Personajes/parejas: Sabertooth. Sus típicas insinuaciones BL de mi parte, y algunas GL.

Notas: Ya, me asombro ante la idea de que en verdad parece que terminaré esto pronto :D

Extensión: 901 palabras.

.


Yukino.


Yukino es la cuarta en levantarse. Se despierta en cuanto oye el «¡Dejame dormir imbécil!», soltando un suspiro. Culpa de tener un cuarto contiguo al de Rogue, los tiene que oír pelear todas las mañanas. «Se pelean por todo», y lo pensará hasta el día de su muerte.

Se levanta, entonces, soltando otro suspiro al oír la voz del rubio. Se calza sus pantuflas, amarillas y con una estrella sonriente en la punta, y se dirige a la puerta. Sale de la habitación en lo que alcanza a oír un «¡Te quejas por todo!», encontrándose a los dos exceeds en el pasillo. Sonríe y se encaminan a la cocina.

Frosch y Lector no tardan en dejarla sola, por lo que disfruta de unos momentos de tranquilidad en lo que prepara el desayuno. Lo hace ella porque que lo hagan los demás es imposible. Para empezar, ni Sting ni Rufus saben cocinar, y ella prefiere olvidar el desastroso intento del primero por hacerlo, Rufus en su vida lo va a intentar porque ha dejado bastante claro y en muchas ocasiones que odia la cocina. Rogue y Orga sí saben, pero siguen la política del «mientras me quite el hambre» y ella no es muy adepta a ese pensamiento. Minerva también sabe cocinar, pero es la señorita y los otros cuatro se mueren si la señorita se ve en la obligación de cocinar. Yukino nunca lo dirá en voz alta, pero a veces piensa que son un grupo de fanáticos religiosos adorando a su diosa todopoderosa o algo por el estilo. Y no se pone celosa, qué va, por supuesto que no.

Sting llega cuando el agua ya ha hervido y el pan está en el horno. Se sienta y le hace compañía un rato, comentando que tiene hambre. Yukino sonríe levemente, en lo que Orga se aparece.

Contempla a Sting, desparramado en la mesa, unos momentos.

—¿Tú no deberías estar molestando a Rogue?

—¿Tú no deberías estar despertando a Rufus?

Yukino suspira, dándose la vuelta.

—No peleen a estas horas de la mañana —pide.

—No estamos peleando, yo decía, a esta hora Sting siempre está haciendo gruñir a Rogue.

Sting se defendería si no fuera más cierto que el hecho de que el cielo es azul, el pasto verde y el chocolate delicioso. Se alza de hombros, levantándose, y procede a hacer lo que se supone debería estar haciendo, incordiar a Rogue.

Yukino lo contempla marcharse, dándose luego la vuelta para proseguir en lo suyo, que no puede distraerse. Vale, el desayuno de Sting es fácil y no le supone mayor problema, pero Rufus toma café por las mañanas —y solo por las mañanas— y le gusta a la antigua*, por lo que se tarda algo en hacerlo. Por suerte Rogue toma del normal solo que cargado y sin azúcar —porque es un amargado según Sting—, pero le gustan las tostadas y siempre se le queman. ¡Siempre! Cualquiera diría que tiene algo en contra del mago de sombras, pero no es su culpa olvidarse siempre del pan, es que ella no come y tiende a pasarlo por alto. Sting se salva porque no lo tuesta y Orga porque se lo come esté quemado o no, pero Rogue es el punto intermedio y lógico y no come pan quemado ni sin tostar.

Y cuando empieza a oler a pan quemado es cuando Sting vuelve, curiosamente, con algún moretón en la cara y murmurando un «puto Rogue».

—Sting-sama, dígale a Rogue que ya está el desayuno. —Cualquiera diría que Sting se negaría pero tener una excusa para sacar de una vez a su compañero de la cama le sienta de maravilla y no tarda en devolverse—. Orga, ¿puedes ir a despertar a Rufus?

—Que vaya Sting, aprovechando que va para allá.

—Ni muerto —replica el maestro.

—Orga, ve tú —repite Yukino—, Sting-sama no puede ir.

Empezando, solo puede ir él, es el único que no recibe una amenaza de muerte por osar despertarlo.

Orga acaba yendo, en lo que Yukino pone la mesa, y diría que el desayuno pasa sin inconvenientes si sus compañeros no pelearan por todo en lo que ella trata de tomarse su leche caliente y sus galletas —que no tienen formas de animales, qué va—.

El resto del día le es tranquilo, o lo pasa haciéndole compañía a alguien en lo que sea que esté haciendo, como Lector tiene predilección por la piscina, o disfruta de un paseo por la ciudad y sus tiendas. Hasta que llega la hora de almuerzo, que no prepara ella por suerte, y se reúnen todos en la mesa de nuevo, solo que esta vez los acompaña Minerva. Minerva y su imponente presencia y comentarios levemente sarcásticos, pero entre todo eso la maga sonríe con tal felicidad palpable, y su sonrisa es tan bonita, que Yukino siempre sonríe de vuelta y lo cataloga como su momento favorito del día. En esos momentos entiende la idolatría rayando lo ridículo y el respeto absurdo, porque Minerva es maravillosa.

El resto del día lo pasa entre revistas y artículos diversos, los típicos en revistas adolescentes, de los que se separa solo para buscar algo con lo que merendar cuando le dan las seis de la tarde. Porque Yukino cena temprano y se duerme a las ocho.

Después de todo, es un ángel dulce y bueno que porta un pijama de estrellitas doradas y sonrientes.


*El café turco (o café griego), se prepara haciendo hervir en el agua el café molido muy finamente, tres veces (se trata del método más antiguo). Ni el termino turco ni el griego le venían mucho al universo de Fairy Tail, por eso me quede con lo de antiguo.


Espero les haya gustado.

Nos leemos. Bye.