03. El lado oscuro.

Era, de algún modo, una relación necesitada de besos salados de mordidas maliciosas y malas palabras, de rincones ocultos y posesión de uñas enterradas en la espalda; de húmeda y tibia oscuridad.

Uno dice que es de "algún modo" porque se puede aludir que realmente tiene algún otro modo, uno más moral y correcto, uno para arrepentirse del lado oscuro; pero la verdad no existía ese modo, ellos eran por completo el lado oscuro, y quienes salían a la luz no eran ellos; no eran ellos los que se hablaban tan relajadamente, ni eran ellos los que eran amigos y jugaban porque era divertido; no eran ellos conviviendo con más gente y sin verse por días no eran ellos, ese modo no era el suyo, era una mentira, una pesadilla que se daba al cerrar los ojos por un momento cuando terminaban de hacer el amor, y se preparaban a recomenzar.

Eran ellos en sus dientes cuando se enterraban en la carne desnuda, cuando sus uñas araban la piel; cuando sus dedos temblorosos se topaban con la punta de una lengua mojada y caliente y se hundían en un ombligo que bajaba en una oscuridad infinita hasta su centro, la misma oscuridad que eran ellos.

Ellos, que se miraban y se reían, que se comparaban la piel frotándola contra la otra y el sudor los resbalaba sobre el otro cuerpo, la fricción bendita y un tibio escalofrió recorriendo la columna naciente de una palpitante erección.

Así eran ellos, tan húmedos y tan oscuros; tan obscenamente jóvenes y tan amantes, tan capaces de la más barata, peor y tierna pornografía.

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La última vez que decidieron verse fue Kise el primero en bajar las escaleras e irse, Aomine se quedo en la azotea mirando a la gente pasear alrededor de la escuela; entonces ya no eran ellos.

No había mordida ni juego de manos, entonces eso se convertía en "el lado oscuro" porque ya había otro lado y "de algún modo" porque había tantos, ya no eran húmeda oscuridad y garras afiladas en la carne, ni centro ni ombligo ni lengua ni dedos temblando.

Ahora incluso eran un "terminar en buen término" y un mundo que los recupera y deja de ser un sueño durante el post y priori del golem de sexo que vivía en su cama y está muerto.

Eran los recuperados por el tiempo, por el espacio; por personas que no eran ellos, que no eran los llorosos ojos de Kise grandes e inundados de lujuria, deseo, amor, placer; no eran ellos, no eran Daiki enterrando los dedos como perforando caderas, hablando sucio, mordiendo, entrando; tomándolo hasta matarlo y entonces renaciéndolo, volviéndolo a formar con las palmas de sus manos, sosteniéndolo.

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Una semana después de eso la generación milagrosa se separo, Kise fue a Kaijou y Daiki a Touhou, ¿a quién diablos le importa dónde fueron los demás si ellos no serían ellos nunca más?


Bueno, este está medio flojo pero weeee…

¡Gracias por leer!