CAPITULO III

EL VERDADERO AMOR

La mañana llegó y con ella las consecuencias de una larga y difícil noche. Kagome no había conseguido dormir más de tres horas luego de llorar sin descanso desde que dejo solo al moreno en el balcón.

Se dio una ducha rápida, cambió sus ropas, tomó lo necesario para la escuela y bajó a la sala.

-Buenos días, hija – saludó su madre.

-Buenos días – respondió ella sin ánimos.

-¿Kagome?, ¿estás enferma, cariño? – preguntó angustiada su madre.

La chica le sonrió con amor por la preocupación, pero se borró al momento de ver a la espalda de su madre al causante de semejante estado en ella – No es nada – tomó una rebanada de pan y salió de la sala sin siquiera mirar al moreno.

-Oh, Bankotsu, buenos días – saludó Nahomi con amabilidad -. Kagome, hija, supongo que aun recuerdas a Bankotsu ¿verdad?

La azabache se sentó en el suelo del recibidor calzándose los zapatos de la escuela y con la rebanada de pan en su boca – Si, claro – se paró y volteó a verlos -. Nos vemos en la escuela, Bankotsu – dijo con tono frio y fingida amabilidad -. Adiós, mamá – se despidió de la mujer y salió sin esperar respuesta, ni mirar atrás.

A unas cuantas calles de su casa, el móvil de la chica comenzó sonar, lo sacó del bolsillo de su falda sin mirar el número y contestó - ¿Hola?

-Buenos días, Kag.

Al escuchar la conocida voz, rodó los ojos y se lamentó el no haber reconocido primero la llamada – Hola Inuyasha – saludó sin ánimo -, ¿por qué me llamas a esta hora?

-Bueno, quería saber si tienes algo que hacer después de las clases…

Kagome arrugó su ceño - ¿Y no podías esperar a vernos en la escuela? – preguntó fastidiada.

-Aun no sé si logre llegar a tiempo, es por eso que preferí llamarte.

-Vale, pero tengo cosas que hacer luego del horario – informó.

-Quizás si…

-Y tampoco aceptaría una invitación tuya, por lo que hazme el favor de ya dejarme en paz ¿quieres?

-¿Es por él, verdad?

Nuevamente la chica arrugó el ceño - ¿Por quién?- preguntó confundida.

-El profesor nuevo, el tal Bankotsu.

Al escuchar de improvisto el nombre del moreno, su pecho comenzó a doler y a apretarse nuevamente – No – respondió con simpleza al no encontrar una buena mentira para eso.

-Ese maldito, Kagome tu no debes…

-Yo nada Inuyasha… - cortó ella y trató de calmarse -, tú no eres nadie para darme ordenes y él no es nadie importante, si yo no quiero tener nada que ver contigo, es por ti y nada más, tu provocaste esto, así que ahora te lo aguantas – desahogó parte de su frustración con el peliplata que se quedo sin habla.

-Kagome, yo…

-Y ahora si me disculpas llego tarde y no olvides que si faltas nuevamente hoy, tu padre deben justificarte personalmente – le informó y cortó la llamada sin despedida.

Suspiró cansada – Veo que te has hecho muy popular – la voz del moreno sonó a sus espalda, haciéndola dar un pequeño salto por el susto.

-¿Por qué me sigues? – preguntó fastidiada.

-No te sigo – dijo él y continuó caminando -, te recuerdo que tenemos el mismo destino.

Ella cerró los ojos y suspiró – Maldición – continuó caminado tras él.

-Maldices con mucha frecuencia – se burló el moreno.

-Me disculpo con usted, profesor – ella le respondió con sarcasmo e hizo una reverencia con fastidio sin detenerse.

Bankotsu solo la miró de lado y sonrió, caminaron por unos minutos en silencio hasta que fueron interrumpidos.

-¡Kagome! – la voz del peliplata se sintió a sus espaldas y ambos voltearon en sincronía para ver como se acercaba el chico.

-Tsk… - chasqueó molesto el moreno.

Kagome lo miró de reojo – Recuerda que eres un profesor – susurró antes de que Inuyasha estuviera frente a ella –. Hola – saludó fríamente al recién llegado.

-Hola – saludó el ojidorado con una tentadora sonrisa que no perturbo a la chica, ignorando este hecho, miró al moreno -. ¿Y tú qué haces aquí parado?

-Inuyasha…

-Eso no te importa… niño – sonrió con sarcasmo el moreno.

-¡A quien le dices niño, anciano! – se enfureció -, será mejor que te comportes como un profesor si no quieres perder tu trabajo por acosar a una alumna – amenazó.

-¡Inuyasha, es suficiente! – regañó alzando la voz Kagome.

Bankotsu soltó una sonora carcajada – Si que eres un niño… - estabilizó su postura y lo miro penetrantemente a los ojos -, yo no vine a Japon para ser un insípido profesor… - miró fugazmente a la azabache -, así que no me preocupa perder un titulo que no tengo.

-¿De que estás hablando? – interrumpió Kagome, hablándole con total confianza y pasando de la presencia del peliplata.

El moreno dirigió su atención a ella – Lo que escuchaste – guardó su mano libre en el bolsillo mientras que con la otra llevaba su maletín por sobre su hombro para apoyarla -, no tengo un título de profesor, así que me da igual que lo que siento por ti se sepa.

-¿Lo que sientes por ella? – dijo incrédulo Inuyasha -, ¿hace cuanto tiempo se conocen? – miró a la chica -, ¿a caso me engañabas con él? – la increpó.

Ella frunció el ceño - ¿A caso estás demente?

-No te confundas, niño – intercedió el moreno -, Kagome y yo nos conocemos desde pequeños, ella jamás engañaría a nadie – lo miró con desprecio y arrogancia -, ni siquiera a un idiota como tú.

-¿Quién demonios te crees tú para hablarme así? – Inuyasha ya estaba perdiendo toda paciencia.

-Inuyasha, ¿te puedes calmar?- Kagome lo sujetó del brazo para llamar su atención y este solo dejo salir el aire de sus pulmones con violencia -. Gracias – le dijo y nuevamente su atención se posó en Bankotsu – Si no eres profesor, ¿cómo es que estas enseñando ingles en una escuela? Es ilógico – a pesar de sus deseos de mantenerse alejada de él, la curiosidad era más fuerte que nada.

-Estuve cerca de cinco años en América – se encogió de hombros -, no es como si no estuviera calificado, solo es cuestión de leer el estúpido programa y nada más.

La azabache no lo podía creer - ¿Pero qué demonios estaba pensando la directora cuando te contrato? – frunció su ceño y vio como la sonrisa del chico se ampliaba -. No puede ser… - dijo ella casi susurrando.

-¿Qué? – preguntó curioso Inuyasha.

Kagome suspiró profundamente – La directora Kaede lo conoce – dijo ya cayendo en cuenta de todo.

-¿Qué?, ¿Cómo? – el peliplata estaba totalmente confundido y perdido en todo ese lio.

Bankotsu rió nuevamente – La señora Kaede fue mi profesora antes de ascender a directora, yo era un muy buen alumno y es por eso que no tuve ningún problema cuando llegue a su oficina y solicite algún puesto, aun que convenientemente se habían quedado sin profesor de ingles y convenientemente tú estabas en esa escuela – sonrió bajando su rostro para mirar fijamente a la chica desde su misma altura.

La azabache lo vio un par de segundos a los ojos y luego los cerró –"Debo reconocer que es muy astuto" - se dijo internamente y negó.

-Ahora entiendes, niño – Bankotsu alzó nuevamente su rostro -, no me interesa si vas por la escuela contándoles a todos lo que siento por Kagome.

-Solo estás jugando, Kagome es mi novia.

-Era – aclaró ella sin pensarlo y tapó su boca a penas notó lo dicho por ella misma.

Inuyasha la miró incrédulo y Bankotsu sonrió, era la señal que necesitaba para saber que aun tenía un lugar en su corazón.

-Escucha bien, mocoso impertinente – el moreno se acercó amenazantemente al peliplata -. Te lo dije ayer y te lo vuelvo a decir hoy, Kagome es mía – dijo con tono posesivo y amenazante - ella me pertenece, no importa que tanto te interese, o cuanto estuviste junto a ella – quedó frente al chico y su presencia lo hizo retroceder unos pasos -, tu lugar no es junto a ella.

-Oye no puedes hablar así – Kagome le tomó el brazo y él giró parcialmente su cuerpo para verla -, ya te lo dije claramente, ya no quiero saber nada mas de ti – cada palabra que pronunciaba le quemaba por dentro pero estaba segura de que era lo mejor -, solo déjame tran…

No pudo continuar ya que el moreno selló sus labios con los suyos, dándole un beso tierno que congeló su cuerpo.

Aun con Kagome impresionada, Bankotsu se alejó suavemente de ella y abrió los ojos – Si no me quieres escuchar, te obligare – comenzó a decir -, se quiere huir, te encontrare, si pretender olvidarme, hare que lo único que tengas en la cabeza sea yo, te arrebatare cada segundo de tu vida y los hare míos – terminó por decirle aun frente a su rostro.

La chica sentía la intensidad que cada palabra dicha por él, su corazón comenzaba a acelerarse y su respiración a agitarse – No puedes seguir haciéndome daño – dijo ella con un hilo de voz.

Él sonrió y le dio una caricia en su sonrojado rostro – Soy demasiado egoísta para entregarte a alguien más, hare que reconozcas que me amas.

-Yo ya no te amo – mintió ella.

-Hare que me ames – rebatió él.

Los dos se miraron por segundos que parecieron minutos - ¡Ya basta! – Inuyasha se interpuso entre ambos.

-Vaya que tardaste en meter tus narices, mocoso – Bankotsu se rascó la nuca con despreocupación.

-Aléjate de Kagome, anciano – exigió el chico -, ella no quiere nada contigo.

El moreno se asomó por uno de los costados de él y sonrió – Sigue repitiéndotelo – dijo con seguridad y se voltió para marcharse.

El peliplata frunció el ceño molesto – De que va este imbécil – volteó a ver a la azabache -, Kag… - sus palabras perdieron fuerza cuando vio a la sonrojada chica.

Kagome tomó la ropa de su pecho y la apretó con fuerza, maldijo al moreno, maldijo a Inuyasha, pero por sobre todo se maldijo a ella misma. No podía creer que su corazón aun latiera por el chico que tanto la hizo sufrir, pero ese chico ya no lo era más, era un hombre, un hombre dispuesto a mandar todo al diablo y arrebatarla de cualquiera que se interpusiera entre ellos.

-Oye, Kag – el ojidorado la sacudió un poco.

Ella alzó sus ojos y se encontró con una reprochadora mirada – Y-yo… - tartamudeó tratando de calmarse - …llegaremos tarde – dijo aclarando su garganta y tomando una firme postura.

-Eso no importa, explícame ahora mismo que sientes por él – exigió el chico.

-Eso no es de tu incumbencia – pasó de él y lo dejo solo, retomando su rumbo hacia la escuela.

-o-

La mañana había pasado muy lenta para percepción de Kagome, matemáticas, historia clásica y caligrafía, no eran la diversión misma, sumándole sus propios pensamientos, podría ser un terrible calvario.

-¿Estas bien? – preguntó Sango llegando junto a ella con su bolsa de almuerzo.

La azabache suspiró – Si – dijo con desanimo y guardó sus cosas -. Comeremos en el salón del concejo – informó tomando su propio alimento y poniéndose de pie.

-¡Kagome! – Inuyasha gritó en la puerta de la sala.

-No, por favor, no – pidió la chica sin inmutar su rostro mientras caminaba hacia él - ¿Puedo saber por qué gritar?

El peliplata miraba de un lado a otro desesperado.

-¿Qué te ocurre? – cuestionó Sango divertida por las reacciones de su amigo -, ¿a quién buscas?

-Al idiota de… - su boca fue sellada por la mano de la azabache.

-Que él no quiera ser descubierto, no significa que yo si quiera ser expuesta – lo miró directamente a los ojos -, ¿entendido?

El chico solo asintió y ella lo liberó – Comamos juntos – ofreció él.

-No – respondió rápidamente Kagome.

Sango rodó los ojos, no era necesario ser tan dura pero sabía que su amiga no quería cerca a su fastidioso ex – Lo sentimos – tomó del brazo a Kagome -, tenemos trabajo en el concejo – informó.

-Entonces llamare a Miroku – dijo el chico sacando su móvil.

-No está permitido que alumnos regulares entren, lo sabes – dijo con indiferencia Kagome – y ahora si nos disculpas – caminó a paso firme con Sango.

-Amiga, no era necesario dejarlo así – habló la castaña mirando como Inuyasha se quedaba frustrado tras ellas.

-Trataste de decírselo con "cariño", no necesito perder mi tiempo con él – la azabache mantenía su vista al frente.

-¿Quizás quieras la atención de otra persona? – preguntó titubeante Sango.

Kagome se paró de golpe - ¿Es enserio? – volteó a verla de frente.

La chica cayó en cuenta de lo que dijo y suspiró – Lo siento, es solo que me duele ver a Inuyasha así, se que cometió un error pero el te quiere y… y creo que tu cabeza está en otro lugar.

-Sabes Sango… - la azabache la miró con dolor -, también soy tu amiga y esperaba me entendieras.

-Lo hago pero también debes entender a Inu…

-¡Ya basta! – gritó furiosa -, todos siempre piensan en el pobre Inuyasha, él me engaño, nadie lo obligo, fue su decisión que cargue con ella, punto – se volteó para marcharse.

-Kagome no te molestes así, lo siento, tienes razón – trató de disculparse Sango siguiéndola.

-Olvídalo, necesito estar sola – subió las escaleras.

-¿Dónde vas?, ¿y el concejo? – preguntó nerviosa la castaña.

-Puedes encargarte – dijo sin voltear Kagome perdiéndose en la plata superior.

Sango suspiró derrotada – Estúpida – dio un golpe en su frente, se arrepentía de haber sido tan insensible con su mejor amiga, realmente se comportaba como una idiota.

Mientras Kagome subía a la azotea con las palabras de Sango en su mente, su rabia aumentaba -¿Qué nadie entiende que él fue el que fallo?, ¿Por qué debería perdonarlo?

Cuando llego a su destino caminó hasta el borde del edificio y dejo que el aire llenara sus pulmones disfrutando de la tranquilidad, luego de unos segundos volteó su cuerpo y apoyó su peso en la barandilla con los ojos cerrados.

-¿Ya estas mejor? – la voz de Bankotsu se escuchó a distancia de ella.

La azabache abrió los ojos rápidamente y lo enfocó recostado sobre la pared en donde estaba la puerta por la cual ella entró - ¿Por qué me sigues?

El moreno le dio una calada al cigarrillo que fumaba – Yo llegue primero – dejo salir el humo -, es solo que estabas tan molesta que no me notaste.

Ella rodó los ojos y caminó hasta sentarse junto a él –Estoy tan cansada de todo esto – casi susurró.

-Siento darte tantos problemas – dio la ultima calada a su cigarrillo y lo apagó en el suelo cerca de él.

-Acaso no traes un cenicero portátil, aquí no se puede fumar – regañó la chica.

-Pff… - bufó Bankotsu -. ¿Cuándo te volviste tan cerrada? – se puso de pie limpiando su ropa.

Ella se ofendió un poco – No soy cerrada, solo cumplo con las reglas y tu eres un profesor debería dar el ejemplo.

-¿Hasta cuando seguirás fingiendo? – cuestionó él guardando ambas manos en los bolsillos del lustroso pantalón.

-¿Disculpa? – preguntó desorientada.

-Sigues teniendo la facha de alumna ejemplar que siempre dice y hace lo correcto – apuntó él -, es cierto que puedes haber cambiando en todo este tiempo, pero lo veo en ti – la miró directa y penetrantemente -, tú no eres feliz – acusó.

Kagome dejó de respirar por unos segundos -¿Qué no soy feliz? – se cuestionó internamente -. Claro que no lo soy, un idiota de mi pasado vuelve para fastidiar mi futuro, ¿cómo se puede ser feliz así? – rápidamente se paró frente a él, encarándolo.

-Sabes que no me refiero a eso, no me des todo el crédito – él acortó la distancia entre sus rostros bajando un poco su cabeza -. Te he observado con tus profesores, tus compañeros, tu amiga, hasta con el idita chiquillo ese y puedo ver que no eres tú misma.

-¿Acaso me estas acosando? – la azabache se cruzó de brazos alzando una ceja.

El moreno soltó una carcajada – Claro que sí, ya te lo dije, he vuelto por ti – rápidamente la tomó de la cintura y la acercó a su cuerpo -. Hare que me ames, eso puedes apostarlo – la besó fugazmente, sorprendiendo a la chica y sin darle la posibilidad de reacción al impulsivo acto -. Aun que más que nada quiero que seas feliz – dijo ya habiendo separado sus labios y rozando con su nariz la mejilla de ella, provocando un ligero sonrojo en la pelinegra.

-¿Q-que ha-ces? –tartamudeó Kagome.

-Lo que quiero – Bankotsu la soltó y caminó hasta el umbral de la puerta -. Trata de solucionar tus problemas y puedes empezar diciendo lo que realmente piensas y no lo que más le conviene al resto… vuelve a ser tú, Kag – dijo con cariño y se perdió en las escaleras que lo devolvían a la escuela.

Kagome vio por unos largos segundos el lugar en donde desapareció el moreno, luego de recobrar el control de su cuerpo, volvió a sentarse y suspiró – Maldición – se lamentó, subió sus rodillas a su pecho y ocultó su cara.

El moreno estaba en lo cierto, si bien, había cambiado en los últimos años, formando un carácter fuerte y decidido, también había reservado su opinión en múltiples ocasiones solo para evitar el conflicto y tener una vida más llevadera.

-Esto no puede seguir así – se aseguró a sí misma.

Aun que no lo reconocería en voz alta, Bankotsu la llevaba a la realidad, sus palabras la hicieron replantearse sus acciones y su modo de vivir. Luego de reflexionar unos minutos el timbre del comienzo de las clases resonó y ella decidida a solucionar sus problemas, se puso de pie y bajó.

-o-

-Vamos, por favor – pidió Inuyasha insistentemente bloqueando una puerta con su cuerpo.

Sango resopló y lo miro molesta – Ya te lo dije, ella también es mi amiga y no me involucrare mas entre ustedes dos.

-Sango, sabes que fue un error, yo amo a Kagome – el peliplata la tomó de los hombros.

Ella frunció el ceño, se conocían desde pequeños y eran como hermanos, siempre trataba de solucionar los problemas que por su poca delicadeza, se metía Inuyasha – Yo… - dudó un poco -, intentare hablar con ella pero solo esta última vez.

-No será necesario – la voz de la azabache llegó desde el pasillo.

Ambos chicos la vieron a pocos pasos de ellos, poniéndolos nerviosos – K-kag… - dejó salir la castaña.

La morena solo negó con tranquilidad – Entiendo cómo te sientes Sango – la chica sonrió – pero Inuyasha es tu amigo desde hace muchos más años y esto no es justo para ti – ahora miro al peliplata que permanecía en silencio -. No metas más a Sango de por medio, mi decisión ya está tomada y no lo cambiara que ella lo hable conmigo, ¿está claro? – ahora miro de vuelta a la chica – y tu no intentes solucionar las cosas, que sean nuestra amiga no te da derecho de forzar nada.

Sango se sintió un poco mal pero era la verdad una verdadera amiga no tomaria partido ni por uno ni por otro.

Por su parte, Inuyasha estaba sorprendido – Ese maldito… - susurró apretando sus puños - ¿Ves en lo que te ha convertido? – se acercó fruscamente a Kagome -, tu jamás le hablarías así a Sango y mucho menos a mí.

La azabache comenzaba a molestarse – Creo que ya es necesario que terminemos este juego, yo no estoy interesada en arreglar las cosas contigo Inuyasha, de hecho no te quiero en mi vida – su mirada se endureció -, mantente alejado de mi.

-¿O si no que?, ¿me amenazaras con algo? – la tomó con fuerza de una de sus muñecas para atraerla a él -. Te recuerdo que la única que tiene algo que ocultar eres tú, Kagome – sonrió con superioridad.

La chica se soltó con un brusco movimiento – No me interesa lo que tengas que decir, solo déjame en paz – lo pasó de largo y cruzó una rápida mirada con la castaña para luego entrar a su salón.

-¿Qué demonios le pasa? – el peliplata se volteó dispuesto a seguirla.

-Inuyahsa… - trató de tranquilizarlo Sango.

-¿Qué ocurre aquí? – preguntó Bankotsu acercándose a ellos.

El ojidorado se volteó - Esto es tu culpa – se encaró con el moreno -. Estas haciendo que Kagome cambie y no de una buena manera, tu mald…

-No, no, no, niño – negó con burla el ojiazul -, respeta a tus profesores – sonrió con soberbia.

-Maldito… -dijó Inuyasha con ira y lanzó un golpe directo a la quijada del moreno, el cual detuvo a centímetros de su rostro.

-Nunca la conociste y nunca lo harás – le dio un fuerte golpe en el estomago haciéndolo perder el aire de sus pulmones pero lo sostuvo del hombro antes de que callera para hacer parecer que solo le conversaban al oído -. No trates de manipularla nunca más, o esto será solo un escarmiento en comparación a lo que realmente te hare – lo soltó con violencia y arregló su lujoso traje.

Sango permanecía con sus manos tapando su boca y muy sorprendida.

Bankotsu se paro frente a ella – Compórtate como una verdadera amiga o aléjate de ella – la miró con ojos fríos y sombríos - ¿está claro? – preguntó y la chica solo asintió -. Perfecto, la clase esta por comenzar – entró en el salón dejando a ambos chicos sin palabras en el pasillo.

La clase pasó en calma luego del incidente, Sango se mantuvo pensativa y Kagome solo se dedico a obtener algo de conocimiento pero le era un tanto difícil ya que el moreno ocupaba cada espacio de su cerebro, incapacitándola para prestar atención.

Cuando termino el último bloque del día, decidió pasar por el salón del concejo y darle un último vistazo a su olvidado trabajo.

Grata fue su sorpresa al ver que todos los pendientes estaban solucionados gracias a la castaña que seguramente los había terminado.

La puerta se abrió y sus chocolates ojos chocaron con los de Bankotsu - ¿No me gritaras por seguirte? – preguntó él cerrando la puerta.

-Eres un profesor, tienes acceso a esta aula – dijo sin importancia.

Él solo se sentó en un banco cerca de ella y la miró con dedicación.

-¿Necesitas algo? – preguntó ya sintiéndose nerviosa por el peso de la mirada del chico.

-Nada en particular – respondió con una sonrisa ladina.

La azabache suspiro profundamente y dirigió su mirada a él – Gracias.

El frunció el ceño confuso - ¿Por…?

-Por ser tan directo y hacerme ver las cosas con claridad – reconoció un poco avergonzada.

Él recargo su peso en el respaldo de la silla y sonrió – No hay problema.

Kagome rodó los ojos – No te des tanta importancia – sonrió un poco divertida y volvió a su papeleo.

-Te ves hermosa cuando sonríes – dijo el moreno y Kagome se sonrojo.

-N-no es necesario que hagas esos comentarios – se puso de pie nerviosa y tomó su mochila para marcharse.

Bankotsu fue más rápido y le bloqueó el paso – Siempre actúas igual – la miró a los ojos y acarició su mejilla -, te marchas cuando te poner nerviosa.

-Y-yo…

El moreno se alejó – Vamos a casa – declaró y salió de la sala, dejándola desconcertada.

-o-

-¡Maldito! – gritó Inuyasha lanzando con violencia el balón de basquetbol que tenía entre sus manos, haciendolo rebotar sonoramente entra la pared del gimnasio -. Esto no se quedara así…

Tomó otro balón y comenzó a votarlo, cuando se disponía a correr hasta el aro, vio lo peor que podía imaginarse.

Kagome y Bankotsu marchándose juntos y se veían muy cómodos, ya que la chica iba sonriendo mientras el moreno le hablaba.

-¡Ahhh! – volvió a lanzar el balón -, esto no se quedara así…

-o-

Ya entrada la noche, Kagome volvía a su cuarto luego de un relajante baño, se colocó una larga polera negra y unos pequeños short a juego, abrió la puerta de su balcón y caminó hasta la barandilla secando su pelo con una toalla.

-Te resfriaras – le dijo Bankotsu desde su balcón mientras fumaba un cigarrillo.

-Nunca he sido propensa a enfermarme – reconoció la chica.

-Lo sé, pero nunca se sabe – se encogió de hombros.

La azabache solo sonrió, extrañamente se sentía mas cómoda con el moreno, aun estaba molesta y decepcionada, pero inesperadamente, cuando estaba junto él se sentía tranquila y segura, se sentía ella misma -. Es una noche muy bonita – dijo mirando el cielo.

-Preciosa – reconoció Bankotsu y Kagome notó que la miraba.

Rápidamente escondió su cara bajó la toalla que ahora estaba sobre su cabeza – M-me iré a dormir – se volteó y caminó hasta la ventana -. Buenas noches, Bank – dijo con timidez y cerró.

El moreno sonrió sin despegar la mirada de en donde hace unos segundos estaba la chica – Buenas noches, Kag.

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La semana pasó con normalidad para la azabache, las cosas con Inuyasha estaban más tranquilas y no se habían vuelto a topar.

Sango por su parte, le pidió perdón a su amiga y decidió alejarse un tiempo de su peliplata amigo, ya que era obvio que trataba de manipularla para cubrir su error.

En cuanto a Bankotsu, no había intentado nada directo con Kagome, por el contrario, cada día caminaban juntos a la escuela, la chica subía un par de minutos a la azotea antes de que comenzaran las clases y conversaban mientras el moreno fumaba su cigarrillo y luego de clases el siempre la esperaba disimuladamente bajo un árbol junto a la salida de la escuela para caminar juntos.

-¿Y? – preguntó divertida Sango mientras caminaba junto a su amiga al armario de zapatos de la salida.

-¿Y, que? – cuestionó de vuelta Kagome.

La castaña rodó los ojos – No me lo ocultes, te he visto muy cercana al Señor Hiiryu, ¿paso algo?

La azabache se sonrojó, últimamente sus emociones jugaban en su contra – No ha pasado nada, no estés imaginando cosas.

-No lo hago – le señaló con la cabeza para que mirara a la entrada principal -. Solo comento lo obvio.

La azabache vio al moreno bajo la sombra del árbol, como siempre, esperándola – Sabes que vivimos en la misma casa – dijo sin mirar a su amiga, mientras se cambiaba el calzado.

Sango la imitó en su tarea – No debes sentir culpa – le dijo ahora con tono serio pero amable.

-¿Culpa de que? – Kagome cerró su armario y le tomó atención.

Sango suspiró y la tomó por los hombros – Se que ha sido duro verlo nuevamente y sé que estas asustada, pero no niegues lo que sientes – miró al moreno y luego nuevamente a su amiga -. Noto en él que te ama, noto lo mucho que se ha esforzado al no forzarte a nada pero por sobre todo – le sonrió con dulzura -, noto como lo miras… como aun lo amas.

La morena abrió la boca y pestañeó un par de veces como aclarando sus pensamientos – Yo no…

-No te estoy diciendo que saltes a sus brazos – la castaña la soltó y tomó sus cosas -. Solo digo que necesitas superar ese dolor – le dio un abrazo y se marchó -. ¡Se fuerte! – gritó mientras corría hacia la salida.

Kagome se quedó observando a su amiga, hasta que se marchó despidiéndose del moreno con un movimiento de mano. Ella tomó aire y se fue con el chico que la esperaba.

-Como tardas – dijo él un poco fastidiado.

Ella no detuvo su paso – Nadie te dijo que me esperaras.

-Pff… - bufó molesto -. ¿Te peleaste con tu amiga?

-¿Por qué lo preguntas? – ella alzó una ceja y lo miró de lado.

-Estas de mal humor – dijo él.

-Claro que no.

-Claro que sí.

Claro q… - suspiró y volteó a verlo -. No caeré en tu juego, solo te ignorare.

Luego de eso caminaron en silencio hasta llegar a la casa de la chica y pensión del chico.

-Ya llegue – anunció ella mientras entraba y se quitaba los zapatos – Que extraño…

-¿Qué cosa? – preguntó el moreno concentrado en su calzado.

La azabache caminó por el pasillo con el ceño fruncido – Es muy extraño que mamá no responda – con curiosidad abrió la puerta del salón común -. No está.

El moreno entró en la cocina – Tampoco aquí – dijo -. Kag… – la llamó.

La chica fue a su encuentro y lo vio leyendo una nota que estaba sobre la mesa.

Se paró junto a él y leyó "Querida Kagome, el tío Totosai se lastimó la espalda limpiando el almacén, necesita que lo cuiden por esta noche así que no volveré. Por favor, encárgate de que Bankotsu coma bien, mañana no tienen que ir a la escuela así que diviértanse. P.D: Bankotsu te encargo a mi pequeña"

La chica terminó de leer la nota y la arrugó, lanzándola hábilmente al cesto de la basura – "Gracias mamá" pensó irónicamente y se encaminó a preparar la cena.

-No es necesario que hagas nada por mí, no te preocupes – aseguró el moreno.

La chica ató su pelo en una coleta alta – Lo haremos juntos, así que no tienes de que preocuparte – sacó un par de verduras y las colocó en la mesa -. Haremos estofado, puedes comenzar preparando esto, yo me encargare del arroz y la carne – se giró y comenzó a trabajar.

El chico suspiró pero no dijo nada solo se dedico a hacer lo que se le pidió.

La cena pasó con normalidad, Kagome se sentía extrañamente cómoda con el moreno, aun que cuando sus miradas se cruzaban su corazón latía con intensidad y tardaba largos minutos en calmarse.

-¿Qué es esto? – preguntó Bankotsu sacando un álbum de la estantería frente al comedor.

La chica le dio una mirada rápida y sonrió – Es un viejo álbum, creo que es de la secundaria – termino de lavar los platos sucios y caminó hasta él.

-Mmm… - se limitó a murmurar el chico mientras comenzaba a hojearlo, hasta que llego a una página y sonrió.

-¿De qué te ríes? – cuestionó ella ya frente a él.

Bankotsu giró el álbum y le enseñó una foto suya, en la cual lucia notoriamente más joven, con unas largas trenzas a ambos lados de su cabeza, era de su primer año en la secundaria – Que linda – dijo el chico con una sonrisa dulce.

-Dios… - soltó ella y tomó el álbum mientras que Bankotsu se paraba a su espalda para tener visión del libro al igual que ella -. Hace años que no veía estas fotos – soltó una pequeña risa -. Era horrible.

El moreno acarició con delicadeza su largo cabello – Eres hermosa – dijo susurrante al oído de ella.

La azabache sintió un placentero escalofrió recorrer su espina dorsal – Mmm… - es lo único que salió de su boca y se removió un poco para restarle importancia.

Ella siguió avanzando en las paginas hasta que una de ellos dos sonriendo y abrazados salto ante sus ojos – Recuerdo esa foto – dijo el moreno con nostalgia.

-Ese día nos hicimos novios – corroboró la azabache -. ¿Por qué? – preguntó cerrando el álbum pero sin voltear.

Bankotsu sabía perfectamente a lo que se refería, sabía que llegaría ese momento así que tomó aire y habló – Mi padrastro me engañó, me hizo creer que me llevaba al extranjero para estudiar, pero solo me llevo para ayudarlo a pagar una vieja deuda que tenía, durante todo un año estuve trabajando para un mafioso que creía que el mundo estaba a sus pies – abrazó a la chica y apoyó su mentón en su fino hombro -. No podía llamarte y dejar que descubrieran que tenía algo importante, hubiera sido peligroso para ti.

-¿Nunca encontraste un momento? – preguntó ella tratando de que su voz sonara relajada pero sus ojos luchaban por mantener las lagrimas.

-No podía ponerte en peligro – negó él -. Luego de un año, se me dio la oportunidad de estudias, el viejo mafioso me ayudó mucho, según él, veía algo en mi que era diferente así que me liberó de la deuda de mi padrastro y pude comenzar una vida normal.

-Y yo ya no tenía cabida en ella, ¿verdad?

-No fue eso – dijo Bankotsu y se alejó para voltear a la chica y hacerla mirarlo a los ojos -. No podía volver sin ofrecerte nada – agachó su mirada dolido y las lagrimas de Kagome comenzaron a caer -. Me fui de tu lado para conseguir un mejor futuro para ambos pero ¿qué podía ofrecerte yo?, un pobre diablo, un ex mafioso, sin nada de dinero, fue patético – volvió a mirarla y secó con delicadeza sus lágrimas -. Volví a penas termine mis estudios y reuní el suficiente dinero para darte lo que mereces – suspiró -. Kag, lo lamento – pidió perdón.

La azabache veía la sinceridad en sus ojos, veía su dolor y cubrió su rostro – Te extrañe tanto – soltó entre lagrimas y él la abrazo -. Espere tanto por ti.

El moreno acariciaba su espalda tratando de mantener la calma, odiaba verla llorar y se sentía una basura por ser él la causa – Por favor, perdóname – la alejó y tomó con cariño su rostro entre sus grandes manos.

La chica sonrió y acepto que aun lo amaba, espero por ese momento y al fin estaba con él, con su amado Bankotsu – Bienvenido a casa, Bank.

Los ojos del moreno tomaron un brillo especial y sonrió de lado – He vuelto – lentamente fue acercando su rostro al de la chica.

Kagome vio sus intensiones y solo cerró sus ojos y esperando a que llegara el dulce y tan anhelado contacto entre ellos.

El beso fue tierno y dedicado, el chico la saboreaba con devoción y amor – Te amo – dijo él entre pequeños respiros del beso -, no sabes cuánto espere para esto – la miró a los ojos.

Kagome estaba mareada por la situación – También lo espere por mucho – volvió a juntar sus labios con los de él, pero esta vez lanzó sus brazos para abrazarse del cuello del chico, a lo que él la sujeto por las piernas y las acomodó alrededor de su cintura.

-Te amo – repitió él.

-También yo – corroboró Kagome.

El moreno avanzó, con ella a cuestas, hacia la puerta de la cocina-salón y puso el pestillo – Lo siento pero he esperado mucho – le dijo.

Kagome sonrió y mordió con suavidad el avió inferior de él – También yo, Bank.

El chico se encendió al ver la pasión en los ojos de ella y la presionó con fuerza contra la pared, besándola salvajemente - …Serás mía… - lentamente comenzó a delinear con besos el cuello de la chica - …Tu me perteneces…

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Agradezco a…

rogue85: Banky se fue en busca de un futuro mejor, ya traeremos las consecuencias de eso a la actualidad pero nunca planeo dejarla, se aman sinceramente es por eso que Kag se tarda pero lo perdona, lo conoce y sabe que él no le mentiría. Para mi pesar Banky seguirá sufriendo luego de esto e Inu tendrá mucho que ver. Kag deberá ser fuerte tal y como le dijo Sango y decidir entre enfrentar lo que viene o seguir con su vida. Gracias por tu apoyo querida Pao, espero seguir contando contigo y viva el BankxKag.

miikaa: Querida miikaa, gracias por tus comentarios, creo que te deje mas intrigada con este capítulo, pero como te lo dije en mi otro fic no los abandonare solo espero hasta estar segurísima de lo que quiero escribir. Aun estoy evaluando a Kouga, ya pensé como meterlo pero no será un buen amigo de Bank, me huele a celos o.o Gracias por tu apoyo y espero seguir contando contigo.

Daiisevani: Banky es demandante y posesivo por naturaleza me encanta este hombre ficticio XD. Inu sintió la territorialidad de Bank pero no será tan sencillo dejarlo tranquilo de hecho ya esta maquinando su "venganza". Kag lo ama profundamente al igual que Bank pero las cosas se les complicaran luego de este reencuentro suculento. Gracias por tu apoyo y espero seguir contando contigo.

Angeel O: Es muy difícil enfrentar una relación intima tan pequeña pero así es como ella se da cuenta que lo ama por que en el próximo capítulo pondré a prueba el amor de ambos con revelaciones de la vida de Kag en estos años (no lo esperaría en castidad o.o OK súper spoiler XD, aun que no te imaginas de quien O.O) Le di respuesta a tu duda de Bank y su carrera, la cual es inexistente como profesor aun si estudio algo que más adelante veremos, son cinco años los que se fue y mucho ocurrió con sus vidas. Gracias por tu apoyo querida amiga y Feliz Cumpleaños =)

minidraculaura3: Este capítulo no fue tan bomba pero el otro si lo será, Bank e Inu seguirán sus confrontaciones aun que ya a un nivel más alto o.o Romance, Bank lo tendrá, debe compensar el tiempo perdido y celos, puf… ya lo veras =D Creo haberte dejado con derrame nasal al imaginar el comienzo del próximo capítulo. Gracias por tu apoyo y espero seguir contando con el.

Milu Montoya: Gracias por unirte a mi fic, gracias por elogiar mi historia me siento honrada, bueno tengo otros BankxKag, te invito a darles un vistazo a ver si te agradan. Gracias por tu comentario y apoyo, espero seguir contando con el.

Asia12: Espero seguir esclareciendo la historia, poco a poco se revelaran más cosas y también surgirán nuevos problemas para esta parejita. Gracias por tu apoyo y espero seguir contando con el.

paulina b: Gracias por tu comentario, espero seguir contando con tu apoyo.

Kagome Wolf: Gracias por unirte a mi fic compañera del Circulo Mercenario. Creo que no será precisamente Bank quien querrá matar a Inu luego de lo que se viene, o si(? o.o Gracias por el apoyo y espero seguir contando con el.

SakataGinkox3: El amor siempre triunfa, aun que se vienen cosas difíciles. Gracias por el apoyo, espero seguir contando con el.

chene: Gracias por el comentario y espero seguir contando con tu apoyo.

Lamento la tardanza y espero no me maten por el final, era necesario para darle suspenso a la historia. Aclaro que ellos se aman, es por eso que es todo tan intenso.

Un beso a todos los que leen y en especial a los que me apoyan con un comentario. Recuerden que los comentarios son el pago para los que escribimos y si leíste mi fic y te gusto por favor házmelo saber con un comentario.

Espero les guste y nos leemos en el siguiente capítulo… Fran