Declaimed: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Suzanne Collins. Yo solo los uso sin fines de lucro.
UA y OoC en personajes
Un nuevo día… Maravilloso… Mi casa estaba echa un desorden, el piso estaba todo roto, había enormes pisadas en él, las paredes manchadas también con huellas, los muebles, pareciera que hubiese pasado un huracán en mi casa. Esto no podía estar más mal… ¿O sí?
Eran las 4 de la madrugada, faltaba una hora para que amaneciera, ¿Que rayos haría con mi acompañante?
Recogía todo lo que podía, no es que tuviese una visita o alguien viniese, pero cuando más desorden hay en tu casa, siempre tiene que venir alguien, un amigo, un vecino y por supuesto, no podía explicar este desorden.
La pequeña Rue estaba dormida en el piso de la sala, como ese lugar era el que más se veía, solo atine a poner en su lugar los muebles, tratar de organizar todo, más un ruido me alerto.
Mire por instinto a la joven que dormía, tome el cuchillo que estaba en la cocina, camine despacio hasta la planta de arriba que era donde se escuchaban los sonidos.
Me asome a mi cuarto y ¿Cual va siendo mi sorpresa?
— ¡Finnick! — grite al hombre-lobo lo que sea, me miro
—Hola cariño ¿Que rayos ha pasado aquí?, ¿Me he perdido de algo? Una fiesta salvaje ¿Tal vez? — cuestiono al ver el lugar.
— ¡Fue Rue! Ella hizo todo eso — grite.
— ¿Rue? No querida, si tu tuviste una fiesta no le eches la culpa a la princesa — dijo en broma… ¿Cual broma? ¡Yo no estaba bromeando!
— ¿Que haré con Rue? Vamos no se puede quedar aquí, o si se puede, pero ve el desorden, ya no sé qué hacer — me senté en el suelo, casi lloraba, yo nunca lloro, pero el ver ese desorden era… abrumador.
—Tranquila querida vengo a eso — y un ruido en la puerta de abajo lo interrumpió.
— ¡Catnip! ¡Catnip! —era Gale.
—Gale — susurre.
—Por la forma que lo dices, no es muy agradable ¿Cierto? — me miro interrogándome.
—Es solo que, tuvimos un problema, él era mi amigo — baje la mirada.
—Vamos querida, arreglare esto, toma a la bella durmiente y sube; De aquí no te muevas ¿vale? — me miro y brinco por la ventana.
Ok, primero el desorden, luego se va, me dice que vaya por Rue, que suba y me quede aquí, por favor, ¡Que alguien me explique! O por lo menos que me orienten ¡Estoy muy abrumada con toda esta situación!
Baje con sumo cuidado las escaleras, lo bueno que Rue estaba como un perro pequeño la última vez que mire.
Camine un poco y si en efecto la pequeña estaba en lo que quedaba del sillón, el escándalo de afuera me sobresalto.
— ¡Catnip! Sé que estás ahí, ¡Sal!, tenemos que hablar sobre algo — su voz se escuchaba muy apremiada, tal vez si debería hablar con él, antes era mi amigo y no sé, me podría ayudar con todo esto.
— ¿Qué haces aquí Hawthorne? — Hay no puede ser ¿Peeta?, ¿Qué hace el aquí?
—Mellark — escuche la voz de Gale muy ácidamente.
—Te preguntaré de nuevo ¿Qué haces aquí A las cuatro de la mañana, tocando la puerta de una joven y lo peor ¡En esas fachas!? — le grito, ¿Fachas? Pues… ¿Esta mal vestido? O ¿Drogado?
—A ti no te importa Mellark vete, esto es entre Catnip y yo — escuche un empujo contra la puerta de mi casa.
—Mira mocoso, ella no saldrá y si no te vas de aquí tendré que hacer uso de la fuerza, recuerda que tú sabes usar el arco, ¿Pero adivina qué?, aquí no hay ninguno — un ruido seco se escuchó del otro lado.
—Me las pagaras Mellark — los pasos de Gale se iban disminuyendo, creo que ya se iba.
—Katniss — la voz de Peeta del otro lado de la puerta — Ya se fue, tranquila, sé que estas allí, no te asustes y te pido perdón por lo sucedido hace poco, no supe utilizar mis palabras y ¡Eso que me jacto mucho de que soy un buen orador! Bueno, te pido perdón, solo estaba interesado en lo que tú sabes, muchos lo ha conocido o visto y yo también quería tener esa oportunidad… Katniss si lo vez, por favor, avísame quiero verlo y por cierto, sé que estas detrás de la puerta, puedo ver tu sombra por la rendija de abajo — mierda, me ha descubierto, escuche una risa y sus pasos se alejaron.
Un ruido tras de mi llamo mi atención.
—Muy bien ¿Que ha sido todo eso? — Mark estaba furioso y no tenía para menos.
—Tranquilo jefe, ella solo cuidaba de Rue — observe que baja las escaleras Finnick.
—Me han dejado con ella, además, ¿Dónde estabas tú? — le cuestiono al tiempo que me dejaba caer en el suelo.
—Vaya, has tenido un largo día — se me acercó y se sentó junto a mí.
—No tienes una maldita idea — cerré los ojos, pero la voz de Rue llamó mi atención.
—El sol — susurro y pude ver que todos miraron a la ventana, vieron como unos rayos de color naranja se comenzaban a divisar.
—Demonios, tenemos que correr, luego hablamos — tomo en su hocico a la pequeña, subieron las escaleras y por el ruido supuse que saltaron por la ventana.
Por fin… tranquilidad, me deje caer en el suelo no me importaba nada, cerré los ojos y me quede dormida.
No supe cuánto tiempo estuve tendida en ese lugar, pero un olor familiar llamo mi atención… Pan, abrí los ojos rápidamente y me senté, todos mis músculos me dolieron y con mucha razón, ya que el suelo estaba helado y solo me deje caer.
El olor era muy fuerte… Demasiado, como si alguien lo hubiese puesto por un lado mío, pero mire a todas partes y no vi nada hasta que mire a la puerta.
Me puse a gatas, abrí despacio la puerta solo para ver que frente a ella había una canasta con muchos bizcochos, pan de queso, galletas de chocolates decoradas y donas, no pude evitar la tentación y la metí a mi casa.
Tenía dos teorías, el señor Mellark había venido o su hijo, pero prefería pensar que había sido el señor. Tome un pan de queso y subí las escaleras, no me importaba el desorden que había, ya en este momento no me interesaba si llegase el mismísimo jefe supremo de la supremacía de no sé dónde, total, era mi casa y de nadie más y si no les gustaba, pues, allí estaba la puerta muy grande para que salieran.
Subí al baño y me dispuse a llenar la bañara, tenía ganas de dormir, pero ya era muy tarde, tenía que seguir con mis labores y sobre todo ver si podría reparar para hoy o traer muebles del capitolio, no me gustaba mucho ese lugar, pero podría mandar traer sillones, piso, cortinas y muchas cosas más sin necesidad de ir.
Ya que estaba llena la bañera con agua caliente, me quite la ropa y me sumergí en ella, mis músculos se tensaron al contacto con el agua, no paso mucho tiempo cuando mi cuerpo se relajó.
Cerré los ojos, busque una posición confortable y suspire, estaba tan cálido, tan placentero, pero un olor a bosque…Un momento ¿Bosque?
Abrí mis ojos rápidamente y pude ver a Mark frente a mí, por alguna razón me miraba furioso y estaba enorme.
— ¿Qué demonios haces aquí?— grite como una histérica.
— ¡Cálmate y no me grites!— me mostró sus colmillos y no pude evitar sentir miedo, algo había en su mirada que me preocupaba.
— ¿Qué sucede? — baje la voz; por instinto cerré mis piernas bajo el agua y puse mis manos en mis pechos desnudos.
—Es Rue— se sentó, estaba de una forma lobo gigante, su cabeza daba en el techo.
—Si no es mucho pedir, ¿Podrías encogerte?, das miedo y este lugar es el único que no ha sido destruido.
— ¡Gr! — me gruño y mostró los dientes — Te reparare tu casa, ¡No estés molestando! —Me dio la espalda como pudo —Cierra los ojos no puedo transformarme frente a alguien—cerré mis ojos y escuche un ruido, como huesos rompiéndose y un lamento ¿Era él? Al transformarse ¿Le dolía? Quise abrir los ojos pero tenía miedo.
—Ya los puedes abrir — los abrí y era un perro pequeño.
— ¿Que tiene Rue?— me acerque al otro extremo para verlo mejor y por supuesto él no me viese desnuda.
— ¿Conociste a todos? – me miro a los ojos.
—Pues, si no mal recuerdo era Rue y su gemelo, Finnick, Haymitch y creo que Clove, la verdad no los recuerdo mucho solo recuerdo a grandes animales hablantes.
—Son Mutos — dijo secamente, a lo cual le mire demasiado sorprendida.
—Mutos — susurre.
—Si – escuche de nuevo ese leve gruñido — Rue no puede estar expuesta a la luz del sol, ya que su piel es sensible, a ella y a su hermano los diseñaron para atacar por las noches y las mañanas parecer como cualquier tributo en la arena de los juegos del hambre — se paró y se dirigió a la puerta — Quiere verte — me miro — Pero, está en un lugar un tanto peligroso, dice que tal vez tú la puedes ayudar, si a ella le dan los primeros rayos su piel se quema, claro puede caminar bajo el sol, pero debe usar ropa de un color oscuro para protegerla, pero esta vez… el sol — bajo la cabeza y camino hacia la salida.
—Espera, iré — dije rápidamente poniéndome de pie, pero recordé que estaba desnuda y me sumergí de nuevo en la bañera — Solo deja que me cambie e iré ¿Ok? pero, debes contarme a que más son sensibles los otros Mutos ¿vale? — le cuestioné un poco dudosa, ya que no sabía si el respondería a lo que yo le pidiese.
—Está bien, apúrate… Oh, por cierto — me miro y entre cerro los ojos — ¡NO TIENES NADA INTERESANTE QUE VER! — me saco la lengua y salió corriendo, pero yo estaba completamente roja de la vergüenza, tome el jabón y lo lancé a donde estaba antes, tome la toalla, me cubrí y salí estilando agua, por suerte tenía en el cuarto mi ropa lista, un momento ¡Mi ropa interior también estaba allí! Entre al cuarto y no lo vi, por suerte no estaba o no entro, pero al buscar mi sostén ¡No estaba!… Eso no me agrada.
Me di media vuelta y vi al maldito animalejo ¡Usándolo como orejeras!
— ¡Mark!- le grite a lo que se puso en dos patas y caminaba de lado a lado repitiendo.
— ¿Acaso no me veo bella? ¡Oh si! soy hermosa, aunque no tenga bubis uso sostén —Fue el colmo.
— ¡Te matare! — le grite, se puso en cuatro patas, corrió por toda la casa ya subía y baja escaleras, entraba y salía de las habitaciones tarareando esa ¡Estúpida canción! Llego el momento que estaba en la sala buscándolo, debía estar por allí, estoy segura, segurísima, entre a la cocina echa una fiera, ese maldito animal me las pagara, di varios pisotones.
Escuche como si la puerta de la calle se abriese y fui corriendo para ese lugar, ¡De seguro quiso escapar el maldito!
Pero al abrirla completamente, vi algo que no esperaba, jamás me lo hubiese podido esperar de hecho.
—Peeta — susurre y del asombro se me callo la toalla en la que estaba envuelta.
— ¡Oh! Katniss que buen recibimiento — mire la toalla en el piso, luego a él, luego a la toalla y lo que hice por instinto fue propinarle una cachetada, cerrar la puerta en sus narices y gritarle.
— ¡Pervertido! —corrí a mi habitación, ¡Qué vergüenza! ¡Definitivo matare a Mark!
Me sumergí bajo mis sabanas, ¿Que más protección que esa podría tener no? Espere unos minutos y escuche la voz de Peeta desde la ventana.
—Katniss — escuche un susurro; Salí debajo de mis sabanas casi arrastrándome por el suelo — Sé que estas allí, vamos solo muestra tu cara — me asome un poco solo mis ojos y bueno, parte de mi cabeza y cara se podría ver.
— ¿Qué? — musite en susurro.
—Vamos, ya no somos niños, abre la puerta quiero hablar — se cruzó de brazos y pude ver la ropa que traía puesta, una chamarra de color negro, una polera blanca y un pantalón de mezclilla, las botas eran de cuero negro estaban dobladas hacia abajo y medio amarradas.
—No — me deje caer al suelo.
—Si no me dejas entrar o bajas, yo subiré —amenazó a lo cual rápido volví a la ventana
— ¿Qué quieres? — le escupí
—Querida, estas cosas no se tratan — me miro y se miró a él como mostrando la ropa y subió la mano señalándome — ¿De esta forma, no crees? —sonrió de medio lado.
—Te odio — susurre, me lévate del suelo, tuve que tomar otro sostén, me vestí rápidamente, no tenía tiempo y obvio no iba a ponerme "guapa" tome un suéter holgado de color gris, mi pantalón de mezclilla y unas botas de cuero que llegaban a media pantorrilla, me iba trenzando en pelo en lo que bajaba las escaleras.
Me pregunto ¿Dónde se abra metido ese animal?, tal vez al escuchar a Peeta se marchó, claro no quería tener nada que ver con él, si yo no quiero, menos el, pero me iba llevar con Rue, ¡Oh dios Rue esta quemada! Pare en seco, mire el arco a un costado y la mochila, tal vez… Si me deshago de Peeta podré ir al bosque a buscar a Mark y los chicos, así poder ayudar a Rue, mi padre me mostró unas plantas que pueden ayudar en su recuperación.
Por lo tanto tome el arco y me puse la mochila, lista para salir, fui a el baño, tome un botiquín de primeros auxilios, luego fui a la cocina, tome todas las galletas y panes, los puse en una bolsa de plástico y los puse dentro de mi bolsa, tome otra bolsa de plástico vacía y la puse por un lado, tendría que tomar las plantas y ocupaba una bolsa para ello.
Abrí la puerta, sentí el frió del invierno y suspire, ahora a hablar con ese engendro del demonio que me vio desnuda y me obliga a salir, bueno no me obliga pero no quería salir de esta forma tan apresurada y sobre todo bajo amenaza.
—Que bien te ves Katniss — le mire a los ojos y solamente le voltea la mirada.
— ¿Qué quieres Mellark? — crucé los brazos.
—Veo que iras de caza — sonrió.
—Así es, yo sola— le mire desafiante.
—Oh vamos solo por esta vez deja que vaya contigo — suplico.
—Mira, te llevare a la roca tributo de allí si me puedes seguir el paso vas, si no, te regresas — me di media vuelta y camine paso firme, por supuesto no iba dejar que me siguiera, es panadero no cazador, por lo tanto lo perderé y no le quedara de otra que irse a su casa a hacer galletas.
Pero, por alguna razón no me hizo preguntas hasta que llegamos a la valla, fue extraño.
—Katniss— me llamo, lo vi que miraba un poco asombrado hacia enfrente a lo cual yo mire también y vi como la mitad del bosque estaba cubierta por niebla.
— ¿Qué rayos está pasando?— recuerdo que mi padre una vez me dijo que cuando estaba así cubierto era porque quería esconder algo, y no era nada bueno, que una de las veces que sucedió eso, fue en los tiempo de rebelión pero ahora o había razón ¿O sí? Tenía que encontrar a Mark.
—Aunque esta así el bosque ¿Irás?— mire al intruso.
—Si no cazo, no como, yo no horneo galletas y me la paso jugando con masa — le di la espalda y comencé a correr, no sé cuánto tiempo estuve corriendo solo llegue aun lago a donde iba siempre con mi padre, me pare frente a él, pero el agua estaba obscura, demonios, me da muy mala impresión todo esto.
Mire alrededor y era un silencio demasiado pesado, demasiado para mi gusto, cuando el bosque estaba así, era sinónimo de problemas, pero unos pasos me alertaron, por instinto tome mi arco apunte, solté la flecha y rozo la mejilla del rubio.
— ¿Qué demonios te pasa?— le grite — ¿Que no vez que estoy armada? Te pude haber matado imbécil — furiosa de ver que el solo se quedó parado mirando, patee una piedra que estaba en el suelo.
—Lo siento — susurro — Solo corrí a donde sabía que estabas — me miro.
— ¿Cómo sabias que estaba aquí? — ya estaba suficiente molesta con el de echo como para que dijese eso.
—Siempre supe cuáles eran tus lugares favoritos — le mire rápidamente pero antes de decir palabra un aullido se escuchó.
—Maldita sea— apreté al mandíbula.
— ¿qué sucede? — cuestiono y me acerqué, tome su mano y la apreté.
—Camina detrás de mí — caminamos lentamente hasta un árbol frondoso — Trepa — le ordene y lo hizo, cuando lo estaba haciendo vi los ojos de unos lobos que venían hacia nosotros, trepe rápidamente subimos lo suficiente como para poder ver el suelo.
—Esto es extraño — le mire y le hice una seña que guardase silencio, le señale hacia abajo y había cinco lobos en ese lugar, miraban hacia el árbol y luego hacia ellos mismo, ellos no eran los que yo había conocido, los Mutos como dijo Mark, ellos eran lobos comunes.
—Lobos, deben estar enojados — le mire y solo moví la cabeza y le volví a señalar que se callase.
Otro aullido y pude ver que todos corrieron, ya fueron de caza, de seguro ellos ya habían aullado para alertar que estarían por aquí y yo por estar molesta con este rubio no me di cuenta.
— ¿Qué aremos? — lo mire, de echo era muy buena pregunta, no sabía hasta cuando dejarían de cazar y nos dejarían ir, pero un ruido bajo nosotros me hizo voltear al suelo.
Blanco y rubio, o si, ese era mi buen amigo Haymitch, sonreí para mis adentro a lo cual como si hubiese escuchado mis pensamientos me miro y sonrió.
Solo moví la cabeza en forma de saludo y vi como el aulló y los lobos que estaban antes allí estaban junto a él, tal vez hablaba loboñes o algo así porque después de que se reunieron aullaron dando finalizada su cacería.
Me miro y por instinto mire a mi acompañante el cual estaba viendo hacia otro lugar entre la espesura, volví la mirada hacia el muto y este me mostró cinco dedos, solo asentí.
—Peeta— le llame a lo cual este me miro y sonrió.
— ¿Ya se fueron? — ¿cómo podía estar feliz? ¿Que no sintió el peligro?
—Sí y es mejor regresar a la veta — bajamos con cuidado.
— ¿Pero irás de caza no? — me miro.
—Tengo que ir, tengo que comer pero no te puedo cuidar a ti, es más fácil si voy sola — le hice una señal para que me siguiese, sentía que no había problemas que todo estaba bien ya que ese muto estaba por los alrededores, pero de todas formas estaba con mi arco armada y lista para disparar.
Por fin, después de unos tortuosos minutos llegamos a la cerca, lo hice que subiera y cruzara ese lugar.
—Vendré por ti al anochecer, ¡Tenemos una plática pendiente! — me grito al momento de yo volver al bosque.
Yo no tenía nada que hablar con él, si creía que tenía alguna charla o algo así, estaba muy mal, camine unos minutos para poder llegar más o menos donde había visto a mi amigo.
—Cielito— mire y vi a un lobo enorme.
—Haymitch no sabes el gusto que me da verte sonreí y lo fui a abrasar.
—Vaya ya no me tienes miedo— sonrió.
— ¿Tú crees que te voy a tener miedo?, ¿Después de conocer a Mark?— comencé a reí.
—Oh bueno si lo dices por eso entonces tienes un muy buen punto— me abraso con una de sus patas
— ¿Donde esta Rue, Mark me dijo que estaba herida — le mire y a lo cual el bajo su mirada
—Cielito, disculpa que te lo diga, pero, ella está muy dañada tal vez te de miedo de verla en el estado que esta — dijo lastimeramente.
—No importa, solo acompáñame a conseguir algo de agua y cosas así — moví mi mochila para que pudiese olerla.
— ¡Oh! Pan recién horneado eso les encantara deja le hablo a los chicos para que nos ayuden — tomo una bocanada de aire y aulló tan fuerte que a los dos minutos estaba Finnick y Thresh.
—Amor — Finnick corrió y me dio un lengüetazo que me tiro al suelo.
—Oh basta me llenaras de baba — me reí, el moreno se me acerco y me puso su cara en el hombro.
—Rue te llama— susurro.
—Muy bien, ocupo — alcancé el libro de platas y les mostré las plantas que necesitaba junto con las flores— También agua — me levante del suelo y me acerqué al mayor.
—Yo la llevara a donde estamos, allá los esperamos — el más viejo se agacho y me subí a su espalda.
Corrió lo suficiente como para estar dentro de la espesa neblina, y el ambiente, el olor y todo se hacía muy tenso.
—Querida, tengo algo que decirte antes de entrar a ese lugar— detuvo su andar y se quedó serio—Mark no es lo que tú crees, no es n muto, no es nada de lo que puedas imaginarte, nosotros en cambio sí lo somos, él es… El original por lo tanto hoy está en una de sus formas que da miedo, ¿Has visto películas de hombres lobo? — cuestión y espero mi respuesta.
— ¿Los que están en dos patas y tienen cuerpo de hombre se ven feos? — cuestione.
—Así es, él está, de esa forma, es un hombre lobo, es como un dios, pero, nadie lo sabe más que nosotros, debes tener cuidado, tiene mucho enemigos más del capitolio, ellos se disfrazan de gente que conoces para así llevárselo, quieren experimentar y ver por qué es eterno, quieren… dañarlo — lo sentí tensarse.
—No te preocupes, no confió en nadie más que en ustedes — sonreí y camino un poco
—Tú lo dijiste querida — aulló y la niebla se despejo, pude ver los ojos azules pero con furia un ser de dos metros parado en dos patas lleno de pelo, era como un hombre de esos horribles que pintan en las películas y me miraba fijamente.
—Apresúrense— ¡Era Mark! Su voz era más tétrica que de costumbre, empezaba a tener miedo.
Entramos a una cueva, estaba húmeda y olía a quemado, mire a una esquina donde pude ver a Rue, estaba de tamaño mediano pero tenía ampollas, casi toda era una gigantesca burbuja de pus, sentí nauseas
El olor era tan podrido que apenas pude contener el aliento, me acerqué a ella le di una vuelta y la comencé a examinar sin tocarla.
Tenía en sus patas, cuello, cola, no había un lugar donde no tuviese, su respiración era muy pausada, le dolía.
—Llegamos— anuncio la voz alegre de Finnick—Trajimos agua y — le interrumpí
—Ayúdenme a llevarla a un arroyo o un rió, no servirá echarle agua — me acerqué a ella pero vi como el moreno la cargaba; ella aulló lastimeramente, me rompió el corazón por el llanto, casi lloro.
—Sígueme — ordeno y todos fuimos detrás, caminamos un poco unos cinco minutos y llegamos a un riachuelo, era pequeño pero lo suficiente para hacer lo que necesitaba.
Mire a los lobos y ellos pusieron en el suelo las cosas que yo necesitaba, tome las hiervas y en una roca las molí, tome una hoja grande que estaba por un lado, vertí el ungüento y lo lleve a la orilla donde estaba la pequeña.
Puse la hoja en el suelo y jale poco a poco al pobre animal hacia el agua, lo suficiente como para dejar solo su cabeza para que respirase.
—Te va doler pero te servirá — acto seguido le presione las burbujas y el líquido amarillento comenzó a brotar seguido de sangre y el llanto de la joven.
Continúe así hasta ver que todas estaban abiertas, la saque con sumo cuidado y le unte lo que había hecho para ella.
Al contactó esta dejaba de llorar, ya que le curaba y quitaba el dolor, mire a todos y ellos me miraron un tanto agradecidos.
—Bueno, yo tengo que cazar, creo que no necesito ir a la piedra de tributo y dejar un dulce para que alguien me lleve una presa la cual pueda comer ¿Verdad? — sonreí, me deje caer al suelo.
—Eres muy buena cielito —desapareció el mayor, mire a la joven y luego al de dos metros.
—Mark — le llame — No sé si pueda regresar con ustedes mañana, así que, esto — le mostré la hoja — Se lo tienen que poner para que no le duela, es solo una vez al día, le he puesto lo suficiente para que este bien — sonreí, él se sentó, trato de sonreír pero de todas formas daba miedo.
—No quería, que me viese así — me miro.
—Eres feo, aunque este de lobo, medio lobo, casi lobo y sin lobo — me reí
.
—Gracias tú también —sonrió un poco, eso ya es bueno
—Galletas, huelo a galletas —escuche a Finnick que comenzada a hurgar en mi mochila
—Oh si les traje —abrí la mochila y saque unos panes a lo cual el primero que saque el rubio se lo comió de mi mano mordiéndome un poco.
—Lo siento, lo siento es solo que amo los panes — movía su cola frenéticamente
—Jajajaja si no me dices no lo noto — sonreí y saque todos los panes de la bolsa los dividí pero recordé algo —Clove, ¿Dónde está? — mire cómo se tensaron todos
—Ella, ya no es una de nosotros —mire que el moreno se tensó.
—Uno de los malos, vino hoy al bosque, la atrapo y la mato — dijo el más joven.
—Le dije que no saliera, se lo advertí — se paró y camino hacia Rue — No dejare que nadie mas muera por mi causa — bajo la mirada.
—Vamos jefe estamos bien, soy fuerte, guapo, inteligente y sobre todo carismático ¿Que más quieres para sobrevivir? — me guiño el ojo.
—No es tiempo de jugar — gruño.
—Pues, si te peinaras, te quitaras ese pedazo de pan de tu diente tal vez si fueras guapo — dije pensativa a lo cual estallo en una carcajada.
—Eres cruel — hizo un fingido berrinche haciendo que el ambienté se sintiera menos tenso.
—Hay una persona que esta cercas tuya, que nos esta buscando, obviamente nos quiere muertos o capturarnos — mire a Thresh.
—Ten cuidado ¿Si? — vi a el rubio y aprecio el blanquito con una presa enorme.
—Los que deben tener cuidado son ellos, dijo tras tirar la presa al suelo — Ella sabe cazar y usar el arco, tan bella como mortal — me guiño el ojo.
—Gracias— sonreí y este me hizo una seña que me pusiera por un lado de el
—Tenemos que irnos, la llevare yo — dijo Haymitch a lo cual todos asintieron.
—Tengan cuidado con Rue ¿Vale? — me subí a su espalda, este tomo la presa y corrió hacia la espesura.
Tardamos unos minutos en llegar a medio del bosque, yo sentía que el quería decirme algo, pero no se atrevía o algo le detenía de decirme.
Ceso su andar y puso la presa en el suelo.
—Tengo algo para ti — me baje de su espalda y me puse frente a el
— ¿Que sucede? – le pregunte al tiempo metía una garra a su piel
—Es para ti — era un reloj de bolsillo de color plata
—Que lindo — lo toque y se abrió, había un lobo dentro de el, tallado a mano, al tacto se podía sentir los relieves de la forma
—Es protección, tú no sabes quien es el enemigo en realidad, y no puedo decirte quien es pero, algo me dice que tengo que protegerte, me recuerdas a mi hija — bajo la mirada y le abrase
— ¿Como se que estoy en peligro? — cuestione
—Escucharas un aullido — miro el reloj — Brillara un poco, como si algo saliese de el y un aullido te alertara de lo que sucede — se agacho de nuevo para que subiese a su espalda
Subí y lo abrase de nuevo, acaricie su piel, por alguna razón este perro viejo y mal humorado, con un toque sarcástico me daba una leve esperanza de que estaría bien.
Llegamos a la piedra y sentí un hormigueo algo estaba mal
—Haymitch — le llame en cuanto caí al suelo
—Tu también lo sientes — miro hacia los lados
El ambiente se sentía tenso, un olor en el aire hacia sentir como si alguien nos asechase, recordé a el rubio, pero el no era de esos, su presencia podía ser molesta pero nunca amenazante
—Corre — le dije al tiempo que yo me ponía en guardia
—No puedo dejarte — mostró los colmillos
—Si te quedas aquí y hay alguien te podría matar o atrapar, aun no se cual es tu punto débil — le sonreí puse la flecha, mire hacia los lados comprobando si alguien nos veía.
— Agua — susurro le mire — No puedo tocar el agua o me saldrán ampollas como la pequeña — se hizo hacia atrás
—Más vale que corras — sonreí— esta a punto de llover — tras decir eso un trueno surco los cielos
—Me voy — dio un paso hacia tras no sin antes mirarme fijamente, como si al mirarme me pudiera proteger de todo
—Vete — grite y corrí hacia delante
Sabia que algo estaba mal, pero no sabía que era, atravesé la vaya y sentí las primeras gotas caer, desee con todo mi corazón que el viejo llegara a la cueva sin mojarse
Camine paso presuroso, los últimos rayos del sol colaban entre las nubes, el día se me había ido estando con los chicos y ayudándolos, era increíble como se iba el tiempo junto a ellos
Por fin llegue a el quemador algo olvidaba, sabía que era importante… el ciervo.
—Maldición — dije y me quede parada frente a ese lugar, tendré que regresar por lo que había olvidado, pero algo me decía que me fuese a mi casa
—Catnip — el grito de Gale me alejo de mis pensamientos
—Gale — le grite, estaba parado rodeado de una multitud, pero algo no me gustaba, me veía fijamente y su aura era preocupante, detrás de el a unos metro vi el cabello rubio de cierta persona molesta.
Ero escuche un aullido, ¿Había sido mi imaginación? Pero en ese momento había tantas personas, ¿Como sabia quien era el enemigo? en realidad y sobre todo, ¿Estaba en peligro?
Tome el collar que tenia en mi chaqueta lo apreté y sentí que vibro por el sonido, lo moví un poco y pude ver una luz… esa era mi señal.
Corrí entre las personas y choque contra alguien.
—Lo siento — di media vuelta pero al tratar de seguir sentí el agarre de alguien.
— ¿A donde vas? — le mire y vi sus ojos eran obscuros, un azul demasiado profundo
—Suéltame — tire de mi brazo, corrí hacia mi casa por "protección" pero algo me decía que en el bosque estaba mas segura.
Abrí la puerta y al cerré tras de mi, corría hacia mi cuarto y lo cerré, me pare enfrente la ventana y una revelación me llego.
—Tengo que llegar a sótano – susurre
Baje corriendo las escaleras, abrí un armario donde ponía mi arco, mí padre había puesto la casa bajo cuidado del acero, había un interruptor que al accionarlo las puertas y ventanas se cerraban y se abría un pasadizo al sótano.
Lo había creado cuando era la revuelta, más que nada para estar protegidos de todo.
Accione el boto rojo que estaba bajo una pintura y encendía las luces de toda la casa, el ruido del metal se hacia presente al cerrar todo, las ventanas las puertas, todo estaba siendo cubierto por el hierro.
Cuando escuche la ultima cuchilla cerrarse pude respirar, pero algo me tena inquita… ¿Ahora que? ¿Que iba a pasar? ¿Por que me encerré? Tal vez mi delirio de persecución o me estaba volviendo paranoica.
Saque el collar y me lo puse en el cuello e inmediatamente el aullido.
—Catnip — la voz de Gale.
—Katniss — la voz de Peeta.
¿Que demonios esta pasando? — temblé y abrí en el suelo una pequeña puerta de hierro.
Al abrirla las luces bajo de mi se encendieron dejando ver un sinfín de armas y un pasillo largo cubierto de metal plateado, baje esas pequeñas escaleras y cerré tras de mi la puerta, junto a ella había otro botón que hacia que la puerta se reforzara por otras hojas mas de ese metal.
Camine un poco hacia las luces, jamás había estado aquí por lo tanto esto era nuevo.
Miraba hacia los lados y veía armas de fuego, arcos de hierro y flechas del mismo material, pistolas pequeñas, grandes, largas, esto era como un bunker me acerqué donde estaban los arcos, tome uno y las flechas, las mas que cupiesen en mi carcaj, y otras que puse dentro de mi mochila, algo me decía que las iba a necesitar. Agarre un cuchillo largo, de esos que tienen dientes separados, para corta y desgarrar la carne al momento de enterrarlos, seguí mi camino hacia la luz, pero un ruido arriba de mi me hizo sobresaltar
Pasos, era inconfundible, pero ¿Cómo? Yo cerré con metal, entonces me di cuenta que había caminado un poco quiere decir que estos en el poblado ¡No bajo mi casa!
Seguí caminando por el pasillo, estaba lleno de luces, era como un túnel, largo, eterno, ¿A donde me llevaría?
Pasaron varios minutos en lo que yo recorría ese lugar, por fin se podía oler a algo húmedo, pero un ruido frente a mi me sobresalto. Apunte con mi arco y flecha esperando a que algo apareciera.
De un momento a otro una nube de polvo y un estruendo se escucho frente a mi, entre cerré los ojos y tosí la polvearía, trate de cubrirme sin bajar el arco pero fue inútil, quise correr pero unos ojos, para ser exactos 10 pares de ojos frente a mi, de diferentes colores hicieron que me detuviese.
Di un paso atrás y un lobo enorme de color negro y ojos amarillos me veía fieramente, me gruño.
—Tu no eres Mark — y todo se puso negro.
Gracias por leer :)
Disculpen que no lo actualice pronto, tuve algunos problemas, tratare de poner mas seguido los capitulos, muchas gracias por animarme :) son l s mejores
