Los personajes no me pertenecen.
Notas de autor: El título de este capítulo se lo debo a Leesun.n, así que gracias! ^^
Agradecida
La luz de la mañana se asomo sobre mi rostro. Quede momentáneamente aturdida. Recordaba vientos álgidos, dolores de estomago, soledad interminable. Todo muy diferente a lo que me acogía en este lugar.
Abrí los ojos para que estos me ayudaran a comprender el por que estaba cubierta con unas suaves sabanas azules, por que estaba recostada sobre un confortable colchón, por que el sol que se colaba por la ventana me calentaba el alma.
Era una sensación sumamente placentera. Las cortinas de la ventana tenían una tonalidad un poco mas oscura que el azul de mis sabanas y de las paredes, y el conjunto me calmaba. Tal vez esa era la intención. Los hombres gays son bastante intuitivos, ¿no? Bueno, ¿que sabría yo? La palabra homosexual nunca existió dentro de las paredes de la que una vez fue mi casa a menos que la intencón fuera nombrarlos en burla.
Retire las sabanas de mi cuerpo y me sente en la esquina de la cama colocando la planta de mis pies sobre el congelado piso; debía ser aún temprano. El aire a mi alrededor tenía ese aroma matutino. Sin embargo, a pesar de mi conocido odio por las mañanas, en esta en particular me sentía refrescada. No tanto nueva como descansada. No tanto como que podia comerme al mundo, sino como que el mundo no me hiba a comer a mí.
Mis aires de determinación fueron trastocados por un toque en la puerta.
"Pase!" Dije rápidamente, aunque a mi entender quien fuera no tenía ni que pedir permiso. Esta no era mi casa, ni este mi cuarto. Otro gesto de bondad tirado a mis pies.
Era la nena de los ojos marrones, de pequeña estatura y sonrisa grande.
"Buenos días Quinn." Me dijo mientras se adentraba en el cuarto. Las paredes rebotaban el sonido de sus pasos que rellenaban el vacío que dejaba el silencio.
En ese momento, mirándola de frente a mi tan puesta y dispuesta, quería agradecerle por primera vez todo lo que habia hecho por mi no solo en esta pasada noche sino tambien en los pasados años, aún cuando concentraba todos mis esfuerzos en alejarla. Decirle gracias por pensar en mi, por actuar por mi, por estar ahí para mi, escuchandome, alentandome, existiendo.
Pero las palabras se me quedaron clavadas en la garganta, y solo pude ser cortes.
"Buenos días." Replique al verla parada a unos pies de la cama. Su sonrisa se extendió ligeramente.
"¿Cómo te sientes esta mañana? ¿Estas mejor? ¿Dormiste bien? El desayuno esta listo, ¿Te gustaría venir a comer ahora? ¿O prefieres ducharte primero?"
Ella hablaba sin parar, nerviosa al igual que yo. Y fue en ese instante, escuchandola espepitar pregunta tras pregunta, que no pude aguantar más. Se me escapó un sonido ahogado de la garganta y conjunto a el bajaron las lágrimas que se habían encerrado en mis adentros desde que Finn se enteró de todo.
Vire mi cara hacia la ventana tratando de ocultarme pero era inevitable. El tiempo que le tomo a mis manos cubrirme la cara fue el mismo tiempo que le tomo a ella llegar a mi lado y embozarme en sus brazos.
"Ssh, no llores Quinn. Se que esto es fuerte, pero todo estará bien de ahora en adelante. Te quedarás con nosotros y te ayudaremos en todo lo que necesites." Me susurró, y se me partió el alma en millones de pedacitos aún mas pequeños. Porque no podía existir tanta bondad en el mundo, mucho menos en un cuerpo tan pequeño como el de ella. No podían haber padres tan comprometidos con su hija, que aceptaran a alguien como yo en su casa. Simplemente no podían existir personas así. Jamás había conocido algo así en mi hogar. Pero Rachel lo tenía, y ahora me lo estaba obsequiando.
Me aferre a su cuello como aferrandome a la vida.
"Gracias." LLorre y llore y le di las gracias una y otra vez.
Sobo mi espalda hasta que mi llanto cesó. Me apartó de sí gentilmente, levantó mi mirada hacia la suya y seco mis lágrimas.
"No sabiamos bien que te gustaba, así que mis padres se fueron con algo bastante general." - Sonrió, ignorando mi confusión, ¿de que estaba hablando ahora? - "No te preocupes la única vegetariana aquí soy yo así que hay huevos revueltos, tocineta y tostadas con mantequilla...o mayonesa, la que prefieras!"
"Que comerás tú?" Se me ocurrió preguntar tras respirar profundamente.
"Una ensalada de frutas y tal vez unas tostadas." - Se encogió de hombros. - ¿Por que no vas al baño? Tienes uno aquí en el cuarto. Yo te esperare abajo."
Asentí con la cabeza y la observe salir de la habitación. Me tome unos minutos para componerme del todo antes de integrarme en el cuarto de baño. Sobre el inodoro estaba la ropa con la que había llegado anoche, limpia y doblada. Volví a sentir una hinchazón en el pecho y humedad en mis ojos, pero trate de controlarme. Me quite la ropa y me metí debajo de la ducha. Más que limpiarme el sucio que me pudo haber quedado de los últimos cuatro días, tenía la esperanza de que el agua caliente calmara el torbellino de emociones que consumía mis adentros.
Tan pronto como termine de bañarme y vestirme, descendi hacia la cocina. Recorde la sopa de vegetales que comí anoche y no me pude contenerme al momento de divisarlos sentados en la mesa, igual que la noche anterior.
"Gracias!" - Mis palabras detuvieron la conversación entre los Berrys y tuve la sensación de que mis orejas cambiaban de color. Sin embargo la verguenza de haber expresado mi agradecimiento en un momento inapropiado no fue suficiente como para evitar que añadiera. - "Por todo."
Lo susurre sin quitar mis ojos de las claras lozetas del piso. Por unos segundos nadie dijo nada. Luego escuche el sonido que hace un silla al ser empujada hacia atras y unos pies grandes cubiertos en medias rojas entraron en mi línea de visión.
Nadie dijo "No hay de que" por que todos sabiamos que había mucho "de que". Una ligera presión en mi mentón obligó a mi mirada a subir y reposar sobre la sonrisa gentil de un hombre de tez morena y pelo negro.
"De nada." LeRoy dijo, abrazandome contra su enorme pecho. Esta vez me contuve y no llore, pero le abraze con fuerza antes de sentarme junto a Rachel en la mesa.
El desayuno fue excelente, aunque no hable mucho. Las conversaciones variaron desde lo que LeRoy y Hiram hacían en su trabajo hasta las tareas de Rachel para ese viernes. Yo me limite a contestar cuando las preguntas eran dirigidas directamente a mi, usualmente con monosílabos u oraciones bastante cortas.
Volví a agradecer cuando Rachel pidió ausentarse en la escuela y sus padres lo consintieron. Supongo que asumieron que yo, sin duda, no me hiba a aparecer por allí prontamente, y consideraron buena idea que Rachel me hiciera compañia.
Con todo y eso, cuando sus padres se fueron a trabajar, le comente a Rachel que se lo agradecía pero que no era necesario.
"Si lo es." Replicó determinadamente.
Me sente en el sofa de la sala y ella se movió hacia el televisor. Respire serenamente mientras ella buscada entre sus dvds alguno que nos pudiera entretener en esta mañana. Sentada allí, a pocos pies de ella con la interposición de una simple mesa, me picaban los brazos con el deseo de abrazarle en agradecimiento. No me atreví a pararme, pero si a hablar.
"Rachel, no sabes cuanto - "
"Para!" - Casi gritó y me detuve por asombro. No se giró hacia mi, pero me fije de la tensión que cayó sobre sus hombros. Me mordí la lengua ignorando el instinto de ponerme en defensa en lo que esperaba una explicación. Pero mis defensas cayeron al ella darse la vuelta y sus tiernos y tristes ojos depositarse en los míos. - "No sigas por favor. No tienes que darme las gracias por cada respiro o mirada que vaya en tu dirección."
"Claro que sí!" Dije con resolución, clavando mis ojos en esa mesa. ¿Como es que ella no podía comprender? Tenía que dar las gracias cada vez que pudiera, todo el tiempo si fuera necesario, por que aquí estaba Rachel Berry, la niña a quien le había jodido la vida por años, ayudandome a no joder mi propia vida más de lo que ya lo había logrado.
"Claro que no! Sabemos que estas agradecida, pero más que eso cada vez que das gracias parece que en el proceso te castigas! Las cosas pasan Quinn, y a veces cometemos errores, pero no tienes por que estar castigandote todos los días por ello!" Me hablaba con una extraña voz sostenida entre regaño y ruego.
Me mordí el labio y respire profundamente, sin mirarla, sin hablarle, no sabía que decirle. Tenía razon, como siempre. Subconcientemente no solo agradecía por que estaba verdaderamente agradecidida, sino tambien como una forma de recordarme quien fui, y como había llegado a quien soy.
Casi arrancó mi mano del agarre que tenía sobre mi rodialla y entre las dos suyas la sostuvo, la aparetó, la acaricio, devolviendome la concección con la realidad.
"Mirame." - La mire. - "De nada Quinn. De nada por todo lo que ya me has dado gracias, y por todo lo que me quieras dar gracias en el futuro, pero se acabo okay?"
Trage el nudo que tenía en la gargante, y por no tener mas remedio, accedí.
"Bien!" Sonrió grandemente y beso mi mano dejandola en el sofa para coger el dvd que en algún momento puso sobre la mesa. - "Ahora vamos a instruirte en el milagro que es Barbara Streissand a traves de su maravillosa película Funny Girl...y por esto sí me puedes agradecer."
Se rió pícaramente levantandose para poner a correr la película.
"Sueñalo." Dije sarcásticamente, rodando mis ojos apesar de la media sonrisa que ocupaba mis labios. Rachel rió un poco más y se sentó a mi lado presionando 'play' en el control remoto.
Vimos la película mayormente en silencio, con un poco de risas de mi lado y un poco de llanto del suyo. La película fue buena aunque nunca no se lo dije, tampoco le dije que ya la había visto antes, justamente una semana despues de que ella la hubiera mencionado por primera en el coro.
Pero menos que todo eso, lo que no le dije y no podría volver a decir, era lo agradecida que me sentía por tenerla en mi vida.
Continuara...
Notas de Autor: Pues aquí esta, un poco más largo. Espero que lo hayan disfrutado. Comentarios y sugerencias siempre son bienvenidos! ^^
