Beneficio emocional
Capítulo 3
Tirado boca arriba en la cama no dejaba de repasar las imágenes en su cabeza. Los ojos expresivos de Chisato mirándolo desde su posición agachada entre sus piernas; por el brillo que tenían y la boca que estaba ligeramente abierta probablemente podía decir que ella lo deseaba. Pero él estaba pensando en una persona totalmente distinta. ¿Eso estaba mal? Bueno... mientras él no estuviera físicamente con Haruhi no, no estaba mal. Su cabeza podía vagar todo lo que él quisiera que nadie tenía por qué enterarse.
No, no, no. Sí estaba mal. Su prometida y futura esposa era Chisato y no ganaba absolutamente nada con estar pensando en una chica que ni siquiera tenía un pasaporte. Tenía que evitar que Haruhi siguiera haciendo un enredo con sus hormonas, ella era simplemente una chica que de una manera bastante extraña se vio envuelta en su grupo de amigos y nada - más.
Además… probablemente Haruhi le interesaba porque ella era la única chica con la que había compartido una buena parte de su tiempo en toda su vida. Siempre había tenido amigos varones y su trato con las chicas se reducía a sus relaciones en el host club, donde todo contacto humano es totalmente superfluo y efímero. Sí, sí, eso tenía que ser. Él no estaba interesado románticamente en Haruhi, simplemente la sentía cercana por el tiempo compartido. Era una buena explicación.
¿Él quería que su relación con Chisato se extendiera realmente hasta el matrimonio? Sí, claro, ¿por qué no?, había beneficios económicos ya que los padres de Chisato eran uno de los mayores comerciantes de la mayoría de los fármacos con los que la familia Ootori trabajaba y había beneficios sociales ya que la unión de ambos apellidos podía ayudarle a él a realizar negocios muy grandes en el área de la medicina. Esos eran todos los beneficios que él necesitaba.
Al día siguiente, en el Host Club les iba a comentar a todos sobre la existencia de Chisato, su relación con ella y su deseo de, eventualmente, unir sus vidas.
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"¿Cómo se llama?"
"Se llama Chisato Nakamura"
"¿De la familia dueña de la droguería Nakamura?"
"Claro"
"Ah… con razón tus padres aceptaron la unión"
"¿Y es linda?"
"Es muy linda"
"Eso no nos dice mucho, describila"
"No, si la describo pueden quitármela, jeje"
Hasta ese momento Haruhi se había quedado callada durante el bombardeo de preguntas que le habían hecho a Kyouya después de que él le contara a sus compañeros del Host Club de la nueva persona en su vida.
"¿Kyouya-sempai es feliz junto a Nakamura-sempai?"
Kyouya estaba preguntándose por qué Haruhi no decía nada a todo esto, pero realmente no esperaba que la pregunta que le soltara fuera de este estilo.
"Bueno, me sirve mucho para mis futuros negocios, mis futuras relaciones personales y las futuras relaciones de trabajo, así que supongo que sí"
Haruhi ya había pasado bastante tiempo con los chicos del Host Club pero seguía sin entender cómo era posible que sus relaciones fueran tan frías. Quizás ella podía ser una plebeya, quizás podía no tener una mansión ni riquezas ni joyas ni servidumbre ni nada de todas las cosas que ellos tenían, pero ella se sentía más… humana. Se imaginó a si misma forzada a casarse con alguien y lo horrible que se sentiría en una situación así.
Los demás siguieron preguntando cientos de cosas sobre Chisato hasta que Kyouya eventualmente se cansó y mandó a todos a sus lugares para abrir el Host Club. La tarde pasó tranquila. Hoy no había trajes ni temática ni nada por lo que el ambiente era bastante pacífico. No faltaron el té y las tortas ni las risitas y los grititos.
Después de terminado el Host Club Haruhi juntó su mochila y salió corriendo diciendo que quería hacer algo antes de irse. Pasó por la biblioteca y sacó un par de libros de Sherlock Holmes y otro par de Hércules Poirot (estos últimos sugeridos por la bibliotecaria) para llevar a su casa. Nunca había leído historias de detectives pero realmente le llamaban la atención, además no era tiempo de exámenes por lo que contaba con algo de tiempo.
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"¡Haruhi-kun! ¿Qué te pasó?"
"Jeje… nada"
Las líneas negras se amontonaban unas junto a otras debajo de los ojos de Haruhi, que caminaba ligeramente como zombi, meciéndose para los costados. Las ganas de saber si sus deducciones habían sido correctas y de saber quién era el verdadero asesino no la habían dejado dormir hasta haber terminado el libro. Y como para cuando terminó el primero era más o menos temprano (a pesar de que ya era de madrugada) y ya estaba totalmente desvelada decidió agarrar otro y le pasó exactamente lo mismo.
La bibliotecaria la miró totalmente extrañada cuando devolvió dos de los libros que había sacado el día anterior. A pesar de que Haruhi le aseguró que estaba bien y que ya los había leído y que no había ningún problema la señora no quedó muy convencida y suspiró, mientras Haruhi se alejaba de la sala, algo sobre los adolescentes de hoy en día.
En el Host Club las reacciones de los chicos estuvieron de película. Tamaki se puso a gritar sobre cómo había podido permitir que su hermosa hijita terminara en este estado, mientras que los hermanos Hitachiin la agarraron entre los dos y la llevaron cargada hasta el sillón más grande de la sala, donde la cubrieron con una gran manta y se pararon a ambos lados, cual custodios.
Después de desembarazarse de la manta Haruhi aseguró que no necesitaba dormir, que podía trabajar perfectamente y que esa misma noche en su casa recuperaría el sueño perdido. De la mejor manera posible trataron de explicarle que en el estado en el que estaba en vez de agradarle a las clientas, las iba a asustar. Terminaron acordando que ese día Haruhi solamente haría trabajos menores como servir porciones de tartas.
Las chicas iban y venían en el Host Club disfrutando de la agradable compañía. De tanto en tanto recorría el salón un espectro vestido con uniforme de varón, arrastrando los pies.
"¿Qué le sucedió a Haruhi-Kun, Tamaki-sempai?"
"Según él mismo se quedó leyendo hasta muy tarde"
"¿Leyendo?"
"Sí, los plebeyos suelen disfrutar más que nosotros de cosas tan simples como leer porque no cuentan con una variedad de entretenimientos tan variada"
Cansada o no el golpe que Haruhi le dio con el puño sobre la cabeza a Tamaki seguro que le dolió. Nunca iba a entender esa fascinación que tenía por remarcar cada día de su vida que ella pertenecía a la plebe. Como si fuera una enfermedad o algo. Haruhi iba pensando en todo esto, medio distraída cuando Kyouya le pidió que le llevara una bandeja con tetera y tazas hasta su mesa.
Mori-sempai justo estaba pensando que pedirle a Haruhi que cargara una bandeja en el estado en el que estaba no era la mejor opción cuando la chica se tropezó y cayó de bruces haciendo estragos con la hermosa y delicada porcelana. Las tazas estaban hechas añicos, probablemente iban a ir todas a su deuda, pero le había preocupado el quejido de dolor que escuchó apenas cayó al suelo. Cuando miró hacia delante vio que a Kyouya le había caído té caliente sobre la pierna.
Tomando una servilleta – que milagrosamente había quedado seca – se arrodilló frente a Kyouya y empezó a secar la gran mancha que se estaba esparciendo por la tela. Podía sentir el líquido muy caliente, incluso a través de la tela de la servilleta, seguramente le dolía. Miró hacia arriba esperando encontrar dolor o al menos estoicidad en la cara de su sempai pero la sorpresa, las mejillas coloradas, la boca semi abierta y los ojos fijos en ella que encontró la tomaron tan de improvisto que se quedó quieta, con la mano sobre la servilleta apoyada en la pierna y los ojos fijos en la cara de su sempai.
Kyouya sentía que el dolor había desaparecido totalmente el segundo que vio a Haruhi en exactamente la misma posición en la que había estado Chisato anteriormente. Los ojos grandes mirándolo desde abajo, entre sus piernas. Su cuerpo se había helado y sentía que no podía reaccionar o moverse.
Por suerte entraron todos los demás chicos en escena, apartando a Haruhi, dejando a Kyouya en bóxers enfrente de todas las clientas que gritaron entre divertidas y escandalizadas y llamando a un par de criados para que limpiaran toda la porcelana esparcida en el suelo antes de que alguien se lastime. Acto seguido llevaron a Kyouya a la enfermería del colegio.
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"Kyouya-sempai"
"¿Huh?"
"¿Estás bien?"
"Sí, claro, si era té caliente, no ácido sulfúrico"
"Perdón por mi torpeza, de verdad necesito dormir"
"¿Pero qué te quedaste haciendo hasta tan tarde?"
"Leyendo libros de Sherlock Holmes"
Kyouya se acordó de repente de haberle dicho que los libros de detectives eran sus favoritos. Lo que fuera que eso implicara, le estaba haciendo un enredo en la cabeza.
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Gracias por leer el tercer capítulo de mi primer fanfic de Ouran High School Host Club. Espero que hasta ahora sea de su agrado. Jeje, Kyouya es un pervertido.
Sherlock Holmes y Hércules Poirot son dos protagonistas de las mejores historias de detectives de todos los tiempos (a mi entender, claro). Sherlock Holmes es una creación de Sir Arthur Conan Doyle y Hércules Poirot le pertenece a Agatha Christie. Me he leído casi todos sus libros e historias y todos ellos me encantan.
Para aquellos a los que les interese saber qué tan larga va a ser esta historia, ya la terminé y termina en el capítulo 8.
El martes de la semana que viene subo el próximo capítulo, que ya va a ser el 4.
Ojalá puedan dejar reviews, que ya saben que me ponen muy feliz y me dan más ganas de seguir subiendo fanfics.
