¡Hola a todos! Quiero agradecer enormemente a todos los que han dedicado de su tiempo a leer esta historia y en especial a aquellos que expresan su apoyo a través de reviews.

Me da gusto saber que algunos de ustedes también seguían esta historia con anterioridad y es todo un placer revivirla para ustedes. Prometo esforzarme para que no sientan el cambio entre lo que había escrito meirich y lo que haré yo.

Los personajes de Hary Potter no me pertenecen.


Capítulo tres

¿Sabes qué existo?

A pesar de sus preocupaciones usuales, Harry se sentía un poco renovado. El ver ese día a aquel niño en el parque le había traído una especie de alegría que era un pequeño respiro al dolor de su alma, porque este no acabaría hasta que no encontrara a Draco y su hijo.

Ya había pasado mas de una semana de que vio a ese niño y aún recordaba su sonrisa y su mirada; y aunque comenzaba a pensar que tenía serios problemas mentales, durante largos y repetidos momentos se le ocurría la idea de que ese niño parecía una combinación casi perfecta de Draco y él. Hasta había ido casi diario al mismo restaurante con la ilusión de verlo nuevamente, pero nada.

–Hola, Severus.– saludó Harry a la imagen de Severus Snape que entraba en su retrato.

–Hola, Harry. Tenía mucho que no te visitaba.

–Sí, hasta pensé que te habías artado de mí.– levantando una ceja.

–Si no me arte de ti cuando estaba vivo, menos ahora.– ambos rieron por el comentario. –Y ¿cómo estas?

–Bien.

–¿A qué se debe ese cambio?– preguntó interesado ante la respuesta de Harry y no el usual "como siempre"

–No sé... Severus, ¿cómo es mi hijo?

–Sabes que no puedo decirte nada.

–No te estoy pidiendo que me digas donde están, llevo cuatro años preguntándote y sé que no me lo dirás. Pero quiero saber de él; cómo es, que le gusta…

–Harry, no pu...

–Por favor, Severus.– interrumpiendo al pocionista. –Sólo quiero saber un poco de él. Te lo pido, cuéntame sólo un poco.– mirándolo con suplica.

–Harry no me mires así. Yo no puedo decirte nada, Draco no me lo permite y no puedo traicionarlo. A demás todo esto lo ocasionaste tú.

–Lo sé.– comenzando a llorar –Sé que todo es mi culpa, pero creo que he pagado. Suficiente castigo es estar lejos de la persona que amas durante tanto tiempo, suficiente castigo es no conocer a tu hijo, no poder estar con él en sus primeros años de vida, no verlo reír, jugar...– la voz de Harry se quebró. –No oírlo decirme papá.

"Eso ha sido suficiente castigo. Sólo te pido que alivies un poco mi alma, que me cuentes un poco de todo lo que me he perdido por culpa de mis errores.

–Harry, desearía poder ayudarte, pero...

–Por favor, Severus. Te lo suplico.

Snape se quedó mirando al chico con lastima. Tenía razón, suficiente había sido su castigo, pero Draco parecía no opinar lo mismo.

–Es hermoso.– comenzó a de ir Snape ante el destrozo emocional de Harry, el cual se sorprendió al escuchar aquella declaración y levanto la mirada al cuadro.

–¿Cómo es?– el jubilo se apoderó de Harry a pesar de las lagrimas que aún corrían por sus mejillas.

–Es un niño hermoso, en todos los sentidos. Su belleza es impactante, sin duda la viva imagen de Draco y tú.– esbozando una sonrisa y provocando un gemido de emoción por parte de Harry. –Es muy inteligente para su edad, tanto que hasta Draco esta sorprendido. Definitivamente el que tú y Draco sean los padres influyó mucho.

–¿A qué te refieres?

–Sus habilidades como mago son extraordinarias, al ritmo que va dentro de muy poco no necesitará su varita.

–Tiene cuatro años, es imposible hacer magia sin varita a los cuatro años.

–Pues para él no parece imposible. Por eso digo que el tenerlos como padres influyo de manera notoria. Si el hecho de que sus padres sean dos magos ya lo hace mas fuerte que el resto de los magos y brujas de su edad, el que esos dos magos sean unos de los más poderosos de su generación, claramente le da ciertas ventajas.

–Es increíble.– mas para sí mismo que para Severus. –Deseo tanto conocerlo.

–Lo sé.

–¿Crees que algún día Draco me permita conocerlo?

–No lo sé.

De pronto una duda que nunca había surgido en la mente de Harry lo llenó de angustia.

–Severus, ¿mi hijo sabe de mí?

–No puedo decirte eso.

–Por favor.– mirando suplicantemente a su interlocutor.

–Lo siento, Harry. Pero eso no lo puedo decir.

–Sev...

–Lo siento, Harry. Debo irme, me llaman en otro lugar.

–Seve...

–Adiós.

Severus desapareció de su retrato dejando a Harry hundido en la duda de sus pensamientos. ¿Su hijo sabría que él existía?

–¡Ya regresaste, Severus!– lo saludo con jubilo aquella voz.

–Por supuesto, de todos mis retratos este es el que más me gusta.

–¿Por qué estoy yo?– preguntó con añoranza.

–No, porque estoy yo.– dijo el rubio al entrar a la habitación, haciendo enojar al pequeño.

–Me quiere más a mí.– replico el pequeño.

–Después discutiremos a quien quiere más Severus, ok. Ahora ve a lavarte que ya es hora de cenar.

El pequeño asintió y salió corriendo.

–Vienes de verlo, ¿cierto?

–Así es.

–¿Cómo está?

–Como puede estar sin ti y su hijo.– con cierto tono de reproche.

–No lo digas en ese tono.

–Me preguntó sobre Scorpius.

–¿Y qué le dijiste?– con cierto pánico en su voz, aunque intentó ocultarlo.

–Sólo que es hermoso y lo rápido que se está desarrollando su magia.

–¿Por qué le dijiste eso?

–Porque necesitaba saber un poco de su hijo, la desesperación lo está atormentando. Pero lo que más me preocupa es una nueva idea que comenzó a rondar su mente y que en verdad lo está afligiendo.

–¿Qué es?

–Saber si Scorpius sabe de él, si es que tan siquiera sabe que existe.

–¿Y qué le dijiste?

–Lo de siempre, que no podía.– vio como el semblante de Draco se volvió en confusión y aflicción profunda. –Draco, ¿no crees que ya ha sido suficiente sufrimiento? Lleva casi cinco años sin saber de ti o Scorpius.

–¿Y crees que yo no he sufrido?– su temperamento cambio inmediatamente ante la pregunta de Severus, haciéndolo explotar en enojo. –¿Crees que yo no sufrí cuando lo vi con otro?, ¿cuando supe que todo mi futuro y felicidad se había echado a perder por su culpa?

–Dragón.- Lo llamó cariñosamente cuando vio como las lagrimas comenzaban a caer por el rostro de Draco.

–¿A caso no sufro cada día por estar lejos de él?

–Entonces cámbialo, Dragón. Permítele acercarse.

Draco lo miro directamente y por primera vez en tanto tiempo Severus vio que la mirada de Draco albergaba un poco de duda.


¿Qué les pareció?

Espero que les haya gustado tanto como a mí y prometo que se pondrá mejor.