La tabla es de citas, para Harryt Potter con un claim variado

CAPITULO 3

Por: Marín Silivant

Disclaimer: Ya saben a quienes pertenecen los personajes, y creo que ni de broma me confundirían con una de las mujeres más ricas del mundo.

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Ron se levanto temprano pasando por la revisión de su madre de salir, él no esperaba que hiciera eso y casi tuvo que huir cuando ella quiso convencerlo de usar un traje. Se desapareció a la primera oportunidad para reaparecer en el callejón Diagon.

No era la primera vez que su madre le convencía de salir en una "cita a ciegas", y generalmente lo hacia por complacerla, sin ningún otro resultado. A pesar de que era buen parecido, no encontraba alguna chica con quien salir más de una vez, fuera una cita arreglada o casual.

Entró a la tienda saludando, generalmente alguno de sus hermanos se encontraban ahí pero esta vez no los encontró, en cambio noto a una chica que se encontraba sobre una escalera acomodando botellas de pociones que tenía en una caja, no había notado la presencia del pelirrojo.

Ron la observó por un momento, vestía unos jeans sencillos junto con una blusa de tirantes azul, su piel era clara y tenía una cabellera larga y rizada que se mostraba castaña pero parecía tener destellos dorados, quedó por un momento anonadado por la imagen.

- Ho… Buenos días – dijo Ron tratando de salir de su letargo

- Buenos días – saludo ella – En un momento lo atiendo

Terminó de acomodar las botellas y dejó caer la caja para bajar de la escalera.

- ¿En que puedo servirle? – dijo ella acercándose

Se notaba alta pero no tanto como él, Ron noto que tenía los ojos grandes y de color grisáceo, se había quedado mudo nuevamente.

- Hola – expresó ella extrañada por su actitud - ¿Qué se te ofrecía?

- Ah, si – tartamudeó él – Buscaba a mis hermanos, soy Ron Weasley

- Ah, eres hermano de Fred y George, ellos me encargaron el negocio, no se pudieron levantar después del desvelo de anoche, soy Kasandra Zilli, mucho gusto – dijo extendiéndole la mano amigablemente

El silencio se hizo presente de nuevo entre ellos, Kasandra solo le sonreía esperando que dijera algo pero Ron parecía estar más interesado en observarla

- No creo que se tarden mucho ¿Quieres que les de algún recado o prefieres esperarlos?

- ¿eh?...No… - respondió un poco apenado por su conducta – Los espero… Lo siento… es que me parece curioso… - comenzó a tartamudear de nuevo, buscando como iniciar una conversación sin ser muy directo – Eres nueva aquí, ¿cierto?

- Así es – dijo buscando la caja que había tirado para arreglarla y continuar con sus labores – Comencé a trabajar esta semana, tus hermanos han sido muy amables conmigo, ya que no tengo experiencia ni referencia alguna…

No había entendido la pregunta de Ron, o mejor dicho, él no se había explicado, no quería ser atrevido y decirle que ya sabia de ella y su situación. La siguió con la mirada mientras doblaba la caja con las manos y sacaba otra para abrirla y sacar más frascos a acomodar.

Kasandra sintió la mirada atenta del chico sobre ella mientras trabajaba.

- Supongo que te es extraño que lo haga manualmente – comento acertadamente – Aun no tengo varita – Ron la siguió observando mientras acomodaba la nueva mercancía – Estoy ahorrando para comprarla junto con los libros, ya que si la compro solamente haré muchos destrozos.

- ¿Por qué? No es tan difícil – dijo inocentemente, pero se arrepintió al ver un poco de incomodidad y vergüenza en el rostro de ella – Lo siento, no quise ser descortés

- No hay cuidado, es la realidad, soy una bruja mayor de edad que no sabe controlar su magia, supongo que es de extrañarse.

- No debería – dijo decididamente Ron – Es peor saber que no tienes magia y descubrirla de repente sin tener a nadie que te oriente sobre ello, eso le pasa a muchos magos hijos de muggles.

Kasandra lo miró extrañada, no sabia si se estaba burlando o era enserio, acepto la primera teoría, si era hermano de los gemelos, no debía ser tan malo.

- Así me sucedió – se atrevió a decir ella

Ron enrojeció de pena al notar su metida de pata, ella se rió de su reacción.

- No te preocupes, no lo sabias. Mi historia en poco larga de contar, quizá algún día la conozcas.

- Me gustaría – dijo en automático Ron con un tono un poco romántico, Kasandra se extraño un poco de su actitud – Cualquier cosa que se te ofrezca, o alguna pregunta, estoy para ayudarte

- Gracias

Kasandra siguió con su tarea acomodando mercancía mientras Ron esperaba a sus hermanos. Él se sentía incomodo, no sabia de que hablar con ella sin hacerla sentir "diferente", tan poco quería ser entrometido… quizá ayudarla en su trabajo, no… podría sentirse mal por el asunto de su magia…

- ¿Siempre eres tan nervioso? – preguntó sorpresivamente la chica, volvió la mirada a él – ¿O debo sentirme especial de que sea conmigo?

Ron enrojeció nuevamente y ella se divirtió con su expresión

- No quiero que me trates diferente solo por ser ignorante de ciertas cosas…

- ¡No! – se apresuro a interrumpir Ron – En realidad… no quiero incomodarte de nuevo, solo pensaba en querer ayudarte… pero también en no hacer cosas que te hagan sentir mal – Ron tartamudeaba sin darse cuenta y se sintió lerdo al ver que ella se reía… Se sentía nuevamente como un estudiante torpe hablándole a las chicas… Pensaba que ya había superado eso…

- Tranquilo – dijo ella sin dejar de sonreír divertida con la escena – Ya aprenderé, a menos que puedas hacer que me vuelvan a invitar a Hogwarts, creo que me las arreglare sola

Ron no tuvo tiempo de contestar, había clientes entrando a la tienda y Kasandra los atendió, no tardo mucho para que llegaran más y comenzaba a ser imposible tratar de entablar una conversación con ella. Se despidió agradeciendo la compañía para regresar después.

Generalmente las citas arregladas a las que iba eran eso, citas, planeadas donde ambos sabían a que iban. Aunque muchas veces no resultaban, ambos estaban concientes de ir en busca de una pareja, esta vez le resultó muy difícil al joven Weasley comenzar algún tipo de conversación personal, ya no se diga sentimental o romántica, eso no era lo suyo.

Ron había tenido escasa experiencia en ese terreno, en su vida había habido pocas relaciones que podrían llamarse románticas, todas arruinadas por su descuido o por la falta de algo. Por ello había dejado de esforzarse drásticamente por complacer a alguna mujer, ya que aunque daba todo de si nunca era suficiente. A la mente le saltó la ocasión en que salía con Lavander Brown, hizo muchas cosas para conquistarla y al fin que ya era su pareja, esta esperaba que siempre fuera así… eso había terminado mal.

No, Ron había decidido dejar de impresionar o aparentar con cosas que no eran y dar todo de si para no recibir ni las gracias… por mucho tiempo no lo había hecho, pero esta vez… Realmente quería hacer algo por aquella chica, no porque le causara lástima… simplemente por hacer algo por ella…

Pasó junto a la tienda de Ollivander, podría comprarle una varita y enseñarle a usarla… no, eso seria demasiado y quizá lo rechazaría, podría comprar algún detalle, quizá un libro… Esperaba que se le ocurriera algo que lo pusiera en el mapa de ella, que lo hiciera notarse…

Ser notado… Había muchas personas se esforzaban enormemente por lograrlo y generalmente resultaba mal…

Esa siempre había sido la historia de Neville, siempre tratando de esforzarse para lograr ser digno de reconocimiento sin lograrlo casi siempre. Pero ya había superado eso…

Al decidirse por olvidar tratar de complacer a los demás… a sus maestros, a sus compañeros, a sus padres, a su abuela… Al olvidarse de esforzarse por ser digno de algo, nunca se había sentido tan liberado y finalmente fue lo mejor, había logrado ser feliz con lo que hacia y con lo que era.

Cerca del último año lo decidió, y se dedicó a lo que le apasionaba, sin importarle que fuera modesto o poco reconocido, bien sabia que ser herbolario era lo ideal para él. Y así se destacó y pese a las burlas o comentarios de lástima, era feliz trabajando en Hogwarts.

Era el maestro más joven de muchos tiempos y compartía el lugar del favorito por las chicas junto con Lupin. ¿Quién lo había pensado? Neville estaba más que feliz por haber decidido su vida así de lo que había imaginado.

Se encontraba replantando mandrágoras cuando observo una lechuza revolotear fuera del invernadero con una nota. Al desocuparse y leerla se sorprendió un poco.

Neville:

Necesito que me hagas un favor, ¿podríamos vernos en el Caldero Chorreante en cuanto puedas?, Gracias

Ron

Se extrañó por lo abrupto de la situación, pero no dudo en acudir, después de todo era época de vacaciones y tenía bastante tiempo, en cuanto pudo apareció en la conocida taberna del callejón Diagon.

Después de saludarse amablemente y de pedir unas bebidas, Ron fue directo a la situación y le habló de Kasandra.

- Eso es lo que me contó mamá – dijo terminando de contar los detalles – No sé que tan flexible sea Dumbledore con eso, pero pensaba que quizá podrían aceptarla para, no sé, una curso de verano o intensivo, o algo así.

Neville meditó un poco acerca de la situación

- No se pierde nada con preguntar – dijo al fin amablemente – En cuanto regrese le comentaré de la situación y veamos que dice

- Gracias amigo – dijo Ron satisfecho tomando su bebida - ¿Y como vas en tu trabajo? ¿No te aburres?

- Para nada, es lo mejor que pude decidir, me alegró que Hermione no dejó que me rindiera – Neville no quiso hondar en los detalles que le fascinaban pues ya estaba acostumbrado a que la gente no los apreciara como tal. – Por cierto, ¿Has notado que Hermione esta como rara?

- Hermione siempre es rara, últimamente ha estado muy ocupada recabando firmas y apoyo para… algo de mejoras o calidad de vida de los elfos, algo así. – comentó Ron - El primer año se la llevo tranquila con sus creencias para tener cierta posición en el ministerio, pero a mi parecer se apresuro con sus verdaderas intensiones, el mundo mágico no esta preparado para su revolución

- Menos con ese apoyo – reprimió Neville antes de beber – Yo creo que hemos sido afortunados en nuestro primer año en la incursión de nuestras profesiones, pocos como nosotros han logrado tanto en un año

Ron lo miró un poco sorprendido, no se había detenido a pensarlo y era cierto, varios de sus ex-compañeros aun continuaban como aprendices o asistentes, mientras ellos ya tenían un lugar…

- Tienes razón, pero también perdimos muchas cosas – dijo Ron sin pensarlo

Neville notó en los ojos de Ron fantasmas que meditaba, presintió que no era el momento de profundizar en sus palabras, él también conocía la razón de ello.

Su grupo de compañeros, de amigos, se habían centrado en su profesión olvidando cosas como salir con amigos, comidas familiares, eventos sociales o deportivos. Neville coincidía al igual que Ron y Hermione que les falto experimentar más cosas, más aventuras con amigos, más calor familiar… más amor… Pero la realidad es más rápida y termina por alcanzarlos sacándolos salvajemente de su protección infantil.

El tiempo siempre apremia y te lleva a una carrera constante por aprovecharlo. A primera hora del inicio de semana Hermione ya se encontraba en su oficina escribiendo, o más bien, en un pequeño cubículo. Revisaba y motivaba a que las palabras se le vinieran a la mente para su ensayo, con éste pretendía convencer a más gente y obtener la oportunidad de agregar una cláusula para la significación de la vida del elfo. Si por ella fuera, abría ido directo a la abolición de su esclavitud pero incluso los elfos se negarían, una mejor calidad de vida era un mejor comienzo.

Una vez terminado nuevamente la angustia le inundo, tenia que convencer cuando menos a una persona influyente para tener el apoyo suficiente de presentarlo oficialmente y ya tenia muchas puertas cerradas. Se quedo sentado unos momentos contemplando el papel sin verlo. Poco a poco a lo largo del tiempo y de las decepciones su seguridad se había ido mermando, ya poco le restaba de donde sacar fuerzas, pero en esta ocasión tenia la motivación que le había dado Neville… Aun tenia de donde inspirarse de nuevo.

Se levantó decidida a "tocar puertas" pero para su mala suerte su vista se posó en una persona que no esperaba ver, por reflejo se volvió a sentar para evitar que la viera.

En esos momentos no tenia la fuerza para toparse con él, necesitaba guardar esa seguridad para su trabajo, no podía verlo y mostrar su acostumbral máscara de seguridad e indiferencia, por lo menos no ahora que se sentía tan vulnerable.

Pero ahí continuaba, saludando a todo el mundo, en ningún momento en todo el tiempo que había estado ahí lo había visto… jamás se había interesado en socializar, demasiado bueno para aquel mundo. Y ahora estaba ahí, casi siendo amable con quien se topaba, ¿Realmente era Malfoy?

Por primera vez en su vida, en toda su vida, tuvo que tomar las riendas de su vida, no estaba seguro si era por las palabras de Luna, por la muerte de su padre, o porque ya era tiempo. Pero ya no podía quedarse cómodamente mientras los demás solucionaban su alrededor. Ahora tenía que cuidar sus intereses y ya que su padre no estaba, tenia que continuar mostrando que la presencia Malfoy aun tenia peso en las decisiones del ministerio.

Con una pizca de hipocresía y altivez se presentó sin dejar lugar a dudas de que la dinastía de su familia continuaba con él. Quizá no con tanto terror como lo había hecho Lucios, porque el miedo no le permitiría el control de información e influencia, no lo convenía. Luna le había mostrado que había formas menos agresivas de conseguir lo que se quiere.

Mientras analizaba con la vista todo el lugar vio la marañosa cabellera castaña que tanto conocía, sonrió recordando lo que Hermione significaba.