Anissa quiso acercarse a él, tocarlo, pero el menor de los trillizos se alejó dejando su mano en el aire, quiso seguirlo, más sin embargo la mirada de odio que le fue proferida por parte del pelilla la dejó paralizada. Él retomó su camino hasta donde estaban sus hermanos y ella solo se quedó ahí con el corazón hecho pedazos.
— ¡Pero qué divertido!, sobran cuatro, ¿eso quiere decir que podemos tener más de una? —Laito bajo uno de los escalones con intenciones de acercarse al grupo de chicas.
— Nadie tendrá más de lo que les corresponde —de entre las sombras una voz y aroma poco agradable para los hermanos Sakamaki se hizo presente.
— ¿Qué demonios hacen ustedes aquí? —pregunto Subaru irritado por la presencia de los Mukami.
—Vinimos a recoger a nuestras invitadas —Kou apareció detrás de Ruki con su deslumbrante sonrisa a modo de burla hacia los vampiros anfitriones.
— Shū —llamó Reiji a su hermano mayor a modo de regaño y cuestionamiento.
— Ese idiota no sabe nada, no lo regañes por su ineptitud —Yuma y Azusa llegaron a la escena, uno haciendo su habitual escándalo mientras el otro permanecía rezagado.
— Tengo entendido que les llegó una carta al igual que a nosotros. Ustedes como ya deben saber; tendrán a cinco de ellas como huéspedes, nosotros nos haremos cargo de las cuatro restantes.
— De esa forma no tendremos que vernos las caras —sentenció Kou mirando a Subaru
Reiji intentaba mantener el control, pero por dentro maldecía una y otra vez a "esa persona" por creer siquiera que ellos podrían ser Adán, le parecía una ofensa absoluta que lo compararan a él y a su familia con la sangre sucia de los Mukami, al grado de considerarlos como iguales.
— ¿Eso significa que solo puedo escoger a una de ellas? —Las quejas de Laito captaron la atención de Yuriko.
Ella a diferencia de las demás se mantenía serena en medio de la situación, nada de lo que decían le era desconocido y, por el contrario, creía saber más que los presentes. A sus espaldas, el resto se mantenía en estado de alerta ante cualquier movimiento de parte de los vampiros que las rodeaban, incluso aquellas que poseían una condición de igualdad de raza con ello procuraban mantener sus sentidos alerta.
Yuriko dio un paso al frente creando una distancia notoria con el resto del grupo, situada en medio de la candente situación ella miró al mayor de los Mukami quien comprendió de inédito el papel que la niña representaba.
— Reiji —el aludido lo miró demostrando tanta superioridad como pudo, pero eso al Mukami no le importo—. La señorita parece tener algo importante que decir —todos miraron a Yuriko atentos a sus palabras, Reiji le concedió el permiso con un asentimiento y ella aclaró su garganta.
— Mi nombre es Rokujo Yuriko —hizo una pequeña reverencia y prosiguió—. Mi familia ha mantenido una larga y cordial amistad con el señor Karlheinz, cabeza de la familia Sakamaki y rey de los vampiros. Debido a esta relación de duradera amistad es que Karlheinz-sama me ha brindado información importante sobre esta situación en la que ahora nos vemos todos involucrados y comprometidos.
— Ve al grano, maldita sea —Ayato tan impaciente como siempre quiso apresurar el discurso de la menor, pero solo recibió una mirada reprobatoria de su hermano mayor y de un Mukami entrometido.
— Ayato, no seas grosero y deja que la niña continúe —aunque las intenciones de Yui eran buenas, la palabra "niña" no le había caído nada bien a Yuriko.
—Cómo iba diciendo. Karlherinz-sama me ha encomendado una lista de tareas entre las que destaca la asignación de las novias.
— ¿Eso quiere decir que tú vas a decirme con quien debo estar? —Yuma no estaba nada contento con esa idea, pero no era el único.
Subaru, Kou, Laito y Kanato tampoco estaban conformes con la situación que ya de por sí era mala. Aunque todos lo habían sufrido, los Sakamaki habían resentido más la elección de Yui por su hermano. Les era tortuoso a los cinco hermanos restantes ver a Yui pasear de un lado para otro del brazo de Ayato, escucharla reír sin ser ellos el motivo o escuchar sin desearlo los sonidos obscenos que su boca profería, deseando ser ellos y no Ayato quien los provocara. Era demasiado lo que sentían y debían callarse, ninguno se permitiría caer y que el resto lo viera, por eso fingían estar bien, aunque las heridas en sus almas no hubieran cerrado. Todo eso ya era mucho para soportar como para que encima "esa persona" decidiera enviar a ocho cargas más para alterar su ya de por sí desequilibrado estado.
— Las elecciones ya están hechas, el mismo Karlherinz-sama las ha hecho, yo solo les daré a conocer lo que él me dijo, por lo que, si tienen alguna queja, pueden decírselo a él —retadora, Rokujo miro a cada uno de los vampiros delante de ella a sabiendas de que nadie diría nada.
— Solo asígnale un dueño a cada mascota y termina con esto —Subaru miro a las chicas detrás de la menor, recibiendo más de una mirada despectiva.
— No somos mascotas —le respondió Himiko hastiada por el comentario del albino.
— A mí nadie me da órdenes, ni siquiera mi mánager puede hacer eso —Reiko hecho unos mechones de su cabello hacia atrás igualmente ofendida.
— Dime por favor que esas dos son para los Mukami —Subaru miro a Yuriko quien le ofreció una sonrisa burlona.
— Lo correcto sería comenzar por el mayor de la familia Sakamaki, pero Karlherinz-sama me ha dado un orden a seguir —miró a los Mukami y después a las chicas —Kamikuro Mirai —la de cabellos largos y lilas, camino hacia el frente posicionándose al lado de Yuriko a quien pasaba por casi medio metro—. Mukami Ruki, cuide de ella por favor —el mayor de los hermanos dio un paso al frente extendiendo su mano derecha, la chica lo entendió como una señal de que se acercara así que eso hizo.
Una vez estuvo a una distancia prudente del hombre, ella tomo su mano haciendo una corta reverencia. Podía no lucir un pavoroso vestido como en los bailes de salón de la época antigua, pero tenía el porte de una dama de aquellos años. Reiji ardió en cólera al ver a tan buen prospecto de Eva que le había sido otorgado al Mukami. Ruki beso el dorso de su mano mirándola directo a los ojos, soltó su mano al cabo de unos segundos dejando así que ella tomara lugar a su lado como toda una dama.
— Van Ewen Leah —la vampiresa camino desgana hacia el frente, cruzando sus brazos a la altura de su pecho. Yuriko le regaló una de las sonrisas más sinceras que le había visto darle y de inmediato supo que eso no era nada bueno—. Mukami Yuma —echo un vistazo a los Mukami he identificó a su "prometido" por la mala cara que puso al escuchar su nombre.
Ahora comprendía por qué la mocosa sonreía, seguramente ella había sido asignada a uno de los Sakamaki por lo que creía que no tendría que verla más y encima le tocaba soportar al más ruidoso de esos hermanos. Esa niña estaba muy equivocada si creí que iba a dejarle las cosas así de fáciles. La de ojos ámbar camino hasta Yuma sin molestarse en darle una reverencia, Yuma por su parte no la esperaba y no la quería tampoco así que estuvo bien para los dos.
— Hiramiya Reiko y Kamikuro Atsuko —las dos chicas caminaron hacia el frente— Mukami Kou y Mukami Azusa en ese orden, por favor.
La idol no necesito que nadie le dijera quien era Kou, lo sabía perfectamente y él sabía quién era ella. Para ambos lo peor que podía pasar estaba sucediendo, tener que estar uno al lado del otro, ¿Cuántas veces se había negado él a hacer un dueto con ella y cuantas veces Reiko había roto contratos para cantar con él? Se odiaban a muerte y ahora les decían que debían estar juntos, nada podría ser peor.
— Ni te emociones princesa, no planeo beber de ti por mucha hambre que tenga —le dijo él apenas tenerla cerca.
— No planeaba dejar que lo hicieras, no quiero ni que respires cerca de mí.
Mientras las estrellas discutían Atsuko caminaba a paso seguro hacia Azusa quien ni siquiera le prestó atención a su saludo. La de cabellos azules sonrió comprensiva posicionándose a su lado, siguió la dirección de su mirada topándose con lo más desagradable del día.
— ¿Cómo te has echo eso? —Atsuko quiso tocar su brazo, pero el Mukami lo retiro tan rápido como ella pregunto.
— No.
— Pero...
— Atsuko —la llamó Mirai con suavidad y ella de inmediato dejó de insistir.
— Lo lamento Azusa-kun —era sorprendente la forma en que su hermana la había controlado, pero más sorprendente era la confianza con la que le hablaba a Azusa después de sólo unos minutos de haberle conocido.
Por otro lado, Yuriko había llamado a una humana de ojos viola quien sin protestar se acercó a ella guiada por el sonido de su voz.
— Sakamaki Shū, ella es Hanada Kyoko cuide de ella por favor —la chica de cabellos castaños dio un par de pasos al frente, pero le fue imposible reconocer a cuál de los hermanos se estaban refiriendo.
— Deje de mirar a todos lados como si estuvierais pérdida —se burló Laito —a quien buscas es a él —señaló a su hermano mayor quien seguía recostado en las escaleras.
— Gracias, pero... —apuntó a sus ojos con una sonrisa apenada en su rostro— soy ciega—susurro Kyoko intimidada por la actitud de Laito.
Yui conmovida por la situación de la chica bajó corriendo las escaleras ignorando por completo las protestas de Ayato. Tomó la mano de la chica pidiendo que la siguiera, ella asintió y le dio las gracias una vez que la dejó frente a Shū. Al acercarse al rubio hizo una corta reverencia pasando por alto el hecho de que Shū no le prestaba ni la más mínima atención —Es un gusto conocerle yo...
— Tendremos un serio problema si sigues hablando, eres demasiado ruidosa y desesperante — la humana se quedó sin palabras a causa de la actitud del Sakamaki.
Bajo la mirada apenada, pero de inmediato volvió a sonreír como si nada hubiera pasado.
— Lo lamento Shū-san.
Reiji no podía estar más molesto con la situación, no conforme con el Mukami, su padre le había asignado a Shū alguien como aquella chica, puede que una fuera humanas pero esas dos eran a su parecer las mejores candidatas al puesto de Lilith y él solo podía ver como se esfumaban de sus manos. Miró con recelo y minucioso escrutinio al resto de las chicas viendo de lejos los pros y contras de cada una, lastimosamente ninguna cumplió con tan siquiera las más bajas de sus expectativas. Regresó la vista a la niña en espera de su fatídico destino, esperando sin fervor o deseo alguno a que le fuese asignada una novia de sacrificio.
— Pierce Marely —la chica de tan solo 16 años dio un paso atrás al escuchar su nombre. Tomó su rosario pegándolo con fuerza a su pecho—, Sakamaki Laito... —Yuriko miró a sus espaldas en dirección a la temblorosa mujer—. Cuide de ella por favor.
Por un lado, Reiji no entendía nada de lo que estaba pasando en ese momento pues si ella estaba siguiendo la jerarquía de nacimiento por ley le correspondía a él ser el siguiente, pero en su lugar había sido Laito el próximo de la lista, podía ver a su hermano Laito reír incrédulo por la situación y a sus risas unirse las de Ayato quien disfrutaba de la ironía del momento, él solo guardo silencio y observo impaciente la situación.
— Debe ser una broma, una muy buena —se mofo el pelirrojo mientras su rubia prometida intentaba controlarlo.
— Pequeña debes haber leído mal —Yuriko frunció el entrecejo al comentario de Laito.
Se dio la vuelta y caminó hacia Marely extendiendo su mano hacia ella, pero no obtuvo respuesta lo cual provocó que diera un paso más al frente dejando claro con su mirada que no le estaba pidiendo permiso y que aquello era una completa exigencia.
La novicia tomo insegura la pequeña mano enguantada que se mostraba frente a ella y siguió a la menor bajo la atenta mirada del resto de los presentes. Rokujo la llevó hasta donde Laito se encontraba, lo miró directo a los ojos obligando al vampiro a borrar su sonrisa, tomó la mano del mayor de los trillizos uniéndola con la de Marely.
— Se lo pido de nuevo —habló lento pero firme—, cuide de ella por favor.
Laito llevó su mirada de los oscuros ojos de la niña a la temerosa chica a su lado. Al ver el miedo reflejado en su mirada una oleada inexplicable de inmensa excitación invadió todo su cuerpo.
— Tranquila... me asegurare de que disfrute su estancia aquí —la sonrisa lasciva dada por el vampiro irrito a Yuriko quien solo se dio media vuelta dejando a la humana en completa merced del Sakamaki—. Hola angel —el repentino apodo tomó por sorpresa a la chica dejándola sin palabra para decir, pero más aterrada quedó cuando el chico la atrajo hacia su pecho.
— Prefiero evitarme esto. Kuromori, ven por favor.
La albina camino dando pequeños saltos entre pasos de manera muy infantil sin dejar atrás de alguna forma la elegancia al andar. Se posiciono al pie de las escaleras extendiendo su mano enguantada a la pelinegra, vaya ironía era eso para la pelinegra. Rokujo se limitó a tomarla para guiarla solo unos escalones arriba.
Kanato miró asqueado a la molesta ofrenda que la noble vampira le ofrecía como cena. Su aroma le desagrada, su cabello le molestaba, sus ojos le traían malas memorias y su sola presencia en general le irritaba de sobremanera. Anissa en pocas palabras era una completa molestia para el de cabellos lilas, pero para ella aquel joven vampiro representaba su sueño hecho realidad, amor a primera vista lo llaman algunos, aunque en realidad aquello era más que un simple amorío, era mucho más retorcido y enfermizo lo que la chica había comenzado a sentir... más, mucho más.
— Kanato...
— Te matare apenas tenga la oportunidad y no sabes cuánto voy a disfrutarlo —sentenció él atrayendo la completa atención de todos los presentes quienes quedaron estupefactos por la respuesta de la humana frente a él.
— Si es lo que deseas puedes hacerlo ahora mismo Kanato-kun —una sonrisa se dibujó en sus labios irritando aún más a Kanato.
— Igual de locos, la pareja perfecta — Kou se burló y su hermano Yuma le secundo.
— Hágannos un favor y matense mutuamente.
— Viendo la situación actual más de uno se matará aquí — Kou paso su mirada por cada uno de los Sakamaki evaluando la situación.
Shū ignoraba por completo a su prometida quien paciente permanecía a su lado con una sonrisa, Laito tocando y mirando lesivamente y sin ninguna vergüenza a la mujer que se retorcía incómoda entre sus brazos, Kanato a punto de arrancarle la cabeza a la albina y todo bajo la atenta mirada de Reiji quien parecía más furioso con un dilema interno que con la situación misma.
— Tienes razón, muchos van a morir con este juego estúpido ¿no quieres comenzar tú... Cariño? —Reiko tomo le brazo a Kou sonriendo lo más falso que pudo.
— Te sedo el honor mi vida, incluso te dejaré elegir como morir —Kou pasó su fría mano por la mejilla de la chica llegando hasta su cuello donde sin previo aviso la tomó con fuerza. La idol cambio su expresión, no por una de temor sino por una de completo odio y repulsión.
— Ruki, te pido que controles a tu hermano —Yuriko habló con tono más fuerte para asegurarse de que el mayor de los Mukami la escuchara, pero el nombrado ya estaba actuando antes de que ella terminara.
— Kou, este no es el lugar —Ruki se había puesto de frente a la situación intentando parecer sereno.
— Estas sonando como el Sakamaki, que triste, pero tienes razón, tendré mucho más tiempo para divertirme con el nuevo gato de la casa — Kou soltó a la chica quien furiosa por el comentario se disponía a golpearlo, pero de inmediato una oleada de inmensa tranquilidad inundó su cuerpo, esta fue causada por Mirai quien con el tacto de su mano sobre el hombro de la chica consiguió llamar su atención.
— El consejo también es para ti Reiko-san —la idol suspiro dejando que su cuerpo se relajara con la dulce voz de la mayor.
— Sí...
Solo algunos pudieron notar la extraña relación entre el repentino cambio de actitud de Reiko y la intervención de Mirai, Reiji comenzaba a armar teorías que para nada le gustaban mientras Ruki descifraba lo que había pasado con exactitud, ante esto las dos Kamikuro restantes se mantenían tensas por el comportamiento de su hermana mayor.
Himiko era de todos quien más atención prestaba a la situación, maldecía internamente la imprudencia de Mirai, debía dejar que la rubia matara si quería al estúpido ese, ella no debió interferir, pero como de costumbre su lado maternal salía a relucir.
— Kamikuro Himiko —la vampira se apartó bruscamente al sentir el contacto de una mano en su brazo.
— Perdón —se disculpó con Yuriko.
— Debes estar más atenta a tus asuntos. Ven —sin ofrecerle una mano como a las demás ella solo se dio media vuelta marcando el camino.
Himiko no le dio importancia porque realmente le tenía sin cuidado, había mejores y más importantes cosas por las cuales preocuparse que el simple desprecio de una mocosa.
— Subaru-san —el nombre del menor de lo Sakamaki trajo consigo la cúspide de los problemas. Todos sabían lo que eso significaba y nadie lo había pensado hasta entonces.
— Subaru —el tono de burla de la albina hizo entender al menor de los hermanos que desde un principio ella sabía con quien había sido asignada.
— ¿Si ella está con Subaru eso quiere decir que...? —Ayato y el resto llevaron su mirada a la menor de las invitadas quien con tranquilidad se ubicaba dos escalones por debajo de donde Reiji estaba.
— Sakamaki Reiji, cuide de mí por favor.
Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Ya se que hace una eternidad no actualizo T.T Pero es que tengo una buena excusa y es verdaderamente muy buen, ¡entré a la Universidad! eso enserio me hace muy feliz, juro que estoy esforzándome mucho y pues no voy a negar que es pesado pero me gusta lo que estudio así que soy feliz. Debido a esto es que mi tiempo se esta llendo a pedazos, incluso justo ahora estoy repartiendo mi tiempo en media hora actualizar y hora y media de continuar con mi tarea XD
Pero encontré la forma de poder subir con regularidad y es precisamente ponerme como objetivo escribir mínimo una página por día, sé que no es mucho pero al menos así las actualizaciones serán más rápidas.
Espero que les guste el cap y pues diganme si le atinaron a con quien se iria cada chica, se lo esperaban así?
