¿Cómo están todos? Espero que estén teniendo un buen día o una excelente noche.
Bueno aquí está el tercer capítulo, disfrutenlo (porque realmente eso espero).
Kung Fu Panda ni sus personajes me pertenecen.
Llevaban un buen rato caminando por un bosque cercano al valle, conforme avanzaban se veían cada vez menos árboles al rededor.
-Y...¿cuánto falta para llegar?
-Sé paciente Po, ya falta muy poco.
-¿de verdad? siento que llevamos caminando como tres días...
Tigresa volteó la cabeza para mirar con una ceja alzada a un poco encorvado Panda, y sonrío de la gracia que le dio el verlo tan cansado. No importa cuánto entrenamiento tuvieran a diario, Po nunca podría evitar sus hábitos de panda, cómo el cansarse por caminar unos cuantos minutos o el nunca dejar de tener hambre de verdad, pero tal y cómo sus "malos" hábitos no se iban, tampoco lo hacían sus virtudes, porque, no importa que fuera el guerrero más poderoso de toda China, ni el gran maestro del palacio de jade, o aquel que había logrado derrotar a los villanos más amenazantes y peligrosos que amenazaran a todos; él nunca perdía su característica humildad hacia todos, ni su gran sentido de empatía y buen humor, su gran y puro corazón, su regordeta pero suave figura...ni sus hipnotizantes ojos jade...ni esa mirada que se tornaba muy atractiva cuando se enojaba...espera ¡¿qué?! Tigresa se dio una cachetada mental por perderse en tales pensamientos. Sacudió su cabeza y siguió caminando, procurando no volverse a distraer por tales cosas, aunque...no podía negarse que de verdad creía todo aquello, después de todo, esas eran sólo algunas razones por las que se había enamorado de Po.
-Bien... ya llegamos.
Llegaron a un claro en dónde se podía observar una hermosa vista de pequeños cerros al rededor, llenos de árboles y muchas variedades de flores, el lugar donde se encontraban era de una altura mayor, por lo que podían verlos todos y tenían un excelente panorama del sol bajando.
-Wwwooowww, este lugar es bárbaro. ¿cómo lo encontraste?
-Bueno, solía caminar mucho por los alrededores cuando era más joven, siempre buscaba nuevos lugares para meditar y un día me topé con este lugar, es uno de mis favoritos, aunque no había tenido oportunidad de venir desde hace un buen tiempo, y no podía esperar a regresar. Pensé que sería un buen lugar para estar contigo...- después de decir esto las mejillas de Tigresa se tornaron a un suave color rosado y evitó la mirada de Po cuando éste volteó a verla.
Po le tomó la mano tímidamente y al igual que ella mantuvo la vista al frente cuando ella le dirigió una sorprendida mirada.
-Me alegra que nos hayas traído aquí, de verdad es muy bonito.- como respuesta ella solo sonrío y entrelazo sus dedos con los de él para afirmar el agarre.
Los dos se sentaron para después degustar la comida que Po había preparado, platicaron de varias cosas, entrenamientos, de asuntos que tenían que atenderse en el palacio, divertidas anécdotas sobre cómo los pandas sentían desmayarse durante las clases que daban para principiantes o de las muy entretenidas peleas entre los dos padres de Po, hablaban y reían sobre todo eso y después se dedicaron a esperar el atardecer, sólo faltaban unos cuantos minutos.
Ni siquiera se dieron cuenta en qué momento se habían acercado tanto y se habían vuelto a tomar de las manos, pero se sentía algo muy natural y extrañamente cómodo, ya no había nervios, simplemente un sentimiento cálido y de paz, y sin soltarse las manos se quedaron viendo hacia el horizonte esperando y contando los segundos que duraba el atardecer, disfrutando la compañía del otro.
De repente Po sintió un peso extra en su hombro izquierdo, y volteó para ver como Tigresa recargaba su cabeza sobre él, por unos segundos la belleza de la felina robó su atención, ni siquiera el atardecer podía competir con, lo que a su parecer, era lo más hermoso del mundo. La leve sonrisa sobre los labios de ella...esas rayas sobre su rostro que le otorgaban una belleza única y exótica...su pelaje anaranjado tan brillante que reflejaba el sol con tanta gracia...
Tigresa, sintiendo la mirada sobre ella volteó hacia los escudriñadores ojos del panda, éste no pudo hacer más que voltear bruscamente su cabeza nuevamente hacia el atardecer y rogar mentalmente a todos los dioses que la tierra lo tragara en ese mismo instante, Tigresa lo había pillado observándola como bobo...¿qué tal si ella pensaba que era alguna clase de acosador?. Pero a Tigresa tal acto le había parecido de lo más tierno, e incluso halagador, nunca nadie la había mirado como Po lo hacía, y no sólo como hace unos momentos, sino con la admiración con la que no había dejado de mirarla durante los entrenamientos o batallas desde el primer día en el que él llegó al palacio. A veces se preguntaba si él sabía que ella también lo miraba de la misma forma cuando él daba clases a los aldeanos del valle o cuando realizaba sus "bárbaras" demostraciones de chi.
Así se quedaron un rato hasta que el Sol fue desapareciendo del horizonte y comenzaron a salir estrellas en el cielo.
-Toda esta tarde...ha sido realmente amena Po...-Tigresa nunca dejaría su toque de formalidad aún en momentos como este.
-Yo también he disfrutado mucho de estar contigo hoy. Para ser sincero, no creí que de verdad fueras a aceptar mi invitación.-Po rascó su nuca con su mano derecha con un poco de pena.
-¿Por qué creíste eso Po? Hemos sido amigos por mucho tiempo ya, y hemos salido muchas veces juntos.- Tigresa hablaba con toda la calma del mundo.
-Bueno...sí pero, no en plan de...tú sabes...-ay por Dios, Po no podía encontrarse en una situación más penosa que esta.
-En plan de...¿algo más que amigos?
-Sss..sí. Sabes yo...desde que conocí a los cinco furiosos hace todos esos años...te admiraba, te admiro y...bueno, digamos que tuve algo así como un enamoramiento hacia ti...¡como admirador por supuesto, algo inocente! No es que estuviera obsesionado o algo así...para nada soñaba contigo o algo parecido...
Tigresa estaba a punto de soltarse a carcajadas por todo lo que decía Po, pero al verlo tan nervioso y sonrojado decidió no hacerlo, parecía que el pobre panda se podía desmayar de la vergüenza en cualquier momento, así que sólo se le quedó viendo con los ojos fijos en los suyos, esperando que él se diera cuenta y parara de hablar. Y funcionó, Po se dio cuenta de la mirada que le dirigía la felina y se calló de inmediato, los ojos de ella estaban semicerrados, sus comisuras estaban muy levemente levantadas, su expresión tenía pinta de seductora. Po quedó hipnotizado y no pudo hacer más que perderse en esos ojos carmín.
Sin quitar la mirada, Tigresa volvió a poner su mano sobre la de Po y acercarse sólo un poco más a él, y cuando habló, lo hizo con una voz baja pero no tan suave.
-Po, lo que sientes ahora, en este momento es lo que me gustaría escuchar, lo que hicimos o sentimos en el pasado ya quedó atrás. Yo...desde que llegaste al palacio me has enseñado que la amistad no sólo se trata de pelear lado a lado ni vivir en el mismo lugar, tu amistad me ha brindado compañía en los momentos más difíciles, has escuchado mis secretos y yo los tuyos. Has sido el único que a pesar de mis intentos de no dejar a nadie mirar y conocer lo más profundo de mi...eres el único que jamás se rindió, nunca te cansaste de que yo te alejara o fuera demasiado fría, y por eso te agradezco profundamente. Lo que siento por ti no se puede llamar amistad ahora, a pesar de ser mi mejor amigo en el mundo, yo...siento algo más fuerte y profundo por ti...¿entiendes lo que te quiero decir? Yo...no soy muy buena demostrando o hablando de mis sentimientos, sin embargo, sé que tú mereces saberlo.
Tigresa en ningún momento apartó sus ojos de los de él, y sin duda se veía nerviosa, pero la intensidad de su mirada sólo corroboraba lo que acababa de decir, y Po no podía creérselo. La persona a la que más admiraba desde que era pequeño, la guerrera cuya pelea había hecho que él se enamorara del kung fu, su mejor amiga en el mundo, la hembra más hermosa de toda China, su compañera de pelea y de noches de desvelo, Tigresa, sentía lo mismo que él sentía por ella. Ella merecía todo el amor del mundo, y él iba a darle todo el que tenía en su corazón, sólo quería su felicidad y por su vida juraba, que él haría todo lo posible porque así fuera, porque la amaba, la amaba como a nadie en el mundo.
-Ni en mil años podría expresar todo lo que siento por ti Tigresa...lo mucho que te amo-A esto Tigresa abrió los ojos con sorpresa- sí, yo...te amo Tigresa, tal vez era sólo enamoramiento cuando recién llegué al palacio pero con los años te fui tratando y conociendo cada vez más hasta que te amé. Sólo puedo decirte que te protegeré y estaré a tu lado siempre, si es que me lo permites y así lo quieres.
-Po, no hay nada que quiera más en este momento que el estar contigo pero tú...tienes que entender que no soy la más cariñosa del mundo, no estoy familiarizada con este sentimiento y no me gustaría herirte si no puedo ser la persona que tú mereces...alguien cariñosa y atenta, alguien que sea divertida como tú. No quiero que estés conmigo y después te arrepientas de no estar con alguien que sea mejor para ti...tú podrías estar con quién quisieras...- de repente Tigresa sintió una mano sobre su mejilla, un tacto suave y lleno de cariño, tan sólo pudo levantar su mirada hacia Po, que la miraba con una expresión de ternura y cariño infinito...
-Pero yo a la única que quiero es a ti. No cambiaría absolutamente nada de ti Tigresa, eres perfecta tal y como eres, y lo que tu consideras defectos son las cualidades que te hacen tan única y...bárbara. Amo cada una de esas cosas. Y tal vez a veces pueda ser difícil entendernos por nuestras personalidades tan distintas pero...quiero que lo intentemos, yo nunca te exigiría algo con lo que no estuvieras cómoda, me tomó todo este tiempo para que aceptaras salir conmigo y esperaría mil años si así fuera necesario hasta que tú te sientas lista para dar otro paso...aún si nunca lo das, lo más importante para mi es estar a tu lado.
Tigresa tenía los ojos vidriosos de tanta felicidad, no, definitivamente ella no merecía a Po, era demasiado bueno para ser verdad, alguien que la amaba a pesar de ser (como todos solían llamarla) alguien tan fría y dura.
Le dedico a Po la más grande de las sonrisas y no dudó en abrazarlo. Po le devolvió el abrazo y así se quedaron por un buen rato, no querían dejar ir al otro. Era tan cómodo estar juntos que no querían que el momento acabara nunca...pero nada dura para siempre. Sintieron como iban cayendo sobre sus pelajes suaves gotas de agua, se separaron un poco para ver que caía una suave llovizna que cada vez iba adquiriendo más intensidad.
Los dos se pararon con rapidez y corrieron como niños riendo mientras atravesaban el bosque mientras la lluvia los empapaba, pero nunca se separaron iban tomados de las manos. Iban corriendo tan rápido que Po resbaló por el lodo que ya se estaba formando a causa de la lluvia sobre la tierra, cayó tan rápido que no le dio tiempo de frenar la caída, cayó y se llevó a Tigresa consigo, Po cayó totalmente de espaldas en el lodo y Tigresa cayó sobre su barriga, no tardaron ni medio segundo en empezar a reírse como locos de nuevo y sin si quiera pensarlo se abrazaron ahí mismo, cubiertos de lodo mientras la lluvia los empapaba.
Quedaron ambos en el suelo, abrazados y viéndose a los ojos mientras sus risas se iban apaciguando hasta quedarse solamente en sonrisas llenas de afecto. Solamente los rodeaba el sonido de las gotas al golpear la tierra.
Este era uno de los mejores momentos que Po hubiera vivido, ver a Tigresa justo como ahora lo hacía inmensamente feliz, allí estaba ella, sonriendo, con su pelaje mojado, con su cara y el resto de su traje llena de lodo, y nada de eso importaba, es algo que adoraba de ella, a ella no le importaba ensuciarse o parecer "desarreglada" frente a nadie, lo hacía en cada misión y ahora también lo hacía por diversión. Con ella no era necesario ir a algún lugar lujoso para sorprenderla, con ella podía simplemente estar sentado en el césped a su lado y pasar un buen rato, con Tigresa no era necesario que el fingiera o se contuviera, podía ser él mismo, tan bromista y comelón como siempre sin preocuparse, porque sabía que ella en ningún momento lo juzgaría.
Se fueron acercando lentamente, se soltaron las manos y las de Po se colocaron una en la mejilla derecha de Tigresa y la otra en su espalda, las de Tigresa se dirigieron hacía el pecho de Po y subió una hasta el cuello del oso. Se acercaron aún más sin apartar sus ojos de los del otro, Tigresa fue la primera en ir cerrando sus ojos conforme avanzaba más y más su rostro, y entonces Po cerró los suyos y acabó con el pequeño espacio que quedaba entre sus labios. En cuanto tuvieron contacto ambos sintieron como si el tiempo se detuviera, ya no sentían las gotas caer sobre su pelaje ni escuchaban su sonido al caer, sólo podían sentir la respiración del otro y sus labios sobre los suyos...Po besó a Tigresa con suma delicadeza, ni siquiera se atrevía a mover los labios porque fue como si un rayo hubiera caído directamente sobre ellos, la sensación era casi abrumadora, pero hermosa e intensa sin duda. Se separó de ella y abrió los ojos para ver si Tigresa se encontraba en el mismo estado que él, y así era, Tigresa sólo lo miraba y su expresión era como si estuviera petrificada y al mismo tiempo con su respiración acelerada, como si no se creyera lo que acababa de pasar. Ninguno había procesado del todo la sensación, pero el verse a los ojos por unos segundos no soportaron el estar separados, y se volvieron a unir en un beso menos delicado, Po adquirió más confianza y movió sus labios suavemente sobre y entre los de ella, Tigresa sorprendentemente era más tímida y no podía hacer más que corresponder al beso de igual manera, ambos disfrutando de la sensación que les brindaba: como una corriente que atravesaba sus cuerpos una y otra vez, y no era la sensación de sólo el beso en sí, sino el hecho de por fin poder expresar de manera física su amor, de demostrarse de alguna forma el gran afecto que se tenían.
Los labios de Tigresa eran tímidos pero se movían con tal gracia que a Po lo hacía sentir como en las nubes. Los delgados labios de Po acariciaban los de Tigresa con ternura pero también con curiosidad, sí, porque si Tigresa tuviera que describirlos así lo haría, era como si los labios del panda no se cansarán de acariciar los suyos, recorriendo cada milímetro de ellos, como si quisiera aprenderselos de memoria, nunca había sentido algo así, le daba ganas de no querer alejarse de Po nunca.
Después de unos minutos que parecieron durar una eternidad, la necesidad de respirar los separó, pero mantuvieron sus frentes unidas aún con los ojos cerrados, recuperando el aire, cuando abrieron los ojos no pudieron evitar sonreír, eran los seres más felices de la tierra en ese momento. Se volvieron a abrazar una vez más y hablaron al unisonó:
-Te amo...
-Te amo
Se quedaron abrazados unos minutos pero la lluvia se intensificó aún más.
-Creo que esto se está poniendo algo intenso, deberíamos regresar al palacio ya o vamos a resfriarnos -Po no quería separarse de ella, pero si no se iban de ahí sin duda se enfermarían, y lo menos que quería era ver a Tigresa enferma por su culpa (de alguna forma).
-Sí, tienes razón, Shifu se enfurecerá si tenemos que quedarnos en cama por días.
-Además de que sería muy sospechoso que justo nos enfermáramos al mismo tiempo, ¿no crees?- Po le dirigió una mirada cómplice.
-Sí...tienes razón-la idea de que Shifu se enterara de lo que había pasado hace un momento hizo que el rostro de Tigresa adquiriera un tono rojo y le dieron escalofríos de tan sólo pensarlo- mejor vámonos ya.
Se levantaron para irse y durante el camino de regreso decidieron mantener en secreto su nueva relación, ya pensarían en cómo darle la noticia a sus compañeros y sobre todo a Shifu...pero ya habría tiempo para eso, o eso pensaban...pues no se imaginaban que ni siquiera tendrían un día más para disfrutar ese sentimiento al fin descubierto, ya que se acercaba una amenaza que podía separarlos para siempre...
En el siguiente capítulo sabremos cómo ejecutará el villano sus planes...
Y bueno ¿qué les pareció? ¿muy cursi? ¿no tan cursi?
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