Hola! Lo prometido es deuda y aquí les traído el primer capítulo.

Aclaraciones:

.-.-.-.-.- : Estos es para separar escenas, principalmente de las "visiones" del Ojo de lo que pasa en el presente.

Cursivas: Todo lo que este en así son las "visiones". Aunque también puedo ocupar las para resaltar algo importante o pensamientos.

Eso es todo, ¡Espero les guste!

Capítulo 2

Muerto el rey.

El ojo parecía estar decidiendo que mostrar a su pequeño público, las imágenes danzaban en su interior con rapidez, Star se acomodó en su lugar una vez más procurando calmarse.

Marco la mira con aprensión.

—¿Estas segura que es buena idea? —suelta al fin.

Star lo piensa un segundo antes de responder.

—Si seguimos haciendo preguntas tarde o temprano nos va a mostrar algo demasiado personal de alguno de nosotros — "¿Cómo lo que acabamos de ver?" quiere preguntarle Marco pero se controla.

—Es mejor así, además Eclipsa dijo que no había problemas— continua la princesa.

PonyHead y Kelly intercambian una mirada poco convencida.

—¿Estas segura que hacerle caso a la reina de la oscuridad es un buen plan? — suelta la última con inseguridad.

La rubia suspira con frustración.

—Chicos, Eclipsa no es mala —suelta con cansancio —solo era una chica enamorada.

Marco prefiere no decir nada al respecto y los demás parecen estar de acuerdo. Parece que Kelly va a volver a hablar pero unos sollozos invaden la habitación.

Es la voz de Star la que llora. El escudero toma un segundo para darse cuenta que la voz viene del hechizo que parece se decidió al fin que mostrar.

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Es el palacio de Mewni, el gran salón está prácticamente vacío solo la Alta Comisión de Magia, la reina y la princesa están en el. El llanto de de Star es fuerte y le rompe el corazón a sus amigos.

Todos visten de luto, incluso los sirvientes en las puertas.

—¡Esto es tan injusto! — suelta la princesa con las lágrimas corriendo por sus mejillas— ¡Todo esto es mi culpa mamá!

La reina tiene un rostro de indiferencia pero en sus ojos se asoman las lágrimas.

—Nada de esto es tu culpa cariño— dice mientras camina hacia su hija y la acerca a su pecho— No podías saber lo que iba a pasar.

La madre acarician la cabeza de la hija e intenta no mostrar su preocupación.

Es cuando ambas están juntas que se empieza a notar el paso del tiempo, la princesa triste y llorososa de la escena debe tener al menos unos dieciséis años. Pero algo en su expresión afligida hace parecer que pasó mucho más tiempo.

El recuerdo se esfuma y Star se encuentra a si misma sin respiración.

¿Quién a muerto? ¿Y por qué es su culpa?

Faltan tantas personas en la habitación que puede ser cualquiera: Pony, Tom, Marco y su padre. El dolor que siente en su pecho es agobiante de sólo pensar que pudiera ser cualquiera de ellos.

Su escudero la mira preocupado, le pregunta con la mirada si esta bien y ella intenta sonreír pero no puede, en su lugar sujeta su brazo un momento.

Siente ganas de llorar cuando el Ojo se abre una vez más.

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Marco esta a su lado, igual que ha estado por días. La obliga a comer, pero la culpa la rebasa y apenas logra dar un par de bocados, están en la habitación de la chica que parece no a sufrido demasiados cambios.

—Deberías de ir a verlo Star, estoy seguro que le gustaría —dice mientras se sienta junto a ella en la cama.

La princesa lo mira con ojos cansados.

—Solo voy a ir al entierro Marco, y ese es hasta mañana.

El escudero contiene su impotencia. Él no le servido de nada a la chica, no puede protegerla y en ese momento a quedado claro que le sirve mucho menos para asuntos de la realeza.

—Él no te guarda rencor Star.

Y cuando sale de sus labios sabe que es cierto, él la ama demasiado como para odiarla.

—Por supuesto que lo hace.

Marco pierde la paciencia.

—¡El rey a muerto Star!...entiendo cómo te sientes, pero debes dejar de culparte. Todos están preocupados por ti, te necesitamos para arreglar esto.

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El rostro de su mejor amiga es blanco, como las hojas de papel y libre de expresión. Mueve sus labios pero nada sale de ellos, Marco empieza a preocuparse cuando al fin su voz brota.

—¿Él rey a muerto?... —suena quebradiza —¿...Qué rey? ¿Acaso mi padre...?

Su voz suena tan rota que a Marco le rompe el corazón.

Tom toma su mano y sus tres ojos la miran con compresión.

"Todo va a estar" bien quieren decirle ambos, pero no pueden. Por qué no lo saben y mentir sería egoísta.

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La imagen dentro del ojo sigue corriendo, mientras el Marco de dieciséis años espera alguna reacción de la princesa vestida de luto alguien toca la puerta y la voz del otro lado le devuelve la vida a la chica de quince.

—Pastelito, ¿Te encuentras bien?— el rostro del rey River se asoma por la puerta, la preocupación empañando sus ojos. Su típico traje remplazado por uno negro.

La princesa lo mira y se fuerza a sacar una sonrisa.

—Estaré bien papá — susurra y su voz es sincera. Ella no a perdido nada, ella aún sigue entera.

El rey sonríe y palmea la cabeza de su hija.

—Tu madre y yo acabamos de volver de la junta —dice con voz suave y luego agrega titubeante —...Él está bien, parece estar llevándolo lo mejor que puede.

Marco se tensa, la mención puede hacer a la chica colapsar de nuevo, pero ella sólo escucha a su padre con atención.

—Deberías verlo —suelta al fin —una llamada debería bastar como un comienzo.

El rey se marcha y por primera vez en días Marco ve en la chica un poco de esperanza.

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Star contiene la respiración bebiendo de la imagen de su padre, se ve cansado y repentinamente mas viejo de lo que debería. Apesar de todo su corazón brinca de felicidad "¡No es mi padre!" piensa y deja de importarle quien es el rey fallecido ni el por qué aquello será su culpa.

"¡No es mi padre!" piensa y el resto deja de importarle.

Tom aprieta su mano reconfortandola y le sonríe gentil.

La princesa comienza a considerar que había hecho una tormenta en un vaso de agua, luego la secuencia cambia.

Tarda un minuto en reconocer a donde los llevo esta vez el ojo.

Tom es más rápido que ella en darse cuanta, lo nota cuando suelta su mano.

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Es el gran salón del palacio subterráneo del Inframundo, la gente —demonios, mewmanos y demás criaturas— se amontonan a ambos lados del lugar. Los trajes relucen bajo las antorchas, elegantes e inusalmente severos, la mirada de los súbditos esta desorientada, perdida en la figura que se rige sobre la tarima.

Todos los reyes están ahí, regios e impasibles. Ver a la monarquia de todos los reinos reunida es extraño. Los príncipes y princesas guardan silencio, solemnes. Marco a su lado le sonríe tranquilizador.

El evento es mucho mas serio que cualquiera al que Star recuerde haber asistido jamás. La razón aparece obvia frente a sus ojos: Los reyes no están.

Wrathmelior y Dave Lucitor no se encuentran entre la multitud de soberanos.

Una voz rasposa y vieja habla, el sonido atrae la atención a la tarima: la imagen al frente le quita el aliento a Star — tanto a la de la visión como a la chica de quince—.

Es Tom.

Repentinamente adulto. Ella intenta buscar en sus ojos algún signo de dolor pero no ve nada, el demonio es la personificación de un regente: imponente, serio, orgulloso, en su mirada la sabiduría de quien ha vivido mil años.

La princesa sabe que pasó para que terminara así, el motivo de que su juventud se viera consumida tan aprisa.

Él está de pie frente a un trono tallado, un demonio anciano a su lado recita versos en un idioma incomprensible, en algún momento mira a el joven y este contesta en el mismo lenguaje.

El sacerdote sostiene entre sus manos una pesada corona de oro, en ella rubis que recuerdan a las llamas que rodean el lugar.

Las manos temblorosas la colocan sobre la cabeza del príncipe.

Y es ese, el segundo antes de que toque sus cabellos el último momento en la vida de Tom. Alguien mas a nacido aquella noche.

Alguien a quien Star teme no conocer.

La voz del anciano continua:

—Después de concluir con los sagrados votos, todos saluden a el soberano del inframundo, de las llanuras, emperador del averno —el sonido vibra con potencia en las paredes y se le cuela dolorosamente en los huesos a la chica— El rey Thomas Lucitor, primero de su nombre, ¡Largo sea su reinado!

Thomas es el rey, y su sombra en la pared es tan grande e imponente como el joven hombre que la proyecta.

¡Viva el rey!

Los ancianos y los vidente a espaldas del nuevo rey auguran un reinado próspero. Los vítores aumentan.

Thomas la busca con la mirada y cuando sus ojos se encuentran sabe que no hay rencores. Él demonio ante todo sigue siendo Tom, solo Tom.

Su Tom.

El recuerdo de la llamada que compartieron la noche anterior le parte el alma.

"Ya sabes lo que dicen" le había dicho él con una sonrisa fingida, "Muerto el rey..."

¡Que viva el rey!

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No hay ningún ruido, el silencio de la habitación se le figura demasiado frío hasta un extremo cortante. Ni Janna ni Pony con su habitual falta de tacto se atreven a decir algo al respecto.

El silencio se llena por los murmullos del pueblo que salen del Ojo, hablan sobre la repentina muerte del rey y lo prometedor que luce el nuevo monarca.

Star intenta reunir fuerzas para encarar al demonio que a su lado tiembla ligeramente. Aun sin poder verlo toma su mano, pero la suelta de inmediato. Es como sostener acero fundido, demasiado caliente y doloroso. Cuando lo mira al fin, nota en cada músculo tenso de su cuerpo el esfuerzo que debe estar haciendo para no estallar, para no calcinar todo a su alrededor.

"¡No es mi padre!" había pensado la princesa y le había dejado de importar quien más podría haber sido. Que egoísta era.

El rey Lucitor siempre le había agradado, le revolvía el cabello y sacaba dulces de sus bolsillos. Era un hombre bueno y agradable a pesar de su temperamento que amaba a su hijo por sobre todas las cosas.

Toca la mejilla de su novio, igual de caliente que el resto de su cuerpo. El contacto le arde y crea ampollas en su mano pero no se aparta. El príncipe abre los ojos que había mantenido cerrados y la mira, las lágrimas asoman partiéndole el corazón, ella esperaba ira o rencor; frustración.

No aquellos ojos tristes que la miran con adoración, al final solo una cosa sale de sus labios.

¡Oh Tom! —y su voz sale entre llanto. Llora las lágrimas que él no se permite.

"Lo siento tanto" quiere decirle (por qué aquello será su culpa), pero no lo hace. El hecho de que no se mencione la muerte de la reina la desconcierta, pero en el fondo sabe la razón.

La reina murió antes.

Marco los observa en silencio antes de sacar casi a empujones al resto. Cierra la puerta al salir y se recarga en ella repentinamente abrumado.

—Pobre Tom — se lamenta Pony en un tono que a el escudero le es completamente ajeno—...Quedarse solo tan rápido.

El resto de las chicas guardan un respetuoso silencio.

— Pero aun esta su madre ¿No es así? —murmura el muchacho con un repentino frio en el cuerpo.

PonyHead niega con la cabeza y el gesto resulta solemne.

—Los Lucitor no son como los Butterfly, en Mewni para que una princesa sea reina basta con que su madre no esté, aunque el rey aun viva. En el Inframundo el heredero solo toma el trono cuando ambos reyes están... Indispuestos.

El escudero no necesita oír más, la pena lo embarga. Thomas es su amigo, a pesar de las discusiones que suelen tener Marco lo aprecia. No puede imaginar lo doloroso que debe ser enterarse de un destino tan triste, al otro lado de la puerta hay silencio.

Star deja que Tom se aferre a su cuerpo, apesar de que sus manos la lastiman y se ve obligada a tomar su forma de mariposa para evitar las quemaduras. El demonio ni siguiera lo nota absorto en sus pensamientos, la chica no sabe cuanto tarda en despegar su frente de su hombro y mirarla a los ojos.

La tristeza aun esta presente en sus orbes pero la resolución la acompaña.

—¿Él futuro no es exacto... No es así? —cuestiona con aprensión.

Star no lo sabe pero asiente con fuerza y lo abraza ya en su forma mewmana otra vez.

—Claro que no, el ojo se equivoca Tom.

Ella nunca haría nada para lastimarlo.

El chico la abraza una última vez antes de separarse.

—Creo que iré a ver a mis padres —susurra y la princesa no puede evitar recordar al niño pequeño que conoció hace tanto— volveré mañana.

Le besa la mejilla y se dirige a la puerta.

Los demás se sobresaltan cuando la puerta se abre y miran con curiosidad mal disimulada al chico cuando este se marcha. El resto vuelve a pasar a la habitación sentándose en silencio, el ojo observandolos fijamente.

El hechizo empieza a buscar un nuevo momento cuando la puerta se abre y de ella sale el príncipe del Inframundo. Los mira con sorpresa y exclama.

—¡Estaba frente a la puerta del palacio! —su nerviosismo es notable.

La princesa no necesita ser una genio para comprender que el ojo no va a dejar que se marchen de ahí hasta que allá terminado.

Justo en aquel momento otra secuencia comienza.

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Nota de la autora:

¡Mil gracias por los comentarios!

Los géneros del fic dicen: romance y misterio.

Hoy los dejo con el inicio del misterio, ¿Qué creen que pasó para terminar así? ¿Quién será el culpable?

No dejare de lado el ángulo tierno de esto pero quiero aclarar que no es lo único.

Título del siguiente capítulo:

Varita

Déjenme sus teorías abajo que me encanta leerlas.

Publicaré en pronto.

Besos.

14.12.2017