Un nuevo amanecer
Disclaimer Los personajes pertenecen a S.M sólo la trama es mía.
Advertencia: fic con contenido homoerótico. Si no te sientes cómoda (o) con este tipo de lectura, este no es un fic para ti, en advertencia no hay engaño. Fic rated M
Capítulo 2.-
Jacob acunaba al joven en sus brazos mientras el dolor en el pecho se hacía más y más grande. Tantos años escapando de su destino y éste se presentaba de la forma más dolorosa y cruel. Años con el dolor acampando a sus anchas por todo su cuerpo y alma por haberle dado la espalda al bebé que robó su corazón para recuperarlo cuando la vida escapa de su maltrecho cuerpo. Abrazó Aún más al joven en el que se había convertido ese precioso bebé. Sangre escapando de su cuerpo, cuerpo cada vez más frío y un corazón apenas latiendo, tal como el suyo, porque aunque lo negó, escapó y lo traicionó este era la mitad de su alma, de su corazón.
Cuando huyó de su destino cruel años atrás juró no volver, juró que olvidaría el objeto de su afecto, nunca lo hizo, pero tampoco encontró la entereza de volver y aceptar la imprimación. Corrió cada vez más lejos con el dolor palpitando en todo su ser, huyó a pesar de sus instintos que le gritaban que era imperioso volver, en toda su locura por escapar dejó hilos sueltos, dejó a la mitad de su corazón en peligro y a merced de la manada, no pensó que al negar lo que era innegable dejaba a EJ en una posición peligrosa. Quería gritar, quería arrancarse la piel a girones por haberlo herido nuevamente.
En su afán de olvidar su imprimación hizo muchas tonterías, no aceptaba que en el futuro se enamoraría de otro hombre, pasó noches y días enteros enterrado en los muslos de cuanta mujer se le pusiera por delante, descubrió el placer del sexo, ni siquiera recuerda el rostro de la mujer con la que perdió la virginidad, mujer tras mujer entregándoles horas de placer y él entregando nada, porque siempre al terminar se encontraba cada vez más vacío, cada vez más solo y sintiéndose un infiel para con aquel bebé al que sólo conoció por algunos minutos.
Tres años después de marcharse, en una noche de juerga, sexo, alcohol e incluso drogas, se encontró con una parte de su pasado. Lo habían estado buscando sin parar, habían dejado la manda por él, traicionando a sus pares por estar a su lado. Leah y Seth se convirtieron en su familia, una que no quería, pero los aceptó egoístamente, la soledad lo estaba volviendo loco. Sólo a ellos les contó el motivo de su escapada, Leah lo miró horrorizada, pero Seth, a pesar de ser el menor no lo juzgó diciéndole que no era algo malo, pero al mirar la mueca de repulsión de Leah se enfrentó al miedo paralizante de ser tratado como un pervertido y un marica. Jamás pensó nada malo de los homosexuales, pero verse a si mismo como uno lo desquició, lo avergonzó.
Con mucha ayuda por parte de su nueva familia dejó el alcohol y las drogas, pero a las mujeres nunca, era pisar firme, era reivindicar que él era todo un macho y así fue pasando el tiempo, pero el dolor nunca mermó.
Hace un año después de varios escarceos y muchos revolcones se decidió a comprometerse con Leah, no por amor, si no por compañerismo, por lealtad y por el bebé que ella gestaba en su vientre.
Precisamente por ese bebé habían ido a la ciudad, Leah estaba eufórica y aunque apenas tenía dos meses de embarazo ella juraba que ya tenía antojos, además quería comprarle algo de ropita al bebé, era muy pronto alegaba Jacob, feliz con ser padre, pero al mismo tiempo desgraciado, cada paso que daba lo alejaba más del niño Cullen, pero eso era precisamente lo que quería ¿cierto? ¿cierto?.
Leah había probado cientos de pastelitos y cosas dulces que encontró mientras Seth se burlaba de ella diciendo que ya no parecería loba sino ballena. Jacob recorría con la mirada el centro comercial, años que no iba a uno, años que no se rodeaba por tanta civilización. Se sentía apabullado, sofocado, así que dejó a Leah engullendo más dulces y salió a recorrer un poco.
Caminaba distraído cuando sintió un cuerpo chocar contra el suyo, un olor dulce y maravilloso llenó sus fosas nasales, un olor que sólo una vez lo invadió y que siempre en sueños lo atrapaba.
Miró al joven y cayó nuevamente prendado de esos ojos verdes relucientes, se empapó de su cara, era la mezcla perfecta de la chica a la que tanto había amado y de chupasangres que se la había quitado, su rostro era perfecto, hermoso, pero para nada femenino, era completamente masculino a pesar de su belleza, el cabello caótico como el de Edward, pero el color, el color era como el de Bella, el rubor también de ella, era absolutamente para quitarte el aliento, y a él se lo había quitado por segunda vez, era alto, muy alto y delgado. Un cuerpo para el pecado, delgado pero con músculos bien formados, no podía dejar de recorrer el cuerpo con la mirada y un anhelo más fuerte que nada que hubiera experimentado cubrió cada molécula de su ser, se apretó su estómago y su verga hinchada soltaba pre semen y palpitaba ansiosa al encontrar y reconocer a su dueño. Parpadeó como saliendo de un embrujo al escuchar la voz de Leah, pero él no le prestaba atención, aún se empapaba del olor del joven Cullen, olía maravilloso, no totalmente como los sanguijuelas, pero si dulce. Sabía que no pasaba desapercibido que lo estaba oliendo, pero nada le importaba, sólo le importaba el momento más humano y erótico de su vida. La sangre corría como lava por sus venas y deseaba con toda su alma estrechar ese cuerpo candente contra suyo y perderse en caricias y besos, no, besos no, lametones, porque si, él lo lamería como un desquiciado.
Aún perdido en sus sueños eróticos no se percató qué pasó, pero vio la confusión y la vergüenza en el muchacho para después verlo partir casi corriendo de su lado.
Miró hacia Leah que lo miraba con odio y temblaba, ¡carajo!, ella no podía alterarse, si cambiaba de forma el bebé moriría.
- Leah cálmate, estás a punto de perder la cordura y al bebé – dijo tratando de mantener el control de la situación, no era fácil, lo único que quería era correr tras el chico Cullen.
- Cómo quieres que me calme ¿era él verdad?, era el engendro del que te imprimaste, no puedes negarlo, vi tu mirada de perversión, eres un sucio pervertido, pensé que después de tantos años habías olvidado tus delirios desviados
- ¡Cállate con un demonio!, no me llames pervertido, no lo soy y por supuesto que no puedo olvidarlo, estoy imprimado de él, eso nunca se va a olvidar o cambiar, el sentimiento siempre estará, sabes que no debo explicarte lo que significa imprimarse, también perteneciste a la manada.
- Lo se, pero pensé que con el bebé ese sentimiento desaparecería, éramos felices Jake y ahora ese maldito engendro apareció y te olvidaste de todo
- Fue la impresión de verlo después de tanto tiempo y ya adulto
- No, no es eso, vi tu mirada de deseo y también vi la de él, ahora que se han encontrado me vas a dejar sola y con un hijo a cuestas, no es justo, siempre soy la perdedora, primero fue su madre y ahora es su hijo quien me aleja de ti – Leah lloraba
- ¿de qué hablas?
- Te he amado por años
- No, siempre amaste a Sam
- No, hace mucho tiempo que dejé de amarlo, sólo era el saberme dejada de lado, estaba lastimada y me sentía traicionada, pero de a poco me fui enamorando de ti y justo aparece Bella Swan con su cara de mosca muerta y te enamoras de ella y ahora, ahora que ella está muerta te enamoras de su hijo, de ese engendro asesino – Jacob hizo una mueca de dolor al recordar su antiguo amor
- ¿te habías olvidado cierto?, pues él mató a su madre, es un asesino que debería estar muerto, no entiendo como la manada no lo ha hecho aún, juraba que ese monstruo ya no existía.
- ¿de qué carajos hablas Leah?
- Esa misma noche cuando te fuiste y no mataste al bebé Sam juró que él mismo lo haría, pero al ir a la casa Cullen no había nadie. Los malditos chupasangres se habían largado. Después de eso decidí ir en tu búsqueda y Seth se acopló, pero se que Sam no descansará hasta que ese hombre no exista. Al irte y no aclarar que te imprimaste lo dejaste a la deriva y a Sam a la caza.
Jacob recién se percataba del error cometido, lo había dejado al alcance de la manada, por su vergüenza había dejado a ese niño expuesto al odio y a la muerte. Nunca por vergüenza preguntó a Leah o a Seth por el destino de los Cullen, otro error más al saco que cargaba.
Sin dejar esperar un segundo más y sin importarle Leah, corrió en busca de EJ ¿Bella le habrá puesto finalmente los nombres que una vez pensó ponerle si el bebé era varón?, si no era así, para él siempre sería EJ, siguió su olor, pero llegó tarde, apenas entró en el estacionamiento otros olores poblaban el lugar. La manada estaba allí y también el olor a sangre y sudor, pero un olor se anteponía a cualquier cosa, era la sangre de EJ. No perdió tiempo y saltando enfrente de su antigua manda cambió a su lobo defendiendo por primera vez a EJ, el gruñido fue lo suficientemente alto y los pensamientos colectivos inundaron su cabeza como si no hubieran pasado años sin escucharlos.
Hizo lo que siempre debió haber hecho, dejar claro que EJ le pertenecía, que era intocable. Todos los lobos lo miraban como si fuera un desquiciado, pero aceptaron su imprimación y se fueron prometiendo que nunca pondrían en peligro al joven Cullen nuevamente.
Pero había llegado demasiado tarde, si bien es cierto EJ le había dado una buena paliza a los lobos, éstos eran demasiados para un híbrido, incluso para u vampiro con muchos años más de experiencia. El cuerpo ensangrentado estaba inconsciente, estaba muriendo. Lo acunaba cuando sonó un móvil que estaba tirado en el piso, dejó el cuerpo del chico con renuencia y se armó de valor para lo que venía, había visto la pantalla y lo llamaban de casa.
Edward Cullen gritaba y pedía explicaciones y su voz apenas podía salir por el nudo en su garganta. A pesar de todo, ahora tenía la confirmación, el chico se llamaba Edward Jacob (EJ).
- Deja de gritar sanguijuela, tu hijo está herido, muy herido y no se dónde llevarlo, estamos en el estacionamiento del centro comercial, fue atacado por la manda de Sam, pero ellos ya se fueron, pero ven rápido, está muy mal y con toda la gente de la ciudad no podré cambiar para llevarlo donde vives.
- Estaré allí en segundos.
Acunando el cuerpo casi sin vida del objeto de su adoración fue que lo encontró Edward Cullen, venía con Emmett y Jasper, lo miraron como si fuera mierda de perro y corrieron al lado de EJ.
Edward sollozaba sin lágrimas y lentamente y con mucho cuidado lo tomó entre sus brazos y echó a correr con toda su velocidad vampírica. Los demás e incluido él se subieron al vehículo de EJ que estaba aparcado cerca y fueron rumbo a la casa Cullen. El olor de EJ estaba por todo su carro y se colaba en cada partícula de su cuerpo y alma, y a Jacob le iba cayendo el peso de sus acciones, por su culpa EJ estaba muriendo y además había reconocido a la que fue su manada y familia que estaba imprimado de un semi vampiro y hombre para rematar.
En más o menos media hora de viaje llegaron a la nueva casa Cullen, se bajaron sin decir una sola palabra y corrieron hacia el interior.
Quedó impactado cuando vio a una llorosa y muy hermosa vampira Bella abrazada a Edward, siempre pensó que estaba muerta, pero no, ella estaba allí frente a él, la chica de sus sueños pasados, a la que tanto había amado y la que le había roto el corazón una y otra vez por culpa de Edward, pero más allá de la alegría de saberla con "vida", ya no sentía ese amor aplastante y supurante que sintió alguna vez, no, ya no codiciaba a Edward por tener el amor de Bella, nunca más.
- Bell… - no alcanzó a decir nada más porque apenas escuchar la voz de Jacob Bella se lanzó hacia él, no con cariño y reconocimiento, no, se abalanzó con odio y furia.
- Por tu maldita culpa – Bella lo golpeaba y él no hacia nada para defenderse, lo merecía, eso y mucho más – todo es tu maldita culpa, dejaste a mi hijo a la merced de esa maldita manada que lleva años tratando de cazarlo y matarlo, mi pobre hijo no ha vivido en paz, siempre huyendo, siempre aislado, sin poder hacer amigos porque sabe que los perderá cuando tengamos que huir nuevamente. Te odio Jacob Black, te odio.
- No Bella, por favor no me odies, yo ya me odio lo suficiente, se que fui un cobarde, se que los traicioné, lo traicioné, de nada valen mis excusas, sólo tuve miedo, mucho miedo del qué dirán, yo, Jacob Black imprimado de un semi vampiro masculino, no podía soportar que me miraran como a un desviado sexual, yo no soy un marica, nunca lo he sido y a pesar de todo, de todo lo que siento y de lo que les he dicho a la manda, nunca lo seré.
Edward se había acercado y estaba reteniendo a Bella para que no lo atacara más.
- Nunca nadie te dijo que tenías que enamorarte de mi hijo, la imprimación no lleva a paso seguro a un enamoramiento, tú mismo me dijiste, un amigo, un protector, un confidente, lo que el objeto de imprimación necesitara, no es ley enamorarte, pero tú ni siquiera le diste esa opción a mi hijo, si querías largarte bien pudiste hacerlo, pero dejándolo a salvo de la manada, fuiste un egoísta y ahora mi hijo lucha entre la vida y la muerte por tu cobardía, por el odio injustificado y miedo de la manada. Nunca te perdonaré, nunca me perdonaré por llevarte a la vida de mi hijo.
Jacob reconocía y aceptaba lo que Bella le decía, él más que nadie sabía que no era ley enamorarse de quien te imprimas, pero con sólo un segundo de ver a EJ, hace tanto tiempo, supo, supo que se enamoraría de aquel ser único y hermoso, pero eso se lo guardó, no lo dijo, pero sabía por la mirada de Edward que el chupasangres con su maldito don sabía exactamente lo que pasaba por su cabeza.
Nadie dijo nada y a pesar de todo no lo expulsaron, a la hora un Carlisle muy feliz bajó las escaleras, se veía por primera vez que Jacob supiera desarreglado y hasta cansado, como si eso fuera posible. Dijo para felicidad de todos que EJ estaría bien, que le habían administrado la sangre necesaria para que sanaran sus heridas, ni siquiera al oír de EJ bebiendo sangre humana pudo sentir asco como antes le pasaba, todo con tal que él se salvara, todo con tal que él estuviera en este mundo. El alivio fue colectivo y Bella junto a Edward en un borrón de rapidez se dirigieron a la que seguramente sería el dormitorio de su hijo.
A Jacob le quemaba la piel por subir también y ver con sus propios ojos que EJ estuviera completamente bien, pero estaba fuera de lugar, además ahora recién recordaba haber dejado a Leah y Seth en el centro comercial, por Seth no se preocupaba, pero Leah estaba embarazada y cuando la dejó estaba muy alterada, el remordimiento por ella y por el bebé estaban aplastando sus hombros, pero en el fondo de su corazón sentía que éste era el único lugar en el que debía estar, en el único lugar en el que quería estar, por siempre y para siempre.
- Jacob – Carlisle lo llamó - Quiero que me cuentes que fue lo que pasó – Jacob le contó lo que sabía sin llegar aún a que reconoció ante la manada su imprimación.
- Entonces es preciso que tomemos lo más necesario y preparémonos para viajar nuevamente, los demás Cullen's se iban a hacer precisamente lo que Carlisle había dicho.
- No es necesario, la manada no molestará más, les he mostrado que estoy imprimado de EJ, ellos lo aceptan y nunca atacarán nuevamente a ningún miembro de esta familia.
- Te lo agradezco mucho Jacob, se que te costó bastante aceptarlo y decirlo, siempre te estaré agradecido de salvar a EJ – Jacob se sintió humilde por las palabras de Jacob y lágrimas llenaron sus ojos cuando viendo uno a uno de los miembros de la familia Cullen que estaban allí no vio ningún gesto de asco o que pensaran que era menos hombre por estar imprimado a otro hombre.
- Jajajajajajajajajajaja, tendrás que trabajar mucho si quieres conquistar el corazón de EJ, está enamorado de una chica preciosa y besa el suelo que ella pisa – dijo con socarronería Emmett y Jacob sintió celos de esa chica dueña del corazón de su EJ, pero sólo era suyo en sus pensamientos, nunca lo reclamaría, nunca le diría nada, aún no estaba listo para declararse enamorado de otro hombre, quizás nunca lo estuviera y EJ no necesitaba ser el sucio secreto de él, además estaba Leah, no la dejaría ni a ella ni a su hijo, por nadie.
- No te preocupes, como dijo Bella, no es necesario enamorarse y no lo estoy de ese chico, nunca lo amaré, no soy homosexual, además tengo una mujer y un hijo en camino, sólo lo defendí y aclaré lo que había que aclarar con la manda por pura cortesía y el saber de que tenía que hacer las cosas bien, ese chico de allá arriba no me interesa en lo más mínimo, ni siquiera lo conozco para que me agrade como persona.
Dijo sin saber que aquellas palabras eran escuchadas desde su habitación por un recién despierto, maltrecho y triste chico que no entendía por qué esas palabras le dañaban en lo más hondo del corazón.
Muchas gracias a las chicas que han leído esta nueva historia y la han aceptado, espero no decepcionarlas. como saben no soy buena escribiendo, pero me gusta mucho hacerlo, por lo general soy muy ansiosa y muchas veces dejo hilos sueltos, espero esta vez hacerlo mejor y si conocen a alguna beta interesada en ayudarme me avisan.
saludos a las chicas que se tomaron el tiempo de dejarme un review, se los agradezco en el alma:purpleshinesalvatore,Tecupi, laurags, YosiCullen89, sandy56,Maripo Cullen, Angie Masen : Por falta de tiempo, ansiedad, (si, porque no tengo nada adelantado de este fic, así que apenas termino publico), muchos temblores y alertas de Tsunami no he podido responder los reviews, pero haré todo lo posible de responder
Muchas gracias por sus palabras y aliento
También gracias a las lectoras fantasmas y a las chicas que han dejado el fic en alerta y favoritos. Hasta el próximo martes
cariños. Sandra
