3-. Una terrible elección.
Estábamos ya en nuestra casa. Rose se había quedado dormida antes de salir de la madriguera, así que nada más llegar le puse el pijama y la eche en su cuna. Ron se fue furioso a la habitación. No hay quien le entienda. A saber que mosca le había picado. Últimamente esta muy raro y más arisco de lo normal. Y eso que ya es decir.
Entro al baño y lleno la bañera. Espolvoreo unos polvos en el agua antes de introducirme en ella. Una vez dentro los polvos mágicos empezaron a hacer efecto, masajeando cada centímetro de mi cuerpo. Perfecto para aliviar tensiones.
Me relaje completamente y me quede dormida, olvidándome de todas mis preocupaciones por un momento. Bueno más bien de una. Un "plaf" me sobresalto haciendo que se desbordara el agua de la bañera.
Ese ruido solo podía indicar una cosa. Que alguien se había aparecido en la casa, cosa que no me preocupaba mucho, porque gracias a mis hechizos protectores muy pocas personas tenían la autorización de hacerlo. Lo más seguro es que sea Harry para recriminarme por salir huyendo del ministerio esta tarde. Me levanto con la intención de coger el arbonoz cuando la puerta del baño se abre y entra Harry.
- Hermione, ¿estas aquí?- se pone colorado en cuestión de milésimas de segundo al ver en la situación en que nos encontramos. Se pone una mano en los ojos mientras anda torpemente hacia atrás.
- ¡Harry! ¿es qué no sabes llamar?- digo poniéndome roja yo también mientras deslizo rápidamente el albornoz por mi cuerpo desnudo.
- Perdón, perdón- se excusa mientras se choca con todo lo que está a su alcance y cierra la puerta avergonzado.
Vale que tengamos confianza, pero de ahí a irrumpir en el baño de mi casa sin llamar siquiera a la puerta hay un cacho.
- ¿Qué quieres, Harry, que no puedes esperar?- digo enfada cuando he acabado de vestirme y me acomodo en el sofá a su lado.
- Tenemos que hablar, Hermione, de lo que ha pasado hoy.
- Si es por lo de Malf...
- Shhh, aquí no. No se puede enterar nadie.
- Muffiato- ordeno a la varita ese sencillo hechizo para silenciar la sala, mientras pongo los ojos en blanco-. Te vuelvo a decir que si es por lo de Malfoy no voy a cambiar de opinión, ese mal nacido debería pudrirse con su padre.
- Hermione, no seas tan cruel. Deberías meditar bien tu elección.
- ¿Cruel? ¿Me estas llamando cruel a mi, Harry Potter? Por si no recuerdas él fue quien consiguió que los mortifagos entraran en Hogwarts. Por su culpa Bill fue mordido por Greyback, Fred está muerto, Thonks y Lupin están muertos y casi mata a Dumbledore- mi voz se quebró al final. Estaba a punto de llorar al recordar esos momentos tan dolorosos. Pero no, no lo haría. Es mucho más fácil echarle la culpa de todo y dirigir mi rabia hacia él-. Y te recuerdo que fuiste el único que estuviste presente en ese momento. ¿ Y aún así quieres que lo defienda?
- Hermione, sabes mejor que nadie que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Y tú deber quieras o no es ese. Demostrar si Malfoy es culpable o por el contrario inoc...
- ¿De verdad crees que pueda ser inocente? Es la mayor estupidez que he escuchado en mi vida.
- Tiene un hijo, ¿sabes? Es del tiempo de Rose y James.
- ¿Y a mí que me importa? Y a mi hija ni se te ocurra meterla en esto Harry.
- Imagínate sólo por un segundo que es inocente y no haces nada por demostrarlo. Ese niño estará toda su vida señalado sin motivo alguno. Nadie se querrá acercar a él, los niños le tendrán miedo. Será un pequeño desgraciado por los actos que su padre cometió y que nadie se ocupo de demostrar lo que se esconde detrás de la historia.
- Vete, Harry.
- ¿Pero, Hermione?
- He dicho que te vayas- grito levantandome de improviso, cada centímetro de mi piel emanaba la furia contenida que estaba a punto de explotar-. ¿O es que estas sordo? Primero irrumpes en mi casa sin avisar antes, me pillas desnuda en el baño y ahora insinúas que Draco Malfoy podría ser inocente. Lo próximo será que Bellatrix estaba bajo la maldicion imperius cuando me atacó en casa de los Malfoy. No quiero saber nada más de esa familia. No puedo creer que después de todo me estes pidiendo esto justamente a mí. Marchate ahora y no vuelvas a venir si es para hablar de lo mismo.
Después de un "plaf" quite el hechizo silenciador e intente tranquilizarme antes de subir a la habitación y que Ron sospechara algo. Si mi reacción había sido mala al enterarme de tal indecente proposición, no me quiero ni imaginar como seria la suya.
Esa noche tuve sueños inquietos. En todos aparecía un niño pequeño, tan rubio como su padre. Pedía ayuda desesperadamente. Sus ojos grises reflejaban tristeza, una tristeza que un niño tan pequeño no debería de haber experimentado jamás. Pero a su vez también reflejaban bondad, sentimiento que se creía perdido en esa familia.
Harry tenia razón, su hijo no tiene la culpa de nada y no debería de pagar por los cargos que hipotéticamente recaen sobre Malfoy. Al fin y al cabo el niño es tan sólo una víctima con un padre que escogió el camino equivocado.
Al lado de la cama hay una nota de mi marido.
Hermione:
He tenido que salir, nose a que hora llegaré esta noche. No me esperes despierta,
Ron.
Genial, mejor más tranquilidad para hacer mi siguiente movimiento. Cojo la varita de la mesilla invocando mi patronus para hacerle llegar un mensaje a Harry.
"Lo haré. A las ocho en tu despacho"
