Holaaaa! =) Bueno, aquí estoy con otro capítulo... debería de ser el último pero creo que al final habrá epilogo... jajaja No se cuando eso sí, porque como sabeís las actualizaciones rapidas no son lo mio en estos últimos años (Lo siento) Pero ahora q ya terminé la carrera y que lamentablemente no tengo trabajo... espero poder dedicarme un poco más a mis fics abandonados... Eso sí, adelanto por si se pasa x aqui algun lector/a de Apariencias que muy a mi pesar dudo que llegue a terminar la historia... lo lamento muchisimo.. pero hace por lo menos año y medio que no actualizo y casi ni me acuerdo del hilo conductor d la historia. No es una decisión fija, porque soy reticente a dejarla a medias.. pero como ya digo.. tendría q leermela entera d nuevo y ver si me vuelve la inspiración y las ganas d terminarla...
Lo que si puedo asegurar es que Impotencia no quedará a medias... más q nada porque como vereís después d leer este capitulo, poco queda ya por contar... asiq espero poder terminarla pronto!
Sin más os dejo con el capitulo, no sin antes agradecer a las q todavía os pasaís x aqui a pesar de lo desastre q soy actualizando, y sobretodo a todasy cada una de las personas q me dejaron un review en el anterio capitulo! Mil gracias! Espero q disfruteis de este capi!
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Capitulo 3. Enfrentamientos
La oscuridad reinaba en la Mansión Malfoy cuando el estruendo de la chimenea resonó por el amplio comedor. Sin perder la elegancia, Draco salió de la chimenea que coronaba la sala con una expresión mortalmente seria. Tras él salió Hermione, achinando los ojos para intentar divisar algo en medio de aquella oscuridad.
Draco se encontraba parado frente a la larga mesa del comedor, escrutando lentamente la sala, buscando algún indicio de que su madre se encontrase por allí. Hermione se colocó junto a él y agarró su mano con fuerza, tratando de calmarlo y de darle todo su apoyo al mismo tiempo.
-¡Madre!- exclamó de pronto Draco, sobresaltando a la castaña que dio un pequeño brinco. - ¡Madre!- repitió al cabo de uno segundos al no recibir respuesta.
Más lo único que recibió de nuevo, fue el eco de su propia voz rebotando en aquellas oscuras paredes.
-Te dije que no eran horas de venir, Draco. –le susurró Hermione con calma.- Seguramente tu madre ya esté dormida. Lo mejor será que volvamos mañana.- sugirió aún sabiendo que Draco no cedería tan fácilmente.
-No.- dijo Draco con rotundidad.- Si está dormida, la despertaré. No pienso prolongar esto ni un segundo más.
-Draco, por favor te lo pido. Has aguantado un mes… no te costará nada esperar una noche más…
-Basta, Hermione. Por mucho que insistas no conseguirás nada.- aseveró Draco fijando su mirada gris en ella.- Me conoces, sabes de sobra que no soy de los hombres que se quedan de brazos cruzados ante el primer obstáculo que se encuentra. Ya no.
Y Hermione sabía que eso era cierto. Después de la guerra, Draco había cambiado mucho en ese aspecto. Había aprendido que la vida puede escaparse de las manos en un suspiro y sin apenas darte cuenta, y había llegado a la conclusión de que si eso llegase a pasarle, querría morir con dignidad y no arrepintiéndose de todas las cosas que había dejado de hacer por ser un maldito cobarde. Y la primera muestra que dio de ese cambio fue precisamente luchar por ella, por lo que había empezado a nacer en él cuando empezaron a pasar tiempo juntos tras la guerra. Hermione estaba convencida de que si Draco no hubiese luchado por sacar adelante su relación, si no se hubiese esforzado por sacar a relucir sus más profundos sentimientos, ninguno de los dos estaría ahora mismo allí.
- De acuerdo. Vayamos a buscar a tu madre.- cedió finalmente Hermione, que no había soltado la mano de Draco en ningún momento.
Se pusieron en marcha pero no habían dado más de dos pasos cuando un pequeño ¡plop! les sobresaltó.
-¡Amo Malfoy! -dijo una pequeña voz chillona.
Ambos dieron un brinco ante la inesperada aparición de la elfina encargada de mantener la limpieza y el orden en la mansión Malfoy.
-¡Trixie! ¿Se puede saber que haces?¡No vuelvas a aparecer de esa manera!- le regañó el rubio que todavía respiraba aceleradamente.- ¡Casi nos matas del susto, maldita sea!
-¡Draco! No le hables así.- le reprochó Hermione ante lo que el rubio rodó los ojos.- No le hagas caso Trixie, no pasa nada.
-Trixie siente mucho haber asustado al señor y la señorita, pero Trixie tenía órdenes de informar al joven amo en cuanto viniese a la mansión, señor.- dijo atropelladamente la elfina.
-¿Informarme?- preguntó extrañado Draco.- ¿De qué exactamente?
-De que la ama Narcissa ha tenido que abandonar el país durante unos días porque ha habido un problema en una de las empresas Malfoy de Europa, señor.- dijo la elfina.- Y ha ordenado a Trixie que le dijese al joven amo que no se preocupase de nada, que ella se encargaría de resolverlo y que le avisaría en cuanto volviese de nuevo, señor.
-¿Me estás diciendo que mi madre no está aquí?- preguntó Draco comenzando a enfurecerse y sin poder creerse aún lo que sus oídos estaban escuchando.
-Sí señor, eso es lo que Trixie ha dicho.- dijo la elfina con temor a haberse expresado mal.
-¿Y no te habrá dicho mi madre, por casualidad, durante cuánto tiempo va a estar ausente, verdad Trixie?- quiso saber Draco, que hacía esfuerzos inhumanos para tratar de conservar la calma.
-La ama Narcissa le dijo a Trixie que el joven amo preguntaría eso.- le dijo Trixie.- Y me dijo que en ese caso tendría que decirle que no estaba muy segura, pero que como mucho no tardaría más de dos semanas en volver, señor.
-¡¿DOS SEMANAS?- exclamó Draco, ya sin ningún tipo de autocontrol.
-Draco… cálmate…- le susurró Hermione al ver como la elfina temblaba como una hoja.
Trixie se encogió todo lo que pudo y fijó su mirada en el suelo. La ama Narcissa también le había dicho que el joven amo podría tener esa reacción y que si eso se daba, es que había descubierto su pequeño secreto. Y Trixie tenía unas órdenes muy concretas para ese caso.
-S-s-sí, señor. Y la ama Narcissa dijo que si el joven amo se enfadaba cuando le informara de su ausencia tenía que darle un mensaje más.- añadió en un susurro la elfina.
-¿Qué mensaje, Trixie?- preguntó Hermione con dulzura puesto que Draco no estaba en condiciones de seguir preguntando a la elfina.
La elfina dudó unos instantes, pues no había sido Draco el que le había preguntado y no sabía si estaba autorizada a contestarle a la novia del joven amo.
-Hermione te ha hecho una pregunta. Responde.-dijo Draco con brusquedad.
-La ama Narcissa me ordenó que le dijera que sentía mucho tener que haber recurrido a la magia para dar un escarmiento al joven amo.- comenzó a decir Trixie.- Y que sentía no poder retirar el hechizo del joven amo antes de partir.
-¿Qué lo siente?- exclamó Draco ofuscado.- ¡Si lo sintiera me hubiese retirado el hechizo en cuanto se dio cuenta de lo que estaba haciéndome, maldita sea!
Draco comenzó a caminar de un lado para otro, pasándose continuamente las manos por el pelo y maldiciendo por lo bajo.
-Trixie, ¿hay algo más que tengas que comunicarle a Draco?- preguntó Hermione, pues si la elfina había terminado de dar los mensajes pertinentes, lo mejor sería que se fuera y que le dejase a ella lidiar con la furia del rubio.
-La ama Narcissa dijo a Trixie que si el joven amo se enfurecía mucho, debía decirle que se tranquilizase.- dijo la elfina con temor, pues sabía cómo se las gastaba el humor de su joven amo.- Que si había sido capaz de aguantar un mes hechizado, no le supondría mucho problema aguantar un par de semanas más.
Draco paró su caminata bruscamente y lanzó una mirada asesina a la elfina de su madre como si de ella misma se tratase, porque sabía que ese comentario había sido dicho por su madre con intención de enfurecerle más de lo que ya estaba.
-Dime ahora mismo en que empresa de Europa se encuentra mi madre, Trixie.- dijo Draco acercándose con rapidez a la elfina y fulminándola con la mirada.- ¡Es una orden! ¡Responde!
-Trixie jura que no lo sabe, señor.- respondió atropelladamente la elfina. –La ama Narcisa no quiso decírselo porque no quería que el joven amo fuese a buscarla y armase un escándalo en la empresa. Dijo que eso daría una mala impresión, señor.
Draco soltó una maldición y después fulminó a la elfina con su penetrante mirada.
-Desaparece de mi vista, Trixie.- dijo Draco de pronto.- ¡Hazlo ahora si no quieres pagar las consecuencias!
La elfina no se lo pensó dos veces tras aquella amenaza y con un fuerte ¡plop! volvió a desaparecer del comedor de la mansión Malfoy.
-Draco, no debiste amenazarla… ella es una simple mensajera…- dijo Hermione un poco molesta por como Draco había tratado a la elfina.
-Sinceramente Hermione, en este momento me importa una mierda si he tratado a esa elfina como tu estúpida fundación establece.-escupió con rabia el rubio.- Por si no lo has notado, tengo cosas más graves de las que ocuparme.
-En primer lugar, mi fundación no es estúpida.- dijo Hermione con enfado.- Y en segundo lugar, que estés enfadado con el mundo no te da derecho a comportarte como un reverendo imbécil con todos los que en él habitan.
-Me comportaré como me salga de las narices, Granger.- exclamó ya sin ningún tipo de autocontrol. Había perdido los nervios y sabía que se arrepentiría de ello más tarde, pero no podía evitarlo.
-¿Granger?- preguntó dolida Hermione. Hacía meses que no se dirigía a ella por su apellido de una forma tan despectiva como acababa de hacerlo.
Draco suspiró y después de dirigirle una mirada en la que Hermione pudo vislumbrar algo de arrepentimiento, se encaminó a la chimenea.
-Mira, lo último que quiero ahora es discutir contigo también. Necesito estar solo, ordenar mis ideas. Calmarme un poco porque sino terminaré pagándolo contigo, y créeme, eso es lo último que quiero.- dijo Draco sin siquiera mirarla.- No me esperes, dormiré en casa de Blaise.
Y sin esperar respuesta de la castaña, abandonó la mansión Malfoy dejando a Hermione parada en medio de su comedor, aún sin creer todo lo que acababa de pasar.
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Efectivamente, Draco no apareció por casa esa noche, ni tampoco las dos siguientes. Hermione sentía que su alma se estaba despedazando poco a poco y no sabía cómo evitarlo. Había intentado hablar con Draco al día siguiente de su visita a la Mansión Malfoy con la esperanza de que estuviera un poco más calmado, pero Blaise le dijo que se había pasado la noche bebiendo y que no estaba en condiciones de tener una conversación con ella.
Finalmente, cuando Draco volvió, consiguieron mantener una conversación civilizada durante un rato, pero el rubio volvió a perder los nervios con facilidad y terminó durmiendo en la habitación de invitados. Hermione dio su brazo a torcer a la mañana siguiente, pues lo último que quería era estar peleada con Draco ahora que estaba pasándolo tan mal, porque en esos momentos era cuando necesitaba su máximo apoyo.
Sin embargo, las cosas se habían enfriado entre ellos durante esa semana, apenas hablaban, dormían separados en la cama, sin apenas rozarse y los besos brillaban por su ausencia. Hermione intentaba acercarse al rubio, pero él estaba arisco, apenas hablaba y cuando ella trataba de besarle, él le agarraba la cara con suavidad y depositaba un tierno beso en su frente. La castaña estaba desesperada ante la actitud de Draco y ya no sabía que más hacer.
-Jamás había visto a Draco así.- comentó Pansy, que junto a Ginny habían ido a tomar el té con Hermione aquella tarde de miércoles, aprovechando que Blaise se había llevado a Draco a dar una vuelta para ver si se despejaba un poco.
La castaña acababa de contarles lo distante que estaba Draco con ella y el poco caso que le había hecho durante la semana pasada.
-Yo tampoco… Sé que esta situación le está superando, pero no entiendo porqué está tan distante conmigo.-dijo Hermione con tristeza.
-Eso es lo que más me extraña.- dijo ahora Ginny.- Draco ha luchado mucho por sacar vuestra relación adelante… No es lógico que después de todo lo que habéis tenido que pasar se comporte así contigo, Herms.
-Ya lo sé…- aseguró Hermione.- A lo mejor lo que pasa es que con todo esto se ha dado cuenta de que en realidad lo que mantenía a flote esta relación era el sexo… Y ahora que eso falta… ha visto que en realidad no siente absolutamente nada por mí y no sabe como decírmelo.- añadió la castaña, pues, en los últimos días era esa la única explicación que encontraba al extraño y distante comportamiento de Draco.
-¡No digas estupideces, Hermione!- exclamó Pansy enfadada.- Draco te quiere, estoy segura. Le conozco desde que éramos unos críos y no ha mirado a nadie como te mira a ti, ni a tratado a alguien con tanto mimo y cariño en su vida como lo ha hecho contigo.
-No dudo que antes me quisiera, Pansy. –dijo Hermione con los ojos húmedos.- Pero ahora todo es distinto. Le estoy perdiendo, lo sé.
Ginny se levantó de su asiento y corrió a abrazar a la castaña que había dado rienda suelta a sus lágrimas. Pansy hizo lo mismo sin dudarlo.
-No te preocupes Herms. Lo único que ocurre es que Draco tiene el orgullo herido.- le susurró Pansy con calma.- Sabes lo importante que es el sexo para los hombres, especialmente para ese rubio orgulloso que tienes por novio. Los muy estúpidos siempre le dan más importancia de la que en realidad tiene.
-Pansy tiene razón, Herms.- dijo Ginny.- Estamos hablando de Draco Malfoy. Por mucho que haya cambiado y haya conseguido amarte, su orgullo masculino aún está por delante de todo eso y lo único que le reconcome las entrañas es no poder satisfacerte como él quisiera y como te mereces.- añadió la pelirroja con una sonrisilla traviesa.
-¡Ginny!- le reclamó la castaña mientras le daba un golpe en el hombro.
-Estoy de acuerdo con Gin.- dijo Pansy sonriente.- Es estúpido que se aleje de ti por ese motivo, si. Y estoy segura de que no se está dando ni cuenta de que haciendo eso en vez de hacerte un favor, te está haciendo pasar un mal rato. Pero dale tiempo, recapacitará.-le aseguró la morena dándole un achuchón.
-Más le vale que sea así…porque no sé cuánto tiempo aguantaré esta situación.
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-La estás cagando, ¿lo sabes, no?- preguntó Blaise al rubio mirándole con reproche.
Ambos estaban sentados en un banco de un parque cercano a la casa de Blaise. Observaban a la gente pasar desde hacía unos minutos, y el moreno no había podido aguantarse más y había roto el silencio para poner en su sitio al rubio, pues su comportamiento estaba siendo de lo más estúpido los últimos días.
-No sé de qué me estás hablando.- contestó el rubio mirándole con intensidad mientras cruzaba con elegancia las piernas a la altura de los tobillos.
-¿Qué no lo sabes?- exclamó el moreno enarcando una ceja.
-No, no tengo ni la más remota idea.- dijo Draco con seguridad.
-No me tomes por imbécil, Malfoy. No soy Crabbe, ni mucho menos Goyle.- dijo Blaise mirándole con reprobación.
-¿En serio? Cualquiera lo diría.-bromeó Draco.
-No puedo creer que te queden ganas de bromear después de todo lo que te está pasando.- dijo Blaise negando con la cabeza lentamente.
-¿Te refieres a mi impotencia?- preguntó Draco tensándose ligeramente.- Llevo tanto tiempo así que casi me he acostumbrado.- añadió con sarcasmo.
-No me refiero únicamente a eso, Draco.- dijo Blaise.
-¿Entonces a que otra cosa te estás refiriendo?- cuestionó Draco a su amigo.
-¿Qué a que otra cosa me estoy refiriendo?- preguntó aún sin creérselo Blaise. Draco asintió con parsimonia.- ¿Acaso no te has dado cuenta de cómo estás tratando a Hermione estos días? Desde que te enteraste de que tu madre, causante de tus males, estaba fuera del país y que no volvería en al menos dos semanas, apenas has hablado con Hermione.
-Sí que he hablado con ella.- dijo Draco mientras desviaba la mirada hacia una fuente cercana, entreteniéndose viendo el agua caer.
-Sí, por supuesto. Porque decirle buenos días y buenas noches cuenta como una conversación. Por no hablar de las contestaciones tan "amables" que le das últimamente.- dijo Blaise rodando los ojos. Draco se mantuvo en silencio con las mandíbulas fuertemente apretadas.- ¡Vamos Draco! Vives con ella, ¿acaso no la has visto? Anda como un alma en pena porque apenas le diriges la palabra ni te acercas a ella más de lo necesario.
-Blaise… tú no lo entiendes…
- ¿Y que se supone que tengo que entender?- preguntó el moreno con parsimonia.- Es tu chica, ¡por Merlín! Se supone que…
-¡Se supone que debería darle todo lo que se merece, y hoy por hoy no puedo hacerlo, Blaise!- dijo Draco con tono brusco.
Blaise suspiró. Que idiota podía llegar a ser Draco, por Merlín.
-Draco, no seas imbécil. Lo único que Hermione necesita en estos momentos es que estés a su lado y que le demuestres que a pesar de lo que está pasando, sigues con ella.- le dijo Blaise con dureza.
-Ella ya sabe que estoy a su lado.- dijo Draco desviando la mirada.
-No, no lo sabe. Y el hecho de que ahora estés tan distante con ella no ayuda a sacarla de su error.-le recriminó el moreno.
-¿Te lo ha dicho ella?- preguntó con temor Draco, fijando su grisácea mirada en su amigo.
-No ha hecho falta. Conozco lo suficiente a la castaña como para haberme dado cuenta sin que ella me dijese nada. –explicó Blaise.- Parece que has olvidado que tu chica es como un libro abierto.
Draco sonrió de lado. Era cierto, podía leer a Hermione con una sola mirada. Pero esos días había estado tan distante y distraído que apenas había reparado en ella. Pero es que no podía soportar el hecho de no poder estar con ella plenamente. Sabía que Hermione no le reprochaba nada, pero él se sentía mal igualmente por no poder complacerla en todos los sentidos.
-Sé lo que estás pensado.- dijo de pronto Blaise. Draco no se había dado cuenta de que un silencio denso les había rodeado.- Pero puedo asegurarte que lo último que pasa ahora por la cabecita de esa castaña es que necesita un buen revolcón.
-Ya lo sé, pero eso no hace que me sienta mejor.- masculló el rubio.- Sabes tan bien como yo quién lleva los pantalones en nuestra relación. Hermione destaca en todo, es inteligente, divertida y preciosa. Lo único en lo que puedo destacar un poco con ella es en el sexo, y me lo han arrebatado. Me siento poco hombre a su lado, ¿entiendes? Siento que no me la merezco.
Blaise soltó una risa burlona.
-Jamás pensé vivir lo suficiente para escuchar decir algo así al gran Draco Malfoy.- se burló el moreno.- Pero no te quites méritos, tu tampoco estás tan mal. Es cierto que a veces, como estos días, te comportas como un completo idiota, pero hay que reconocer que inteligencia no te falta.- le halagó.- Y en cuanto a tu atractivo, no creo que tengas queja alguna. ¿O tengo que recordarte que en Hogwarts sólo tenías que chascar los dedos para tener a una chica en tu cama?- trató de animarle.
-Muy gracioso.-comentó el rubio rodando los ojos. –Pero sabes de sobra que la mitad de esas arpías sólo estaban conmigo por mi fortuna y por mi apellido. El hecho de que fuese atractivo simplemente les facilitaba las cosas.- añadió Draco con indiferencia mientras Blaise sonreía de lado.
-Eso es cierto. Y por eso Hermione es diferente a ellas. Pero eso es algo que tú ya sabes, ¿no? -le recordó Blaise. Draco le miró y asintió levemente.- Ella nunca ha buscado tu fortuna; lo único que ha buscado siempre ha sido destruir esa coraza de misterio que creas a tu alrededor para descubrir al verdadero Draco Malfoy.
-Y ha tenido mucho éxito en esa destrucción, al parecer.- dijo Draco con hastío.- Sólo hay que ver en lo pringado y blandengue que me he convertido por su culpa.
-No seré yo el que niegue ese hecho.- se burló Blaise. Draco le miró con cara de pocos amigos.- Pero tienes que reconocer que has salido ganando con el cambio.
-No tengo yo muy claro quien ha sido el que más ha ganado con esto…-murmuró Draco más para sí que para que Blaise le escuchase.
Blaise volvió a reír, pero esta vez lo hizo abiertamente. Lo cierto era que Granger había cazado y bien cazado a Draco, y por mucho que él se esforzase en alejarse de ella, sabía que sería en vano, porque esos dos estaban hechos para estar juntos. Siempre y cuando su amigo no siguiese comportándose como un imbécil, claro. No sabía por cuánto tiempo más daría de sí la paciencia de la castaña, pero por lo que había visto, ésta estaba al límite.
-Bromas aparte Draco, como amigo tuyo que soy, me veo en la obligación de decirte que como sigas comportándote así con Hermione la perderás.- dijo el moreno muy serio.- Y creo conocerte lo suficiente como para saber que eso es lo último que quieres.
Draco miró con intensidad a Blaise durante unos instantes y después suspiró con cansancio.
-Odio que me conozcas tan bien.- fue lo único que dijo el rubio para después ponerse en pie.
Blaise sonrió de lado y se dispuso a seguir a su amigo.
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Cuando Draco llegó a casa, Hermione estaba sentada en su sillón favorito, leyendo uno de esos tomos imposibles de sostener durante más de un minuto seguido sin que los brazos se resintiesen. El rubio se acercó a ella silenciosamente y se posicionó detrás, para luego inclinarse y depositar un suave beso en la coronilla de la castaña, pudiendo aspirar su atrayente olor.
-Hola…-susurró el rubio.
Hermione suspiró y después de cerrar durante unos segundos los ojos, respondió.
-Hola Draco.- dijo ella con suavidad.- ¿Lo has pasado bien con Blaise?
-Bueno… ya sabes que Zabini puede llegar a ser un poco insoportable a veces. Pero es un buen amigo –dijo sonriendo de lado. La castaña se limitó a hacer un leve asentimiento de cabeza.
Se produjo un silencio durante el cual Draco se fue a sentar en el sillón junto al de Hermione y fue entonces cuando reparó en la carta que estaba depositada en la mesita cercana.
-La ha traído una lechuza hace unos diez minutos.-habló Hermione al ver que el rubio había reparado en ella.- Es para ti.
-¿De quién es?- preguntó Draco alargando la mano para alcanzarla.
-No lo sé, no me correspondía a mí abrirla.- dijo Hermione con voz queda.
Draco abrió con premura la carta y la leyó con rapidez. Cuando terminó de hacerlo se levantó con brusquedad y miró a Hermione con intensidad mientras estrujaba la carta entre sus manos.
-Mi madre ha regresado.-dijo con voz ronca y con la respiración acelerada.
Hermione cerró el libro y se levantó también. Se acercó al rubio y le agarró la cara con suavidad. Se miraron con intensidad durante unos segundos y después Hermione habló.
-No iremos allí hasta que no te tranquilices un poco Draco.-murmuró Hermione con lentitud mientras retiraba la carta de las manos del rubio.
Draco cogió aire y lo expulsó con lentitud, sin dejar de mirar aquellos ojos castaños que tanto le atraían y tranquilizaban a la vez.
-Estoy todo lo tranquilo que la situación me permite estar, Hermione.-dijo al cabo Draco.- No tiene sentido alargar más el encuentro con mi madre. Quiero que todo vuelva a ser como antes…
Hermione le miró durante unos instantes y después suspiró rendida, sabiendo que él tenía razón y que nada ganaban retrasando lo inevitable. Además, ella también quería que todo volviese a la normalidad. Echaba de menos al Draco del que se había enamorado.
-Está bien, pero recuerda lo que hablamos la semana pasada antes de ir a la Mansión Malfoy, debes intentar conservar la calma dentro de la medida de lo posible.- trató de convencerle la castaña.
-Hermione…
-Draco, prométemelo. Por favor…- suplicó Hermione.
El rubio miró a Hermione y supo que no podría negarle nunca nada. Así que asintió y cogiéndole de la mano, se dirigieron hacia la chimenea.
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Cuando llegaron a la Mansión, nada quedaba de la penetrante oscuridad que les había recibido en el comedor la otra vez. Todo estaba, según la opinión de Hermione, exageradamente iluminado, resaltando la elegancia de la estancia de forma excesiva. Además, había otra sutil diferencia. Trixie se encontraba allí, tiesa como una estatua, con sus orejas picudas orientadas hacia el techo y vestida con un vestido que bien podría haber pertenecido a una muñeca muggle.
-Trixie esperaba al joven amo y a la señorita.-habló la elfina en cuanto dieron dos pasos para alejarse de la chimenea.- La ama Narcissa les está esperando en su despacho, señor.- y dicho esto, la elfina desapareció ante sus narices.
A Draco le enfureció sobremanera que su madre hubiese mandado a la elfina doméstica en vez de haber sido ella la que hubiese salido a recibirlos. Y Hermione lo percibió porque estrujó con fuerza desmedida la mano que aún sostenía la suya.
-Bien, terminemos con esto cuanto antes.-dijo Draco con tono osco, mientras emprendía el camino con pasos fuertes y decididos, tirando de la castaña, que andaba un par de pasos por detrás de él.
-Draco.- le llamó Hermione tirando de su mano ligeramente, obligándole a detenerse para que la mirase.- Recuerda lo que me has prometido antes de salir de casa.
Draco la fulminó con la mira. Estaba ya bastante cabreado como para que encima llegase ella a recordarle las estúpidas promesas que le había hecho hacer.
-Conservo mi memoria en perfectas condiciones, Hermione. No necesito que me recuerdes lo que prometo cada dos por tres.- soltó con brusquedad.
Pero nada más terminar esas palabras, o más bien al ver la expresión de sorpresa seguida de furia e indignación que cruzó por la cara de la castaña, se arrepintió de haberlas dicho. Estaba enfadado y rabioso y no hacía más que pagarlo con ella. Y supo que la había vuelto a cagar del todo cuando Hermione soltó su mano con rapidez y brusquedad.
-Entonces tampoco creo que sea necesario que yo esté aquí. Salta a la vista que te vales por ti solo para todo.- dijo con amargura para después darse la vuelta y dirigirse de nuevo a la chimenea.
-No…Hermione, espera… no quería…
-¿No querías qué, Draco?- le interrumpió Hermione dándose la vuelta para enfrentarle.- ¿Tratarme como si fuera tu maldita recordadora? - exclamó con rabia.
Había aguantado con entereza el mal humor de Draco esas últimas semanas porque sabía que lo que estaba pasando no era fácil para él. Pero al parecer él se olvidaba con frecuencia de que para ella tampoco estaba siendo un camino de rosas.
-He aguantado sin rechistar tus malas contestaciones y tu indiferencia de los últimos días porque sé que esto no está siendo fácil para ti. Pero ya no aguanto más Draco. -tímidas lágrimas empezaron a caer por sus mejillas. – Estoy cansada de todo esto. Cansada de que te olvides de que lo que a ti te pase también me afecta a mí, porque somos una pareja. O al menos lo éramos hasta hace unos días…
-Hermione, ¿Qué estás…
-No, déjame terminar.-le cortó para después tomar una bocanada de aire, buscando la fuerza necesaria para continuar.- Al igual que tú, conservo mi memoria en perfectas condiciones y recuerdo lo que me dijiste en el sofá de casa cuando me contaste lo que te estaba pasando.- hizo una ligera pausa durante la cual no dejó de mirar a los ojos de Draco. Éste se mantuvo en silencio, dándole tiempo para continuar hablando.
- Dijiste que me querías. –soltó con un sollozo.- Y juro que quiero creer en tus palabras, principalmente porque yo también te quiero Draco, y nada me haría más feliz que saber y sentir que ese sentimiento es correspondido.
-Sabes de sobra que lo es, preciosa…- dijo Draco mientras daba un paso hacia ella, sólo para ver que las lágrimas seguían cayendo libres por sus mejillas.
-No, Draco, ya no sé lo que sientes. Tu comportamiento hacia mí los últimos días me ha hecho dudarlo. Si me quisieras como dices no me habrías tratado como lo has estado haciendo. Durante estos días no me has abrazado ni una sola vez, apenas me has besado y no has cruzado conmigo más palabras de las necesarias. Te has alejado de mi poco a poco y yo ya no se qué hacer para evitarlo. ¿Pero sabes que es lo peor? Que con tu comportamiento lo único que me has demostrado estos días es que lo más te importa de nuestra relación es el sexo.
-¿Qué?- Draco estaba sorprendido por las dudas de Hermione. Pero en el fondo sabía que esas dudas eran solamente culpa suya, porque la había estado descuidando los últimos días.- No, preciosa… no es lo que piensas…- habló cuando logró salir de la sorpresa inicial.
-¡¿Acaso sabes que es lo que pienso, Draco?- exclamó Hermione, ya sin poder contener las lágrimas.- ¡¿Cómo puedes saberlo si llevas días sin hablar conmigo, sin molestarte en preguntarme qué tal estoy o cómo me siento?
Draco la miró con intensidad, y después explotó.
-¡Tienes razón, maldita sea!- exclamó Draco.- ¡Es cierto que he estado distante estos días y que te he tratado terriblemente mal! ¡Me he comportado como un gilipollas y lo siento, pero eso no quiere decir que sólo me importe el sexo, Hermione!
-Permíteme que lo dude…-murmuró la castaña secándose las lagrimas con la manga de la túnica.
-¡Por Merlín, Hermione! ¿Qué quieres que te diga? Dime, ¿qué tengo que hacer para que me creas?- preguntó Draco pasándose las manos por el pelo con desesperación.
-Deberías saberlo ya. Pero si tengo que ser yo la que te diga qué quiero oír, no tengo nada más que hacer aquí.-dijo con decisión la castaña. Draco la miró con los ojos desorbitados.
-¿Qué estás queriendo decir, Hermione?- preguntó mientras se acercaba a ella y la tomaba por los hombros. – Dime que no es lo que creo…
-Lo siento Draco, yo era la primera que quería evitar esto, pero no lo aguanto más.-susurró volviendo a llorar y sintiéndose perturbada por su cercanía.- Será mejor que me vaya. Suerte con tu madre.
-¡NO!- bramó Draco impidiendo que ella se librase de su agarre.- ¡No podemos terminar así! No después de todo lo que hemos tenido que pasar, preciosa…
-Draco… No hagas esto más difícil…Suéltame, por favor… -suplicó Hermione mientras miraba al suelo, incapaz de mantenerle la mirada.
-No pienso hacerlo.
Y sin cruzar una palabra más, alzó la barbilla de la castaña y se abalanzó sobre sus labios entreabiertos, devorándolos con ansia. No recordaba la última vez que la había besado así, pero sí sabía que había echado de menos hacerlo. Y también sabía que no iba a permitir que ella se le escapase de las manos.
Sin embargo y aunque Hermione le había correspondido al beso con la misma intensidad, supo que algo no iba bien cuando ella apoyó sus manos en su pecho y le empujó con fuerza. Lo que Draco no sabía, es que esa acción le había costado a Hermione más de lo que jamás hubiese imaginado.
-¡Basta, Draco!- dijo alejándose unos cuantos pasos de él.- Esto se acabó. Cuánto antes lo asumamos mejor será para los dos y antes dejaremos de hacernos daño.
-Te equivocas, aquí no se ha acabado nada.- le dijo con voz dura.- Tú eres mía, siempre lo has sido. Así que ni se te pase por la cabeza que eso va a cambiar.
-Adiós, Draco.- fue la respuesta que obtuvo de la castaña que ahora lloraba más intensamente.- Cuídate mucho.
Y sin dar tiempo a Draco a decir nada más corrió a la chimenea y desapareció entre las llamas verdes.
-¡HERMIONE!- gritó Draco con desesperación corriendo hacia la chimenea.- ¡Maldita sea, vuelve aquí! ¡No hemos terminado esta conversación!- exclamó aún sabiendo que era imposible que ella le escuchase.- ¡Te quiero, joder! ¡No puedes hacerme esto!- golpeó con fuerza la repisa de la chimenea, haciéndose tanto daño que soltó un fuerte gruñido.
-¿Qué son esos gritos?- resonó la inconfundible voz de Narcissa Malfoy por el comedor.- Draco, querido, ¿qué ocurre? ¿Te encuentras bien?- preguntó con suavidad, al ver a su hijo apoyado con ambas manos en la repisa de la chimenea y con la cabeza entre los brazos, clavando la mirada en el suelo.
Draco elevó la cabeza y dirigió a su madre una mirada furibunda.
-No, madre, no me encuentro bien.- dijo con tono osco, arrastrando las palabras de forma exagerada.- Y todo es culpa tuya y de tu maldito hechizo de impotencia.
-Draco, hijo, siento mucho haberte hechizado, pero era necesario.- dijo con calma Narcissa.
-¡¿Qué era necesario? ¡¿Necesario para qué, maldita sea?- exclamó de nuevo Draco acercándose a su madre y mirándola con odio.- ¡¿Para perder a la mujer de mi vida? ¡Pues enhorabuena, madre! ¡Lo has conseguido!
-¿De qué hablas, Draco? ¿Le ha pasado algo a Hermione?-preguntó Narcissa con cierto tono de preocupación.
Draco tomó aire buscando calmarse un poco antes de hablar.
-Me ha dejado. Espero que estés contenta.- le dijo Draco con voz de ultratumba.
-¿Qué?- exclamó extrañada su madre.- ¿No te habrá dejado por…?
-No, madre, ella me ha estado apoyando todo este tiempo. He sido yo el que por culpa de tu maldito hechizo he terminado distanciándome de ella y echándolo todo a perder.- gruñó Draco, dándose por fin cuenta de lo estúpido que había sido.- ¿Se puede saber por qué tuviste que inmiscuirte así en mi vida? ¿No se te ocurrió otro hechizo con el que castigarme que no interfiriera en mi relación con ella?
-Draco… lo siento muchísimo, yo jamás imaginé que esto podría pasar…- se lamentó su madre.- Pensé que vuestra relación se basaba en algo más que en el sexo y que podríais estar un tiempo sin estar juntos de esa manera.
-¡Y así era! Pero por culpa de este hechizo he perdido la cordura y empecé a poner distancias, porque no soportaba no poder darle todo lo que ella merece.-se explicó Draco con hastío.- Ahora me doy cuenta de que ha sido una estupidez…
-Lo ha sido, cielo.- le dijo Narcissa con cierto tono de decepción.- Pensé que esa joven era lo suficiente importante para ti como para conservarla a tu lado a pesar de estar hechizado.-añadió con pesar.
Draco alzó una ceja, incrédulo.
-Sé que últimamente te habías resignado a aceptar mi relación con Hermione, pero también sé de sobra que nunca lo has llegado a aceptar del todo. ¿Y ahora te apena que lo nuestro se haya acabado?- preguntó Draco con sorna.
-Es cierto que me costó aceptar que tuvieses una relación con la señorita Granger y que al principio pensaba que era un capricho y que pronto te cansarías y la dejarías, como había pasado siempre.- Draco la miró con intensidad.- Pero entonces llegaste y me diste esa charla, digna de todo un Black, por cierto, en la que me dejaste claro que esta vez era distinto, que había algo más. Y me sentí tan orgullosa de ti, querido, al ver que aún tenias capacidad para amar y ser amado a pesar de todo lo que habías tenido que pasar antes, durante y después de la guerra, pero sobre todo después de cómo te habíamos educado tu padre y yo... Así que después de tu discurso, no me quedó más remedio que aceptarlo, con reticencias, pero lo hice.- asumió Narcissa.- Y entonces os vi juntos. Discutíais con frecuencia, sí, pero saltaba a la vista que disfrutabas con esas peleas. Te veía feliz, como nunca antes te había visto. Y en ese momento supe que ella era la adecuada para ti y que nada de lo que yo dijera o hiciese podría cambiar eso. Porque lo más importante para una madre es ver a su hijo feliz. Y con Hermione lo eres, cielo. Así que sí, me siento un poco decepcionada porque no hayas sabido cuidarla y conservarla a tu lado durante estos días.- concluyó Narcissa cruzándose de brazos y dirigiéndole una mirada de reprobación.
Draco se había quedado estático ante el discurso de su madre. Prácticamente se le había olvidado el enfado y miraba a su madre como si no la conociera.
-¿Estás…estás hablando en serio?- cuestionó el rubio aún sin salir de su asombro.
-Por supuesto.- aseguró su madre.- Hermione Granger es la mujer perfecta para ti.
-Sí, lo es… pero ahora la he perdido. Y puede que para siempre.-se compadeció Draco.- Jamás la había visto tan enfadada.
-Aún estás a tiempo de hacer algo, Draco.-le dijo Narcissa.- Y si hace falta que hable yo con ella, lo haré. Asumo mi parte de culpa en esto. Si no te hubiese hechizado quizás esto no hubiese pasado. Lo siento mucho, cielo.
-No esperes que por qué me hayas soltado ese discursito voy a olvidar tan fácilmente lo que me has hecho, madre.-dijo Draco recuperando la dureza en su voz.- Ha sido el peor mes de mi vida…
-Te conozco lo suficiente para saber que así ha sido y también para saber que no olvidas las cosas con facilidad.- dijo la morena con una ligera sonrisa.- Pero podré soportarlo si por lo menos has aprendido algo de todo esto, querido.
-Por supuesto, madre.- aseveró el rubio.- He aprendido que con Hermione Granger todo es complicado, y que haga lo que haga, al final ella siempre tendrá razón y yo seré el estúpido que siempre mete la pata, aunque no quiera.
Narcissa rió con suavidad. Pero después recuperó el gesto serio.
-Seguro que eso te ayuda en futuras peleas con Hermione. Pero no me refería a eso, precisamente.- confesó su madre.- El principal motivo de lanzarte ese hechizo era que aprendieras a respetar la casa de tus padres y a comportarte como un caballero en determinadas ocasiones, justo como tu padre y yo te educamos…- susurró con calma Narcissa.- Espero que hayas aprendido la lección…
-Sí madre, puedes quedarte tranquila. – dijo Draco rodando los ojos.- Pero repito que podrías habérmelo hecho aprender de otra forma…
Narcissa le miró con cariño y después le estrechó entre sus brazos durante un segundo.
-Lo tendré en cuenta para futuros castigos…- dijo con diversión la morena.
-Madre, tengo casi 27 años, mi personalidad hace años que está definida. Será difícil cambiarla por muchos castigos que me pongas…-le respondió Draco con cansancio.
-Nada pierdo intentándolo, querido.-añadió su madre separándose de él para después pasar con cariño una mano por el pelo de su hijo.
Draco sonrió de lado ante las palabras y la acción de su madre.
-Será mejor que vaya a buscarla…- dijo Draco mientras se dirigía con decisión a la chimenea.- Como la deje demasiado tiempo sola es capaz de irse del país…
-¡Draco, espera!- dijo Narcissa. Draco se giró y miró a su madre.- El hechizo, querido, ¿acaso no quieres que te lo quite?
Draco pareció meditarlo unos segundos y después habló.
-Creo que podré aguantar unas horas más, madre.- dijo con seguridad.
-¿Estás seguro?- preguntó su madre, que no salía de su asombro.
-Completamente, madre.- afirmó Draco.- Tengo unas cuantas cosas que decirle a esa castaña cabezota y no quiero que piense que se las estoy diciendo sólo porque ya puedo llevármela a la cama.
-Me parece algo muy sensato, querido.- dijo Narcissa, volviendo a sentir el orgullo de madre correr por sus venas. Draco sonrió complacido.
-Sí, lo más sensato que voy a hacer desde hace días, al parecer.- dijo Draco con sorna. -Pero volveré aquí en cuanto haya arreglado las cosas con Hermione, así que procura no salir del país otra vez, ¿de acuerdo?
Narcissa rió con elegancia.
-Descuida, cariño, estaré aquí, esperándoos.- le aseguró su madre.
-Bien, entonces me voy ya. No puedo perder más tiempo. –se acercó a su madre y le dio un beso en la mejilla para después abrazarla brevemente.- Aún no te he perdonado, pero gracias por todo lo que me has dicho hoy… Necesitaba oírlo.- le susurró Draco al oído.
-De nada, cariño.- Narcissa sonrió.- Anda, ve a buscar a esa mujer de una vez, antes de que se escape.
Draco asintió y sin perder en ningún momento la elegancia que le caracterizaba, desapareció entre las verdes llamas de la chimenea.
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Buenooo, pues esto ha sido todo. Espero q os haya gustado, espero vuestros reviews! Y prometo q intentaré ponerme con el final de la historia estos días! Haré lo que pueda!
Ya sabeís, review con vuestra opinión! Es lo q más cuentaa!
Nos leemos!
·.·AllegraPM·.·
