Título: La mesa de regalos

Ranking: K+

Sumary: Nashi sólo quería tener un hermanito/—¿Donde está?/—¿Dónde está qué?/—La semilla...

Disclaimer: Todos los derechos de creación le pertenecen a Hiro Mashima.

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Cuando las puertas del gremio fueron abiertas de un solemne portazo, la rubia sentada tranquilamente sobre la barra apenas alzó su mirada hacia él.

En un tranquilo día de verano Gray Fullbuster llegaba con paso relajado, sin intenciones de buscar pelea y quizás hasta colocarse a la derecha de su compañera de equipo para poder platicar un poco. —Hola Lucy— Saludó con tranquilidad. Extraña tranquilidad. La vida de Fairy Tail se había vuelto bastante salvaje desde que el dúo de magos habían tenido a su pequeña hija, hace ya algunos años.

—Hola Gray. —Gesticuló la rubia. Probaba de su jugo sin interés, claramente aburrida.

Ante el poco interés que su amiga parecía tener por una charla amena se dedicó a inspeccionar el lugar. Miró alrededor del gremio, encontrándolo casi vacío y una sensación curiosa le causo alerta ante la inquietante calma. Al parecer ese día sería algo normal. Al menos eso creyó hasta que vio un extraño bulto de hilos rojos colgando del techo que gruñía en la lejanía. —Espera… ¿Ese de allá no es Natsu amarrado con listones?

La rubia ladeó el rostro con serenidad y asintió. —Sí.

—Oh.

Gray tuvo la nobleza de no agregar nada más, presentía que sí lo hacía se vería involucrado en algo de lo cuál no saldría con vida, alejarse era lo mejor por ahora.


—Buenos días, Lu-chan…—Saludó la maga de escritura sólida, acabando de entrar. Ambas se dedicaron una sonrisa de camaradería antes de que la rubia siguiera en lo suyo, muy entretenida en menear el popote de un vaso con hilos y sin líquido. — ¿No está todo muy silencioso por aquí? —Preguntó curiosa la maga de escritura solida al ver cuánta paz reinaba en el lugar. La maga celestial señaló pronto al fondo. Levy fijó su vista al sitio y por fin encontró algo raro en el gremio. — ¿Esos no son Gray y Natsu colgando del techo?

Ella asintió y Levy se sentó a su lado, cambiando el tema con velocidad. Era sabia al suponer que no era buena idea preguntar más.

—Oh… Lucy, Levy, buen día las dos.

—Buenos días Erza —Contestaron al unísono.

Un extraño presentimiento invadió el cuerpo de la Scarlet. Decidida a afrontar lo que sea, y averiguar el por qué de la indiferencia de sus compañeras se dedicó a detallar cada mínimo rincón que pudiera ser sospechoso. La pelirroja miró al fondo del gremio dónde una extraña masa de listones rojos se movía con insistencia. — ¿Qué hacen ahí…?

—No preguntes.

Erza no estuvo conforme con su respuesta, pero lo aceptó. Si Lucy le había advertido de esa manera, lo mejor sería hacerle caso. La maga de armadura tomó también un lugar en la barra junto a las chicas mientras a lo lejos veía a Natsu, Gray, Gajeel y su propio esposo, Jerall, enredarse más y más en ese mar de hilos rojos y cuerpos luchando por salir…


Una preciosa infante de cabello rosa reptó por la silla de la esquina izquierda, algo alejada de las chicas y suspiró con fastidio, mientras Mirajane le dedicaba una dulce mirada. — ¿Cómo va todo, pequeña?

—Aún nada. —Reclamó con pesar. —Hemos tratado de hacer todo, e incluso le prometí a Natsu no traer monos salvajes bebés a mi cuarto…—Bufó desesperada. — ¡No sé como quitársela para dársela a mamá!

— ¿Ninguno ha querido hablar? —Cuestionó la mesera, intentando no soltar carcajadas ante tan extraña situación. — ¿Qué me dices de tus tíos?

—Hice lo que me dijiste tía Mira, los capturé junto a papá pero siguen sin querer decirnos algo… ¡Incluso Ultear dice que ya quiere renunciar!

—Vamos, tranquilízate. Ve y haz un último esfuerzo, estoy segura que lo conseguirán.

—De acuerdo. —Murmuró con pocos ánimos. La niña se bajó de un salto de la silla y se encaminó a dónde la esperaban la enredadera humana y unos cuántos niños de diferentes edades que los custodiaban.

Lucy siguió discretamente con la mirada a su hija y sonrió. — ¿Aún no puedes decirnos? —Declamó

la pelirroja, confundida con la situación. Ella negó suavemente.

—Es peligroso que lo platiquemos, podríamos terminar involucradas.

Levy, Erza e incluso Juvia que había entrado hace unos momentos quedaron desconcertadas, aumentando su curiosidad en el misterio que tenía a sus parejas enredados en listones, colgando del techo.

Una sombra amarilla pasó veloz entre ellas y se colocó en las piernas de Lucy, mientras balanceaba sus piernitas y hacía un adorable puchero. De inmediato la maga la rodeó con sus brazos y acarició su cabello con ternura. — ¿Qué sucede amor? ¿No estabas con tus amigos?

—Papá es un idiota. —Masculló molesta. —Cayó de inmediato en la trampa. Sólo le dije que si podría peinarme con los listones y él hizo el resto. No esperaba que…

Las puertas del gremio se abrieron de nuevo, violentas esta vez, interrumpiendo a la niña. Los gemelos dragones de Sabertooth llegaban de visita. —Lamento la entrada, mis disculpas más sinceras, Fairy Tail.

— ¡Oh, vamos Rogue! ¡Natsu-san lo hace todo el tiempo, no hay porque disculparse! —El pelinegro lo miró con rabia, incapaz de creer que fuera tan imbécil pero de inmediato dejó los modales de su compañero idiota a un lado para observar como un grupo reducido de críos mantenían cautivos a los magos del gremio.

La niña de ojos jade sonrió, cuándo vio que Sting la miraba con detenimiento, sin saber que ahora formaba parte de su maligno plan. —Sting-san…—Balbuceó dulce la chica, mientras su madre se encogía en su sitio de risa mal disimulada.

— ¡Vaya, cuánto has crecido mocosa! ¡Te pareces a tu padre!

Gruño por lo bajo ante sus palabras. — ¿Le puedo pedir un favor?

—No—Respondió de inmediato su compañero.

—Cállate Rogue.

—No lo entiendes, es una tram…

— ¿Podría colocarme en el cabello estos listones?


—No sabemos nada. —Masculló por milésima vez el dragon slayer, luchando en vano contra los listones. — ¡Maldita sea, Nashi Dragneel Heartphilia, bájame en este mismo instante!

—Uy, dijo tu nombre completo…—Provocó la pelinegra, menor que ella por un año. La mayor miró desafiante a los ojos de su rival pelinegra y luego encaró a su padre con soberbia, para demostrar su superioridad.

— ¡Obligáme!

Natsu miró los ojos enardecidos de su única hija. Para tener apenas siete años, era demasiado fuerte y astuta. Además de tener a Mira de su lado… ¿Cómo diablos fue engañado por su primogénita de esta manera? Cayó directo en la trampa. ¿Desde cuándo esa chiquilla malcriada que parecía odiarlo con toda su alma le pedía de favor que la peinara?

Había sido iluso, pensó que haría las paces con ella y dejaría de celar tanto a Lucy, que por fin le permitiría acercarse, pero… — ¡Ultear Fullbuster Loxar! Suéltame o si no… —Amenazó Gray, fulminante, tratando en vano de no parecer el indefenso cabreado que era en este momento. Su hija solo le reto con la mirada y sonrió divertida.

— ¿Qué me harás?

—Tsk.

—Niños, si nos explicaran porque nos mantienen aquí…—Intentó negociar Jerall.

— ¡Jodidos mocosos, cuando te atrape Redfoox ni tu madre podrá salvarte!

—Si te atreves a hacerme algo eres tú a quién va a asesinar, papá.

Bien, era oficial, habían perdido contra sus hijos.

Un chico joven, de cabello azul y ojos marrones les miró tranquilo, intentando conversar. A pesar de ser el más pequeño de todos los reunidos, también era el que más educación y sabiduría poseía en las artes de la diplomacia. —Papá, tíos, para soltarlos es muy sencillo, sólo tienen que decirnos la verdad. —Todos le miraron con atención. — ¿Dónde está?

— ¿Dónde está qué? —Preguntó el mago de fuego.

La semilla

Hubo unos momentos de silencio, hasta que Sting se echó a reír con fuerzas. Rogue lo codeó, más asombrado porque diera con la respuesta exacta gracias a su capacidad de mal pensar que por intelecto. — ¡No puedo creerlo! ¿Era eso lo que buscaban? —Él resto le miró sin entender. —Lo que ellos quieren es…—Se acercó, como pudo, y les susurró al oído. Natsu sonrió con ganas.

—Oh, con qué era eso, ahora sí puedo soltarme…—Las llamas rodearon su cuerpo y quemó todos los listones rojos que se extendían atrapándolos a todos, los demás se quejaron del fuego recibido y de que si era capaz de soltarse por qué no lo había hecho hasta ahora, pero no le importaba. Su hija se las iba a pagar.

Ambos Dragneel prendieron fuego en sus puños. — ¡Estoy encendido!

Lucy miraba entretenida la escena, hasta que vio a Natsu liberarse y a su hija comenzando a atacar. En la lejanía puedo verla subirse a los hombros de Natsu para golpearlo y gritarle la misma inocente pregunta: — ¡¿Dónde está la semilla!?

Suspiró. — ¿Y bien…?

—Supongo que se los puedo explicar. Desvió la cabeza a un lado para esquivar un rugido del dragón. Erza la miro y regresó con su espada un bola gigante de hielo. —Bueno sucede que a los niños se les ha metido la idea de que los chicos tienen "la semilla" con la que nacen los bebés, así que quieren quitárselas para tener un hermano.

—Pobre tontos…—Balbuceó Cana, bebiéndose un barril.

—Eso es tierno…—Gimoteó Levy, a su lado Erza balbuceaba cosas sin control, completamente roja.

Una columna cayó cerca, al igual que unas cuantas mesas voladoras. La rubia la miró. —Sí que lo es… Ahora huyamos de aquí…

Todas estuvieron de acuerdo, y arrastraron a Wendy que iba entrando.


N/Kou: En mi imaginación quedaba mejor (?) Y solo era Nashi atormentadolos a todos…

Neko Heartgneel: Lo shé, lo siento. Estuve resfriada pero los tres drabbles que faltan estarán a más tardar el 7 de diciembre. Muchas gracias por tu review, espero que este también te guste :3