¡Hola lindos!
Pues, primero que todo, muchas gracias por los 6 RR que recibí. Ya son 10! Qué emoción! Me encantaron.
Sessha Jazmín, prometo tratar de hacer algo con Yamazaki, ojalá la inspiración se presente. Por lo pronto aquí está otra de tus ideas para el fic.
En este capítulo, Izayoi es una beba de seis meses. Creo que ya más o menos puedo ver un patrón para esta historia.
Cabe recalcar que disfruto mucho escribiendo este fic por el simple hecho de que es algo que, por lo que veo no solo yo sino muchos hubiesen querido para Hakouki. Gracias por sus RR y espero que sigan llegando.
Y tú, lector anónimo, anímate y comenta, deja tus ideas. Podría agregarlas, Sessha Jazmín puede dar fe de ello.
Bueno, no los interrumpo más y les dejo con la lectura.
¡DEJEN RR!
Capítulo III: Souji.
El sol resplandecía en el recinto del Shisengumi. No era muy fuerte, pero sí, muy caluroso.
Odiaba esos días, particularmente. Porque, seguramente sus compañeros de equipo dirán que odia todos los días.
Es que, era inevitable. Los días calurosos eran húmedos y sudorosos y los días de lluvia eran fríos y lúgubres. No podía evitar quejarse ante aquellas perspectivas. No es que fuese un quejica como decían sus atarantados compañeros.
-¿Quién es la niña más linda?, ¿Quién? ¡Iza-chan!
Souji regresó a ver de dónde venía aquella voz que le hacía chácharas a una infanta que emitía gorgoritos de alegría. Suponía que era Heisuke, el miembro más joven de los tenientes del Shisengumi era el niñero oficial de la pequeña Hijikata. Era extraño no verlo revoloteando alrededor de la niña.
Como en ese momento…
-¿Kondou-san?
Isami Kondou regresó a ver a quien había pronunciado su nombre y se encontró frente a Okita Souji que parecía abanicarse en el pórtico de la base del Shisengumi.
-¡Souji!-Exclamó con alegría y una cálida sonrisa al joven que había entrenado desde niño. Acomodó a la pequeña niña en sus brazos para poder sentarse junto a Okita de una forma más cómoda y sentó a la niña en su muslo.-Dile hola a Souji-Oji-san, Iza-chan.
-¡Ji!-Fue lo único que dijo la niña sonriéndole al pelirrojo con una gran sonrisa carente de dentadura.
Souji le correspondió con una mueca parecida a una sonrisa que terminó por asustar a la niña y provocó que empezara a hacer pucheros.
-¡No, no, Iza-chan!-Kondou empezó a desesperarse.-Mira, una mariposa.-Señaló al insecto que voló cerca de ellos.
El insecto multicolor pareció obtener toda la atención de la infanta que empezó a batir sus manitas tratando de atraparla e imitarla.
-En serio, no puedes hacerlo mejor.-Reprendió el comandante del Shisengumi al joven.
-Los niños no se me dan bien.-Fue el único justificativo de Souji quien apartó la mirada al ser reprendido por Kondou. Después de todo él era su modelo a seguir.
-¡Tonterías!-Exclamó el moreno.-Todos pensamos así al principio pero, Iza-chan es una niña adorable. Nos tiene a todos metidos en su puño, incluso a Saito.
Reconocía que eso era extraño. Hajime no era particularmente sociable o le simpatizaba cualquiera. Incluso entre ellos mismos, sin embargo cuando la niña estaba presente él estaba tranquilo. Claro que nunca la había cogido o aparruchado como sí lo hacen Heisuke, Kondou, Shimpachi, incluso Hijikata, pero vale, él era el padre de la criatura.
-Pues yo no le veo el chiste a eso.-Añadió señalando a la beba.-Sí era graciosa cuando nació. Pero. Ahora, sólo come y duerme.
-Dices eso porque no has pasado el tiempo suficiente con ella.-Rebatió Kondou.-Iza-chan es adorable.-La puso de frente y le sonrió, gesto que la niña imitó.-Es la niña que siempre añoré.
Aquella revelación fue nueva para Souji que tanto se jactaba de conocer a su comandante. Al igual que aquel tono de amargura y tristeza cuando pronunció esas palabras. ¿Qué se traería?
-¿A qué se refiere Kondou-san?-Inquirió con inquietud. El comandante pareció caer en cuenta de que había sonado algo extraño y se giró a Souji con una gran sonrisa.
-A que las niñas son más pegadas con los papás.-Contestó con simpleza.
Ante aquellas palabras Souji no preguntó más. Sus ojos se volvieron a la pequeña que aún sonreía en brazos de Kondou y algo dentro de él se revolvió.
-¿Y esa cara, Souji?-Preguntó Isami con inquietud-¿Por qué miras así a Iza-chan?
El muchacho se dio cuenta de que su rostro exteriorizaba sus pensamientos y lo giró avergonzado.
-Nada.-Fue la única respuesta.
-No me digas que tu…-El comandante sofocó una risa.-Estás celoso de Iza-chan.
-¡No diga tonterías!-Contradijo exaltado y ruborizado el muchacho espadachín.
Aquella era la confirmación de las suposiciones de Kondou. Por lo mismo, no pudo evitar carcajearse por la revelación. Un hombre hecho y derecho celoso de una pequeña beba. Aunque bueno, no era ningún secreto que Souji era muy infantil a veces.
-¡Comandante!
Un joven y agitado miembro del Shisengumi interrumpió las carcajadas del comandante y llamó la atención de ambos.
-¿Qué ocurre, Kato?
-El Señor Feudal del este quiere entrevistarse con Hijikata-sama, pero, cómo él no está, Sannan-san mandó a que lo llamara a usted.
-Entiendo, dile que estaré con él en un minuto.-Interrumpió Kondou poniéndose de pié con la niña en brazos.-Lo siento, Iza-chan, jugaremos luego.-Se disculpó con la niña y se la extendió a Souji.
-¿Qué?-Preguntó el aludido intrigado.
-Cuida de Iza-chan hasta que yo vuelva.-Indicó.
-¡¿Qué?! ¡Ni hablar! ¡Está de broma Kondou-san!, por qué no va a dársela a Chizuru.
-Chizuru-chan acompañó a Toushi a la reunión en Nagoya.-Explicó con simpleza.-Regresarán al atardecer.
-Entonces, dásela a Heisuke.
-Está patrullando.
-¿Harada, Shimpachi?-Cuestionó mencionando a todos quienes se les da fácil cuidar a la niña.
-También están patrullando.-Explicó.
-¡¿Saito?!-Estaba desesperándose el joven Okita.
-Está en trabajo de reconocimiento.
-¿Yamazaki?-Era su última carta.
-Buena suerte buscándolo.-Depositó a Izayoi en los brazos del pelirrojo.-Sé buena, Iza-chan.-Y ahora se dirigió a Souji.-Chizuru-chan dejó en la cocina su papilla, por si le da hambre. Si le da sueño, paséala hasta que duerma y los pañales están sobre el estante en el descanso.
-Pa-pañales.-Balbuceó el joven palideciendo-¡No pienso cambiar ningún pañal!
-¡Si tienes que hacerlo lo harás!-Habló en un tono autoritario el comandante.-No puedes dejarle puesto un pañal sucio porque le coserá.-Explicó más calmado.-Es un asunto especialmente delicado si se trata de las niñas.
Si decirle otra palabra al muchacho, el comandante se marchó dejándolo solo con una niña en los brazos.
Izayoi y él intercambiaron una mirada de desesperación e inmediatamente la infanta empezó a hacer pucheros que lo alarmaron. Asumió que era porque la tenía mal cargada, le debían doler los hombros por estar siendo cargada desde allí.
Con cuidado, acomodó a la niña de manera que su brazo y antebrazo la acunaran. Era una pequeña regordeta y bastante grande para los seis meses que llevaba poniendo de cabeza la vida de todos los miembros del Shisengumi.
De unos más que de otros.
La niña pareció cómoda en aquella posición y se lo hizo saber sonriéndole de manera resplandeciente. Obligándole a hacer lo mismo.
Vale, él no era inmune a los encantos de la pequeñaja. Aunque no era tan exagerado como sus compañeros. Es decir, lo entendería de su teniente, pues es el padre. Pero, los demás arman un alboroto cuando la menor está en la misma habitación. Parecían más retardados que de costumbre, en el caso de Shimpachi y Heisuke. Y sus compañeros más serios como Saito, ¡bajaban la guardia!
-¿Qué clase de brujería les echaste?-Le preguntó muy serio.
La niña empezó a moverse, parecía querer incorporarse así que acomodó su nalguita sobre su antebrazo y se puso de pie con la cabeza de la niña a la altura de su hombro. Él también la tomaba en brazos y sabía cómo cargarla. A veces, despertaba antes de la siesta y nadie lo notaba, él iba y la tomaba en brazos incluso antes de que llore. Lo que le diferenciaba era que él no se tiraba a matar por tomarla en brazos primero. Hacerlo, sería un suicidio. Un par de veces habían llegado a sacar sus espadas por ver quien la tomaba primero.
En esas ocasiones él se limitaba a apostar y era mero espectador.
La niña vio la misma mariposa de hace un rato revolotear a su alrededor y estiró sus bracitos tratando de alcanzarla y obligando a Souji a seguir al insecto.
Su antiguo yo jamás lo hubiera hecho. Es decir, ¡estaba siguiendo a una mariposa! Y en el transcurso del acto alentaba a la niña a cogerla. ¡Hablaba con un bebé que apenas balbuceaba!
De repente, los gorgoritos cesaron. La niña se quedó muy quieta, extrañando a su cuidador. Más el motivo no se hizo esperar.
-¡Qué mierda!
El grito espantó a la mariposa y a un par de aves que se encontraban en los árboles cercanos. Ya casi no insultaban, pero, el improperio no pudo contenerse luego de sentir como un líquido caliente mojaba su torso y su antebrazo.
¡La mocosa se había orinado! No él no decía: "Se ha hecho pis" como Heisuke. La niña se le había orinado encima a él, ¡al gran Souji! Estaba furioso y fulminó con la mirada a la beba.
Izayoi no parecía complacida, al contrario también lucía molesta y contrariada. Pero, el enojo de la niña pasó a segundo plano cuando empezó a sentir la molestia entre sus piernas del líquido que empezaba a enfriarse.
-No, no, no, no.-Souji trató de calmarla cuando vio el puchero que amenazaba con desencadenar el llanto-¡No!
Pero fue inevitable. Izayoi rompió a llorar con un sentimiento que lejos de irritarlo le partía el corazón. Parecía avergonzada y aquello era absurdo puesto que era una niña de seis meses.
Sin embargo, al igual que a todos los otros miembros del Shisengumi, él no podía verla llorar.
-Shh.-Trató de mecerla para que se calmara.-Ya, ya, no pasa nada.
Y ese era el mismo efecto que causaban sus palabras a la niña: Nada. Seguía llorando.
-¡Si no dejas de llorar, te mataré!-Estaba desesperado y aquellas palabras siempre funcionaban con su madre. Con la hija no deberían ser la excepción.
Pero lo fueron, lejos de mermar su llanto, Izayoi lo intensificó.
No, él no quería cambiar un pañal. No lo haría. NO.
Ahora él también quería llorar.
Si alguno de sus enemigos lo viera tan desesperado como en ese momento se encontraba. Ni siquiera lo mataría, se partiría de la risa y esperaría que la función terminase.
Ya que, a pesar de haber dicho con tanta vehemencia que no cambiaria un pañal. Ahí estaba él: Okita Souji, uno de los más temidos miembros del Shisengumi, con su ropa y su brazo mojados, dejando que el agua refresque el… área afectada por la catástrofe antes de poner a la niña en el tatami para proceder a cambiar el pañal.
Nunca se había sentido tan humillado. Ni siquiera cuando el hermano gemelo travesti de Chizuru le había engañado. Esa humillación, multiplicada por cien era cómo se sentía en esos momentos.
Pero lo hizo. No es como si tuviese opción, o que fuese muy hábil en el asunto. Más, había visto a Chizuru y a Heisuke hacerlo muchas veces y él era de los que aprendía rápido. Luego de cambiar su remerita por una limpia y rosada admiró su obra con orgullo.
La niña ya no lloraba y lo miraba con adoración. Le sonreía con deleite y le alzaba los bracitos instándolo a cargarla y así lo hizo. Así era siempre en el Shisengumi, Izayoi pedía algo, Izayoi tenía lo que pedía. Él no paraba de repetir que la malcriaban y que se pondría peor cuando creciera. Más, cuando nadie veía él era exactamente igual al resto.
Sí esa niñita había puesto el mundo de todos de cabeza y sí los tenía a todos metidos en su puñito.
-Te quiero Iza-chan.-Susurró en su oído.-Pero, será nuestro secreto. O tendré que matarte.-Añadió con ternura.
Incluyéndolo a él.
Fin.
Notas de la Autora:
¿Y bien? ¿Cómo os pareció? Espero que les haya gustado.
El próximo será el de Sanosuke, sí ya tiene fecha aunque no esté escrito. Ya sabrán por qué~~~
Muchísimas gracias a los que leen y de manera especial a los que comentan:
Hideko Hyuuga; Ainhoa11; Arashi Shinomori; Sessha Jazmín; Patty-sparda.
Ojalá lleguemos a los 15 o 20 RR.
Se despide con un beso y recordándoles que dejen RR:
Sakura Tachikawa.
