Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Summary: A veces la realidad y el tiempo pueden ser muy extraños. A veces el futuro es tu pasado y el pasado tu presente, porque la línea que los divide en el fondo se volvió extremadamente difusa. Pero gracias a esto, ahora pueden cambiar las cosas. Pueden elegir algo distinto, algo que no lleve al mundo a su aniquilación total…


Días De Nuestro Futuro Pasado.

Capítulo III

"En El Infierno, Un Hogar"

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—DIALOGO NORMAL—

—(PENSAMIENTO)—

—"PARSEL"—

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—¿Cómo puede ser que no estés cansado? —preguntó Hermione consternada luego de haber caminado hasta llegar —. Tardamos toda la mañana en explorar solo unas pocas casas hasta llegar a este lugar.

—Supongo que es por jugar quidditch —contestó Harry con una sonrisa —. No es solo montar una escoba y volar. Hay que poder estar agarrado a la escoba, tener el equilibrio para no caerse y pelear con los otros jugadores para conseguir la snitch.

Ambos entraron una de las granjas que indicaban la guía turística y se encontraba, saliendo de la Dufftown justo por el lado opuesto a donde habían dormido las dos primeras noches, a unos quince kilómetros de distancia, por lo que para una persona que estaba acostumbrada a estar entre libros y combinado con el clima cálido, era todo un viaje.

—Bueno —dijo Hermione recuperando un poco el aire mientras examinaba los alrededores —, se ve bien.

—¡Oh, Mione!, no te entusiasmes demasiado —dijo Harry divertido —. La mayoría de las casas tenía los vidrios rotos y problemas estructurales. ¡Vamos, revisemos el jardín!

El jardín estaba, hasta donde ellos lo podían decir, en buenas condiciones y era bastante grande, dejando en claro que no era tan grande ni esplendoroso como los de que había tenido Hogwarts, pero era suficiente como para poder plantar. Tanto era así que los dueños anteriores habían cultivado varios tipos de vegetales; desde tomates hasta pepinos o lechuga y cebollas. Hermione, planificando en su cabeza, llegó a la conclusión que al menos de esta manera no iban a tener que preocuparse sobre el éxito o fracaso de cultivar debido a la tierra. De hecho, parecía suficiente, para que pudieran tener suministros por bastante tiempo. O el negocio no iba bien últimamente o era tan bueno, que necesitaban tener tantos recursos; fuera cual fuese la razón, el trabajo más complicado había sido hecho por las personas que habían vivido ahí. Además de lo que ya tenían en mente, surgía la posibilidad de que pudieran encontrar semillas, también. Y ciertamente, uno de los dos cobertizos que encontraron almacenaba todo tipo de estas, por suerte ya marcadas, ya que ninguno de los dos había estudiado agricultura muggle; lo único que sabían era todo lo que habían aprendido con la Profesora Sprout en sus clases de Herbología que, aunque no todo era útil, al menos tenían una pequeña noción de lo que se debía y no hacer con las plantas. El otro, más pequeño mas pequeño que el primero estaba vacío; la razón al menos por lo que ambos habían deducido por haber encontrado una ventana que parecía haberse roto incluso antes de la catástrofe provocada por la rotura de la Varita de Sauco, era para evitar robos, era el lugar donde se guardaban las reservas.

Detrás de una casa de mediano tamaño que parecía estar a primera vista cerrada, encontraron un invernadero. Dentro de este, había principalmente vegetales ya brotados que iban a ser pasados afuera, una vez que fueran lo bastante grandes y maduros o al menos eso les indicaba la lógica que les había inculcado la Profesor Sprout. Harry incluso notó unas cuantas plantas de arroz, aunque era dudoso, que pudieran haber crecido lo suficiente como para haber sido un beneficio económico; otra cosa que les llamó la atención es que el invernadero había sido escudado por la estructura principal y por lo tanto solo un vidrio estaba roto y otros tres tenían unas pequeñas grietas.

—Si solo ahora pudiéramos usar magia —dijo Harry con cierta nostalgia mirando a Hermione —. Ahora podrías decir Reparo, y todo se arreglaría como cuando nos conocimos en el compartimiento del Expreso de Hogwarts.

—Pero ahora nada que no pueda ser reparado por el hombre el único hombre del planeta. —dijo Hermione con cierta diversión.

—Eso no sonó muy… igualdad de géneros —dijo Harry divertido haciendo que Hermione una mueca de disgusto —. Hermione, ¿Podemos irnos ahora? Tenemos mucho que explorar.

—¿IRNOS? —exclamó Hermione con sorpresa —. ¡Pero si acabamos de llegar! ¡Después de semejante caminata, debo añadir! —agregó con enojo —. Y todavía no revisamos la casa.

—Pero aun no revisamos los otros lugares. Y deberíamos ir a preparar todo para la siguiente noche, deberíamos buscar en las casas que se derrumbaron y mover los escombros para revisarlas. —contestó Harry intentando razonar.

—No voy a discutir eso. Pero creo que nos dejaron algo acá para llegar allá más rápido. —dijo sonriendo y señalando al garaje.

—No… no estarás pensando que… quiero decir ni siquiera sabemos conducir. ¿Y que hay con los escombros en las calles y demás?

—¿Crees que es más difícil que montarte en una escoba y volar a cientos de kilómetros por hora a quince o veinte metros de altura? —preguntó Hermione divertida saliendo del invernadero.

Todo lo que pudo hacer fue suspirar. Ella tenía razón en eso, peor aún así se sentía tenso sobre el pensamiento de tener que esta conduciendo y no sabía por qué.

—¡Harry! —gritó Hermione desde afuera.

—¿Qué pasó? —preguntó Harry acercándose rápidamente.

—Parece ser que no tenemos que preocuparnos por la electricidad —dijo Hermione confiada mientras miraba a algo que había en el techo.

Harry se concentró en donde ella miraba y en las tejas había cuadrados grandes, y grises monta en la superficie de estas; divididos en docenas de más pequeños que eran de color negro. Sin embargo, grandes grietas cortaban el vidrio encima de alguno de estos.

—¿Esos son paneles solares? Pero parecen estar rotos… —dijo Harry mirándolos con atención.

—Nah —exclamó Hermione —, no todos. El resto deberían darnos suficiente energía.

—¿Eso crees? ¿Qué va a suceder durante las noches y días lluviosos? No vamos a tener energía entonces. —comentó Harry pensativo.

—¡Oh! No te preocupes por eso, la energía que no se usa se guarda. Por lo general y al menos por lo que leí, la energía de los paneles se guarda en baterías que le aportan energía a la casa cuando es de noche o esta nublado.

—mmm, bueno, supongo que eso sería un problema menos.

Como más tarde fue mostrado, éste no era el único dispositivo que los dueños previos habían instalado para usar recursos naturales. Un gran tanque para juntar y filtrar el agua de lluvia que estaba encajado en la tierra. Aunque no debería ser usada para beber, si no era necesario; definitivamente, al menos para ambos, iba a serles de mucha ayuda para guardar un montón de sus depósitos de agua, en caso de que el suministro público eventualmente parara.

Ya que Hermione insistía en inspeccionar la casa, Harry vio que no había una forma de resistirse. Tuvieron que forzar la entrada, o, mejor dicho, Harry tuvo que forzar la entrada. Por suerte para él, había una ventana en la planta baja que estaba poco inclinada. Trepando un poco pudo entrar a la cocina y abrir la puerta principal por dentro, para dejar pasar a Hermione.

La casa no era tan grande como parecía, así que pudieron tener una más bien rápida vista general. Un pequeño vestíbulo que llevaba a la sala; obviamente la habitación más grande de la casa y desde donde se llegaba al resto de ella. A la derecha estaba la cocina, a la izquierda había un pasillo, que llevaba hacia el baño, un cuarto donde se podían almacenar cosas y dos dormitorios, de los cuales uno parecía estar más bien sin uno y era casi seguro que era para cuando hubiera invitados. Unas escaleras de madera llevaban al primer piso, pero los tres cuartos estaban principalmente vacíos y no parecían haber si usados últimamente.

La vista de destrucción era mejor que en el resto de los lugares que habían visto Harry junto con Hermione en Dufftown; tal vez era porque la onda de choque había sido principalmente absorbida por la pequeña montaña que estaba al norte que escondía a la pequeña y autosustentable granja. A pesar de esto, la destrucción era mayor en pueblo que ahí lo que los llevaba a pensar que la onda expansiva había hecho una pendiente en caída cuando impactó con la pequeña montaña, fuera cual fuese la razón la granja estaba en casi perfecto estado, mucho mejor que los demás lugares. Sin embargo, a Harry, la idea de adueñarse de la casa de alguien más fuese porque en realidad él nunca había tenido un hogar fijo o que a su personalidad le disgustaba, no le gustaba para nada. No hacía mucho, gente había vivido ahí, que él no conocía; yendo a sus actividades usuales; nunca esperando que nada cambiara. ¿Quién sabia, si les habrían permitido poner siquiera un pie en su casa, sin mencionar vivir ahí? Estaba aliviado de que ninguna de las habitaciones parecía ser la de un niño. Realmente no sabía si podría manejar esa vista sin desmoronarse; ya había visto ropa de bebe tirada en el suelo y había sentido que su corazón se partía en mil pedazos, pero Hermione lo había dicho, había que seguir adelante.

Mientras que Hermione estaba ocupada buscando a través de los cuartos, él la esperó en el sofá de la sala. Mientras sus ojos vagaban alrededor, de la mesa enfrente de él, que estaba vacía a excepción de un jarrón con una única flor; a las dos pinturas y el reloj, que decoraban las paredes; a la fotografía, que estaba encima de la TV. La última atrapó su interés. Parecía bastante vieja; al menos de hacía 20 años, supuso. Era una foto de una familia; estaban en un picnic en un día soleado de primavera. Su corazón se estrujó al recordar que ya no tenía más sus fotos familiares donde aparecían sus padres felices y bailando.

—Si, tan solo tuviera el cabello rojizo y él un par de lentes… —susurró Harry —. Nah… supongo que solo estoy viendo cosas. Solo porque ellos ya no están… bueno nadie esta.

—¿Pasa algo Harry? —preguntó Hermione —. ¿Tiene algo esa foto? —murmuró acercándose y sacando a Harry completamente de sus pensamientos.

—No… —masculló Harry regresando la foto al lugar —. Podemos irnos si queres, tenemos muchas cosas de las tiendas que organizar.

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Finalmente, complacida con la inspección, fueron hasta el garaje. Cuando abrieron la verja, fueron saludados por una pick-up verde marcada con el logotipo de la empresa familiar. Harry con algo de duda miró a Hermione que parecía extrañamente decidida y animada.

—¿Éstas segura de que queres manejar esta cosa? —preguntó Harry con duda.

—Harry… —contestó Hermione frunciendo el ceño —. Creí que eras más intrépido y que yo era la cuidadosa; si queres mostrar tu fortaleza física ganada por ser un jugador de quidditch podes ir y venir a pie, pero yo voy a ir en esta preciosura. Papá… —agregó con un leve tono silencioso —, tenía una parecida. Me hace acordar a cuando era niña.

—Entiendo, Mione… —dijo Harry abrazándola —. Pero ni siquiera tenemos… —no pudo terminar la frase cuando ella le puso las llaves frente de su nariz —… las llaves… ¿De dónde las sacaste?

Ella se encogió de hombros sin importancia mientras soltaba el abrazo e iba al lado del conductor.

—Las encontré en un escritorio. Vamos, tenemos mucho por hacer. —dijo ella entrando.

Harry suspiró con resignación, subió y se colocó en el asiento del copiloto y se puso el cinturón de seguridad. Mientras tanto, ella encendió el motor y puso el vehículo en marcha.

—¡HA, y dijiste que sería difícil! Papá hacia lo mismo y funcionó. —dijo Hermione con alegría. Su rostro brilló por primera vez de emoción y felicidad. Sin embargo, mientras apretaba el acelerador, el auto sólo se tironeó hacia adelante con un movimiento brusco y el motor se apagó atascándose —. Ni una palabra. —advirtió mirando a Harry que le sonreía divertido.

La preocupación había desaparecido.

Lo encendió de nuevo, esta vez haciendo combinación con el embrague y el acelerador de forma más cuidadosa el auto, lentamente, comenzó a moverse hasta llegar a la carretera y comenzaron su camino nuevamente hacia Dufftown. No llegaron muy rápido ya que más de una vez Hermione se olvidaba de cambiar las velocidades correctamente o pisaba demasiado fuerte los pedales y…

—¡MIERDA! —maldijo Hermione haciendo que Harry la mirara sorprendido —¿No podía esta cosa ser automática? —miró a Harry y con molestia preguntó —. ¿Qué?

—Nunca te había escuchado insultar… bueno no de esta forma —contestó Harry divertido, para luego mirar hacia adelante mientras veía las cosas pasar —. Pero vamos a necesitar libros… muchos libros, si queremos realmente sobrevivir necesitamos aprender muchas cosas.

—Si, es cierto, pero no hay muchas que no sabemos —dijo Hermione —. Pero no tengo idea de donde puede haber una universidad cerca. Como mucho podríamos encontrar una biblioteca, pero todavía nos falta explorar parte del pueblo. —agregó con cierta duda.

—Tenemos que revisar bien la casa cuando volvamos —contestó Harry pensativo —. Cuando terminemos de organizar todo podemos buscar la biblioteca o buscar en pueblos vecinos o en algún Hospital que sea importante, siempre tienen libros de nivel universitario.

Ella lo miró con curiosidad.

—Hm, puede ser que tengas raz…

—¡HERMIONE, CUIDADO!

Apenas tuvo tiempo para poder esquivar uno de los tantos autos que estaban en la mitad de la calle.

Irremediablemente iban a tener o que mudarse o comenzar a vagar por Reino Unido buscando un lugar en el cual asentarse. Al día siguiente, con todas las cosas que habían podido juntar, ya sea ropa, alimentos y otros productos de higiene personal, sobre todo femenina, que en algún momento se iban a convertir en un lujo las guardaron todas en cajas y organizándolo todo, al menos por parte de Hermione, las subieron a la pick-up. Harry miró hacia atrás, ahora ya no había nada, lo que se suponía que era antes un poblado lleno de gente y vida ahora era solo un vestigio de lo que alguna vez había sido la humanidad. Con el hogar que creía tener que era el mundo mágico, completamente destruido, se dio cuenta de algo: aunque fuera imposible de pensar, la magia había desaparecido, así que o fuera lo que fuese que la hizo desaparecer, les había robado su recurso más importante. Pero esto también les había enseñado una valiosa lección, una lección que los muggles habían entendido siempre, nunca dependas de un solo recurso.

No quería y no iba a volver a mirar atrás.

Otro día terminaba detrás de ellos. No habían hecho más que seleccionar y mover unas pocas cosas de las tiendas y casas a su nueva casa, donde querían vivir y donde iban a tener que trabajar de ahora en adelante. Harry estaba acostado en su nueva cama; era matrimonial y las sabanas se sentían extrañamente bien y olían a flores. Sin embargo, a pesar de todo otro techo desconocido; el de los Dursley, el de la casa de los Weasley, el de la habitación de Hogwarts, el de la tienda de campaña que habían compartido durante su estadía en el Bosque de Dean, una casa desconocida y ahora este; con suerte iba a ser el último.

Como era de esperarse, al menos para Harry, Hermione estaba pasando un largo periodo en el baño; no le decía nada porque sabía que ambos se merecían un largo baño, el ya lo había tomado, pero no había estado tanto tiempo. Sin embargo, todo ese silencio, solo roto por las gotas de la ducha golpear contra el suelo del otro lado de la puerta, lo hacía rememorar una y otra vez el pasado. Trato de liberarse mente de esas memorias del pasado cuando llegó Hermione del baño vestida con un camisón.

Pero no iba a poder dormir bien, cerró lentamente los ojos cuando sintió como la cabeza de Hermione se acomodaba en su pecho e intentó dormir; su mente se sumió en la oscuridad.

—Te odio…

—¿Por qué crees que podes… ser alguien?

—¿Por qué crees que te voy a querer?

—No te metas en mi vida.

—Andate.

—No me vuelvas a hablar, por favor.

—No te me acerques…

—Sos el hombre que más odio.

—Sos un inútil.

—Nunca vas a ser parte de esta familia.

—Nunca vas a tener una familia.

—Siempre vas a estar solo.

—¿Por qué crees que mereces ser amado?

—Cobarde.

—Si tan solo te sentís, si tan solo te sentías, deberías haber dejado de luchar.

—Si lo odiabas tanto, hubieras muerto.

—Pero lo hiciste todo de esta manera porque en el fondo te odias; los Dursley, Quirrell, el Basilisco, Sirius, Bellatrix, Malfoy, Umbrige, Dumbledore, Ron… Voldemort. Podrías haber terminado con todo, pero no lo hiciste, porque después de todo, te odias. Te odias tanto que crees que la vida de los demás vale más que la tuya.

—Queres la paz ¿Verdad?

—Queres no ser odiado ¿Verdad?

—Queres ser amado ¿Verdad?

—Queres superponer las almas y los cuerpos ¿Verdad?

—Entonces… deberías morir.

Todo estaba húmedo; se sentía ligero sentía como si no pesara absolutamente nada. Sus ojos verdes se abrieron y vio las estrellas que brillaban. Estaba desnudo, acostado, sobre un mar rojo e inamovible; miró hacia un costado y no había nada, solo un liquido rojo que resplandecía. Sintió como un par de brazos se posaban en su pecho y miró hacia abajo; Luna estaba completamente desnuda sentada a horcajadas encima de su entrepierna mirándolo fijamente.

—¿Te sentís bien, Harry? —dijo Luna con un susurró.

—Yo… no lo sé, no comprendo la realidad. —contestó Harry.

—No podés distinguir la frontera entre la realidad de los demás y tu propia verdad.

—No se lo que es la felicidad.

—Solo encontraste felicidad en tus sueños.

—Entonces esta no es la realidad, sino que es un mundo vacío. Si, un sueño. Por lo tanto, no existo. —concluyó Harry.

—Creaste un mundo. tu propio mundo basado en tu propia realidad.

—¿Está mal?

—Escapaste de la realidad y distorsionaste la verdad cuando te sentiste abrumado; el Señor de La Muerte puede elegir que hacer y el escuchar y sentir a todos siendo uno te abrumó.

—¿No puedo tener un sueño?

—Esto no es un sueño… sino un sustituto de la realidad. Esta es una extensión de la realidad; donde termina el sueño de ser amado y vivir en paz con todos.

—Luna… —susurró Harry mirando a su amiga a los ojos—. ¿Dónde estamos…? ¿Dónde esta Hermione…? ¿Por qué estamos… haciéndolo?

—Éste —dijo la Ravenclaw con suavidad —, es el inicio… El mar… fuente de toda la vida. Éste es un mundo sin cuerpos, sin forma. Es un mundo en el que no se distingue que parte sos vos y que parte es el otro. Es un mundo frágil, donde tu parte no tiene fin, y no podés encontrarte a vos mismo.

—¿Morí…? ¿Hermione donde esta...?

—No… todo se unió. Y Hermione es ahora parte tuya, pero solo ella. Éste es el mundo que deseabas en el fondo; un mundo en donde no tenías que lidiar con Voldemort, un mundo en donde tus padres no iban a estar muerto, en donde no ibas a ser traicionado, un mundo en donde nadie te odia y todos pueden entenderse. Un mundo en donde no tenés que pelear contra la maldad para que te presten atención. Un mundo en donde no tenés que ser el héroe para que todos te digan que te necesitan.

—Pero esto no esta bien. Yo no provoqué que todos murieran…

—Si queres que todos los demás existan otra vez… los muros del corazón van a separar a la gente nuevamente y otra vez vas a estar solo. Las personas van a poder herirte nuevamente.

—Pero… este mundo solo me trajo experiencias amargas y dolor. Pero esto no esta bien, yo no quiero esto, me siento solo…

—Eso es porque no dejas a los demás entrar en tu corazón. A pesar de que podrías ser feliz con todos, y no volver a sentir dolor, no los dejas entrar…

—Creí que, si me sacrificaba, todos me iban a amar… que no me iban a volver a dejar solos. Pero ahora, están todos muertos. Yo los maté…

—No, la Varita de Sauco los mató. Vos solo elegiste el destino donde las conciencias de todos iban a reposar y vivir felices en el mundo que vos quisieras…

—Pero eso es una ilusión…

—No —negó Luna con la cabeza —. No es una ilusión, es tu verdad; es aquello que anhelaba tu corazón; querías ser feliz, pero no los dejaste entrar y ahora estas a punto de volver…

—¿Cuándo vuelva va a estar Hermione?

—Si.

—¿Y los demás? ¿Vas a estar ahí?

—No… Porque yo no estaba tocándote, yo no sujetaba tu mano en ese momento.

—¿Voy a poder volver a verte?

—Algún día, seguramente. Pero ahora todo debe ser de esta manera, el corazón de todos, e incluso el mío, están contentos porque finalmente están en paz con los demás; porque no hay un cuerpo que nos separa. Pero cuando dudemos, cuando la imaginación y la inventiva florezca… si nuestros corazones pueden crear su propia imagen… vamos a ser capaces de recuperar sus cuerpos. Pero, todo está bien, Harry. Todas las formas de vida tienen la fuerza para rehacerse… y el volver a desear vivir. Si decidís vivir, cualquier lugar puede ser el paraíso… porque estás vivo. Vas a poder tener la oportunidad de ser feliz en cualquier lugar.

—Luna…

—Mientras el sol, la luna y la tierra existan… todo va a estar bien —agregó Luna sonriendo —. ¿Entonces estas feliz?

—Todavía no sé porque deberías estar feliz… pero yo… quiero intentarlo. No quiero estar solo.

—Entonces no tengas miedo a abrirte a los otros, comenzá con Hermione… intentá entenderla, intentá amarla, intentá ser feliz con ella…

Con una respiración casi desesperada, Harry inhaló y abrió los ojos; nuevamente estaba el techo de su casa. Sus recuerdos lo atormentaban todavía. Todavía tenía miedo…

—Harry… —susurró Hermione abrazándolo un poco más —. ¿Estás bien?

—Si, Mione… solo fue un mal sueño.

Solo sintió como el abrazo de Hermione se hacía más cálido.

~0~0~

Salieron a la mañana siguiente, a penas el sol tocó sus rostros. El plan al menos en sus cabezas era sencillo; viajar hasta la Universidad de Aberdeen, llegar a la biblioteca principal y tomar todos los libros que le fueran útiles y volver para comenzar a ganar conocimiento si querían sobrevivir por su cuenta. Sería un largo, pero necesario viaje y entre más pronto más problemas iban a poder evitar. Fue un viaje de tres horas debido a que muchas secciones del camino estaban bloqueadas por abandonados y descompuestos autos, camionetas y camiones; primero por un pequeño camino llamada A920 para luego, según el mapa, entrar a lo que parecía una ruta principal llamada A96. Debido a esto, y a que era la primera vez que Harry conducía, se arrastraron o por entre los obstáculos del camino o se dificultaba en trayectorias a través de tierra aparentemente uniforme, algo que no consideraba preciso Hermione.

Era casi el mediodía cuando, luego de que A96 se transformara en Interverurie Road, se adentraron en un pequeño poblado que estaba antes de llegar a la ciudad de Aberdeen que extrañamente parecía intacta e inafectada. Entraron por Great Northern Road y siguieron rápidamente por un ancho camino, llegaron a una rotonda donde giraron a la derecha para luego entrar a Dr Machar Street, llegaron hasta casi el final, pero antes de doblar en A956 para luego volver a girar, Harry pisó el freno. Ambos fueron lanzados hacia adelante y sintieron como el cinturón de seguridad los sujetaba.

—¡Harry! —gritó Hermione asustada —¿Qué fue lo que pasó?

El muchacho no respondió. Solo giró la cabeza y miró por la ventana; Hermione extrañada, se quitó el cinturón de seguridad y se acercó a donde estaba Harry también mirando. Ambos no sabían que decir, a lo lejos, donde estaba el Mar de Noruega, una gigantesca esfera negra cortada a la mitad como si la hubieran cortado con un cuchillo gigantesco y hubieran permitido que uno de los lados se deslizara sutilmente dando una expresión sumamente grotesca.

—Harry… ¿Qué es eso? —preguntó Hermione asustada.

—Lo que causó que todos murieran… el útero de la vida el lugar a donde fueron todos… —contestó Harry observando la gigantesca y colosal esfera negra —. Yo… creo que deberíamos seguir.

—S-si… —agregó Hermione con duda.

Aunque habían visto el origen de todo y eso los hizo estar reticentes y pensativos, cuando llegó el horario del almuerzo parecían haber relajado. Buscaron el comedor de la universidad y tomaron algo de comida que no necesitaba calentarse, antes de continuar su búsqueda. Llegados al campus de la universidad ahí resultó en un problema más grande, do lo que esperaban. No sólo, uno podía perderse fácilmente si no sabía su camino a través de las calles de la ciudad, ya que Aberdeen era mucho, muchísimo más grande que Dufftown y eso daba como resultado de que la cantidad de choques de autos era mucho mayor.

Una vez llegaron al mapa del campus, se dirigieron directamente a la biblioteca. Por suerte para ellos, la Facultad de Medicina de la Universidad y su biblioteca, al igual que el resto de casas de estudio, tenían una gran y gigantesca lugar en común. Con carritos, fueron a través de varios pisos repletos de libros, agarrando cada libro de eso que pensaron que tal vez eventualmente sería de utilidad: medicina, ingeniería, agronomía… al final, tenían casi una docena de cajas de libros, folders y materiales similares; tanto era que tenían para varias carreras y para estudiar en los próximos años. Pero como habían supuesto la biblioteca era demasiado especializada y en ninguna parte poseía libros o consejos de hágalo usted mismo, lo cual significaba, que tenían que volver a la ciudad otra vez y encontrar una publica o una tienda de libros.

Lo bueno sobre el tener que buscar libros básicos y generales sobre jardinería es que les dio oportunidad de juntar algunos suministros que no había en Dufftown; abrigó de mejor calidad, productos de higiene personal, herramientas y utensilios que podían ser necesarios. Lo malo fue que perdieron un montón de tiempo gracias a esta escalada adicional que no había sido prevista por ambos. Ya era media tarde cuando finalmente se fueron de Aberdeen. Ninguno de los dos miró la gigantesca esfera que estaba recostada sobre el Mar Noruego, algo el verla los hacía ambos sentirse asqueados.

—¿Crees que en algún momento todo va a volver a ser como antes? —preguntó Hermione súbitamente después de un largo silencio —. ¿Crees que los vamos a volver a ver; a Luna, a Neville, a George, a los Profesores, a Susan, a Hannah, a todos?

—Solo si sus corazones son lo suficientemente consientes; si la inventiva y la imaginación florecen para volver a imaginar sus cuerpos, entonces van a poder volver.

—¿Qu-quien te dijo eso? —preguntó Hermione confundida mirando a Harry.

—Luna…

Lentamente el auto comenzó a detener y Hermione que parecía estar nerviosa volvió a preguntar.

—¿Cómo que Luna? Harry… yo… ¿Por qué nos detenemos? —preguntó al ver que el auto se detenía.

—Hay un campo de trigo y tal vez una granja. —contestó con nerviosismo señalando a la izquierda.

—¿Y…? —preguntó Hermione casi por instinto.

—Bueno, voy a necesitar harina para cocinar y para los fideos y demás. Y dado que no vi ninguna semilla para las cosechas en…

—¡Ah! —exclamó Hermione —, si, si, ya entendí ¿entonces que estamos esperando? Vamos agarrar algunos granos, para que podamos ir a casa por fin. —terminó con una sonrisa forzada.

Ambos salieron del auto, y luego de quince minutos encontraron el lugar. En uno de los cobertizos encontraron dos sacos grandes y pesados que con algo de esfuerzo llevaron entre los dos. Cuando fueron a buscar el segundo saco, un ruido salió de lo que parecía ser un cobertizo.

—¿Qué es eso? —preguntó Hermione.

—¿Eh? ¿Qué cosa?

—Ahí, Harry —dijo señalando —. Escuché un ruido.

Ambos con algo de reticencia por lo que podían encontrar y frunciendo el ceño con curiosidad, fueron a donde provenía el ruido. De hecho, no era difícil escucharlo: fuertes chirridos, balidos y relinchidos venían de detrás de unas pesadas puertas. No perdieron el tiempo y abrieron las puertas de par en par; el silencio que se formó solo fue roto por un gemido lastimoso de Hermione que prácticamente se largó a llorar en el lugar. Dentro había animales y todos estaban muriendo de hambre después de varios días sin comida; algunos de ellos tenían heridas, ya sea por tratar de liberarse a sí mismo o incluso por medidas desesperadas como canibalismo por sus pares.

—¡Tenemos… tenemos que ayudarlos, Harry…! —exclamó Hermione —. No los podemos dejar así, no va a haber nadie para ayudarlos y van a morir.

En la cabeza de Hermione, y no por nada había sido fundadora de PEDDO, solo había imágenes de todo el mundo, animales, mascotas esperando que sus dueños regresaras, para que los alimentaran y los cuidaran y entonces, algo, no alguien al que no había pensado en mucho tiempo apareció: Crookshanks.

—¡Crookshanks, Harry! —gritó Hermione abrazando a Harry —. Lo dejé con los Weasley y ahora… ¡OH, POR MERLIN! ¡MI POBRE CROOKSHANKS!

—Mione… no podemos ir por todos lados y encargarte de cada ser vivo —dijo Harry suavemente y Hermione se sorprendió porque había entendido la idea que pasaba por su cabeza; si no lo podía hacer con Crookshanks, lo iba a hacer por todos los demás —. No podemos salvarlos… pero podríamos liberarlos para que vivan en libertad.

—Si, ya se… —contestó Hermione con dolor —. Lo sé muy bien… pero no puedo evitarlo, Harry… duele mucho. —agregó llorando.

Sin decir una sola palabra más, ambos fueron hasta las puertas, las abrieron una por una y liberaron a todos los animales que estaba sujetados. Aunque no los sacaron a fuera; ya no había razón para hacer eso. Ellos encontrarían su camino a la libertad, donde al menos iban a tener una oportunidad de sobrevivir.

Las gallinas sin embargo fueron otra historia. Uno pensaría, que se cansaban y fácilmente quedaban exhaustas. Sin embargo, para diversión de Hermione que parecía más alegre al ver a Harry haciendo su mejor esfuerzo como Cazador de Gallinas, no hubo señal de agotamiento por los emplumados animales. Durante por lo menos media hora, las persiguió con impaciencia a través del corral, mientras que Hermione lo observaba divertida, pero al mismo tiempo parecía profundamente pensativa sobre su contraparte y por los últimos dichos de este. Finalmente, una no fue lo bastante rápida para escaparse entre sus dedos en el último momento.

—¡Hermione! —exclamó Harry triunfal, levantando la ansiosa y forcejeando salvajemente ave en el aire —. ¡Atrapé a una!

—¿Harry…? —dijo Hermione divertida y con una sonrisa en su rostro.

—¿Sí?

—Ese es un gallo —contestó ella sacudiendo la cabeza; soltando una leve risa ahogada ante la atontada cara de él, mientras perdía el agarre en el ave, la cual corrió inmediatamente a la esquina opuesta —. ¿Cómo planeas transportarlas de todas maneras? Eso es, ¿Sin que estén corriendo aleteando alrededor, o peor, en el auto?

—Uh… Yo… Supongo que con una jaula…

—Supuso que ibas a depender de mi para esto —dijo Hermione con un suspiro y un mejor humor que hacía minutos —. Espera un momento, ¿Sí?

Él solo asintió silenciosamente, antes de que ella se fuera. Tomó casi diez minutos hasta que regresó, cargando dos pequeñas jaulas y un obviamente bastante pesado saco que llevaba arrastrando atrás.

—Uhm… ¿Necesitas ayuda con eso, Mione? —preguntó Harry débilmente, pero no pudo saber si la mueca que obtuvo como respuesta se suponía que fuera un sí. Sin embargo, Hermione, haciendo una mueca molestia no dijo nada y siguió arrastrando hasta donde estaba la valla que separaba el corral del exterior —. Puedo entender lo de las jaulas. ¿Pero para que es el saco? —continuó él cuando se descargó enfrente de la valla.

—Es trigo… —contestó Hermione agitada —. Y, por cierto, ésta es una forma mucho más efectiva de capturar a las gallinas…

—Así que… ¿Qué vamos a hacer ahora con eso? —cuestionó Harry con duda.

—Un momento, ¿Acaso no era que los hombres se suponían que eran los grandes, ingeniosos cazadores? ¿No te enseñaron nada en la escuela antes ir a Hogwarts? —preguntó Hermione confundida.

—No…, la educación que me daban los Dursley era mínima —contestó Harry con un tono cortante —, Dudley era el que recibía la mejor educación; mientras yo iba a una escuela publica el iba a las mejores escuelas privadas que podían pagar.

—Perdón, por haberlo mencionado —dijo Hermione con suavidad —. Yo no debí…, perdón.

—Esta bien, Mione. No te preocupes. —contestó Harry con una sonrisa.

—Bien, vamos a preparar una trampa.

Con una sonrisa colocó un montón de trigo en una jaula y la colocó al otro lado de donde estaba Harry. Repitió el procedimiento con la otra y después dándole un puñado a él hizo que hiciera un caminito hacia donde estaban las jaulas. No tomó mucho tiempo hasta que la primera de las hambrientas aves literalmente siguió el rastro directo hacia la jaula; sin saber que un segundo después, la puerta se había cerrado de golpe y había sido asegurada. A pesar de su salvaje protesta a sus temporales restringidas condiciones de vivienda, no fue suficiente para asustar a la segunda de sufrir el mismo destino.

—¿Ves? —dijo Hermione triunfa levantando las jaulas —. ¡Así se atrapa a algo que es demasiado rápido! ¡Ahora tomá el saco, para que podamos volver a casa!

—Si, querida… —dijo Harry con un susurró divertido. Abrió la reja y dejó el corral de gallinas; segundo por media docena de aves, curiosamente explorando su nueva libertad.

Ninguno de los dos sabía en ese momento que todos los animales que liberaban al no estar acostumbrados a una vida en libertad y habiendo sido criados por las comodidades que los humanos les entregaban, iban a morir al poco tiempo por aquellos que, desesperados por comida, estaban cazan a cualquiera que fuera demasiado descuidado. El mundo ya no era amigable para quien era débil, y ahora quienes eran las mascotas de antes, se había convertido en cazadores hambrientos.

El sol ya se estaba poniendo cuando finalmente dejaron la granja y no tomó mucho para que fueran envueltos por la oscuridad de la noche. Por supuesto, como era obvio, esto no ayudaba en nada a la conducción; aún con las luces prendidas.

—¿Estás segura, de que este es el camino correcto? —cuestionó Harry después de unas cuantas horas de manejar a ciegas —. Creo que debimos girar a la izquierda tres vueltas antes…

—¡Se suponía que podías leer las señales sin problemas! —dijo Hermione enojada y nerviosa porque estaban perdidos —. Pensé que sabías por cual camino estábamos yendo.

—¿Entonces porque me dijiste que manejara por la derecha? —reprochó Harry.

—¡Se suponía que era una broma!

—¿Una… una broma? Yo… —dijo Harry, se interrumpió y frenando sin advertencia, apagó el motor.

—¿Por qué apagas el motor? —cuestionó Hermione.

—¿Sabes qué, Hermione? —murmuró él —. Fue un día largo y estoy… estoy muy cansado para que nos pongamos a pelear ¿Sí? Quiero decir, es tardo y; enfrentémoslo, estamos perdidos y es dudoso que podemos hallar el camino de vuelta en medio de la noche….

—¿Entonces qué? ¿Tenemos que dormir acá? ¿En el auto? ¿Ahora?

—Si. No vimos ninguna estructura ni edificio hace mucho tiempo, no creo que podamos encontrar una casa —contestó Harry, ajustó su asiento en posición horizontal y agregó —. Buenas noches, Hermione.

Sin decir nada, y enojada porque Harry le había echado la culpa, también colocó su asiento en posición horizontal y dándole la espalda a Harry también se acostó a dormir; las dudas sobre las cosas que había dicho él todavía persistían en su mente; Harry sabía más de lo que decía y necesitaba respuestas. Necesitaba saber porque las cosas habían sucedido de esta manera.

Despertaron con el amanecer de la siguiente mañana, cuando el sol brilló a través de las ventanas y las gallinas se hicieron escuchar con un cloqueo audible y tenaz. Se volvió obvio que estaban más cerca de Dufftown de lo que creían; después de solo cinco minutos de manejar se encontraron con la primera señal que mostraba camino y apenas veinte minutos después, estaban de vuelta en su nuevo hogar. Hermione estaba, por decir poco, muy molesta con tal revelación. Tuvieron un desayuno bastante grande, preparado por Harry como forma de disculpa para luego comenzar a descargar la pick-up.

Los libros fueron simplemente dejados en la sala, para clasificarlos más tarde; los suministros extras fueron guardados en unos de los cuartos vacíos del primer piso, menos la comida, que necesitaba estar, si es que entraba, en el refrigerador. El trigo fue colocado junto con las otras simillas; mientras que las gallinas se quedaron con el más pequeño. No era mucho, pero en algún momento iban a tener que tener un verdadero gallinero; pero por ahora, parecían estar felices de salir de sus más bien apretadas jaulas.

El resto del día siguieron con un profundo silencio mientras que organizaban todos los libros que había; clasificando cual iba a ser necesitado para qué o si era necesitados del todo. Lo ultimo que hicieron fue organizar las tareas que cada uno iba a desempeñar; mientras que Hermione se iba a abocar a todo lo que se podría considerar técnico y teórico en lo cual había destacado en Hogwarts, y ahora eso se traducía a todo lo que tuviera que ver con ciencias duras como la ingeniería; ella se iba a encargar de que todo estuviera funcionando y trabajando como debería incluyendo las reparaciones.

Aunque una parte le molestase, Harry se auto designó las tareas domésticas como limpiar y cocinar en los cuales tenía experiencia. Además de que debía abocarse a que, cuando los suministros bajaran, proveer los bienes básicos como pan o fideos. En cuanto a la parte de jardinería, decidieron que ambos se iban a encargar de eso, ya que ninguno de ellos jamás había hecho algo como eso y, por lo tanto, ya que la experiencia de Harry solo se limitaba a las flores de su tía Petuña, ambos iban a tener que colaborar.

Y con eso, al menos ambos, consideraron tener todo resuelto por ahora. Tenían un nuevo hogar; tendrían comida y agua; iban a tener el conocimiento necesario. Tenían todo lo necesario para sobrevivir. Pero había algo que todavía estaba sin resolver…

Hermione se acercó a la sala, mientras él miraba la puesta de sol a través de la ventana.

—Harry…, las cosas que sucedieron ayer y vienen sucediendo des hace algún tiempo, incluso antes de que todo esto sucediera. Creo que tenemos que hablar. Ahora tenemos todo el tiempo que necesitamos —dijo Hermione que era fijamente mirado por Harry. Su mano se abría y cerraba nerviosamente y bajó la vista —. Necesitamos hablar, ya no podemos y cerraba —. Necesitamos… tenemos que hablar. Se que dije después, pero hay muchas cosas que no se, que estoy seguro de que las sabes.

—Yo… creo que… —dijo Harry con nerviosismo y con su cuerpo tensionado —. Esta vez soy yo el que pide tiempo.

—No, Harry, tenemos que hablar. Hay muchas cosas que tenemos que sincerarnos; lo que sucedió ese día, nosotros, todo… hay muchas cosas que no sé.

—¿Nosotros? —preguntó Harry sin entender —. ¿Acaso tenemos problemas?

—Por favor, Harry —dijo Hermione casi con sarcasmo —. Comenzamos a estar juntos porque estábamos despechados, solos, y en medio del bosque; el chico con el que había empezado a salir, tu, nuestro mejor amigo, nos había abandonado y luego fue Ginny y… y nos sentíamos solos y desprotegidos. Seamos realistas, nunca fui el tipo de chica que te iba a gustar; yo siempre te quise, fuiste mi mejor amigo, pero fuiste injusto muchas veces conmigo. Y ahora estamos acá, solos en un mundo completamente acabado…

Harry estaba por decir algo, pero Hermione habló primero.

—Siempre preferiste chicas hermosas y nunca me tuviste en cuenta; Cho era hermosa al igual que Ginny y yo no tenía nada de eso. Y entonces decidí pasar pagina y estar con Ron, pero nos traicionó… y pasó todo y se que hay cosas que no me queres decir; que sabes que fue lo que pasó…

—Hermione… —susurró Harry.

—Me siento sola, Harry… —dijo Hermione con lagrimas en los ojos —. Es como si todo esto fuera una mentira, como si solo estuviéramos juntos por despecho y se que al final nunca vas a amarme como yo lo hice…

—Yo… —dijo Harry bajando la mirada —, te amo —agregó sorprendiendo a Hermione —, pero soy responsable de que todas las cosas estén de esta manera, Hermione… Yo elegí que todos murieran, fue mi deseo el que hizo que todas las cosas terminaran de esta manera…


El próximo capítulo esta titulado: "La Experiencia Que Da El Tiempo"

Bueno, más tarde que temprano, les dejo un nuevo capitulo del fic, como siempre cualquier error, problema o simple comentario pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otros medios para comunicarse conmigo. Como siempre, leo todo y respondo todo.

Nota 1: Aunque la relación entre Harry y Hermione parecía haber comenzado desde el principio del futuro, "Capitulo 2", en realidad como digo fue una mezcla de despecho, amor, desesperación y como lo dicen al final de este capitulo, ellos lo saben. Eso no significa que no se quieran, pero están llenos de dudas que van a ser mostradas en el capitulo 5.

Nota 2: El sueño de Harry va a ser explicado a su debido tiempo y el porque aparece Luna.

Nota 3: El próximo capitulo volvemos una vez más al cuarto año.

Agradecimiento por los reviews:

Eideard: Gracias por dejar un review. Oh, no te preocupes, yo también jajaja, me alegro de que este sea tu inspiración, te recomiendo si quieres que es mi otros fics, sobre todo El Orden Natural de Las Cosas, no es un Harrmonie, pero creo haber hecho varias cosas bien en ese fic. Es un fic largo que plantea muchas situaciones, si estas interesado, búscalo en mi perfil. También si necesitas ayuda eres libre de enviarme un PM y tal vez uno que otro consejo te puedo dar.

Anita675: Gracias por dejar un review. Trato de actualizar lo más rápido posible, pero estuvo con exámenes y eso absorbió la mayor parte de mi tiempo. Me alegró mucho que te haya atrapado el fic, no voy a escribir los demás años, el fic va principalmente de las vivencias de Harry y Hermione en un mundo en donde solo existen ellos, el cuarto año, funciona para catalizar ideas de este al fic que van a explicarse en el futuro y para explicar las cosas que hacen o porque actúan de una determinada manera. Saludos

Drcomeror: Gracias por dejar un review. Bueno, si, lo son, nunca me cayeron bien, pero bueno jajaja. Ademas de que necesitaba borrarlos rápidamente del mapa, no me gusta escribir sobre ellos.

Shadow Jocker: Gracias por dejar un review. No, solo Ron y Ginny actuaron, el resto fueron leales. La cicatriz del rayo desapareció como las demás, lo voy a explicar en el capitulo 5.

Adrit126: Gracias por dejar un review. Gracias por considerarlo interesante. No te preocupes no tardo tanto en subir nuevos capítulos.