Holass c: wow no deja de sorprenderme lo famosa q es esta pareja
Muchas gracias por su buena onda :') la estoy pasando genial mientras escribo esta historia
Originalmente tenia pensado resolver con mucha simplicidad el conflicto y terminar en uno o dos capítulos pero me han llegado tantos comentarios de que quieren ver correr la sangre de Tsukkishima (ya ok, solo verlo sufrir un poco) que se me ocurrió este capítulo... ademas estoy a punto de caer agripada u.u ya entenderan por qué les digo esto ultimo xD
Ya, basta, les dejo la actualización de la historia :*
III
Ultimamente, desde hace dos semanas aproximadamente, ocurría que la temperatura bajaba abruptamente por las tardes. Entonces, fue un dia jueves que Yamaguchi faltó a la escuela. En un sencillo mensaje de texto me contó que estaba en cama, enfermo, y me pidió que le avisara a Takeda-sensei que no asistiría a la práctica del club por un par de días.
Por la tarde, luego de que acabaran las actividades, yo me dirigía a la casa de mi amigo para pasarle mis apuntes y ponerlo al corriente de algunos deberes, cuando de repente me crucé de camino con la persona que menos queria ver. Siempre era ella la persona cuya existencia nunca quería recordar.
- Oh, Tsukishima-kun.
Llamó mi atención Minami con una hipócrita sonrisa, deteniéndose a hablarme al venir caminando en sentido contrario al mío.
Yo la observé en silencio, con mis ojos entornados y sin disimular el desprecio que sentía por ella.
-Si vas a la casa de Tadashi-kun te aviso que sólo perderás el tiempo.
-y eso a ti qué te importa?
Escupí con frialdad, intentando reanudar mi marcha.
-Me importa, entenderás, porque soy la novia de Guchi-chan y vengo de visitarlo en su casa.
Rodé los ojos pareciéndome aquella escena demasiado cliché para mi desabrido gusto.
-Le llevé las notas de las clases y lo cuidé toda la tarde para que se mejorara.
- y eso que tiene que ver conmigo?
- Verás, lo que necesita ahora es descansar así que no vayas a molestarlo.
- Yo hago lo que quiero.
Le informé, demostrandole cuanto me importaba su opinión. Un soberano rábano.
-Pues estás mal. Yo cumplí con mi deber como su novia y no me parece bueno que tu vayas a molestarlo. Después de todo ya me contó del escándalo que armaste porque me ayudó un poco con mis deberes.
- Ayudarte? Y un poco dices? Acaso eres retrasada? No, no, se nota a leguas que eres bastante astuta porque manipulas a Yamaguchi como te place.
- Yo no lo manipulo. Él es feliz haciendo cosas por mí, eso es lo que hacen los novios, sabes? Se ayudan mutuamente como puedes ver. Ahora ha sido mi turno de ayudarlo a él.
- Me crees idiota? Nada de lo que dices me convence siquiera un poco.
De pronto dejó esa desagradable sonrisita cínica y habló:
-Yamaguchi es mío, no te metas con mis cosas.
Me advirtió la arpía amenazante, ahora mostraba claramente sus verdaderos colores.
- Si él es feliz estando conmigo, a quien carajos le importa tu opinión?
Sus palabras tocaron hondo dentro de mí, era como echarle sal a la herida. Entonces, con la rabia e impotencia que me dominaron en ese instante, di media vuelta y me fui. La dejé atrás mientras volvía sobre mis pasos y mi destino era ahora mi propia casa.
Al llegar a mi hogar, subí rápidamente las escaleras sin siquiera saludar a mi madre. Entré en mi habitación, cerré la puerta con un estruendoso portazo y lanze con brusquedad mi mochila al suelo o donde sea fuese a parar. Entonces con poco o nada de delicadeza dejé caer mi peso sobre la silla del escritorio, la cual se quejó resentida. Y me eché sobre el mueble con la cara hundida en mis antebrazos cruzados, en una posición rigida que evidenciaba mi podrido estado anímico.
Resoplé con rabia y frustración. Todo lo que me había dicho esa bruja me hirió y mi propia impotencia sólo lograba que me escociera el orgullo. Ella no merecía el cariño de Tadashi, sin embargo, tampoco yo era quien para administrarlo como si fuera mío, como si tuviera algun derecho sobre él.
Apreté con fuerza la mandíbula. Quería gritar. Quería golpear algo. Quería arrojar todo lo que alcanzaran mis manos y hacerlo mil pedazos. Quería que un tren le pasara encima a esa asquerosa perra.
Entonces un sonido proveniente de mi telefono, olvidado en mi bolsillo del pantalón, me advirtió que tenía un mensaje. Agarré el aparato y lo observé de mala gana. Si alguien me molestaba en ese momento, lanzaría lejos la maldita cosa como habia hecho con mi mochila y éste no resistiría tan estoicamente como aquella. Sin embargo y para mi sorpresa el texto era de parte de Tadashi.
"Hola tsukki! ^^ Siento molestarte de nuevo pero quisiera pedirte prestados los apuntes de las clases de hoy . Si me dices que sí iré de inmediato a tu casa, te lo prometo! "
Toda mi ira se evaporó instantáneamente al leerlo. Su mensaje era tan él, no pude evitar imaginarlo frente a mí mientras lo leía. Aunque me extrañaba su petición dado que la bruja había alardeado cumplir con su 'deber'.
En orden de aclarar el asunto, busque el número de Yamaguchi en la memoria de celulara y le marqué. Del otro lado no demoraron en contestar.
- Hola, tsukki!
Su tono de voz era el que imaginé al leer su mensaje y eso me hizo sonreír de medio lado. Aunque en verdad, sonaba bastante más congestionada.
-Hola, Yamaguchi. Creí que tu noviecita buena para nada te había ayudado con las notas.
- A-Ah... etto... Minami-chan vino a mi casa a dejarme sus cuadernos, pero...
-Pero qué?
-Todo está desordenado, no le entiendo nada...
Gimió apenado el pecoso. Mientras que yo no pude evitar hacer una victoriosa sonrisa de medio lado.
- Está bien, Guchi. Pero no se te ocurra salir de la cama, yo iré a tu casa.
- De verdad, Tsukki?!
Exclamó Tadashi sorprendido y conmovido.
-Sí, pero a cambio tienes que recuperarte pronto.
-Sí, Tsukki!
Oí su típica respuesta, la cual justo ahora me parecía demasiado adorable.
-Nos vemos.
-Hai, hai! Gracias, Tsukki!
Acto seguido colgué y fui a recuperar mi mochila desde algun rincón perdido de mi alcoba.
Era de noche, mas no tardé mucho en llegar a su casa. Su madre me recibió agradecida y entonces subí las escaleras directo a su habitación. Allí lo encontré, recostado en su cama con mil y una frazadas encima y con un paño húmedo sobre la frente.
-Hola, Tsukki!
Me saludó a través de la mascarilla que cubría desde su nariz hasta su mentón.
- Te vez fatal. -contesté con burla- cuando será tu funeral?
- Que cruel, Tsukki...
Se quejó, haciendo lo que creía era un puchero bajo la máscara.
- me encontré con Minami por la tarde, me dijo que te habia ayudado con los deberes.
-s-sí... estuvo aquí antes y me dejó revisar sus apuntes mientras ella hojeaba una revista...
Vaya manera de cuidar a un enfermo. Pensé en mi fuero interno, con una mueca de desagrado.
- Ya no sigas hablando o te asfixiaré con tu propia almohada.
Le dije cortante, aunque no hablaba en serio.
- Gomen, Tsukki!
Exclamó con una sonrisa. Yo respiré hondo y conté hasta diez. No entendía como Yamaguchi podía ser tan pasivo. Pero qué más daba, así siempre había sido él.
Le ayudé a acomodarse con los cuadernos y los lápices sobre la cama, mientras su espalda quedaba recargada contra la cabecera y apoyada en una almohada. De esa forma podía transcribir sin tener que abandonar las cobijas. Yo me senté en la silla junto a su escritorio y ocasionalmente le explicaba algunas cosas cuando no entendía, mientras tanto me entretenía jugando a levantar la pelota de vóley que siempre podías encontrar en su habitación.
En un momento debimos hacer una pausa ya que su madre irrumpió en el cuarto con una bandeja donde le traía sopa y alguna que otra medicina casera. Felizmente a mí me ofreció algo más contundente que mi estómago agradeció a esas alturas de la noche.
Cuando terminó su misión, o al menos la parte mas urgente dado que yo necesitaria un par de cuadernos para llevar al instituto al otro día, le ayudé a dejar todo en orden nuevamente y le dejé sobre el escritorio mis apuntes que no necesitaria al día siguiente en clases.
- Gracias, Tsukki. Has sido muy considerado hoy conmigo.
Me agradeció refugiándose entre las frazadas. Tenia el rostro enrojecido y yo temí que se hubiera sobre exigido.
-No es para tanto, Guchi. Ahora descansa.
Le respondí con calma. Verlo tan frágil me hacía sentir más débil que de costumbre.
Le refresqué el paño de la frente en agua fresca y, sentandome a su lado en la cama, se lo volví a acomodar. Lo miré con expresión seria. El me devolvió la mirada contento. Entonces mi voluntad flaqueo. Fue un segundo en el que bajé la guardia y después fue demasiado tarde para arrepentimientos. Y es que me incliné sobre él, mi rosto frente al suyo y deposité un suave beso en sus labios y por sobre la tela de la mascarilla.
Él no hizo nada, no dijo nada. Yo alcancé mi mochila con una extraña calma, me despedí y sali de la habitación. No supe si lo que habia hecho estuvo bien o mal, sólo supe que hubiese deseado que la mascarilla no estuviera alli.
Continuará...
/ me ha encantado escribir este capítulo, tsukki siendo enfrentado por Minami, cuidando después de tadashi y sucumbiendo a sus debilidades... ay me siento una romántica jijiji
No olvides dejar un comentario si crees que este capi se lo merece c:
Muchos abrazos!
