Hola! He regresado, ha pasado mucho. Soy una desconsiderada por no continuar pero he tenido varios problemas técnicos. Sé que no es excusa a parte me falta continuar con otras historia además de una nueva n.n se llama ¨El mar, tu y yo¨ También es un Steven x Zafiro con un conflicto amoroso o.o Por favor denle una revisada y comenten si les gusta la idea principal.

Ahora le dejó con las especificaciones.

Estructura.

-…- (diálogos)

-.Hola.-(pensamientos)

.-(Cambio de escenario, con diferentes personajes)

.-(Cambio de escenario con mismos personajes y otro tiempo)

-Fash black- (inicio del recuerdo)

-Fin del Fash black.-(termino del recuerdo)

(N/A: ) .- Notas de autora (solo abra pocas)

Descargo de la responsabilidad, lamentablemente pokemon no me pertenece, si lo fuera sería millonaria y no tendría que estudiar o estudiaría una carrera sobre desarrolladora de videojuegos jajajaj xD

Les dejo con la historia, diviértanse!.

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Un joven de 32 años suspira mientras cruza sus brazos fuertes, escondidos por las mangas de su saco, y recarga su espalda en la hermosa silla de piel negra. Frunce sus cejas plateadas, del mismo color que su encantador cabello. Observa las paredes de cristal del cual conforman su querida oficina permitiéndole observar todo lo que pasa afuera y dentro de esta. Tiene una ligera vista de su querida secretaría una muchacha de unos 27 años de cabellos rubios y ojos azules, admite que es bonita pero no es de su gusto ni la considera sexy como Wallace dice y hablando de su tan adorado amigo que yace sentado en una de las sillas de piel, al frente de su escritorio negro de roble, sin dejar de reír. ¿Qué acaso no ha aprendido la lección?, no sabe por que sigue considerando a Wallace como su amigo si este en vez de apoyarlo se divierte a costa suya. Cansado de escuchar su estruendosa risa golpea con su puño el escritorio.

-¡Wallace! ¡No estas ayudando!.-

El mencionado, un joven de la misma edad que él, calma poco a poco su risa hasta que solo se escuche leves sonidos. -Perdona Stevy pero me es increíble que tu enamorada le haya gritado a tu madre y vaya que es de temer. Eso demuestra que tu chica tiene carácter.-

-Que no es mi chica.- Dice Steven levemente sonrojado. –Pero ese no es el punto.- Exclama después para cambiar de tema.

-Si, si, ya se. Lo que quieres es una forma de disculparte con ella.- El joven de agua marinos ojos coloca su mano derecha debajo de su barbilla en una pose de meditación. – ¿Y no has pensado tal vez que tu no tienes nada que ver en el asunto?.-

-¡Pero claro que es mi culpa!.- Grita muy convencido.

-Steven..- Es interrumpido por su querido amigo.

-Es mi madre Wallace, yo la conozco mejor que nadie y sabia de antemano que no dudaría en meterse en los asuntos de otros. Y aun sabiéndolo no preví que quisiera manejar la vida de ella también provocándole un disgusto en su primer día en Hoen.- Exclama frustrado. –Es mi culpa por no detenerla.- Suspira vencido y muy desanimado el joven de plateados cabellos. –No sabes que mal me siento, no tengo valor para mirarla a los ojos nuevamente después de esto.-

Suspira el poseedor de cabellos verdes. Sabe que por más que intente convencer a su amigo que no es su culpa éste no lo escuchará y se encerrará más en su prisión depresiva así que no le queda nada más que ayudarlo a salir de este dilema que le esta consumiendo por que bueno aunque Stevy, como él le dice de cariño, sea un melodramático en situaciones como esta. Le sorprendió de sobre manera el hecho de que su querido amigo le haya hablado por teléfono para encontrarse con él solo porque necesitaba hablar. Al haber oído esto lo dejo más anonadado que antes pues ¿desde cuando el heredero de los Stones es quien habla para charlar?. Esto sin duda es una gran hazaña todavía sin imaginarse que la urgencia de querer verlo se debía a ¡una chica!. Vaya que eso es nuevo y se siente muy feliz por él, ya le tocaba enamorarse al pobre bueno se había enamorado hace mucho tiempo pero la relación no fue lo que él esperaba y termino en una decepción amorosa aunque ahorita eso no es importante. Si deja esto en manos de su platinado amigo sabe que solo habrá un camino y ese es la ruina total. De ninguna manera permitirá que eso se repita. Ayudará a Stevy a como dé lugar.

‒Bueno cuando mi terroncito de azúcar se molesta conmigo. –Comienza a relatar el joven de cabellos verdes llamando la atención de su amigo. –Puedo hacer mil y un cosas para pedir su perdón pero nada es tan efectivo como regalarle chocolates‒.

‒ ¿Chocolates? ‒Pregunta ya más animado el joven de ojos plateados. La sugerencia que su amigo Wallace le acaba de compartir le abre las puertas a su imaginación pensando que tal vez no sea tan descabellado y llegue a funcionar. ‒ ¿Crees que funcione? ‒ habla con las esperanzas renovadas olvidando su aura depresiva.

‒ ¡Por supuesto! ‒ Dice muy seguro el dueño de aquellos orbes agua marinos. ‒Pero no deben ser cualquier chocolate, tienen que ser especiales. ‒

‒ ¿Especiales? ‒ Asiente su amigo con la cabeza. Acerca su silla al igual que su cuerpo más a su amigo quedando con los rostros a milímetros, como quien va a revelar un gran secreto de estado. ‒ ¿Cómo puedo saber que los chocolates son especiales? ‒

Wallace ríe ligeramente por la pregunta de su amigo, no cabe duda que es todo un personaje por eso le encanta pasar tiempo con él pues bien sabe que con Stevy puede divertirse todo el día sin parar no por que su amigo plateado sea un gran cómico o una persona divertida si no por que la sencillez y la inocencia de él, por supuesto sumándole un poco lo despistado, son los causante de todas las peripecias que vivé a diario su amigo. Claro, también esta su caballerosidad algo que en estos tiempos es muy inusual de ver pero que en Steven se da tan natural y es otro causante de varias desventuras. Porque sí bien Wallace Rinku es conocido como todo un Don juan y Casanova, cosa que es pero dejó en el pasado, el cabellos plateados conquista a las chicas de una manera diferente a él. Su amigo no necesita verse tan bien como él, aunque duda que pueda, no es por ser pretencioso pero el que es guapo es guapo, ni ser todo un experto en el habla, ni siquiera conocer a la mujer de frente y de perfil, por supuesto que tampoco necesita el increíble carisma que posee su humilde servidor ni mucho menos su galantería. Lo que hace a Steven tan encantador entre las mujeres es ese aura de seriedad, sabiduría, responsabilidad, madurez y por supuesto su caballerosidad. Pero como todo buen caballero su debilidad es su propia virtud, es decir; tan buen caballero es que por ello no ha podido conseguir un amor al menos hasta ahora.

‒Stevy, Stevy, Stevy‒ Suspira dramáticamente mientras mueve su cabeza de un lado a otro. ‒ ¡No te preocupes mi desventurado amigo yo te ayudaré! ‒ Se levanta de su asiento muy motivado, golpea con su puño derecho su pecho, observando al horizonte.

‒ Por eso mismo me preocupo ‒ Dice su amigo de ojos plateados.

El joven de orbes agua marinos ofendido se voltea, dirigiéndose a la puerta. ‒Bueno ya que no quieres mi ayuda….

‒¡No!, ¡Espera! ‒ Lo interrumpe, muy aterrado, el joven Steven. ‒ Prometo no dudar de ti otra vez‒

Satisfecho, Wallace toma asiento nuevamente olvidando todo lo anterior, como si nunca hubiera pasado y alegremente continua contando su gran idea. ‒Veras puedo sugerirte que compres unos Jacques Torres, son los chocolates que le compro a mi terroncito. Son caros, normalmente un kilo de estos ricos manjares suele costar $1'556.43 pokedolares (N/A: Los Pokedolares es el equivalente a los pesos mexicanos). Pero si lo que quieres es llamar su atención te sugiero que le compres unos Godiva son buenos chocolates, no son los mas caros pero tampoco los mas baratos. Cuestan más que los Jacques Torres pero al menos no te verás pretencioso. ‒El joven Stone analiza la información que su querido amigo le acaba de transmitir. ‒Tengo entendido que un kilo de los chocolates Godiva está entre los $ 4'841.‒

Steve toma su teléfono móvil del bolsillo derecho de su saco, un teléfono inteligente. Teclea con su pulgar la pantalla táctil del celular. Dirige su vista a su amigo de orbes agua marinos ‒ ¿Crees que 200 chocolates son pocos? ‒ Pregunta muy preocupado.

‒ ¡Bromeas Steven! ‒ Grita totalmente sorprendido su amigo ‒ ¡Son demasiados! ¿Qué acaso la quieres matar de diabetes?‒

‒ Tienes razón ‒ Suspira. ‒ Serán 100 ‒ Terminando de decir esto realiza la llamada en base a la información que consigo tras de su búsqueda breve por la red.

El caballero de cabellos verdes ríe ligeramente la verdad todo esto es algo extraño e inusual. Stevy comprando chocolates para reconciliarse con una chica. Arceus ¿por qué se le olvido su cámara?, sin duda le encantaría memorar este día.

‒ ¿No hay nada mas que pueda darle? ‒ Le pregunta su incomparable amigo heredero de la fortuna Stone una vez terminada la llamada.

‒ ¿Vas a disculparte o a confesarle tu amor? ‒ Habla Wallace en un tono burlón y se ríe a causa del sonrojo de su amigo por el comentario.

‒ Solo quiero…

‒ Disculparte, si, si. Ya lo sé ‒ Le interrumpe el líder de gimnasio.

El joven heredero toma de uno de los cajones de su querido escritorio una hoja blanca y su tan favorita pluma plateada. Escribe sobre el papel con su pulcra caligrafía. Al terminar saca otro objeto de papel, más pequeño que la hoja blanca e introduce en él lo que acaba de escribir mientras toca un botón rojo de una cajita plateada que se encuentra a su izquierda y habla con su tan varonil voz.

‒ Señorita Wolowitz podría venir a mi oficina un momento ‒ Suelta el botón para recibir una respuesta de la mencionada.

Wallace toma delicadamente con su mano derecha la taza de café que esta al frente de él reposando en el escritorio de su amigo y observa el contenido medio vacío de este. Escucha el sonido de la puerta abrirse y cerrarse inmediatamente al igual que el singular sonido de los tacones acercarse a ellos. Al principio ver la interacción de la secretaria de Stevy con éste era divertido es que sin duda la jovencita mostraba cierto interés en el dueño de Devon's Corporation pero claro esta que éste ni en cuenta de ello causando una gran desilusión a la despampanante rubia pero sin rendirse continua con su fructuoso trabajo de llamar la atención de su jefe de mil y un formas, con gestos tiernos, trabajos impecables, dedicación, lealtad, vestirse sensual para impresionarlo e incluso comportarse coqueta con él pero después de ver tantos intentos la acción se vuelve cansada y repetitiva aunque pareciera que para la jovencita tales sensaciones de rutina no llegan, al menos admira su perseverancia.

‒ ¿En que puedo servirle Señor Stone?‒ Dice con coquetería la secretaría del heredero mientras llena la taza de café de su jefe y del líder de gimnasio.

‒ Necesito que entregues esta carta. Una persona del servicio postal vendrá por ella. ‒ Dicho esto le entrega la carta sin mirarla decepcionando, otra vez, a la joven rubia.

‒ ¿Algo más Señor Stone? ‒ Habla con voz deprimida ya que al parecer su atuendo de una minifalda negra de vestir, tacones altos y camisa blanca, desabotonada, que muestra su corpiño negro no llamo la atención de su superior.

El mencionado posa su mirada por primera vez en ella causando una sensación de calidez en la muchacha mientras sus piernas tiemblan por aquellos ojos plateados tan penetrantes y profundos. La mirada salvaje que esconde entre esos dos orbes la derriten completamente. Libera un suspiro suave, casi imperceptible de anhelo pero que fue detectado por cierto joven de cabellos verdes quien a respuesta rueda sus ojos.

‒ Si, le pido un favor más ‒

‒ El que desee mi señor ‒ Susurra hipnotizada.

Steven frunce las cejas ante la forma de llamarlo ‒ Requiero que compre un arreglo floral ‒ Al escuchar esto la secretaria sale de su estupor, abre los ojos sorprendida por la tarea, hoy no es el día de las madres ni el cumpleaños de la creadora de los días del señor Stone entonces ¿Para que quiere las flores?, mejor dicho ¿Para quién son las flores?. Frunce ligeramente el ceño y disimula muy bien su voz para que no se detecte cierta hostilidad y escepticismo.

‒ ¿Un arreglo en especial? ‒ Habla con una voz diplomática sin dejar de observarlo, tratando de encontrar los motivos en las ventanas del alma del joven.

Solo le queda observar tan divertida escena por Rayquaza esto es tan entretenido nunca se imagino que la eficiente secretaría de su amigo montara una escenita de celos y claro para mala suerte de esta, Stevy ni en cuenta de lo que pasa por su cabeza. Esto sin duda es oro puro. Como le encantaría poder grabar estos momentos, los vería una y otra vez, y esta seguro que nunca se cansaría de hacerlo. Cubre con su mano derecha su boca mientras posa el codo del mismo brazo en el escritorio para encubrir las leves carcajadas que quieren escaparse.

‒ Le gusta mucho el estilo oriental ‒ Murmura para sí el dueño de corporaciones Devon ‒ Ikebana, un arreglo oriental estaría bien ‒ Le comenta a su secretaría.

‒ ¿A nombre de quién? ‒ Dice entre dientes la rubia.

‒En el sobre viene su nombre. ‒Vuelve su vista a su teléfono táctil tecleándolo nuevamente, toma otro papel y empieza a escribir la información del celular. Le entrega el nuevo papel donde esta escrita su siguiente tarea. ‒Es todo por ahora, gracias señorita Wolowitz‒

‒Para servirle ‒ Hace una leve reverencia mientras traga su coraje y sale a realizar su trabajo.

Sin poder soportarlo más ríe estruendosamente mientras su amigo Stevy lo observa con escepticismo.

‒ Hay veces que me pregunto si aun existe cordura en tu mente ‒

‒ ¡Oh vamos Stevy!, no seas dramático. ‒ Respira tranquilamente para calmar su risa desenfrenada. ‒Mejor dime si ya te decidiste ‒

‒ Seguí tu consejo, unos chocolates y un arreglo floral. No es nada pretencioso ni mucho menos comprometedor que cause una malinterpretación de mis intenciones ‒

‒ Créeme que aunque así lo fuera no se malinterpretaría‒ Susurra el dueño de ojos verdes.

‒Disculpa‒ Responde el joven heredero.

‒ ¡Por favor Steven!, Piensas en ella, te pones nervioso cuando estas a su lado, te preocupas por lo que piense de ti, le regalas chocolates y flores. ¿No es suficientemente obvio? ‒ Habla mientras con sus dedos remarca cada uno de los puntos ‒ Y lo mas triste es que no me la hayas presentado cuando la conociste‒

El joven Stone, rojo como un tomate, frunce el ceño ‒ Estas equivocado, simplemente es la euforia de verla nuevamente después de todo es una persona muy agradable y admito que muy hermosa‒ Wallace le hace un gesto como señalando su punto mientras el heredero se apresura a agregar ‒ Pero eso no significa que este enamorada de ella‒

‒ Por supuesto Stevy‒ Habla con sarcasmo el joven de orbes agua marinos.

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Una mujer de 22 años salía de un enorme edificio gris con enormes pilares que sostienen el techo exterior, la estructura en forma rectangular con estilo gregoriano y ventanas de tamaño normal distribuidas en sus 3 pisos son los que dan un aire moderno a tan antigua edificación. Bajando por las escaleras que la separan de aquel edificio de las concurridas calles de Rustbor, charlaba tranquilamente con su compañera una mujer de 48 años. De ojos cafés, cabellos de un castaño más oscuro que su habitual acaramelado, piel oscura y nariz respingada, sus labios son pequeños y su estatura es de 5 cm menor que la de la jovencita pero su voz no desacredita los años de experiencia de aquella señora.

‒ Todo quedo a su favor espero que no guarde rencor ante lo sucedido dentro de la corte yo solo me preocupo por la seguridad de los niños. ‒ Exclama la dueña de aquellos orbes cafés.

‒ Pierda cuidado, sé que usted solo cumplía su labor. Debo expresar lo mismo a usted, mi comportamiento tampoco fue el más adecuado pero debe entenderme señora Beckson yo solo seguía mis ideales. ‒

‒ Esta bien señorita Birch, la entiendo, la esperaré en mi oficina el día que usted se decida a visitarme. Saludos y con su permiso. ‒ Dicho esto la señora Beckson se retira, dejando a una jovencita meditando al pie de las escaleras de la corte municipal de Hoen.

‒ ¡Zafiro!‒ Se escucha una voz seria pero dulce hablar, que expresa sabiduría infinita.

La aludida voltea a ver a su interlocutora y observa a una bella dama de ojos violetas, cabellos castaños claros, tez pálida, de estatura más alta que ella, la verdad es tan encantadora, pareciera una modelo hecha por las mismísimas manos de los dioses. ‒ Hylia ‒

‒ Te alcance ‒ Exclama contenta mientras camina a ritmo tranquilo siendo seguida por la portadora de dos orbes azules.

‒ ¿Sucede algo malo Hylia? ‒

‒Para nada Zafiro solo quería saludarte adecuadamente con la cuestión del caso se me hizo imposible hacerlo. ‒

‒ Gracias Hylia por las molestias ‒

Sonríe tranquilamente la morena ‒ Sabes que no es ninguna molestia para mí, dejemos las formalidades de un lado. Hace mucho que no te veo Zafiro, ¿Cómo has estado? ‒

‒ Bien. Como le prometí deje Kanto y vine a vivir a Hoen donde ella residía.‒

‒ ¿La extrañas mucho verdad? ‒

‒Si, me es difícil acostumbrarme al hecho de que ya no la veré en la mesa del jardín bebiendo té tranquilamente mientras disfruta los frescos aires de Kanto. ‒

Sonríe con nostalgia la alta mujer ‒ Lo sé a mi también me cuesta trabajo hacerlo, sin duda la señora Takamura es alguien digna a admirar. Siempre me maravillo su concepto de felicidad.

‒ Estoy de acuerdo, me ayudo mucho también. ‒

‒ Y tu a ella Zafiro ‒ Se detienen en las afueras de la ciudad donde se puede deslumbrar arboles grandes y vegetación que poco a poco convierte las cementadas calles de Rustbor en un paisaje digno de fotografía. Hylia acomodo en su hombro el mango del maletín que lleva y posa sus delicadas manos en los hombros de su amiga. ‒ Yo sé que todos dicen que tienes que olvidar tu pena que te acongoja y seguir adelante con tu vida pero es tan difícil ‒La observa con ternura y habla tan suave como la seda‒Yo no te pido que te olvides de la señora Takamura, eso sería totalmente absurdo pero debes continuar con tu vida Zafiro, seguir tus metas y sueños. Luchar por lo que quieres, las dos sabemos que ella se sentiría muy triste si tu dejas tus ilusiones otra vez. Donde quiera que este siempre te estará cuidando. Piensa en ella, piensa en los momentos hermosos que pasaron juntas, ella reside en tu corazón y cuando voltees atrás, sonríele pues habrás alcanzado tus metas o estarás en el camino de ellas. Además yo también estaré. Te estaré apoyando amiga. ‒ Terminando de hablar le da un cálido abrazo que es correspondido.

‒Gracias Hylia ‒ Esboza una hermosa sonrisa que es acompañada por cristalinas lagrimas de felicidad y alivio. Aquella sensación de paz que su mente no pudo lograr y que nadie más le brindo. Agradece a su querida amiga y abogada por darle esta tranquilidad que necesitaba después de la muerte de la señora Takamura, una gran mujer que para ambas no solo es una amiga si no una tierna abuela. La que les dio amor y paz, paciencia, refugio en sus peores momentos. ‒ Ella siempre estará con nosotras y yo cumpliré sus sueños.‒

‒ Sabes que te ayudaré. Estoy trabajando exactamente en eso. La casa de verano de la señora Takamura se convertirá en un hermoso refugio para los pequeños necesitados como lo fue para nosotras.‒

Deshacen su abrazo y se observan mutuamente, lagrimas corren por sus mejillas y liberan una ligera risa de complicidad. Un ruido de campanas interrumpe tan bello momento. La mayor de las jovencitas toma su teléfono celular del maletín para darle un vistazo y dirigirse a su amiga.

‒ Lamento ser la que interrumpa tan hermoso tiempo de amigas pero debo retirarme, tengo otro caso que atender‒ dice con tristeza la portadora de dos orbes violetas.

‒ No te preocupes, otro día será. No olvides visitarme ‒

‒Ten por seguro que te visitaré. ‒ Le da un abrazo de despedida y corre de regreso, con sus zapatos altos, a las concurridas calles de Rustbor.

Zafiro suspira tranquilamente mientras ve correr a su querida amiga, cambia su vista hacia los arboles que dan la entrada al mágico bosque. No sabe por que sus pasos las trajeron aquí. Tal vez sus almas necesitadas buscaban los tranquilos y frescos aires que solo pueden respirarse en los bosques. Tanta contaminación nubla sus pensamientos y absorbe sus energías. Alejarse de sus problemas por un minuto, es lo que necesita.

Solo será un minuto‒ piensa la castaña mientras entra al bosque.

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No cabe duda, esto es lo que necesitaba. Sentir la ligera brisa en su piel, aquella energía vigorizante producto del ejercicio. La adrenalina corriendo por todo su ser. Y desviar el golpe que va directo a su rostro. Si, fue una buena idea haber tomado un descanso de sus preocupaciones y obligaciones en tal bello bosque. Esquivar el siguiente golpe y arrematar con su puño el rostro desafiante de su fiel blaziken, claro que este logro desviarlo gracias al entrenamiento duro que han tenido ambos. Puede ser que haya dejado atrás su pasado de entrenadora para convertirse en una científica pero eso no significa que deba dejar de combatir. Es lo que tanto ama, pelear. Adora la sensación de incertidumbre, de no saber que sucederá, si estará lista para la batalla, ¿donde atacará?, ¿saldría invicta?. La adrenalina corre por todo su ser al momento en que empieza la pelea y después de eso no puede detenerse, la emoción ferviente, el olor a tierra, el mismo aire cambia ante el mínimo indicio de batalla y su mente se apaga, olvida todo lo que le rodea, solo lleva un comando y es luchar. Un fuerte dolor a su costado derecho y su cuerpo cayendo al suelo, es lo que la hace despertar de sus pensamientos. Fue un grave error haberse distraído. Unos fuertes brazos la levantan y le ayudan a estar en sus pies.

‒ Bien hecho blaziken, sigue así. ‒ Observa como su compañera fiel no deja de mirarla con rostro culpable ‒ No te sientas mal, no es la primera vez que pasa además es el riesgo que corro por entrenar así. Pero ya sabes como soy, no muy convencional. ‒Le da una sonrisa tranquilizadora.

‒ (Lo siento Zaff, en verdad no quería golpearte muy fuerte. Creo que me deje llevar.) ‒ Dice apesumbrada blaziken a su mejor amiga.

Si cualquier otra persona escuchara lo que comenta el pokemon de fuego solo identificaría gruñidos sin sentido pero nuestra querida castaña la entiende a la perfección y todo gracias a cierto amigo pokemon.

‒Tranquilízate...‒ Le da un abrazo, inesperado, a su pokemon mientras le susurra a su oído. ‒ ¿Escuchaste ese ruido?, he tenido la sensación de que nos han estado observando.‒

‒ (Yo también he sentido lo mismo) ‒

‒ Bien, esto haremos, fingiremos que estamos peleando poco a poco acercándonos a los arbustos que están a nuestra izquierda, quiero que me des un golpe final que me mande a volar a ese lugar mientras tu te escondes entre los arboles, ¿esta bien? ‒ Blaziken asiente afirmativamente, se separan para continuar con la batalla.

Y nuevamente comienza una ronda de patadas y puñetazos, obviamente la castaña estaba en una desventaja pero no le importaba con tal de sentir la adrenalina en su cuerpo podría tener moretones y rasguños a montón. Aun sentían una mirada sobre ellas así que el telón ya esta abierto y no defraudarán a su público. Blaziken salta hacia atrás esquivando un puñetazo de su compañera, apenas y toca el suelo, salta con un pierna estirada golpeándole en el estomago, y como lo planearon, la muchacha de ojos azules choca contra un árbol y cae estrepitosamente a los arbustos mientras el pokemon de fuego aprovecha la distracción que protagonizo la morena para escabullirse por los arboles del bosque.

La joven mujer se levanta adolorida por el golpe, vaya que esta vez si fue imprudente pero luego sanará, ahora su preocupación es encontrar al famoso espía. Escondida entre los arbustos, camina sigilosamente, prestando atención a cualquier leve sonido, sabe muy bien que Toro debe hacer lo mismo que ella. Escucha ruidos en uno de los arbustos cercanos a ella. Sonríe con suficiencia y con cuidado, sin hacer mucho ruido, escala uno de los arboles del lugar. Calcula la trayectoria de caída y….

‒ ¡AHHH! ¡¿PERO QUE DEMONIOS?!‒ Grita y exclama una adolorida voz, habiéndose escuchado algo apachurrado lo ultimo.

‒ Cállate amigo‒ Dice Zafiro mientras tuerce el brazo derecho del hombre misterioso que sostiene contra la espalda de este. El hombre trata de ver a través de su hombro izquierdo a la muchacha que yace encima de su espalda pero ésta empuja más su rostro al frío y húmedo suelo de los bosques ‒ ¿Quien te crees que eres para espiarnos?‒ Gruñe la morena.

Se escucha un fuerte golpe acompañado de un gemido y aparece un pokemon de silueta blanca con la espalda entre uno de los troncos de los arboles, sus ojos carmesí están cerrados por el fuerte dolor mientras escapan leves sonidos de sufrimiento de su boca siendo ahogados por una fuerte garra que estruja su delicado cuello y quien es la causante de aquel estrepitoso golpe.

‒ Si quieres salir con vida de esta más te vale empezar a hablar ‒ Amenaza oscuramente la castaña al misterioso hombre. ‒ Y esto también se aplica a tu pokemon ‒ Como clara señal de advertencia, el blaziken aprieta más el agarre del pokemon blanco.

‒Lo siento si la asuste señorita, mis intenciones no son malas simplemente al verla me recordó a una vieja amiga y quería asegurarme de que fuera ella.‒ Se esfuerza a hablar el hombre misterioso con su rostro pegado al suelo, gira como pude su cabeza para observarla encima de su hombro derecho y le sonríe, con una mueca de dolor, tiernamente ‒ Y veo que no has cambiado en nada maese Zafiro ‒

La aludida, sorprendida, parpadea varias veces ‒ ¿Wally?, ¿Eres tú? ‒

‒ Hola Zafiro‒

‒¡WALLY!‒ Se levanta con rapidez de la espalda del joven y le ayuda a levantarse mientras su pokemon de fuego libera a su presa ‒ ¡Pero mírate, no te reconocía!. Parece que tú has cambiado mucho Wally‒

Observa, con cuidado, al hombre joven que esta al frente de ella. Sin duda creció mucho, es mas alto que ella por una cabeza, su cabello desordenado verde sigue ahí pero un poco mas corto, su tez pálida fue levemente bronceada, esa sonrisa tímida y tierna fue perdida por una de amabilidad y sensualidad. Su cuerpo delgado y frágil quedo en el pasado por uno muy bien construido y cuidado. Aquellos ojos verdes esmeraldas ya no demuestran la inocencia y esperanzas de un joven enfermo si no la mirada sabia y determinada de todo un guerrero.

‒ Vaya veo que la palabra frágil ya no te define ‒

El nombrado ríe ligeramente ‒ Ya no más, los aires de ventrafud me hicieron bien además que le debo a Brawly por su apoyo. ‒

‒Entonces mis felicitaciones a Brawly te ha preparado muy bien aunque le fallo un poco en la defensa‒

‒Bueno después de todo no eres una maese por nada‒

Zafiro ríe ligeramente ‒ ¡Oh Wally no cambiaras! ‒ Se acerca a él y le da un gran abrazo que es correspondido por este. Se separan poco a poco ‒Y dime ¿Qué haces en los bosques de petalburg?‒

‒Eso mismo quería preguntarte, tenia entendido que estabas viajando con Ruby por todo el mundo. Por cierto ¿Y Ruby donde esta? ‒ El joven de cabellos verdes nota un cambio drástico en su compañera al mencionar el nombre del coordinar de ojos carmesís. La castaña se acaricia con su mano derecha su brazo izquierdo en clara señal de incomodidad.

‒Bueno tu sabes‒ Comienza a relatar la muchacha ‒ Él quería ser coordinador y yo entrenadora, nuestros caminos se separarían tarde o temprano. ‒

Sigue sintiéndose en el aire esa aura de incomodidad, el joven de cabellos verdes rápidamente interrumpe la conversación. ‒ ¿Y vienes a Hoen a retar al Campeón de la Elite Four nuevamente? ‒

Zafiro agradece internamente por el cambio de la conversación ‒ No, esta vez no estoy en uno de mis viajes ni nada por el estilo. Me acabo de mudar a Hoen. Además las batallas es algo que deje atrás.‒

Wally, sorprendido, la voltea a ver como si le hubiera crecido una segunda cabeza. ‒ ¡No me lo puedo creer!, ¡Zafiro Birch!, ¡si!, la mismísima Zafiro Birch ya no quiere pelear. ¡Oh Arceus que acaso es el fin de nuestra existencia!‒

La joven ríe de buena manera por los disparates del joven ‒ ¡Oh vamos Wally!, no seas exagerado que ya no batalle como antes no significa que haya dejado de gustarme. Claro que extraño una buena pelea pero mi investigación es muy celosa y no he tenido tiempo para consentirme a mi misma.‒

‒ Eso quiere decir que eres un profesor como la profesora Juniper ‒ Afirma el joven.

‒Si, soy una profesora. ‒

‒ ¿Por eso estabas en los bosques de Petalburg? ‒

‒ No, en verdad estoy aquí por que necesitaba tranquilidad. Como dije antes, me estoy mudando y tengo cuestiones que resolver sobre ello que me están consumiendo.‒ Suspira la morena ‒ Pero basta de hablar de mi, dime Wally-lu ¿que has hecho con tu vida?‒

Ríe el joven ‒ Hace tiempo que no escuchaba ese apodo aunque nunca mostraste respeto a tus mayores‒

‒ Ni pareces mayor, eras más un mocoso con cuerpo de niña. ‒

‒Extrañaba a la vieja Zafiro. Pero aun así soy mayor que tu por 4 años. Debes respetarme. ‒

La muchacha le saca la lengua.‒ Oblígame ‒

‒Claro que lo haré ‒ Dice muy emocionado el joven mientras se separa de ella y toma una pokebola de su cinturón.‒ Estas ante el mismísimo campeón de Hoen. ‒

‒Vaya, vaya. Esto se torna interesante.‒ La muchachita toma su pokebola propia y se prepara para la batalla.

Y como señal de inicio solo se escucha la voz mezclada de los competidores.

‒ ¡Altaria ve!‒

‒ ¡Rono ve! ‒

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Ya no podía más. Estaba cansando, bueno al menos su cuerpo es el que sentía por que su alma dejo de hacerlo desde el momento que la dejó a ella. Aun recuerda sus ojos que llevan el mismísimo océano, su cabello del mismo color que la blanda tierra que él tanto ama, su sonrisa tan radiante y aquella mirada de determinación que lograba hacer flaquear a las mismas rocas. Pero ahora todo esta perdido, solo se encuentra en este mundo, vagando por las callejuelas empedradas de las ciudades buscando un atisbo de luz que lo salve de la miseria en la que vive, que desaparezca aquel agujero negro que él mismo creo, no sabia donde estaba, ni como se vería ni siquiera sabia quien era pero lo/la buscaría sin descanso hasta encontrarlo/a por que si de algo esta seguro es que cuando lo vea él sentirá esa paz y armonía olvidadas.

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En aquel tranquilo bosque el viento mece las hojas de los arboles, llevando suaves caricias al mundo. Y de esa tranquilidad solo se escuchaba las respiraciones pesadas de dos jóvenes que yacen acostados en el verdoso césped, observando con suma calma el cielo azul.

‒ Si que has mejorado Wally‒ Habla la jovencita morena

‒ Tú no te quedas atrás Zafiro. Al final fue un empate.‒

‒ Si, ¿Y cómo te trata la Elite Four? ‒

Un suspiro de cansancio es liberado por el joven de cabellos verdes ‒ Bien, no me puedo quejar‒

‒ Pero….‒ Es interrumpido por la muchacha.

‒Ser el campeón y pertenecer a la Elite Four siempre había sido mi sueño pero ahora que lo vivo‒

‒ ¿No es lo que esperabas?‒

‒No, claro que lo es. Supera mis expectativas pero veras yo.‒ Suspira tristemente ‒Estar en la Elite Four me consume mucho tiempo y no puedo estar con mi familia como yo quisiera.‒

La muchacha sorprendida se sienta y observa a su compañero que aun sigue recostado en el césped boca arriba.‒ ¿Tienes familia?‒

‒Si, una encantadora mujer como mi esposa. Se llama Melody y un hermoso hijo.‒ Sonríe tiernamente ante el recuerdo de su familia. ‒La conocí cuando escapaba de mis obligaciones como ahora y fue amor a primera vista. Su abuelo tenía una guardería pokemon. Me escapaba con más frecuencia solo para pasar tiempo con ella, poco a poco nos fuimos conociendo más y obviamente me enamoraba más de ella a cada día hasta que me confesé. El tiempo de novios fue hermoso y después ya no veía mi vida sin ella así que tome la decisión de casarme. Feliz, Melody me acepto y nos amamos hasta no tener fin. La guardería quedo al servicio de Melody después del retiro de su abuelo y en los pocos ratos libres que tenia, le ayudaba en el negocio. Después vino nuestro lindo hijo y los días con ellos se hacen cada vez más cortos.‒ Suspira tristemente‒ Como me gustaría estar con ellos pero no puedo dejar mi puesto de líder y los entrenadores cada vez son menos aptos. Algunos ni logran derrotar al primer contrincante de la Elite Four sin contar todos los que se pierden en el camino.‒

Zafiro lo observa con compasión y tristeza en su mirada. Familia. Wally tenía una familia propia. La forma en que hablo sobre sus seres queridos, aquellos ojos brillosos y esa sonrisa tan encantadora provocaron una profunda meditación en la castaña. Se escucha algo tan maravilloso, hermoso e inigualable. ¿Podrá algún día sentir esas emociones como Wally?. Observa el cielo despejado mientras pide una plegaria a arceus.

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Corriendo por los pasillos de aquella lujosa mansión con suelo de madera, corre una morena de ojos azules quien es seguida por una mujer de mayor de edad llevando en su antebrazo derecho un saco azul marino y en sus manos lleva dos botas cafés.

‒ ¡Se me hace tarde!‒ Exclama muy preocupada la morena sin dejar de correr.

‒ Mi señora no olvide ponerse sus botas y su saco‒ Le entrega, como puede, una bota y observa como la joven de ojos azules intenta ponerse su zapato saltando sin detener su camino. ‒ No creo que sea buena idea hacer eso mi señora. Podría lastimarse. ‒

‒ Estoy bien Hatsu. Pásame la otra bota.‒

Mientras nuestra querida protagonista intentaba vestirse sin dejar de correr por los largos pasillos de su "humilde" morada una joven de 27 primaveras atendía la puerta de aquella casa tan acogedora. Recibiendo entre sus manos 4 paquetes y un arreglo florar tan encantadoramente hermoso y elegante. Agradece al señor canoso y gordo del servicio postal, viéndolo retirarse una vez hecho su trabajo. Observa la nota con en nombre de su ama en ella, emocionada por el regalo, se prepara a buscar a la morena. Pero lo que nunca se espero ver fue la escena que la dueña de la casa protagonizaba, saltaba sin parar dirigiéndose a ella, intentando colocarse la ultima del par de botas pero para su mala fortuna solo hubo un destino para su peligrosa acrobacia y esa fue la cara de su querida señora estampada en el frío pero hermoso suelo negro de madera.

‒ ¡Auch!‒

‒ ¡Mi señora!, ¡¿se encuentra bien?!‒ Se escucha decir a las dos mujeres del servicio quienes se apresuran a ayudar a la joven de 22 años.

‒ Estoy bien, no se preocupen.‒ Toman de cada brazo a la morena mientras la levantan.

‒ No vuelva a hacer eso mi señora‒ Le reprende la mujer canosa.

‒ Debes tener más cuidado Zafiro‒ Dice la joven de 27 años.

‒ Si, si, lo prometo‒ La muchacha de ojos azules se soba su cabeza con una mano y usa la otra para terminar de colocar la bota faltante.

La muchacha del servicio, Ichigo, recuerda que tiene un mensaje para su señora. Toma el arreglo y las cajas cuadradas con estampado de flores de sakura que dejo en el suelo al momento de ayudar a la morena. ‒ Señorita Zafiro, le traigo este paquete que le acaba de llegar.‒ Habla muy emocionada mientras le muestra el arreglo floral y las cajas.

La aludida sorprendida por los regalos y fascinada por las flores toma con mucho cariño las sakuras adornadas tan hermosamente entre sus manos. ‒Son bellísimas‒ Exclama la dueña de la casa.

‒¿Pero quien las habrá enviado?‒ Comenta, igual de emocionada que la joven Ichigo, la ancianita.

La joven de ojos verdes y cabellos negros como las cenizas observa una carta que posa encima de una de las cajas. Y se la entrega a su dueña mientras suprime un grito de felicidad. ‒ ¡Hay una carta!, ¡Léala Zafiro, léala!.‒

La morena le entrega el arreglo de flores a la anciana mientras toma la carta, observa su nombre escrito en el sobre en una caligrafía pulcra y le abre con cuidado.

"Señorita Birch

No tengo el rostro para mirarla después del incidente de la noche anterior, sé que usted ha dicho que no tenia razón para sentirme de esa manera pero no puedo evitar pensar que todo esto ocurrió debido a mí irresponsabilidad, por ello le ruego que me perdone y aunque usted ya me había disculpado, sentía que no era de la forma correcta así que espero que acepte estos obsequios como una muestra de mi arrepentimiento.

Agradezco de antemano sus sinceros sentimientos y quedo a su disposición.

Atentamente

Su amable vecino

Steven Stone"

Zafiro vuelve a leer la carta escrita por el heredero de los Stone. Sus ojos azules como el mar se entrecierran con una ternura, nunca espero conocer alguien tan atento como lo es el señor Stone pero sus pensamientos son interrumpidos por un grito de emoción y pequeños saltos por parte de Ichigo quien se encuentra a espalda suya.

‒ ¡Que emoción, es tan romántico el señor Stone‒ Suspira con anhelo la muchacha. Provocando un leve sonrojo en la morena.

‒ Y guapo ‒ Exclama igual de emocionada la mujer canosa, sonrojando más a la joven de ojos azules.

‒ ¡Es perfecto! ‒ Dicen a unisón las dos mujeres del servicio mientras observan a su ama con una sonrisa picara.

‒ N-no es n-nada de e-eso, s-solo se sient-te c-culpable p-por el in-incidente y n-nada más‒ asegura muy roja la dueña de la casa y con nerviosismo.

‒ ¡¿Ah, no?!,‒ Cuestiono la joven de cabellos negros sin dejar esa sonrisa picara ‒Te escribe una linda carta, te regala hermosas flores y ‒Observa las cajas‒ chocolates, ¿Aun sigues pensando que no hay un tras fondo en esto?‒

La morena se siente en un callejón sin salida, la mirada penetrante y acusadora de las dos mujeres no la dejan pensar coherentemente, su corazón late fuertemente a causa del tierno gesto del joven Stone, da por hecho que sus mejillas deben estar completamente rojas.

‒ Y-yo…‒

‒ Señorita Zafiro el auto ya esta listo ‒ Y es salvada por un muchacho de la servidumbre de cabellos rubios y ojos miel.

La joven de ojos azules agradece internamente y toma su saco azul marino de la anciana Hatsu al igual que una caja de chocolates que aun cargaba Ichigo.‒Me gustaría seguir conversando con ustedes pero se me hace tarde, nos vemos ‒ Y sin darles tiempo a objetar sale corriendo del lugar escuchando solo las exclamaciones de quejas de las mujeres.

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Dos caballeros bajaban de un Mazda 350z deportivo de color plateado, al frente de una casa muy linda pero modesta de dos pisos con un pequeño jardín de rosas al frente, ventanas blancas y cortinas amarillas. La puerta de color verde es abierta por uno de los hombres quien al ver que no es seguido por su compañero voltea para verlo hablar por su celular, dando instrucciones y éste le pide un momento con su mirada plateada.

‒ No tardes Steven. ‒ Comenta el caballero de ojos agua-marinos mientras entra a la casa en la espera de ver a su adorada esposa. Cierra sus ojos mientras entra y extiende su brazo libre, el que no toma el picaporte de la puerta, y con voz cantarina exclama ‒ ¡Ya llegue terroncito de azúcar!‒

Pero en vez de escuchar la habitual dulce voz de su esposa, se sorprende de distinguir, sin lugar a dudas, la dueña de sus pesadillas.

‒ Vaya, adiós tranquilidad.‒

‒ ¡TU! ‒ Le apunta con su dedo índice de la mano derecha el caballero a la misteriosa voz. ‒ ¿Qué haces en mi casa vil bruja? ‒

‒Hacer que tu esposa entre en razón de una buena vez aun no es tarde para separarse de ti. ‒ Dicho esto toma con cuidado su taza de té, brindada amablemente por la señora del hogar y que reposa en la mesita del centro de aquella modesta sala de color rojo, y le da un sorbo.

‒Oh no, claro que no. No dejaré que llenes la hermosa cabecita de mi terroncito con tus sucios pensamientos. ‒ Le grita a la joven.

‒ Solo le hago ver la realidad, que seas una burla como persona no es mi culpa‒ Habla la voz misteriosa con soberbia.

Mientras el caballero de agua-marinos ojos discutía con su invitada inesperada un hombre de la misma edad que el dueño del hogar, entraba a la casa para encontrar una curiosa escena, una joven de cabellos acaramelados y ojos azules sentada, con adecuada postura, en el sofá café de la habitación mientras tomaba una taza de té, dándole una sonrisa de suficiencia a su querido amigos Wallace quien actuaba como un niño chiquito, señalando a la joven mientras una vena se hacia visible en su frente y gritando cosas incoherentes.

Steven abre sus ojos sorprendido al reconocer a la muchacha‒ Se͞ñorita Birch‒ Interrumpe la productiva pelea.

La aludida voltea y parpadea varias veces, su mente le recuerda el detalle del joven de cabellos plateados provocando que se sonroje levemente, le sonríe.‒ Señor Stone es un placer verlo de nuevo. ‒

‒ Al contrario señorita Birch, el placer es todo mío‒Y como respuesta realiza una leve reverencia dejando a su amigo con una gran interrogante.

‒ ¿Se conocen? ‒ Pregunta confundido el líder de Gimnasio.

‒ Si, la señorita Birch es la nueva vecina. ‒ Al decir esto el heredero Stone le da una mirada profunda a su amigo.

‒ T-tu.. t-tu.. t-tu..‒ comienza a hablar el dueño de la casa girando su cabeza para verlos a ambos. ‒ ¡Te mudaste a Hoen!‒ Grita a los cuatro vientos muy horrorizado.

‒No puedo dejar a Winona sola, ya es hora de que recapacite. ‒ Dice la jovencita después de cubrir sus orejas por el tremendo grito del caballero.

‒ ¡Pero que cosas dices vil bruja! soy el hombre perfecto para ella. ‒

‒Bromeas, de todos los hombres del mundo sigo sin entender por qué te eligió a ti.‒

‒ Por que soy su alma gemela.‒

‒ ¿Alma gemela?. Por favor ¿con esos disparates convenciste a mi amiga de que se casará contigo?.‒

‒ Ahora si mujer ya me tienes harto‒

La morena deja la taza de té en la mesita y se levanta para desafiarlo mientras el caballero de cabellos verdes se acerca a ella. ‒ No eres lo suficientemente hombre para hacer algo.‒

‒ ¡YA BASTA!.‒ Todos, sorprendidos, dirigen su vista hacia la fuente de aquella voz y se encuentran con una mujer de 32 años de cabellos morados, ojos del mismo color, tez pálida, más alta que la joven morena pero no más que los caballeros. La mujer frunce sus cejas y posa sus brazos en sus caderas en señal de molestia. ‒ Desde la cocina escucho su griterío, ¿no pueden estar un rato sin discutir ustedes dos?.‒

‒ ¡ÉL/ELLA EMPEZÓ!‒ dicen a unisón Zafiro y Wallace mientras se señalan.

‒ Terroncito ‒ Dice con voz preocupada el joven de ojos agua-marinos, se dirige hacia su esposa y la abraza con ternura.‒ ¿Verdad que no me dejarás?‒

Suspira la aludida. ‒Por supuesto que no Wallace. ‒ Feliz con la respuesta el caballero le saca la lengua a la morena quien frunce el ceño. La señora del hogar niega con la cabeza los gestos infantiles que pueden llegar a tener su querida amiga y su esposo, pasa su vista por la sala y se encuentra con la mirada platinada del mejor amigo de su amor. ‒ ¡Oh!, Steven no te había visto, disculpa, bienvenido. Puedes tomar asiento, recuerda que estas en tu casa.‒

‒No te preocupes y gracias es un gusto verte Winona.‒

‒ Cierto terroncito, invite a cenar a Stevy espero que no haya problema.‒ Le habla Wallace a su esposa.

‒Por supuesto que no‒ Le responde esta.‒ Iré a prepara las cosas.‒

La pareja se separa mientras la mujer se dirige a la cocina para prepara la comida.‒ ¿No crees que ya es tarde bruja?, ¿No te extrañan en tu casa?.‒ Comenta el líder de gimnasio.

‒ Ella se quedará a cenar también. ‒ Le grita su pareja desde la cocina ganándose una sonrisa de suficiencia por parte de la joven de ojos azules.

La morena toma lugar donde antes estaba sentada mientras que los dos caballeros la imitan. Sin saber que decir el señor Stone medita sobre un tema de conversación, la verdad esta muy alegre por poder ver a la joven nuevamente, no se lo tomen a mal no es que tenga cierto enamoramiento por ella simplemente por que no sabía si la joven lo miraría de buena manera después de lo ocurrido, y cuando esta listo para hablar es interrumpido por su mejor amigo. ‒ ¿Cómo te estas tomando las cosas?. ‒ Le pregunta a la muchacha.

‒ Estoy bien si eso es lo que quieres saber. ‒

‒ ¿Haz sabido algo de "él"? ‒

El ambiente se vuelve incomodo, la joven inmediatamente bloquea su mente y se refleja en su mirar un frio sentimiento. Su cuerpo se tensa y su rostro parece inmutable.‒ No. ‒ Responde con voz diplomática la muchacha.

Pero esa sensación de malestar sigue estando presente mientras los interlocutores se encierran en sus pensamientos, Steven solo le queda observar, nuevamente se quedo al margen de la situación pero su curiosidad comienza a trabajar en su mente. ¿Quién será esa persona misteriosa que provoque esa faceta en la castaña?. Supone que es alguien sumamente importante para ella, ¿acaso serán su padre?, ¿Algún hermano?. Ahora que lo piensa nunca se le ocurrió que la joven podría tener una pareja, pues como no si están hermosa, encantadora y brillante. Al pensar en esa posibilidad el heredero se entristece.

- No hay motivo para que me sienta así, es decir; no es como si me gustará ella. No lo digo porque no es encantadora, claro que lo es pero….. ella no tiene que tener un novio, no es que no pueda claro que puede tiene todo el derecho es su vida, solo que no creo que sea el indicado, no lo digo porque yo lo sea es que…. Arceus soy todo un caos. – El joven suspira mientras cubre sus rostro con su mano entre abierta, por los pequeños espacios entre sus dedos observa en la mesa de la sala una caja de los chocolates que le compro, motivado le habla a la joven.- Me alegra que los chocolates sean de su agrado.-

-Eh?.-La joven de azules ojos lo voltea a ver encontrándose con aquella mirada fuerte, misteriosa y penetrante. Recuerda el mensaje y el gesto del Señor Stone causando un leve sonrojo a sus mejillas. Sonríe tiernamente. –No era necesario la molestia joven Stone.-

-Al contrario Señorita Birch.-

-Espero que no le moleste que las traje para compartir pero es que las cosas saben mejor cuando se comparten.-

-Por supuesto que no señorita Birch, estoy halagado.-

-Llámeme Zafiro después de todo somos amigos, no?- Le sonríe bellamente.

Corresponde con alegría a la sonrisa de la joven. –Por supuesto que sí, somos amigos. Y que tal tú día?.-

-Perfecto….

Mientras ellos se perdían en su mundo eran observados minuciosamente por un hombre joven de ojos agua marina. Cada gesto, cada sonrisa, nada pasaba desapercibido para él. Nunca se esperó que la enamorada de Stevy fuera la bruja de mar pero era de esperarse, quien más tendría las agallas de enfrentarse a la madre de su mejor amigo que la castaña?. Se lo merecen. Los dos han pasado por mucho, no hay mejor pareja perfecta que ella y él para ella. Si les deja esto a ellos de seguro nunca lograrían nada ya que son tan increíblemente torpes. Los ayudaría y nadie lo detendría para cumplir su objetivo.

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Chan chan chan chan….. Wallace está decidido ayudará a nuestros protagonista a unirse, esto como perjudicará la relación entre ellos?. Ni yo lo sé o.o

Ahora quiero agradecer a PaotCraft y Sakura Touko por comentar y revisar mi historia. Gracias a ustedes me motivo.

Y sí concuerdo contigo Sakura Touko, Steven es mejor n.n

Espero que les haya gustado n.n

Por favor Comenten!