra la pared y mi propio cuerpo había quedado pegado al de ella… su falda se levantó peligrosamente apenas cubriendo lo esencial mientras yo tenía una hipnotizante perspectiva de sus firmes y blancos muslos a ambos lados de mi cintura. La pelea y su conclusión me tenían con la respiración muy agitada.

—¿Qué demonios crees que estás haciendo?— Preguntó sin mover un solo músculo.

—Mostrando iniciativa—. Respondí mirándola directo a los ojos, a menos de diez centímetros de los míos. Sonará raro lo que voy a decir a continuación, pero… incluso pelear con ella es excitante… Y ella sabía que es lo que iba a pasar después… voy a besarla… eso no debería ser el verdadero problema… el asunto es ¿qué haré después…?

—No lo harás…— Me respondió burlona. Odio que sepa que estoy pensando. —No tienes los… no tienes el valor para hacerlo.

—¿No lo tengo?— Dije bajando la voz y acercando mi rostro a milímetros del suyo. Pude sentir como contuvo la respiración…

Me concentré en su ojo izquierdo. Estaba abierto y lanzaba ese fulgor deslumbrante… estaba a la espera de una señal. La señal apareció y sus ojos se cerraron, aunque no relajó su postura en absoluto. Yo cerré mis propios ojos y me dispuse a atacar.

—¡Iiiiih!— Se escuchó en la puerta. Antes que pudiera voltear a ver quién era, había salido volando un par de metros desde donde estaba a razón del empujón que Haruhi me había propinado.

Antes de poder recuperarme por completo, Haruhi se había puesto ya de pie y se acomodaba la ropa, mientras, sonaba una perorata ininteligible de disculpas y una carcajada sincera y alegre en la puerta. Me incorporé como pude para encontrarme con Asahina, casi en las lágrimas por la vergüenza y a Tsuruya, muriendo de risa.

—¡P-p-p-p-perdón! ¡Debí tocar antes de entrar! ¡No era mi intención!— Clamaba Asahina, sintiéndolo de verdad.

—Vaya, Haru-Nyan, ¡No pierdes el tiempo para nada! ¡Lamento haber interrumpido!— Festejaba Tsuruya.

—No interrumpiste nada—. Respondió Haruhi casual mientras acomodaba su butaca frente a la PC de vuelta. —Este tarado se tropezó y cayó sobre mí.

Fue una respuesta sencilla y creíble que resolvió el problema. Tsuruya llegó junto con Asahina por asuntos escolares, sólo por un libro, segundos después se marchaba despidiéndose tan enérgicamente como siempre.

Asahina se quedó ahí con los dos sin saber que hacer o decir, ni siquiera intentó cambiarse a su disfraz de sirvienta y nos miraba incómoda. Los siguientes veinte minutos Haruhi se la pasó navegando por internet, mientras Asahina preparaba un poco de su multipremiado té de karigane que agradecí desde el fondo de mi corazón. Eventualmente nos veía a uno y a otro y de inmediato retiraba la mirada. Haruhi no le dio mayor importancia al hecho, yo no podía dejar de notarlo, pero francamente, estaba más concentrado en el incidente de unos minutos atrás… podríamos decir que me quedé con ganas de terminarlo. La intranquilidad de mi jefa de brigada, que se revolvía constantemente en su asiento, me demostraba que no era el único que tenía esa sensación.

Llegamos al fin al punto muerto donde o haces algo o mejor te vas. Haruhi tomó la estafeta y se levantó de improviso.

—Me voy a casa—. Anunció. —Que el último cierre la puerta.

Y como era su costumbre, sin más, se marchó.


Luego de que Haruhi se fuera a casa, caminé con la viajera del tiempo fuera del perímetro de la escuela hacia la estación. La atmósfera entre los dos luego del penoso incidente de la tarde se había vuelto muy pesada. No sabría cómo explicarlo… es decir, soy consciente del hecho de que desde que me uní a la brigada, siempre ha habido cierto nivel de flirteo entre Asahina y yo… es una chica preciosa, y quien no pueda verlo, es ciego en más de una forma… yo mismo siento que si los papeles hubieran estado invertidos y la hubiera encontrado en una situación comprometedora con otro tipo, también me estaría comportando raro. Mi afirmación puede sonar osada, pero creo que está un poco celosa.

—¿Pasa algo malo?— Pregunté luego de varios minutos de silencio, estábamos llegando ya al pie de la colina.

—¿Eh…? ¡No! ¡No pasa nada!— Respondió sorprendida y ansiosa.

—Si algo sucede, por favor, no dudes en decírmelo, haré lo que pueda para ayudar…

—Gracias…— Otro minuto de silencio pasó. —En realidad… si hay algo…—Me detuve entonces y le di toda mi atención. —¿Qué fue lo que sucedió entre ayer y hoy? Nadie me dice absolutamente nada… mis superiores no me dan información, Koizumi y Nagato parecen tan confundidos como yo.

—Bueno… eso sería un poco complicado de explicar… yo mismo no creo entender cabalmente que es lo que sucede—. Es verdad. A eso obedece que hoy tenga que ir al departamento de Nagato. —¿Eso es lo que te tiene tan inquieta?

Asahina bajó la mirada y continuó caminando. Por supuesto que eso no era todo.

—¿Qué ha estado pasando en estas últimas semanas? Me refiero a esos periodos de tiempo en los que Suzumiya y tú desaparecen…

Esperaba que me preguntara algo así… aunque la verdad es que no tengo preparada una respuesta. ¿Qué podría decirle, de cualquier forma? "Nos vamos a un aislamiento muy agradable donde tenemos lúdicos encuentros sexuales"… no es que me avergüence, en realidad, sé que más de uno mataría por estar en mis zapatos en esos momentos. Mi problema es más bien que hay un par de hechos que no podría pasar por alto a la hora de dar una explicación. Hecho numero uno: son cosas muy íntimas, y más allá de que sea lo que acontece dentro de los aislamientos, no me gusta andar contando lo que hago cuando no estoy en público… aún si cuando llegáramos a dichos aislamientos sólo jugáramos ajedrez, es algo que no quisiera compartir. Hecho número dos: no estaría hablando sólo de mi vida privada. Por mala, grosera o desagradable que Haruhi pueda ser, merece que respete su privacidad, aún cuando todo pase estando yo presente. No me gustaría que de buenas a primeras, ella contara todo lo que pasa allá. Es un asunto de respeto. Aunado a esto, está el irrefutable hecho de que Asahina me parece una persona sumamente sensible, no quisiera provocarle un trauma por una descripción demasiado explícita o una mala interpretación.

—En realidad, no es nada serio—. Atiné a responder al fin. Además… siento que sería burlarme de su inteligencia pensar que no lo intuye. —¿Por qué la pregunta?

—Es sólo que siento que han cambiado mucho… no sabría cómo explicarlo, pero se han vuelto más cercanos… incluso he llegado a sentir que en algún momento nos ignoran.

—¿En serio?

—¡Perdón! ¡No quería que sonara como un reclamo…!— Se disculpó. —De hecho, ha sido muy benéfico. La tensión normal a la que Suzumiya estaba sometida normalmente ha disminuido tanto que apenas si provoca disrupciones en el espacio-tiempo… algunos de mis superiores han llegado incluso a pensar que estamos cerca de resolver el problema que nos evita viajar más atrás en el tiempo.

Vaya gente peculiar con la que me codeo. Hay momentos en los que de verdad me olvido por completo de toda la parafernalia que rodea a los miembros del club al que pertenezco. Todos ellos, incluso Nagato tienen el mismo rango de edad que yo, y aunque de formas y a niveles diferentes, comparten las mismas inquietudes y problemas. Creo que estoy entendiendo que la llamada de atención de Asahina viene de las dudas normales que le surgen a cualquier adolescente cuando uno de tus amigos cercanos comienza a fumar, consigue su primer empleo, decide irse de casa o comienza su vida sexual…

Me sentí muy reconfortado al llegar a este entendimiento, estaba a punto de mostrarle mi gratitud a Asahina cuando noté algo raro en su comportamiento.

Asahina estaba literalmente petrificada mirando calle abajo, al cruce que nos llevaría hacia la estación, faltaría una veintena de metros para llegar a dicho punto. Sólo en ese momento caí en cuenta de cuan extraña resultaba la situación en general. No había un alma en la calle. Nadie, de verdad. Incluso los cuervos habían dejado de graznar, no pasaban autos o peatones, hasta el viento del norte, tan inclemente unos minutos antes parecía contener el aliento.

Esto debe ser una broma.

En un principio pensé que sería algún efecto óptico, o mi imaginación gastándome una mala pasada. Luego, al notar que Asahina veía lo mismo que yo, no me quedó más que aceptar que era real.

Estaba ahí, exigua de estatura, con su largo, castaño y ligeramente ondulado cabello cayendo por su espalda. Traía un traje negro de dos piezas que marcaba de forma muy favorable su esbelta, casi voluptuosa figura. Esto que acabo de decir podría sin lugar a dudas, describir a Asahina. Sin embargo, había algo diametralmente diferente. Su porte… lleno de confianza y seguridad, era opuesto al casi siempre tímido proceder de la viajera del tiempo con la que trato todos los días. Coronando esa presentación, estaba una maravillosa sonrisa de dientes blancos como perlas… una sonrisa que no demostraba sólo alegría… era más bien cinismo.

Supongo que después de esta descripción ya concluyeron la identidad de quien hablo. A unos metros de nosotros, estaba ni más ni menos que Mikuru Asahina-Ni. Yo también había perdido la habilidad de moverme. Unos segundos después, la versión alterna de mi viajera del tiempo comenzó a caminar hacia nosotros. Yo no tenía miedo, lo digo de verdad, pero tengo que admitir que toda la situación resultaba muy inquietante.

—Así que aquí son tan cercanos que caminan juntos a casa…— Comentó con su dulce voz nuestra visitante. —Este mundo será mucho más fácil entonces.

Traté de formular una buena respuesta a su comentario… o una buena pregunta, pero antes de poder decir o hacer nada, Asahina-Ni desapareció… sólo se desvaneció en el aire sin dejar rastro… Asahina se acercó a mí tan rápido como pudo con una expresión temerosa a pesar de que la presunta amenaza no estaba ya. Pasaron interminables segundos de suspenso en los cuales el ambiente no se regularizó… seguía sin haber gente o ruidos, como en una película de miedo de serie B.

—¿A quién esperan?— Preguntó de pronto Asahina-Ni detrás de nosotros, casi logrando que escupiera el corazón de la impresión.

Asahina no pudo sofocar un grito y me enterró las uñas en el brazo por la sorpresa. Intenté darme la vuelta para encarar a la chica pero me fue imposible. El piso literalmente se partió al implosionar bajo nuestros pies… lo siento, no se me ocurre otra palabra para describir lo que pasó. Tuve la espantosa sensación de perder el centro de gravedad que se tiene cuando vas en la montaña rusa y aterricé momentos después sobre mi espalda a una distancia considerable de donde estaba originalmente, de forma tan pesada que se me salió el aire de los pulmones. Luché unos instantes por recuperar el aliento y la orientación. Pude ver entonces a Asahina-Ni caminar hacia su homónima, evidentemente desmayada por el impacto. Se acercó a ella y agachándose a su lado, en un acto de infamia, la tomó por la cabellera con su brazo izquierdo y la levantó. ¡Eso sí que no! ¡Nadie trata así a Asahina! ¡Ni siquiera ella misma tiene derecho a tratarla con semejante salvajismo! Maldigo a mis pulmones por no recuperarse tan rápidamente como yo quisiera y busco en el suelo cualquier cosa que pueda ayudar…

Asahina comenzó a despertar a causa del dolor en su nuca por el tirón de cabello. Le tomó un instante darse cuenta de su situación y sus ojos rebosaron en terror absoluto al ver su mismo rostro sonriente mirándola con desprecio.

—¡Demonios…! ¡Soy hermosa!— Dijo burlona Asahina-Ni. —No pareces una contrincante seria aquí… veamos como manejas esto…

Con suavidad puso su mano derecha sobre el pecho de Asahina, que ya tenía el rostro completamente vacío de color. Lo siguiente que pasó aún me eriza el cabello… es una de esas cosas que no querría volver a experimentar en mi vida. Asahina soltó el más profundo y estridente grito de dolor que jamás he escuchado en otro ser vivo mientras sus brazos y piernas se sacudían inmisericordes. El castigo duró apenas unos cinco segundos y cuando se detuvo, Asahina-Ni reía embelesada. Hubo una segunda descarga con el mismo efecto, otros cinco segundos interminables… ella estaba padeciendo el dolor, pero el corazón se me estaba partiendo a mí ante mi completa incompetencia.

—¡BASTA! ¡DETENTE! ¡TE LO SUPLICO!— Esa es Asahina… nunca había escuchado una súplica tan sincera…

—¡Déjala tranquila!— Grité ya recuperado mientras lanzaba una de las rocas que habían formado parte de la calle minutos atrás hacia la cabeza de nuestra atacante. Me sorprendí de la grandiosa puntería con la que la lancé, para mi descontento, el disparo, no impactó el objetivo. Una vez más se había esfumado.

Asahina cayó sobre su espalda al dejar de ser sostenida por el cabello. Instintivamente se puso en arco fetal mientras lloraba pesadamente. Me incorporé tan rápido como pude y corrí hacia ella para ayudarla. Un puño se impactó contra mi estómago haciéndome perder el aire por segunda vez y obligándome a caer sobre mis rodillas.

—¿Te atreves a arrojarle cosas a una chica?— Preguntó Asahina-Ni, de pie frente a mí… traté de agarrarla por las piernas, pero una vez más desapareció… ese era su truco… podía aparecer y desaparecer a voluntad, me hice esta idea a partir de la poca experiencia que tenía con el uso del TPDD… parece ser que el de ella está modificado de tal forma que le permite hacer saltos en el espacio-tiempo a voluntad. Mientras esta idea iluminaba mi mente, desapareció y reapareció al menos ocho veces, conectando un golpe exitoso en cada una. La última vez apareció justo enfrente de mí e hizo una perfecta ejecución de una jumping spinning hook kick que me impactó directo en el pecho, haciéndome volar unos tres metros y caer sobre mi espalda. Amigo… esta chica me está dando una paliza que ni mi padre…

—Aquí termina todo…— Dijo acercándose a mí, tendido en el suelo, derrotado e indefenso. Parece que ella si va a terminar el trabajo que Nagato-Ni no pudo…

—¿De verdad, perra?— Dijo otra voz, esta de varón. Me resulta familiar, pero no puedo ubicarlo.

Un instante después, un muchacho apareció entre Asahina-Ni y yo, y sin mayor premura conectó un derechazo limpio sobre su mejilla que la estremeció de pies a cabeza… yo mismo me sacudí con la fuerza y el odio con las que descargó el golpe sobre una cara tan linda… Asahina-Ni miró perpleja al tipo, éste, aprovechando su confusión la tomó por los hombros y ambos desaparecieron de mi vista. Diez segundos… veinte segundos… treinta segundos… ¡Hay ruido de nuevo…!

—¡Asahina!— Grité mientras me levantaba rápidamente ignorando el dolor de los golpes y llegué hasta donde mi compañera de brigada seguía sollozando. —¿Estás herida?

—Es… estoy bien…— Respondió hipando mientras se levantaba y se abrazaba los hombros.

—Tenemos que buscar ayuda… trataremos de llegar a casa de Nagato… ¿puedes caminar?

Ella asintió, tomó un par de respiraciones profundas y se apoyó en mí para levantarse. Justo cuando Asahina estuvo de pie, el chico de unos momentos atrás reapareció ante nosotros… se veía golpeado y cayó sobre su rodilla derecha nada más de aparecer. Al fin me mostro su cara… con razón su voz me parecía tan familiar… el bastardo burlón… Fujiwara.

—No digas nada… no los ayudé porque quisiera hacerlo… era necesario—. Dijo anticipando mis preguntas y dejando claro que no respondería ninguna. Aún así me aventuré.

—¿Qué pasó con… con ella?

—La dejé entre los manglares de una de las deltas del Amazonas… le tomará unas horas volver…— Levantó la manó y un fino polvo cayó de esta. —Destruí su TPDD, pero tendrá uno nuevo en poco tiempo y no estará feliz de vernos… mucha charla, lárguense.

Sentí que sería muy raro darle las gracias al tipo que intentó secuestrar a Asahina hace unos meses, pero me sabría mal reclamarle luego de que nos ayudara… así que no hice ninguna de las dos cosas, sólo asentí y comencé a guiar a Asahina hacia el departamento de Nagato.

Este es el segundo miembro de la Brigada SOS-Ni… y demonios, es diabólica… Asakura tiene mucho que explicar.

Capítulo 2.

Fin.


Y hasta aquí... ¿Qué tal? ¿gusta? ¡Comenten!