Esas sonrisas tuyas...Kagami, son las que me abrieron un camino hacia la luz, tu luz. Y desde ahí pude decir ''El único que puede salvarme eres tu y solo tu.'', Bakagami. Ya que tu...te llevaste mi soledad lejos. ¿Verdad?

OoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooO

6-9-2013 – 16:30pm

-Kagami desde aquella mañana de mi cumpleaños no fue el mismo, llegue a casa, me encontré la cena hecha junto a una nota: ''Aomine, estaré descansando hasta mañana. Estoy cansado, no te preocupes y que te aproveche.''. En ese momento fruncí mis cejas, ''¿que no me preocupes?''.- Tsk. Y una mierda. -Solté en voz alta mientras mirada una película en la televisión, solo. Ya que Kagami salio hace una hora, con una leve sonrisa que esbozada siempre para mi. Como un ''no te preocupes por nada''.- ¡Estoy hasta los cojones! -Pateé la mesa redonda que habitaba enfrente del sofá, la cual se volvía un kotatsu en invierno y la volqué, cabreado, preocupado, angustiado. Algo no andaba bien en todo aquello y lo sabia perfectamente.- Agh, mierda. -Maldecí, levantándome a colocar nuevamente la pequeña mesa, volviendo a sentarme en el sofá a esperar a ese cabeza hueca de Kagami.-

[...]

-Escuche al cabo de media hora la puerta de la entrada abrirse, gire mi cuello rápidamente y ahí estaba, el gilipollas que algo escondía y quería saber que era. Se descalzo y entro con una de sus sonrisas preciosas, que hace días que no había visto, cogiéndome aquello de improvisto. Sorprendiéndome.-

¿Que haces? ¿Hm? -Escuche decir a Kagami, que a la vez se acercaba a mi, sentándose a mi lado, pero como siempre, guardando cierta distancia. El sabia que a mi eso del contacto físico y ser muy intimo con alguien, no me gustaba.-

Viendo una película. ¿Tu donde estabas? -Le devolví la pregunta en un brusco rebote, haciendo que Kagami, por unos instantes, abriera ampliamente sus ojos. Entonces alzo su brazo derecho, el cual sostenía una pequeña bolsa del ambulatorio. Mostrándomela.-

Vengo de comprar medicina para mis migrañas. A veces son demasiado fuertes y necesito tomar medicación fuerte. Ah, y compre algo para hacer de cenar mas tarde. -Me contesto con tranquilidad, no quería creerlo pero...el Kagami de siempre, el que había desaparecido todos esos días había vuelto como si nada, y aquello le sorprendió.- Ah...vale. -Conteste cortante, molesto conmigo mismo por pensar demasiado, o mejor dicho, comerme la cabeza demasiado. Suspire con pesar, volviendo mi vista a dicha televisión, observando que la película acaba de terminar y estaba viendo los créditos.- Esta noche viene una amiga a casa. -Solté como si nada, el sabia perfectamente que yo necesitaba mis noches de sexo. Y como veía el lo aceptaba.-

Si...esta bien. -Escuche decir, observando por la rendija de uno mis ojos como torcía sus labios en una mueca de...¿dolor?. Decidí ignorarlo, sin ver el resto de su expresión, tan solo esa mueca en sus labios me bastaba y me importaba bien poco también.

[...]

-Cene junto a Aomine, el simplemente se limitaba a mandar mensajes con el móvil seguramente a la mujer que vendría en breves a ''desestresar'' a Aomine. Mi sangre hervía de celos, a tal punto que podía sentir palpitar las venas de mi frente, dolor de cabeza, un nudo en el estomago, ganas de agarrar a esa mujer de los pelos y echarla de casa...pero no. Yo nunca podría hacer algo así. Lo único que podía hacer era amar en secreto a ese gilipollas de Aomine Daiki, sin que el se diese cuenta, y la verdad, estoy algo cansado de todo esto. ¿Porque? ¿porque tengo que aguantar algo así? No tendría que aguantarlo, no debería aguantarlo. Pero...le quiero, y no puedo hacer nada para remediarlo. Antes de que me diese cuenta de la hora, el timbre sonó, la llegada de aquella mujer había sido anunciada. Aomine se levanto rápidamente de la silla y abrió la puerta, abrazo por la cintura a aquella mujer rubia de cabellos largos y la beso con pasión antes de entrar con ella al piso, rodeando sus hombros con uno de sus brazos. Pasaron de largo, sin ni siquiera mirarme ninguno de los dos, como si fuera una simple pulga y entraron a la habitación de Aomine, pero antes escucho decir de el: ''Si hacemos mucho ruido date una vuelta o algo.'', hizo que mi corazón me diese un pinchazo con un agudo dolor. ''Ah...¿esto es el amor, eh?'', pensé. Con el puño cerrado en la zona de mi corazón, arrugando aquella parte de mi camisa. ''Ojala no me hubiera enamorado de el.'', dije en lo mas profundo de mi ser, apartando el puño de mi pecho para darme con el dolorosamente en la frente, tensando la mandíbula.- A...Aomine. -Susurre suavemente, dolido, sintiéndome pésimo, como una mierda.-...

-Aquella noche no la olvidare en mi vida, ni las demás noches que escuchaba gemir a una mujer en la habitación de Aomine, traspasando las finas paredes de mi habitación mientras me tapaba los oídos con tanta fuerza que se enrojecían.-...Odio...el ''amor''.