- hola – lo saludé una vez que aterricé – soy Rose, ¿vos sos Scorpius? – el chico se tensó al escucharme y no se volteó.
- hola – murmuró con vos ronca, ahora estaba segura que escondía algo.
- ¿qué haces acá sólo? – le pregunté acercándome a él hasta que estuve a un metro de su espalda.
- pensaba, es que extraño a alguien que conocí en el verano en la playa de Brasil. – me quedé dura ante su comentario, simplemente no podía hablar – yo le mentí sobre algo y ahora me arrepiento, la verdad es que no creí volver a verla. ¿Crees que me perdone? – mientras me hacía la pregunta se dio la vuelta y yo ahogué un grito, frente a mi no estaba un chico parecido a Max, era él.
- vos… vos… - sentí mis ojos humedecerse – sos Max – retrocedí un paso mirándolo con tristeza.
- sí, no quise mentirte y decirte otro nombre. Realmente lo lamento pero creí que eras muggle y no creí que fueras a enterarte. – su escusa era patética y yo ya sentía las lagrimas correr por mi rostro y probablemente tenía el maquillaje corrido.
- sos un idiota – logré decir con vos temblorosa, él frunció el seño pero no dijo nada – todo lo que querías era besarte conmigo y no volverme a ver, yo realmente te creí cuando me dijiste que era especial, que no habías estado así con otra. Pero parece que tenés tiempo con este jueguito.
- no es así, realmente… - no quería escucharlo más, corrí hasta donde había dejado mi escoba y salí volando luego de gritarle "tu sueño se hizo realidad, no vas a volver a verme". Volé hasta los límites de la escuela donde sabía que nadie me encontraría, era demasiado lejos para caminar hasta allí.
Estuve llorando hasta que anocheció, yo había decidido volver luego del toque de queda para que nadie me vea en ese estado. No podía creer que el chico con el cual soñé todas las noches desde que lo conocí, creyendo que era mi hombre perfecto simplemente había buscado un poco de diversión, me sentía tonta por creer en estupideces. Siempre me había creído fuerte, más que nadie, y ahora caía como una tonta adolecente enamorada ¡enamorada por tan sólo un beso! Lo peor es que cuando se dio cuenta que era yo comenzó a mentirme nuevamente sobre que se arrepentía de haberme mentido, si no hubiese querido hacerlo pues me hubiese dicho su verdadero nombre de una. Para mí no existía el arrepentimiento, cuando uno decide hacer algo es porque quiere, por lo que no tiene que decir que no quería hacerlo, eso es una estupidez.
Cuando llegué a mi cuarto, me lavé lacara quitándome los manchones negros de maquillaje, me puse mi pijama y me fui a dormir sabiendo que mañana iba a ser un día terrible. Me tendría que encontrar nuevamente con Scorpius porque lo más probable es que me busque, aunque capas podía hechizarlo, y tenía que contarle todo lo ocurrido a Jessy a pesar de la vergüenza que sentía y lo más difícil de todo… tenía que fingir que no me había afectado, demostrar que seguía siendo la chica fuerte que no le teme a nadie. Iba a probarle a Scorpius que su estúpido juego no me molestaba en lo absoluto.
Era de mañana y podía escuchar la lluvia calendo, por lo menos el clima iba con mi estado de ánimo. Como cada vez que estaba triste gasté más tiempo y espero del habitual en arreglarme, eso comúnmente me levantaba el ánimo pero esta vez no logró sacarme el nudo del estomago al imaginarme a Max… ¡SCORPIUS! No puedo creer que me siga llamándolo Max, soy una tonta. A mí me gustaba Max y Scorpius es un idiota que odiaba. Luego de despertar a Jessy quien obviamente notó que estaba triste por mi ropa, nos fuimos a desayunar.
- Jessy – la llamé mientras íbamos caminando a nuestra primer clase – a vos… ¿te molestaría saltearte la clase? Tengo que contarte algo y preferiría que sea tranquilo, además no estoy de humor de ir con los Slitherin (así es, hoy teníamos clase de herbología con Slitherin en la primer hora lo que significaba que Scorpius estaría ahí). Jessy me miró confundida.
- no hay problema, es el segundo día de clases por lo que no nos conoces y quiero saber que te deprimió, hoy hasta te pusiste rubor… debes estar mal. – sonreí pobremente al darme cuenta de lo bien que me conocía mi amiga, sólo me ponía rubor cuando estaba muy deprimida y quería tener algo de color en mi cara.
Caminamos por los pasillos hasta que nos metimos en un aula vacía, donde muy despacio y con esfuerzo le conté a mi mejor amiga y mi única confidente todo lo que había pasado y lo que sentía. Ella se mantuvo en silencio todo el relato y me acariciaba la espalda para consolarme cuando comencé a decirle lo que había sentido.
- en resumen – dijo ella – te gusta ese chico pero te mintió como un gran patán mujeriego y por eso ahora crees que no existe el chico perfecto para vos.
- no es exactamente así – protesté haciendo puchero, ella lo hacía sonar mal.
- si es así – aseguró – y con lo de él puede que tengas razón, pero con lo del chico perfecto no. Es obvio que alguno de todos los sapos es nuestro príncipe y si tengo que besarlos a todos para lograrlo, no me quejo. – comentó.
- pues yo sí, porque el sapo Mirkens es un asco – hice una mueca mientras mi amiga reía. Ese era probablemente el chico más feo de todo el colegio. Pasamos el resto de la hora riéndonos de los chicos más feos y deseando besar a los lindos, hasta que tuvimos que salir a nuestra próxima clase.
Era increíble que tuviéramos que compartir tantas materias con los Slitherin, ahora mismo estaba en la clase de DCAO con ellos y podía sentir claramente la mirada gris en mí. En un momento me encontré con su mirada y me congeló, simplemente no podía dejar de verlo, pero un trueno resonó por todo el castillo y me volvió a la realidad, es decir a la triste explicación que ponía el profesor Conner sobre los boggarts… mamá me había dado una mucho más larga cuando encontró uno en casa.
Cuando tocó el timbre yo ya tenía todo guardado y salí corriendo sin siquiera esperar a mi amiga, tenía que escapar de Scorpius cueste lo que cueste. Luego de varios pasillos, doblé en uno vacío y suspiré, ahora tendría que esperar a que el comedor estuviera lleno y él no pudiera acercarse a mí. Levanté la mirada de la suela y tenía a Scorpius a tan sólo medio metro de mí arrinconándome contra la pared. Murmuré un par de blasfemias por mi triste intento de escape y busqué fuerzas para demostrarle que no me había afectado.
- tenés que escucharme – afirmó con vos fuerte, como todo un hombre. Mis piernas temblaron deseando que ese hombre no fuera el completo idiota que era.
- lo estoy haciendo, si me tapo los oídos y empiezo a cantar es que no te escucho. – mi modo autosuficiente lo hicieron apretar los puños.
- la verdad es que te mentí porque si, quería simplemente besarte y no volverte a ver nunca más. Sabía que si te veía te iba a mentir y decirte que estabas confundida y no era la persona que vos creías, que yo no me llamaba así; pero luego de besarte no pude verte como una simple muggle, incluso me asusté al creer que me gustaba una muggle ¡mi padre me mataría! – lo miré tratando de mantener fuerzas, él acababa de decir que yo le gustaba. Todo el resto me había entrado por un odio y salido por el otro al pensarlo como mentiras, pero eso había quedado en mi cabeza dando vueltas ¿acaso buscaba que yo sufra mas con esas respuestas?
- no entiendo ¿qué esperas que te diga? ¿Qué queres al decirme todo eso? ¿Qué es lo que buscas? – realmente no lo entendía.
- yo quería decirte que luego, me enteré que sos una Weasley y eso en mi familia es incluso peor que un muggle y cuando me di cuenta lo primero que pensé fue "que feo que tenga que enfrentarme a mi papá, pero yo la voy a defender". Tenía miedo que te enojes conmigo y tenés toda la razón del mundo, pero te pido que me perdones… dame una segunda oportunidad, a pesar de conocerme por otro nombre sigo siendo la misma persona; una rosa con otro nombre sigo oliendo a rosa.
- sos… un… idiota… ¿Cómo… podes… creer… que… te… puedo… perdonar? – entre cada palabra le propinaba un golpe en el pecho - no sos el mismo chico que creía con otro nombre, porque el chico que creí que Max era, no me hubiese mentido para ligar conmigo. No hubiese sido tan hipócrita. – le reproché y él me miró triste.
- juro que lo lamento, haría lo que fuera por no haberte mentido en ese momento. Luego del beso, cuando estábamos en la playa desee no haberte mentido e incluso consideré decirte la verdad.
- pero no lo hiciste – hablé cortante y empecé a caminar lejos, pero él tomó mi mano.
- ¿podrás perdonarme algún día? – me costó responderle porque al escuchar el tono suplicante de su vos y sentir su tacto cálido en mi mano se me hiso un nudo en la garganta.
- no – forcejé para que me suelte y me fui al comedor mientras murmuraba blasfemias contra cualquiera que se me cruzara, incluso creo que un chico que empujé en el camino comenzó a llorar.
Gracias por los review y espero que les guste como sigue, porque lo que había hasta recién era la introducción de la historia. Disfruten!!!
XOXO, CamiMasen
