Escribir este capítulo realmente se me hizo difícil tanto así que lo escribí 3 veces, hice 3 versiones distintas del mismo capítulo y esta fue la que más me convenció.

En un principio no sabía cómo manejar las emociones de Seiya cosa que no me paso ni con Taiki ni con Yaten. Por ejemplo tenía una situación escribía el desenlace y al releerla no me gustaba la forma en que reaccionaba o era muy exagerado, emocional o forzado, me costó mucho lograr construir el personaje que quería lograr para Seiya ya que este capítulo es clave para el desarrollo de sus acciones futuras.

También me paso que me explaye bastante con Seiya bueno se nota que es uno de mis personajes favoritos e Sailor Moon…en fin pido disculpas resulto ser un capitulo bastante más largo de lo que planee en un principio.

Con respecto al capítulo 4 ya lo tengo prácticamente listo, solo me falta "editar"…aunque de ser necesario escribirlo de nuevo como me paso con el capítulo 3 lo hare, quiero escribir una historia que al leerla al menos yo me sienta satisfecha.

Gracias por leer este fanfic realmente lo agradezco.

Aclaro que los personajes son de propiedad de Naoko Takeuchi y solo escribo por entretención.

Sin más que agregar os dejo con el tercer capítulo.

Estrella errante

Recuerdos de Seiya

El niño se hallaba junto al rey en el amplio balcón del salón del trono viendo como entrenaba su supuesta hermana mayor en los jardines del palacio, para convertirse en una futura guerrera, una Sailor.

A ese niño se le dio el nombre de Seiya y era la viva imagen de su madre, su piel era blanca y tersa como la más fina porcelana, las facciones de su rostro eran tan hermosas y delicadas que fácilmente pudo haber sido confundido con una niña, su cabellera larga, sedosa y levemente ondulada de color azabache no ayudaba en lo absoluto, solo su ropajes que claramente eran de niño dejaba en claro su género. Sin embargo la única diferencia que tenía con su madre eran sus ojos. Aquel niño tenía los ojos tan azules y profundos como la noche y brillantes como las estrellas.

Pero a pesar de ser considerado un niño hermoso, su aspecto andrógeno no se complementaba con su avispada personalidad ruin y juguetona. No hubo día en que Seiya no haya sido castigado por esto o aquello, se la pasaba saltando, escalando y corriendo de un lado para otro. Fastidiando a los guardianes reales, a su supuesta hermana e incluso a los reyes. No había quien lo parara, salvo tal vez su Madre.

-Tritón ya estoy aburrido, quiero ir a jugar con Neptune-le reclamo el niño al rey, haciendo un infantil puchero

El rey Tritón dio un respiro antes de responder.

-primero soy tu padre y merezco respeto, segundo sabes de sobra que tu hermana debe entrenar para convertirse en una Sailor-

El pequeño azabache miro indignado al Rey e imito su tono de voz.

-primero no se para que me traes al palacio si no puedo jugar con Neptune segundo ¡ME ABURRO! ¡Como una maldita ostra!-

-¡señorito debes controlar ese vocabulario! ¡Eres un príncipe!-

-seria un príncipe si fuera tu hijo pero tú y yo sabemos que eso no es verdad -mirando al rey desafiante-soy un bastardo…y solo el Cosmos sabe de quién-escupió con ira.

-dime ¡¿Qué carajo es lo que te enseña tu madre?!-

-mi madre me enseña tocar el piano, la guitarra, cantar, las partituras…-empezó a enumerar

-no me refiero a eso ¿Cómo puedes simplemente hablar así? Además ¿Quién te dijo que eres un bastardo?-pregunto más preocupado que enojado.

-creo que todo el mundo lo dice-

-¿Cómo que todo el mundo?-

-ya sabes… cuándo voy caminado por ahí, la gente dice que soy un bastardo y también…-Calló por un momento, la expresión del pequeño cambio súbitamente su mirada solo reflejaba ira y rencor-ellos también dicen cosas horribles…de mi madre-

Tritón se mantuvo en silencio, observando al hijo de la estrella más brillante del universo. Una mentira para proteger sus vidas no significaba nada. Les hizo creer a todos que este niño era su hijo para protegerlo cuando la verdad era que ni el mismo tenía idea de la real procedencia de este chiquillo, Fighter jamás ha confesado quien era el verdadero padre del niño. Lo único que tenía claro y sabía con certeza es que ambos eran perseguidos para ser ejecutados cuando en realidad nadie había sido capaz de explicar el porqué dos seres de luz como las estrellas habían sido sentenciados a muerte.

Era injusto, Fighter es la estrella más brillante del universo la hija favorita de Dios, para nadie era un secreto que aquella mujer era la estrella amada por Cosmos y su hijo apenas era un niño ¿Cómo es que se llego a una determinación tan extrema? Cuando ni siquiera había una razón para matarlos, no entendía el actuar de otros reinos y planetas sin embargo los protegería, mientras este en su poder no permitiría la muerte de seres inocentes.

El rey se inclino para quedar a la altura del niño tomando de manera paternal uno de sus hombros.

-pero tú sabes que ellos son unos ignorantes ¿cierto? Sabes que tu madre es una poderosa guerrera y no cualquiera ella es Sailor Star Fighter-el niño asintió levemente

-pero cuando ellos dicen esas palabras tan feas…yo…yo quisiera matarlos-desviando la mirada

-no eres un bastardo…tú lo sabes muy bien y jamás vuelvas a decir que yo no soy tu padre YO soy tu verdadero padre-le aseguro mirándole a sus ojos.

Y era cierto, Triton era lo más cercano a una figura paterna que aquella pequeña estrella había tenido y aunque nunca lo dijera le tenía mucho cariño y respeto.

Justo en ese momento apareció un enorme animal muy semejante a un lobo, que se lanzo sobre el pequeño niño lamiéndole el rostro, el tamaño del animal era completamente exagerado, prácticamente tenía el tamaño de un caballo pero con la imponente figura de un lobo, su pelaje de un pulcro color blanco y sus ojos eran suplicantes de amor como los de un cachorro y los tenían de un lindo color miel.

Aquel animal era la mascota de Seiya su nombre era Shiro, le fue regalado hace mucho por la reina de un lejano planeta según le han explicado, el punto es que nunca se ha separado de su mascota el lobo lo seguía a donde quiera que fuera el niño fielmente. Abraso a su querido Shiro y se puso de puntitas para hacerle cariño en su cuello mientras este movía la cola emocionado.

SEIYA CUANTAS VECES TENGO QUE EXPLICARTE QUE NO DEBES TRAER ESE ANIMAL AL PALACIO!-le regaño Triton-la última vez-murmuro- ¡La última vez que vino defeco por todos lado! ¡Todavía la servidumbre está intentando quitar el olor!-se quejo con un tono muy escandalizado.

-Tritón eres un aburrido-le recalco el niño subiendo de un salto al lomo de su lobo gigante mascota, Shiro salto desde el balcón aterrizando a los jardines del palacio-me llevo a la princesa, la traigo al rato-le grito al rey.

La princesa Neptune en cuanto vio a la pequeña estrella sobre el lobo gigante no lo dudo ni por un instante, se subió al lomo del animal quedado detrás de su hermano adoptivo olvidándose por completo que debía entrenar para convertirse en una guerrera, Shiro se fue corriendo en dirección a la casa de Seiya que compartía con su madre Fighter ubicada en uno de los pocos lugares áridos de Neptuno.

Mientras el Rey Tritón los observaba desde el balcón alejarse velozmente sobre el lomo del animal, a lo lejos se escuchaban sus alegres rizas infantiles, preguntándose cuando seria el día que la estrella no secuestrara a su princesa, pero no importaba cuantas veces le dijera a ese niño que no debía hacer esto o aquello, el simplemente era un rebelde sin causa ni cura, solo hacia lo que le venía en gana al igual que su madre.

Al llegar a aquella humilde casa ambos niños se apresuraron en ir al lugar en donde se encontraban sus respetivos instrumentos, Seiya y la princesa Neptune eran considerados mucho más que unos genios musicales, por todo el reino de Neptuno se esparcía la noticia de que su joven y hermosa princesa junto a su hermano bastardo eran unos prodigios, a sus cortas edades ya componían las más exquisitas sinfonías.

Juntos creaban la música más hermosa jamás escuchada, pues una sirena y una estrella se complementaban perfectamente, las notas fluían de forma natural, ambos hermanos unidos por la música compartiendo el mismo amor y anhelo, el poderoso deseo de crear y expresarse a través de su arte.

-nunca escuche algo tan hermoso-dijo Fighter tras finalizada la canción, apoyada en la desgastada pared-pero es una canción muy triste ¿Por qué?-

-yo en realidad…no entiendo porque tengo que dejar mi planeta para cuidar a un reino que ni siquiera es el mío, eso no tiene mucho sentido, a de mas…-cayó por un momento intentando pillar las palabras correctas-odio que se hable mal de usted y Seiya, nadie conoce la verdad pero dicen todas esas cosas horrible ¡no lo entiendo! ¿Por qué no puedo quedarme con usted y Seiya y crear música? ¿Qué hay de malo en que mi único deseo en la vida sea tocar mi violín?-

-yo también lo odio-reafirmo Seiya con un tono de voz cargado de rabia.

-han convertido sus sentimientos de ira y frustración en una melodía tan hermosa, realmente no tengo palabras, puedo sentir sus sentimientos atreves de las notas…estoy muy impresionada-

-señorita Fighter, si convertirse en una Sailor Outers significa dejar la música, a Seiya y a mi familia yo no quiero, no lo vale-las lagrimas recorrían el rostro de la niña de apenas 11 años que cargaba con el peso de proteger a dos reinos sobre sus hombros.

-mi niña no hay nadie que te entienda mejor que yo, la libertad es hermosa ¿no? Una de las cosa más sorprendentes de la vida es que puedes elegir como vivirla…tu controlas tu destino, no tus padres, ni el reino de la luna, ni mucho menos el Cosmos…tu puedes elegir ser fuerte…tu puedes elegir vivir tu vida como te plazca y ser feliz o puedes ser incluso una melancólica…lo que quieras, realmente puedes hacer lo que tú quieras –

-lo prometo-balbució abrumada-yo eligiere mi propio destino-

Fighter tomo el hombro de la chica y se inclino para quedar a la altura de la joven princesa.

-la vida no es simplemente un destino es un viaje de experiencias y aprendizaje donde tú eliges el lugar donde quieres llegar…asegúrate que sea gran viaje-

La princesa asintió sonriente por primera vez en mucho tiempo tenia esperanza, nunca nadie le había dicho que podía perseguir sus propios sueños, quería creer que todo lo que le había dicho Fighter podía ser verdad en su futuro…si se esforzaba lo suficiente.

-hermana ¿Cuándo se supone que debes partir al reino de la Luna?-pregunto el pequeño.

-en muy poco tiempo-

-entonces ¿Qué hacemos aquí perdiendo el tiempo? ¡VAMOS A JUGAR!-

El azabache tomo la mano de su hermana adoptiva arrastrándola hasta el pequeño jardín de su casa, allí pasaron el resto del día entre rizas y juegos infantiles en la compañía de Shiro el enorme lobo blanco, olvidándose cada uno de sus propias pesadillas.

Pobre y pequeña estrella, hijo de Fighter la más hermosa y brillante la favorita de Cosmos y también una criminal. No conocía la razón y tampoco entendía el porqué, pero desde que tenía memoria habían estado huyendo de prácticamente el universo entero, todo el mundo los perseguía para matarlos, el no había hecho nada malo y que él sepa tampoco Fighter, pero en los distintos reinos y planetas en los que han estado escondidos había escuchado a personas que se referían a su Madre como una traidora, otros como una corrompida, asesina o prostituta, siempre que escuchaba a alguien hablar de él o Fighter era para seguir manchando aun más su nombre, lo odiaba, los odiaba a todos, solo quería dejar de escuchar esas sucias palabras cada vez que mostraba su rostro, quería que dejaran de tratarlo como un bastardo.

Pero la verdad es que había tantos misterios, Fighter escondía muchos secretos era cansado y abrumador ¿Por qué tenían que vivir de esa forma? escapando y escondiéndose siempre ¿Qué es lo que había hecho? ¿Acaso era cierto que su madre era una criminal? ¿Una corrompida? ¿Qué tan malo pudo haber pasado para que quieran matar incluso a su hijo? ¿Quién era en realidad su madre? ¿Por qué escondía la identidad de su progenitor? ¿Quién era su padre? ¿Estaría vivo? ¿Acaso todo era su culpa?...Culpa ¿Por qué al final siempre pensaba que todo era su culpa?

-Seiya ¿estás bien?-Pregunto Fighter acercándose repentinamente.

-s-si-si ¿Por qué preguntas?-

La mujer tomo delicadamente la mejilla de su hijo.

-a tu madre no puedes mentirle jovencito, tus ojos están tristes-

El pequeño Seiya no respondió solo observo a su madre, realmente era la más hermosa entre todas las estrellas, sus ojos brillantes y claros parecían honestos y con esa aura tan luminosa podía apostar la vida que era la mujer más bondadosa del mundo y todas las dudas que siempre lo martirizaban desaparecían…al menos por un corto momento.

-¿no crees que el universo es asombroso Seiya? En este mundo tus posibilidades son infinitas…hay tanta vida… todo es tan complicado y tan simple…Seiya hago lo necesario para asegurar tu vida y tu felicidad, necesito que sepas que te amo, cada momento de tu vida estaré amándote desde principio hasta el final sin importar que…Seiya tu eres único en este mundo…tu eres…-

-¡Mamá! ¿Por qué siempre dices esas cosas tan raras?-reclamo avergonzado.

-te amo mi pequeña estrella nunca lo olvides-le dijo para luego besar maternalmente su frente-ahora ve a jugar con la princesa Neptune y diviértete-

Fighter siempre decía cosas como esas, cada día, era una madre amorosa, compresiva y aparentemente liberal ponía a su hijo por encima de todo, por encima de las consecuencias y la lógica estaba claro que Seiya era el ser más importante para ella…por eso nunca pensó que aquella vez sería la última vez que la vería, no pensó que aquello era una despedida, por el amor que siempre le demostraba jamás pensó que podría abandonarlo. Nunca aprecio las palabras de su madre creía que lo que Fighter le decía era un sueño utópico que jamás cumplirían considerando la forma en que vivían. Nunca se dio cuenta del gran amor que sentía por su madre ni tampoco de lo mucho que significaba escucharla hablar de libertad cada día, no se dio cuenta hasta que llego ese día, el día que ya nunca más volvería a verla.

Todo ocurrió justo en ese momento, él se encontraba jugando a las escondidillas junto a su supuesta hermana, intentando hacer el menor ruido posible de manera sigilosa se acercaba al punto de partida para ganar el juego, cuando de pronto escucho un grito que le helo la sangre que venía desde el interior de su casa, corrió en dirección a ella sin pensárselo dos veces temiendo por la seguridad de su Madre.

No encontró nada ni a nadie.

Recorrió la casa y los alrededores junto a la princesa Neptune una y otra vez pero no encontró a Fighter, su madre había desaparecido sin dejar ni una sola pista como si la tierra se la hubiera tragado, los minutos empezaron a pasar y la desesperación se hacía cada vez más latente. Como era posible que algo dañara a su Madre siendo ella la estrella más poderosa y brillante del cielo ¿Acaso los habían encontrado? ¿Qué es lo que estaba pasando? ¿Dónde estaba? ¿Por qué no aparecía a pesar de sus insistentes llamados? ¿Por qué sentía que algo estaba mal? ¿Acaso se había cansado de él? ¿Lo había abandonado? ¡NO! ¡Eso era imposible! ¿Cierto? ¡CIERTO!...No podían terminar las cosas así luego de todos los esfuerzos que han estado haciendo durante tanto tiempo para sobrevivir.

-¿¡MAMÁ!? ¿Dónde estás? Esto dejo de ser divertido hace mucho-rogaba el pequeño

-¡Señorita Fighter!-llamaba también la princesa

-¡Mamá! ¡Por favor aparece te lo juro me voy a portarme bien! ¡Ya no haré travesuras ni me escapare de casa! ¡Pero pe…pero….!-las voz de pequeño se quebró dejando escapar sus primeras lagrimas de desesperación-¡Mamá!-

-Seiya creo que tenemos que ir al palacio-

El azabache se mantuvo en silencio, por alguna razón no podía dejar de llorar

-¡Seiya! No puedes quedarte solo aquí ¿¡acaso no vez que es peligroso!?-respondió al ver que su hermano adoptivo se mostraba reacio a obedecer.

-¡NO QUIERO! Yo…yo voy esperar a Mamá-

- ¡Tu vienes conmigo!-tomo firmemente al pequeño del brazo arrastrándolo en donde se encontraba el lobo, mientras Seiya se resistía a moverse de su casa.

-¡suéltame!-forcejaba el azabache mientras intentaba zafarse

La princesa Neptune arrastro a su hermano adoptivo hasta el jardín donde siguieron forcejeando por prolongados minutos, hasta que Seiya noto algo en particular ya anochecía y normalmente la estrella de su madre era la primera en ser visible en el cielo y la ultima en desaparecer por la mañana, ya que la estrella de Fighter era tan brillante que incluso podía ser apreciada por algunas horas en el día, a esta hora normalmente la estrella de su madre ya era visible en el cielo, se apresuro en buscarla, sabia la posición exacta de cada astro, pero la sorpresa le hiso estremecer.

Cayó pesadamente de rodillas al piso, abrazo su propio cuerpo intentando detener el temblor-no está-susurro

-¿De qué…-

-La estrella de Fighter ¡no está!-interrumpió a la princesa -eso quiere decir que Mamá podría…

-¡No! Eso no quiere decir nada, si su luz no puede llegar hasta acá no significa que haya dejado de brillar-

-pero…

-anda calla de una vez, por favor Seiya acabas de prometerle a Fighter que te portarías bien al menos por esta vez hazme caso, vamos al palacio-extendiéndole su mano para ayudarle a pararse

-¡soy un bastardo! nadie va ayudarme…-

-por supuesto que lo harán…lo prometo-

Seiya tomo la mano de la princesa a regañadientes sabiendo que esta batalla ya estaba pérdida y también porque tenía la leve esperanza de que alguien pudiera ayudarle a encontrar a su Madre.

Ambos niños se dirigieron rápidamente al palacio sobre el lomo de Shiro, el animal corría realmente rápido, pero el camino se les hiso eterno, como si hubieran pasado horas desde que decidieron dejar la casa para buscar ayuda.

En cuanto llegaron "Triton Castle" notaron de inmediato que algo andaba mal, todos se movían de un lado para otro sin siquiera pararse por un momento a escuchar a ambos niños, la princesa Neptune recorrió el palacio en busca de su Padre sin soltar a la pequeña estrella sabiendo de sobra que era capaz de hacer cualquier estupidez insensata producto de su personalidad impulsiva, Seiya por otro lado estaba cada vez más nervioso tenía una terrible sensación en la garganta algo malo había ocurrido pero era incapaz de ver que era en realidad, entendía a su corta edad que la desaparición de la estrella de su Madre, la más brillante, solo podría significar un mal augurio.

Para cuando llegaron finalmente al salón del trono se encontraron con el Rey Triton tumbado en el piso con una gran cantidad de sangre rodeándolo y a su esposa la Reina Nereida llorando inconsolablemente a su lado, ambos se acercaron para ver lo que realmente ocurría, pero en su interior ya lo sabían, su Padre había sido asesinado.

Todo ocurrió demasiado rápido luego de eso, tras el asesinato del Rey Triton la Reina Nereida se convirtió en la única soberana de aquel enorme reino sin siquiera permitirle un momento de luto para su hija la envió directamente al reino Lunar sin darle tiempo para despedirse ni asistir al funeral de su propio Padre.

En cambio Seiya desde el mismo momento en el que se supo de la muerte de Triton y la repentina desaparición de Fighter se hiso publica le fue prohibido acercarse al palacio, la Reina Nereida afirmo públicamente que la estrella Fighter era la asesina del Rey Triton, también una nueva ley fue proclamada en aquel reino "todos los habitantes tenían absolutamente prohibido ayudar o dirigirle la palabra a la estrella bastarda a menos que fuese para insultarle" tampoco se le permitió ir al funeral de Triton, nadie le ayudo como le había prometido la princesa, al contrario ahora era aun más despreciado que antes, pero a pesar de su profundo dolor aun sentía una pequeña esperanza.

De igual manera asistió al funeral de Triton a escondidas, esa Reina era solo una simple mortal y no tenía ningún derecho sobre él, una estrella.

La ceremonia resulto ser demasiado elegante y concurrida en él estaban todos los reyes de los distintos reinos de la Galaxia gracias al gran número de personas que habían en el lugar podía pasar desapercibido.

Algunas lágrimas cayeron de sus hermosos ojos azules pero no eran lagrimas de dolor eran de ira contra aquel nuevo reino corrupto, por todos aquellos que seguían manchando el nombre de Fighter acusándola injustamente de asesina y también por su incapacidad de encontrar a su Madre, si ella estuviera aquí seguramente ya se habrían largado de aquel planeta que siempre considero horrible dejando atrás toda esta mierda, pero la verdad es que Seiya aun era demasiado pequeño para largarse no sabía cómo ocupara su poder de estrella estaba limitado y amarrado hasta que fuera lo suficiente mente mayor para poder irse por su cuenta.

-seguro que fue un buen Rey-le interrumpió una melodiosa voz, sacándolo de sus pensamientos

Seiya por un momento pensó que no le hablaban a él se acostumbro demasiado rápido a la soledad y no hablar con absolutamente nadie, alzo la vista para encontrarse con un rostro angelical, una elegante niña rubia de divertidos ondagos que parecía ser de su edad le observaba con curiosidad, mientras él se limitaba a esconder su rostro en su capa para no ser descubierto.

-largo-dijo solamente

-no eres muy amable-

-y tú no eres nada guapa-se burlo para que le dejase en paz.

En cualquier caso no mentía ya que la niña no era especialmente bonita más bien era una más del montón, alguien como él estaba acostumbrado a la belleza sobrenatural de las estrellas y el increíble atractivo de su querida hermana adoptiva, la verdad es que antes sus ojos la mayoría de los mortales no tenían ninguna belleza física.

-¡OYE! ¡Puede que no sea tan hermosa como tú! ¡Pero al menos se tratar a la gente!-le reprocho la niña llamando la atención de más de uno

La pequeña estrella ardió en cólera si había algo que odiaba ere ser confundido con una niña cosa que para su pesar le ocurría bastante seguido.

-¡ya cállate! ¡Eres molesta! ¡Y para que te lo sepa yo no puedo ser hermosa porque soy un niño!-

La pequeña niña rubia se le quedo viendo entre avergonzada y sorprendida, para luego comenzar a reír con entusiasmo.

-eso ya lo sé, es obvio que eres un niño-

-¡¿te das cuenta que estamos en un funeral?! ¡Eres un dolor en el…!-pero eso fue suficiente, Seiya llamo la atención de demasiadas personas entre ellas la Reina de Neptuno, los guardias reales lo sacaron del funeral, no sin antes gritarle uno que otro insulto.

Por otro lado la niña rubia se escabullo para seguirlo hasta las afueras del castillo.

-¡ARG! ¡No puedo creer que me hayan echado del funeral de mi Padre! ¡Todo iba bien hasta que tú apareciste!-le reclamo a la niña

-¿el Rey Triton era tu padre?-

Seiya le sonrió con ironía-bueno…no en realidad…pero aun así soy un bastardo, el hecho de que me este hablando es un grave delito-

La niña lo miro con una genuina culpa en sus ojos celestes-lo siento no quería que te echaran, es que…te veías tan triste…yo solo quería animarte un poco-

-¿no crees que es lo normal? Alguien acaba de morir-

-pero tú te vez realmente triste, como si estuvieras cargando con algo muy pesado en tu interior-

El niño quedo abrumado luego de que una niña tonta le dijera todas esas cosas, recordando de golpe que tenía que encontrar a su Madre lo antes posible, desde que ella había desaparecido hace apenas unos días estaba consumido por la total melancolía, deseaba con todas sus fuerzas poder encontrarla odiaba tener que soportar todo este peso y dolor solo.

-bueno yo…mejor me voy, no puedo quedarme demasiado tiempo en este lugar-

Seiya se quito la capa dejando totalmente a la vista su hermoso rostro andrógeno con su brillante y larga melena azabache, silbo una inusual melodía y en cosa de segundos apareció su enorme lobo blanco, se subió al lomo del animal de un salto. La niña lo observaba estupefacta incapaz de creer de que alguien fuera poseedor de semejante belleza, totalmente avergonzada no podía dejar de mirarlo.

-gracias por la compañía Ondago-tocando divertido una de sus coletas rubias, ella enrojeció aun más

-¡n…no me llames así! ¡Yo…yo tengo un nombre!-

El solo le miro con su sonrisa burlona para luego marchar, pero la aquella niña que no es guapa en lo absoluto era demasiado insistente.

-¡Espera! ¿Qué…que eres?-

Seiya giro levemente la cabeza y dijo con orgullo-soy una estrella-

Desapareció velozmente sobre el lomo de su lobo, mientras ella le observaba alejarse paralizada de la impresión, él sin saber que la conversación con esa niña extraña sería la última persona amable con la que trataría hasta mucho tiempo después.

Las siguientes semanas pasaron realmente lentas para aquella pequeña estrella, la verdad es que no había hecho muchos progresos necesitaba desesperadamente encontrar Fighter pero no sabía cómo, no tenia poder… era débil… así que solo la esperaba en casa y la buscaba en los alrededores con la esperanza de que un día apareciera. Con un sueño recurrente que reflejaba su mayor anhelo en donde ella entraba por la puerta y lo abrazaba con fuerza.

Por alguna razón intuía que su madre estaba viva en algún lugar, pues si ella estuviera muerta él también lo estaría, sabía que los que querían muerta a Fighter también lo querían muerto a él, entonces ¿Dónde estaba? Ella no podía simplemente abandonarlo…no podía ¿o sí? Esa pregunta le carcomía las entrañas ¿realmente su Madre lo había abandonado a su suerte? A veces pensaba demasiado en eso y la consecuencia era que cada vez estaba más enojado con todo y todos, no sabía a quién culpar ni a dónde dirigirse.

Con el tiempo empezó a odiar su aspecto que estaba mucho más decadente, sabía a la perfección que si no fuera por ese rostro que había heredado de su Madre no estaría pasando por aquel infierno. Las constantes humillaciones de los habitantes de Neptuno junto con brutales golpizas, la total soledad salvo por su fiel compañero Shiro y el abandono le estaban empujando lentamente a la peor de las locuras, lo que más lamentaba es que era incapaz de defenderse cuando esos asqueroso seres lo humillaban.

Pero aquel día fue distinto a los otros, un hombre de apariencia imponente con ojos más oscuros que el mismo vacio irrumpió en su pequeño hogar, sus pasos firmes resonaban en su casa provocándole un miedo tan profundo que le paralizo por completo, una sonrisa desquiciada se dibujo en el pálido rostro de aquel hombre que se hallaba justo frente él incapaz de incluso pronunciar palabra solo le observaba con la extraña sensación de que algo horrible se avecinaba.

Noto como incluso su fiel compañero Shiro se escondía intentando huir de esa energía tan densa como oscura que proyectaba aquel ser que incluso le cortaba hasta la respiración, sin saber muy bien cómo actuar en su mente nebulosa solo estaba claro que debía huir cuanto antes si lo que quería era sobrevivir, retrocedió algunos pasos aterrorizado sin dejar de temblar, un frio que jamás había sentido le atravesaba incluso hasta los huesos ¿Qué es lo que era ese ser?

Él hombre se abalanzo sobre Seiya impidiéndole cualquier posibilidad de escape lo abrazo con tanta fuerza que incluso el pequeño creyó que lo iba a quebrar, sin entender que estaba ocurriendo intentaba zafarse de los brazos de aquel ser sin embargo mientras más forcejeaba más y más lo aprisionaba. A lo lejos se escuchaban los gruñidos de Shiro ¿pero porque se sentían tan distante?

-mi estrella…tu eres mi estrella, finalmente te he encontrado-le susurro en el oído con un tono semejante al de un sicópata.

Pero antes que pudiera objetar o hacer cualquier cosa aquel hombre le sostuvo la mandíbula con fuerza y lo beso en la boca de una forma muy extraña y asquerosa metiendo su legua dentro de la boca del niño.

Para cuando fue consciente de sí mismo de nuevo se encontraba en un lugar completamente diferente a su casa, es más incluso podía asegurar que ya ni siquiera se encontraba en el reino de Neptuno, aquel lugar era oscuro y extraño habían raros seres revoloteando por todos lados, patrones y colores que lo confundían, una extraña atmosfera que distorsionaba lo material y jugaba como si el universo fuera moldeable, además una sonora risa femenina y burlesca se escucha a lo lejos, era caótico.

Todo le parecía sacado de la mente de un loco como una horrible pesadilla, estar en este lugar le producía una desesperación insoportable quería salir corriendo y escapar cuanto antes, la sensación de no querer estar en ese lugar superaba cualquier tipo de pensamiento anterior como si aquello fuera lo único en su mente.

Pero no podía ya que aquel hombre de ojos completamente negros lo seguía sosteniendo con tanta fuerza que ya prácticamente no podía respirar ¿acaso iba a matarlo? ¿Por qué alguien se tomaría tantas molestias en asesinarlo de una forma tan elaborada? Cuando no valía nada sin Fighter.

-suéltame-logro decir apenas.

El hombre le soltó, pero lo sostuvo con igual fuerza ambos los brazos impidiendo nuevamente su escape.

-¿Quién eres?-

-soy Chaos-dijo casi susurrando.

-¿Qué es esto? ¿Donde…-

-este universo lo cree para ti…para mi estrella…ahora es muy pequeño pero pronto se volverá enorme ya que todo aquí se alimenta de ti…cree este lugar para que podamos jugar… vamos a estar juntos para siempre-mostrando una sonrisa tan aterradora como esquizofrénica.

Luego de eso Seiya fue incapaz de mencionar palabra no entendía nada pero al mismo tiempo lo entendía todo, aquel ser era una especie de deidad que tenía el poder absoluto sobre él y por alguna razón quería que estuviese a su lado…estaba tan aterrorizado de aquel hombre y todo lo que le rodeaba que ni siquiera podía pensar con claridad y mucho menos hablar.

El tiempo parecía muy lento pero al mismo tiempo no se percibía, era el infierno y aquel lugar se volvía como un laberinto cada vez más grande en donde nunca podría escapar y en donde Chaos siempre lo encontraba para torturarlo de las formas más sanguinarias y sicóticas posible metiendo ideas en la cabeza de la estrella, ideas erradas de venganza contra quienes le robaron a su adorada Fighter.

Y todo se repetía una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, nunca se dio cuenta pero ya había perdido la cordura, en su mente solo existía una paranoia frenética con el único deseo de tener a Fighter de vuelta y matar a quienes se atrevieron a alejarla de él, aquella era su única idea y única emoción, una guía que marcaria su destino maldito y también era lo único que le quedaba.

-Fighter, Fighter, Fighter ¡necesito encontrar a Fighter!-repetía siempre mientras recorría su propio laberinto, a veces se cansaba y lloraba, otras gritaba de ira y comenzaba a destruir todo a su paso o simplemente se quedaba paralizado pensando en cómo mataría a quienes se la llevaron, pero al final era siempre por y para Fighter.

Chaos lo había conseguido, transformo el inocente amor de una pequeña estrella en los anhelos más oscuros y siniestros.

-todo es tu culpa Seiya…eres un bastardo…te odio…siempre te odie-le decía siempre una voz femenina que se reía y burlaba de él, era la voz de su madre. Alucinaciones en donde podía verla pero nunca alcanzarla por mucho que corría tras de ella.

Su laberintos se volvían cada vez más enormes, caóticos e inestable y los extraños seres de un principio que vivían con él crecían junto con el laberinto siendo cada vez más hostiles, ahora sí que sabía muy bien qué cosas eran, eran demonios que se alimentaban de su locura, dolor y sufrimiento.

Al cabo de un tiempo Seiya empezó a matar a los demonios que vivían junto con él solo por la satisfacción de matarlos, solo para saborear la muerte y el sufrimiento de otro ser y entonces Chaos lo supo.

La pequeña estrella se quebró por completo.

.

Un día Seiya sin entender el cómo o el porqué despertó en su casa, el infierno en donde estuvo cautivo por tanto tiempo se sentía como un lejano sueño pero aquello nunca fue un sueño pues había perdido por completo su brillo de estrella sus ojos no reflejaban nada en lo absoluto y en su mente no existía nada más que Fighter junto a una sed creciente de sangre.

Descubrió con asombro que todo parecía como si nunca se hubiera ido como si nada hubiera cambiado pero en realidad todo había cambiado, su compañero Shiro a pesar de mostrarse temeroso ante él no lo abandono y continuaba siguiéndolo fielmente a todas partes, sintió que vivió cientos de años en el infierno pero en el mundo mortal apenas habían pasado unas cuantas semanas, una sonrisa desquiciada se dibujo en su rostro al darse cuenta que había regresado, había vuelto solo para matar a quienes le quitaron a Fighter, ahora solo tenía que descubrir quién fue el que se atrevió a arrebatársela, Seiya ya nunca mostraría piedad por nadie, ni siquiera por él mismo.

Pasaron algunos días y como habitualmente ocurría unos habitantes de Neptuno intentaron golpearlo y humillarlo justo como antes pero ya nunca nadie seria perdonado, se lanzo sobre ellos como un animal salvaje golpeándolos y arañándolos, incluso intento sacarle los ojos a uno de ellos con sus propias manos, estaba incontrolable dispuesto hacer lo que fuera necesario para cumplir con su objetivo ya nunca nadie lo volvería a humillar, pero entonces sintió una energía inusual que se dirigía directamente a él. Podía reconocer una energía tan poderosa como esa…era una Sailor al igual que su madre, creyó que lo que estaba a punto de hacer sería muy divertido, él no solo había perdido su luz también perdió la inocencia junto a Chaos por eso es que a su corta edad ya conocía y entendía cosas que ningún niño debería entender.

Se tiro al suelo y se dejo golpear, hizo un gran esfuerzo para no reír como un maniaco y controlar lo que sentía, estaba excitado y ansioso quería saber hasta dónde podía llegar con este juego.

Antes de lo que creyó el estruendo del aterrizaje de la guerrera le hizo estremecer, empujo rápidamente a uno de los hombres que lo golpeaba de tal manera que cayó justo sobre él y entonces comenzó con su actuación.

-¡AYUDA! ¡AYÚDENME! ¡POR-POR FAVOR AYÚDENME!-grito con fingida desesperación.

Del suelo emergió una mujer dorada con un rostro bellísimo y un brillo similar al de Fighter, justo como espero la Sailor fue en su ayuda prácticamente al instante, apartando a los sujetos que lo golpeaban y adoptando una postura de protección.

-¿Qué está pasando?-pregunto ella con más calma de lo que esperaba la pequeña estrella.

Seiya se lanzo a sus brazos y comenzó a llorar de forma infantil llevando su supuesto juego a un nivel mas allá, estaba dispuesto hacer lo que fuera para lograr lo que tenia mente.

-ellos me-me golpearon-dijo con voz temblorosa.

-¡ese niño está loco! ¡Se lanzo sobre nosotros como un salvaje! ¡Incluso intento sacarme los ojos!-se defendió uno de los Neptunianos.

La guerrera se inclino para quedar a la altura del niño poniendo ambas manos sobre los hombros de Seiya, sonrojado y avergonzado se aparto sutilmente no estaba acostumbrado a ese tipo de contacto físico después de pasar tanto tiempo en su propio laberinto infernal.

-¿eso es cierto?-le pregunto con calma.

Esa mujer tenía un aura dorada increíblemente poderosa, el rostro de un ángel y sus ojos rubíes parecían estar leyendo dentro de él, como si ya supiera que estaba a punto de mentir y todo lo que ha estado haciendo no fuera nada más que un juego…dudo por un segundo.

Pero solo fue un segundo.

-si es cierto…-acepto para obtener la credibilidad de la Sailor, sabía que si lo negaba ella sabría que estaba mintiendo.

Pudo sentir las sonrisas triunfales de aquellos seres, le repugnaban y odiaba cada uno de ellos…cada mortal del universo le asqueaba, deseaba con tanto fervor la desesperación, el sufrimiento y la sangre de cada ser vivo que se ha atrevido a denigrarlo que era incluso capaz de sacrificar su propia dignidad…todo por verlos sufrir.

Se cubrió ambos ojos con la escusa de estar limpiando sus falsas lágrimas, ese era su momento ella no podría saber si estaba mintiendo.

-lo hice porque me tocaron…y yo…yo no quería-

La expresión serena de la guerrera cambio súbitamente. Es aterrador ver a alguien que se nota tiene un gran poder tan enfurecida, observo a cada uno de los Neptunianos iracunda sus ojos se tiñeron de rojo sangriento pues estaba a punto de cometer una falta, algo que iba en contra de su naturaleza amorosa y justa pero no le importaba, sabía que desde el inicio han existido mortales que son malvados y no merecen la protección de las Sailor ni de las estrellas, arrastrados por una vida pecaminosa y haciendo daño a los inocentes…solamente la muerte podría perdonarlos.

-¡eso es una mentira!-¡jamás tocaríamos a un niño!-¡tiene el mal metido adentro al igual que su madre!-¡ese niño es un demonio! ¡Que no te engañe su aspecto inocente!-¡es un bastardo no puedes creerle!-se defendían los mortales a gritos.

La Sailor los observo severamente haciéndolos callar con solo una mirada y proclamo.

-la estrellas no mienten…nunca nunca mienten, menos aquel que es el hijo de Fighter-

La mujer dio algunos pasos acercándose a los Neptunianos de modo amenazante mientras Seiya observaba la escena más que satisfecho, las cosas resultaron aun mejor de lo que esperaba sin embargo a pesar de que estaba a punto de estallar en riza no abandonaba su papel de niño indefenso y profanado.

-sal de aquí ahora-le ordeno la Sailor dorada a la pequeña estrella con un tono de voz que les erizo la piel a los presentes.

Le obedeció en el acto, salió corriendo tan rápido como sus piernas le permitieron para esconderse y observar desde lejos lo que esa guerrera estaba a punto de hacerle a aquellos seres que lo humillaron incontables veces despreciándolo y manchando tanto su nombre como el de su madre.

Vio desde su escondite como aquella poderosa Sailor con solo el movimiento de una de sus manos extraía una pequeña semilla del interior de los mortales que se desplomaron instantáneamente, muertos, las semillas se elevaron en el cielo para luego desaparecer, pero eso no le importaba había aprendido algo genial, lo más sorprendente en toda su existencia…consiguió que otro matara por él…solo usando palabras, sin esfuerzo, sin peligro ni dolor. Matar era algo muy satisfactorio pero hacer que una Sailor brillante y bondadosa matara era aun más placentero.

Una enorme sonrisa trastornada apareció en su rostro para luego reír como un esquizofrénico, no podía parar, se retorcía de dolor de estomago era una euforia incontrolable.

-es maravilloso ¡maravilloso!-se dijo para sí mismo-¡es hermoso!-

Noto como la Sailor dorada caminaba directamente hasta su escondite con la mirada fija, logro controlar su desenfrenada euforia a duras penas pues debía mantener su papel de niño desamparado y abandonado.

Pensó por un momento que tal vez esa mujer quería matarlo, era una posibilidad, había pasado tanto tiempo pensando en Fighter y en hacer pagar a todos los despreciables que se atrevieron a lastimarlo a él y su madre que había olvidado que prácticamente todo el universo lo buscaban para ejecutarlo. Pero ya no le importa pues si lo golpeaban definitivamente devolvería el golpe.

La mujer dorada se paro frente a él y le extendió una de sus manos.

-Fighter te escondió muy bien, vaya que fue difícil encontrarte…ven conmigo-le dijo solamente.

Contrariado con sus siniestros y deseos tomo la mano de ella pues una voz en su cabeza le decía que debía seguirla…en el futuro podría utilizarla.

Fin de recuerdos de Seiya

A pesar de que el recuerdo de su vida ya había terminado, las imágenes perturbadoras de su infirmo le hicieron perder gran parte de su brillo de estrella sus ojos se opacaron y una sonrisa desfigurada se dibujo en su rostro, todas las cosas que antes existieron en su vida como Seiya Kou pasaron a un segundo plano pues ahora lo único que existía en su mente era encontrar a su adorada Fighter y hacerles pagar a quienes se atrevieron a arrancarla de su lado.

Todos los presentes vieron como el semblante de Seiya se iba oscureciendo hasta el punto de volverse irreconocible, pero la perdida de la humanidad de una estrella junto a su odio y desesperación fue escuchada hasta el otro lado del universo y el tiempo.

Una luz increíblemente poderosa se proyecto en el lugar cegándolo por barios segundo, como si el tiempo se hubiera detenido solo por un momento, Seiya dejo de ver esas horrible imágenes en su cabeza por unos pocos segundos, eso recuerdos que estaban a punto de destruirlo dejaron de atormentarlo. Se percato de unos brazos femeninos que lo sostenían evitando que se desmoronara.

-todo está bien, se fuerte no dejes que la oscuridad te consuma-le dijo una voz de mujer.

Seiya se giro para verle incrédulo, esa voz se escuchaba tan familiar pero no podía recordar de quien se trataba, no disimulo la sorpresa al darse cuenta que no había nadie más en el salón a parte de los ya presentes que no parecía tener noción de esa energía cristalina que acababa de extenderse por todo el lugar ¿acaso todo había sido una alucinación? ¿Cuánto puede tardar una estrella en perder el juicio?

-¿Quién…? ¿Quién eres?-pregunto sin recibir respuesta.

Seiya noto que la luz empezaba a desvanecerse y sin ella regresaban a su mente las imágenes de ese lugar tan horroroso que lo volvían cada vez más oscuro.

-n-no no-dijo temblando de miedo, el mismo ya no se reconocía, sabía que algo dentro de sí se había torcido que ya nunca nada volvería ser como antes.

-pronto sabrás la verdad-escucho otra voz dentro de su cabeza.

No era solo una voz eran cientos de voces, todas en distintas direcciones, en distintos idiomas, todas hablaban al mismo tiempo lo estaban enloqueciendo, no podía entender nada ¿Qué le estaba ocurriendo? ¿Por qué? ¿Qué le había hecho Chaos? Había destrozado su mente y ahora todo parecía demasiado confuso y agobiante, ya no solo tenía terror de sus recuerdos también le atemorizaban sus pensamientos y acciones.

-¡¿Qué es esto?!

El azabache se quedo estático observando el lugar en donde apenas unos escasos segundos había podido presenciar la aparición de una luz tan increíblemente pura y brillante como familiar, conmocionado por los recuerdos y la repentina aparición de ese ser.

No entendía nada de lo que ocurría tanto en su cabeza como en su alrededor, esa incertidumbre le carcomía la entrañas tembloroso y confundido volvió sentarse en su lugar al lado de la princesa.

Sin él darse cuenta gruesas lágrimas recorrían su rostro andrógino, pero entendió algo, en su mente abrumada y confundida solo existía una claridad.

Fighter.

Supo entonces que empezaría un nuevo viaje en la búsqueda de la estrella más brillante del universo. La verdadera Sailor Star Fighter, su madre.

-¿Seiya estas bien?-dijo Galaxia, fue la primera en romper el prolongado silencio.

-sí-respondió solamente.

-esa energía…-murmuro la Sailor Dorada poniendo una de sus manos en el hombro del azabache en señal de apoyo.

Seiya observo cautelosamente a todos los presentes, sin duda ya había tomado una decisión respecto a su futuro, a él en realidad no le importaba ser una estrella elegida por la legendaria Sailor Cosmos ni mucho menos cumplir con aquel destino impuesto, tenia esta oportunidad de libertad y aria lo que él consideraba correcto para él y su vida.

-yo… yo tengo una hermana-dijo sin más, dándose cuenta que había algo positivo de tras de todo ese enredo le agradaba saber que ya la conocía, el universo a veces podía ser demasiado pequeño, de alguna forma siempre se sintió atraído por Michiru y ahora entendía el porqué.

-eso es genial-le apoyo Taiki-la familia es una bendición-

-ustedes son mi familia-

Yaten le observo un tanto intranquilo en su cabeza solo estaba su querida tía muerta y un sentimiento colérico que empezaba acrecentarse, mientras Taiki y la princesa Kakyuu le sonrieron de manera afectuosa.

-usted también Galaxia en el pasado cuidaba de nosotros, es como nuestra hermana mayor-

Galaxia le devolvió el gesto abrazándolo maternalmente, Taiki tenía razón la familia es una bendición.

-princesa ya tome una decisión-dijo el azabache observando a la princesa directamente a sus ojos escarlata.

-te escucho-

-voy a buscar a Fighter-respondió con seguridad-encontrarla…ahora es lo más importante para mí-

-te ayudare-dijo de pronto Yaten

Seiya observo a su hermano sorprendido, no pensó que sería él quien se animara a acompañarlo.

-si quieres no-le dijo nuevamente con arrogancia.

-por supuesto que quiero que me acompañes-le respondió divertido por el temperamento del platinado.

Yaten desvió la mirada con indignación y con una sonrisa ligera en su pálido rostro.

-estoy de acuerdo-apoyo Taiki

-Yo también necesito encontrar a Fighter-dio su aprobación Galaxia.

-supongo que su decisión ya está tomada-dijo Kakyuu con un tono apagado

Seiya se inclino apresuradamente ante la princesa tomando sus delgadas y delicadas manos firmemente.

-princesa yo ahora entiendo porque quería ocultarnos la verdad…quería protegernos…nuestros recuerdos son realmente terribles pero el pasado no se puede cambiar, yo le agradezco todo lo que ha hecho por nosotros, yo nunca podre dejar de agradecerle por darnos un hogar-hizo una leve pausa y la observo con gratitud-cuando encuentre a Fighter yo volveré-

-¿Qué hay de la princesa de la Luna?-pregunto la joven monarca de pronto.

Se quedo observándola sorprendido en ese momento cayó en cuenta porque amaba tanto a su querida Ondago y la razón era sumamente simple, ella desde siempre le ha sonreído cuando más necesita de una cara amable, algo tan simple como eso puede cambiar la vida de una persona. El azabache observo a la princesa Kakyuu y fue incapaz de responder tal pregunta, sabía perfectamente sobre el futuro y destino de la mujer que amaba y realmente no deseaba intervenir en su vida y menos aun si eso le puede traer problemas a Usagi, pero nunca negaría sus sentimientos por ella, sin embargo considero que era inapropiado mencionárselo de una manera tan fría a una mujer que acababa de confesar sus sentimientos por él.

-Seiya, no hagas promesas que puedes cumplir-luego de no recibir respuestas Kakyuu se paro para caminas hasta el lumbral de la puerta-pueden partir mañana o cuando quieran, Kinmoku siempre tendrá las puertas abiertas para ustedes-

-princesa…yo…-la llamo el azabache

-aun si no puedes amarme como a ella yo…yo siempre te estaré esperando-dijo finalmente para luego retirarse del salón.

Y aquello fue lo último que se dijo en esa noche.

En la Tierra, Tokio

Era un caluroso día de verano en la ciudad de Tokio, en las afueras se encontraba un pequeño lago de agua cristalina en él se reflejaba los rayos del sol produciendo un hermoso efecto visual, rodeado por frondosos árboles un gran grupo de personas, familias, amigos y parejas compartían en sus alrededores entre ellos un particular grupo de chicas y un chico bueno dos chicos para los más despistados.

El grupo se encontraba en un agradable picnic celebrando los tiempos de paz, abundante comida de diferentes tipos tanto dulces como salados, definitivamente Makoto se había lucido con este delicioso banquete, para la rubia de coletas era como estar en el paraíso.

-¡Makoto! ¡Todo es tan delicioso!-dijo Usagi emocionada sin parar de comer

-gracias Usagi-agradeció la risueña castaña.

Todo rieron por la ya típica reacción infantil de la rubia excepto la joven de cabellos aguamarina, por alguna razón que no comprendía de un momento a otro todo le comenzó a dar vueltas le costaba enormemente lograr enfocar la vista y un dolor punzante y permanente en su cabeza no le dejaba tomar atención a lo que estaba ocurriendo a su alrededor, sumado el típico sudor frio que te da cuando tienes temperatura, ya apenas lograba disimular su malestar pero definitivamente no quería arruinar el día que tanto trabajo le había tomado a sus amigas.

-¡¿Rei te vas a comer la ultima ración de pastel?!-pregunto eufórica la rubia.

-por supuesto…esta es mi ración-

-¡REGÁLAMELO POR FAVOR!-

-¡tú ya te comiste tres raciones! Después vas estar llorando porque estas gorda-argumento la atractiva princesa de Marte.

-¡pero es que esta tan delicioso!-dijo al borde del llanto la rubia de choguitos.

Pero para Michiru fue suficiente quería mucho a sus amigas pero eran demasiado ruidosa una jaqueca y Usagi definitivamente no combinaban, se logro parar cabizbaja sin querer llamar demasiado la atención, solo iría al baño mojaría su rostro con agua fría y si tenía suerte encontraría un negocio donde le vendieran una aspirina. Para cuando estuvo de pie sintió como si el mundo se le fuera a venir encima su cabeza palpitante estaba a punto de explotar.

-Michiru ¿te sientes bien?-escucho a lo lejos la voz preocupada de su amante, sin embargo estaba a su lado.

-por supuesto que sí-respondió con tanta seguridad que hasta ella misma se creía su propia mentira.

Apenas alcanzo a dar un paso y la rubia de cabello corto volvió a insistirle preocupada.

-estas pálida-afirmo, intento acercarse para tomar su temperatura pero Michiru se alejo rápidamente pues ella ya sabía la repuesta, estaba ardiendo en fiebre.

-solo voy al baño Haruka-respondió indiferente o intentado serlo.

Se marcho mientras la rubia la seguía con la mirada preocupada, el resto del grupo estaba ajeno a la conversación que la pareja acababa de mantener seguían riéndose entre chistes y bromas disfrutando del buen clima y el grato ambiente.

La hermosa violinista apenas alcanzo a caminar algunos metros con gran pesar, disimular el horrible dolor que estaba sintiendo se estaba convirtiendo en una de la tareas más difícil de su vida, finalmente ya no pudo sostenerse y se desplomo en el suelo.

Haruka llego corriendo en cuestión de segundos seguida por Mamoru de cerca y las chicas más atrás pero no había que ser un experto para darse cuenta que aquel no era un simple desmayo, Michiru se encontraba convulsionando violentamente, Haruka asustada puso la cabeza de su amada en sus piernas y retiro cualquier accesorio que le pudiera hacer daño por orden del azabache.

De inmediato Mamoru empezó a examinarla mientras el resto de las chicas dispersaba a las personas que se empezaban a poner alrededor.

-¡¿Qué tiene?!-pregunto Haruka angustiada.

-es una crisis convulsiva-

-¡¿Por qué?!-sintiéndose impotente por no poder hacer más que sostener a su novia.

-existen distintas causas-explico el chico-como el calor o una baja de azúcar, pero también…puede ser epilepsia, abuso de drogas o un tumor cerebral-

-¡ELLA NO CONSUME DROGAS!-respondió Haruka aun más alterada.

-cálmate voy a llamar a una ambulancia, no la muevas demasiado o podría hacerse daño-

Mamoru llamo a la ambulancia y dio las condenadas exactas en donde se encontraban colgó rápidamente para seguir vigilando que el estado de Michiru no se le fuera de las manos no se quería adelantar a un diagnostico pero temía por la salud de la chica. A pesar de ser estudiante de medicina en práctica nunca había visto una persona convulsionar tan violentamente.

-dijiste tumor cerebral-dijo Haruka, su tono de voz paso de ira a profundo terror, ni siquiera quería pensar en la posibilidad.

-no nos adelantemos-le respondió Mamoru intentando tranquilizar a la masculina chica.

De pronto se acerco Usagi junto a Setsuna preocupadas por el estado en que se encontraba Michiru ambas se aterraron al verla tan vulnerable, nadie ni en sus mas alocados sueños podía imaginar a una chica tan refinada y elegante como lo era ella en una situación como esa, no es que fuera su culpa pero era difícil de asimilar ver a Michiru en esa posición.

-¿todo está bien?-pregunto la rubia.

-ya viene la ambulancia-le respondió su novio.

Por otro lado Setsuna observaba a su amiga de una forma extraña, como si supiera lo que estaba por venir no hiso ninguna pregunta y se alejo algunos metros para calmar a su querida hija adoptiva.

-Se…Se…i….Se…Sei…ya-logro decir Michiru entre espasmos

Los tres la quedaron viendo incrédulos, pensando cada uno que el nombre que acababa de pronunciar la chica de cabellos aguamarina era solo parte de su imaginación aquello había sido una estúpida coincidencia.

Sin embargo lo dijo otra vez.

-Seiya-tan fluido y claro.

Haruka no pudo evitar ponerse celosa, le pareció ridículo que justo en ese momento su novia recordara al más insufrible de los Kou sin embargo sus celos pasaron a un segundo plano en cuanto llego la ambulancia, al poco tiempo Michiru dejo de sufrir aquellos extraños ataques, Haruka estaba un poco más tranquila de verla dormir tranquilamente gracias a los sedantes que le administraron, la verdad era que la amaba demasiado prefería morir antes de volver a verla sufrir de esa manera tan cruel, subió a la ambulancia junto a su amante no le soltó su delicada mano en ningún momento, estaba tan asustada que incluso le pidió Dios de camino al hospital que su amada Sirena estuviera bien, ella nunca se considero una mujer religiosa.

Por otro lado Mamoru sabía que Seiya era el chico que se había hecho amigo de su novia cuando él estuvo ausente, "tal vez también era amigo de Michiru" pensó, no le dio demasiada importancia al asunto le preocupaba mas el estado de salud de la violinista que sus delirios.

En cambio para Usagi aquello fue un golpe bajo, se le estaba haciendo terriblemente difícil dejar de pensar en los hermanos Kou en especial en Seiya ¿Por qué Michiru tenía que recordarlo? Y peor en una situación como esta, lo extrañaba cada minuto de su vida desde que había partido, la estrella se convirtió en una persona muy importante en su vida le agradaba tener a alguien que estuviera fuera de ese destino escrito era como una luz de esperanza, ella sabía que en el fondo estaba mal pensar tanto en otro chico que no fuera su novio amaba a Mamoru incluso más que a su vida pero era inevitable no querer a Seiya, como también era inevitable no sentir una extraña sensación desagradable en la boca algo así como un mal sabor.

¿Por qué Michiru llamaba a Seiya? ¿Qué tanto se habían acercado sin ella saberlo? Recordaba aquel día en el camarín de Michiru en donde estaban comprometedoramente juntos ¿Qué tan lejos pudieron haber llegado? ¿Acaso su amiga sería capaz de engañar a Haruka? ¡Eso era ridículo! ¡Ellas se amaban! ¿Pero porque entonces Michiru llamaba a Seiya? ¿Acaso existía la posibilidad de que su amiga lo quisiera en secreto? Eso no era tan disparatado ¿no? Si ese era el caso entonces ¿Por qué le molestaba tanto la idea de que Michiru sintiera algo por Seiya? Ella estaba en su derecho ¿no?

De pronto Usagi se dio cuenta que a de más de ese desagradable mal sabor de boca sentía una extraña sensación en el estomago como si algo se lo estuviera presionando, estaba enojada pero no entendía el porqué.

-princesa vamos-escucho la voz de Mamoru llamándola

Cayó en cuenta que se había quedado parada en la misma posición mirando a la nada y apretando sus manos por demasiado tiempo.

-¿A dónde?-pregunto ausente

-al hospital por supuesto…Michiru…eso no fue normal-confeso el estudiante universitario.

Usagi llego hasta el auto de su novio prácticamente por inercia, de camino al hospital no pronuncio una sola palabra en su mente solo estaban Michiru y Seiya y un temor creciente de que ella podría acercarse más a él cuando esa idea ni siquiera tenía sentido ni lógica pues ni siquiera estaban en el mismo planeta.

Pero ¿Por qué le molestaba tanto la idea de que Michiru se acercara a la estrella? ¿Qué pasaría si Seiya se enamoraba de ella? Michiru era tan hermosa, refinada, inteligente, talentosa, culta, elegante, coqueta en resumen era perfecta incluso era ella quien parecía más una princesa, la Sailor de los océanos tenía todos los talentos y virtudes de los que ella carecía, Seiya podría enamorarse de ella tan fácilmente, si lo pensaba bien esos dos tenían mucho más en común de lo que tenían ellos ¿Por qué esa idea le atormentaba tanto? ¿Acaso estaba celosa de Michiru?

Sacudió la cabeza abatida sabia que la idea era ridícula, sin embargo no podía dejar de sentirse enojada le molestaba más de lo que podía admitir la presunta existencia de una amistad y complicidad entre Michiru y Seiya, quería dejar de pensar en aquel disparate y enfocarse en lo importante su amiga se había desmayado y convulsionado por prolongados minutos pero simplemente no podía dejar de pensar en la estrella.

-Usagi ¿estás bien?-pregunto Mamoru.

-si-respondió solamente

-ya llegamos-le informo

-si-

Mamoru se bajo rápidamente para abrirle la puerta del copiloto a su novia, como siempre era todo un caballero, Usagi se bajo de forma mecánica y dio algunos pasos sin rumbo fijo hasta que su novio la alcanzo, la tomo suavemente de los hombros y le dijo.

-Usagi sé que lo que paso con Michiru te impacto, pero no te preocupes ella es una chica fuerte, va estar bien-

Tomo la cintura de la chica y atrajo su cuerpo hasta el suyo para darle un delicado beso en su frente.

-tranquila-le susurro

Usagi se sintió horriblemente culpable por estar pensando en Seiya de esa forma, tenía que sacarlo de su cabeza como sea, su novio era un príncipe cualquier chica daría lo que fuera por tener alguien como Mamoru a su lado, era tan bueno y comprensivo.

Tomo las mejillas de su novio con ambas manos, se puso de puntitas y deposito un tierno beso en los labios del chico.

-gracias Mamo-chan-le dijo para luego abrasarse al brazo de su novio como siempre hacia, ambos se encaminaron a la entrada del hospital para luego buscar la habitación de su amiga violinista.

….

Michiru en cuanto se dio cuenta se encontró en un lugar sombrío apenas iluminado por una luz opaca, tenía el aspecto de un sueño que empezaba a transformarse en una pesadilla, era un extraño pero elegante salón repleto de escaleras todo absolutamente todo seguía el mismo patrón de cuadros en blanco y negro que podrían volver loco a cualquiera, además las sombras de unas bailarinas de ballet aparecían de vez en cuando junto con una chirriante música que le lastimaba sus agudos oídos, el olor era extremadamente repugnante como si algo muerto se estuviera pudriendo y había como una especie de energía negativa que le trasmitía un terror absoluto provocándole un escalofrió que recorría por completo su espina dorsal, parecía el escenario perfecto para la película Alice in wonderland en donde el sombrerero loco aparecería en cualquier momento a ofrecerle una taza de té con galletas.

Se paró un poco mareada por su entorno y hedor se cubrió la boca y nariz con la mano, empezó a caminar sin una dirección fija, quería salir cuanto antes de aquel lugar tan tétrico, no tenía ni idea como es que había llegado hasta ahí pero no quería quedarse ni un minuto más.

Luego de un rato tenía la sensación de haber estado caminando por horas, el lugar era más grande de lo que parecía a simple vista era como un laberinto interminable, siguió bajando y subiendo escaleras pero por alguna razón no podía encontrar ninguna salida, ni tampoco una puerta ni ventanas que la llevara al exterior, simplemente todo se repetía una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez , intento hacer memoria de cómo es que había llegado hasta tan extraño lugar, pero por alguna razón lo último que recordaba parecía muy lejano como si hubiera ocurrido hace demasiado tiempo, recordaba a Haruka observándola con preocupación pero no lograba recordar el contexto en el que se encontraban, su mente estaba llena de lagunas sin sentido ni lógica.

-Haruka-susurro para sí misma.

Siguió caminado sin un rumbo fijo, empezó a ponerse nerviosa ni siquiera sabía dónde estaba y las cosas no parecían muy claras, pero su única certeza era que quería escapar cuanto antes ¿Por qué no podía hacerlo? ¿Cómo es que había llegado a un lugar tan extraño? ¿Por qué le estaba costando tanto trabajo recordar detalles mínimos sobre su vida? Era como si supiera que era Michiru Kaiō pero al mismo tiempo no lo sabía, era una sensación de incertidumbre terriblemente desesperante, empezó a acelerar el paso desesperada por encontrar una salida hasta que la figura de un niño de uno años sentado contra la pared abrazado a sus piernas y la cabeza hundida en estas la detuvo, era la primera persona que veía, tal vez podría ayudarla a saber en donde se encontraba.

Se acerco hasta el niño de manera sigilosa y se inclino para quedar a su altura.

-oye ¿estás bien?-le pregunto para iniciar la conversación.

El niño alzo la mirada rápidamente, a pesar de la escasa luz pudo ver sus profundos ojos azules y entonces lo reconoció, sintió una fuerte sensación de impotencia al verlo en aquel estado tan deplorable prácticamente estaba en los huesos, marcadas ojeras sobresalían debajo de sus ojos, su cabello que antes fue una larga melena azabache, brillante y sedosa se encontraba suelto, sucio y enmarañado, se notaba visiblemente herido como si le hubieran propinado una brutal golpiza y sus lagrimas le hicieron enojar aun mas.

-Seiya ¿pero qué estás haciendo aquí?-sin disimular la ira que le producía verlo en ese estado, quien sea el que lo haya dañado siendo un pequeño niño vulnerable lo pagaría.

-¿Neptune?-pregunto asustado

-no Seiya soy Michiru ¿recuerdas?-

-entonces ¿no eres mi hermanita? Pero si te pareces mucho a Neptune-

Al escuchar aquella pregunta fue como si su cerebro hubiera hecho clip y entonces lo recordó ella era Sailor Neptune como también era Michiru, no entendía nada de lo que estaba pasando tampoco entendía mucho sobre su propia vida pero saldrían de ahí cuanto antes, ella y el pequeño Seiya.

Fue incapaz de responder al niño que la miraba con tanta ilusión, en cambio le respondió con otra pregunta.

-¿Por qué te vez tan joven?-

-¿de qué hablas hermanita? yo siempre he tenido 8 años-

-pero la última vez que te vi tenias como…-pero no fue capaz de completar la frase el pequeño Seiya le tapo la boca asustado.

-tienes que irte, él viene-

-¿de qué estás hablando?-pregunto aturdida

De pronto escucho unos pasos que se acercaban lentamente, miro para todos lados pero no vio a nadie sin embargo su miedo no hiso más que aumentar, intuía que algo horriblemente maligno y perverso era lo que los acechaba como un depredador que está a punto de cazar su presa.

-nos vamos-tomo fuertemente al niño de una de sus delgadas muñecas pero Seiya se negó a acompañarla.

-no puedo-dijo clavando su mirada en el suelo-me quiere junto a él-

-¡Seiya tenemos que irnos ahora! ¡¿Quién diablos es él?!-insistió enojada

-tienes que irte ahora hermanita ¡pronto! ¡Antes de que venga!-

Justo cuando Seiya termino de hablar sintió como unos brazos la jalaran fuertemente por detrás obligándola a dejar ese horrible lugar, como si hubiera sido transportada un mundo completamente distinto ahora se encontró en una total oscuridad pero no sentía ese miedo absoluto de antes a pesar de encontrarse en la nada misma, a lo lejos pudo divisar una gran puerta y tras de ella una luz brillante camino hasta ella atraída por la magnético brillo y en cuanto lo atravesó absolutamente todos sus recuerdos vinieron a su cabeza, Quién era, Su misión como guardiana de la princesa de la Luna, El Silver Millennium, su destino, Crystal Tokyo, Small Lady y en especian su familia Setsuna que era como su hermana, su hija adoptiva Hotaru y su amada Haruka.

Cuando fue capaz de asimilarlo todo, noto que su amiga Setsuna estaba frente a ella transformada en Sailor Plut cerrando la puerta del tiempo, luego se voltio para mirarla directamente a los ojos.

-despierta Michiru-

Acto Seguido la hermosa chica de cabellos aguamarina despertó en una cama de hospital, se sentía como si no hubiera respirado en mucho tiempo como cuando te estás ahogando, por fin había regresado sin embargo un sinfín de preguntas se formulaban en su cabeza preguntas que no tenían respuestas, sin lugar a dudas necesitaba volver aquel lugar de pesadilla y rescatar a Seiya como también necesitaba hablar con Setsuna cuanto antes.

¡Muchas gracias por leer!

Voy aclarar algo ya que has llegado hasta este punto (en el caso de que no lo hayas entendido) porque no creo que vaya a ocupar el termino como tal dentro de la historia, lo que le ocurrió a Seiya aunque la forma correcta de decirlo es "lo que le hizo Chaos" fue un reacondicionamiento mental algo similar a lo que le ocurre a Alex de la naranja mecánica incluso le ocurre a varios personajes del animes que son sometidos a un estrés sicológico por un tiempo prolongado para luego culminar en un perfecto badass.

Pero ya a modo de spoiler a nuestras estrellas les falta mucho camino para convertirse en tipos duros.

Nos vemos en el siguiente capítulo.