Una Nueva Oportunidad
Capítulo 3: Tercer encuentro
-Sí necesitaremos una bodega… pero seguramente tendremos que adaptarla para que cumpla con nuestras especificaciones.
-Sí, tiene razón Hiraguizawa. ¿Sabe usted de algún lugar?
-No, la verdad no… ni siquiera un lote aunque saldría más tedioso tener que construir de 0.
-Claro por los permisos y todo lo demás.
-Exacto –de repente recordó cierta chica despistada y excesivamente alegre de una inmobiliaria- aunque creo que conozco a alguien que nos puede ayudar.
-Perfecto. Entonces esperaremos que la contacte y nos diga si puede o no ayudarlo.
-Bien entonces retomaremos esta reunión mañana. Llamaré ahora mismo a mi contacto.
-Bien.
Salieron de la sala de juntas y Eriol se dirigió a su oficina a buscar el teléfono de Sakura Kinomoto, pero no lo encontró. Recordó que inicialmente la cita para comprar su apartamento había sido con Meiling y que fue algo de último minuto, por parte de ella, hacer que Kinomoto lo atendiera. Bien pues hablaría con Meiling para que le apartara una cita con Sakura.
-Hola Meiling.
-¡Eriol! –Le reconoció la voz- que bueno que me llamas. –Le habló con familiaridad.
-¿Y eso por qué? –se extrañó él de su efusividad.
-Pues veras que últimamente he vendido algunos lugares bajo tu teoría.
-No te sigo –también dejó los formalismos.
-Bien pues últimamente cuando enseño algún lugar a una familia o cualquier cliente y los veo dudando les digo que se concentren en sus necesidades y no se dejen llevar por sus gustos, tal como haces tú y de esa manera no hay arrepentimientos.
-Ah esa teoría –sonrió al recordar la conversación que tuvieron dos semanas atrás en la bienvenida de Tomoyo…y Touya- pero pensé que no la ibas a compartir, ¿recuerdas esa otra teoría de no confiar en los demás?
-Jajajaj tienes razón, pero la gente está bien advertida de no hablar demás.
-Bueno al menos jajajaja desde que no se vuelva de dominio público me tranquilizo.
-No te preocupes –contestó sonriendo- ¿Y a qué debo el honor de tu llamada?
-Jajaja lo olvide, bien llamaba para pedirte el teléfono de Sakura.
-Me llamas para pedir el teléfono de alguien más, es un tanto descortés ¿sabes?
-Bien es que no lo tengo porque la última vez ella me atendió por un imprevisto y nunca me dio su tarjeta.
-A entonces son negocios… -aventuró ella.
-Claro ¿qué más iba a ser? ¿No me dijiste que se casa?
-Sí y con mi primo favorito así que mucho cuidado Eriol.
-¡Jajajaja me atrapaste! –Ironizó él- bueno entonces que tal si más bien me ayudas tú ya que estás disponible –Eriol se extrañó de la manera tan normal que trataba a Meiling, era como hablar con una vieja amiga, casi como si hablara con Tomoyo.
-Me parece bien, gano yo y protejo a Sakura –bromeó ella- ¿qué necesitas?
-Bien mi compañía está pensando abrir una pequeña fábrica, es un proyecto de prueba; verás últimamente la moda cambia cada día y no podemos descuidarnos así que con algunos estudios de mercadeo y pruebas psicológicas decidimos hacer algo así como una taller, será estilo pruebas de marketing.
-Aja… honestamente no entendí mucho –respondió ella honestamente- sabías que hablas rápido cuando hablas de negocios.
-El tiempo es oro. –contestó él.
-Sí es cierto, pero si no le bajas a la velocidad puedes cometer errores. A ver des-pa-cio –le dijo ella- necesitas una fábrica ¿si?
-No –respondió él- Porque no mejor nos vemos y te explico personalmente lo que necesito.
-Me parece perfecto, ¿cuándo?
-Estaba esperando solucionar eso hoy… como te digo el tiempo es oro y de hecho le dije a la junta que tendría una respuesta para mañana de tu compañía… yo puedo acomodarme a tu horario, pero en serio necesito que sea hoy.
-Bien, bien siento que me estás acosando –dijo ella como quejándose- mira no hay problema podemos vernos a las 2pm en el café Amua en el centro.
-Bien a las 2 estaré ahí.
Meiling colgó la llamada y se dirigió a la oficina de Sakura, que estaba al lado.
-¿A qué no adivinas con quien acabo de hablar? –le dijo muy contenta.
-¿Quién? –contestó Sakura sorprendida de la sonrisa de Mei, ¡que no sea Rioga, que no sea Rioga! Pensaba la castaña esperando lo mejor para su amiga.
-Eriol Hiraguizawa –le dijo Meiling, Sakura se sorprendió de la felicidad que ella profesaba por lo que entendió que Eriol había causado interés en ella el día de la fiesta y que esa impresión podría ayudar a su amiga de salir del hoyo en que la había dejado su ex.
-Sí –contestó Meiling sentándose en la silla frente a Sakura- cono te dije esa vez, era bueno atenderlo bien, porque resulta que ahora necesita una fábrica y ¿a qué inmobiliaria crees que llamó para cotizar?
-Ah es por negocios –contestó Sakura algo decepcionada.
-¡Por supuesto! Le agradó como lo atendiste y me llamó preguntando por ti aunque le dije que esta vez del negocio.
-Por supuesto que no –contestó Sakura sonriente- entonces lo vas a ver.
-Obvio, como lo atiendo sino lo veo.
-Claro, claro. Bien me parece perfecto que lo veas –ella aún no perdía la esperanza de que ese apuesto Hiraguizawa curara el corazón de Meiling o al menos lo distrajera.
-Bien voy a terminar algunas cosas y luego a mostrar una casa. La verdad no creo que vuelva hoy porque después me veo con Eriol y no sé cuanto demoremos.
-¡Perfecto! –dijo Sakura muy entusiasmada.
-No creo que sea para tanto Sakura, es decir creo que el negocio es bueno pero no conozco detalles, no es como si fuera el mejor negocio de la vida.
-Jajajaj si tienes razón creo que me emocioné más de lo debido –le dijo controlándose un poco y sin tratar de mostrarle a su amiga que se alegraba no por el negocio sino porque ella saliera con Eriol, pues luego de la fiesta se pasó dos días hablando de él, claro sin ella darse verdadera cuenta que no hacía más que mencionarlo.
-*-*-*-*-*-*
En la tarde Eriol estaba sentado en el café esperando la llegada de Meiling, que ya llevaba 10 minutos de retraso, pero recordando el día que lo atendieron primero le cambiaron de asesora y luego lo dejaron esperando por casi 20 minutos en la oficina de Sakura solo y sin saber qué era lo que pasaba.
-Hola Eriol –lo saludó Meiling frente a la mesa. Él se levantó para recibirla y la saludó con un beso en la mejilla, algo que los dejó a ambos sorprendidos.
-Eh… hola –dijo y al ver la cara tan sorprendida de ella dijo- lo siento es una costumbre occidental, a veces me olvido que en oriente no se saluda de esa manera –eso era cierto lo con él eso no aplicaba pues el saludo acostumbrado de él era un saludo de manos no besos, eso lo hacía con sus tías o primas de la familia no con gente que apenas conocía.
-No… hay problema… solo me sorprendió –dijo ella soltando su abrigo en una de las mesas.
-Bien –dijo él tratando de pasar el momento incómodo- siéntate por favor.
-Gracias –así lo hizo y le sonrió para que no se sintiera incómodo, porque él estaba muy serio- bueno ¿qué es lo que necesitas? –el de relajo con su sonrisa y se volvió a sentar.
-Bien en general necesito una –ella lo interrumpió.
-Ay un momento que quiero un café y necesito comer algo porque si no me desmayaré.
-¿No has comido nada? –le dijo él sorprendido.
-No, tenía que mostrar unas casas esta mañana y me tomó más de lo que esperaba y pues de allá salí directamente para acá, en parte esa fue la demora porque la señora no hacía sino preguntarme cosas y cosas y decir que una casa tenía algo y otra no… fue muy estresante al final me toco decirle que lo lamentaba pero tenía otro compromiso y no podía quedarme a escuchar sus quejas y dudas, bueno aunque no lo con esas palabras –ser rió.
-Pues bien porque habrías perdido la venta de una casa jajaja.
-Sí, pero quisiera haberlo dicho, en fin necesito un café –y bajo la mirada estirando las manos en la mesa, luego lo miro- en serio sino no puedo ayudar. Ya regreso –e intentó pararse.
-¡A no! YO no voy a permitir que te tomes un café cuando hasta aquí escucho los ruegos de tu estómago, vamos te llevo a almorzar.
-¿Me vas a acompañar? –él negó- entonces ya almorzaste.
-Sí.
-No creo, a mi no me gusta comer y que me miren así que voy por ese café.
-No –se opuso Eriol- bien no creo que pueda almorzar contigo pero puedo… acompañarte a comer… una pizza o… un sándwich.
-¿En serio? Me acompañas a comer algo.
-Claro, aunque sigo aconsejando un almuerzo decente.
-No, sino comes entonces no, prefiero una pizza, además que en serio quiero darme ese gustico jajaja.
-Bien vamos. –Salieron del lugar y encontraron una pizzería cerca pidieron y mientras esperaban ella revisó su celular por mensajes y Eriol la detalló un poco más, estaba un poco más delgada que hace dos semanas y aunque se veía feliz era algo superficial, se veía que algo la atormentaba y desde que la conoció, pues no olvido la primera vez que la conoció y tenía los ojos rojos y en la fiesta que se veía aún triste por algo.
-¿Y quién es? –preguntó entendiendo algo.
-¿Quién es quién?
-El hombre que te tiene así.
-¿Qué? –dijo ella algo nerviosa.
-El hombre que hace que estés tan triste.
-¿Qué? No… no estoy triste…eh
-Pues creo que es un hombre porque no creo que un problema con un edificio te tenga de esa manera por casi dos meses.
-¿Qué?
Llegó su orden y Meiling aprovechó el momento para evitar la mirada de Eriol, tomó su pizza y la mordió, lo mismo hizo él. Esperó a que ella se tranquilizara y continuó.
-¿Hubo problemas con un edificio?
-Sí… claro.
-Aja –la miró algo misterioso- claro y es porque el edificio necesita arreglar la fachada ¿no? ¿Ese es el problema verdad?
-Sí, ese es el problema que tenemos y es caro reconstruirla…
-Aja, aja –dijo como ignorando su explicación pues ella le había dicho cuando se conocieron que el edificio tenía un problema de papeleo no de fachada- bien si tu edificio tiene problemas de papeleo como habías dicho –ella se sonrojó pues él le mostró su error- pues no creo que te tenga tan triste por dos meses estresada tal vez pero no triste.
-Bien tienes razón –se rindió- nunca hubo problema con ningún edificio.
-¿Y puedo saber qué paso? –preguntó tímidamente.
-Pues yo lo amo –miró su porción- pero él… está confundido.
-¿Cómo es eso?
-Bien… nosotros hemos salido por cinco años y él… se… está buscando nuevos intereses –resolvió decir.
-¿Qué nuevos intereses?
-Nuevas personas.
-Ah así que te fue infiel.
-¡No! –defendió a su ex-novio- él no fue infiel. Terminamos antes de que él saliera con otras personas –le contó excluyendo la parte de que le pidió repetidamente un tiempo y que generalmente ese tiempo estaba con otras amigas.
-Un problema. Eso es el amor
-¿Qué?
-El amor, sólo trae problemas o dolores nada bueno en realidad.
-¿Felicidad tal vez? –dijo ella como resaltando lo obvio.
-No creo, la verdad la felicidad después pasa a ser dolor o promotor del dolor.
-Bien es una manera de verlo, pero yo creo en el amor Eriol, lamento que tú no.
-Si bueno son maneras de vivir y ver la vida.
-Y por eso eres tan serio ¿no? Para no enamorarte.
-Creo que la seriedad genera respeto, y en la posición en la que yo me encuentro necesito que la gente me respete. La verdad no creo en el amor, es sólo una mentira lo verdadero y lo que no se promulga es el dolor que genera el "amor" –rodo los ojos.
-Bueno no puedo refutarte lo del dolor, pues ahora no soy una fan del amor, estoy un poco decepcionada, pero sigo teniendo esperanzas –sonrió.
-Es lo último que se pierde, la esperanza.
-Bien creo que hemos hablado de todo menos de por lo que vinimos ¿qué necesitas?
-Verdad, jajaja mira necesito una bodega pero seguramente tendrá que ser modificada para cumplir algunas especificaciones pero necesitaríamos que ustedes se encarguen de esa reconstrucción o ajuste.
-Bien creo que tengo unas buenas opciones y no habría problema lo de los ajustes conozco la constructora ideal.
-Perfecto.
Hablaron un poco más de las especificaciones de Eriol y luego se despidieron.
*-*-*-*-*-*-*
En su nuevo apartamento Eriol estaba tratando de revisar un presupuesto para una nueva línea infantil, pero no se concentraba en lo que hacía, apenas y entendía lo que leía. Se levantó de su escritorio y decidió ir a la cocina por un vaso de agua. Mientras se lo tomaba meditó en lo que lo estaba desconcentrando y no tardó mucho en encontrar la respuesta; Meiling Li, eso era lo que desconcentraba pues sabía que la china le gustaba.
¿Problema? Sí. Él no podía darse el lujo de enamorarse de alguien, eso lo llevaría al dolor y descuidar sus negocios, lo lleva a la desolación pues las personas se volvían tristes y abatidas, esperando siempre un si de la persona que amaban. No, ciertamente él no podía darse el lujo de enamorase eso era algo muy parecido al suicidio, pues era invitar el dolor a su casa.
Aunque… Meiling ya estaba desolada y él ya estaba desconcentrado por su belleza… tal vez podrían salir un poco, con eso él la conocía y como sabía que no lo llevaría a ningún lugar el cortejo, por llamarlo de alguna manera, pues no tenía que guardar esperanza alguna y así la podría sacar de su cabeza.
Era una buena idea, de esa manera la entretenía mientras llegaba su sí y él se la sacaba de la cabeza, ambos salían ganando.
-*-*-*-*-*-*-*
-¡Sakura no vas a creer lo que pasó ayer! –la saludó Meiling feliz mientras entraba a su oficina en la mañana.
-¡Te viste con Eriol! –dijo Sakura emocionada pensando que el inglés la invitó a salir o algo parecido y Meiling estaba emocionada.
-Bueno si… pero no vas a creer lo que pasó después –Sakura se veía confundida- ¡Rioga me llamó!
-¡¿Qué?! –se sorprendió Sakura levantándose de su silla.
-¡Sí! Me llamó y me dijo que necesitaba verme, se oía muy mal así que fui a su apartamento –Sakura estaba sorprendida- me dijo que peleó con Fuyuco, que no estaba funcionando –le contó feliz- y luego… me besó.
-¡¿Qué?!
-¡Y luego hicimos el amor! –terminó de contar Meiling.
-¡¿QUÉ?! ¿Meiling cómo pudiste hacer eso? Después de todo lo que te ha hecho.
-Pero eso no importa ya –le refutó feliz la mujer de ojos rojos- ya todo está bien. De hecho sólo quería contártelo, pero ya tengo que irme de nuevo a estar con él, me tomo el día libre.
-Meiling no… no puedes perdonarlo así como así.
-Claro que puedo, ya lo hice –al ver la expresión de Sakura explicó- él ha hecho cosas malas pero yo también.
-No tan malas como las de él.
-Eso ya no importa Sakura, lo importante es que estamos juntos de nuevo. –sonrió feliz.
-Bien si es lo que quieres –le dijo Sakura resignada pues sabía que Meiling estaba muy feliz de volver con su novio y no escucharía sus palabras.
-Sí es lo que quiero y ya me voy, no quiero que me extrañe. Bye Sakura.
-By…e –respondió Sakura mientras Meiling salía feliz.
-*-*-*-*-*-*-*
Eran las seis de la tarde y Sakura estaba en su casa preparando algo para comer, Shaoran le había dicho que se demoraría en el trabajo así que estaba ella sola, cuando escuchó que timbraran desesperadamente en su puerta. Corrió pues pensó que era una emergencia y si no lo era le llamaría la atención a la persona que timbrara de esa forma, pues era maleducado.
Abrió la puerta y encontró a Meiling llorando frente a ella, los ojos hinchados y despeinada, al verla Meiling se lanzó a los brazos de Sakura y la abrazó fuertemente.
-Mei… ¿qué sucede?
-Ella…ella –sollozó- volvieron.
-¿Qué? Mei no te entiendo entra –la hizo pasar y al sentó en uno de los muebles de la sala, fue a la cocina y le llevó un vaso de agua.
-¿Qué pasó? Esta mañana estabas tan contenta… ¿qué sucedió?
-Él… él la… la… ay Sakura son una idiota, una idiota por confiar en él –lloró.
-Mei tranquilízate y cuéntame qué pasó.
-Él la eligió… a ella. ¡La eligió a ella! –le contó- Yo estaba en su apartamento como una idiota y él no me prestaba atención, es como si no estuviera allí, luego se conectó a internet, hizo algo y luego almorzamos, yo ignoré eso pues no sabía que estaba pensando lo que sí sabía es que él me había hecho el amor anoche y que quería que estuviera con él, pero… -las lagrimas la interrumpieron- por la tarde la puerta sonó y era ella, era Fuyuko –sollozó- me vio y ni le importó se abrazó a Rioga y lo besó.
-¿Qué?... pero si él volvió contigo… para qué…
-Lo besó frente a mí y no le importó, a él tampoco porque no la detuvo, me sentí de lo peor, cuando al fin se separaron ella le pidió perdón y él… él le dijo que no había problema que la amaba… ¡dijo que la amaba frente a mí! –lloró de nuevo- luego me miró y me dijo Mei lo siento ayer estaba confundido, yo comencé a sentir una ira horrible… de presenciar esa escena… le grité a ella que él me había hecho el amor anoche y me dijo que ella sabía que él la amaba a ella y que yo fui solo un error, él me dijo que lo lamentaba pero que no podía estar conmigo, que la amaba a ella y que lo perdonara por el malentendido que había causo… ¡el malentendido! ¿Puedes creerlo?
-Ay Mei lo siento tanto –le dijo Sakura abrazándola- en serio lo lamento.
-Es un imbécil, un imbécil completo Sakura, lo odio te juro que lo odio ¿cómo pudo hacerme esto?
-Lo sé, es de lo peor –Sakura odió a Rioga en ese momento, antes le disgustaba pero pensó que era en realidad una mala persona por hacerle eso a su amiga.
-Me siento horrible Sakura, siento que me voy a morir ¡me quiero morir! –lloró con más fuerza.
-¡No Mei, no digas eso! Tienes es que olvidarte de ese imbécil que se cruzó en tu camino, tienes que olvidarlo y seguir adelante.
-Tienes razón tengo que seguir adelante –razónó Meiling separándose para verla- pero es tan difícil…
-Lo sé, lo peor es que aún después de lo que te hizo lo amas.
-Soy una idiota ¿no?
-No, solo estás enamorada.
-Pues ya no importa, me voy a olvidar de ese imbécil, vas a ver Sakura lo voy a olvidar.
-Eso espero –dijo Sakura como para ella, pues sabía que eso sería muy difícil para su amiga, más con el sentimiento que tenía hacía el idiota de Rioga.
Sakura llevó a Meiling a un cuarto para que descansara allí, pues en el estado que estaba no podía irse a su casa, además que en este momento necesitaba apoyo, la ayudó a acomodarse y mientras llegaba Sahoran escuchó que ella tomaba un baño, pero por la noche en la casa sólo se oyeron los sollozos de Meiling Li.
Continuará
N/A: Bueno este es el tercer capítulo y creo que muy decisivo porque hace que Eriol tome una decisión y de Meiling… solo decir que su ex –novio es de lo peor. Espero que este tercer encuentro les haya gustado.
Espero sus comentarios, opiniones o críticas.
Gracias a las personas que me han enviado sus opiniones o dejado un review.
