III

Esmeralda se despertó muy temprano en la mañana, se ducho rápidamente, alistó su uniforme y se dirigió a la sala. Pero a pesar de toda la indiferencia que decía tener, sintió una amarga tristeza al ver sobre la mesa el ramillete de lirios y amapolas marchito en su gran mayoría. Rápidamente sin detenerse mucho tiempo, rescató todas las flores que pudo y las colocó en una jarra para limonada.

Durante los siguientes días Jewel invitó a Esmeralda a varios lugares que ella desconocía, fueron a ver una obra en el teatro principal, dieron un recorrido por el jardín botánico y también al museo de historia y arte. Con el tiempo Esmeralda empezó a hallar agrado en pasar tiempo con Jewel y él, que al principio pensó que solo estaría con Esmeralda para divertirse por un par de citas, inevitablemente siempre terminaba por buscarla para volver a estar junto a ella.

Luego de unas cuantas semanas Jewel la invitó a la mejor repostería de todo Canterlot. Aunque, para ostentar ese título era un edificio bastante modesto, sus decoradores habían decidido utilizar el rosa y el marrón para pintar y adornar las paredes, una larga barra atravesaba toda la ventana principal permitiendo ver hacia la calle y dentro estaban distribuidas varías mesas redondas decoradas con un mantel rosa y sobre este un pequeño rombo de tela marrón.

Ambos se sentaron en una mesa cerca a la pared, Jewel le pidió a la poni que los atendió una caja de pastelillos surtidos, Para el pidió un café grande con crema, Esmeralda solo pidió un capuchino. No tardaron mucho en realizar la orden y Jewel estaba de nuevo insistiendo en saber acerca de Esmeralda:

-Sabes estos días te he estado contando bastante sobre mí, cuéntame algo sobre ti- Empezó Jewel

-Bueno no tengo una vida muy emocionante. Como la tuya- Y Esmeralda dio un sorbo al café

-Debe haber algo ¿Qué te gusta hacer cuando fuera del trabajo?-

-Me gusta cocinar, pero lo que más me gusta son las estrellas, las plantas y los animales. Creo que me gustaría tener un lugar como este, nunca había probado los pastelillos -

-¿!En serio!? No los habías probado en casa-

-En, casa ya no queda mucho- dijo con tristeza

-¿No has pensado en regresar?-

- Lo pienso la mayoría de los días pero ya regresar no es una opción-

-¿Por qué? ¿Ocurre algo? -

Esmeralda duro un tiempo en silencio, Jewel pudo ver el dolor en su rostro al recordar y deseó no haber dicho nada, luego Esmeralda empezó: -La vida solía ser buena ( o aunque sea la recuerdo así) pero lentamente la sequía empezó a abrazar al pueblo. No pasó mucho tiempo hasta que finalmente la mayoría tuvimos que partir a distintos lugares. Mi tia y yo escogimos la capital. Y está bien… Solo… Solo que… Si hubiera sabido… que no volvería jamás… Nunca me hubiese ido-

Jewel estaba angustiado y preocupado por Esmeralda, a la mitad de la historia se le empezó a quebrar la voz y cuando hubo terminado se estaban escurriendo por sus mejillas varias lagrimas que lloraba en silencio. Jewel no recordaba ningún hecho parecido pero quizá eso se debía a que no conocía mucho acerca de los otros lugares en Equestria.

Aun luego de que Esmeralda se relajara seguía pareciendo bastante triste. Jewel había quedado bastante sorprendido con la historia, lo hacía sentir mal que mientras él vivía una vida sencilla y relajada, ella pudo haber estado pasando hambre, pero más que eso, era el hecho de que no podía ayudarla. Jewel decidió acompañarla hasta su casa ya que no deseaba que ella se quedara sola.

La casa de Esmeralda estaba ubicada en una de los vecindarios más pobres de Canterlot- Aunque pobre es solo un decir-. Era una única torre de apartamentos, tenía una muy acabada capa de pintura naranja que adornada toda la fachada que estaba llena de marcos y balcones de madera. Jewel acompaño a Esmeralda hasta la entrada de su apartamento en el cuarto piso. En ese preciso momento Perla iba de camino al apartamento y los vio a ambos frente a la puerta del apartamento, Pero cuando Esmeralda la vio palideció inmediatamente.

-Esmeralda ¿Qué sucede?- Preguntó Perla al cruzar junto a ella

- permítame presentarme, mi nombre es Jewel Case, usted debe ser Perla, la tía de Esmeralda-

-…Así es- Contestó perla

-Vine a acompañar a Esmeralda porque no se sentía muy bien le ruego me perdone por no haber sabido cuidar de ella –dijo haciendo una venía Luego se dirigió a Esmeralda- Te enviaré una carta pronto-y le dejó la caja de pastelillos.

Perla hizo un ademan con su cabeza para que Esmeralda la siguiera, cerró la puerta tras Esmeralda y la increpó: - ¿Es que eres tonta? ¿Por qué lo trajiste?

-Yo. No lo recordé, fue solo un error- Se disculpó

-sólo tengo una regla y la rompiste. Lo sabes no puedes traer a ningún poni a casa si no lo has ya conquistado-

-Lo sé… estoy trabajando en eso-

-Ahg… no tengo tiempo para tus experimentos, no lograras llegar a su corazón si te quiebras en el camino, estoy segura de saber por te sucedió. Pensé que ya lo habías superado-

Esmeralda estaba a punto de volver a llorar. Le dolía que su tutora la tratara tan cruelmente más aun cuando se empezaba a interesar por su tarea. Sin embargo, Ella tuvo soportarlo sin derramar ni una lágrima. Luego de que Perla hubo terminado de gritarle, La echo del apartamento y le quitó la caja de los pastelillos.

Esmeralda salió del apartamento de Perla y se sorprendió al ver a Jewel a mitad del corredor. Esmeralda se apresuró a alcanzarlo, él estaba algo ruborizado y se puso nervioso al ser sorprendido por Esmeralda. Pero antes de que él pudiera decir algo ella tomó la palabra: -Sabes Jewel. Me encantaría ir al festival de modas

-Será maravilloso Esmeralda. Te prometo que te encantará- Luego la besó en la mejilla luego de despedirse y se alejó algo cabizbajo mientras repasaba en qué se había equivocado. Esmeralda no dijo nada, solo se quedó quieta en el corredor mientras aun sentía el beso en su mejilla.