.

.

Hola, soy yo de nuevo Sele.

Aquí voy con otra loca idea. :) :) :)


.

.

.

Si pudiera quedarme contigo

...

" Puedo cambiar esto... ?"

ooo

.

No daba crédito a lo que mis ojos habían visto. Grite con todas mis fuerzas. Solté el espejo. Que cayó al suelo. Estaba boquiabierta. Esta jovencita no podía ser yo.

¡No podía ser cierto!

Esta mañana me levante de la cama más temprano que de costumbre. Me hice una larga trenza. Me mire al espejo, y no era esta imagen, no lo era…

Mi grito había alarmado a los niños, que me observaron sin entender. Si yo no entendía, pues ellos menos.

-¿Jefe, ¿Qué ocurre? ¿Te asustaste de ver tu reflejo?

-…-no respondo, en eso levanto mi mano y me abofeteo en el rostro.

Estaba segura que este era una especie de sueño. Patty había tenido razón, no debí de comer demasiado en la cena.

-¿Te has vuelto loca, Jefe?

Quisiera saberlo, pero lejos de lo que creía no desperté. Al parecer ya estaba despierta. Y tenía la mejilla muy adolorida.

¿Quién me manda a usar toda mi fuerza?

Me toco la mejilla que la siento caliente. Si que soy una bruta. Ahora creo que se lo que sintió Terry cuando lo abofeteé después de que besara en Escocia. No debió ser agradable.

¡Terry! ¿Dónde estaba Terry?

¿En donde estaba yo? Si no era un sueño, entonces...¿Qué?

¿Qué era todo esto?

Si todo esto era real, ¿Qué había sido lo que viví antes? No lo comprendía. Y aun tenia la mejilla roja.

-Si que te afecto esa caída, Candy.-escucho que dice Jimmy.

-¿Caída?-cuestiono tratando de entender que paso.

-¿No lo recuerdas, Jefe?

-No.

-Estabas en el techo reparando en tejado. Parecía que ya habías terminado. Pues nos saludaste desde el techo. Y ya ibas a bajar, pero al parecer la escalera estaba mal apoyada y…

-¿Me caí?

-¿En serio no lo recuerdas, Candy?

-Yo…No lo recuerdo.-

¿Me caí? ¿Cuándo se supone que me caí reparando el tejado?

-Estuviste inconsciente. Nos asustamos, pensamos que te habías muerto.

-¿Muerto? –No entendía. Recordaba estar limpiando, pero no recordaba haber reparado el tejado.

¿O si lo hice?

Sí, repare una vez el tejado, pero no me caí. No me caí porque recuerdo haber pedido que sujetaran la escalera para cuando yo bajara por ellas .Pero no me había caído esa vez.

¿Hoy era ese día? Pero ¡Yo no me caí!

Podría jurar que no fue como Jimmy dice.

Siento que la cabeza me duele. Debe ser verdad entonces. ¿Pero la señorita Candy que? ¿Eso no había pasado? ¿Nada de eso fue real? ¡Estaba confundida! Luego recordé que la carta, la carta…

¡La carta!

Ese era mi único nexo al pasado. Debía ver si dicha carta existía, o si solo había sido un sueño. Me acerque al mueble, miro por encima. No había ningún sobre, entonces lo cambie de posición. Encontré polvo, algunos juguetes que habían ido a parar ahí. Pero no encontré ningún sobre. Solo cogí una escoba y barrí el polvo.

¿Solo había sido un sueño? No podía ser…

No puede ser…

Pero al parecer solo había sido eso…

¡Un sueño!

Tenía la mirada apagada. Le estaba quitando el polvo a los demás muebles.

-Candy, deberías descansar un poco.

-Michael.-lo mire. Me sentía vacía.

¿Solo había sido un sueño? ¿Qué significaba todo? ¿Qué?

-¿Cómo es que…

-Volví de Europa. Y pensé venir a verte.

-¿A mí?

-Sí, vengo y con lo que me encuentro. Tuviste un accidente, menos mal no fue nada serio. ¿Aun te duele la cabeza?

-Un poco.-digo yo tocando mi cabeza. Casi le pregunto sobre como estaba su esposa. Pero dudo que se haya casado.-¿Qué día es hoy, Michael?

-Sábado.

-No, me refiero a eso, sino... a...

¿Cómo saber si solo era un sueño? Haciendo una prueba.

A ver… ¿Qué? ¡Ah, ya se!

-¿Cómo te fue en Europa, Michael?-Debe de decir que "bien, pero que no ha sido fácil".

-A pesar de todo me fue bien, aunque no ha sido fácil, Candy.

Me quedo sorprendida.

Uso las palabras que yo ya sabia.

¡Lo estaba viviendo otra vez!

Salvo lo del accidente que la vez anterior no paso. Pero no, no podía dar por sentado eso. Necesitaba más pruebas. Apneas si escucho que Michael me da detalles de lo que hizo en Francia, cuando se fue como medico militar. E incluso me dijo que había conocido a Flamy. Yo tenía los ojitos muy abiertos. Mi memoria había sido un tesoro, pues recordaba aquella conversación bien.

-Escuche que mañana iras al pueblo a comprar unos víveres. Quiero ayudarte, Candy.

-Gra... gracias...-digo con voz queda, esto es sorprendente. No la amabilidad de Michael, no. Sino que esta conversación ya la habíamos tenido.

¿Podía haber demasiadas coincidencias?

-Así podríamos ponernos al corriente. ¿No crees? ¿Sabes? Incluso podríamos ir por un helado, se que te vendría bien.

-Quizá.

Al día siguiente tal y como me había dicho Michael, me ayudo con los víveres que compre para el Hogar. Vaya que necesitaba ayuda, pesaba mucho. En fin, fue buena idea aceptar su ayuda. No deja de decirme que le parece altruista el hecho que yo ayude en el Hogar.

-Yo fui cuidada en el Hogar desde que me encontraron cerca del Padre Árbol. No solo yo, muchos niños y niñas crecieron ahí. Siempre será un lugar especial para mí.-digo con convicción.

Aunque hay algo que no deja tranquila. Si, adivinaron la carta… No había nada bajo el mueble.

¿Eso que significa?

Lo que se es que estaba barriendo y pasó eso… Y después volví aquí, descubro que estoy viva, y no solo eso sino que soy más joven. Mucho más joven. No solo eso. La hermana María esta aquí junto a nosotros. Aunque no e visto a la señorita Pony en la cena de anoche, así que ella ya murió. Siento una punzada en el pecho, que me deja sin aire. Quiero llorar. Dejo a Michael solo, y me alejo ni bien llegamos al Hogar de regreso. Camino a donde se que ella esta enterrada. Me hinco de rodillas, aun me duele. Observo que aun puesto unas flores en su lapida.

-No… Señorita Pony….-sollozo temblando. No importa en que tiempo se diera, me duele. Me duele mucho. Me doblo angustiada. Recuerdo todas sus palabras, sus consejos.

-Candy…

-Hermana María, no entiendo por que….-pero no puedo ternar de decirlo, pues me tiemblan los labios.

-Llora, Candy. Saca ese dolor de ti.-La hermana María se acerca y me abraza con fuerza. Puedo sentir su dolor, también esta llorando. La abrazo, y dejo que mis lágrimas salgan. Sin contenerlas.

Ahora lo recuerdo. Fue en esta ocasión que… En la que decidí tomar la decisión definitiva de quedarme para siempre en Hogar de Pony. Lo había jurado sobre su tumba, por eso ese seria una promesa irrompible. Pero aun no lo juraba. El dolor me sobrecogía.

No pude hacer nada para salvarla, me sentía culpable. No la había podido curar. No la pude salvar.

¡No pude!

Ella había muerto hace poco. Ya lo estaba evocando con nostalgia. Ahora lo volvía a repetir. No pude dormir esa noche, casi ni cene. Me quede afuera del Hogar, sentaba en una rama alta del Padre Árbol. No dejaba de pensar, y sobre todo recordar.

"Yo… Me quedare aquí siempre. Se lo prometo, señorita Pony." Esas palabras habían sido dichas sobre la tumba de esa noble mujer. Pero aun no las había dicho en esta ocasión.

¿Qué me detenía? Solo debía de prometerlo y cumplirlo...

"Fui a verte."

Era cierto, según mi "encuentro" con Terry, me revelo que había tenido un accidente de tren. Al ir a buscarme.

¡Oh, cielos! ¡Terry! Terry, Terry, Terry… Si no hago nada Terry va a…

No quiero ni decirlo. ¡No quiero! ¡Eso no va a pasar!

No pasara, no y no… Así deba amarrarlo, Terry no subirá a ese condenado tren. No va a tener ese accidente. Es eso… Tal vez sea por eso que esto se esta repitiendo.

¡Debo impedirlo como sea! ¡Como sea!

Sin perder tiempo, lanzo sobre mi maleta mi ropa. Ni siquiera me percato de que, solo lo hago. Me apresuro a escribir una carta a la hermana María, no quiero despertarla. Partiré muy temprano. Estoy contra el tiempo.

¿Dónde estará esa carta?

Estoy segura que revise bajo todos los muebles. Pero no la encuentro.

¡Es tan extraño!

Me tropiezo con algo, son mis botas.

¿Cuánto tiempo estuve andando descalza?

Ahora entiendo porque me agripaba. En fin, me alisto para ir a Nueva York. Justo cuando me estaba yendo observo que ya despunto el alba. Observo al cartero, no se porque me detengo. Y recibo la correspondencia. Son muchas cartas. Quizá este entre ellas. Quizá…

-¿Candy? ¿A dónde vas, Candy?-mira mi maleta, y mi vestimenta arreglada.

-¿Michael?-me sorprendo de ver que esta en el umbral de la puerta. Pero luego dirijo otra vez mi vista en el manojo de cartas que tengo en mis manos. -¡Tampoco esta aquí!

-¿Qué?

-Mi carta… No esta… -empiezo a pensar que dicha carta no existe. Pero veo que el cartero regresa a donde me encuentro yo.

-Es extraño, pero no había visto esta carta. –me dice el cartero.

Abro mucho los ojos.

¿Sera esa?

-Gracias.-casi le arrebato la carta de las manos. Debo parecer una maleducada, pero es importante saber si esta es la carta. Mis ojos se ponen llorosos. -¡Mi carta!-poco me falto para besar ese pedazo de papel. La leo con rapidez… ¡Es esa! ¡Lo es! ¡Viva!

Quería saltar de alegría, pero me concentro. Me fije en la fecha en la que fue escrita. Eso fue… ¡Me la enviaron retrasada! ¡Diantres! (Ya estoy como Terry)

-¡Cielos santos! ¿Por qué no la había recibido antes? ¡No importa! Debo irme de inmediato.-aprieto la carta, y tomo la maleta. Me alejo corriendo.

-¡Candy!-estoy segura que Michael no entiende ni un ápice de lo que pasa. Pero no puedo quedarme a darle explicaciones, no puedo.

-¡Dile a la hermana María que es urgente! Les deje una carta. ¡Adiós!-no dejo de correr.

Aun puedo detenerlo, eso espero.

¡Debo detenerlo!

Terry no puede terminar así… ¡No debe!

Aborde el primer tren que pude. Estoy tan nerviosa.

¿Y si ya es tarde? ¿Si ya es irremediablemente tarde?

-¡No!

No debo pensar en eso... No debo, no ayuda.

Aun me pregunto...

¿Qué paso con Susana? ¿Qué paso con ella?

¿Dejo ir a Terry? ¿Fue eso? ¿Qué paso entre ellos dos?

Sea lo que sea lo averiguare. Tengo que….

¡Tengo que detenerlo!

Junto mis manos, es una mañana fría. Apoyo mi cabeza en la ventana. Estoy nerviosa. No quiero pensar en lo que pasara si no llego a tiempo.

¡No quiero!

Extrañamente me siento vigilada.

¿Serán mis nervios? ¿No puede ir más rápido este tren?

Espero llegar esta vez a tiempo... Me siento cansada, porque casi no dormí mucho anoche. Lanzo un bostezo al cristal. Veo mi reflejo en la ventana. No se porque me siento como la vez que fui a Nueva York a ver el estreno de la obra "Romeo y Julieta", donde actuó Terry. Iba solo a verlo, a iniciar un fututo juntos. Futuro que no se concreto...

.

¿Esta en mis manos cambiarlo?

.

¿Lo esta?

.

.

.

.

.


.

.

.

Gracias por sus valiosos comentarios.

Gracias a:

Palasatenea2018 ,Isabel balabolka ,Patii yaez, gladys, Lectora 1977, Eli, Guest, ArmonicadeTerry y Sol Grandchester.

.

.

¡Saludos!

...

.

Selenityneza

.

.