Princesita

Los personajes pertenecen a JK Rowling y la trama a Joha, que me dio permiso de adaptar su historia, muchas gracias.

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Capítulo 3

Las ganas que tenía de que la tal Luna estuviera delante de mí no tenían precio pero en cuanto volteé la vista a mi futuro esposo se me olvidó todo el odio que estaba sintiendo, eso sí, bajé la cabeza para continuar con mi papel de niña sumisa y nerviosa aunque las ganas que tenía de que llegara la noche de bodas eran demasiadas. Le hubiera saltado encima ya hace mucho pero me dio cierto miedo que me rechazara y me tildara de zorra, porque es obvio, ellos pueden tener mil amantes y ser unos caballeros, pero una no llega virgen al matrimonio y es la peor zorra del mundo, menos mal que yo ya tenía solucionada esa parte.

Hace mucho que me venía rondando una idea por mi cabecita, las últimas palabras de mi madre antes de morir me seguían resonando y después de mucho darle vueltas al asunto decidí de qué forma quería vivir la vida. Claro que encontrar a Oliver teniendo sexo con una de las sirvientas en el granero me dio una muy buena idea de lo que quería, así que después de mucho pensarlo, por fin mi plan estaba acabado.

Salí junto a mi padre a cabalgar, todo iba bien hasta que por "desgracia" me caí del caballo, así que aquí estoy, en mis aposentos tendida, con los pies en alto y esperando por el médico de la palacio.

- Princesa – entró Oliver haciendo una reverencia con la cabeza– me informaron que se cayó del caballo – se acercó hasta mi cama sin imaginarse lo que le esperaba – necesito revisarla… ¿Dónde le duele?

Quería sonreír por lo fácil que estaba resultando todo pero me contuve - Acá – señalé mi pecho, esperando por su toque, sabía que esto me iba a costar pero dudaba que fuera imposible.

- Permítame – se acercó a mí y con manos temblorosas tocó mi pecho, aunque siempre se mantuvo lo más alejado posible de mis senos - ¿Le duele? – presionó ligeramente bajo mis senos.

- No – negué como niña buena – creo que es más arriba.

Lo miré a los ojos y se veía dudoso. Yo también estaba comenzando a dudar, puede que el sexo sea instintivo pero para mí estaba resultando más que eso, sé que ahora estaba segura de esto pero… ¿Lo estaría cuando me enamorara y quisiera casarme?

¡NO!

Esto es lo que yo quería.

- Eh bueno… yo pensé que se había lastimado un tobillo, digo… como tiene los pies en alto – eso era algo que no había pensado, pero sinceramente no le di mayor importancia. Subió un poco más dejando de lado sus recientes palabras - ¿acá? – tocó entre mis senos.

- Doctor – hablé con voz ahogada – siento que me falta la respiración – trate de darme aire con las manos – creo que el corsé está muy apretado.

- Llamaré a una de sus doncellas para que la ayude – dio señales de irse pero lo detuve.

- ¡No!… ayúdeme usted… no creo que aguante – hablé con la mejor voz ahogada que encontré.

Oliver se acercó con bastante desconfianza y con dedos trémulos desató cada tira que aprisionaba mi pecho, cuando ya solo me quedaba la enagua vi como paso saliva por su garganta y yo reí internamente. Más de alguna vez había notado las miradas que me dirigía… así es como supe que esto no iba a ser tan complicado.

- Me duele acá, doctor – tomé sus manos y las posé sobre mis pechos, las moví un poco y gemí audiblemente.

- Princesita – cerró los ojos y quiso retirar sus manos.

- Oliver, – me incorporé y quedé muy cerca de su rostro – está bien – aún tenía sus manos en mis pechos así que las volví a mover para que se diera cuenta que tan duros estaban mis pezones.

- Yo… - abrió los ojos y se encontró con los míos.

No puedo decir que se resistió porque fue él quien devoró mi boca. Fue mi primer beso y no pudo haber estado mejor, la sensación de su lengua jugando con la mía fue mejor de lo que nunca imaginé, lamentablemente se separó muy pronto.

- Princesita – descansó su frente en la mía.

- Oliver – acaricié sus mejillas – tómame… hazme tuya – y volví a besarlo, él no demoro en responderme pero nuevamente se separó, antes de que pudiera meter mi lengua esta vez.

- Voy a ir a horca por quitarle su inocencia – vi que tenía temor por su vida, pero el deseo también se palpaba en el aire.

- Me caí del caballo, – enredé mis manos en su cuello y dejé un beso debajo de su lóbulo, eso lo hizo gemir – escuché a una de las doncellas decir que una puede perder la inocencia por error de esa forma… si solo un médico lo confirmara… – y con una gran confianza comencé a despojarlo de sus prendas.

- Princesita – gimió cuando mis manos acariciaron su pecho.

- Hermione, – me acerqué y dejé un camino de besos por su pecho – cuando me desvirgues seré solo Hermione.

Él no se resistió más y comenzó a besarme y dejar besos por cada parte de mi cuerpo que encontró, ahora sí estaba consciente que esta era la mejor idea, las sensaciones que empecé a sentir no tenían comparación con nada de este mundo, dejé los nervios iniciales de lado y solo me dediqué a sentir.

- Puede que te duela – estaba besando mi vientre cuando levantó los ojos y me miró – así que… tendré que hacer que te mojes.

Si supiera - Estoy… – iba a continuar cuando sentí su lengua dentro de mi parte más íntima, quise mirar y solo me sentí mejor… maldita y excitante vista.

De pronto sus manos se cerraron en mis pechos y presionaron mis pezones, estirándolos y dándome placer mientras su lengua embestía mi sexo con una rapidez inimaginable, no tardé en sentir una bola de calor juntándose en mi bajo vientre que con un par de lamidas más de parte de mi doctor terminó por explotar, supuse que esto era lo que se hacía llamar orgasmo y definitivamente fue la mejor experiencia de mis corta vida.

- Ahora sí… – se levantó y relamió sus labios – sabes exquisito – llegó a mi altura y metió su lengua en mi boca - ¿ves?

- Sí… y yo también quiero probarte – me iba a poner sobre él pero me lo impidió.

- Créeme que muchas veces he soñado con tu boca alrededor de mi pene… dándome placer… pero… - acarició mis cabellos – un paso a la vez.

- Tú eres mi maestro – enrollé mis brazos en su cuello.

- Sí, mi princesita.

Sonreí por la entrega que estaba demostrando. Esto era más de lo que imaginaba - Hermione – lo corregí con el ceño fruncido.

- Hermione… puede que te duela…

- Hazlo – alcé mis caderas y me encontré con su bien formado pene - ¿puedo mirar?

- Mira – se separó de mí dejándome un considerable espacio.

Me levanté y bajé hasta quedar a la altura de su miembro, era muy diferente a como me lo había imaginado, tan enorme y duro que me dio algo de miedo de que pudiera hacerme daño pero de pronto rememoré los gritos de la sirvienta y pensé en el placer que podría darme, no me aguanté más y pasé mi lengua por toda la longitud lo que hizo que Oliver gimiera con ganas.

- Ya viste… – me tomó de los brazos y me dejó bajo él – tranquila.

Me besó y de pronto sentí cómo entraba en mí, pero fue tan tierno y despacio que el dolor se mitigó cuando comenzó a jugar con mis pezones.

- Tranquila… acostúmbrate.

Cerré los ojos con fuerza, los mantuve apretados un buen tiempo - Eres enorme – abrí los ojos cuando el dolor comenzó a dar paso al placer.

- Y tú tan estrecha – alcé las caderas para decirle que estaba bien – y tan caliente – comenzó a embestir con más fuerzas - ¿Te gusta?

- Me encanta – deje caer la cabeza en la cama – eres… ¡ohhh!…

- Hermione…. ¡Dios!… me corro – enterró su rostro en mi cuello – estás condenadamente estrecha.

Sí, quería que siguiera, que no se detuviera nunca, que esto no terminara - Oliver – me aferré a su espalda y enterré un poco mis uñas en ella – me… ohhh… sí… - dejé caer nuevamente mi cabeza cuando el orgasmo me golpeó.

- Si… esto – embistió con fuerza – lo vamos – volvió a embestir – a tener que repetir – y así sentí como todo de él se descargaba en mi interior.

- Cuando quieras – lo besé y descansé mi cuerpo en su pecho cuando salió de mí.

Salí de mis recuerdos y vi que mi padre estaba sentado junto a Draco así que me senté en un sillón y me mantuve callada escuchando su conversación.

- Draco, – llamo mi padre – hay algo… – examinó el salón y supe que lo que iba a decir era de importancia, cuando vio que estamos los tres solos continuó – que necesitas saber, y quiero ser totalmente sincero… odiaría que un mal entendido sea tema de discordia entre nuestros reinos.

Jadeé silenciosamente ante lo que se venía ahora - Su Majestad…

- Wendell – lo corrigió mi padre – solo Wendell… pronto seremos familia.

- Bueno… Wendell… puedes decirme lo que sea.

- El tema es algo delicado – me miró y supe lo que mis suposiciones eran correctas – mi hija Hermione tuvo un terrible accidente a los 16 años – accidente… me reí internamente. ¡Dios!, como disfruté ese accidente – no le pasó nada grave y el médico de palacio supo atenderla a tiempo pero aun así quedó con leves secuelas… su caída provocó que ella en ese momento perdiera su muestra de inocencia… no sé si me explico – miró de forma interrogante a Draco.

Esperaba el momento en que Draco se levantara furioso pero este no llegó - Supongo que fue un accidente a caballo – la tranquilidad de mi prometido provocó algo de desconfianza en mí, inmediatamente levanté mi vista para verlo.

- Exacto… pero te doy mi palabra de que mi hija es cien por ciento pura… aunque entendería que esto para ti no sea suficiente… si gustas, Oliver, el médico de palacio te lo puede confirmar.

Quise girar mi vista hacia Draco por completo pero me conformé con mirarlo de reojo - Tranquilo – puso su mano en el hombro de mi padre –, te creo… además – se giró hacia mí y me sonrió de frente – se nota que ella aún es una niña – su sonrisa, pese a que hizo que me mojara, provocó un grado de desconcierto en mí ya que no supe interpretarla por completo.

- Bueno, – mi padre más tranquilo se levantó de su lugar – aclarado esto pasemos a comer.

- Wendell – Draco también se levantó y yo hice lo mismo –, me gustaría hablar a solas con mi prometida unos segundos… nada más, – se apresuró a aclarar.

Miré a Draco pero desvié mi atención a mi padre esperando por su respuesta - ¿Hermione? – me miró buscando mi aprobación.

- Sí – yo solo asentí y volví a agachar mi cabeza.

- Bueno… los espero en el comedor.

Y con esto Wendell salió de la sala dejándome a solas con mi prometido, en todo momento me mantuve en mi lugar con la mirada gacha esperando su escrutinio, de pronto lo sentí muy cerca de mi cuerpo y me sobresalté.

- ¿Así que te caíste de un caballo?... – definitivamente su tono acusador no me gustó para nada, así que me sonrojé y asentí rogando porque se tragara mi actuación – niña mentirosa…

- ¿¡Qué!? – levanté la vista bruscamente y me encontré con sus ojos brillando -. ¿Qué trata de decir? – traté de no mostrar el enfado que sentía, más bien me hice la ofendida.

- Que sé perfectamente – tomó mi barbilla y la sostuvo – cómo perdiste tu virginidad… te he mandado a vigilar – acarició mis mejillas y yo solo atiné a abrir los ojos ante su confesión –, sé que te has acostado con gran parte de la corte.

- Príncipe… - no supe cómo defenderme. Quedé completamente helada.

- Por eso, – pasó un dedo por mis labios enviando demasiadas sensaciones encontradas por todo mi cuerpo – supe que eras perfecta para ser mi esposa – ahora sí que estaba sorprendida.

Parpadeé rápidamente varias veces para ver si la situación cambiaba pero no tuve esa suerte - ¿Cómo…?

Su voz cortó mi pregunta - Mandé a uno de mis hombres acá… Lee era su nombre, – lo recordaba, el joven rubio que me dio dos orgasmos de una sola vez, cerré los ojos al imaginarme todo lo que mi prometido sabía – y te acostaste con él… así que sé que eres buena en la cama. – acercó su nariz a mi cuello y comenzó a olerme, yo gemí en respuesta dándole la razón a todas sus palabras – No veo la hora de hacerte mi esposa

- No entiendo – lo miré fijamente ya no tenía caso hacerme la santa por la que saque mi verdadero ser -. ¿Qué pasó con Lee?

- Se fue a la horca, – dijo como si fuera lo más normal del mundo – no me gustó como alardeó de mi futura esposa.

Sus palabras eran ciertas, podía verlo en la determinación de sus grises orbes - ¿Aún quieres casarte conmigo? – crucé mis brazos por mi pecho y lo desafié un poco con la mirada para que no notara lo intimidada que estaba.

- ¡Claro!… seremos los amantes perfectos, me encanta como eres, una dama en la mesa y una zorra en la cama… como debe ser – sonreí ante su comparación, eso mismo es lo que yo siempre había pensado de mí.

Para sellar sus palabras me besó, la cantidad de hombres que han pasado por mi lecho no se comparaban con el que sería mi esposo y eso solo lo había descubierto con un simple beso. Su lengua penetrando mi boca me hizo gemir al segundo, así que no tardé en enredar mis manos en su cabello para acercarlo más a mi cuerpo, mi cuerpo que necesitaba sentirlo en mí, mi cuerpo que lo único que anhelaba era el suyo desnudo a mi lado.

Definitivamente la suerte estaba de mi lado.

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Hola!

Tercer capítulo y seguimos avanzando.

¿Saben en lo que pensé? como estoy re-subiendo esta historia, le agregaré un capítulo más al final :)

Gracias a Erica que me ayuda a editarla.

Besos, Joha!

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Gracias por leer!

Sé que acabo de subir un capítulo, pero espero poder terminar esta historia pronto, y me ENCANTA la trama!

Dejen reviews si quieren que siga escribiendo tan frecuentemente…

Puse a Wendell como el padre de Hermione porque no tiene un nombre exacto en la saga; pero cuando Hermione les borra la memoria a sus padres, lo llama Wendell y a su madre Monica…

Con amor,

Another Girl ;P