LA PEQUEÑA HISTORIA DE DOS HERMANAS

Una noche, en lo más profundo de Tokio… nos encontramos con un edificio de 30 pisos en el centro de Shibuya; no muy lejos del centro bullicioso, en un restaurante lujoso. Chocola estaba sentada en una de las mesas junto con un chico de una edad cercana a los 20 años, que estaba completamente confuso con el lugar. Mientras comían, el chico habla con ella

- Vaya… así que te gusta estar rodeada de lujos – decía el chico extrañado

- Si, vengo de una familia ortodoxa muy ligada a la nobleza… debo comportarme quien soy yo – decía Chocola con total tranquilidad

- Ya… lo sé… - decía extrañado

- ¿Te parece raro esto? – preguntó Chocola extrañada

- Bueno… en estos últimos años, muchas chicas me han invitado a restaurantes de poca monta… a McDonalds, a restaurantes familiares… antes, las chicas querían comer en un lugar como este; pero después del cambio… ahora prefieren lo básico, ¿sabes? – explicó todo el chico

- Ah, dices que las chicas de hoy en día son vulgares y simples – decía Chocola muy seria, sin mostrar muy poca emociones – Y que son un poco más tontas… mientras que vosotros…

- Nosotros, los chicos… necesitamos tranquilidad; se que están bien que las chicas sean muy abiertas… pero son demasiado abiertas… nada más empezar con la cita; ya vamos con el lío… es decir, a practicarlo – decía con tranquilidad

- Es decir… follar – decía Chocola

- Más o menos… por lo menos, ya no son tan violentas como antes, fue una época dura – decía el chico – Pero ahora, estamos mucho mejor que antes…

- Oh, los chicos tenéis mucha suerte… - decía Chocola con total tranquilidad y un poco extrañada

- Mucha suerte… demasiada, me gustaría que las chicas de hoy, fuesen un poquito menos abiertas… entonces, sería más ideal… he tenido 6 citas desde los 10 hasta hoy… y en menos de un día, he terminado en la cama con la cita… incluso… uno terminó, en un trío… - decía un poco nervioso

- Vaya… bueno, entonces, ¿qué buscas de una chica? - preguntó Chocola

- Pues si quiero tener una historia de verdad con una chica… que sea más tranquila, que sea más romántica, que piensa que el sexo no es tan importante… bueno, lo es… pero eso es cuando ya la relación ya empieza a tener forma – decía el chico

- Entiendo… - decía Chocola un poco más atrevida - ¿Y si quieres que te lleve a mi castillo y lo hagamos ahora?

- ¿Qué? ¿Tan pronto? – decía el chico un poco nervioso – Bueno… la verdad, puede que si… esto… que tarde es – se empieza a mirar el reloj un poco nervioso – Debo irme… - decía el chico mientras se levanta y va del restaurante, dejando sola a Chocola… completamente sorprendida.

En ese momento, un camarero se acerca a Chocola mientras le trae el champán mientras la dice

- Oh… aquí está el champán – decía el camarero, pero Chocola estaba enojada por el comportamiento del chico… Chocola decide levantarse de la silla, le paga al camarero con una gran suma de dinero

- Quédese con la vuelta - decía Chocola mientras se marcha del restaurante muy enojada

Chocola sale fuera de la tienda, completamente enojada… y a la vez, un poco triste… ella la esperaba un coche negro antiguo; un Cossack negro… esta abre la puerta y se sienta detrás. El chofer que es a la vez, también su mayordomo… habla con Chocola

- ¿Qué? ¿Cómo fue la cita? – dijo con total entusiasmo

- Mal… he vuelto a meter la pata – decía Chocola un poco molesta – Debía haber sido más paciente… pero es que… - decía

- Las cosas cambian, señorita – explicó su mayordomo con cierta pena mostrando solo su nuca y su cara tapada por la oscuridad – Debes saber que tienes que cambiar un poco tus modales, e intentar ser más alegre y más feliz… y no ser tan callada, ni tan triste, ni ser tan directa en las relaciones… debe ser más amable con la gente… igual que a tu pa.. – explicó, pero Chocola le interrumpe subiendo un poco su tono y enojada

- Yo no quiero tus puñeteros consejos, Igor… - decía Chocola muy enojada – Llévame a casa… - decía muy molesta

- De acuerdo, señorita – decía Igor

Igor arranca el coche; y sale de la ciudad… después de un viaje de casi una hora; llegan al castillo de Chocola, un edificio estilo victoriano que recuerda vagamente al castillo de Vlad Tepes… ubicado en medio de un frondoso bosque rodeado de naturaleza; que fue en su día, un lugar de fiesta y folklore, es ahora… un lugar triste y solitario. Rodeada por una muralla de piedra, la planta del edificio tiene forma de rectángulo, donde cada ángulo… es coronado por una torre con un tejado en forma cónica, y el más grande; se eleva sobre un gran patio cubierto. La entrada al recinto es por una gran verja de hierro macizo… que se abre sola cuando el coche se acerca y se adentra dentro. Igor y Chocola salen del coche, mientras Chocola le dice a Igor…

- Prepara el baño… quiero relajarme – decía Chocola

- De acuerdo, señorita – decía Igor mientras se mete el primero en el castillo

Poco después; Chocola ya estaba metida en la bañera… en completa paz. Pensando en todo… lo que pasó hace casi medio siglo, cuando abandonó el castillo después de discutir con su padre. Eran palabras muy fuertes, pero Chocola no sentía remordimientos de eso… se sentía bien al decir eso a su padre, de lo que pensaba… pensaba en eso… y empezaba a recordar los buenos tiempos en el castillo, cuando invitaba a muchas personas y a chicos apuestos… por simples caprichos sexuales… había un hombre en el baño sentado en una silla mirando el periódico; un hombre con una horrible deformidad en la cara; lleno de bultos en toda su cara y con sus ojos caídos y tristes. Igor miraba el reloj y a Chocola… todavía metida en la bañera…

- Señorita… lleva en la bañera más de dos horas… deberá descansar – decía Igor un poco preocupado

Chocola se levanta de la bañera, y sale de ella mostrando su cuerpo desnudo ante Igor, pero como siempre, su cara mostraba sin ningún sentimiento…

- Bueno, si quieres… le traeré el albornoz y la ropa – decía Igor

- No hace falta… dormiré desnuda – decía Chocola mientras sale de la bañera y se dirige al gran salón donde estaba su ataúd y mirando hacia la pared – Quiero formar una familia – decía con total tranquilidad

- ¿Una familia? – decía Igor extrañado – Pero… ¿no tiene usted una? – decía preocupado

- No… no la tengo… por eso quiero formar uno… estoy buscando a un chico para convertirle en vampiros y crear una familia… un linaje, será un matriarcado… siendo yo la madre de toda mi familia. Odio estar sola – decía Chocola con cierta seriedad

- Pero me tienes a mí – decía Igor con más amabilidad

- No es suficiente… eres mi mayordomo… comprendo que tus intenciones son amables, pero solo estás aquí por trabajo – decía Chocola

- Yo no estoy aquí por el trabajo… yo estoy aquí para ayudarla, y creo que crear un linaje solo por simple egoísmo y tercadez… es solo otra forma de no ver la realidad… - decía Igor un poco molesto – La intento ayudar… la intento hacer más feliz, pero siempre estas enojada, triste o en algunas ocasiones… estás callada. Sé que no eres así, se que eres una buena persona… pero no ser porque no lo demuestras… no sé si es porque estás enojada con tu padre… estás enojada con todo el mundo… o te sientes vergüenza de ti misma.

- Por favor, Igor… no quiero discutir contigo… - decía Chocola muy enojada –

- Yo tampoco… - decía Igor molesto, pero a la vez, empieza a entristecerse – Y si planeas crear ese linaje… lo harás usted sola… pero no me metas en esto… pero cuando ya tengas a tu familia, ¿qué vas hacer? – decía

- ¿Qué es lo que voy hacer cuando llegue ese momento? Que me respeten… - decía Chocola con total seriedad – Y se quien será el patriarca que compartirá mi linaje… mi sobrino

- ¿Tu sobrino? – decía Igor completamente sorprendido – Pero en estos momentos… tendrá solo 8 años

- No me importa… se que Dennis es medio vampiro, pero puedo convertirlo en un vampiro puro. Oí que mi madre guardaba una pócima capaz de convertir a un mortal en un vampiro sin hacer falta morder en su dormitorio, en el castillo. Así que iré al Rumanía, lo raptaré y lo convertiré en un vampiro… y después, me dará hijos… y crearé a partir mi linaje con él – decía Chocola seria

- No puedes decir eso en serio… es solo un niño… eso lo va a traumatizar, o incluso… puede que lo mate – decía Igor sorprendido

- Pero lo voy hacer igual – decía Chocola sin ningún tapujo – No me importa si muere en el proceso

- Pero… eso no le hará sentir bien… debes pensar en las consecuencias… aparte de que es su sobrino, es parte de su sangre… - decía Igor intentando convencerla

- Ya vale, Igor – decía enojada – Nada más que me levante, quiero que prepare todos el equipaje para ir a Rumanía… ¿me has entendido?

- De… de acuerdo, como desee – decía Igor con cierto resentimiento y se retira

- Después de todo… conseguiré mi objetivo… - dijo Chocola con una pequeña sonrisa.

Mientras tanto, en la ciudad de El Segundo, en EEUU; nos encontramos con un chalet en frente de la playa… era un edificio de un solo piso, con un portón blanco adornado con dibujos de murciélagos… la fachada, era empedrado, de color amarillo y con un tejado de color blanco. Al lado de la casa; había una piscina grande y un coche Ferrari de último moderno. Su casa estaba pegada a la playa, y a una vía de ferrocarril. Laura vivía con total tranquilidad y felicidad en su casa, lleno de vecinos amables. A diferencia de Chocola; Laura era muy abierta con la gente y de carácter amable y cariñosa. Laura lleva más de un siglo y medio con su empresa de las famosas muñecas Monster High… su empresa y su trabajo va perfectamente… Laura agarra su Ferrari y se dirige a su trabajo; que es a la vez, la empresaria y jefa de dicho lugar. El edificio; alto y acristalado… se alza sobre los restos de una antigua fábrica de aceites que funcionó gracias al centro petrolífero. En ese año, la empresa Mattel se cerró definitivamente; dejando a Laura sin rivales…

Esta aparca en el aparcamiento subterráneo, sube por un ascensor que la lleva al piso más alto, y se adentra en la oficina de la empresa… el corazón. En completa actividad; lleno de mesas, ordenadores y trabajadores trabajando codo a codo sobre proyectos, diseños de la página web y otras cosas relacionada con la industria de juguetes. La gente saludaba a Laura.

- Buenos días – decía alegremente uno de los trabajadores

- Buenos días – contestó Laura

- Hoy es otro buen día para trabajar… - decía el señor alegremente

- Si, perfecto día… pero no te excedas tanto; debes hacerlo sin pausa pero con calma… no queremos que te quemes por el exceso de trabajo

- Ya… pero… - el trabajador empezó a entristecerse – Ha pasado algo nada más que llegamos aquí…

- ¿Qué paso? – decía extrañada

- Mira por tu mismo – decía mientras le enseñaba que unos trabajadores estaban cambiando los letreros del logo de la empresa Monster High a la de Hasbro

- ¿Qué demonios? – decía extrañada

- Hasbro acaba de comprar nuestra empresa… - decía apenado –

- ¿Hasbro? ¿Sin mi permiso? – decía Laura enojada

- Ahora serán ellos que distribuirá sus muñecas… aunque habrá algunos cambios muy radicales… creo que mejor dimito – decía el trabajador molesto

- No… no hagas eso, voy a solucionarlo, vale… - decía Laura preocupada

Esta se dirige al ascensor para subir varios pisos más… para ir a la sala de reuniones; donde al parecer… había mucha gente hablando sobre nuevos proyectos. Laura avanza por el pasillo, donde su antigua secretaria la advierte que no entre.

- ¿Qué no entre? Fundé esta empresa, por el bien de los niños de este país… - decía Laura – Quiero hablar con los que están detrás de esto.

Laura abre la gran puerta, interrumpiendo la reunión. Hombres y mujeres trajeados se sorprende a la entrada violenta de Laura, sentados en las sillas frente una gran mesa redonda, y en el fondo… el causante de la compra. Un hombre trajeado de pelo canoso, cercano a los 50 años.

- ¿Qué ocurre aquí? – preguntó Laura molesta y enojada

- Oh, Laura… sabía que te iba a molestar – decía con total tranquilidad

- ¿Molestar? Estoy enojada, ¿por qué compras mi empresa sin mi permiso? – decía Laura muy molesta – Yo fundé esta empresa… para ayudar a los niños, cuando este país capitalista estaba pasando por un mal rato con vuestros genocidios y guerras sin sentido… para traer un poco de luz –

- Lo sabemos… señorita. Pero es que las cosas cambian, ya las niñas no prefieren ya sus muñecas – decía con total tranquilidad

- ¿Cómo que no? – decía Laura muy extrañada y molesta

- Ellas prefieren otro tipos de juguetes… - decía con total tranquilidad mientras sacan unos consoladores de tamaño pequeño y mediano

- ¿Juguetes sexuales? ¿Vais a vender juguetes sexuales a niñas? – decía Laura muy sorprendida y enojada - ¿Habéis perdido la cabeza?

- No lo hemos perdido la cabeza… toda la humanidad ha perdido la cabeza; así que si el público infantil quieren esto, se lo daremos… pero no se preocupe, también venderemos su franquicia de las Monster High, si es que alguna quieren comprar… - decía seriamente

- Pero… ¿y qué pasa conmigo? – decía Laura muy nerviosa

- Lo siento… hemos tenido que hacer una limpieza en la empresa… así que hemos hecho un despido colectivo, incluyendo a usted… ya no es necesario que trabajes aquí… lo siento mucho – decía el hombre serio aunque un poco preocupado

- Yo… - decía Laura entristecida y sollozando – Todo lo que hice durante todo este siglo y medio por ayudar… supongo que me echáis porque soy una vampiro…

- No es eso… Laura. Son cambios… sino te enfrentas a los cambios, no hace falta que trabajes aquí – decía seriamente – Por favor, marchase aquí… o llamaré a seguridad

- No quedará aquí… payasos – decía Laura muy molesta mientras se marcha del lugar y mientras cogía el ascensor pensando en lo que ha pasado… no entendía nada… había perdido su empresa, su trabajo… sus sueños

Laura llegaría a su casa en su Ferrari, y en vez de entrar en su casa… se queda sentada sobre una piedra, mirando el horizonte… como el sol iba a esconderse tras el mar, pensando que hacer

- Debo volver a Rumanía… estar aquí ya no tiene sentido… - decía Laura muy apenada pero enojada

Vuelve a su casa, y empieza a empaquetar todas sus cosas para dirigirse al Aeropuerto y coger un avión rumbo a Rumanía, en la más pura tristeza y rabia.