NOTAS: Antes que nada, les informo que esta historia pública hace tiempo en Amor Yaoi, Wattpad y Fanfickers, bajo el mismo seudónimo, "RozenDark"

Y, por último, los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia está basada en un capítulo del Laboratorio de Dexter, con un buen toque de RozenDark, así que no hay manera de adaptar ningún tipo.

Y sin más que decir, les invito a leer ^ 3 ^ /

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"El Trauma De La Limpieza"

Sasuke se agarraba con todas sus fuerzas de la portezuela del auto, mientras que Fugaku trataba de hacer que se soltara. Francamente, el par de azabaches tenia suerte de que ya no había nadie por los alrededores, así que nadie veía aquella graciosa escena; parecían un pequeño niño en su primer día de preescolar y una mamá gallina tratando de calmar a su hijo, cuando la realidad era una muy penosa y vergonzosa.

—Vamos Sasuke…no es tan malo —, trato de calmarlo con una "amable" sonrisa y una voz "suave".

—Sasuke negó con la cabeza y comenzó a lloriquear como un bebé —. No…no…no… ¡no quiero ir a la escuela!... ¡ese lugar es muy sucio! —, alegó con temor de entrar al gran edificio.

Fugaku frunció el ceño con fuerza, logro que Sasuke se soltara. Con rapidez y agilidad, lo cargo en su hombro derecho como si fuera un costal de papas y con su mano libre, tomo su portafolio y almuerzo.

—Ahora vuelvo, Juugo, así que ten listo el auto —, ordenó seriamente al chofer.

—El peli naranja asintió en silencio mientras hacia una respetuosa reverencia —. Como usted diga, Uchiha-sama.

Fugaku camino hacia la escuela con su hijo a cuestas, el cual trataba inútilmente liberarse. Llego a la dirección, donde Minato y su madre (la directora de la escuela) lo esperaban. Con cuidado, bajo a Sasuke y lo tomo de los hombros, solo para prevenir cualquier intento de escape.

—Así que este es el famoso, Uchiha Sasuke —, afirmó la voluptuosa mujer mientras veía de arriba abajo al doncel —. Soy Namikaze Senju Tsunade, la directora de esta escuela y una de los mejores médicos del hospital general —, se presentó amablemente.

—Sasuke-kun, sé que estas nervioso, pero esto es por tu bien. No te preocupes, ya le dije a Naruto que te cuide de los problemas, además de haber hablado con el maestro de la clase y a ambos les explique qué deberás estar al lado de mi hijo —, se explicó con total nerviosismo.

—Fugaku suspiro calmado, para después darle a su hijo sus cosas —. Bueno, yo debo irme a trabajar…suerte en tu día hijo, no te preocupes, yo personalmente vendré por ti —, se despidió con aparente calma mientras se dirigía a la puerta.

—Sasuke solo lo miro con odio. Odio porque ese hombre actuaba como si nada, cuando él era el completo culpable de su problema —. Te odio —, susurró sin pensar bien en las consecuencias de sus palabras.

Fugaku no dijo nada, le dolía que su pequeño hijo le dijera esas palabras, pero bien sabía que el mismo causo ese oscuro sentimiento en su hijo menor. Salió del lugar sin decir nada más, pero los recuerdos de aquel día llegaron de todos modos.

-FLASHBACK-

En ese entonces todo era felicidad en la familia Uchiha. Su gran y poderosa empresa estaba a la par en el puesto de la cima con la de su viejo amigo, pero su orgullo prevalecía al saber que superaba a casi toda su competencia. Su bella esposa era una de las mujeres más finas y populares en la alta sociedad y eso solo subía aún más su muy elevado ego. Su primogénito y heredero de toda su empresa por ser el varón, era todo un hombrecito del que cualquier padre estaría orgulloso; era popular entre las mujeres y donceles, además de ser sumamente inteligente para su corta edad de dieciséis años, era todo un atleta y se veía que tenía tremendo carácter en el mundo de los negocios, pero en toda perfección siempre tiene que haber algo que lo opaque, bueno, pues para Uchiha Fugaku ese "estorbo" era su hijo menor, que además de haber nacido como doncel, era todo lo contrario de Itachi; para empezar, el menor, que aunque era muy inteligente, no lo era lo suficiente para alcanzar a su hermano mayor, además de ser un fiasco en los deportes, pero lo que siempre avergonzaba al patriarca Uchiha era que Sasuke era todo un "desordenado y sucio", claro, era normal para un niño de seis años, pero según Fugaku, en el clan Uchiha todo debía ser ordenado y limpio, prácticamente, el mayor siempre buscaba la perfección.

—Sasuke, ya te he dicho que no te ensucies y más hoy —, reprendió con fastidio, ere día era sumamente especial, porque tendrían una elegante fiesta en donde conocería al hijo varón de un gran inversionista, el cual, era de la misma edad que el más joven de la familia Uchiha.

—Mikoto se acercó a su pequeño y con sumo cuidado le limpio la mejilla. —Sasu-chan no vuelvas a ensuciarte —, le pidió suavemente.

—No te preocupes mami, prometo estar limpio.

—Ototo no hagas promesas que no planeas cumplir —, le dijo con burla el mayor.

Si se miraba bien aquella escena, cualquiera diría que la familia no tenía problemas, pero los problemas siempre suelen llegar con la pérdida de un ser querido. Muchas cosas pueden ocurrir en un abrir y cerrar de ojos y con el simple hecho de desobedecer una cursi y patética orden dada por papá.

Todo paso tan rápido. Un simple juego de niños. Un doncel que sin querer ensucio su ropa fina, pero que aun así seguía jugando. Una pelota que cayó a la carretera y el niño descuidado que fue a buscarla, sin darse cuenta de que un auto iba hacia él. Un empujón y una fuerte caída. Gritos de auxilio y sirenas de ambulancia, pero lo peor que le pudo pasar a la familia Uchiha, fue ver que la persona que salvo al menor de la familia, fue nada más y nada menos que el hermano mayor, Uchiha Itachi.

Ese mismo día, el orgullo y único hijo varón de Fugaku y Mikoto Uchiha había fallecido, ese día todo se ensombreció alrededor de los tres integrantes que restaban. La empresa comenzó a decaer debido a la fuerte depresión que Fugaku se cargaba, el matrimonio no iba nada bien y el mayor ignoraba a su hijo doncel, claro que Mikoto no se quedaba atrás, ella también dejaba de lado a su hijo, era obvio lo que pasaba, ambos padres culpaban al menor de ese terrible y trágico incidente, pero no eran los únicos, el mismo Sasuke se echaba la culpa.

Pero un día, todo fue de mal en peor. Mikoto se la pasaba la mayor parte del tiempo fuera de casa y ese día no era la excepción, pero algo estaba mal, su esposo salió antes del trabajo y llego a su hogar completamente bebido y si se contaba el mal humor que se cargaba, eso solo significaba mal augurio.

El hombre se sentó frente a la gran chimenea de su hogar y como ya era costumbre, tomo entre sus manos una fotografía de su "único" hijo, el cual había muerto, todo era igual, solo que esta vez, la puerta se abrió y por ella entró Sasuke, el cual acababa de salir de clases, pero lo que hizo estallar a Fugaku, fue ver una diminuta mancha en la camisa del doncel, ese día sin duda sería uno para recordar.

—Fugaku fue como pudo hacia el doncel y con una fuerza brutal para el niño, lo tomo de su delgado brazo —. ¡TE ENSEÑARE QUE CUANDO TE DE UNA ORDEN LA ACATES! ¡HOY APRENDERAS A SER LIMPIO Y DE ESO ME VOY A ENCARGAR! —, grito con completa cólera mientras jalaba a su hijo hacia el baño.

—Sasuke no podía evitar dejar de temblar, su padre le daba miedo —. Por favor suéltame… prometo portarme bien, pero por favor no me hagas daño —, una vaga suplica salió de sus temblorosos labios, pero su padre solo enfureció más.

—¡YA CALLATE! —, le grito mientras le propinaba una fuerte cachetada.

Fugaku estaba furioso con aquel niño, en su mente solo estaba Itachi y también que aquel doncel fue el culpable de su perdida, pero no recordaba que ese niño era su hijo doncel y que estaba por hacer algo de lo que se arrepentiría por el resto de sus días.

Lleno la tina con el agua más helada y con furia sobre humana, tiro al menor al agua, vio con rencor el jabón y la esponja y comenzó a tallar con fuerza la delicada piel que su hijo poseía, no importándole la sangre que comenzaba a emanar debido a la fuerza aplicada.

—¡ASI APRENDERAS A SER LIMPIO! —, gritaba una y otra vez mientras raspaba la piel del menor con aquella esponja.

—El doncel lloraba y lloraba mientras suplicaba por misericordia, pero su padre no se detenía —. Por favor… prometo ser limpio…te juro que ya no me volveré a ensuciar.

Lo peor fue cuando Fugaku comenzó a sumergir toda la cabeza del menor, sin darse cuenta, estaba a punto de matar a su propio hijo. El menor chapoteaba sus manitas y trataba de soltarse, pero después de más de cinco minutos, el movimiento ceso, pero, aun así, Fugaku no lo soltaba, solo reacciono cuando escucho el fuerte grito de su esposa y sintió tremendo golpe en la cabeza.

Lo que el tan afamado Uchiha Fugaku vio cuando recupero el completo sentido de la razón, lo hizo querer morir en ese instante. Su amada y bella esposa lloraba desesperada mientras trataba de resucitar a su pequeño hijo. SU HIJO, ¿cómo pudo ser tan estúpido?, tenía a un pequeño hijo al que debía proteger ahora más que nunca y el mismo lo había matado.

— ¿Qué fue lo que hice? —, fue lo único que pudo preguntar. Quiso acercarse a su familia, pero el grito que su esposa le dio se lo impidió.

—¡NO TE ACERQUES! —, con desesperación hizo toda clase de intentos por resucitar a su pequeño y cuando lo logro comenzó a llorar de alegría —. En lo que queda de vida, Uchiha Fugaku, no dejare que te acerques a MI hijo —, normalmente Mikoto es una mujer dulce, pero ese día demostró que es capaz de hacer cualquier cosa por su hijo, cuanto se arrepentía por dejar al pequeño solo. Con sumo cuidado, envolvió a Sasuke con una toalla y lo cargo en sus brazos, su prioridad era llevarlo con prisa al hospital.

Nada fue fácil a partir de ese momento, para empezar, Sasuke estuvo un mes en coma y no hubo ni un solo día en el que Fugaku y Mikoto lo dejaran, ambos padres estaban a su lado, Mikoto más cerca. En cuanto al matrimonio, ambos lo hablaron, ellos aún se amaban y era obvio que ambos tenían parte de la culpa, claro que Fugaku más todavía, por ello, ambos acordaron tomar terapia de parejas juntos y el varón, tomaría ayuda para controlar su problema con la ira, ninguno quería que se repitiera lo sucedido, ahora se concentrarían en cuidad a su hijo.

Cuando Sasuke despertó, pensaron que todo marcharía bien, pero el menor estaba muy mal, le temía a su padre, además de haber desarrollado una gran obsesión por la limpieza, allí fue cuando Fugaku comenzó a lidiar con el problema de su hijo y no fue hasta los dieciséis, que Sasuke acepto la ayuda de Namikaze Minato.

-FIN DEL FLASHBACK-

—Fugaku subió al auto y suspiro con tristeza —. A la empresa, Juugo —, ordenó con seriedad.

—En seguida Uchiha-sama —, respondió con respeto.

La melancolía y los dolorosos recuerdos del pasado atormentaban a Fugaku día tras día, pero lo que siempre lamentara, es haber traumado a su pequeño hijo doncel, solo esperaba que Sasuke mejorara con la idea de su amigo, porque si no, todo estaría perdido.

Continuará