Buenas noches, queridos lectores. Me demore bastante en este capítulo, especialmente porque se me había borrado el documento del celular, si, escribo en el celular, en fin, le agradezco una vez más por leerme. Muchas gracias. Sheblunar: No se preocupe, llevará muchas sorpresas en los siguientes capítulos, ¡Gracias por leer! ¿Me dejan algún review? -Fantasía de una rosa.

Los siglos iban pasando, y con cada día que los guardianes pasaban juntos, su amistad también crecía, al igual que el amor que él sentía hacia ella, a pesar de que ella amaba más a la humanidad que a todo en el mundo, anhelando ser uno de ellos. A veces, ambos durante el día se dedicaban a ver diferentes formas de proteger a los humanos, y otras veces iban entre los pueblerinos a escuchar eso que ellos contaban sobre los guardianes, él era apodado por algunos "El sol nocturno", y otros le habían creado un nuevo nombre, "Luna" y a ella simplemente la llamaban "La madre tierra " aunque solo fuera la guardiana del viento, pero si había algo en lo que todos coincidían, es que, los que podían verlos, decían que siempre que estaban juntos, sonreían, sin importar si fuera en la noche, cuando luchaban contra los miedos humanos, o en el día, cerca de algún río, siempre sonreían.

Era más de la medianoche, y (t/n) aun no había podido conciliar el sueño, estaba cansada, había trabajado mucho en sus deberes del colegio, y también había aprendido dos músicas nuevas en la guitarra.

Bajo las escaleras con cuidado, tratando de hacer ni el menor ruido posible, no quería que sus padres se dieran cuenta de que seguía despierta, nunca se quedaba hasta tan tarde, usualmente, su espíritu de koala hacia que duerma temprano. Observó unas pequeñas hebras doradas parecidas a pelos entrar por la ventana de sus vecinos, ¡Qué tipo de locura seria esta! ¿Acaso Rapunzel se había vuelto un ladrón?

Dudo de si debía avisar a sus padres, observó una vez más aquellos extraños pelos que cada vez se volvían más gruesos, abrió con cuidado la puerta trasera, y salió al exterior, al instante se fijó en que los pelos no parecían ser realmente pelos, sino que parecían estar hechos de arena dorada. Quiso investigar más, por lo tanto trato de llegar a unas de aquellas hebras luminosas, y en el momento en que su piel entro en contacto con esta extraña arena, esta tomó forma, estaba ella de mayor, con una bata y unos lentes, atendiendo a pequeños niños en un hospital, ¡ Ese era su sueño!

Su ser se inundó de felicidad, pues ella vivía por los niños. No pudo resistirse, así que volvió a tocar otro lugar en aquellos lazos de arena, esta vez la imagen fue diferente, llevaba un vestido largo, y el cabello suelto, estaba con un chico más alto que ella, no lo había visto nunca, pero sintió una extraña familiaridad con él, sus facciones eran hermosas, o al menos era lo que (t/n) imaginaba.

Se lleno de nostalgia, y en aquel momento, una ráfaga de viento azotó, y unas imágenes, había un chico con el cabello color plata, como la luna, ¡Era el chico de la arena! La imagen desapareció, dejando más confundida a (t/n), por ello decidió dar un paseo tratando de aclarar su mente.

¿Porque ahora se sentía nostálgica? ¿Porqué sentía que conocía a aquel chico? A medida que sus pies iban avanzando por las desiertas calles iluminadas con destellos plateados y dorados, su mente se iba confundiendo más.

En otro lugar, se encontraba el guardián de la diversión, más aburrido que nunca, estaba confundido y frustrado, no sabia exactamente el porqué, pero deseaba hacerlo. Observó la ciudad desde lejos, y los tentáculos de Sandman, se le ocurrió una idea, tal vez aquella arena podría decirle algo más sobre aquello que lo estaba deprimiendo poco a poco.

Llamó al viento, que lo llevó hasta la ciudad, y desde ahí se dedicó a caminar entre los callejones. En un punto, ya no resistió, y decidió tocar uno de aquellos tentáculos, que al momento tomó formas, las formas de sus sueños, de lo que anhelaba. Se veía a si mismo riendo, con niños alrededor, y al lado, una mujer, con la mano entrelazada con la de el, ella depositó un beso en su mejilla, y el lo entendió. Entendió que no sólo había deseado ser visto por los demás, necesitaba hablar con ellos, necesitaba ser uno de ellos, necesitaba amar y que lo amen, enamorarse, tener una familia, y morir, como toda persona normal.

Se decidió a seguir caminando, si bien, tal vez no podría tener una familia, ¿al menos podría enamorarse? Y si lo hacia, ¿de quien podría hacerlo? No había nadie con al menos 15 años que siguiera creyendo en el. Volvió a la frustración y siguió caminando.

Caminó hasta un barrio, y se sorprendió al ver a alguien caminando, toda la ciudad estaba desierta, salvo a ciertos autos con música 0elevada que paseaban en esos momentos. Era una chica, caminaba dando pequeños saltos y vueltas sobre la nieve, parecía disfrutarlo, así que Jack pensó en acercarse, ella no lo vería, así que no habría problemas, ¿O si? Al acercarse una poco, reconoció a aquella joven, ¡Era la chica del parque! La de los ojos claros, quien fue víctima de la bola de nieve causada por el viento. Si mal no recordaba su nombre tenía algo que ver con Jenner.

La observó fijamente durante un segundo, al otro lado de la calle, ella levantó la mirada hacia la luna, y sin más siguió caminando.

Ya había caminado bastante, ya era hora de volver a casa, ¿no? Dio media vuelta y marchó por el camino por el que había venido, empezó a dar saltos mientras daba una que otra vuelta, no deseaba volver a su hogar, quería quedarse ahí por siempre, sola, en compañía de la intensa luna que la acompañaba en este momento. Se vio algo confundida, ¿Porque tanta devoción hacia aquella gran esfera? Era como el único amigo para ella, lo único en lo que confiaba, como si dentro hubiera alguien que la este cuidando y escuchando. Alzó la vista, todo era tan etéreo cuando estaba siendo iluminado por aquella luna. Dio una vuelta, y observó a un chico, con el cabello del mismo color que el de aquel desconocido en aquella visión.

Sus miradas chocaron por un segundo, azul y verde se habían mezclado, y por un momento, ambos pudieron sentir aquello que el otro sentía, ella sintió sorpresa, confusión, y frustración por parte de él. Y él, sintió miedo, resignación y nostalgia, ¿Ella podía verlo? ¿Quien era el? ¿Tendría relación con el chico de las visiones de (t/n)?

El guardián deseo acercarse a ella, pero ya era demasiado tarde, ella había roto el contacto, y como si no hubiera pasado nada siguió caminando. Y de alguna forma no había pasado nada, había pasado todo.

La siguió desde lejos hasta que el destino de la joven acabo en una casa clásica de 2 pisos, era bastante grande y parecía acogedora a la vez. Ella Ingresó al hogar, y el se quedó fuera, pensando.

(T/N) subió las escaleras de forma pausada, concentrándose en no despertar a sus padres, ya era muy tarde, si la descubrían esto no terminaría nada bien. Ingresó a su habitación, y fue a su cama, luego de aquella visión había quedado abrumada, y luego de aquel encuentro con el chico de cabellos plata había quedado peor.

Se llevó una mano al pecho y suspiro, ¿que habrá sido aquellas emociones que había sentido cuando miro al chico? ¿Tendría algo que ver con el chico de su visión? Resignada decidió que ya era tiempo de dormir, pero no sin antes revisar el celular, encontrando un " Buenas noches. Que descanses " con algunos emojis de corazón y demás, sonrió involuntariamente, y se dispuso a responder el mensaje y luego durmió.

-Por favor, respondeme esta vez, sólo está vez y trataré de ya no llevarte tanta contraria, por favor, hombre de la luna, respondeme, ¿Ella me ha visto?

El guardián estaba emocionado, si lo vio significaba que creía en el, ¿no? ¿Pero si no lo hizo y solo fue producto de su imaginación? ¡No! Se negaba a aceptar eso, había sentido emociones que no eran suyas, eran las de ella, no podría ser de otra persona, sólo estaban ellos. Ella sentía miedo y nostalgia, emociones opuestas a las que había visto aquel día en el parque, ese día ella estaba sonriendo, irradiaba felicidad, ¿Porque esta noche no? ¿Qué hacía sola en la oscuridad?

-De nuevo callaras, ¿no? Creo que debo entender que no siempre tendrás las respuestas a todo lo que necesito, debería ser yo quien encuentre mis respuestas y mi destino, no puedes saberlo todo, campeón.

El encuentro con aquella joven lo había dejado estupendo, estaba irradiando felicidad, ¡esta vez sería el quien decidiría su destino y sus respuestas!

Llamó al viento y fue al palacio de los dientes, deseaba hablar con alguien que pudiera entenderlo, o que al menos lo intentara, y trataría de empezar a encontrar la manera de que sus preguntas tuvieran respuestas. Aún se sentía decaído y deprimido, pero haría los posible por qué todas sus preguntas fueran respondidas.

Al llegar al palacio, observó a Tooth dando coordenadas geográficas a sus pequeñas haditas, que revoloteaban alrededor de ella llevando y trayendo dientes, tuvo que pasar algunos minutos para que Tooth se si era cuenta de la presencia del albino.

-Oh, eh...holi -La reina de las hadas se había sonrojado al ver al guardián acomodado en un sillón con los pies sobre la mesa, definitivamente, de cualquier forma en la que estuviera el guardián, a ella le parecería hermoso.

-¡Tooth! Llevo bastante tiempo esperando aquí -El guardián había congelado partes del palacio en su aburrimiento.

-Lo siento, pero estaba con la cabeza en los aires, ¿Qué te trae aquí, Jack? -Sonrió algo nerviosa cuando sus haditas se retiraron haciendo gestos de amor hacia ambos.

La expresión del guardián se intensificó, y sus ojos se llenaron de confusión, no sabia exactamente como expresar su problema.

-¿Pasó algo, Jack? -El rostro de Tooth reflejaba toda la preocupación que sentía por el.

-No...bueno, si. O sea, ¡No sé! Siento que me volveré loco.

-No entiendo, ¿Podrías explicármelo?

El guardián pensó en que forma empezar a contar sus sentimientos.

-Tooth, ¿Alguna vez tuviste dudas sobre lo que haces? - El hada casi pierde todas las plumas, ¡Claro que si había pensado en eso! Como de seguro todos los guardianes, pues se había dado cuenta de que la eternidad a la que estaba condenada no era nada divertida si solo era esclava de los humanos, sin poder ser libre para amar, tener una familia o morir, y esto principalmente ocurrió luego de ver al guardián por primera vez, el era tan natural y despreocupado, que ella deseaba ser así.

-Sí, como todo espíritu, esto no es muy emocionante algunas veces.

-¿Y como has lidiado con esto? -El guardián había bajado los pies de la mesa, mientras se recostaba hacia el frente sobre su cayado, para prestar más atención a la mujer.

- Veras, Jack, sabes que es difícil, y también fue muy difícil para mi, especialmente cuando me sentía sola, y extrañaba ser una humana, cuando iba a las casas a recoger los dientes, y escuchaba a los adultos hablar sobre lo mucho que aman a sus hijos, y también de lo mucho que se aman ambos. Deseaba ser normal, pero es lo que me tocó, y seria imposible de otra forma, así que seguí haciendo mi trabajo, hasta que me di cuenta de lo emocionados que estaban siempre que se les caía un diente, la ilusión de que yo los visite, me causaban ternura y amor, ellos me amaban, y me sentí madre, y decidí hacer de alguna manera mi rol de madre para ellos.

-Wow, es mucha responsabilidad.

-Tienes razón, Jack. Pero hay cosas que me dan fuerzas.

'¿Cosas? ¿Cómo que? ¿Hablas del amor?

-En cierta forma, si.

-¿Te has enamorado alguna vez?

-Sí, como cualquier humano en aquella época. -Calló el hecho de lo que sentía en este momento por el. -¿Y tu? -Ella estaba ansiosa, al menos si le diera un indicio de que podría llegar a su corazón, ella trataría de hacerlo.

-¿Yo qué?

-¿Ya te has enamorado?

-Qué yo recuerde, no. -El animo de Tooth amenazó con bajar, pero no lo hizo porque aun tenía posibilidades, ¿O no?

-¿Porqué preguntas esto, Jack?

-Veras, últimamente como que siento que mi estación es algo...fría. Bueno, obvio, es invierno, pero, algunas personas lo pasan realmente cálido, sin mi ayuda, mientras otros, sólo fingen.

El otro día vi a un grupo de amigos, estaban 5 adolescentes, y todos sonreían, parecían felices, llegue a la deducción de que quizá hubiera dos parejas en aquel grupo, así que una seria la que sobraba. El caso es que acabo de ver a una de las chicas del grupo, pero estaba diferente, me miró a los ojos y sentí una especie de simbiosis entre ambos, pude sentir lo que ella sentía, o al menos lo que sus ojos reflejaban, tenía miedo y confusión, no se parecía en nada a la muchacha del parque, estaba simplemente fría, parecía tan triste que podría decir que no era humana. No parecía de este mundo, aun con toda esa tristeza encima, era simplemente...hermosa, era real, más real que cualquier humano que había visto en mi vida. Y me llevo a pensar, ¿Porqué solo ayudamos a los niños? ¿Qué pasa con los mayores? Los dejamos solos ante las adversidades de la vida, se encuentran en un mundo diferente al de los niños, con ellos todo es juegos y diversión, mientras que con los adultos, es una permanente carrera de superación, en el que algunos pierden, y terminan sin nada, mientras algunos van ganando cada vez más, van aprovechándose el uno del otro. En este mundo simplemente los buenos lloran, mientras los malos lloran. Y para tratar de evitar una desventaja, todos finjen, nadie ve la realidad del otro. Supongo que el sol ve los cuerpos y la sonrisa de las personas, escucha sus risas, y observa sus diversiones, mientras que la luna observa el alma, escucha los lamentos, y es cómplice de las promesas de amor entre amantes verdaderos.

-¿Y que con eso?

-Quisiera ahorrarles todo eso, quisiera que sean como los niños, llenos de esperanzas, recuerdos, cosas maravillosas y sueños interminables, quisiera ayudarlos a ser ellos mismos, a cambiar la realidad a la que están condenados desde el día en que dejan de ser niños.

-Pero no podrás - Tooth no había medido sus palabras, pero es imposible que el pudiera evitar eso, al instante se sintió culpable por sus palabras al ver al guardián con el autoestima al subsuelo.

¡Pero es que en serio! El guardián significaba mucho en su vida, había tratado siempre de acercarse más a el, e ser algo en su vida, de que se enamore de ella como lo había hecho ella de el, pero no funcionaba, y ahora esa niña, ¿que de especial tendría? Para meter todas esas ideas locas en su mente - Digo, nunca podrás hacer que todos dejen de fingir, podrías ayudarlos a que pudieran hacerse más buenos, pero al final, hagas lo que hagas, serán ellos quienes deciden si mejorarán su mundo o no, no tenemos potestad por eso.

-Lo entiendo, gracias por todo, Tooth. Nos vemos. -Aunque el guardián no se encontraba feliz con lo que había hablado con Tooth, decidió que debía intentarlo de todos modos, para al menos tratar de que aquella niña sea feliz.

Las dudas iban llenando su mente, ¿Acaso la volvería a ver? Por cierto, ¿sentiría lo mismo que sintió la noche anterior? ¿Lo había visto? Sonreía mientras volaba, estaba seguro de que ella lo había visto, y de que volverían a verse, estaba seguro de ello.

Sólo no sabía cuando.

Pero tampoco sabía del hilo rojo que ahora conectaba sus meñiques, como un lazo, del que nunca se librarian, para bien o para mal.