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Reencuentro:

Rex se desperezó y se dio cuenta que ya era bien entrada la mañana; bueno, no importaba, de todos modos como cazador de recompensas tenía un horario flexible y si Trixie no lo había despertado era que no había ningún trabajo que hacer.

—¡Ah, buenos días Rex! — Lo saludó su compañera apartando ligeramente la vista de su libro. — Hay algo de café ya hecho si quieres.

Rex asintió y se sirvió el café y un bollo con mantequilla. Su vida con Trixie era tan diferente a la que dejó atrás... o al menos eso creía. La unicornio era muy estudiosa, siempre rebuscando en viejos libros hechizos que le ayudaran con su trabajo; hechizos que comenzaba a practicar inmediatamente después.

Y a pesar que no le prestara demasiada atención a Rex, se notaba que se preocupaba mucho por él y que sabía ser una gran amiga; ya que en los últimos días estaba investigando en diarios, revistas y todo el material a su alcance los mejores lugares para que se atendiera la memoria de Rex.

Y claro, Rex estaba muy agradecido y a pesar que no dejaba de bromear con que Trixie debería dejar de hablar en tercera persona, ella también lo consideraba un gran amigo y un enorme apoyo para su trabajo de cazarrecompensas. Desde que dejó de ser sólo la Gran y Poderosa Trixie para convertirse en Providencia, las cosas le iban bastante mejor; hasta podía manejar más fácilmente el transporte de prisioneros gracias a los poderes de Rex, que él siempre estaba dispuesto a usar y presumir a pesar de las constantes advertencias de su amiga.

—¡Por Celestia Rex Salazar, métetelo en la cabeza! Si sigues presumiendo así vas a llamar la atención de gente que no queremos. Tal vez hasta te encierren en un calabozo hasta que averigüen que no eres un peligro.

Y Rex tenía que aceptar, pues veía que Trixie realmente se preocupaba por él. Por otro lado también estaban las cosas raras que Rex decía de vez en cuando, que tal vez tuvieran la clave de dónde venía el chico pero aun así ella no entendía nada.

—Oye amiga estoy aburrido. ¿En dónde ves las telenovelas?

—¿Disculpa?

—Ya sabes, las telenovelas. Dramas, teleteatros. Llámalos como quieras sólo me gustaría ver una.

Sin entender nada, Trixie le pasó con su magia unos seis libros que tenía en su estantería.

—De novelas sólo tengo éstas, la mayoría de libros que tengo son hechizos y demás. ¿Eso es lo que querías, no? Porque estas cosas se leen, no se "ven".

Rex pareció confundido, pero sí, tenía que ser eso lo que quería porque no recordaba con exactitud por qué dijo telenovelas. Sí, una novela, eso quería... tal vez...

Pero tras varios días sin incidentes y de cacerías exitosas, parecía que las cosas estaban de lo más bien entre los dos amigos. Además con el dinero ganado (el cual se dividían a la mitad) Rex se había conseguido varias cosas como su propia cama, sus artículos de limpieza personales y montones de novelas porque así le gustaba a él pasar el tiempo. ¿O no?

—¿Sabes? Me sigue sorprendiendo que no hayas aceptado el pago que te dieron por nuestra primera misión como equipo — le dijo Rex a Trixie buscando conversación.

Ella le sonrió ligeramente.

—Bueno, ¿qué esperabas? Bank Bucks les quitó casi todo, no podía venir y quitarles más; además sí que nos dieron algo de recompensa, algo de comer para ambos.

Rex se rio.

—Sí, sí, es sólo que no me esperaba que la Gran y Poderosa Trixie fuera tan humilde y caritativa — le dijo él terminando su bollo.

—La Gran y Humilde Trixie es la mejor poni que hayas visto jamás — dijo con plante de orgullo Trixie. — Pero Trixie no te juzga por juzgar, después de todo en ese tiempo todavía no conocías muy bien a la Gran y Poderosa Trixie.

Se rieron, era bueno hacerse compañía entre ambos. Entonces un folleto se materializó frente a Trixie, quien lo abrió con su magia y soltó un gruñido de fastidio.

—¿Qué pasa? — Preguntó Rex.

—Un trabajo, es sólo que...

—¿Qué? ¿Quieres dejarlo? — Preguntó Rex.

—Me gustaría pero aquí piden específicamente la ayuda de Providencia y nuestra reputación está en juego — respondió Trixie torciendo el gesto. — Se trata de un objetivo que robó un banco, asaltó a treinta ponis lastimando a cinco y desapareció sin dejar rastro... hasta ahora.

—Suena algo muy normal — dijo Rex recordando las últimas semanas, pues sorprendentemente casi siempre eran las comisarías locales las que pedían ayuda a los cazarrecompensas cuando no podían ponerle las manos encima a los criminales tan fácilmente.

—El problema es dónde fue visto: en Ponyville. Un pueblo en el que yo tengo cierta historia.

—¿Y quieres dejarlo? — Preguntó Rex.

—Como dije, nuestra reputación está en juego — gruñó la unicornio poniéndose en pie y tomando su uniforme (su capa y sombrero de mago). — En fin, trataré de sacarla del pueblo. Tú espera con el mapa y ve hacia donde te indique con el comunicador. Me uniré a ti y bueno, cobramos la recompensa.

—Chido — dijo Rex poniéndose su chaqueta y las gafas de soldador. Siempre se emocionaba bastante cuando tenían un nuevo trabajo, y tal vez sea por recuerdos vagos de su vieja vida pero siempre lo sentía bastante fácil en comparación a otras cosas que había hecho. En fin, era hora de partir.

...

En el pueblo de Ponyville, la recién nombrada Princesa de Equestria, Twilight Sparkle, caminaba junto con sus amigas hacia el restaurante del pueblo.

—Sí, fue buena esta idea de almorzar juntas aquí — dijo Rarity. — Es bueno variar la rutina de vez en cuando.

—Y que lo digas compañera — dijo Applejack ya saboreando su sándwich de lirios. — No puedo esperar a comer algo, esta mañana fue especialmente dura con todas esas manzanas que crecieron esta vez. Es como si los árboles se hubieran puesto de acuerdo para darme más trabajo.

—Sí bueno, siempre almuerzo con Spike pero hoy tuvo que ir a Canterlot por asuntos de la Realeza — dijo Twilight. — Es bueno saber que no tendré que almorzar sola.

—¿Para qué están las amigas? — Sonrió Fluttershy.

—Por cierto, ¿han visto a Dash? — Preguntó Pinkie Pie.

De hecho, la pegaso cian no estaba. ¿En dónde se había metido? Entonces la vieron caminando alegremente junto con una grifo. Fluttershy hizo un gesto de desagrado, poco común en ella, las demás sólo pusieron una sonrisa incómoda. Pinkie Pie por su parte sonrió ampliamente.

—¡Hola Hilda! ¿Cómo estás, qué te trae por el viejo Ponyville? — Preguntó alegremente la poni rosa brincando alrededor de Hilda como una loca.

La grifo rodó los ojos, se había olvidado de la efusividad de la chica rosa.

—Hola... — gruñó ella. — Vine a hacer las paces y saludar a Rainbow Dash. No es la gran cosa...

—Hilda dice que quiere dejar todo lo que pasó atrás y empezar de nuevo. Y yo siempre le doy una segunda oportunidad a mis amigos — aseguró Rainbow Dash.

Las chicas le dieron la razón y pronto unieron a Hilda a su conversación, cuando de pronto Rainbow Dash elevó los ojos y apretó los dientes.

—¿Pero qué hace ella aquí? — Gruñó señalando hacia una mesa del restaurante.

Ante ellas, la Gran y Poderosa Trixie estaba sentada como si nada comiendo lo que parecía ser una ensalada de margaritas y rosas con un vaso de bebida de avena con heno extra ya casi vacía.

Rainbow Dash voló hacia ella con decisión y se le plantó lista para comenzar una pelea.

—Vaya, vaya, vaya, pero si es la Gran y Poderosa Trixie — se burló ella. — ¿Qué te crees que haces aquí?

Trixie terminó su bebida y se encogió de hombros.

—¿Qué parece que hago Rainbow Crash? Es la hora del almuerzo y este es un restaurante. No hace falta ser un genio para saber qué hago aquí... aunque claro, a ti te hacen falta explicaciones, ¿no?

Rainbow enrojeció de ira e iba a responder cuando el mesero se acercó con otra bebida para Trixie. Entonces Rainbow Dash se adelantó y se la arrebató al mesero para beberla y dejar el vaso vacío frente a la unicornio; quien se limitó a darle otros dos bits al mesero que rápidamente fue a buscar otra.

—Bien, ya lograste que te invitara a algo de beber. ¿Trixie puede comer tranquila ahora? — Preguntó la unicornio.

Rainbow iba a decir algo cuando el resto de sus amigas llegó.

—Eso no fue muy amable Rainbow Dash — la regañó Twilight. — Es cierto que Trixie tiene historia con nosotras pero eso no significa que venga a hacer algo malo otra vez, ¿verdad Trixie?

—Sí... todos merecemos una segunda oportunidad... o hasta una tercera — dijo con suavidad Fluttershy.

—¿Pero qué están mal de la cabeza o qué? — Se indignó Rainbow Dash. — Es Trixie, la que esclavizó a todo Ponyville y... y...

Trixie terminó su ensalada.

—Si mal no recuerda Trixie, estaba bajo la influencia de un amuleto oscuro. Todo lo que pensaba cuando me lo puse era en aumentar mi poder para vencer a Sparkle en un duelo mágico; pero nunca esperé que su influencia me hiciera hacerles cosas malas — se defendió la unicornio. — Además se lo compensé a Ponyville. ¿Qué no un donador anónimo les dio suficiente dinero como para remodelar toda la alcaldía y convertir la aburrida estatua de la Princesa en una preciosa fuente? ¿Qué más? Ah sí, Trixie sólo está de paso; no pensaba quedarme más que el almuerzo. Ahora si me disculpan... fue un gusto verlas a todas pero me tengo que ir.

—Espera un momento niña — le dijo Applejack. — ¿Dices que tú fuiste la que donó esa cantidad exorbitante de dinero a Ponyville? ¡Creí que te habías arruinado luego que Twilight te venciera la primera vez!

—Sí bueno, Trixie se replanteó toda su vida cuando pasó la segunda y comencé una nueva vida con un nuevo negocio en el cual no le va nada mal a Trixie. ¿Pueden dejarme tranquila ahora?

Sin más, Trixie siguió andando, pero fue detenida por Twilgiht quien se miraba preocupada por ella.

—Trixie, espera...

—No estoy de humor ni tengo tiempo de discutir contigo Twilight Sparkle — dijo la unicornio azul mirando fijamente a Hilda. — ¿Tú eres Hilda la grifo, no?

La aludida le dedicó a Trixie una sonrisa presumida.

—Pues sí. ¿Qué? ¿Has oído de mí? — Preguntó ella.

—Sí. Oí que asaltaste a más de treinta ponis en Baltimare hiriendo a cinco con esas garras tuyas además de robar un banco. Tienes toda una reputación, Hilda.

Las Mane 6 miraron a Hilda que se quedó de una pieza.

—Hilda... ¿es verdad? — Preguntó Rainbow Dash decepcionada de su amiga.

—Bueno, yo... ¿QUÉ ACASO ERES POLICÍA? — Gritó la grifo pasando su atención de Rainbow Dash a Trixie.

Trixie negó con la cabeza aliviando a Hilda; pero era un alivio que no duraría mucho.

—Cazarrecompensas — dijo por fin.

La expresión de Hilda se tornó de horror a ira e inmediatamente sacó sus garras y se lanzó contra Trixie, quien tranquilamente se teletransportó dos metros a la derecha, haciendo que Hilda clavara sus garras en el suelo.

—Tu cabeza tiene el precio de trescientos veinte bits — dijo Trixie tranquilamente. — Ahora, podemos hacer esto de la forma fácil... o a la manera divertida. ¿Qué decides?

—¡QUE AL TARTARUS CONTIGO! — Gritó Hilda volviendo a lanzarse contra Trixie con las garras en alto.

Trixie se volvió a teletransportar, esta vez detrás de Hilda; desorientando a la grifo por unos momentos pero luego cayó en la cuenta que la otra no podía volar.

—Bueno señorita cazarrecompensas, parece que esos trescientos bits no están en tu bolsillo. ¡Alcánzame si puedes! — Gritó emprendiendo el vuelo hacia el horizonte.

Trixie sonrió e iba a ir tras ella cuando se vio rodeada por Twilight y sus amigas.

—Muévete Sparkle — pidió calmadamente Trixie. — Se me escapa el objetivo.

—¿Objetivo? — Gritó Rainbow Dash volando amenazadoramente hacia Trixie. — Escúchame bien unicornio de segunda, si te metes con mis amigos te metes conmigo; y créeme cuando te digo que no te quieres meter conmigo...

Como respuesta Trixie abrió la alforja que traía y levitó hacia ella un folder que traía.

—Aquí tienes, los reportes de la policía de Baltimare con todos sus crímenes debidamente detallados — dijo Trixie. — ¿Puede la Gran y Poderosa Trixie ir a cazar ahora o tengo que seguir aguantando que me cuestionen todo lo que hago?

—¿Te das cuenta que Twilight es una Princesa ahora y te puedes meter en muchos problemas sólo por revelar a qué te dedicas ahora — dijo Applejack muy seriamente.

—Applejack tiene razón Trixie — dijo Twilight. — Puede que Hilda tenga antecedentes y haya que hacerse cargo de ella pero como cazadora de recompensas tú misma eres una fuera de la ley y tengo que conducirte a un calabozo.

Trixie levitó hacia Twilight otro libro que traía en su alforja y rebuscó en las páginas; pero antes de dirigirse hacia ella puso su casco sobre su oído y comenzó:

—¿Rex, me escuchas? Tengo unas complicaciones aquí; me reuniré contigo en cuanto pueda, de momento ve al punto B del mapa, el objetivo se dirigió hacia allá.

Del otro lado de la línea, Rex asintió y con su jet-pack se dirigió hacia el bosque Everfree. Si Trixie hablaba en código era porque se había encontrado con un estorbo pero bueno, conociendo a su gran amiga ella se las arreglaría para quitarse el contratiempo.

Efectivamente...

—Como puedes ver, Princesa de Equestria — dijo Trixie, — todo está bien claro. No he roto ninguna ley así que no hay razón para que me arrestes. No es ilegal autoproclamarse cazador de recompensas, de hecho el que me encierres por hacerlo es una clara violación a la libertad de expresión. Me sorprende que nos gobiernes sin conocer la ley a la perfección.

—¿Twilight? — Preguntó Pinkie Pie.

La alicorno gruñó; Trixie tenía un punto a su favor, pues en ningún momento atacó o amenazó a Hilda. De hecho, fue Hilda la que la atacó a ella por lo tanto si Trixie la hubiera agredido sería legítima defensa.

—La Princesa Celestia ya me había dicho que los cazadores de recompensas conocían la ley mejor que nadie pero jamás me imaginé que fuera cierto — gruñó Twilight.

—Bueno, ¿qué esperas Twilight Sparkle? No es la primera vez que me meto en problemas por tener este trabajo. Además recuperé de golpe mi reputación como la Gran y Poderosa Trixie. Más ahora que tengo un compañero, ahora Providencia es de los grupos de cazarrecompensas más reconocidos y temidos de toda Equestria. Y a diferencia de los viejos shows que daba Trixie, estas no son exageraciones.

Todas se miraron entre ellas. Trixie realmente había cambiado... pero entonces Rainbow Dash reaccionó.

—¿A qué te refieres con un compañero?
—A que esos trescientos bits ya están en la bolsa de la Gran y Poderosa Trixie.

Hilda volaba lo más rápido que podía, pues a diferencia de los policías los cazarrecompensas podían hacer de todo; aunque le sorprendía que la otra estuviera tan calmada con una Princesa cerca. De todos modos decidió no tomar riesgos y escapar sobre el bosque Everfree. Por suerte los ponis no se atrevían ni siquiera a volar cerca del peligroso lugar. Eso sí, saldría de ahí en cuanto se hubiera alejado lo suficiente de Ponyville.

Estaba perdida en esos pensamientos cuando un gigantesco puño mecanizado la derribó en el acto. Cayó de espaldas para ver quién había sido sólo para ver a un poni volando con una especie de ventiladores gigantescos que salían de su espalda y en vez de cascos dos grandes manos mecanizadas.

Rex aterrizó frente a ella con una confiada sonrisa escondiendo sus extrañas máquinas.

—Muy bien pajarito, es hora de enjaularte. ¿Te parece si comenzamos?

Hilda estaba asustada, pero su deseo de seguir libre fue más fuerte que su miedo y con un rugido se lanzó con las garras preparadas contra Rex. El chico transformó entonces su casco en una gigantesca espada y desvió el ataque de Hilda con una hábil estocada. La grifo se asustó más pero no importaba; comenzaron a luchar uno contra uno, espada contra garras. Hilda era rápida y eso le daba bastantes problemas a Rex que más de alguna vez salió herido por las poderosas garras de grifo.

Rex saltó hacia atrás y se preparó; por lo visto había subestimado a esa criatura. Hilda sonrió; ahora le mostraría a no meterse con una grifo. Se elevó por los aires y comenzó a dar vueltas ganando cada vez más y más velocidad y cuando cayera sería un ataque realmente devastador.

Rex no estaba preparado y antes que pudiera hacer algo, Hilda se lanzó como una flecha contra él. Improvisando, usó sus generadores de campo de energía para bloquear el ataque; que por suerte funcionó pero Hilda se elevó de nuevo lista para recomenzar su ataque. Esto no pintaba bien, si no hacía algo pronto terminaría bastante mal.

Hilda se lanzó contra él con todas sus fuerzas

Y entonces, como con un recuerdo nuevo, transformó su casco izquierdo en una especie de gigantesco cañón que recogió una buena porción de tierra del suelo y disparó. La fuerza del impacto unido a la velocidad que llevaba hizo que Hilda fuera lanzada violentamente hacia atrás, de regreso al lindero del bosque. Y en su experiencia, Rex sabía que había perdido la conciencia.

Transformando sus cascos traseros en esa especie de motocicleta fue en dirección hacia donde cayó la grifo con una sonrisa de satisfacción. Si seguía descubriendo poderes nuevos tan fácilmente tal vez el recuperar su memoria no fuera tan difícil.

Y mientras Trixie seguía rodeada por Twilight y sus amigas que no sabían cómo reaccionar más que evitar que se fuera. Entonces escuchó la voz de Rex en su oído.

—Trixie, la tengo. Estoy en el lindero del bosque Everfree cerca de una especie de cabaña.

—Entendido — respondió Trixie.

—¿Con quién estás hablando? — Le preguntó Applejack sin entender muy bien qué hacía la otra.

Trixie les dedicó una sonrisa presumida, como las que solía usar cuando era una maga ambulante.

—A la Gran y Poderosa Trixie le encantaría quedarse, pero ahora tiene trabajo que hacer; así pues haré un acto de desaparición. Y por cierto, los shows callejeros tampoco son ilegales...

Dicho esto hizo aparecer sus famosos fuegos artificiales, su especialidad, y desapareció. O eso parecía pues se la veía correr hacia un lado de la plaza. Preocupadas, las amigas corrieron tras Trixie.

Una vez lejos Trixie salió de debajo de su mesa y tras dejar una propina para el mesero se escabulló hacia la cabaña de Fluttershy en donde la esperaba Rex con una inerte Hilda.

—¡Buen trabajo Rex! Disculpa que no te haya podido ayudar pero como te dije antes, tengo historia en este pueblo. En fin...

—No te fijes amiga, de todos modos me divertí.

Hizo aparecer cables de acero con su magia y tras dejar a Hilda completamente atrapada se montó en la motocicleta especial de Rex y salieron de Ponyville antes que las otras tuvieran tiempo de reaccionar.


Sí bueno, las Mane 6 no aparecerán mucho aquí, a lo sumo Twilight pero más adelante. De momento me concentro en la vida de cazadores de recompensas de los dos protagonistas. En fin, fue divertido. Sin más:

Chao; nos leemos!