Reglas
Era justamente en aquel instante cuando la piel se le ponía agradablemente de gallina y sentía que sus labios estaban más secos de lo normal. Lentamente lo apretó contra su pecho, mientras taladraba con su mirada lo que podía ocultarse tras aquellas pupilas; lo que seguramente aquel joven decidido quería decirle sin emitir palabra alguna; lo que, quizás, se limitaría a expresar y no a transmitir.
- ¿Por qué…¿Por qué me miras así? –susurró ella, sin ser capaz de distinguir aquella realidad de un sueño.
La respuesta la halló cuando el muchacho la agarró por la cintura, la atrajo hacia él y logró encadenarse con su respiración, mientras sus labios compartían espacio y tiempo juntos, acariciándose, hablando entre ellos sin necesidad de otro lenguaje que aquel tan silencioso.
Inconcientemente, Kazuha quedó paralizada, pero a medida que el beso se hizo con ella fue relajando los músculos poco a poco.
Por fin.
Por fin había llegado aquel momento que ella llevaba esperando desde hacía tanto tiempo.
El timbre de la casa interrumpió aquel mágico desenlace, consiguiendo así hacerla separar su mirada de la pantalla de la televisión. Maldiciendo al desconocido recién llegado dejó a un lado el cojín que apretaba contra ella desde hacía un rato y se levantó del sofá, a la vez que bajaba el volumen de la televisión y se llevaba consigo el mando de éste. ¿Quién¿Qué desgraciado se había atrevido a interrumpir su agradable descanso?
El timbre continuaba reclamando su atención incesantemente, consiguiendo así ponerla cada vez más nerviosa:
- ¡Ya voy! –informó.
Más horribles y desquiciantes "ding-dong".
- ¡Ya he dicho que ya voy! –gritó, abriendo de golpe la puerta de la entrada.
- ¿Cada día eres más lenta o te pesa más el trasero? –preguntó en tono burlón la persona a la que, aún con la mano posada en el timbre, la esperaba al otro lado.
- ¡¿Qué haces tú aquí?! –preguntó enfadada la chica (ya no solo por habérsele sido arruinado su apreciado momento tras el almuerzo, sino por aquella "perla" de saludo).
Heiji Hattori, aún vestido con su uniforme negro del instituto y cargado con su maleta, la dejó en el suelo y sacó la otra mano del bolsillo para cruzarse de brazos.
- ¡Pero bueno¿Es esa manera de recibir a un invitado¡Yo no debo culpa de que estés enferma y te tenga que llevar la tarea de clase! –preguntó disgustado.
- ¡Te dije que no vinieras antes de las seis, si decidiste no hacerme caso es tú problema!
- Creo que el tuyo también¿no? –contestó mientras recuperaba aquella expresión orgullosa que ella tanto detestaba.
Por increíble que pareciese le habían bastado aquellas pocas palabras para cortarle la respiración y bloquearla. Kazuha temió a lo que el joven se refería, es más, una parte de ella ya lo esperaba. Su silencio tan solo sobrevivió un par de segundos, pero fueron suficientes como para confirmar las sospechas de él.
- ¿A… a qué te refieres? –cuestionó ella, que pese a que había intentado hablar con toda la seguridad posible no había podido evitar vacilar.
- Estabas viendo una de esas pelis romanticonas y empalagosas a las que te has hecho adicta¿verdad? –le soltó él de repente, a la vez que sus labios acentuaban aquella sonrisa de superioridad.
1ª Regla de oro:
Jamás admitir ante Heiji que era una adicta a las pelis romanticonas y empalagosas
- ¡Por supuesto que no! –replicó Kazuha, que intentó disimular tras su enfado el único camino que tenía para no violar aquella regla.
De pronto Heiji la agarró del brazo, inmovilizándole así la muñeca. El mando de la televisión quedó de esta manera entre ambos, aunque no fue impedimento para que ambos se mirasen a los ojos.
- ¿Intentabas apagar la televisión a escondidas? –indagó él, mientras levantaba una ceja.
¿Pero cómo había sido capaz de darse cuenta si ella había escondido el mando detrás de su espalda durante todo ese tiempo? Ante la cara de estupefacción de Kazuha, Heiji no se molestó en reprimir una sonora carcajada que hizo rechinar los dientes de ella. Luego se invitó a sí mismo a pasar al interior de la casa, mientras le decía con voz despreocupada:
- Pues sí, ahora que lo dices me encantaría un té verde.
- ¡Yo no te he ofrecido nada! –chilló furiosa, a la vez que cerraba de un portazo. Luego dejó escapar un sonoro estornudo que él contestó involuntariamente diciendo "Salud".
Sí. Desde hacía muchos años Kazuha, quizás desde que había sido consciente de que la sonrisa del muchacho la enganchaba más de lo normal para ser únicamente amigos, se había impuesto a sí misma una serie de reglas a seguir cuando estaba junto al avispado detective. Pero ella no era la única que se planteaba normas: entre los principios de Heiji estaba el de incordiar todo lo posible a Kazuha, algo que intentaba cumplir a rajatabla.
Relajado, se tomó la libertad de acomodarse sobre el sofá, mientras contemplaba pensativo la película emitida en la televisión. Los dos protagonistas compartían en aquellos momentos apasionados besos y caricias, y daba la impresión de que estaban dispuestos a llevar su romance más allá, o por lo menos eso le pareció a Heiji a juzgar por la decisión con la que se habían tirado sobre una cama y comenzaban a desvestirse mutuamente…
La pantalla de la televisión interrumpió la interesante escena cuando ésta se apagó. Sorprendido miró hacia Kazuha, que sostenía aún en su mano el mando a distancia. Su mirada no podía haberle recordado aún más a su madre Shizuka cuando descubría el desorden en su habitación.
- Ya has visto suficiente –contestó malhumorada. Luego se dio la vuelta con intención de ir hacia la cocina-. Voy a preparar tu dichoso té…
- Oye, Kazuha…
- ¿Qué?
- ¿Con quién te imaginas cuando ves estas películas?
Kazuha se dio la vuelta tan rápidamente que incluso él temió que resbalara y cayera en el suelo. Definitivamente, aquel repentino acaloramiento no era causado por el resfriado que llevaba soportando desde hacía dos días.
2ª Regla de oro
Nunca confesar que a quienes realmente veía en aquellas pelis romanticonas y empalagosas a las que se había hecho adicta era a ellos mismos
- ¡¿Por qué preguntas algo así?! –le gritó escandalizada. Con mucho gusto le habría tirado en mando a la cabeza, pero reprimió sus deseos.
- Si ves esas películas será por algo¿no? –dijo él resueltamente, con una tranquilidad similar a la que se tiene cuando se comenta el tiempo que va a hacer mañana con un vecino.
- ¡Las veo porque me aburro! –contestó mientras se volvía y daba grandes zancadas hacia la cocina, sin ser consciente de la atención con la que él la miraba- ¡Y ya deja de preguntar estupideces!
Desde aquel momento Kazuha estuvo de peor humor (si aún se podía), por lo que Heiji, cuando un rato después la chica le sirvió su té y él se quemó la lengua al probarlo, supuso que aquella era, de algún modo, otra manera más de venganza, de entre las tantas que podían maquinar las mujeres. Seguramente Kazuha continuaba enojada con él, por eso mismo debía de haberle servido el té hirviendo…
- ¡Pensé que estaría más tibio! –se quejó abanicándose la lengua con la mano.
- ¿Te tengo que enseñar a soplar, Heiji?
Él le dedicó una mirada asesina, de aquellas que había aprendido imitándola a ella con cada uno de sus enfados, mientras dejaba la taza sobre la mesa. Ignoraba la tercera y más importante Regla de oro de la chica, la cual ella recordó embozando una pequeña sonrisa:
Siempre servir el té a Heiji muy, muy caliente
Podía parecer incomprensible e incluso estúpido, pero algo tan simple como aquello no era más que otra manera más de retenerlo junto a ella un poco más. No era necesario gritarle que quería estar con él mucho tiempo, más del que el Heiji jamás pudiera imaginar, y ni tampoco admitir que le encantaba pasar las tardes a su lado, con su compañía y sus continuos e insoportables comentarios: con servirle el té hirviendo era más que suficiente. Y Heiji jamás dejaba su té sin terminar…
- Toma –masculló ella dejando una bandeja sobre la mesita del salón.
- ¡Oh¡Dagashi! –exclamó encantado cuando vio los apetitosos dulces, de diferentes formas y colores- ¡Me encantan!
- Lo sé, por eso le pedí esta mañana a mi padre que comprase –contó ella mientras su enojo, para sorpresa de Heiji, parecía esfumarse poco a poco. Cogió uno de los dulces y se lo llevó a la boca-. A mí también me gustan mucho, me recuerdan a cuando los comíamos al volver del colegio.
- ¿Sabías que vendría?
Kazuha parpadeó y dejó de masticar. Luego esquivó la mirada de Heiji, avergonzada.
- Claro, yo habría hecho lo mismo si tú hubieras enfermado –respondió a la vez que sus mejillas se tornaban más rosadas. Justo en ese momento volvió a estornudar y se frotó la nariz-. Maldito resfriado…
- Salud –dijo él, sonriendo tiernamente.
- Gracias. Además –continuó-, sé muy bien que tú no perderías una oportunidad como esta para gorronear en mi casa.
- ¡Pero bueno¿Y cómo iba yo a saber que me ofrecerías comida¡Sólo te pedí un poco té!
- ¡Pues porque como detective que eres sabrás que soy una muchacha muy educada y que siempre ofrezco algo a mis invitados!
- ¿Educada¿Tú te oíste cuando me recibiste?
- ¿Me estás llamando grosera¡Deberías atragantarte con alguno de los dulces!
"Yo habría hecho lo mismo si tú hubieras enfermado".
Aquella frase había vuelto a la cabeza de Heiji cuando, una hora después, se había despedido por fin de Kazuha y se disponía ya para volver a su casa por las calles de Osaka. ¿Así que ella también lo habría hecho? En fin, las acciones del corazón de aquella chiquilla, pese a ella ser tan inestable como el tiempo, eran totalmente predicibles.
- Je, la buena de Kazuha… -murmuró recordando a aquella niña que lo invitaba a dagashi hacía muchos años atrás.
De repente sintió algo frío caer sobre su nariz. Miró al cielo y descubrió como comenzaba a encapotarse con grises nubes cargadas de agua. Cuando la lluvia comenzó a precipitarse sobre él se quitó decidido el abrigo de su uniforme.
- No es un mal día para coger un resfriado –sonrió.
Nota de la autora:
Me rebané la cabeza con este shot, la verdad (no se me ocurría nada con la palabra "Reglas" ú.ù ) , e incluso estuve a punto de empezarlo de nuevo porque no me estaba gustando como iba quedando... Sin embargo probé y me dejé llevar, y resultó esto, así que espero que no les haya decepcionado ó.òU Al final me he quedado más o menos satisfecha n.nU
Este shot está especialmente dedicado a Ammiel, Jen y Kiao-Ling, por siempre animarme tanto n.n!!! De verdad, chicas, muchas gracias! Un fuerte abrazo!
