Durante el algo trayecto en coche Lucy se sentó delante con su padre y empezaron a canturrear viejas canciones de la radio. Después hablaron de cosas vánales como anteriores vacaciones, cosas que habían pasado con sus amigas, proyectos de futuro, blah blah blah. Junior nada más subirse al coche se sentó atrás y se puso a jugar con una vieja videoconsola suya que su padre aun llevaba en el coche. John en cuanto se dio cuenta paró el coche y se la quitó de las manos y la tiró por la ventanilla a una papelera. A Jack le apreció aquello como el gesto más grosero que jamás le había visto hacer a su padre,. Jack refunfuñó un buen rato y al ver que su padre le echaba una de esas miradas de John McClane que et hacen mearte en los pantalones, lo dejó estar y se estiró en el asiento de atrás y les dio las espaladas, fingiendo dormir.

Llevaban dos días en casa y a penas había pasado rato con sus hijos. Lucy salía de buena mañana a la playa y no regresaba hasta bien entrada la tarde, después se duchan, se cambiaba e iba a pasear por el centro. Jack se levantaba tarde, desayunaba unos cereales en su misma habitación, se iba a la playa , regresaba para comer algo rápido, hacía una siesta, y seguía encerrado en su habitación hasta la hora de cenar, en que bajaba cenaba algo rápido y después de estar un rato en el porche leyendo un libro que debía leerse en las vacaciones se volvía a su habitación.

Se suponía que eran unas vacaciones en familia, y allí cada uno iba a su rollo. John al tercer día ya se le hincharon las narices y decidió tomar el toro por los cuernos y habló de hacer una excursión, todos juntos, a un pueblecito muy bonito del que le habían hablado pasada de la frontera de México.

A Lucy le gustó la idea, jamás había ido a México y aquello sonaba exótico y excitante, así que accedió en seguida. Jack, como siempre puso car de estar haciéndoles el favor de su vida y no dijo nada. Ni sí, ni no. Solo se encogió de hombros. John entendía ahora a Hollie, cuando decía que él chico se había vuelto prácticamente mudo y cuando hablaba eran solo monosílabos y siempre parecía molesto con todo. Lucy nunca actuó así a su edad. Lucy al llegar a la adolescencia se había vuelto más rebelde, más contestona, más independiente y por alguna estúpida razón sentía vergüenza de que la viesen con su madre o con su padre. Algo que John achacaba a la edad, Lucy era una chica estupenda, lista, responsable, con la cabeza sobre los hombros y de buen corazón, pero tenía 17 años y aquellas cosas eran lo que tocaba a esa edad. A John lo que le preocupaban eran los chicos y el no estar allí para espantar a los moscones que pululaban alrededor de su niñita.

Cuando estaban llegando a San Felipe, John empezó a sondear a su hija, por supuesto Lucy era hija de su padre y se divirtió mucho con la situación, su padre estaba muy incómodo preguntándole sobre chicos y era más que evidente. Así que Lucy pasó un buen rato a costa de su padre. Cuando John se dio cuenta que su hija le estaba tomando el pelo primero se enfadó pero después empezó a reírse. Esa era su Lucy de siempre, no había nada de que preocuparse, se apiadaba del pobre muchacho que intentara salir con ella. Era una chica de carácter eso lo había heredado de su madre pero tenía un sentido del humor retorcido y era bastante desconfiada y eso, eso era todo de él. John era un padre orgulloso al volante de su coche que llevaba a sus hijos de excursión.

John no olvidaba lo que Hollie le había pedido y también aprovecho el largo trayecto para preguntarle por sus estudios. Lucy le aseguró que no había nada de que preocuparse. Le aseguró que se había propuesto que al año siguiente iría a New Jersey a estudiar a la universidad y eso era tan cierto como que dos y dos son cuatro. John no volvió a tocar el tema, conocía bien a su hija y cuando se proponía algo era imparable.