Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. "Este conjuntos de drabbles participa en el Reto Especial: 12 días para Navidad del Foro GJM."

Día #3: Juguetes.

Personajes/parejas: Orga/Rufus.

Extensión: 379 palabras.

Notas: Aclaro que el dichoso mono al que me refiero es el Jolly Chimp (el monito ese con los platillos), que si buscas imágenes de él en google puedes ver todo el esplendor de su expresión de asesino serial (?).

Probablemente no soy el único caso perdido que continúa fics de Navidad en Abril, nada más yo ya lo convertí en profesión (?).

[Editado 02/12/2018]

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To you.


III.

Juguetes.


—Es algo escalofriante.

Casi sonrió tras hablar, no necesitaba voltear el rostro para saber que Rufus había fijado la mirada en él o que acababa de rodar los ojos.

—¿Qué manera tendría un juguete para ser escalofriante?

Sí, había rodado los ojos, podía asegurarlo.

—Su cara —respondió Orga, balanceando el dichoso juguete en una de sus manos como si se tratase de una pesa—, es bien fea.

Lo era, tenía los ojos saltones y su sonrisa no era lo que diría encantadora, más bien lo contrario, el tonto mono tenía expresión de asesino serial, antes que verlo tocar los platillos lo veía aplastando la cabeza de alguien con ellos. ¿Qué idiota había diseñado esa porquería?

—No es lo que yo llamaría feo —replicó Rufus llegando a su lado, Orga dirigió su atención a él al tiempo que Rufus se inclinaba y le arrebataba el dichoso mono de las manos, atrayéndolo a sí para poder contemplarlo de cerca—, demasiado expresivo, tal vez.

—¿Expresivo? —repitió Orga, incrédulo—, parece que quiere matar a alguien; vale que no tiene que ser feo por eso pero aún como que se le salen los ojos.

Rufus exhaló con hastío.

—¿No te gusta acaso?

—Qué va, es divertido —respondió Orga casi automáticamente, recuperando su regalo de las manos de su novio como si estuviese acompañando sus palabras cuando en realidad solo quería su porquería de vuelta—, todavía es feo, eso sí.

Esta vez pudo ver a Rufus rodar los ojos.

—No es feo y no sabes agradecer un regalo.

—Te di las gracias —replicó—, y me gusta, pero el mono este todavía me tratará de cortar la cabeza cuando me vaya a dormir.

Rufus suspiró y, sí, volvió a rodar los ojos, por lo visto cansado con la conversación.

—Idiota —le reclamó, dando la vuelta para marcharse y volver a hacer lo que sea que hubiera estado haciendo antes de tener ese intercambio—. Ojala se tome su tiempo en cortártela —comentó, abriendo la puerta.

—¿Crees que no me voy a defender?

—Solo te aclaraba que espero, desde lo más hondo de mi ser, que pierdas —dicho eso salió del cuarto.

Orga enarcó una ceja, para luego alzarse de hombros y volver su mirada al mono en cuestión, que muchos ánimos para dormir honestamente no le producía.


Algún día acabaré esto (y otras muchas cosas).