Aclaraciones: Los personajes son propiedad de Hinako Takanada, yo solo los tomo prestados sin fines de lucro.

Notas iniciales: Aqui el primer capitulo, empezando a leer descubrirán de quien se trata, quise darle esa magia, pero si se confunden, puedo ponerlo en el inicio debajo del nombre del capitulo, todo con tal de que desfruten la lectura. sin mas a leer, los quiere Hana kei.

CAPITULO DOS- EL ESCRITOR

Por: Hana Kei

...

−tu ni siquiera eres parte del elenco− puse los ojos en blanco y volví a esconderme debajo de las sabanas, Kanako entro sin más en el departamento. Maldigo la hora en que le di la llave.

Sus tacones se escuchan por todo el lugar, me estresa su forma de caminar, parece un caballo en un piso de mármol. La luz se cuela por mis ojos, busco a tientas los anteojos. Las malditas lentillas me tienen arto, anhelo las pocas horas en las que puedo usar mis cómodos anteojos, sin los estúpidos paparazis tratando de grabar cualquier grano o raspón que tenga.

Son molestos.

Todos son molestos últimamente. Siempre lo han sido, no entiendo como Kanako ama esta vida.

Se suponía que debíamos escondernos, no hacernos notar. Y de buenas a primeras todo se va al caño y mi vida se vuelve un asco.

−deberías levantarte de una vez hermano−escucho fanfarronear su voz chillona, se acerca y me cubro la cabeza con la almohada, después de obligarme a leer ese estúpido libro y desvelarme, viene a querer que me levante temprano, esta demente.

Da un largo suspiro y se larga.

Al fin.

Me concentro en la imagen que debo tener hoy. Solo tratar de no enojarme de más, pienso en algo más pero se borra la imagen y todo se torna negro. Me duermo pero no dura mucho la sensación cuando un frio recorre mi cuerpo y salto de la cama.

La risa de Kanako me regresa a la realidad. Estoy empapado, reacciono de inmediato, me ha tirado un vaso de agua helado en la cara.

Huye al instante, antes de que pueda quejarme, no hay de otra más que levantarme de esta maldita cama empapada.

Maldigo por lo bajo y me meto a la ducha, el día tiene pinta de ser una mierda. Tengo resaca, y no he dormido nada.

Sin prisa me pongo lo que está en el armario, eso de tener los atuendos listos ha sido la única idea útil que ha tenido mi manager bueno para nada. Uno el cabello y lo amarro con una goma, para cuando salgo Kanako esta lista, sonríe ampliamente, se palmea las caderas y busca algo en la habitación. Me cruzo de brazos y señalo la copia del libro mojado sobre la alfombra.

Sonrió con satisfacción al ver su frustración, que es claramente fingida.

Parece que desechar el dinero se le da de maravilla, y eso me da a entender que no es más que una chiquilla, como siempre.

Me termino de vestir como usualmente lo hago y el reloj se adelanta, para mi suerte no alcanzo a desayunar nada más que una barra energética, suspiro por la terrible hambre que siento y lo desesperado que estoy por buscar una excusa para no asistir a la presentación. No sé por qué tanta emoción por conocer al reparto si para eso tiene fotos y toda la información en un papel.

Sin muchas ganas sigo a Kanako al auto, como de costumbre ella maneja. Solo me queda esperar a que se acabe el día.

I-I-I

Estoy nervioso y emocionado a la vez. El trayecto es como ir a una fiesta, ya quiero llegar.

Pensar que después de saciar mi curiosidad esto será una pesadilla, tener que ir y sentarme a ver como las escenas pierden su magia, triste. Es como mis sagas favoritas, decir Demonios, esto es malditamente adictivo y que al llegar a la pantalla grande sea una gran decepción, se me hace un nudo en el estómago. Agarro la botella de agua y le doy un trago. Estacionarse una cuadra antes para no parecer ansioso es raro, pero vamos, a quien le interesa. Con ansias busco las hojas en donde imprimí las caras junto con los rostros de los personajes, por lo menos tengo que ser cortes y conocer a los actores.

Aunque no sean lo que quería. Borro la idea de mi mente, primera cosa que debo hacer es ser amigable, segundo no mostrar mi desagrado que es casi lo mismo, es fácil.

Sin memorizarme los rostros bajo del auto y camino la cuadra faltante. El set aún no está decidido o mejor dicho no me han dicho la dirección, solo como lucirá. Suponiendo que lo decidirán por el clima seria el instituto o mejor dicho el hospital.

Sin haberme decidido un chico grita mi nombre, enseguida volteo. Esta sudado y nervioso.

–Lo he encontrado–dice entre pausas, ¿habla de mí?–Señor Morinaga el director lo está esperando.

Me quedo sin habla y en segundos estoy corriendo por los pasillos, actuar maduro ya no es una opción muy estable ahora. El chico se detiene frente a dos puertas, espero a que diga algo pero todo indica que debo solo entrar. Con la imagen de algo distinto veo a una docena de ojos centrados en mí, respiro y busco tranquilidad en mi voz.

Todos sonríen excepto el rubio, busco en mi memoria las imágenes con los rostros sin recordar quien se supone que es, aun así ver solo la mitad de su rostro no ayuda mucho.

Con la vista baja paso a un lado de los demás que me saludan y respondo con tanta amabilidad cómo es posible, y claro mi lugar es el más lejano a la puerta. Una vez sentado me siento un poco más relajado, sin contar que minutos después un chico se dirige a mí, el director que de cerca se ve más joven. Increíblemente joven, doy un vistazo a todos los demás y no recuerdo quienes son.

Un escalofrió me recorre la espalda, doy un brinco en mi asiento y trato de guardar la calma.

–Nos hemos visto en muchas ocasiones señor Morinaga, pero he de decir que aún no supero la emoción de trabajar con usted nuevamente– me extiende la mano y la tomo enseguida, me veo nervioso y lo estoy, para nada profesional de mi parte.

Recuerdo el fin de semana de maratón en mi apartamento, viéndome todas sus películas.

Sus ojos se cierran en un gesto amigable y pasa a incluirme con el elenco, mi rostro se detiene en cuanto escucho a uno de los actores decir Eibisu, mi rostro se ilumina, es perfecto para el papel. Espero con ansias que me presenten a Aoi, lo recuerdo como el chico excéntrico con un buen perfil en la wiki, creo que nota mis dudas. Arruga el entrecejo y me saluda con cinismo, sonríe pero con falsedad.

¿Por qué el? Souichi Tatsumi es el perfecto villano, no un hombre como Aoi. La conferencia sigue pero no le quito los ojos de encima, es como si hipnotizara y la adrenalina de que me descubra embelesado en él es aún más excitante.

Debí haberme puesto lentes oscuros para ver lo que quisiese, me distraigo muy fácil mente, es como si todo lo que viera me recordara a otras situaciones, o si dos personas se ven bien juntas mi cabeza se crea ideas. Creo que ha terminado la plática motivacional en el momento en que el micrófono esta en mi mano, tartamudeo un poco, esto no me agrada.

–Antes de terminar, quisiera que el talentoso escritor Morinaga Tetsuhiro nos diera una pequeña motivación para este día–escuchar aplausos es exagerado para las pocas ganas que tengo de esto, lo que me hacen sentir culpable–muchos de aquí se sentirán identificados cuando digo que soy un gran fan de sus trabajos, y que mejor que un escritor nos dé una pequeña lección de vida.

¿Lección de vida? ¿En qué momento escribir de noche, con la lluvia de fondo o luchar contra bloqueos me convirtió en un gran orador?

Con un poco de precio logro decir mi principal motivación al terminar la novela y finalizo con el típico "estoy feliz de trabajar con ustedes".

Al parecer las escenas no se graban con una secuencia ordenada, van de acuerdo al clima, la hora del día y la locación. Los vehículos son pequeñas vagonetas con uno o dos actores para la escena, algunos se alejan a leer sus líneas en solitario, mientras otros me buscan para darles una descripción de los sentimientos. El director es acaparado en todas las tomas, antes y después.

El personaje de Aoi es un chico extranjero con problemas de memoria, es el segundo hijo de una familia adinerada que fue enviado a estudiar a otro país para deshacerse de él. Souichi sale de su vagoneta con una chica y un chico, maquillista y asistente me imagino. Trae puestos unos pantalones rotos y una camiseta sin mangas, primer cambio que hacen. ¿Qué daño les hacía dejar la descripción original? No le veo lo dañino a unos pantalones guangos y una camiseta de con estampado "amo el rock".

Esta incomodo en el vestuario, no tardo en notar la forma agria y descortés con la que trata a sus ayudantes, ese chico debe ser un chiste o demasiado bueno.

No puedo evitar emocionarme al escuchar el conteo regresivo para iniciar la escena, el silencio después del "acción" me paraliza.

Y veo el porqué de su fama, es mágico. Sus expresiones cambian con facilidad a la toma sigue siendo extravagante pero sincero.

Se hace una pausa en la toma, el director da golpes a su palma con el libreto y grita molesto. Es una toma corta, con filtreo entre Yurime, la prometida del hermano mayor de Aoi. Al parecer a Souichi no se le da bien el que lo toquen sin sonrojarse.

Me acerco a hurtadillas un tanto intrigado.

– ¡Souichi, no ensayaste el libreto otra vez!

¿Qué? Es imposible. Estoy sorprendido de no escuchar que se defienda, y más por aceptar que no ensayo las escenas programadas.

–Morinaga, puede ayudarnos.

Me quedo en silencio hasta que la producción da vuelta a la esquina oscura que creí nadie notaba y en donde yo me encuentro, vacilo un poco y me acerco al centro de la toma.

–Veamos si con un hombre no te sonrojas como adolescente–el director sale del podio y se sienta–Morinaga dele una pequeña platica y ejemplo de lo que pasara, por favor.

Me quedo atónito, Souichi está molesto y me ve con resentimiento. Perfecto ahora el Aoi de la pantalla grande odia a su creador.

Suspiro recordando esas clases de la preparatoria, en donde actué como suplente. Antes de empezar la actriz que interpreta a Yurime me sonríe y se acerca a ayudarme diciéndome que hacer, con la mente en ello inicio la escena, centrado en mi imagen personal, recordando cada letra escrita.

–Eso de que tu cabeza se fue a dar un paseo debe ser broma– me acerco al sofá en donde esta recargado, pasando mis manos por su rodilla hasta su pecho, me pongo nervioso–pero tu cuerpo no tiene un botón de borrado–me late el corazón a mil por hora, creyendo que el recuerdo de que principalmente Yurime iba a ser un chico joven el que le coqueteara a Aoi.

La escena sigue su curso y como estaba previsto me toma la muñeca y me acerca a sus labios, no puedo evitar la decepción al ver que conmigo no hay sonrojo alguno.

–Deja de jugar–es áspero–sabes que te recuerdo de una forma distinta a todo esta farsa.

Antes de continuar el director interrumpe satisfecho con la demostración.

Me quedo con una extraña sensación, Souichi da un poco de miedo, sus ojos hablan por él y sus palabras no parecen actuar o mentir.

Anuncian el inicio del refrigerio, un descanso de media hora. Varios se despiden con un "nos vemos en nada" menos Souichi, sigue pensativo y perdido en su mente, para mi sorpresa camina hacia mí.

–Eh tú, escritor–me toma del hombro con fuerza, evito hacer algún gesto–ven a la vagoneta, te invito algo si convences al director de modificar una toma.

¿Modificar, aún más? No me convence pero quiero ir, meto mis manos a la bolsa del pantalón y asiento con la cabeza.

–claro, vamos.

Su figura, su cadera, sus ojos.

Doy un gran suspiro y le sigo a donde quiera que vaya.


...

¡Gracias por la espera y por haber llegado hasta aquí! Ha ocurrido lo que creí no pasaría en un largo tiempo. Me recupere del bloqueo y re-acomode el hilo de esta historia.

¿Quienes la esperaban? Fue hace tanto tiempo que publique el primer capitulo y después el fic fue pausado. Y ¿Quien dominara a quien?

Nos leemos en el próximo capitulo CONTINUARA...

pd. ¡Pueden pasarse por mi perfil, empezare a dar adelantos o publicar cuando subiré capitulo! En estos días nueva actualización de Encuentros Predestinados.