Espero haber corregido todos los errores, si no.. por favor háganme saber y yo de inmediato lo arreglo, muchas gracias y disculpen por el mal momento.. saludos.


Capítulo 2

Era un sueño hermoso, donde las flores y la hierba fresca crecían preciosamente, ella bailaba con Prim en medio de la pradera, tomadas de la mano y sonriendo agraciadamente, girando una y otra vez mientras sus cabellos sueltos se mecían de un lado a otro gracias al viento suave y reconfortante…

Era feliz estando con su hermana en aquel lugar fuera cual fuera, no sabía cómo había llegado ahí, y no le importaba de todas formas, tenía a su hermana y era todo lo que necesitaba, sus grises ojos se apartaron de la hermosa niña rubia para mirar en el horizonte, más allá de la hierba más larga, entre hoja y hoja, podía distinguir la sombra de un hombre, era alto y de anchos hombros, y parecía estarlas mirando, sonrío al desconocido y apartó una mano de su hermana para saludarlo…

Era curioso, ella nunca había visto a nadie más que a Prim en aquel sitio, la niña rubia se quedó atrás cuando dio unos pasos al frente, quería ver quien era él y que era lo que hacía en la pradera, era libre ¿él estaba prisionero entonces, por eso estaba tras las hierbas? Intentó llamarlo y Primm la llamaba a ella, pero la joven de oscuro cabello quería saber quién era él, el desconocido no parecía moverse ni nada por el estilo, era como si fuera una estatua.

Su curiosidad aumentó al mirar cómo el joven le extendía una de sus manos, estaba llamándola, ella sonrío abiertamente, su rostro estaba iluminado gracias a su hermosa sonrisa, dio un paso al frente cuando alguien la detuvo del brazo, se giró y ahí estaba su hermanita, sujetándola del brazo…

Prim movió los labios, ella entendió que debía quedarse con ella, se volvió para ver al desconocido que se ocultaba tras las sombras y la hierba alta, pero él ya no estaba y el viento comenzó a soplar aún más fuerte…

Más fuerte… cada vez más y más fuerte.

- ¡Katniss, ayúdame! – gritó la delgaducha niña rubia, Katniss intentó sujetarla mientras Prim era levantada hacia el cielo, sus piececitos pataleando encontrar de aquella extraña fuerza que intentaba alejarla de su hermana mayor.

- ¡Prim, sujétate con fuerzas! - gritó Katniss mientras intentaba atraer a Prim hacia ella, pero el viento golpeaba todo su cuerpo, haciéndole aún más daño, Prim se agito en el aire, sus cabellos golpeaban su cara, los gritos de la pequeña Everdeen comenzaron a hacer eco por todos lados…

- ¡No me sueltes Katniss, no me sueltes! – gritó la menor, La chica mayor apretó la quijada y sus dientes, intentando en vano sacar fuerzas de ello…

Y fue inevitable lo sucedido, los ojos grises de la mayor se abrieron desmesuradamente al ver a su hermana alejarse de ella…

- ¡PRIM, NOOO! – gritó desgarradoramente Katniss mientras corría hacia donde Prim era arrastrada, corrió y corrió, intentando alcanzar a su hermana, pero por más rápido que obligó a sus piernas a andar, Prim ya estaba lo suficientemente lejos de ella, las alturas le separaba por mucho de su hermana mayor…

- ¡KATNISS! – el grito agudo de la menor de las Everdeen resonó por todos lados, Katniss se detuvo, con sus brazos aún extendidos al cielo, para luego dejarlos caer a su costado con pesadez, sorprendida y lo9s labios semi abiertos, la muchacha se preguntaba qué era lo que había pasado.

Pero un intenso frío le hizo que se girara, era cómo si alguien estuviera mirándole desde atrás, y así lo hizo, se giró sobre sus talones y se quedó de piedra en el preciso momento en que le vio, su cabello blanco estaba totalmente, sus ojos azules intentando ver dentro de ella, su mirada era como un par de cubos de hielo, tan fríos que hasta ella misma podía sentirlo, estaba sonriéndole cosa que hacía que sus arrugas se profundizaran, era un anciano bastante perturbador para su gusto, ella tembló al verle dar un paso hacia ella, Katniss lo retrocedió, su hermana se había perdido allá en el cielo y ahora se encontraba con aquel hombre, que para su sorpresa, se le hacía bastante conocido, sabía que en algún lugar lo había visto pero ¿Dónde? Katniss le vio mover los brazos, algo le estaba diciendo que ella no lograba escuchar, él aún sonreía, al parecer le era muy divertido la situación en la que estaba, de repente, para su horror, toda la pradera comenzó a cubrirse de nieve, el color de la primavera había desaparecido en segundos y lo único que veía ahora, era una cortina blanca cubriéndolo todo, solamente se encontraba ella, envuelta en el típico vestido azul celeste que su madre le había obligado a usar el día de la cosecha…

Ese hombre le miraba fijamente, al parecer tenía que tener algo en la cara para que le pareciera gracioso su situación y de repente, se sorprendió así misma, haber olvidado a su hermana pequeña, Prim debía estar asustada y con frío, pobre, pobre de su hermana, Katniss intentó dar un paso, pero la nieve se aferraba a sus piernas como una segunda piel, la cazadora intentó gritar, pedir ayuda a alguien cuando comenzó a sentir cómo la nieve comenzaba a absorberla, levantó su mirada grisácea hacia aquel hombre, sus labios entreabiertos comenzaron a secarse, ella luchó, manoteó, se aferró a la nieve, pero no hizo otra cosa más que hundirse cada vez más y más…

Katniss se aferraba a seguir en la pradera, pero no podía seguir luchando, fue entonces cuando lo deseo, algo que pudiera sacarla de ahí y devolverle a su hermana, fue en ese preciso momento, cuando, en su último momento de querer salir de la profundidad fría y oscura, estiró su mano hacia el cielo, allá donde Prim había desaparecido, lucho, siguió haciéndolo hasta que sintiera que la vida se le iba de las manos, pero algo ocurrió, Katniss sintió que alguien o algo le tomaban del brazo y comenzaban a jalar de ella, sonrío, aliviada por el deseo de saber que iba a salir de ahí, pero cuál fue su sorpresa al verse montada en un enorme animal, su respiración era agitada y tenía mucho miedo…

Pero ahí estaba, sobre el animal y frente a aquel hombre que al parecer le veía con algo de… ¿Orgullo?

Peeta simplemente no podía digerir todo lo que Cinna había hecho, a pesar de estar en un lugar limpio y con mucha iluminación, sabían que se encontraban en unas instalaciones bajo tierra, solamente faltaba un par de semanas para que el juego del Hambre iniciara una vez más…

Clove y Glimmer se encontraban en una sala de entrenamiento, el mentor de Mellark les había exigido que si iban a ir a rescatar a Katniss, tenían que ir bien preparadas, porque el mundo del Hambre ya no era el mismo, además que las pesadillas de Sinsajo no ayudaban en nada…

Cato salió de la ducha envuelto con una toalla en las caderas, compartía habitación con Thresh y Peeta, pero este último se había dedicado a estar a solas por cada rincón de la guarida de Sinsajo, así que prácticamente, aquella recamara le pertenecía al chico del distrito once y a él mismo.

Ambos muchachos se quedaron mirando un par de segundos, Thresh no podía olvidar que fue Cato quien le asesinó seis años atrás, y ahora que lo pensaba detalladamente, era ridículo porqué estaba vivo y frente a él, Cato por otro lado, simplemente le daba igual lo que pasó en el pasado, ese sujeto no podía recriminarle nada, pues había sido él quien le había quitado la vida a su amiga Clove.

Así que, al final el resultado era…

Estamos a mano.

El rubio tomó ropa y el uniforme que solía usar, aquel mismo que llevó puesto durante el juego y con el que había muerto, pero según Cinna, ese traje había sido mejorado, el fuego no le quemaría la piel y el agua no empaparía su cuerpo ni la ropa, era algo con lo que Cato le gustaba experimentar cada vez que podía.

- Tú estás demente.- le decía Peeta mientras le veía encendido de pies a hombros.

- ¿Crees que sea verdad? – de repente Cato escuchó la ronca voz del moreno, la pregunta tuvo que procesarla por un momento, hasta que se decidió en contestarla.

- Da igual o no, vamos a volver a ese maldito juego a rescatar a la chica en llamas…- fue su respuesta antes de volver al baño a cambiarse, Thresh simplemente se puso de pie y salió de ahí.

Cato por otro lado, dentro del baño se encontraba recargado en la puerta, Peeta no había dejado de hablar de Katniss, su adorada chica en llamas durante todo ese tiempo.

- Estúpido chico amoroso…- susurró Cato antes de comenzar a cambiarse, le era algo patético que Peeta Mellark hablara todo el tiempo de la muchacha, es más, un día antes lo había descubierto viendo aquel video en el que Katniss Everdeen se encontraba dormida, a pesar de haber estado de pie tras el chico amoroso, Cato no había apartado la vista de la chica en llamas…

Cuando despertó de la muerte, cosa que aún no entendía del todo y que dudaba que alguno de esos días iba a comprenderlo, Cato sintió un terrible dolor en todo el cuerpo, pero en especial en aquella cicatriz que tenía en el pecho, sin pensarlo ya tenía la mano en ese lugar en especifico, Haymitch había resultado tener razón, esa cicatriz era algo especial para Cato ahora que se le había dado una oportunidad de vivir…

Y la recordó, él día en que pidió piedad a sus contrincantes, Peeta, ese día, tenía el rostro lleno de miedo, pero Katniss era otro asunto, sus ojos grises no dudaron ningún momento, el brillo de un nuevo día se reflejaron en ellos y lo golpeo con fuerza…

Lo único que recordaba de ese día, fue que Katniss Everdeen, había tenido la bondad suficiente como para acortarle el sufrimiento a un asesino en agonía.

Ahora era ella la que los necesitaba, la gente la necesitaba a ella, los distritos ocupaban tener a un representante de sus intereses y ella y Peeta eran los amantes trágicos, lo que dieron fuerza a las personas en el momento en que iban a suicidarse, para resistirse al Capitolio, y ahora, se enteraba de buena manera, que la chica, por intentar salvar al amoroso, había caído en las garras de un mal hombre, el cual estaba utilizándola para asesinar a los hijos de los habitantes de los doce distritos… y así poder controlar a las grandes masas.

Salió de la habitación con el uniforme puesto, Clove y Glimmer iban pasando por el mismo pasillo cuando se encontraron con el chico en cuestión.

- ¿te encuentras bien, Cato? – preguntó la rubia al verlo con la mirada gacha.

- No quiero volver…- fue lo único que dijo antes de partir al lado opuesto en el que las muchachas se dirigían, pero fue Clove la única de las dos quien entendió el significado de aquellas palabras.

Cato no quería morir.

Nadie quería hacerlo, ir tras la chica en llamas era tan peligroso como caminar por una cuerda floja, el mentor del distrito doce se los había dicho, de los siete era probable que solo dos regresaran, y de ese par, Katniss tenía que ser uno.

- Si ella no va a volver… entonces es mejor que no lo haga ninguno…- había comentado con seriedad el rubio de profunda mirada.

Todos estaban en la mesa, era él último día en que se encontrarían ahí, los juegos del Hambre comenzarían al día siguiente, la pantalla plasma estaba encendida, estaban a punto de presentar a los nuevos Tributos…

Todos prestaron atención al programa…

Glimmer se puso tensa al ver a una chica rubia del distrito primero, saludar con elegancia a su público, era una muchacha muy joven, de la cual se dudaba que tuviera doce años…

- Como les dije, Snow ha cambiado las reglas, les aseguro que esos niños no saben lo que les espera…- comentó Cinna mientras clavaba el tenedor en la carne, todos voltearon a verle.

- Yo te aseguro que ninguno de los aquí presentes, tampoco estábamos seguros de lo que iba a pasar allá…- comentó Cato un poco ofuscado por aquel comentario, el moreno levantó la mirada hacia el muchacho.

- Pero esto es mucho peor… en esta competencia absurda hay chicos de hasta ocho años, como el año pasado, la primera víctima de los Juegos del hambre fue un chiquillo de cinco años, el más joven de la historia… todos se lanzaron en contra suya como perros hambrientos, ustedes no tienen ni idea de lo que ha sucedido en esos últimos años, necesitamos recuperar a Katniss para devolver la confianza a los distritos, para volver a levantarnos y acabar con Snow de una vez por todas…- Cinna se puso de pie, se limpió la comisura de los labios con una servilleta rosa y la dejó sobre la mesa.

Si, era verdad, aquellos juegos habían empeorado, Snow estaba castigando a los doce distritos por haberse atrevido a levantarse en su contra, la conspiración les había salido muy cara, la pérdida de la chica en llamas había significado perder la confianza.

Haymitch tenía un mapa virtual sobre la mesa blanca, los seis antiguos Tributos estaban rodeando la mesa, observando el mapa que era el croquis de las instalaciones donde se controlaba todo el juego del hambre, donde Snow estaría en la plataforma, mirándolo todo con lujo de detalle.

Iban a entrar a hurtadillas aunque bien sabían que había una gran probabilidad de que los soldados de la paz los descubrieran.

- En el lado Norte hay un punto débil en el muro, podemos derribarlo sin ser vistos, a demás existe la zona muerta de las cámaras de vigilancia, llegaremos por debajo, Cinna y yo hemos pasado un buen par de años escavando un túnel que conecta a la guarida Sinsajo con el Capitolio…- explicó el hombre mientras apuntaba el mapa, señalaba ciertas líneas, su dedo iba y venía, acariciando la tableta virtual donde estaba dibujado el mapa.

Cato levantó la mirada hacia Peeta, este estaba completamente concentrado en lo que estaba explicando su mentor…

Después de un rato de repasar los planes, Cinna apareció con un pequeño mapa de papel dibujado por él, los trazos eran delicados y de lo más específico posible…

- Este es el mapa de la zona de hambre, donde se llevará a cabo los juegos, deben tener cuidado ya que el hacker solo nos dará media hora para pasar por desapercibidos y hasta ese entonces podemos estar rastreándolos, pero después… estarán solos, Snow los detectará y podrá hacer con ustedes todo lo que él quiera, a demás de que puede controlar las pesadillas de Katniss a su favor…

Cinna se detuvo y pasó mirada a cada uno de ellos.

- Esto no es un juego chicos, entiéndanlo… pueden morir y ya no tendrán una segunda oportunidad…- dicho esto por Cinna, el moreno se le quedó mirando a Cato, quien respondió a este con la misma intensidad.

- No vamos a morir… -aseguró con firmeza él joven de ojos azules.

Cinna y Haymitch sonrieron satisfechos.

- Eso esperamos muchacho, eso esperamos.- dijo el rubio.

- Otra cosa antes de que se me olvide… los tributos… por favor, no les hagan daño a menos que sea necesario y procuren ponerlos de nuestro lado dado el caso… esto va a disgustar…- pero Cinna fue interrumpido por Haymitch.

- Será mejor que ni se dejen ver por ellos… no será bueno hacer enojar demasiado a Snow, Cinna… esa parte de tu plan es mala idea… chicos… pasen por desapercibidos, no pierdan el tiempo y vayan por la chica en llamas…- aconsejó Haymitch.

El gran día había llegado, y con él, el momento de volver a aquel lugar que los había marcado de por vida y donde Snow había encerrado a Katniss durante un sexenio; los siete seguían a Haymitch, quien los guiaba por el túnel el cual simplemente lo iluminaba la antorcha que el mentor llevaba consigo…

Rue iba a lado de Thresh y ambos iban tras Peeta y Cato, al final de la fila iban las tres chicas mayores, Glimmer, Foxface y Clove; el lugar estaba algo oscuro, maloliente, era húmedo y si no fueran por las sombras, casi podían asegurar de que había moho por todos lados…

- Señor Haymitch… ¿Cuándo comenzaron a construir este túnel? – preguntó Glimmer intentando encontrar al hombre rubio que iba encabezando la fila con la mirada.

- Unos meses después de que Peeta se hundiera en su depresión y de que Katniss desapareciera… lo único que Cinna y yo sabíamos con certeza era que Snow tenía prisionera a la chica en llamas, fue hasta un par de semanas más tarde cuando conseguimos tres infiltrados en la sala de vigilancia de Snow, una gran ventaja por cierto…- fue la respuesta del hombre, Glimmer asintió satisfecha por la respuesta.

Peeta se volvió para buscar con la mirada a Cato, quien iba concentrado mirando sus espadas, seguramente iba a matar a alguien o a algo allá a fuera…

Tal vez uno que otro soldado de la paz cuando Snow los descubriera…

- Una pregunta Haymitch… si estamos vivos… cuando las cámara nos capten… ¿Qué va a pasar? - preguntó Cato mientras seguía caminando, el viejo hombre se detuvo y se giró, los demás también pararon su camino.

- Snow no es estúpido… no va a transmitir algo que vaya a perjudicarle, pero si es tan idiota como deseo que sea… entonces todo el mundo sabrá que sus malditos juegos de mierda son una farsa, cosa que no son por qué realmente los niños mueren en él, pero la duda los va a carcomer e irán sobre Snow… pero ya les dije… nada de miramientos, vayan por su objetivo que es despertar y traer a salvo a Katniss… ¿entendiste Cato? – la mirada del hombre se fijó en los azules del muchacho.

- Entendí perfectamente.- respondió sin dudarlo.

- Eso va para todos ustedes… si hay dificultades… entonces van a tener que arreglárselas solos, pero Katniss debe regresar…

- ¿Katniss y Peeta, quiere decir, no? – la voz venenosa de Clove hizo eco por el corredor subterráneo, todos voltearon a verle…

- Yo no soy de… - pero Peeta fue interrumpido.

- Por supuesto… ellos son los amantes trágicos, los que todos aman y desean verlos juntos…

Peeta no podía creer lo que estaba escuchando y lo que aquellas palabras significaban a oídos de los demás…

- Nosotros somos simples carnadas, guardaespaldas que protegerán a Peeta y a Katniss…- habló Thresh.

- No…- habló fuerte y claro Peeta, todos le miraron.

- ¡Todos vamos a volver Haymitch…! ¡Todos o ninguno, maldita sea, si Katniss estuviera aquí eso diría! – y dicho, el muchacho siguió con su camino, dejando impresionados a los presentes, eso era lo que Peeta no quería, más muerte, más peso para su conciencia y para ser sinceros, el chico amoroso no creía poder seguir soportándolo más, sobre todo si veía a Cato o a Foxface morir de nuevo, sería demasiado para él.

A Cato no se le olvidó lo que el borracho del distrito doceavo había querido decir, ellos no eran más que peones que iban a ser sacrificados para recuperar a su reina, apretó el mago de la espada, no iba a morir, no iba a morir de nuevo en esa arena de muerte y a pesar de las conmovedoras palabras del chico amoroso, Cato simplemente estaba decidido a no sacrificar su vida o la de Clove por él o por la chica en llamas.

¡No iba a morir por nadie por qué quería vivir! ¡Y mucho!

Cato miró la espalda ancha de Peeta, el chico caminaba a grandes zancadas, él había dicho que todos iban a volver, bueno, eso quería creer él, pero la decisión estaba tomada, si iba a regresar con vida, por lo menos tenía que causar daño a su enemigo, el capitolio.

La muerte los acechaba una vez más, todos ellos iban a volver a aquel lugar que les había atormentado la vida, Cato lo sabía de antemano, por qué se había vuelto prácticamente loco en sus últimos momentos de vida, Peeta era un caso más difícil por qué aún cargaba con sus culpas, también estaba el mentor Haymitch, que a pesar de haber pasado ya treinta años desde que había ganado los Juegos del hambre y aún seguía siendo un hombre torturado por las cosas que vio e hizo en aquel sitio.

Abernathy se detuvo bajo una portezuela, a partir de ahí, los chicos iban a estar solos, ellos lo sabían y estaban a escasos minutos de entrar en la zona de hambre…

- No voy a desearles suerte por qué de eso no se vive… pero tengan mucho cuidado con lo que vean ahí, no se involucren con los tributos de este año, si pueden ayúdenlos a terminar con su sufrimiento si ese es el caso… pero no mas… Peeta, tú y Cato están a cargo de la misión, saben donde se encuentra ella, y que es lo que deben de hacer, llevan consigo interlocutores que los mantendrán en contacto con Cinna y conmigo durante media hora, tal vez más o quizá, si de verdad dios inventó la suerte, durante todo el transcurso de la misión…- los ojos del ebrio hombre flotaron de un lado a otro, mirándolos; se había prometido no hacerlo mientras estuviera sobrio, para no recordar sus rostros al día siguiente por si las cosas no salían bien, pero no pudo evitarlo, después de todo, seguía siendo un maldito hombre sentimental.

- Quisiera decirles que todo va a estar bien… pero ustedes ya han estado aquí y saben que esas palabras serían muy hipócritas de mi parte… ahora… vayan y despierten y traigan a Sinsajo…

Peeta fue el primero en subir las escalinatas después de que su mentor dijera aquello, el muchacho se despidió del viejo hombre con una mirada, Cato no dijo nada, Rue lo abrazó fuertemente y le deseo suerte…

Esa chica era demasiado dulce, aún no entendía cómo alguien como ella había experimentado las vivencias del juego del hambre…

Cato y Peeta estaban al frente del grupo, ambos muchachos estaban a punto de entrar a la zona de muerte cuando el conteo hizo eco por todos lados…

Pasó el cuarenta y llegó a los treinta… los veinte transcurrieron rápidamente, hasta llegar a los décimos…

- Si no fuera por qué ha pasado mucho tiempo, diría que es la misma voz de hace seis años…- comentó Rue mientras se tronaba los dedos nerviosa…

- Definitivamente lo es, no lo dudes…- dijo Cato mientras luchaba por no pensar en aquel día.

10….

9….

8….

7….

- No tengo miedo, no tengo miedo, no tengo miedo…- se decía una y otra vez Glimmer mientras esperaba a que el conteo terminara, si el grupo salía al mismo tiempo que los tributos actuales, era muy difícil que las cámaras los captaran y así podrían llegar al bosque donde podrían pasar por desapercibidos.

No había nada que temer más que los propios recuerdos de aquel atroz día, donde habían pasado una semana viviendo y cazando en aquel lugar, asesinaron y casi a punto de ser mutilados, incluso entre ellos mismos se presentó la ocasión de luchar uno contra el otro…

Pero ahora, Cato, Peeta, Rue, Thresh, Glimmer, Foxface y Clove, entendían de lo que estaban a punto de ser parte, Peeta y Katniss se habían vuelto los representantes de una rebeldía que no hizo nada más que dar esperanzas a un pueblo, de poder ver la luz de la libertad y ahora se encontraban por ir tras esa misma esperanza que les había sido arrebatada…

Cato sonrío con melancolía al recordar lo que había descubierto minutos antes de morir hace seis años, en ese mismo lugar, frente a la persona con la que estaba compartiendo misión….

Su enemigo nunca habían sido aquellos chicos a los que había asesinado sin piedad, no eran ellos a los que debía enfrentarse, no era contra esos niños contra los que debió haber peleado, no, ninguno de esas inocentes criaturas había merecido morir por su propia mano…

Su verdadero enemigo era aquel que yacía en lo más alto de la cúspide del status, el presidente de un mundo sangriento y podrido, un hombre cruel que no hacía otra cosa más que ser el causante de la muerte de veinticuatro niños cada año…

Snow y el Capitolio, esos eran sus enemigos, eran ellos a los que debió haber enfrentado cuando tuvo la oportunidad, pero bueno… ahora la tiene de nuevo ¿Qué no?

- Vamos a hacerlos mierda…- dijo Cato mientras blandía sus espadas, Peeta sonrío autosuficiente y Thresh se tronó los nidillos con una sonrisa en el rostro…

Snow no iba a tener ni idea de quién o quienes lo habían golpeado, el segundo levantamiento iba a hacer mucho peor, más fuerte, agresivo y decidido a ganar lo que habían perdido, iban a recuperar a Sinsajo e iban a ser libres, acabarían con el juego del hambre de una maldita vez, los padres vengarían a sus hijos muertos y los niños serían liberados de aquel peso tan terrible de tener que existir en aquel mundo y en esa época…

Peeta respiró profundo, no podía creer que pronto volvería a ver a su querida Katniss, sabía y comprendía que aquello iba hacer difícil por el motivo de que no solo se enfrentarían a un enemigo que posiblemente no derrotaría nunca, pero no estaba solo, Peeta los vio de reojo, esos chicos que le acompañaban tenían muchos deseos de ser libres, de vivir una vida que se les había negado a causa del Capitolio, ellos junto con Katniss, iban a recuperar todo ese tiempo.

6…. Continúo el conteo.

Pero no solo iban a ir en contra de Snow y su gobierno abusivo y cruel, sino con todas esas pesadillas que cada uno resguardaban dentro de ellos, iban a enfrentarse a los traumas que habían sido tatuados en sus almas, en sus espíritus jóvenes, Cato infló el pecho en un intento de tomar valor, al soltar el aire, simplemente dejó que su alma guerrera fuera la que lo guiara, pero esta vez iba a hacer lo correcto, su misión no era sobrevivir a costa de la vida de otros chicos, no iba a aprovecharse de la debilidad de los demás, ahora, en esta ocasión, iba a hacer parte de un colectivo salvador, posiblemente iba a morir, pero no sería en vano, a demás que no se lo pondría fácil a su enemigo… si Cato moría, iba a llevarse al infierno a todo aquel que quisiera intentar quitarle la vida…

5…

Había siete tipos de virtudes y ventajas en ese grupo, había valor, fuerza, inteligencia, ferocidad, agilidad, resistencia y sensibilidad…

Ellos iban por Katniss y ella los estaba esperando.

- Estamos listos…- dijo Clove envalentada, apretando sus cuchillas; todos se aferraron a las armas que los mantendrían alejados de la muerte, se miraron unos a otros, intentando mantener esa imagen dentro de sus memorias, Cato intentó decir algo a Peeta, pero el conteo comenzó a retroceder aún más rápido…

4… 3… 2… 1…. ¡QUE LOS JUEGOS DEL HAMBRE COMIENCEN!

- ¡Allá vamos…! – gritó Peeta con gran ímpetu.

CONTINUARA.