Fuego, Aire, Agua, Tierra.
Años atrás el Avatar Korra y el Avatar Aang lucharon para mantener el equilibrio y unir a las cuatro naciones dando paso a una nueva era en la que todas están conectadas y comunicadas, unidas pero no en completa armonía.
Ahora, después de dieciséis años de la muerte de Korra y con una revolución en puerta para Republica Unida, un nuevo avatar saldrá a la luz para lograr la paz y la libertad en todas las Naciones.
Con el tardío amanecer del inminente invierno las mañanas en la escuela eran cada vez más obscuras y frías, con el viento helado que formaba remolinos abstractos entre las calles y la entrada de la Academia Kyoshi- ¿No tienes frio?- preguntó Yuna quien se arremolinaba entre sus prendas intentando calentarse a sí misma. El frio siempre había sido una tortura para ella, en especial cuando el resto de su familia nunca lo sentía.
-soy una maestra aire- Kimi sonrió burlona hacia su amiga, vestida con sus pantalones holgados y su capa carmesí parecía disfrutar cuando el frio atacaba a sus compañeros- yo nunca tengo frio- su amiga nunca había dudado de que no fuera verdad, ningún sentido de superioridad valía morir de frio por tantos meses.
-claro- Yuna escondió su rostro entre su bufanda y caminó rápidamente hacia las paredes del colegio, esperando que esto la cubriera del viento hasta que se abrieran las puertas, sacó su celular para revisar el clima- estamos a menos cinco, con ráfagas de aire helado en plena madrugada y tu estas como si nada.
-a mí me gusta este clima- dijo abriéndose de brazos con un una sonrisa, Yuna temblaba con solo verla -¿cómo es que los maestros fuego no pueden evitar tener frio?- la muchacha permaneció en la zona abierta de la entrada sin siquiera inmutarse por las ráfagas que hacían que su cabello y ropas volaran a su alrededor.
-si podemos- afirmó Yuna frotándose los brazos en un inútil intento de calentarlos sin lastimarse- bueno... Podemos evitar morir congelados pero creo que el frio común está fuera del límite- tocó la bufanda alrededor de su cuello con expresión pensativa- yo lo intente una vez- su amiga la miró con curiosidad- no funcionó, quedé ronca por una semana.
-bien...- en otro momento Kimi no habría perdido la oportunidad para un chiste o un comentario sarcástico sobre cuán nerd Yuna era, pero considerando el ultimo desenlace de su ambición por ser la niña lista sería algo un tanto ofensivo; Yuna se sentía agradecida por su consideración -te traje algo- la maestra aire movió su morral tejido al frente para poder abrirlo y sacar un folder lleno de hojas de distintos tamaños, la maestra fuego sabía que se trataba de sus dibujos y notas personales.
Una ráfaga de aire despegó un papel de los dedos de Kimi haciéndolo volar por detrás de sus hombros en dirección a la calle, Yuna intento alcanzarlo estirando sus brazos y causándole un tirón en sus heridas mientras su amiga también hacia su intento lanzando ráfagas de aire para cambiar su dirección pero la hoja ya estaba más allá de su alcance y justo cuando la chica estaba tomando impulso para salir corriendo por el unas manos lo atraparon uno de sus bordes y un chico de sudadera verde volvió a posar sus pies en la tierra.
-gracias Demir- dijo Kimi con una mueca que aparentaba ser una sonrisa cuando el muchacho le devolvió el papel- pero pude haberla alcanzado yo misma.
-de nada- le respondió el maestro tierra con su habitual sonrisa socarrona.
-te vez terrible- la maestra fuego no se había dado cuenta de su propio comentario hasta que se dio cuenta de que sus compañeros la miraban, se ruborizó apenada- lo siento.
-lo sé- el muchacho no parecía ofendido, parecía que aceptaba el comentario como cierto, sus ojos estaban hinchados y rodeados por obscuridad, su piel morena tenía un toque pálido y grisáceo- no tenías que repetírmelo.
-lo siento- repitió Yuna sobándose la nuca con vergüenza- es solo que... Te fuiste de la revelación y te veías muy mal- estaba segura de que esa era la peor manera de decirlo- ¿Cómo te sientes?
-mejor- respondió Demir- no fue nada en realidad, a veces me pasa- su voz se fue desvaneciendo como si quisiera ocultar su respuesta.
-¿Por qué?- la pregunta de Yuna fue ahogada por el estridente timbre de entrada- deberíamos ir a clase- los jóvenes se dirigieron a la puerta de barrotes que se abría de par en par frente a ellos, dejando que los estudiantes entraran al patio central para después dirigirse a sus salones en el edificio a la izquierda.
-gracias por la hoja, Señor Misterio- Kimi sonrió y se levantó con una ráfaga de viento, sosteniendo su mochila a su lado para evitar que saliera volando.
-¿Y lo que querías mostrarme?
-en el receso- respondió la maestra aire saltando el barandal del segundo piso para dirigirse a su salón.
-¡KIMI! ¡SIN AIRE CONTROL!- la voz del entrenador Hideo resonó desde el otro lado de la escuela.
-¡LO SIENTO!- respondió la chica más por costumbre que como una verdadera disculpa, Kimi usaba sus poderes dondequiera que fuera permitido, aunque su definición de permitido se inclinaba principalmente a no ser arrestada más que al entrenador o cualquier maestro regañándola.
-siempre hace eso ¿Verdad?- preguntó el maestro tierra con una sonrisa divertida.
-si- Yuna asintió compartiendo el gesto- Hideo debió haberse dado por vencido a estas alturas- su sonrisa fue suplantada por un gesto de dolor y un siseo, su mochila cayó al suelo a excepción de las correas que seguían entrelazadas en sus dedos- estúpidas quemaduras- la maestra fuego presionó sus vendas con la mano contraria para calmar el ardor de sus heridas.
-¿Aun te duelen?- el muchacho se acercó a ella y se inclinó para ayudarla a levantas sus cosas.
-si... No- la chica estiró y doblo sus brazos sin soltar su mochila, el dolor se desvanecía lentamente- a veces- desde la presentación que los calambres en sus quemaduras se habían avivado, pero no se arrepentía de haber participado, valdría la pena, valdría todo el dolor y la espera. Yuna dio un giro a su muñeca y tiró de su mochila, pero su compañero no la dejó ir- dámela- ordenó la chica turbada.
-no- respondió Demir con firmeza, ella arqueó una ceja en confusión- yo la llevo- dio un tirón a las correas para liberar la bolsa de su dueña y sopesarla en sus manos- no deberías cargarla ¿Qué llevas? ¿Piedras?- la chica seguía mirándolo desconcertada, era un gesto demasiado amable para alguien que no la conocía. El muchacho entorno sus ojos y la tomo del hombro para girarla hacia el salón de clases- vamos, camina antes de que me arrepienta.
El contraste de la albor blanco del salón con la luz del amanecer era cegadora, las paredes internas a diferencia del exterior eran totalmente albinas y pulcras lo que hacía el ambiente frio a pesar de que casi estaba completamente lleno de alumnos, una última banca vacía los esperaba en la última fila, Demir dejo ambas mochilas en la mesa, era un lugar para dos alumnos; Yuna lo recordó como hace dos días, cuando todos la recibieron con abrazos y sonrisas, excepto él, el chico nuevo que solo miraba desde su lugar con una sonrisa ansiosa, como si algo lo limitara a no acercarse a nadie.
-siéntate- la invitó señalando el asiento del lado del pasillo mientras él tomaba el del lado de la pared, la maestra fuego lo miró indecisa pero acabo por asentir para sentarse a su lado.
-gracias- dijo la chica levemente ruborizada, mientras se acomodaba en su lugar, sin poder evitar notar que sus compañeros los miraban.
-de nada- el muchacho se reclinó cómodamente contra la pared a su izquierda, Yuna estaba confundida, no podía creer que fuera tan amable con ella, no la conocía, casi lo quemaba vivo hace dos días y por lo que había escuchado no hablaba con nadie realmente ¿y ahora le cedía el lugar a su lado?
-¡Oye Yuna!- una risa socarrona interrumpió sus pensamientos desde la banca a su derecha- ¿Le dices a tu mayordomo que lleve la mía?- Li levantó su mochila con una patada hacia sus manos que después lanzó hacia su escritorio, aterrizando justo frente a Demir.
La maestra fuego rodó sus ojos exasperada, nunca se había metido con ella, no solo porque era una chica, sino porque sabía que le daría una paliza; Yuna empujó la bolsa, dejándola caer al piso, podía sentir la mirada atenta de la clase a sus espaldas- ¡Oye Li!- llamó la chica después de un corto silencio- ¿Por qué no te metes con alguien de tu nivel?- se encogió de hombros y sonrió sin girarse a mirarlo- tal vez así saldrías menos lastimado- se tocó los labios delicadamente para referirse a la herida que recibió en su último encuentro contra Demir, risas ahogadas inundaron el aula.
La incomodidad de Li era evidente, sin embargo el chico se meció en su lugar simulando desinterés- tranquila Yuna- su ceño fruncido develaba su verdadero enojo- podrías quemarte la lengua- las risas fueron suplantadas por suspiros de asombro, la maestra fuego posó sus puños en el escritorio, podía sentir el enojo cosquilleando en sus manos, al abrirlas el humo negro se desprendía de sus dedos, estaba furiosa, no debía haber cruzado esa línea, sus heridas palpitaban bajo sus vendas como si el fuego fuese a salir de ellas.
Yuna amenazó con levantarse pero el maestro tierra a su lado devolvió sus hombros a su respaldo- no vale la pena- murmuró Demir intentando tranquilizarla con una mano en su hombro, ella asintió de mala gana.
-¡Si Yuna!- rió Li desde su lugar- escucha a tu no...- un fuerte golpe inundó el salón, seguido por el estridente sonido metálico de la mesa contra el suelo, seguido por gemidos de dolor. Las manos de Demir se abrieron en su regazo, la mirada de la chica se cruzó con la suya y compartieron una sonrisa.
El sonido de los tacones de la profesora apenas eran audibles con las risas de los alumnos que apenas lograron advertir su llegada a tiempo para acomodarse en sus lugares a excepción de Li, quien seguía soltando chillidos de dolor en el suelo mientras intentaba levantarse, su silla ya hacía a su lado con las patas completamente torcidas que, junto con los leves movimientos de las manos de Demir volvían a su posición original. Él había tenido razón, se lo merecía.
-Buenos días clase- la mujer cruzó el frente del salón apurada. Mientras tanto Li, aun de rodillas, intentó abalanzarse contra sus compañeros que evitaban su mirada para no llamar la atención de la profesora- ¿Li?- preguntó ella posando su atención en el chico que acababa de advertir su presencia- ¿Qué haces ahí?
-nada- afirmó el joven fingiendo demencia y sacudiéndose el polvo, por un momento Yuna pensó que los delataría, pero ni siquiera él era tan cobarde- me caí- puso una mano en sus costillas adoloridas soltando un gemido.
¿En serio? Pensó la maestra fuego intentando reprimir una carcajada, la maestra se limitaba a asentir indecisa- deberías ir a revisarte...- la mujer señaló su propia cien para después ser imitada por el chico que dejó escapar un siseo de dolor ante el tacto de su mano en el golpe que se tornaba violeta.
-claro- respondió el chico atravesando el pasillo hasta el frente del salón con expresión sombría y dirigirse hacia la enfermería, no sin antes declararle una mirada de enojo al nuevo maestro tierra.
-necesitará una tarjeta de cliente frecuente- bromeó Yuna tras su bufanda, su compañero dejó escapar una risita burlona antes de dirigir de nuevo su mirada al frente del salón con una ligera sonrisa dibujada en sus labios, así se veía cuando sonreía de verdad.
Al sonar la campana del receso todos los alumnos salieron inmediatamente del aula, Demir se detuvo en el marco de la puerta, el clima seguía siendo frio, pero recordó que en el norte el clima podía ser peor, la nieve caía en invierno y cubría todas las calles, así era como recordaba Ciudad Republica; pero por el momento, en Asahi, las enredaderas y los árboles se limitaban a soltar sus hojas doradas.
-no tenías que hacerlo- comentó Yuna desde su lugar, buscando algo dentro de su abarrotada mochila.
-no podía dejarlo así- el maestro tierra se giró hacia su compañera de brazos cruzados- tenía que devolverte el favor- el chico dejo escapar una risa- además fue muy divertido.
-claro- la muchacha pareció finalmente dar con lo que buscaba y se dirigió a la puerta con un cuaderno en mano- en realidad no me debías nada, es lo que hacen los amigos.
-¿Soy tu amigo?- las palabras fueron una mezcla de confusión y burla, no creía que ella quisiera ser su amiga después de lo que había pasado el primer día. La chica lo miro de nuevo confundida, su expresión apenas había cambiado en todo el día.
-¿Si?- respondió como intentando pedirle permiso, lo miró intentando descifrar una respuesta de su rostro- bueno, no dije que yo fuera tu amiga- continuó la chica en tono molesto.
-no es eso- el muchacho esbozó su sonrisa socarrona- eres mi amiga... O lo más cercano a eso aquí- o en cualquier otro lugar completó en su mente. Nunca había intentado hacer amigos reales, sus cuidadores solían decirle que debía permanecer con un perfil bajo y eso incluía no tener muchos amigos y no meterse en problemas, aunque Demir tenía cierta facilidad con lo segundo.
-¿Tenias muchos amigos en Ciudad Republica?- curioseó la chica sentándose sobre el escritorio frente a él y jugando con su pequeña trenza de la Tribu Agua.
-no- la muchacha volvió a arquear sus cejas, hacía demasiadas preguntas- no soy del tipo de personas que tienen muchos amigos.
-ya lo noté- se burló la chica en tono sarcástico.
-¿Qué es eso?- preguntó el joven maestro señalando el cuaderno entre sus manos, para cambiar de tema.
-Es...- la muchacha extendió su brazo para entregarle la libreta, cubierta forrada de recortes- son solo dibujos- el maestro lo abrió y casi cada página estaba abarrotada de bocetos de distintos movimientos de diferentes elementos y una traducción al fuego control.
-Son estudios...- murmuró el chico impresionado y algo inquieto- ¿Tú los hiciste todos? ¿Sola?
-No, Kimi me ayudó con varios- la chica se levantó para detenerlo en las páginas que mostraban movimientos de aire control- ese es un tornado de fuego- dijo mostrando un embudo de llamas junto a uno gris rodeado de pequeñas hojas- nunca he hecho uno de ese tamaño... Pero funciona.
El muchacho siguió analizando las hojas, decenas y decenas, algunas marcadas con verde y otras borroneadas con rojo, después marcadas con un separador con la palabra espectáculo estaban los bocetos de coreografías familiares para Demir, marcadas de la misma manera, la chica dejo salir un quejido de incomodidad- ¿Son de pelis?
-si- Yuna extendió sus brazos para recibir su obra, quitándola delicadamente de las manos del chico y cerrándolo en su pecho- oye, Kimi ya... Se tardó mucho, tengo que ir a buscarla- la maestra fuego salió por la puerta dejándolo solo en el salón.
Ella sabe.
-¿Demir?- la chica se asomó por el marco de la puerta de nuevo, sacando al muchacho de sus pensamientos- ¿Vienes o...?
-si- respondió el chico abochornado- claro- la chica sintió y le indicó que la siguiera por el pasillo, subiendo las escaleras hasta el tercer salón del segundo piso donde encontraron a la maestra aire sentada en su lugar y al entrenador Hideo al frente.
El hombre les dirigió una mirada fría que hizo a Yuna dar medio paso atrás y chocar con Demir, para después observar las manecillas del reloj sobre la pizarra- puedes irte Kimi- avisó con un ademan de manos, la muchacha no dudó en apresurarse a tomar sus cosas para salir del lugar- y que no se repita- advirtió el profesor antes de que cruzar el umbral de la entada.
-claro que no señor- la chica le dedicó una leve reverencia antes de salir y encontrarse con sus compañeros.
-te castigaron- le reprochó su amiga- ¿De nuevo?
-no es mi culpa, usar nuestros poderes no debería ser ilegal- murmuró Kimi.
-es Hideo- la maestra rodó sus ojos con una leve sonrisa- no esperes razonar con él- la chica hizo un ademan indicando las escaleras- vamos.
El grupo siguió su camino devuelta a la planta baja- escuché que Li fue de nuevo a la enfermería- comentó la maestra aire dedicándole una sonrisa traviesa a sus compañeros.
-nunca le dijeron que no se columpiara en su silla- respondió el muchacho con tono desinteresado, la chica asintió incrédula sin borrar su sonrisa.
-al menos no nos castigaron- la maestra fuego se giró para mirarla con un gesto divertido y su compañera rodó sus ojos.
-ya entendí, mamá- la chica saltó los últimos escalones con ligereza.
-¿Y...?- Yuna los esperó en la base de las escaleras para caminar a su lado-¿Qué querías mostrarme?
-Bueno ¿Recuerdas que ayer finalmente encontré La Revelación en internet?- su compañera asintió intentando adivinar la verdadera respuesta- pues me desvelé toda la noche para hacer esto- la chica abrió su folder sin detener su caminata y sacó nuevamente la hoja que Demir había detenido en el aire unas horas antes.
-¿Qué es eso?- el muchacho curioseó sobre los hombros de Yuna, de inmediato su mente descifró la respuesta.
-¿Sus movimientos?- preguntó la maestra fuego más como una afirmación emocionada mientras analizaba los trazos.
-todos sus movimientos- Kimi señaló orgullosa el papel que sostenía su amiga- fuego- reabrió su folder para señalar otras dos páginas- tierra, aire- hizo una pausa antes de pasar a otra que solo tenía un cuadrante con trazos- incluso sus tres segundos de agua.
Demir se mordió los labios nervioso, se culpó a si mismo por creer que ese no sería el tema del que escucharía a todos hablar el resto de la semana o el mes. Él también había buscado La Revelación antes de finalmente poder dormir el día anterior, las opciones para verla desaparecían y se trababan frecuentemente en el computador, el gobierno definitivamente no quería que nadie estudiara los movimientos de Nikko ya que seguramente alguien se daría cuenta de sus fallas. Idiotas.
-su fuego control es terrible- comentó la maestra aire mirando el dibujo en las manos de su amiga, los muchachos se giraron a verla con una mirada supuestamente represiva- ¿Qué? Es verdad y lo saben.
El maestro tierra se fijó en los bocetos que llevaba su compañera, eran movimientos sencillos y un poco torpes según lo que había visto el día anterior, sin darse cuenta chocó con la muchacha- lo siento.
-vamos al árbol- Yuna señaló al enorme tronco cubierto de un pobre y dorado follaje al final del patio, sus compañeros la siguieron hasta estar debajo del mismo haciendo que un grupo de espíritus hoja se elevaran desde la tierra hasta las ramas torcidas y obscuras- ¿Cuánto te tardaste en completarlos?- preguntó la muchacha a su amiga sentándose sobre las hojas caídas.
-mucho- la maestra aire suspiró antes de sentarse frente a ella- fue una tortura, tú lo viste.
-la señal fue terrible ayer- Yuna abrió su cuaderno comparando los movimientos de Nikko con sus trazos.
Claro, "la señal". El muchacho extendió sus manos hacia Kimi quien lo miraba con el ceño ligeramente fruncido, cuestionando su presencia en el grupo- ¿me lo prestas?- preguntó señalando los movimientos de tierra control, la chica asintió y le entregó el papel sin decir nada.
No era de extrañarse que los movimientos de tierra control de Nikko fueran impecables, el nivel del Programa Avatar era sumamente alto, la princesa de la Tribu Agua del Norte lo había demostrado en su propio espectáculo meses antes. Katzumi había sido enviada a estudiar en el programa a los ocho años de edad para que, al igual que los posibles Avatares, estudiara con los mejores maestros del mundo, Demir apenas y la recordaba.
Su fuego control, por otro lado, era bastante pobre, llamas demasiado rojizas significaban muy poco calor, como había aprendido en ciencias, además de ser demasiado pequeñas y con un movimiento algo antinatural; Demir maldijo al pobre tonto encargado de su fuego. Era imposible que algunas personas no notaran los errores del nuevo "Avatar".
-¿No se supone que hace un año que descubrió que era el Avatar?- cuestionó la maestra fuego haciendo medidas sobre el papel con sus delgados dedos, sus compañeros asintieron en respuesta- ¿Cómo es que sigue siendo tan...?- una palabrota se negó a salir de sus labios- ¿...inútil?
-tal vez el fuego control no sea lo suyo- el muchacho se encogió de hombros- como el aire no era lo de Korra.
-pero se supone que les cueste hacerlo por primera vez fuera del Estado Avatar- peleó la chica- no que sean terribles para hacerlo.
-que pueda controlar los cuatro elementos no significa que sepa controlarlos- Demir intentó no sonar personalmente ofendido pero sin mucho éxito- tu no naciste controlando el fuego ¿O si, niña lista?
-ya- la chica lo vio con una sonrisa divertida- ¿Pero no crees que es algo raro? Quiero decir, los que habían salido a la luz y los que reclutaron para el Programa Avatar son diez veces mejores.
-hay peores maestros con un solo elemento- afirmó la maestra aire- además no todos los Avatares son rápidos en aprender, algunos tardan años y años.
Demir rodó sus ojos esperando que sus compañeras no lo notaran, era difícil hablar mal de uno mismo cuando aparentas ser alguien más- Aang controló los cuatro en un año, Korra controlaba tres de los cuatro cuando tenía menos de cinco y ahora esperan que crea que un Avatar que supuestamente fue entrenado toda su vida sea tan malo.
-no es tan grave- insistió el chico con aparente calma- Kimi ¿Cómo estuvo el aire?
-bien...- la maestra aire titubeó levemente antes de responder- aunque, ya saben, el aire control es difícil de ver...
-¿Y el agua?- Yuna bufó al notar que su compañero probaría su punto.
-fue muy corto, pero fue el mejor- aceptó la chica de mala gana.
-¿Lo ves? no es tan malo- Demir se recostó en las hojas aparentando desinterés, aunque el Avatar falso era lo único que rondaba su mente todo el tiempo-además, tiene dieciséis, no es el fin del mundo.
-pero se supone que empezaría a ejercer su papel ahora y no está listo- la voz de Yuna se desvaneció levemente remplazando el enojo con cierta tristeza- ¿qué no ve que hay revueltas y marchas por todo el país?
-dudo que sepa mucho de eso- insistió la maestra aire- además, la mayoría de la gente lo aceptará, eso calmará a muchos.
-pero no a los que ya están peleando- la maestra fuego soltó un suspiro, Demir sabía que tenía razón- ha vivido siempre tras las paredes del programa... No confiarán en él ¿Qué intentan? ¿Empeorarlo?
No, usarlo.
-¡Demir, Yuna!- el maestro tierra se levantó en sus antebrazos para ver a Ryu atravesando el patio sin aliento- Derani... Los quiere... En... Su oficina- avisó el chico entre jadeos.
-¿Para?- preguntó Yuna confusa.
-¿Yo que sé?- el chico se encogió de hombros indignado- solo llevo el mensaje.
La maestra fuego asintió y tendió una mano para ayudar a Demir a levantarse pero este la rechazó. Ambos cruzaron la arena y el patio central hasta la oficina de la directora, quien hablaba emocionada con su secretaria en la antesala-¡Yuna, Demir! Vengan, vengan- los invitó la mujer con un ademan de manos y movió un par de sobres frente a ellos con una sonrisa de oreja a oreja, el chico reconoció el sello de inmediato- ¿Recuerdan a los hombres que nos visitaron ayer?
-¿los agentes encubiertos?- preguntó Demir imitando las palabras de Kimi, aunque su tono era sombrío la mujer rio con alegría.
-los mismos- la mujer le entregó un sobre a cada uno- eran enviados del Programa Avatar y dijeron que estaban impresionados con su desempeño en La Revelación.
No será bueno. Los muchachos abrieron apurados los sobres para leer su contenido, al parecer los emisarios estaban impresionados con su cristal control y volverían en un par de semanas para una audición formal para evaluar su desempeño como maestros y que partiendo de sus resultados los llevarían a formar parte del Programa- ¿es broma?- preguntó su compañera emocionada.
-No- la mujer le sonrió eufórica- les impresionó tu control combinado con combustión. Y los cristales de Demir...
Claro que sí, es exactamente lo que necesitan para Nikko. Demir posó una mano sobre su rostro para ocultar su expresión preocupada. Me encontraron... de nuevo.
Durante el resto del día Yuna no paró de hablar sobre la carta, era su oportunidad, era todo lo que siempre había querido, entraría en el Programa como otros pocos habían hecho los años anteriores cuando agentes del Loto Blanco habían buscado a los mejores candidatos para unirse al equipo Avatar; saldría de Asahi, viviría y entrenaría en Ciudad Republica, era el camino que ella siempre había soñado, el camino al éxito, a demostrar de lo que era capaz.
-¡Es tan emocionante!- insistió la chica dando saltitos al final de la jornada, por un momento todas las conspiraciones, todos los problemas y las sospechas se habían desvanecido de su mente. Su conducta infantil y alegre era usualmente difícil de sacar a la luz pero una vez iniciada por una buena razón era difícil detenerle.
-cálmate Yuna, aun no te hacen la audición- Kimi parecía alegre por la noticia aunque no lo suficiente como para soportarle.
-pero es la oportunidad perfecta- Yuna había sonreído por tanto tiempo que temía que su cara se congelara o se entumiera dejándola con la misma expresión por el resto del mes-¿Tu qué crees Demir?
El chico se volteó con una expresión distante- ¿Ehh...? Si, claro- la chica le miró confundida ante su indiferencia, cualquiera estaría tan emocionado como ella o proporcionalmente nervioso, pero el maestro tierra no parecía estar cerca de cualquiera de esas.
-¿Qué te pasa? ¿no quieres ir al Programa Avatar?- preguntó la maestra fuego pausando su ánimo.
-¿Quién no querría?- el chico fingió una sonrisa, ganándose una vez más la mirada escéptica de sus compañeras- no puedo- se limitó a responder
-¿el chico invencible ahora duda?- preguntó Kimi, aunque si amiga estaba casi segura de que no se refería a eso.
El muchacho casi parecía enojado- eso no importa, no puedo ir- confesó el chico en un murmuro.
-¿Por qué?- Yuna se detuvo frente a él para encararlo.
-¡haces demasiadas preguntas!- reclamó el chico en un tono demasiado alto. La campana y el sonido metálico de los seguros interrumpió la discusión antes de que comenzara- hasta mañana- el muchacho pasó de largo a la maestra fuego, empujándole antes de salir corriendo a la calle.
-¿Qué fue eso?- Kimi hiso una mueca confundida y su amiga se encogió de hombros pensativa.
Yuna repasó lo ocurrido durante los últimos días en su mente una vez más, intentando descifrar al muchacho ¿Por qué él siempre actuaba así cuando alguien hablaba del Avatar o el Programa? Todas las excusas, las evasivas, lo sucedido en el enfrentamiento... y había algo más, algo inexplicable, como si ella pudiese sentir su incomodidad hacia el tema, como si pudiera percibir la verdad con solo verle. Sabia la verdad, una que no podía aceptar ni siquiera ante sí misma, que había tratado de ignorar... tendría que probárselo.
-¡Yuna!- llamó su amiga dirigiéndose a la salida- vamos, tenemos que volver a casa.
-adelántate, yo voy a pasar por Yin- su compañera asintió y desapareció entre la multitud.
La maestra fuego se consideraba una terrible mentirosa, pero de algún modo todos siempre acababan por creer lo que ella decía; viró hacia el lado norte de la calle, camino a la primaria que estaba a una cuadra, su intención no era recoger a su prima. El gentío se disolvía alrededor de Yuna quien escudriñaba las calles para encontrar su objetivo: Demir estaba a poco más de una cuadra.
-estás loca- murmuró la muchacha para sí misma mientras seguía los pasos del maestro tierra a través de las calles. Asahi no era un lugar muy grande y la Academia Kyoshi estaba casi a las orillas del pueblo, una pequeña colonia con unas tres calles de casas inconclusas y abandonadas le separaba del bosque y la cordillera que cercaba todo el municipio.
El joven caminaba rápidamente y con la mirada gacha, siguiendo una delgada carretera de terracería que se abría paso entre el bosque que empezaba a marchitarse, con un olor y color a tierra. La pendiente empezaba a empinarse y Yuna se ocultaba de vez en vez tras los arboles cuando el muchacho levantaba levemente la vista, aunque nunca pareció tener intenciones de ver si alguien le seguía, las ráfagas de viento entre las hojas hacia un murmullo tan constante y estridente que era casi imposible que la escuchara.
Minutos más tarde Yuna logró divisar inmensas paredes color crema que se levantaban sobre las copas de los árboles, a más de veinte metros de altura, solo interrumpida por un par de paredes delgadas de la misma altura, solo eran lo suficientemente anchas como para permitir la entrada de un satomovil. El muchacho se detuvo frente a la entrada y la golpeó un par de veces, algunos chirridos y segundos pasaron antes de que se le permitiera la entrada. Yuna esperaba escondida tras un tronco grueso y seco.
-¿Qué crees que estás haciendo?
El corazón de la joven dio un vuelco y la sorpresa la sacó de un salto de su escondite- ¡MIERDA KIMI!
-¿En serio? ¿Lo estas siguiendo?- la reprendió su amiga desviando un golpe que Yuna le había lanzado por el enojo. La maestra fuego no respondió- ¿Sabes que eso es acoso?
-Kimi escucha... Hay algo muy raro con Demir- su amiga rodó sus ojos escéptica- yo lo sé, lo siento.
-por mucho que presientas que alguien es extraño ¡No puedes seguirlos por todo el pueblo!- insistió la maestra aire tomándola del brazo- vamos, tenemos que volver a casa.
-¡Ahg! ¡No!- la chica se soltó de su agarre con un gemido de dolor, ambas se miraron con respiración agitada- sabes que nadie ha entrado o salido de esa casa en años- Kimi seguía confundida pero su expresión parecía suavizarse para escucharle- lo vi hacer fuego control- la maestra fuego tomo la mano derecha de su amiga entre las suyas- ¡Por favor créeme!
-¿Sabes que el Avatar es el único que puede controlar más de un elemento?- su voz tenía un tono serió que Yuna nunca le había escuchado.
-si- la respuesta de Yuna fue firme y sin titubeos, si quería que Kimi le creyera tenía que convencerla de que estaba segura su teoría. Su amiga retrocedió y asintió levemente sin decir palabra, aunque Yuna no necesitaba escuchar para saber lo que eso significaba- bien... gracias- la maestra fuego se dirigió hacia el muro, recorriendo sus límites y midiendo su imponente altura comparada con la de los árboles- es imposible- lamentó desanimada- la única forma es... Volar.
-eso puede arreglarse- comentó su amiga detrás de ella, antes de que se diera cuenta un tornado las había elevado, cinco, diez, veinte metros hasta el límite de los muros. Los pies de Yuna apenas tocaron el tope de la pared antes de caer del otro lado de cabeza, propulsándose con las llamas de sus manos para enderezarse levemente antes de que la siguiente ráfaga de Kimi redujera el impacto de su caída entre los arbustos secos. Su compañera aterrizó suavemente a su lado- ¿Qué?
Yuna tenia tantas cosas que decirle por haberla elevado casi diez pisos para después dejarla caer hacia su muerte, pero supuso que en realidad era su culpa y tuvo que tragarse su enojo- nada- respondió sacudiéndose las pequeñas hojas y ramas de sí misma.
-eso creí- Kimi esbozo una sonrisa socarrona mientras le ayudaba a salir de los arbustos secos y ahora maltratados- ¿Y ahora qué?- las muchachas miraron a su alrededor, un enorme jardín lleno de árboles y arbustos se extendía ante ellas, al igual que varios caminos delgados y empedrados que lo recorrían como ríos de roca.
-¡Ahí!- indicó Yuna al ver una construcción al centro del terreno, ambas se dirigieron hacia donde ella había señalado, rodeando árboles y arbustos, pero antes de llegar a la mitad escucharon voces acercarse por el camino- alguien viene.
Kimi recorrió posibles escondites con la mirada -arriba-una ráfaga volvió la levantarlas para terminar entre las gruesas ramas de un árbol, Yuna miró a su amiga molesta y de nuevo cubierta de ramas- ¿Qué?
-¡Deja de hacer eso!- le regaño la muchacha en un murmuro, su amiga la ignoró y puso un dedo entre sus labios para pedirle silencio, los pasos ahora estaban debajo de ellas.
-¿Quién anda ahí?- preguntó un guardia de chaleco azul marino levantando su arma y apuntando a su alrededor, Kimi se enderezó con un grito ahogado, intentando que la rama la ocultara de su visión.
-¡Chin deja de jugar!- su compañero le dio un golpe en el hombro robándole una risa sarcástica.
-idiota- Yuna vio cómo su amiga mustiaba cada silaba de la palabra en silencio.
-¡ahg! Aquí nunca sucede nada- insistió el primero fastidiado.
-eso no importa- su compañero le dio un golpe en la nuca con enojo- nuestro trabajo es vigilar, para eso te pagan.
-¿Vigilar qué? ¿Qué las aves no se coman las flores del viejo?
-¡Suficiente lloriqueo Chin!- espetó el otro señalando su camino- ¡ahora vuelve a trabajar!
Ambos hombres siguieron con su andar por la senda de piedra- ¿Para qué necesita un anciano tanta seguridad?- preguntó la maestra aire cuando estaban lo suficientemente lejos.
-no lo sé- todos habían escuchado rumores sobre esa casa, se decía que un anciano millonario vivía ahí y de él se contaban toda clase de historias, que pertenecía a la realeza, que se encerró ahí tras perder al único amor, que era un criminal que se escondía de la ley... Pero una guardia personal era algo mucho más extravagante- sigamos
Kimi bajó con una ligera ráfaga de viento mientras Yuna prefirió usar sus métodos para bajar del árbol por el tronco. El par siguió su camino hasta la construcción, una mansión bastante grande y hermosa, con techos detallados y con las clásicas ménsulas de un edificio antiguo pero con paredes bastante simples y elegantes. En el ala oriental se levantaba un enorme salón rodeado de ventanales en la que se escuchaban golpes, gritos y reflejos anaranjados de fuego- una arena- Yuna asintió hacia su amiga y ambas reanudaron su andar hacia esta. Estaban cerca.
Las amigas arrastraron a gatas hasta llegar al borde de la construcción, un lugar donde podían apreciar lo que ocurría dentro del edificio sin ser vistas por sus ocupantes- bien hecho Demir- le felicitó en tono seco un anciano sentado en un mullido cojín color rojo con una pequeña mesa de té a su lado y una taza humeante- pero solo usaste tierra control.
-no es mi culpa de que sea tan fácil vencerlos- reclamó el muchacho con una sonrisa petulante.
-sí, eso ya lo noté- el viejo dedico una mirada fría al oponente derrotado- ¡siguiente!- un nuevo oponente entró a la arena, una mujer joven con un chaleco con sensores para pro-control se colocó frente a Demir, ambos hicieron una reverencia y tomaron posición de pelea- tienes prohibido usar tierra control ¿Entendiste?- el chico asintió- ¡Peleen!
La muchacha empezó a lanzar rocas sobre su oponente quien las esquivó con facilidad hasta que otra lo golpeó por detrás en el hombro, el chico se volteó para ver un nuevo contrincante, las piedras volaban a su alrededor mientras él daba vueltas esquivando algunas y ,finalmente, trozando otras con llamas- es...- Kimi presionó el hombro de su amiga quien estaba tan atónita como ella.
-fuego- sonrió Yuna- es él.
-¡Otro!- pido el hombre señalando al fondo del salón, el oponente caído hace unos minutos se integró a la batalla lanzándole llamas a Demir quien gruñía maldiciones, intentando defenderse de todos los ataques a su alrededor, las llamas y las rocas lo rodeaban agotándolo con cada golpe, al punto en el que optó por devolver no solo las llamas de sus atacantes, si no las rocas- ¡¿Qué te dije?!- lo regañó su entrenador desde su lugar.
Demir dejó salir un grito de angustia, la lluvia de ataques no parecía detenerse, desvió uno de los ataques del maestro fuego hacia el suelo dejando un medio circulo de llamas a su alrededor y completándolo con su propio fuego, sus contrincantes lo miraron confundidos por una fracción de segundo, incluso su entrenador parecía intrigado por el movimiento, pero Yuna lo conocía bien. Las paredes de fuego crecían con los movimientos de su creador deteniendo todos los golpes de sus contrincantes antes de que siquiera lo golpearan, los atacantes empezaban a cansarse y entonces Demir desvió sus llamas para derribarlos, uno a uno hasta que todos terminaron en el piso junto a las cenizas que rodeaban al Avatar.
-nada mal Avatar Demir- el anciano sonrió ligeramente pero nada más.
-¿nada mal?- el chico lo se giró indignado hacia él- acabo de derrotar a tres profesionales con solo fuego control y solo... ¿Nada mal?- el hombre se encogió de hombros y tomó un sorbo de té, el chico soltó un bufido inconforme.
-es... El Avatar- tartamudeó la maestra aire retrocediendo de la ventana.
-te lo dije- se burló su amiga con una sonrisa abierta.
-odio que siempre tengas razón- las chicas se levantaron de su escondite- ¿Y ahora qué?
-¡Alto ahí!- uno de los guardias que habían visto les apuntaba con su metralleta- ¿Qué creen que están haciendo aquí?¡Es propiedad privada!
-lo sentimos- respondió Yuna levantando sus manos seguida por Kimi- nosotras...- su mirada se desvió hacia la arena y el hombre pareció comprender lo que habían visto.
-¡Chin!- su compañero corría entre los arboles detrás de él con el arma en alto- las llevaremos con el Señor- ambos se acercaron a ellas y las arrastraron hasta la entrada de la arena, la presión en los brazos de Yuna la hacían gemir pero esa era la menor se sus preocupaciones. Sin quitar la mira de las armas de las chicas, ambos abrieron las enormes puertas talladas que cedían la entrada al lugar donde se encontraba el señor de la casa y su pupilo, los guardias las dejaron caer de la pequeña escalinata que bordeaba la entrada- Señor, hemos encontrado a estas intrusas.
El alboroto hiso que el Avatar dejara la discusión con su mentor y se girara hacia las jóvenes que intentaban ponerse de pie. Sus ojos se abrieron de par en par al reconocerlas- ¡Yuna! ¿Kimi? ¿Qué hacen aquí?
-¡Eres el Avatar! ¿¡TU que haces AQUÍ?!- le reclamó la maestra fuego dando un par de pasos al frente.
-¿Las conoces?- preguntó el viejo a su alumno con aparente calma.
-Ellas son... Mis compañeras de la escuela- el chico se encogió apenado ante su maestro. El hombre sonrió a las recién llegadas, aunque esa era la última reacción que cualquiera en el lugar esperará, Yuna se sintió sumamente aliviada.
-Pueden retirarse- los guardias obedecieron y después de una leve reverencia salieron del lugar- también ustedes- dijo señalando a los compañeros de combate de Demir quienes imitaron a los otros- ¿Así que tú eres Yuna?
-si señor- respondió la joven con una leve reverencia.
-Demir me ha hablado mucho de ti- el Avatar inclinó su cabeza intentando ocultar el leve rubor en su rostro- supongo que esa fue una imitación de tu pulpo de fuego- continuó el hombre señalando el circulo de cenizas frente a él, la chica asintió- ¿Y qué hacen aquí?
Las muchachas quedaron petrificadas ante la pregunta- Mako... Es mi culpa- confesó Demir intentando defenderlas- usé fuego control con Yuna, ya te lo di...
-¿Mako?- ambas chicas miraron al hombre de ojos dorados y rasgados, Yuna tuvo que controlarse para no pedirle un autógrafo al hombre.
-¿Cómo llegaron aquí?- continuó el hombre ignorando los comentarios de los jóvenes, la maestra aire dio un paso adelante- ¿Tu pasaste los muros? ¿Sin planeador y con tu amiga?- la chica asintió nerviosa- muy impresionante.
El silencio inundó la sala, el hombre se tocó la barbilla pensativo mientras los jóvenes lo miraban con expectativa- ¿Y...?- preguntó Demir interrumpiendo sus pensamientos con expresión preocupada-¿Qué vamos a hacer?
-Como están las cosas necesitas gente en quien confiar Demir- el hombre encaró con firmeza a su pupilo- y tus amigas son muy talentosas- el muchacho lo miró confundido- ellas son tu nuevo Equipo Avatar.
