Título: ¿Difícil e Inocente?

Resumen: Peter Parker literalmente estaba jodido. Wade Wilson le gustaba y era un hecho. Aún así, cierto mercenario sabía de lo mucho que le gustaba ser deseado por él ¿Y por qué no? No siempre se tenía a alguien persiguiendo tu trasero. La arañita no era tan inocente como aparentaba. (T – M)

Ni Deadpool ni Spiderman son de mi propiedad. Escribo para pasar el rato.

Capítulo III

La ciudad había estado tranquila en esta oportunidad, sin embargo mi cerebro había sido un caos total... Era la primera vez que el tiempo se pasaba tan rápido durante mi patrullaje... Cada minuto que pasaba me arrepentía de haberle dicho a Wade que esperara en mi habitación... De hecho estaba seguro de tener intenciones de demorarme más, esperando que se aburriera y se fuera para luego decirle que había estado demasiado ocupado...

Estaba entre feliz y asustado... Me había besado y no había hecho nada para evitarlo ¡Oh, no! Peor aún, me había excitado con tan simple roce... Mi cabeza iba a explotar

No sabía qué pensar ni qué hacer... El idiota de Deadpool me gustaba... No... No podía evitarlo. La mayor parte de estos dos últimos meses sobre todo, me había sentido hasta increíblemente celoso... Celoso sin saber si estaba con alguien cuando no estaba conmigo...

Suspiré.

Hasta el momento me había imaginado que Wade solo quería divertirse conmigo, y ahora salía con algo más... ¡Incluso me había besado así como si nada! Era como ¿Un sueño hecho realidad? ¿Una fantasía? pero su simple personalidad, su forma de ser... no me dejaban pensar coherente. No sabía si estaba bromeando o no... Aunque se había esmerado por quedar bien...

Era cierto que siempre que lo llamaba venía, que la mayor parte de su tiempo se la pasaba conmigo así no tuviéramos nada que hacer... y era más que verdad que siempre evitaba que algo malo me sucediera... Aunque fuera Spiderman y pudiera defenderme...

-De repente, no está mintiendo...- Suspiré nuevamente y me dirigí a casa...

Si le había dicho a Wade que fuera a mi habitación era porque tía May no iba a regresar hasta mañana por la tarde... Una de sus amigas había tenido un hijo ya en avanzada edad... Y pues, ella se quedaba ahí ayudándola ya que el supuesto padre no tenía la menor intención de reconocerlo... Hay personas con verdaderos problemas y yo acá... Haciéndome un lío por algo como esto...

Me sacudí la cabeza cuando llegué. La luz de mi habitación estaba prendida por lo que definitivamente él estaba ahí esperándome... De hecho me había retrasado treinta minutos...

-Bien... Es hora de afrontar la realidad...- Antes de entrar, caminé rápido hasta el callejón donde solía cambiarme para pasar desapercibido. Tomé la mochila ahora con mi traje dentro, sí, aquella que siempre dejaba entre las bolsas de basura y corrí hasta la entrada.

Subí con cautela hasta mi recámara y al abrir la puerta, noté que él estaba sentado al pie de mi cama. No había hecho ningún tipo de desorden ni nada por el estilo.

Me quedé en silencio un momento. El que Wade no dijera nada me perturbó más que sus indirectas perturbadoras.

-Lamento la demora...- Fue lo único que dije dejando mi mochila a un lado y sentándome a su costado. Estaba de más comentar que mi cara se encontraba sumamente roja.- ¿Sucede algo?- Pregunté ahora tratando de verme más normal, arqueando una ceja.

El mercenario se giró y me vio directo al rostro.- Pues, pensaba en la forma de pedirte que seas mi arañita de manera formal, pero sin espantarte, creo que no soy muy bueno en ello- Me sonrojé al máximo.

-Oh, pues...- Bien. Wade era el número uno en crear momentos incómodos. Tenía que pensar en algo para hacer que el tiempo pasara y no de esta manera. Conociéndolo, ahorita se tiraría al piso a pedirme algo así como si fuera matrimonio...- ¿Sabes? Hoy no hubo mucha acción... pero di más vueltas de lo normal por si algo se me escapaba... ¡Ah, sí! También hice un mal movimiento- Esta última frase captó más la atención del mercenario.- Creo que me estiré demasiado al balancearme, sentí un fuerte tirón en la espalda...- Suspiré. No sabía que contar.- Bueno... son gajes del oficio, supongo...- Dicho aquello me dejé caer sobre la cama.

-Puedo ayudarte con eso, baby boy- Noté una amplia sonrisa bajo su máscara. Me sonrojé a tope por segunda vez en menos de cinco minutos. Ya sabía a qué se refería.

-Eh, no gracias Wade, no creo que eso sea conveniente ahora- Sin importarle mi negativa me tomó por la cadera y me empujó hasta el centro de la cama. Quedando así tendido por completo.- ¡Wade! ¡Dios!- Había estado a punto de levantarme y empujarlo, pero él fue más rápido y se puso encima de mí. Estaba en cuatro con cada extremidad junto a las mías. Bien, esta pose no me gustaba para nada.

-Vamos, Petey ya me has dicho lo mucho que te gusta esto-

-¡Sí, pero ahora no quiero!- Me quería morir.

-Baby boy, no miento cuando te digo que eres difícil- Suspiró. Sin decir nada me tomó por la cintura y me giró a la fuerza. Puso sus manos en mis muñecas contra la cama y se sentó en mi trasero para que no tuviera opción a forcejear.

-¡Wade! ¡Te estás metiendo en problemas!-

-Da igual arañita, siempre estoy en problemas, además lo vas a disfrutar ¿O no?- Suspiré y me relajé. Nada iba a ganar oponiendo resistencia... No iba a negar que los masajes de Wade fueran... increíbles.

Cerré los ojos, y poco a poco sentí como me soltaba las muñecas para enseguida comenzar a darme masajes en la parte trasera del cuello. Simplemente delicioso...

Sus manos iban bajando por toda mi espalda y yo sentía que en cualquier momento me iba a quedar dormido. No era la primera vez que lo hacía... Pero digamos, que hoy en especial me estaba causando mayor placer que de costumbre... Un placer mezclado con nerviosismo...

Wade se levantó de mi trasero y se hincó más atrás.

-No, ni lo pienses- Fue lo único que dije levantándome un poco mirándole de reojo.

-Si no te gusta, paro- Dicho aquello sin esperar un sí o un no. Colocó ambas manos en mis glúteos. ¿Alguien me podía matar ya?

Mi cara se pintó de las mil escalas de rojo que podrían existir, pero antes de girarme para golpearlo, el movimiento que había comenzado a hacer en esa zona, hizo que me detuviera. De hecho, me limité a suspirar y a dejarme caer otra vez sobre la cama.

-Eres un idiota y pervertido, lo sabes ¿No?- Dije fingiendo fastidio.

-Siempre- Sus manos apretaban y estiraban suavemente mis nalgas aún sobre mi ropa. Era una sensación demasiado excitante. Sentir como los estiraba de derecha a izquierda para luego tratar de comprimirlos en el centro... Era... Increíble.- ¿Me detengo, baby boy?- Hizo una pausa y yo no supe que responder. Me había relajado aún más de lo que ya estaba.

-Sigue- Dije puntual volviendo a enterrar mi cara en las almohadas.

-¿Sabes, Petey? Si no te deseara tanto, créeme que ya me hubiera lanzado sobre ti-

-¿Es demasiado para ti cogerme el trasero?-

-¿Bromeas, no?-

Era un hecho. Me gustaba sentir los deseos de Wade... Nunca lo iba a decir ¿Y para qué? Si lamentablemente él ya lo sabía...

-Por fin puedo apretarte el trasero a mi antojo ¿Estás poniendo a prueba mi autocontrol?- No lo había visto de ese modo, pero tenía razón.- Porque si esto se trata de una prueba, para ver si soy merecedor de ti, arañita, créeme que la superé en el instante que entraste a la habitación...- Decía aumentando de a pocos el ritmo de sus masajes. Cada vez más fuertes.

Mordí mi labio inferior, la tenía dura...

-Dios... Wade... espera, quema- La fricción contra la tela de mi ropa comenzaba a rasparme los glúteos.

El mercenario se detuvo.

-¿Qué sugieres, baby boy?-

Estaba rojo por esa pregunta, pero la verdad era que no quería que parara... Pero tampoco me iba a dar la vuelta para que se diera cuenta del pequeño problema que me había ocasionado entre las piernas.

-Puedo quitarme los guantes- Dijo mientras efectivamente lo hacía.- Podría quitarte algo a ti, si es que te incomoda...- Dicho aquello pasó sus manos por mi cadera, deslizándolas por debajo de mi vientre para desabrochar mis pantalones. Me sobresalté en el acto y Wade se hizo hacia atrás.

-¡Wade!- Le vi de reojo.

-Calma, calma Petey, no haré nada que tú no quieras- Suspiré y volví a bajar la cabeza.

-Bien...- No estaba seguro de lo que estaba a punto de decir, pero ya a estas alturas, lo único que quería era que no se detuviera. Tal vez este era el sueño de ambos... él tocarme y yo... bueno, que lo haga.- Quítamelos...-

-¿Lo dices en serio, baby boy?- El tono de Wade era entre asombro e incredulidad. Simplemente asentí con la cara enterrada a muerte entre las almohadas. Al menos no iba a ver mi cara, y eso era algo bueno para mí.

El mercenario obedeció y volvió a pasar sus manos por mi vientre. Con un poco de dificultad logró desabrochar mis pantalones. Mordí la almohada de vergüenza. Le ayudé levantando un poco el trasero para que así pudiera deslizarlos y...

-Wow arañita...- Al jalar mi ropa interior sentí un tirón en mi miembro, pero esa no fue la peor parte. Al estar duro contra las telas, al jalar de ellas este había rebotado contra mi abdomen haciendo un fuerte sonido que me hizo enrojecer al límite. Todo debía estar rojo en mí...

Qué vergüenza.

-Veo que la estás pasando bien...- No dije nada, simplemente traté de relajarme al sentir nuevamente sus manos, ahora descubiertas por completo y calientes sobre mis glúteos carentes de ropa.- Mierda Petey, amo tocarte así- Iba diciendo mientras que me las estrujaba con más fuerza.- Podría hacer esto toda la noche y jamás cansarme.- Se detuvo un momento estirando mis nalgas hacia cada extremo, podía sentir su mira clavada en mi entrada... Me estaba examinando. –Mierda, olvida lo que dije ¿Puedo abortar la prueba? Si te sigo tocando, te la voy clavar-

Me quedé en seco y lo único que se me ocurrió fue hacerlo a un lado y subirme los pantalones. Creo que todavía no estaba preparado para algo así.

Me giré por completo estando ya cubierto y noté el traje del mayor extremadamente abultado entre sus piernas.

Mierda...

Como pude, me arrimé y me senté al otro extremo de la cama. Evidentemente con la cara roja a muerte...

-¡Hey! No soy el único así- Exclamó ante mi gesto, a lo que yo ya no sabía cómo morirme en este instante.

-Mierda Wade...-

-Bueno, no esperes que siga como si nada si me dejas tocarte el trasero y encima desnudo-

-¡Dios! ¡Wade!- Casi por inercia cogí la almohada y se la tire en la cara. El mercenario solo se rio. Acto seguido se acomodó nuevamente a mi lado...

-Eres una delicia baby boy- Mi cara ya no podía estar más roja, pero al notarlo no dudó en levantarse la máscara hasta la mitad del rostro. Sin esperar siquiera dos segundos, con una de sus manos agarró mi rostro y lo jaló hasta el suyo. -¿Puedo?- Preguntó con una media sonrisa. Yo solo tenía los ojos bien abiertos sin entender todo lo que estaba pasando, pero de lo que sí estaba seguro era que no quería que parara.

Wade juntó sus labios a los míos. Formó un delicado beso como el que me había dado hacía un momento en el edificio, pero en esta oportunidad no tardó en volverlo un poco más rudo. Sus labios ásperos ahora reflejaban más de él, rozando con fuerza los míos. Literal sentía como si quisiera morderlos y devorarlos. Me dejé llevar una vez más. Separé un poco mi boca y Wade no dudó en abrirse camino por completo. Introdujo su lengua sin vergüenza alguna.

Pasaron unos segundos en ese trance, y Deadpool se separo apenas unos milímetros.

-Me encantas baby boy- Para enseguida volver a unir sus labios con los míos. Apenas y pasaron cinco segundos volviéndose a separar.- Juro que si alguien se atreve a besarte... o a tocarte, ten por seguro que lo mataré.- Dicho aquello, antes de que pudiera reprocharle, selló mis labios con un fuerte beso. Como si no hubiera hecho nada de lo anterior.

-Idiota...-

-¿Sabes que es lo divertido de esto?- Le miré de soslayo aún levemente sonrojado esperando su respuesta.- Es que peses a ser un chico difícil, terminas cediendo-

-Agradece que no tengo mi telaraña puesta, porque créeme que hace rato que ya te hubiera llenado la boca-

-¿Sabes que eso se puede malinterpretar, verdad?- Dijo con una enorme sonrisa de satisfacción. Yo fruncí el entrecejo con la cara roja.

-Me sorprende tu creatividad- Arqueé una ceja.

-A mí tu inocencia- Había estado a punto de lanzarle lo primero que se topara con mis manos ante la impotencia que me causaba la vergüenza, pero me interrumpió.- De hecho baby boy, eso es lo que más me gusta de ti-

¿Inocente, yo? Bien... Acababa de aceptar que me bajara los pantalones... ¿Eso me hacía menos inocente? ¿Verdad?

Continuará...

¡Agradezco a todos aquellos que siguen este fic! Espero que les haya gustado este pequeño capítulo, que aunque no lo crean ¡fue uno de los que más me gustó escribir!