CAPÍTULO 3

Estoy a toda m****

Las cosas en Karakura iban normal. Sin contar el hablar del asalto a Kentucky, no había nada interesante que hacer en la escuela, y con todo y los trimestrales que se les echaban encima, Ichigo y su grupo apenas tenían tiempo de hablar. La Sociedad de Almas decidió enviar de nuevo refuerzos a Karakura, esta vez a más, para protegerla de los planes de Aizen.

-¡¿QUEEEEEEÉ?! –bramaron los cuatro humanos al ver llegar al mismísimo y aterrador Zaraki Kempachi, con su teniente al hombro. En Karakura, estaban ya Matsumoto, su capitán, Yumichika, Ikkaku, Renji y Rukia, y la verdad no le hacía gracia a nadie la llegada de Kempachi a la tierra. Bueno, a Ikkaku le hacía ilusión y a Yumichika le daba lo mismo.

-¡Ken-chan y yo nos quedaremos en la ciudad para ayudar a Ichi y al calvito! –informó Yachiru desde la espalda del capitán.

-¡¿Por qué cojones bajaron al mundo real?! ¡¿Es que allá no los necesitan?! –gritó al borde del colapso Ichigo.

-Ahora que lo dices la mitad de la división de Zaraki-san está en el mundo real –dijo Inoue divertida por la reacción de Kurosaki.

-Sí, y he venido por ordenes del general… aunque lo que yo quiero es la revancha contigo, Ichigo y escuché que venciste a un espada hace poco. –intervino Zaraki con su aterradora voz. - ¡Así que vete preparando!

-Dudo que puedan hacer gran cosa por allá, dado que no sirven para las estrategias y sabemos que Aizen va a por Karakura –susurró en voz muy baja Ishida.

-Quizá sólo los querían mandar a otro lado –aventuró Tóshiro con voz más alta.

- ¡Revancha mi trasero! –berreó Ichigo histérico -¡Tengo montones de cosas que hacer a diferencia tuya!

-Tranquilízate, Kurosaki, te va a dar un infarto –le dijo Ishida acomodándose las gafas.

-Tendrán su revancha después de los trimestrales –decretó el capitán de la doceava muy serio.

-¡Taicho, te tomas muy a pecho los exámenes! –se sorprendió Matsumoto.

-¡C-cállate, Matsumoto! ¡No quiero que me vuelvan a arrestar por saltarme clases!

-Pero si fue muy divertido. Además si te cachan les modificas la memoria y te largas –soltó Ikkaku.

-No está bien desafiar a la autoridad de esa forma –dijo tajante el capitán. –además, aunque les hubiera modificado la memoria y me hubiera largado, es muy problemático que los policías te sigan toda la mañana.

-Ustedes no tienen problema porque parecen mayores –indicó Inoue –pero Hitsugaya-kun luce como un ni…

-¡Vale, vale, ya entendimos! –cortó Tóshiro mientras a sus espaldas todos se deshacían de la risa.

-De todos modos ya va siendo hora de ir a clases. –anunció Ishida. Chad hizo un sonido de asentimiento y los humanos, junto con rukia y Tóshiro, se marcharon al instituto.

-Ken-chan, Ichigo parece feliz de verte –sonrió Yachiru en su gigai de niña de colegio. Zaraki iba con una pinta estrafalaria: cuero por todos lados, estoperoles, perforaciones, su parche, sus campanitas y sus botas del tamaño de un lechón.

-Sí, eso parece –afirmó realmente convencido. –Oye, Ikkaku.

-¿Sí, señor?

-¿Dónde estás quedándote?

-Ah, con un humano, compañero de Ichigo.

-Bien, muestrame el camino. –ordenó Kempachi. Ikkaku le guío mientras Yumichika y Matsumoto hacían la ronda.


A Ichigo casi se le salía el corazón del susto. Tener a Zaraki Kempachi dispuesto a patearle el culo en cualquier momento logró destrozar sus nervios. Toda la clase estuvo mirando por la ventana, temeroso que que el capitán armara un follón ahí mismo. Había estudiado duro, pero con la presión se equivocaba repetidas veces, tachando y poniendo la respuesta correcta. Cuando la campana sonó, fue el último en salir.

-Vaya exámen más fácil –bostezó Ishida. –era obvio que saldrías al último, Kurosaki. Después de todo eres idiota.

-Cierra el pico. ¡A ver si tú puedes concentrarte con ese loco de remate intentando matarte! –gritó Ichigo captando la atención de todos.

-¿Quieren matarlo?

-No es nada nuevo, siempre anda en alguna pelea, ese Kurosaki –murmuraban algunos estudiantes.

-Joder –se quejó sobándose el cuello. Sintió la cicatriz que le había quedado, producto del cero que le lanzó Ulquiorra. Inoue dijo que no la podía quitar, pues el poder destructivo de ese espada era muy grande, y tardaría mucho en curarla, a lo menos dos días sin descansar. Siempre que la tocaba se acordaba de Grimmjow, de cómo le había salvado la vida a él y a Inoue. –No es un mal tipo, pero es un gilipollas –susurró.

- ¿Zaraki? –preguntó Rukia.

-¿Eh? No… digo sí, ese tipo.

Llegó a casa y se dio un largo baño. Algo raro pasaba cada vez que se acordaba de Grimmjow, una especie de vértigo pequeño en el estómago. Recordaba la fuerte espalda llena de cicatrices luego de la masacre del holllow (ala, parece el nombre de una peli barata de miedo xD) mientras se hundía en la tina, entre las burbujas. Por más que pensara en otra cosa, volvía la imagen a su cabeza, frustrándolo. Y si no era eso, era el torso, marcado por la cicatriz del Getsuga negro… Salió y se enredó la toalla en la cintura. Sí, le agradaba pensar en la espalda y el torso de Grimmjow. Pero eso era todo.

-Me gustan las tías –dijo firmemente a su reflejo.

-¿En serio, colega? –susurró una voz escéptica en su cabeza.

Ichigo casi se cae de espaldas al oír a su vacío interno. Ése sólo soltó una carcajada y volvió a su interior.

Cuando dormía, soñó que estaba vomitando algo mientras maldecía a alguien que no conocía. De repente, del excusado salía la cabeza de Kempachi, cubierto por una masa amarillenta.

-¡¡Venga, Muéstrame lo que sabes hacer, Ichigo!! –gritó mientras encajaba el filo en el estómago del pelinaranja.

-¡¡¿Qué demonios?!! –berreó despertándose con dolor de estómago.


Yendo de vuelta a Hueco mundo, Grimmjow soñaba que seguía expeliendo aquella sustancia llamada "pollo" mientras maldecía a Halibel por centésima vez, cuando de repente la cabeza de un sujeto con un parche en el ojo y unas campanitas en cada trenza emergía de las profundidades del retrete

-¡¡Venga, Muéstrame lo que sabes hacer, Ichigo!! –gritó mientras encajaba el filo en su hoyo (venga, no tiene el estómago donde Ichigo)

Despertó agitado, sentándose en la cama de golpe. Aquél sueño había sido muy real. ¿Y desde cuando soñaba él? Además el demonio lleno de mierda había dicho el nombre de Ichigo ¿Se refería a Kurosaki Ichigo?

No podía sacárselo ni en sus sueños de la cabeza… era una obsesión. Quería cobrarle la revancha por haberlo humillado la última vez. Y sobre todo por esa mirada que le dirigió cuando le daba las gracias ¡Cómo odiaba esa mirada, debilucha y sensiblera! ¡Qué ojos tan jodidamente bellos, caídos, marrones y expresivos…!

-¿Bellos? –rumió con susto - ¿Sus ojos son bellos? Puede… ser –susurró con cara consternada. Comparados con los ojos de cualquiera que haya visto, como Gin, o Ulquiorra, sí eran bien parecidos, brillantes… - ¿Y qué? ¡Se los voy a sacar! Maldito Aizen, su juego se me está subiendo a la cabeza…

Y así, maldiciendo a todo ser u objeto, real o imaginario, Grimmjow Jaggerjack se volvió a quedar dormido. Una cosa estaba clara, pensaba que los ojos de Kurosaki Ichigo eran… interesantes.

-Tienes cara de Idiota, Grimmjow –soltó Nnoitra al día siguiente, cuando todos estaban sentados en la mesa, esperando a Aizen.

-Siempre la tiene –apuntó Yami

-¿Estás bien? –susurró a su lado Halibel interesada.


-¿Estás bien, Ichi-nii? –preguntó Karin mientras comía su almuerzo.

-Estoy a toda madre –dijo sin darse cuenta de que Grimmjow decía lo mismo en algún lugar de las Noches.

-Majadero –reprendió Yuzu sirviéndole menos sopa al plato, sin darse cuenta de que una mujer rubia pensaba lo mismo de la sexta espada a muchos kilómetros de allí.


Guía Ilustrada de Shinigamis…

¡Golden!

Zaraki Kempachi, nuestro adorado psicópata homicida, llegó a la casa de Keigo la tarde anterior, pero el susto se dio a las dos de la tarde, cuando el chico volvió de la escuela junto con su hermana.

-¡Darling! ¡Ya llegeeeé! –saludó con tono meloso la chica.

-Ah, hola –saludó Ikkaku desde el sillón, llevando una ridícula camiseta lila que decía "I Love U". Esa camiseta era la razón de que Yachiru y Yumichika hayan reído, llorado y caído inconscientes en el lapso de treinta minutos. Cuando Madarame le explicó a su capitán lo que sucedía, éste pensó que simplemente Ikkaku era amable con la humana para que les permitiera vivir ahí un tiempo. –Oye, traje a un par de amigos. Sólo dormirán aquí, y todo el día estarán fuera.

-¿¿¡¡¡CÓMOOOOO!!!??? ¿ESE SUJETO QUE PARECE DELINCUENTE Y UNA NIÑITA QUE DE SEGURO ES SU HIJA NO OFICIAL? ¡PUEDO SENTIR EL PELIGROOOOOO!

-No te atrevas… a ofender de esa manera a mis camaradas –advirtió Ikkaku poniendo la espada peligrosamente en su cuello

-Claro, cielo, los que quieras son bienvenidos, ¡Qué feliz me puse cuando llegaste después de ese corto viaje! –dijo la chava y les echó uno ojeada a Zaraki y Yachiru –el grandote puede dormir en la cama de Keigo, y a ti pequeña, mi hermano te preparará un futón

-¡OYEEEEE! ¿¡Por qué yo soy el que tiene que trabajar para estos mantenidos!?

-¿Objeciones? –preguntó su hermana con la cara llena de venas.

-E-en absoluto… disfruten su estancia. –dijo con el alma saliéndosele

-¡Gracias! Me llamo Kusajishi Yachiru ¡seamos amigas!

-¡Por supuesto, todo amigo de mi cielo es mi amigo! –dijo la loca de la hermana de Keigo.

-Vaya lugar más raro escogiste para quedarte, Ikkaku –murmuró Kempachi viendo dar saltitos a la maniática dueña del apartamento y a su pelirrosada teniente.


¡Buuuu! Que pobre intento de humor ¬¬ weno, yo advertí. ¿Por qué poner un golden? Don't know…

Respuestas a reviews:

sarga: Lo dicho, KFC es una sustancia tóxica y maligna!!!

Saori-chan: De hecho… este fic lo escribí hace tiempecito, pero lo abandoné por falta de inspiración. Ahora lo uso como una especie de alternativo para poder seguir con mi otro proyecto (invencible) sin aburrirme.