Capítulo II
Edward POV
Los días fueron pasando y la tensión aumentaba al saber que Bella aun estaba inconsciente, mi familia a excepción de Tanya seguían tratándome con indiferencia y decepción, si antes pensaba que me gustaba estar solo ahora añoraba la compañía de todos.
Alice iba todos los días a ver a Bella, según ella, ella era la única persona que ella tenía, Isabella había perdido a sus padres y ahora por mi culpa su modo de vida, también Esme y Carlisle iban a verla mientras el resto de nosotros se undia en la preocupacion, Jasper estaba controlando siempre nuestro humor, Emmet al presenciar el estado de Bella cuando la atacaron quedo muy afectado por lo que toda noticia sobre ella era aceptable, Rosalie solo sentia lastima, y yo bueno ya se lo imaginaran...
No podía decir que me sentía normal o que no le prestaba atención al asunto, porque si lo hacía, cada día el saber que no despertaría era una nueva grieta a mi frio corazón; algunas veces como había ocurrido anteriormente o las veces que pienso mucho en ella termino parado al frente de su puerta en el hospital aunque nunca entro, no tenía el valor de hacerlo.
- Edward ¿estás bien? – decía Tanya sentada a mi lado mientras me encontraba viendo a un punto fijo. – No te has alimentado en días… - su voz era preocupada mientras acariciaba la parte de debajo de mis parpados, debía admitir que agradecía que al menos ella no me juzgase con el dedo, porque hasta yo lo hacía.- ¿que tal si damos un paseo o cazamos junto?
- Lo siento pero no tengo humor para eso... - en ese instante ella soltó un suspiro frustrado.
-¿Es por esa chica? – dijo esto último con un rastro obvio de desprecio. – Esa humana solo causa problemas, debió de haber…
- ¡No lo digas Tanya! – le gruñí, yo me consideraba a mi mismo un caballero pero no iba a permitir que nadie le echara a ella la culpa de mis actos.
- Pero Edward… - murmuro atónita, nunca le había gritado o faltado al respeto ¿Qué me sucedía?
No podía justificar la acción de mis actos, Bella se había vuelto una obsesión para mí los últimos días, no podía concebir otro pensamiento o deseo que no fuese el saber que estaría bien ¿y si despertaba? ¿Cómo reaccionaría? ¿Me odiaría? Esto último no tuvo por que importarme pero lo hizo.
- Perdón Tanya… - susurre y antes de que ella pudiese decir algo más me fui de la casa.
Corrí, fue todo lo que pude hacer.
El resto del día me la pase en el bosque, case un par de venados y un puma para saciarme, si antes quería compañía ahora está desesperado por estar solo, que el mundo me tragase a lo más profundo del infierno, ni siquiera toda la eternidad en el infierno se comparaba a una eternidad de sufrimiento.
- Vi que estarías aquí… - pensó Alice en mis espaldas. – Ven… - se limito a decir mientras agarraba mi mano.
- Pensé que estabas enojada. - le dije y ella solo sonrió.
- Aun lo estoy, aun sigo pensando que debes andarte a la mismísima mierda.
- Gracias Alice. – dije sin humor mientras la seguía. – ¿a dónde vamos?
- A ver a Bella… - pensó y me detuve en seco.
- Alice no puedo… yo…
- ¿Pretendes quedarte así para siempre Edward? Bella necesita el apoyo de todos.
- El mío no lo necesita… - dije con pesar en la voz pero en ese instante Alice dijo algo que me hizo recapacitar.
- Bella te necesita sobre todo a ti… Necesitas que Bella te perdone ¿no?
- ¿entonces por que no puedo ir a verla cuando despierte? - Alice no hablo y solo bloqueo su mente.
- Uno nunca sabe cuando puede despertar.
- Tu deberias.
- Exacto... debería pero no quiero.
. . . . . . . . . . . .
Cuando llegamos al hospital mis movimientos se volvieron mecánicos, me sentía como un cobarde, ya había visto el estado de Bella miles de veces en las visiones de Alice pero tener que verlos en persona, ver como la había dejado que la dañasen.
Cuando llegamos a la habitación como muchas veces me quede plantado allí sin pode hacer nada, pero entonces sentí como Alice me empujaba adentrándome allí.
Maldita duende.
Suspire y me prepare mentalmente… y entonces la vi.
Dolor, culpa, mas dolor y tristeza.
Aquello fue lo único que pude sentir, allí estaba ella, la dueña de todos mis problemas, estaba acostada en la camilla, llevaba una piyama manga larga que cubrían los posibles cortes que tendría y tenía una venda en el cuello y otra en su ojo derecho, mientras en su mejilla derecha había una marca rosada, estaba respirando con una máscara, podía escuchar aquel corazón que luchaba por mantenerse estable y su aroma nunca perdió aquella dulzura. Quería correr de allí como un cobarde, porque eso era lo que era.
- Hola Bella. – saludo Alice dirigiéndose hacia ella y acariciando su rostro, sus pensamientos eran de tristeza pero aun así había una sonrisa de esperanza en su rostro. – Lamento haberme tardado, pero sabes que las enfermaras no me permiten… - ella le hablaba como si ella pudiese responderle, pero la verdad era que ella no podía. - ¿Sabes Bella? cuando despiertes te traeré la comida ya que aquí al parecer no saben el significado de comestible, te traeré tu comida favorita así que mas te vale levantarte pronto. - seguía hablando mientras se sentaba en una de las sillas al lado de la cama y tomaba los mechones de su cabello y los peinaba con un cepillo, como si fuese una niña siendo peinada por su madre.
El resto de la visita me la pase en la misma posición a un lado de su cama mientras Alice seguía conversando con ella de cómo le fue su día, la escuela, la casa, como si no quisiese que no se perdiese de nada, le estuvo leyendo un rato pero después se aburrió; también se la paso acomodando las flores que colocaba cada dos días… ya habían pasado diez días y aun no despertaba.
En aquella visita aun que no me movieses o pudiese pensar con coherencia aquello no me evito ver o notar lo que nunca había visto, a pesar en la venda el rostro de ella seguía intacto, su piel era cremosa y sus labios rosados al igual que sus parpados, todo eso combinaba perfectamente con su largo cabello color caoba que se desplazabas en suaves hondas en su cama. Siempre pensé que ella era una chica promedio, pero ahora podía ver el por qué todos los chicos del institutos se fijaban en ella el primer día.
Ella era cálida.
Cuando la veía eso era lo único que podía pensar.
- Oye Edward voy a pagar la factura de esta semana, quédate aquí. – me ordeno mientras se iba.
Desde el día del ataque nosotros nos encargábamos de pagarle a ella el servicio médico, las cuentas de la casa, todo. Me preguntaba si alguien más a parte de Alice la veía, ella no tenía ningún familiar por lo que sabía y de vez en cuando escuchaba que alguien del instituto iba a visitarla o a saber cómo estaba, aun así…
Ella debe de sentirse solo.
Me acerque más ella y toque su brazo como si de cristal se tratase, a pesar de la tela podía sentir la calidez que emanaba su cuerpo, sentí la ponzoñosa acumularse en mi garganta pero lo menos que deseaba era su sangre en este momento.
Deslice mi mano para subir su manga y ver unos cortes en esta, algunos no eran profundo y estaban rosados pero otros obviamente dejarían una cicatriz permanente, la mira con compasión, algo que no sentía o que desconocía hasta entonces.
- Lo siento… - susurre con la voz rota y aquella disculpa hizo que la grieta y el dolor en mi corazón se redujeran, solo un poco.
Sin evitarlo acerque mi mano a la suya y la pose sobre esta suavemente, entonces una fuerte descarga me paralizo, la calidez y la suave piel de su mano me hicieron olvidar todo, solo existía ella, solo podía sentir su mano; arriesgándome apreté levemente su mano sintiendo otra vez aquella descarga.
Entonces sentí como uno de sus dedos se movía y gemí para levantar mi rostro para verla.
Me estaba mirando fijamente.
Bella POV
La muerte es apacible, fácil… la vida es más difícil…
A pesar de aquello aun queremos vivir, aunque soportemos dolor, aunque suframos en el proceso, la vida siempre será maravillosa y nunca nos arrepentiremos, pro que al fin y al cabo estar vivo es un regalo que no se les da a mucho, por eso a pesar de todo… aun quiero seguir viviendo.
Me sentía flotando como en una nube, me sentí tan ligera, no estaba muerta por que aun podía sentir dolor, aun podía sentir las cosas a mi alrededor, atravez del espacio en el que hallaba podía escuchar leves murmullos, pero aun me sentía cansada y aunque quisiese no podía levantarme de aquel sueño.
Podía ver cada instante de mi vida pasar frente a mis ojos, cada momento cada día de mi vida, las sonrisas y lágrimas, si este sería el fin al menos sabía que cumplí mi promesa con mis padres.
Había vivido.
Estaba lista para reunirme con ellos.
- Lo siento… - escuche por primera vez, aquella voz aterciopelada y angelical se estaba lamentando. Un ángel no debe llorar.
Entonces sentí algo posarse sobre mi mano y aquella sensación aquel acto… aquello bastó para traerme de vuelta.
Abrí mis ojos y lo primero que nota fue que solo podía ver de uno, sentía un leve dolor en mis brazos y no sentía muy bien las piernas, apenas y las notaba, me dolía el cuello pero aun así me las arregle para girar un poco mi rostro para poder ver si había sido un sueño aquello… no lo era, aun podía sentir como apretaban mi mano y allí estaba el… mi ángel.
Estaba mirando hacia abajo en dirección a mi mano, su tacto era suave pero frio, aun así reconfortante, aquel frio aliviaba el dolor de mi cuerpo, quería tanto correspóndele y entrelazar mis dedos con los suyos, pero mis brazos no reaccionan, solo un movimiento, solo un dedo, solo un movimiento para que me viese, para que viese que estaba bien. Quería hablarle pero no encontraba mi voz.
Tuve que usar todas mis fuerzas y concentración para tanto solo mover un dedo, pero lo logre, escuche como mi ángel soltaba un gemido antes de subir la cabeza, entonces lo vi.
Era Edward.
El me había traído de vuelta.
El era mi ángel.
Chan chan channnn, bueno este es el tercer cap, cada vez tengo más fans :D estoy very very Happy que a pesar de ser mediocre y mas trágico que magdalena les guste.
Ahora se que muchos de ustedes querrán matarme por hacer que Bella crea que Edward es bueno pero eso le da mas suspenso, espeor que hayan disfrutado el cap.
¿Merezco un review, un comentario o insulto?
