DISCLAIRMER: Este fanfic usa lugares, personajes, criaturas y está basado en el juego de Game Freak y Nintendo (Pokémon)

Son originales míos los personajes principales de esta historia.

Capítulo 3: Charmander, la llama de la amistad.

Deivix era un joven entrenador de Kanto. No es que destacara mucho en la región de la que provenía. Tenía el pelo blanco y los ojos de un color carmesí que destacaban bastante. Siempre quiso llegar a lo más alto pero sus ambiciones fueron trasladadas al mudarse a Hoenn. En Kanto no tuvo oportunidad de destacar pero ahora que vivía en una nueva región su objetivo sería la Liga Pokémon. Le acompañaba su pequeño Charmander, entregado tiempo atrás. Aún no había conseguido evolucionarlo pero había adquirido la suficiente experiencia en combate como para considerarlo un rival digno en batalla.

Su primer destino sería Villa Raíz. Allí le darían lo que estaba buscando, una Pokédex. Con ella podría estudiar el hábitat de los Pokémon de Hoenn y poder crear su equipo perfecto. Durante su viaje cruzó el Bosque Petalia, infestado de Pokémon tipo Bicho de distintos tipos. Allí encontró a un anciano que parecía acorralado por un pequeño Shroomish. El anciano abrazaba a un Wingull. Lo primero que pensó fue que ese anciano podría usar a ese Wingull para protegerse. Lanzó su Pokéball y liberó a Charmander. Este miró con decisión a su entrenador y luego fijó su mirada en el Shroomish enemigo. Al percatarse del peligro, Shroomish lanzó su primer ataque. Una nube de color amarillo fue disparada hacia Charmander haciendo que cayera al suelo con los músculos entumecidos.

Deivix gritó el nombre de su Pokémon preocupado pero este empezó a levantarsecon dificultad. Estaba paralizado. Shroomish se lanzó en un Placaje contra su enemigo y Charmander recibió el impacto retrocediendo un poco. Rapidamente recuperó la compostura, exhaló aire y escupió unas pequeñas llamas que debilitaron al Shroomish enemigo.

El anciano había observado el combate y se levantó con una mirada de agradecimiento y su Wingull en brazos.

-Gracias, jovenzuelo. Sin tu ayuda no habría podido contra ese rufián. Se pensaría que soy un entrenador Pokémon pero yo no estoy ya para esos trotes.- El anciano sujetó su mano mostrando su agradecimiento.

-No ha sido nada. Lo puedo considerar un pequeño entrenamiento para mi amigo.- Deivix parecía algo incómodo.

-Si quieres puedes descansar un rato en mi casa. Está aquí al lado y se os ve muy cansados a los dos.-

No le quedó más remedio que aceptar la proposición del anciano. Vivía en una pequeña casita en la costa de la Ruta 104. Tenía un humilde barco del que le gustaba narrar alguna que otra anécdota de juventud.

-Ay que modales los míos, me llamo Arenque. Y este pequeño pájaro de mar es Peeko.-

-Yo soy Deivix, encantado de conocerles.- Seguía sintiéndose algo incómodo.

Mientras el Señor Arenque le retenía en su casa, Charmander dormitaba en un rincón. Deivix supuso que cuando despertara se encontraría mucho mejor y la parálisis habría desaparecido. Peeko rondaba por la casa y a veces Arenque le regañaba porque tiraba las cosas con su paso.

-Ese Charmander se le ve muy unido a ti. Confía en todo lo que le ordenas como si supiera que cada palabra os va a llevar a la victoria- Comentó el Señor Arenque en una de sus largas charlas de anciano.

-Sí, me lo entregó un Profesor Pokémon de la región de la que vengo. Me hizo prometer que le cuidaría y eso hago.- Mientras hablaba tenia la mirada puesta en el pequeño bulto naranja que subía y bajaba.

-No, hay algo más que eso. Habéis pasado por dificultades ¿Verdad?- Arenque levantaba una ceja mientras le miraba casi inquisitivamente.

Deivix prefirió no contestar. Pensaba guardárselo para sí. El señor Arenque lo entendió con su mirada y decidió dejar el tema con una sonrisa. Charmander empezó a despertarse y con un bostezo se incorporó sobre sus patitas. Buscó con la mirada a su entrenador y le sonrió emitiendo su adorable gruñido. Ahora que Charmander estaba bien era hora de seguir su camino a Villa Raíz.

Al llegar se encontró al Profesor Abedul preparando sus cosas en el laboratorio para un estudio de campo. Golpeó un par de veces la puerta que se encontraba entreabierta.

-¿Se puede pasar, Profesor?- Preguntó asomando la cabeza.

-Sí, sí, pasa ¿Qué necesitas?- El Profesor no le miró pero le prestó algo de atención al visitante que acababa de entrar.

-Me gustaría una Pokédex, por favor. Quiero realizar un estudio sobre los Pokémon y a poder ser, entrenar un equipo capaz de superar cualquier cosa.-

Al decir esto el Profesor Abedul levantó la mirada para observar al chico. Sin duda se le veía buen entrenador y tras un momento de meditación decidió aceptar su solicitud.

-Sí, de hecho tengo aquí un par. Ya le di una antes a un chaval así que puedes quedarte tú esta.- Le entregó la Pokedex y volvió a sus cosas.

Deivix se lo agradeció inclinando la cabeza y se despidió antes de salir. Hizo un alto en la Ruta 102. Había visto a un pequeño Surskit flotando en el agua y se quedó mirándolo. Realmente tenía un porcentaje de aparición bastante bajo por lo que le llamó la atención. Charmander le acompañaba fuera de la Pokéball y también miró al Surskit bastante curioso. Cuando Surskit se giró y les vio hizo ademán de empezar una batalla pero no le dio tiempo ya que fue capturado al instante por una Pokéball. La captura fue un éxito, cogió la Pokéball con su nuevo Pokémon pero entonces notó una mirada. Allí se encontraba una chica de pelo morado acompañada por un Ralts. Era bastante mona y se la veía bastante nerviosa así que seguramente sería una novata entrenando Pokémon por lo que no dudó ni un segundo y dijo…

-Dicen que cuando dos entrenadores se miran a los ojos quiere decir que se están desafiando.-