Capitulo 3.

POV BELLA:

Los vi salir del café con una sonrisa en mis labios hasta que Rose se sentó y aclaró su garganta.

-¿Son esos los señores Cullen?

-Sí, son ellos- le respondí evasiva levantandome y recogiendo la mesa.

-¿Y ese es Edward?

-¿A dónde quieres llegar, Rose?

-¡No sé!- se encogió de hombros-. ¡Tal vez solo quiero saber porqué parece que con ellos puedes sonreir de verdad!

-¡Rosalie! ¡Sabes que no es eso!- me senté de nuevo junto a ella-. Tú y Jass son mis hermanos, Rose, pero veo en ellos..., no sé, ¡la mamá y el papá que nunca tuve!

-Y Edward y tú eran amigos, ¿cierto?

-En él veo eso Rose, ¡un amigo!- no hacia falta decirle que Edward fue mi amor platónico adolescente.

-¡Bella!- me abrazó-. Lo siento, es solo que es raro verte realmente feliz y me dio celos.

-¡Rosalie Hale! Nada ni nadie tiene en mi vida un lugar como tú y Jass, es solo una ilusión, nada más.

-Bien, dejemos la charla triste para otro día. Jasper viene hacerse cargo y podemos ir a casa.

A las 6 en punto llegamos al apartamento. Cada quién se bañó y Rosalie hoy pintó mis uñas de las manos y los pies; después de eso trenzó mi cabello.

A las ocho tomé mi nikon nocturna, me puse unos monos de yoga, un top verde y una franelilla larga con mis convers verdes y salí al paseo marítimo. Tomé fotos de familias, parejas y una pareja de ancianos que se sonreían enamorados. Yo quería eso, quería enamorarme, que me faltara el aire por esa persona.

También rememoré mi encuentro con Edward. ¡Está tan guapo con sus hermosos ojos verdes y mandíbula cuadrada! Definitivamente si en mi juventud estuve cerca de enamorarme del Edward adolescente, éste Edward maduro, vestido de doctor, arrasaría con mi corazón. ¡Lo más triste es saber que sigo sin ser suficiente! Él tan guapo y yo tan corriente...

Dejé mis pensamientos deprimentes y me senté a comerme un algodón de dulce.

Veía a los niños con sus padres y ahora ya, una adulta madura, la envídia continuaba aquí, en mi pecho, lacerandome y la pregunta inolvidable ¿por qué? ¿Por qué no fui suficiente para ellos que me dejaron como un trapo o algo olvidado? ¿Quiénes son?

Esa era mi triste realidad. Sí, mis padres no me quisieron como la señora Esme o el buen doctor ¿me querían? ¿O él? No, yo debía seguir mi vida sin pensar en Edward como hombre. Volvería a intentar lo de las citas, tal vez Rose me ayude.

Estaba tomando fotos de 6 niñas jugando con la cuerda de saltar cuando mi celular vibró.

-Ey.

-Bella, ¿dónde estás?

Jasper seguro llegó a casa y Rosalie no sabía donde habia ido.

-Estoy en el paseo marítimo; junto al muelle 2- rodé mis ojos.

-¡Ok!- sonó más relajado- ¿A qué hora vienes?

-¡Ya voy en camino jefe!

El domingo no fui al café; tuve que fotografiar un cumpleaños en los suburbios gracias a Stefan, que me recomendó.

El lunes tuve otra grandiosa, notese mi alegría, cena de mujeres por el individualismo, ¡individualismos, mis calzas!

El martes revelé y entregué las fotos y me fui con Stefan y Mia a fotografiar naturaleza en una pequeña isleta a dos horas de Santa Mónica.

Fue emocionante. Pude fotografiar de día y de noche; flores, personas, niños, atardeceres, amanecer y Stefan me fotografió a mí, pero lo mejor fue que pude fotografiar tiburones y hombres pescando peces vivos con la camara de Mia.

Había estado tan contenta que nunca encendí mi teléfono, por lo tanto no había sabido de Jasper y Rose desde el domingo, pues el lunes ya se habían ido y llegado cuando yo me levante y acosté.

Ya hoy era viernes y mientras volvía a casa pensé que estaba bien mi vida; ahora ya no era más la chica sin futuro. ¡Era buena en la fotografía y aunque aún no tenía grandes fotos expuestas en una galería algún día las tendría! ¡Está bien! Yo estoy bien así. No era ni seré lo que todos pensaban que sería. ¡Una pobre huérfana sin futuro!

Estaba algo nerviosa, pues sabía que Jasper y Rose estarían dispuestos a saltarme a la yugular en cuanto me vieran por...: 1: No avisar dónde estaba, 2: No llamar, y 3: durar tantos días fuera.

Era bueno que me amaran, por eso le traje a Jasper artesanía local. Le fascinaban las pulseras de cuero y conchas. Esta vez le conseguí una pequeña tira de cuero con un colmillo de tiburon blanco, el cuál, mandé grabar su nombre. A Rose..., bueno, a ella le compré un pendiente de una perla rosa que encontramos en un arrecife. Esperaba que le gustase.

Llegué al apartamento y estaba todo en silencio, problamente no estaban.

"¡Uff, de lo que me salve!"

Entré a mi cuarto, me bañé, me puse un short de jeans blancos y una musculosa azul rey con chaqueta del mismo color, tomé las llaves, el regalo de Jass y el pendiente solitario de Rose y volví a salir directo al café.

Cuando llegué, el olor de café y pasteles me golpeó. Puse una sonrisa de niña buena, saludé a Alice con la mano; a Tanya no la vi. Me acerqué cuidadosamente hasta la caja donde estaba Jass. No me había visto; estaba ocupado. Pasé por debajo de la barra y me paré a su lado.

-¡Hola, Jassi!- dije dándole un besito en la mejilla.

-¡Eso no va a salvarte Isabella!- "¿Isabella? ¡vaya que estaba molesto!"-. ¿Dónde carajos estabas?

-Me fui con Mia y Stefan a fotografiar, Jass.

-¡Podías llevarte el movil!- vaya, estaba duro, ni siquiera me veía. Seguía cobrando mientras hablaba-. ¿Sabes lo angustiado que estaba?

-Lo siento- ahora veía mi error-. Discúlpame, Jass. Necesitaba aire, no de ustedes, pero sí pensar. No lo volveré hacer- prometí. De verdad creo que me pasé esta vez-. Ten- extendí la pequeña bolsita de papel hasta que la puse justo frente a sus ojos. Se volteó a verme y con acritud me respondió.

-¡Qué no pase de nuevo!- luego tomó el regalo y sonrió-. ¿Con qué pagas tu disculpa?- preguntó mientras lo abría. Supe que le gustó, en cuanto lo abrió sus ojos brillaron; se giró, besó mi frente y me abrazó-. Gracias Bella, ¡está espectacular! Pero no lo hagas de nuevo.

-¡Sí, jefe!

-jajajajajajaja- rió mientras se ponía el colgante-. Con Rose te aconsejo que muestres primero el regalo. Está cabreada; del 1 al 100, ella es un mil...

Al igual que con Jasper, me acerqué a Rosalie callada, llevando el pendiente fuera de la bolsa, colgando como un escudo. Ella lo vio primero que a mí. Pude ver sus ojos abrirse pero cuando reparó en mí, se puso en modo "perra on".

-¿Qué haces aquí?- rodé los ojos. Ella era terca.

-¡Hola, Rosalie! Ten, es para ti.

-¿Bella, tienes una idea del susto que nos hiciste pasar?- y allí empezó su discurso sobre amigas que deben informar dónde van estar, que no debo hacer eso, que me ponga en su lugar... Duró casi 15 minutos hablando y yo solo asentía-. Bella, eres mi hermana, ¡no me hagas ésto de nuevo!

-Perdóname, Rose. No lo vuelvo hacer- le prometí abranzándola.

Tomó el pendiente y se lo puso en su oreja izquierda.

-¡Está bello!

-¡Lo sé!

Reímos un rato. Estaba entretenida contándole a Rosalie mi excursión, hasta que escuché su voz.

-¡Buenas noches Bella!- me giré hacia él. Maldita sea, ¿por qué tenía que ser tan putamente bello?-. Al fín te veo de nuevo- y sonrió y juro que mis bragas salieron del cafe. "¡Basta, Isabella!" dijo mi mente. Me calmé antes de salivarle encima. No era justo. Me fui una semana para no pensar en él de esta manera, ¡tal vez yo solo necesitaba un polvo! "¿Qué polvos ni que polvos? ¡Jamás has tenido uno! Boba, solo tratalo normal."

-¡Ey, Edward!- sonrió aún más. ¡Él debería dejar de hacer eso!

-¡Quiero un café con leche y torta de chocolate!- dijo mirando a Rose-. ¿Tal vez quieras compartir un momento conmigo?- pidió desatando sobre mí todo el peso de su mirada jade, ¿quién era capaz de negarle algo?

-Claro, en un momento estoy contigo- lo vi subir las escaleras y solté un suspiro.

-¡Parece que él sí te da en qué pensar!

-¡Rose!, no inventes, es solo un amigo- debía repetirlo hasta creerlo.

-Lo que te ayude a dormir- luego de servir dos cafés y dos tortas-. Ten, ¡pásala bien! Bella, ese hombre ha venido toda la semana y hoy es la única vez que no pide para llevar. Creo que le gustas. Ahora toma ésta bandeja y ve y ¡habla con él!- usó un tono de voz que no dejaba réplicas.

Tomé la bandeja y subí.

Edward estaba sentado justo en la mesa de la esquina, pegada al vidrio. Puse las cosas en la mesa y él volvió a sonreírme y como no, mi torpeza hizo su aparición y los pequeños tenedores para la torta se me cayeron. Rápido, antes que Edward lo hiciera, las recogí y roja como un tomate me iba sentar al frente de él, pero tomó mi muñeca y me hizo sentarme junto a él.

-¡Yo y mi torpeza!- pero él estaba serio mirando ¿mi escote? Dios, ¡no tenía escote! Lentamente acercó su mano a mi pecho y tomó entre sus manos el corazón de sharozky.

-¡Aún lo tienes!- dijo sonriente.

-Sip- solo dije.

Después él salió de su trance y tomó de su café.

-¿Qué me cuentas Isabella?- su voz era suave y curiosa.

-Ya te dije que me gradué en arte moderno y soy fotógrafa.

-¿Y dónde estuviste, si puedo saber?

"Alejándote de mi mente, Edward. Corriendo para que mi fascinación por ti no me alcanzara..." Como si pudiera decirle eso.

Me encongí de hombros y le dije la versión corta.

-Salí a un pueblo costero a tomar fotos.

-¿Podré verlas?- preguntó mirándome.

-Supongo que sí, aunque ya has visto algunas de todos modos- le señalé la pared al final, donde estaba la fotografía del amanecer, medio día y atardecer de la bahía. Sus ojos se abrieron y sus cejas se levantaron.

-¡¿Son tuyas?!- había emoción y algo más que no supe que era. Yo asentí bebiendo café y tomándo un pedazo de torta en mi boca-. ¡Vaya, están geniales Bella. Felicitaciones, eres muy buena!

-¿De verdad lo crees?- pregunté algo apenada por sus halagos. Solía recibirlos de Jass, pero de él se sentia diferente.

-Claro que sí Bella. Creí al entrar que eran de algún artista reconocido.

-Sí, bueno, ¡gracias!

Pasamos dos horas poniéndonos al corriente. Él me contó la muerte de sus padres. Solo tomé su mano y lo dejé continuar. Yo le conté mi vida desde que él dejó Forks. Mis años en Yale junto a Rose y Jasper.

-¿Y tu novio?- preguntó como quién no quiere la cosa; llevando mi flequillo fuera de mis ojos-. ¿Por qué te sonrojas?- ahora reía de mi vergüenza.

-¡No hay novio!- le contesté.

-¿Terminaron?

-No, Edward. ¡Nunca he tenido novio!

Su boca se abrió grande antes de hablar y yo estaba roja.

-¡Si no fueras mala mintiendo juraría que mientes!- luego negó con la cabeza y miró a través del vidrio hacia el hospital-. ¿Por qué?

-Vamos, ¡es normal!- le respondí.

-Bella, no es normal que alguien tan bella y hermosa como tú, nunca le hayas gustado a nadie- ¿bella cómo yo? Ahora debía parecer la nariz de Rudolf-. Tiene que ser que tú no has querido- terminó de decir encogiéndose de hombros.

-Bueno, no he tenido tiempo ¿sabes?- luego me giré totalmente en la banca-. ¿Y tú señor doctor, alguna novia?- pregunté sonriendo.

-Sí, tuve varias, pero no duraron lo suficiente como para llamarlas relaciones- contestó.

-Entonces ¡¿eres Edward, el doctor corazón?!- pregunté en juego.

-No, Bella. No pienses eso- se puso serio-. Era más bien incopatibilidad. ¡Ellas querían algo que yo no!

-Lo siento, no quise ofenderte- tomó mis manos e hizo círculos con sus pulgares en la parte de arriba.

-Tú nunca ofendes- soltó una de mis manos y acarició mi mejilla.

Tuve una regresión. ¡Eso mismo hizo la vez que me besó! "Sí, que me bese, que me bese" gritaba una parte de mí, pero otra gritaba "No lo dejes Bella, saldrás herida".

-¡Bella, vamos a cerrar!- gritó Jasper.

Los dos dimos un brinquito y enseguida solto mi mejilla, se puso de pie y caminamos juntos hacia la escalera. Antes de bajar completamente me detuvo, se puso frente a mí, un escalón más abajo.

-¿Saldrías comigo mañana en la tarde?- soltó de pronto y estaba nervioso.

-¡Sí, Edward, saldré contigo!

Reanudamos nuestra marcha tomados de la mano. En el instituto siempre lo hacíamos. Las bocas de Rosalie y Jasper se abrieron. Alice sonreía y Tanya..., bueno, ¡ella me miraba feo!

-¿Puedo llevar mi cámara?- le pregunté ya en la puerta de la cafetería.

-Sí- dijo. Se inclinó y besó la comisura de mis labios-. Duerme bien Bella. Te veo aquí mañana a las 2:00pm- volvió a besarme, esta vez más cerca de mis labios y lo vi caminar hasta el aparcamiento del hospital.

Roja como un puto bombillo de semáforo, entré de nuevo al local, donde Rosalie me veía sonriendo y Jasper estaba en su modo hermano. Ceño fruncido.

-¡Silencio!- dije apuntándolos y fui ayudar a Alice.

-¡Es muy guapo, Bella!- dijo con ¿alivio en su voz?-. ¡Pensé que tenías algo con Jass! ¡Digo Jasper!

-¡Oh! ¿Por eso me tratabas así?- ¡sabía que tenía razón! ¡Está por Jasper, vaya! Ella asintió-. ¡Jamás hemos tenído nada!

-Que alivio.

Después de eso, no volvímos hablar. Me senté en la barra.

-¿Tú si puedes coquetear cierto?- Tanya, vaya mujer.

-¡Edward es un amigo desde hace mucho!, además no soy una empleada. ¡Ayudo por colaborar con Jass!

-Éste café es de él y él hace las reglas- le rodé los ojos y con voz más dura le dije.

-No me intersa lo que tú pienses Tanya, así que sorry- le sonreí y fui hasta la cocina donde Jasper hablaba con Sue y Harry, los cocineros.

Me quedé ahí hasta que fue la hora de volver a casa. En el camino estuvieron callados. Yo sabía que esperarían hasta la casa. Una vez entramos fui a la cocina a buscar agua y ambos se pararon en la puerta.

-Solo, sueltenlo ¿si?- les dije sentanda en una de las sillas del desayunador y esperé.

-¿Tienes la impresión de que estamos molestos?

-No sé, ¿lo están?

-No, Bella- Jasper se acerco a mí-. Sé desde que estabamos en el instituto que te gusta Masen.

-¡Cullen!- le corregí. Él me miró esperando mi explicación, pero como me callé, siguió.

-Te cerraste Bella. Nadie, ni Rose ni yo pudimos hacerte reír como él. No estamos molestos, queremos verte feliz y hoy al bajar esas escaleras eras esa niña de 17 años otra vez.

Mis ojos estaban aguados y sentí a Rosalie abrazarme.

-¡Estamos felices!

-¡Gracias! Son lo único que tengo. ¡Gracias por entender!

-Puedes decirle a Cullen o Masen que si te lastima yo- levantó su diente de tiburón-¡Tiburón Jasper Hale, iré por él!

Nos reímos mucho de eso hasta que les conté sobre porqué Edward ya no era Masen, sino Cullen.

Fue triste que esa señora se suicidara. No pensó en su hijo y el padre también. Dios, fueron egoistas. Él se merecía que alguno pensara en él antes que en ellos mismos o sus problemas.

Me fui a la cama recordando nuestro café; su tacto siempre suave hizo viajar corrientes por todo mi cuerpo igual que antes. Por un momento anelé que me besara. Nueve años sin verlo era suficiente. Ningún otro beso fue como ése que me di con él. Nunca nadie hizo latir mi corazón como él. Siempre inconscientemente espere por él. Yo no quería ser su amiga, yo quería ser esa que él necesitara y dejé caer mi muralla y dejé que mis sentimientos por primera vez en 23 años mandaran. Y sí, reconocí hoy que estoy enamorada de Edward Cullen, antes Masen, desde que lo vi por primera vez a mis diez años. Así me dormí en paz.

Hola chicas! Espero que os haya gustado el capítulo y dejéis muchos reviews con vuestras opiniones ^^

Capítulo escrito por: Yessifer Cullen Hale.

Capítulo beteado por: Eli Music Love.

Besitos =)