PROHIBIDOS

Summary: Porque tienen bien claro que lo prohibido es más excitante. Temiblemente más excitante que ser unas parejas normales. No, aquí no existe eso de vivieron felices para siempre… Ness-Jacob y Alice-Jasper.

Disclaimer: Personajes son de S.M la trama es de mi loca cabeza. No soy escritora profesional ya que esto lo hago por mi trauma con Twilight.

Ratting: Matute-Lemmon- No apto para menores de edad ni con mentalidad cerrada. Contiene escenas que pueden perturbar la mente.

EXTENSION DEL ONE SHOOT: CUARTO DE HOTEL- Pasen a leerlo antes de continuar. Así se darán una idea más clara de la historia.


Capitulo 2-Besame.

-¿Qué piensas hacer Ness?- cuestiono Alice, después, de casi media hora de estar en un absoluto silencio. Me quede admirando la televisión, que mantenía el monitor apagado. Observe, el reflejo de dos mujeres vestidas como prostitutas mientras lloraban a mares en el filo del colchón King-size. Con nuevos edredones, ahora en colores encendidos. Rojizos y algunos destellos como el vino tinto se notaban, bajo las piernas pálidas y opacadas por: medias de enredadera. La escases de ropa se volvía algo normal, en nuestro andar, cada vez que estas cuatro paredes nos acogían, como a dos perros vagabundos en medio de la tormenta.

Muchas cosas nos mantenían alerta. Muchas veces he pensado en darme por vencida y mudarme al otro extremo del continente.

No puedes vivir sin sus besos exactamente. Me recalque nuevamente lo que escuche como eco en el cráneo.

A veces, he llegado a pensar, que hubiese, no querido armar todo este lio.

Obviamente, después de pensar volvía a lo mismo…

Tu planeaste; aguántate

Me golpeo la acusación con la conciencia. "Hija de puta…se supone que tú debes estar de mi parte" le grite mentalmente soltando un bufido y cruzando los brazos.

-No lo sé- le susurre a Alice que había recostado su cabeza en mi hombro semi-desnudo. Sonreí. Me gustaba verla tan indefensa. Que tuviera que recurrir a su única amiga…a su confidente que la absorbe como esponja.

-Piensas que ¿te ha mentido? O que ¿el viejo cascarrabias de Charlie ya se le fundió la ultima neurona?- pregunto con una risilla acurrucándose cada vez más cerca.

-No sé. Quizás el viejo comisario conto mal a sus nietos…- le conteste sonriendo.

El viejo de cincuenta y tantos años, me había recogido en la carretera, la semana pasada. Caminaba con rumbo a casa pero el sonido del claxon, me hizo voltear a verlo. Ahí estaba. Con su vieja camioneta naranja desgastada. Con el tambaleo de los metales sueltos y muchas abolladuras en su estructura automotriz. Un completo desastre. Acepte a medias, que me diera un aventón, era el viejo comisario que no se quería retirar. Ese que, olvidaba su patrulla por lucir la porquería de camioneta Ford. La maldita lluvia que caí como tempestad me obligo a subirme sin respingar.

Al principio: fue incomodo.

Pero, después el ambiente se iba destensando hasta convertirse en bromas y charlas amenas. Me conto algunas viejas anécdotas antes de mencionar un detalle: tenía que ir por la patrulla. El tiempo no le alcanzaba y no quería que con esta tormenta, me pasara algo. Fue la primera vez, que mi mejor amiga, no había ido a la escuela. El camión escolar me dejo y para terminar de catalogar como "EL PEOR DIA DE MI VIDA"… traía cargando cinco gruesos libros para una investigación de mierda.

Fue un milagro que el viejo pasara. Tenía que admitir que su compañía no me parecía repudiable. Es más, había algo en su mirada cargada de ternura que…me hacía sentirlo como familia. Habíamos llegado a su casa. Susurro que no se tardaría y me quede sentada en la sala blanca e impecable. No sería obra de ese macho que da órdenes.

Algo me decía que tenía quien le ayudara. Su esposa lo había dejado hacia algunos años y corrían rumores, de que se revolcaba con la esposa de su mejor amigo…una tal Sue. Como muchas cosas en este asqueroso pueblo nublado, eso era algo que no me interesaba.

Mi mente se había quedado abstraída en la tarde anterior. Las manazas morenas estrujando la anatomía diminuta de mi cuerpo. Múltiples orgasmos que me nublaban la mente. Entre muchas cosas que me mantenían caliente…había pensado claramente que me escaparía por la noche y llamaría a Jacob, ya que por falta de móvil y transporte, añadiéndole que era la consulta del ginecólogo para el primer ultrasonido de su tercer hijo…estábamos fregados.

Fisgonee con tranquilidad la decoración simple de la casa. Pude distinguir un pequeño cuadro que mantenía arriba de la chimenea. Dos pequeños de cabellos entre cobrizo y café claro. Uno de ellos, era el mismo que Jacob cargaba entre sus brazos hacia ya algún tiempo. Se veía más grande. Un poco más maduro. Quizás ya cumpliría los dos años. El otro de, aproximadamente, cuatro años. Fue ahí donde, caí en cuenta de la gran posibilidad que tenia de ver a la zorra en fotografía.

Busque pero no la encontré. No me importaba, solo quería ver a la maldita que se cruzo en su vida antes de que llegara yo para conquistarlo.

Me alegre por dentro y a la vez me enfade. ¿Cuándo conocería a la puta en persona? Eso no lo deseaba. Ya que la arrastraría hasta dejarla medio muerta. No quería ser asesina. Su vida me valía tres rábanos pero, la vida del pequeño de cuatro meses y medio que gestaba en su vientre, era parte de Jacob- o eso se supone- y por lo tanto, el me llegaría a odiar. Por eso, prefería verla en alguna fotografía. Advertirme, que algún día le restregaría en la cara, que conseguí lo que fue suyo. Que solo yo podía escucharlo rugir mi nombre al llegar al orgasmo. Que con migo las tardes eran eternas y las venas circulaban pasión entre ellas.

La voz del comisario, me hizo dar cuenta que ya era hora de irnos. No dude en preguntarle de los pequeños, inflo su pecho y dijo Son mis nietos. Después de eso la plática sobre ellos se hizo extensa. Mencionaba sus travesuras y cosas que me mantenían perpleja. Les tenía tanta adoración, que el desinterés de mi parte de esfumo.

Lo escuche alabar sus actos y mencionar la llegada del "CUARTO". Eso fue lo que me hundía en la catapulta y me dejo volando hasta golpear con el asfalto. Yo tenía entendido que solo eran tres. Pero, la confesión me abrió una espina de duda, que tenía que investigar. Alice, me había dicho que le preguntara a Jacob, pero nunca había tiempo de hacerlo. En parte, le tenía algo de miedo. No creo que le guste, el hecho de, andarme subiendo a carros ajenos. Y por otro lado, justamente con su suegro.

-Tierra llamando a Vanessa. Tierra llamando a Vanessa- repetía la voz de Alice, sacándome del pasado que recordé por sus cuestionamientos.

La voltea a ver y la avente con una sola mano lejos de mi hombro. Se sujeto fuertemente; de mi otro brazo que mantenía en forma de jarra y contra la fuerza de gravedad…las dos caímos al alfombrado piso.

Reímos a carcajadas. Revolcándonos en el piso y girando hasta que una ganara la competencia. Mi estatura y fuerza eran mucho mayores a la de ella. Me puse en cuclillas sobre su cuerpo y sujete con fuerza sus muñecas a los costados.

Nuestras miradas se conectaron y de reojo visualice el reloj-despertador. Las cinco de la tarde. La hora de irnos, mi padre me había invitado a cenar en un restaurant y ella solo quería ponerse a leer sus libros eróticos para complacerse sola.

"A falta de pan…vino" era su lema cada que relataba sus orgasmos al auto-complacerse cuando Jasper la dejaba plantada.

-Quítate Vanessa, me siento violada- chillo moviéndose y captando mi atención.

-¿A que le temes enana? Tienes miedo que te vuelva a besar- le susurre acercándome a su rostro con precaución.

Solo una vez; lo había hecho. En una borrachera; en la pijamada que fingimos en su casa. Cuando sus padres se fueron a Venecia por su aniversario.

-Cállate tonta. No es eso…solo que me siento incomoda- revelo entrecerrando sus ojos y relamiendo sus labios. Eso fue el Kaboom para estampar nuestros labios. No sentía las mismas mariposas en el estomago al besarla…pero de esto a nada.

La escuche gemir contra mi boca. Afloje el agarre y profundice el beso, acunando su rostro entre las manos. Pensé que no me respondería. Pero al sentir sus manos recorriéndome la espalda. Me di cuenta, que como también quería experimentar.

No éramos lesbianas. Claramente era un NO rotundo, pero la conexión desde que nos conocimos hacia ya un año. Se había vuelto intima. Y esta era la prueba contundente de esa acusación.

Introdujo su lengua en mi boca, danzando junto a la mía, no era lo mismo que besar aquella jugosa boca almizclada, pero mitigaba las ansias de ser estrujada por Jacob.

Recorrió con sus palmas, suavemente, la extensión de mi espalda. Provocando algunos escalofríos y elevando la temperatura corporal.

Nos separamos, los pulmones necesitaban oxigeno, mantenía los ojos cerrados y mi quijada tembló.

Aquí, en ese preciso momento, había pasado algo. Un instinto diferente se germino en nuestros vientres. La sentí temblar y las respiraciones entre cortadas, se volvieron un sonido a los compas de dos corazones acelerados.

Sus manos se quedaron tiesas.

Y nuestros cuerpos: se quedaron como estatuas.

Con lentitud, fui abriendo los parpados, invadida por la luz que apenas empezaba a acostumbrar a mis pupilas. Pude captar, como Alice me veía con sus ojos negros: destilaban deseo… esto no era parecido a la última vez. No, fue diferente. Agradable y con ansias de volver a hacerlo.

La excitación se vio reflejada, mis pechos endurecieron y mi entrepierna se humedeció. Con una vista rápida a su escote pronunciado, pude captar que no solo yo sentía diferente.

Sus botones estaban erguidos y querían romper, la tela que los oprimía con descaro. Pase mi lengua por los labios que se sentía hinchados, el sabor de su saliva mezclada con la mía…era exquisita. Me prendió en cuestión de segundos, con un simple beso y algunas tiernas caricias.

Lo que la falta de macho…provoca.

Suspire y parpadee, tratando de recobrar lucidez.

-Ya es tarde- le dije con la voz quebrada. Pareció meditarlo por algunos segundos.

Sonrió y me abrazo hasta girarme, sin que me diera cuenta. Me quede congelada…

-Eso fue.

-Una estupidez- revele con un grito ahogado, al verme sin barreras delante de una mujer. Sonrió hasta que sus labios se estiraron por todo su rostro.

-Vamos. No me digas que la que tiene miedo ahora eres tú- susurro acercándose a mi boca.

Para que le di alas a un: vampiro

-No por esto que paso, vamos a ser lesbianas Vanessa- prosiguió para mi sorpresa.

Rayos. No lo era. Tenía bien claro, el hecho de que, me gustara tener sexo con Jacob. Pero, no podía negar que una fantasía se empezaba a formar en mi cerebro.

El boom boom de mi corazón se clavo como eco en el acantilado. La excitación, volvió a aflorar sin pensarlo.

¿Qué puedo perder? Obviamente, en el caso de que no me gustara, podríamos mantenerlo en secreto. Un secreto que solo sabríamos nosotras y almacenaríamos en el cajón de los recuerdos, añadiendo una nueva fantasía cumplida.

Ninguna dijo nada, solo nos acercamos y con lentitud besamos. Con menos frenesí, con el recorrer de la unión de nuestros labios. Mordió el inferior y tuve que soltar un gemido, la sentía muy cerca. Más, de lo que alguna vez imagine tener a otra mujer.

Por voluntad propia, deje que el cuerpo se destensara y se amoldara al suyo. Tan diminuto, tan pequeño, que temía que su peso fuera el de una pluma que se lleva el viento.

Cerré los ojos, al sentir como abandonaba mi boca, dedicándose a besar el cuello. Dejando un recorrido sobre este y bajando con lentitud. La bomba estallos en la pelvis, tomo con sus manos uno de mis pechos, lo toco con nerviosísimo. Hice lo mismo, pero, con decisión. Eran suaves, pequeños y podría sentir con la caricia, su pezón erguido.

Un escalofrió se apodero de la espina dorsal, sus manos descubrieron el pecho que no tentaba, dejo que el aire frio, lo endureciera mas si eso era posible. De un segundo a otro, su boca que besaba mi cuello, fue bajando hasta mis pechos.

Justo en la división que separa las montañas tersas.

Arquee la espalda, el contacto húmedo de su boca, empezaba a dejar residuos de saliva hasta llegar al centro del pecho. Sonríe y sin pensarlo, aleje la mano para ir a su entre pierna. Tantee terreno y gimió al tocar la tela mojada. En el mismo momento, aprovecho mi descuido y tomo con sus dientes el montículo de mi pezón. No pude evitar el buscar venganza…no sería yo la única que soltara un ladrido de placer.

-Vanessa ¿por qué rayos no con…-me quede estupefacta. Los tendones se tensaron y me quede paralizada. Alice hizo lo mismo…ninguna hablo. Solo escuchamos como susurraba Jacob un "Diablos".

-Alice no está en la habitación- escuche la voz de Jasper en camino-¿Tuviste suerte?

-Si- dijo tragando saliva- y creo que acá esta lo que se te perdió- prosiguió y escuche como abría la puerta hasta golpear contra la pared. Mi amiga se quedo paralizada, estábamos sudando la gota gorda. La saliva se esfumo y la sequedad se canalizo por toda la cavidad bucal. Todo rastro de excitación se había extinguido, como la llama que es apagada por los bomberos en un incendio.

Sin pensarlo, nos separamos. Tratamos de acomodar las ropas con dos pares de ojos bien abiertos. En forma de plato. Con las venas enrojecidas de sus cuencas, por no cerrar los ojos en parpadeos. Sus bocas estaban abiertas y pude distinguir como el psicólogo-militar se tensaba. Tragaba saliva y trataba de emitir palabra.

Tardaron en recobrar el movimiento aproximadamente dos minutos después. Las oleadas de vergüenza se apoderaban de mí. Las mejillas sonrojadas ardían como mil demonios.

Se voltearon a ver. Jacob trataba de buscar respuesta en Jasper. Pero este negó con la cabeza. No podía emitir palabra. Abría y cerraba la boca, intentándolo repentinas veces en el mismo momento.

Este era justo donde la frase-Trágame tierra- relucía como una via de escape satisfactoria.

Diablos.

Demonios.

Que mierda habíamos hecho. La lucidez broto como por arte de magia. Nos habían pillado en un secreto que ni siquiera culminamos.

Este juego…nos quemo. Bien fritas, debo añadir.

Jacob dio un paso, pero la mano pálida de Jasper lo paró en seco. Se dirigieron miradas e imagine que sostenían una conversación. Jasper negó con la cabeza y pude ver de reojo como Alice empezaba a llorar. Cubrió con sus pequeñas manos su fino rostro mientras; yo solo era una estúpida espectadora sin poder parpadear.

-Alice- pronuncio con voz rasposa- Te espero en la habitación- y sin más, el hombre rubio y con cabello entre rizado, dio media vuelta y desapareció de mi campo de visión. Mi amiga por su parte, obedeció la orden y en un solo salto salió corriendo tras él. No sin antes dedicarme una mirada llena de sufrimiento, sus lagrimas empapaban sus mejillas…me sentía culpable.

El sonido del estallido de la puerta contra el marco, me hizo tener miedo. Mi corazón bombeo con frenesí y la adrenalina se apodero de las venas.

Pude ver como Jacob, caminaba con paso dudoso, hasta llegar frente a mí.

De un solo movimiento, me puso de pie, oprimió con firmeza los hombros. Un dolor se acumulo en ellos. Sus ojos destellaban y estampo sus labios con fuerza, me sorprendí.

Esperaba una bofetada, una blasfemia o una humillación…pero su beso se volvió cada vez más persistente. Buscaba contestación. Estos eran los besos que deseaba y que me hacían estremecer casi llegando al orgasmo con su tacto húmedo.

Me alejo con un fuerte empujón y zangoloteo mi cuerpo ante su mirada.

El leve mareo que me provoco el rápido movimiento…me hizo tambalear. Buscando como sostén, sus hombros…

-Bésame- gruño volviendo a embestirme la boca.


Contra advertencia no hay engaño.

Esta historia no es la común. Sigo recalcando que contendrá material explicito y algunas escenas no aptas para personas con mente cerrada.

Si tienen sugerencias háganmelas saber. Dudas, aclaraciones o cualquier cosa déjenlo en un review. Recalco también que, no soy escritora profesional. Si tengo fallas es porque no soy experta. Y si alguien quiere ayudarme con la posición de los puntos y comas…se los agradaría mucho al igual que los cambios de tiempo. Por cierto, les pido paciencia. Tengo seis historias que escribir, tres más que están en proceso y un blog que me necesita y exige demasiado.

No es pretexto pero…espero comprensión.

XoXo