El capítulo 3: Entre bares anda el juego.
Voz de Nobu.
(Flash-back)
"Isa, bueno, Isabelle Lianne Nana Okanzaki, pero es un nombre muy largo para que la gente lo recuerde." Le dijo la chica tendiéndole la mano.
Entonces, Shin sonrió y le dio la mano también.
"Shin." Dijo él.
De pronto, abrió los ojos como platos asombrado.
"¡Ah!" Dijo él entonces. "¡Tú eres la sobrina de mi padre!. ¡Eres mi prima Isa!"
(Fin del flashback)
Era curioso, había conocido a esa chica por casualidad en la tienda de discos donde trabajo. Me había intimidado su belleza y su altura puesto que no era japonesa, al menos no sus génes, por lo que su altura era la de una chica occidental, incluso un centímetro más que Reira, diría yo. Y nada más entrar Shin a buscarme, ella se había presentado a él como Isabelle No-sé-cuantos Okanzaki porque la cara de Shin le sonaba.
"¿Cómo es posible que dos primos cuyos padres son hermanos sean incapaces de reconocerse en cuanto se ven?" Dije yo mientras los tres tomábamos una lata de cerveza en la estación de tren cercana a la tienda tras echar yo el cierre.
"Es que no he visto a Shin desde... bufff, me parecen siglos ahora." Dijo ella sonriendo.
"La verdad es que solo nos veíamos una o dos veces al año, y eso si teníamos suerte." Dijo Shin. "Pero dime Isa ¿qué haces por aquí?. ¿Has venido a hacerte cargo de algún negocio?"
"La verdad es que... no." Dijo ella entristeciéndose de golpe. "No, me he... separado de mi padre. Me he ido de casa y he venido aquí."
"¡Te has escapado!" Dijo Shin asombrado mientras yo tosía al atragantarme con la cerveza que estaba tomando.
"Dicho así suena mal y todo." Dijo ella. "Pero supongo que sí, aunque legalmente como no soy menor y se lo dije a mi padre supongo que no podríamos hablar de 'escapado' formalmente."
"¿Y tu padre no te buscará?" Le dije yo.
"Es posible, pero no me encontrará." Afirmó ella sacudiéndo la cabeza y salpicándo un poco. "Me he asegurado que en el hotel mantengan la boca callada."
"O sea, que vives en el hotel de tu padre." Le dijo Shin.
"Pero estoy buscando un piso." Dijo ella. "Aunque sea uno pequeñito; lo único que necesito ahora mísmo es un techo."
"Ven a mi casa." Le dijo Shin tras pensarlo unos segundos. "Hasta que encuentres algo mejor. Esta en una zona normalita."
"Shin... tú vives en mi casa..." Le dije yo rendido.
"No quisiera ser molestia." Dijo ella un poco nerviosa cuando oyó lo que yo le había dicho a su primo.
"No es por eso." Dije yo rápido y nervioso ante la idea de que pensase cualquier cosa. "Es que... solo hay una cama, Shin suele dormir en el suelo, eso cuando viene a dormir."
"No me digas que me has copiado en lo de no aparecer por casa algunos días..." Le dijo ella como gimiendo. "Shin... que cuando creces tienes que sentar la cabeza..."
Eso me hizo enmudecer un poco; no podía imaginarme a esa chica desapareciendo de su casa dos días seguidos. No tenía pinta de ese tipo de chicas.
"No desaparezco, es que me voy a casa de unas amigas." Le dijo él.
"Espero que no estés vendiéndote por ahí ¿no?" Le dijo ella haciéndome atragantar de nuevo y esta vez casi derramar la cerveza. "¿No, Shin?"
Era alucinante como podía ser que esa chica pudiése ver esas cosas tan insignificantes con tanta facilidad. ¿Acaso tenía poderes mentales para ver el futuro?
"¿Nobuo, te encuentras bien?" Me dijo entonces preocupada.
"Sí, sí." Dije yo. "Es que... es como si tuviéses poderes mentales..."
"¡Shin!" Le dijo ella entonces. "¡Por amor de dios!. ¡¿Si necesitabas dinero con tanta necesidad por qué no lo pedíste?!"
"Ah, claro." Dijo él. "Da la casualidad que no todos somos tan afortunados como tú ¿sabes? Tú eres una niña-rica y yo..."
Entonces ella le dio un golpe en el pecho y vi cómo su mirada había cambiado y parecía echar fuego.
"Te he dicho mil veces que no me llaméis así." Le dijo ella casi siseando. "Yo no necesito el dinero de mi padre, idiota."
"Nadie lo ha dicho." Le dije yo intentando calmarla.
"En occidente, cuando nos llaman niños-ricos quieren decir que vivimos del dinero de nuestros padres, que son ricos y nosotros nos aprobechámos de eso." Me explicó ella.
"Vale, reconozco que tú no eres así." Dijo Shin. "Pero si tú pidiéses dinero a tu padre él te lo daría."
"Pero no se lo pediría nunca a él." Le respondió ella.
"Mirad." Dije yo para desviar el tema. "Ha dejado de llover."
Voz de Isa.
Al final, el reencontrarme con Shin solo me había servido para darme cuenta de que por mucho que huyése, las cosas no iban a cambiar solo porque yo quisiera. Debía comenzar a vivir mi propia vida, de la forma que yo quisiera y cuanto antes mejor.
"No te tomes a mal lo que diga Shin." Me dijo Nobuo Terashima mientras ibamos en el metro. "Aún es como un crío y no sabe controlar las palabras."
"No me importa lo que me diga." Afirmé yo suavemente sacudiendo la cabeza. "Es mi primo y nosotros siempre hemos sido así. Somos un poco bocazas con los que tenemos confianza, y nosotros dos siempre nos hemos dicho las cosas líbremente; pero aún así... me duele que me digan eso y él lo sabía... Aunque tal vez tenga razón."
"Yo no creo que seas una... cosa de esas." Me dijo al parecer sin recordar cómo se decía la palabra. "Te has escapado, y quieres vivir por tu cuenta. No entiendo muy bien de eso, pero no pareces una niña mimada. Y si quieres quedarte en mi piso unos días entonces genial, te dejaremos la cama a tí."
Eso me hizo sonreir suavemente.
"Gracias." Murmuré yo.
Me llegaba al corazón que ese chico, al que acababa de conocer hacía solo unas horas, me estuviése ofreciendo una ayuda sin más.
"Nobu, ya estamos llegando." Le dijo Shin.
"Voy." Le dijo él. "Entonces... ya sabes, piénsatelo y si te apetece compartir un piso pequeño con una sola cama... bueno, llámame."
"Vale." Dije yo mientras desaparecía arrastrado por el torrente de gente que salía del vagón.
Entonces sonreí ampliamente. Ese chico estaba tan nervioso que con las prisas se le olvidó darme el número de móvil; por suerte, sabía cómo encontrar el de mi primo, si es que se lo había cambiado, claro.
Voz de Yasu.
Llevaba ya un rato esperando a Nobu y a Shin cuando por fin les vi llegar; habíamos quedado para poder discutir un poco sobre qué hacer ahora. Lo que no esperaba es que después de que Nana desapareciese, Yuri y Nobu rompiésen hacía apenas dos semanas antes de que Nana desapareciera, Shin hubiése descubierto lo de Reira con Takumi... Lo que menos esperaba era que de pronto, ambos pareciésen un poco más animados.
"Hola." Les dije yo. "¿Ha pasado algo? Parecéis estar un poco contentos."
"Shin ha encontrando a alguien." Me dijo Nobu sentádose a la mesa.
"No será otra mujer de las que..." Dije yo serio ya.
"¡No!" Dijo Shin. "Es un familiar. Hacía mucho que no le veía."
"Pensé que habías roto tu relación con tu padre y tu hermano." Le dije sorprendido.
"Es su prima." Dijo Nobu sonrojándose.
De pronto le comenzó a sonar el móvil a Shin.
"¿Su prima?" Dije confuso.
No tenía datos de que su padre tuviése un hermano.
"En realidad es algo muy raro." Dijo Shin volviéndo con el movil tapado con la mano. "Nobu ¿a qué hora volveremos a casa?"
"Ni idea." Le dijo él. "¿Por qué?"
"Cosas mías." Dijo él volviéndo a alejarse y hablando por el móvil en su idioma natal.
"Oye, Yasu." Me djio Nobu. "¿Qué hay de la búsqueda?"
"No van a seguir." Me dijo. "Y Takumi bastante tiene con su mujer y su hija."
Todos estábamos muy tristes, incluso deprimidos cuando Nana desapareció. Nana (Hachi) lo esta llevando bastante mal; creo que es la que más exterioriza lo mal que se encuentra, o igual es a la que más le duele.
Ren incluso se había ido a buscarla. Aunque estuviésen peleados, ambos seguían amandose con locura, o al menos eso creo yo. Takumi en cambio, solo se preocupaba de él mismo, y ahora también de su hija y un poco de su mujer, Nana.
"Perdón por la interrupción." Dijo Shin llegando y sentándose de nuevo. "Qué me he perdido."
Con paciencia le resumí lo que habíamos hablado Nobu y yo y entonces él se unió a la charla. Seguimos hablando un buen rato y de pronto, oímos cómo en el bar donde estábamos, se armaba un poco de revuelo.
Shin entonces levantó la cabeza y saludo a alguien a mis espaldas mientras Nobu se sonrojaba ligéramente y miraba a su vaso.
Eso me hizo querer mirar quién probocaba tal alboroto y a la vez irme al baño, pero al intentar girarme le di un golpe a mi maletín y este se calló al suelo por lo que no vi a quién se refería todo ese show. Sin embargo, cuando levanté la cabeza incorporándome del sitio, acabé con la cara justo ante un pecho femenino.
"Hola Shin." Dijo la mujer entonces con una voz alegre pero ni muy grave ni muy aguda.
Entonces reparé en que vestía con unos vaqueros Levi's de cintura baja con un cinturón ancho y blanco, y un abrigo largo con pelo en los puños y el cuello, abierto y mostrando una camisa con un escote algo pronunciado pero elegante y que dejaba al descubierto el ombligo.
"Perdón por tardar tanto, pero es que me temo que me he perdido y además han intentado molestarme de camino aquí." Añadió ella seguido a su saludo.
Entonces pareció reparar en mí y yo me di cuenta de que seguía inmóvil.
"Disculpe." Dije yo a la mujer incorporándome del todo.
"¿Te he presentado ya a mi amigo Yasu?" Le dijo Shin. "Yasu esta es mi prima Isabel... Isabela..."
"Con Isa sobra." Me dijo ella estirando la mano para saludarme. "Hola Yasu, encantada de conocerte."
"El gusto es mío." Dije yo aún asombrado de su presencia pero recuperándome al instante. "¿Quieres sentarte con nosotros?"
"Gracias." Dijo ella sonriendo mientras le cedía mi asiento. "Es genial ver que aún quedan caballeros entre la gente normal."
"La familia de Isa tiene un gran negocio en todo el mundo." Les explicó Shin. "Como mi padre pero a lo grande."
"Shin, esto... no me gusta alardear de eso..." Dijo ella sonrojándose.
"Con permiso..." Dije yo para ir al baño puesto que no aguantaba más.
Ya en el baño, mientras estaba usandolo pensé un poco. Esa chica no se parecía en nada a Shin ¿de verdad eran primos o solo era una bola más de Shin para encubrir a una amante? La verdad es que nunca antes había llevado a una a conocer al resto, y ella tampoco parecía saber que fuesen o hubiésen sido famosos hasta hace solo unas semanas.
Voz de Nobu.
Llevabamos un buen rato cuando Shin saludo a su prima que acababa de entrar por la puerta y parecía buscar a alguien, entonces yo la ví y no pude evitar sonrojarme. Se había cambiado de ropa y ahora parecía incluso más bella que en la tienda. Seguía teniendo una línea de ropa muy elegante pero la verdad es que ella parecía saber cómo llevar las ropas.
"Espero no haber interrumpido nada." Dijo mientras Yasu estaba, supongo, en el baño.
"¿Cómo nos has encontrado?" Le pregunté para entonces darme cuenta de que la pregunta sonaba hasta un poco... ruda.
"Isa me llamó para decirme que había meditado nuestra propuesta y que no le importaba dormir un par de noches en una de esas mantas en el suelo." Me dijo Shin. "Supongo que se refería a los futones."
"Eso, futones." Dijo ella feliz. "Francamente no consigo recordar nunca cómo se llaman..."
Era increible, esa mujer... parecía estar feliz todo el rato; sonreía divertida cada dos por tres, y fráncamente... tenía una sonrisa preciosa.
"Te dejaré la cama." Le dije yo. "No sería muy caballeroso hacer dormir a una chica en el suelo..."
"La verdad es que no me importa mucho." Dijo ella. "Total, será solo por unos días, hasta que encuentre un piso propio. Prometo no dar muchos problemas."
De nuevo hizo que sintiese cómo me sonrojaba levemente.
"Nobuo ¿te encuentras bien?" Me dijo de pronto. "Estas muy rojo ¿no tendrás fiebre?"
"Esta bien." Dijo Shin divertido. "Nobu parece un poco... impresionado contigo."
"¡No digas eso!" Le dije yo a él molesto.
Entonces la chica se rió suavemente y tapándose la boca como en un intento de no reirse.
"Tranquilo." Me dijo sonriendo cuando me quedé mirándola confuso mientras Yasu regresaba y se sentaba. "Ya estoy acostumbrada a que me pase esto. Al menos tú me hablas normal."
Voz de Yasu.
"¿Acostumbrada?" Le pregunté yo a la mujer.
"Sí." Dijo ella. "Deberíais ver cómo reacciona la gente a mi paso cuando me conocen por primera vez. Es de agradecer que haya gente que no reaccione igual que la masa."
"Se refiere a que pensaba que Nobu tenía fiebre porque se sonroja cuando le habla de caballerosidad a ella." Me explicó Shin.
"Una mujer visitiendo una ropa tan cara debe estar acostumbrada a los modales." Observé yo entonces.
Había reparado en que la ropa era toda de marcas caras, de diseño.
"¡Bingo para el caballero!" Dijo la chica divertida. "Aunque a veces tanta galantería acaba por aburrirme y hastiarme. Nah, creo que prefiero a la gente normal pero educada. Aunque si conociéseis a algunos de mis amigos lo llegaríais a dudar."
"De todas formas..." Dijo Nobu. "Supongo que estarás mejor rodeada de caballeros en vez de..."
"Prefiero cien veces a mi primo Shin que a cualquiera de los caballeros ingleses." Dijo ella cogiéndole por el brazo y echándo su cabeza sobre su hombro. "Es un auténtico encanto cuando se lo propone, y es cien millones de veces más sincero que los caballeros ingleses y de otros países que suelen acercárseme a mí."
Así que caballeros ingleses y de otros países... al parecer, esa chica tenía algo más de estatus del que pretendía mostrar.
"Por cierto, no me has dicho el nombre entero, Isa." Le dije yo.
"Es que es muy largo como para recordarlo entero." Me dijo ella un poco confusa. "Más aún para gente de habla no inglesa."
"Haré un esfuerzo." Afirmé yo.
"Está bien..." Dijo ella. "Señorita Isabelle Alexandrine Lianne Nana Okanzaki Smith Long Kotetsu..."
"Espera, yo ya me he perdido en el segundo nombre." Le dijo Nobu. "¿Y quién es el resto de gente?"
"Eso es todo mi nombre." Le dijo ella entonces. "Y continua con los apellidos del mis antepasados. 32 nombres y apellidos en total."
"Vale, con Isa será suficiente." Afirmé yo casi riéndome al ver las caras que ponían Nobu y la que había puesto yo mismo cuando empezó a soltar los nombres a partir del tercer nombre de pila.
Cuando nos separamos y ella se fue con Shin y Nobu, yo pensé que era divertido lo que acababa de pasar; parecía que solo hacía falta meter a una chica nueva en nuestro círculo de conocidos para que hubiésemos pasado unas horas divertidas.
Sin embargo, había algo que no me cuadraba en ella; y tan pronto llegué a casa y tuve oportunidad, me metí en internet y busqué su nombre en un buscador.
Al momento tenía un montón de noticias relacionadas con los parámetros de la búsqueda; casi todas en otros idiomas, fundamentalmente en inglés. Al restringir la búsqueda a solo páginas en japonés, el resultado fue un poco más optimista, aunque seguía habiendo un montón de páginas.
"Esto me va a llevar horas." Afirmé soltándome el nudo de la corbata y abriéndome el primer botón de la camisa..
