Declaimer: Los personajes de corazón de melón son propiedad de Chinomiko.

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Capítulo II: "Almas arrepentidas"

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Sentada entre las ramas de un robusto árbol, una muchacha observaba con melancolía la escena que se desarrollaba frente sus ojos a través del cristal de la ventana. Un anciano hombre lloraba a mares la perdida de la mujer que por más de medio siglo fue su esposa, sosteniendo con delicadeza la delgada mano de la difunta mientras la acariciaba contra su rostro en busca de consuelo.

—Es triste ver partir a un ser querido—Comentó Ellen dolida por la situación que presenciaba ,tras quitándose la capucha que ocultaba su rizada cabellera anaranjada y sostener con firmeza la jaula sobre su regazo en la que se encontraba el alma de la mujer que acababa de fallecer.

—Al menos vivió una vida feliz y sin remordimientos, después de todo se entregó con una sonrisa en el momento que tomaste su vida... ¡No es como si fuera tu culpa que su familia este sufriendo en estos momentos! No podemos hacer nada una vez que la Muerte decide cuando alguien ya tiene que partir, aunque seamos nosotros los que dan el golpe de gracia...—El chico que se encontraba a su lado trató vagamente de animarla, no obstante, parecía tropezar con sus propias palabras.

—Es decepcionante no poder hacer nada para evitarlo, pero tienes razón Armin...Las ordenes de la Muerte son absolutas...Gracias—Agradeció Ellen con una gran sonrisa.

—No hay de que... —La mejillas de Armin adquirieron un leve sonrojo el cual disimulo cambiando por completo el tema— ¡Bueno! Yo ya he terminado mi parte de la lista ¿Y tú?

El pelinegro señalo la jaula que llevaba entre sus manos, la cual estaba repleta de pequeños orbes de luz. Ellen inspeccionó la lista que traía consigo antes de responder.

—Katherine White...Ella es la última de la lista de la muerte—Contestó una vez que verificó que las letras del nombre escrito en el pergamino habían cambiado a un color rojizo y que ningún otro le seguía.

—¡Excelente! ¡Ya quiero volver! Es agotador tener que ir a demasiados lugares en tan poco tiempo ¡Nunca fui alguien que le gustara demasiado salir al exterior para comenzar!

Ellen asintió con la cabeza y se levantó de su sitio para dar una última mirada a la familia que lloraba por la fallecida antes de entrar al portal que Armin había formado con su guadaña. Tan solo debieron caminar un momento dentro de la cegadora luz para llegar a su destino, la fuente de piedra, donde los esperaba la Muerte.

—Buen trabajo—Los recibió de forma casi mecánica la Parca.

—Estamos de vuelta.

Cada uno le entregó su jaula a la mujer encapuchada, quien sin decir nada las recibió.

—Son libres por el momento.

—¡Genial! Necesitó recuperar HP para poder continuar ¿Vamos Ellen?

—De acuerdo—Respondió la pelirroja con una sonrisa divertida.

En menos de un segundo, el pelinegro desapareció del abismo a través de otro portal formado por su guadaña. Antes de ingresar a este, Ellen dio una última mirada a donde se encontraba la parca, dispuesta a comenzar con su labor, quien se volteó hacia ella al sentir aún su presencia en el lugar. Después de todo, a ella no le gustaba realizar la purificación de almas y enviarlas a sus respectivos destinos en presencia de los arrepentidos.

—¿Qué ocurre, Ellen? —Cuestionó desinteresada la Muerte, mientras caminaba hacia la fuente—Hay algo que te perturba.

—Mmmm, solo me preguntaba si hay algo en lo que pueda ayudar. Siempre te ves bastante ocupada.

—No te preocupes demasiado por los demás cuando debes solucionar tus propios arrepentimientos—Respondió la parca cortante, sin embargo, Ellen tuvo la impresión de que su voz sonó ligeramente más suave a lo normal.

—Tienes razón... ¡Entonces nos vemos! —Y sin más que decir, la pelirroja se adentró al portal luminoso.

Una vez que los ojos de Ellen se abrieron, no se encontró con el escenario del profundo y oscuro abismo iluminado débilmente por el fuego azulado y espectral de las velas flotantes, sino un lugar completamente distinto al limbo y mucho más parecido al mundo de los vivos. Con tal de darles un lugar en donde estar durante los momentos en que no se les designaba ninguna recolección, la Muerte creó una dimensión donde las almas arrepentidas podían actuar como si aún estuvieran vivos, con el fin de que ellos no sintieran que la oportunidad que se les había brindado era un infierno si tan solo se encontraban recluidos en el abismo mirándose los rostros.

El lugar en que se encontraba era similar a una mansión elegante y aspecto clásico, en donde incluso podían sentir el tacto de los objetos e interactuar con ellos. Según Lysandro, quien llevaba viviendo como alma arrepentida durante siglos, la apariencia del lugar se modificaba a medida que pasaban los años para que aquellos que morían recientemente no se sintieran descolocados al encontrarse en un lugar sacado de otra época, sin embargo, conservaba ciertos toques de antaño para que él y otros de sus compañeros se sintieran a gusto al poder estar en contacto con recuerdos de sus tiempos. Según Yayx, la chica nueva, era como una lujosa mansión de algún coleccionista de antigüedades. Aquel gesto hacia que tanto Ellen como otros consideraran a la mismísima señora de la muerte un ser de buen corazón, aunque no lo admitirían en voz alta con tal de prevenir consecuencias.

—La Muerte dijo que tenía un comunicado importante para nosotros cuando regresara —Comentó Armin interrumpiendo sus pensamientos.

—Me preguntó que será.

—¿Quién sabe? Nunca he sabido que es lo que piensa y menos cuando ni siquiera podemos verle el rostro—Refunfuño Armin, después de todo, él era uno de los más curiosos en descubrir cual era el verdadero aspecto de la parca— ¿Imaginas si en verdad luce como un asombroso monstruo sacado de algún videojuego?

—No lo creo—Rio Ellen ante las ocurrencias del pelinegro—Tengo la sensación de que en realidad es muy linda...De todo modos, solo espero que el anunció no sean malas noticias.

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OoOoO

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En un salón de parto, el medico daba instrucciones a su equipo médico quien se movía de un lugar a otro de la habitación para llevar a cabo la cesárea. Con las únicas fuerzas que le quedaban, Rubí hacia el esfuerzo de mantener sus ojos abiertos. Quería estar consiente durante cada minuto del parto.

Se suponía que ese día no debía haber sido así, tenía que haber sido el día más dichoso de su vida. Fueron nueve meses difíciles de espera, los cuales soporto gracias al apoyo de su novio y su familia a pesar de los prejuicios que se podrían tener a causa de la temprana edad en la que se convertiría en madre. Su condición física empeoró considerablemente, sin embargo, resistió con firmeza y en silencio al creer que solo eran síntomas normales de un embarazo. Nunca pensó que no fuera así.

El cansancio y malestar que sentía, impidieron que pudiera siquiera escuchar el llanto de su primer hijo una vez que dio a luz. El ritmo de sus latidos había comenzado a acelerar a una velocidad anormal, lo que causo la desesperación del médico quien ordenó sacar de manera inmediata al segundo bebe de su vientre, al cual esta vez sí puso oír llorar al unísono de su hermano quien se encontraba en manos de una de las enfermeras. Después de ello todo se volvió borroso...

Sobresaltada, Rubí se despertó de su sueño sudando frio. No se encontraba en el salón de parto, sino que estaba sentada en un sofá del salón de la dimensión de los arrepentidos, acobijada por una manta y con su cabeza recostada en el hombro de alguien.

—¿Ocurre algo, Rub? —Preguntó con preocupación el chico que le había facilitado su hombro para descansar, quitando cuidadosamente los cabellos borgoña que cubrían el rostro de la muchacha.

—Oh...Viktor. Solo fue un sueño—Sonrió.

—Una pesadilla querrás decir...No finjas estar bien, es entendible que te sientas afligida— La voz de Viktor era sería pero amable a la vez—Estamos obligados a soñar con el día en que morimos cada vez que dormimos.

—Es una manera de que no olvidemos nuestros arrepentimientos—Una sonrisa triste volvió a dibujarse en su rostro en el momento en que acarició su vientre con ternura—Aún sin esos sueños, nunca olvidare la razón de porque estoy aquí.

—Ninguno de nosotros los olvidara jamás—El rostro de Viktor se ensombreció. Cada vez que hablaban de algo relacionado a sus muertes o arrepentimientos, el pelinegro se volvía distante y rígido. Lo que dio a entender que era mejor cambiar el tema de conversación.

—Por cierto, escuche que la Muerte tiene un anuncio que darnos ¿Sabes algo al respecto?

Las facciones del muchacho se ablandaron al oír la pregunta de Rubí y esbozo una sonrisa a modo de agradecimiento por su consideración.

—Nadie sabe que es lo que quiere decirnos, ni siquiera Lysandro—Respondió Viktor pensativo.

—Me preguntó que será...Últimamente ella ha estado más distante que de costumbre y nos ha dado más trabajo de lo normal, quizás este relacionado con el anunció.

—Solo debemos ser pacientes... —Pero antes de que lograra terminar de hablar, fueron interrumpidos por un joven elegante de cabello plateado.

—La Muerte desea que nos reunamos donde siempre. De ser posible, me gustaría que me ayudaran a reunir a los demás.

—Te ayudamos—Respondió alegre Rubí a lo que el albino le sonrió aliviado.

—Gracias, no puedo encontrar a Castiel por ningún lugar. Regresó junto Ailin hace unos cuantos minutos, pero desapareció inmediatamente. Por ello les encarg0 reunir al resto mientras lo busco, por favor.

—Déjanoslo a nosotros.

Lysandro agradeció de corazón la ayuda de los dos y se retiró de la habitación, no sin antes dar una pequeña reverencia. Viktor cerró el libro que llevaba en sus manos y se levantó de su lugar para dirigirse a la puerta, seguido por Rubí.

Una vez que lograron reunir a los demás, las almas arrepentidas se dirigieron al salón donde fueron citados. Era una habitación grande, decorada únicamente por una larga mesa de madera y numerosas sillas a juego, más un elegante candelabro para iluminar. La parca ya se encontraba en la cabecera de la mesa esperando por ellos, lo que los hizo acomodarse en la mesa apenas llegaron. Los últimos en llegar fueron Lysandro seguido por Castiel, en cuyo rostro se reflejaba claramente el disgusto que sentía al estar ahí.

—¿Por qué nos has llamado? —Cuestionó Nathaniel, un chico rubio y de ojos dorados sentado a un lado de Armin.

—También me gustaría saber a qué se debe tan repentino llamado—Ailin parecía entusiasmada respecto a la noticia y, a diferencia de la mayoría, mantenía un semblante alegre en su rostro a pesar de la seriedad de la reunión.

No hubo respuesta inmediata, por lo que presentes comenzaron a susurrar entre ellos hasta que la Muerte golpeó ligeramente el suelo con su guadaña para hacerlos callar. Un tenso silencio inundo la habitación antes que la suave y monótona voz de la parca resonara en sus oídos.

—Los he convocado esta vez debido a que habrá un reagrupamiento de las parejas de recolección a causa de la llegada de las nuevas almas arrepentidas. Algunos de ustedes se les asignara un nuevo compañero y lugar designado, mientras que otros permanecerán como están. No habrá cambio alguno hasta el día que desaparezcan sus arrepentimientos—A pesar de que la voz de la parca carecía de entonación o sentimiento, sus palabras se entendían como una orden absoluta. Antes de seguir hablando, la Muerte entregó a Lysandro un pergamino con el nombre de las nuevas parejas de recolección, lo que el albino recibió para comenzar a recitar.

—Kentin y Ashley. Ustedes estarán designados en Europa.

Un muchacho de cabello castaño y brillantes ojos verdosos, vestido con un intachable uniforme militar, parecía incrédulo e incluso molesto por la decisión. Por otra parte Ashley, quien siempre era amigable con todos y le sonreía a cualquiera que veía, parecía sorprendentemente disconforme con su nueva pareja. Después de todo, no era como que la idea de emparejar a un militar y a una hippie fuera la mejor de todas, no obstante, nadie iría en contra de la Muerte.

—Nathaniel y Yayx. Ustedes deben recolectar en Suramérica.

Nathaniel suspiró aliviado al ver que no tendría que seguir trabajando junto a Castiel, nunca creyó que se arrepentiría tanto de enseñarle a un recién llegado sobre su nueva vida como alma arrepentida hasta el año anterior cuando conoció al pelirrojo, simplemente eran como el agua y el aceite. Yayx por su parte, le guiño un ojo al rubio de forma coqueta para demostrar su agrado por la idea.

—Armin y Ellen. Están designados a Asia.

Armin casi grita de alegría al escuchar que continuaría siendo pareja de Ellen, chocando las palmas con su hermano, como si se tratase de alguna clase victoria.

—Alexy y Meria. También estarán a cargo de Asia.

Alexy, el gemelo idéntico de Armin salvo por el color de su cabello y ojos, sonrió de oreja a oreja al escuchar la noticia y se apresuró a sostener las manos de Meria para demostrar su felicidad, a lo que la chica se sonrojó a causa de su timidez.

—Castiel y Ailin. Ustedes en centro america y oceanía.

Ailin se dirigió a Castiel con una deslumbrante sonrisa, más el pelirrojo solo respondió con un bufido molesto. La elección de emparejar a alguien tan alegre y risueña como Ailin junto a alguien de un carácter tan difícil como el de Castiel tampoco parecía la más acertada para el resto de los presentes.

—Viktor y Rubi. Ustedes se mantendrán en Norteamérica.

Pese a la seriedad de Viktor, en su rostro se visualizaba una ligera sonrisa. Intercambió una rápida mirada con Rubi, quien también estaba feliz por mantener su trabajo con el pelinegro, aunque no le hubiera molestado tener que trabajar con alguien más.

—Eso es todo—La voz de Lysandro se escuchaba desconcertada.

Sus ojos heterocromaticos volvieron a revisar la lista una y otra vez en busca de su propio nombre mas no lo encontró, para luego dirigir una mirada interrogativa a la Muerte quien se hallaba en silencio a su lado.

—¿Y qué ocurre con Lysandro? —Preguntó Kentin preocupado.

—Él se quedara conmigo, encargandose de África y de los difuntos que no se les hayan designado a ustedes—Sentenció la parca dejando a más de uno sin palabras, sin embargo, sus palabras parecieron aliviar al joven militar y al victoriano.

—¿A qué se debe tan repentino cambio? —Volvió a cuestionar Nathaniel para disgusto de la Muerte.

—Desde hoy trabajaremos con el fin de que cada una de las almas arrepentidas solucione sus arrepentimientos en un plazo de cinco años.

—¿Por qué tanta prisa? —Por primera vez Meria habló durante la reunión. Al igual que los otros, no comprendía el porque de tan repentino y corto plazo, considerando el hecho que varios de ellos llevaban años trabajando para la Muerte.

—Serán arrasados por una tormenta sino me aseguro que sus almas encuentren la paz para reencarnar. No permitiré que se repita la misma tragedia de hace cien años, por lo que deben seguir mis indicaciones dentro de los próximos años... Mientras tanto, finalicemos la reunión. Son libres por el momento—Fueron las confusas palabras de la Muerte antes de desaparecer del salón en un abrir y cerrar de ojos.

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Lamento la tardanza, no me convencía demasiado este capitulo por lo que me demore más de lo esperado en subirlo. Espero que les haya agradado aunque sea un poco.

Aquellas que todavía no me dicen cual es la nacionalidad de sus OC les pido que me manden un PM con la respuesta cuando puedan :3

Muchas gracias por leer!

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P.D. Fue difícil escoger quien estaría por Alexy, sin embargo, finalmente me decidi por la OC de Rosaescarlata5e. Agradezco mucho el interés de cada uno de ustedes por participar y por sus review.