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Desde que Comencé a Amarte

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Desclaimer: los personajes y todo lo referente a Naruto, sólo le pertenecen a Masashi Kishimoto.

-diálogo-

"Pensamientos"

¡Esta adaptación se la dedico a Eymi por crear tan fabulosa historia y a mi hermana menor por todo su apoyo en todas mis historias!


Capítulo 3


Llegó justo a la hora, ni un minuto antes ni un minuto después, quería encontrarlo solo.

Entro en el salón y allí encontró a Naruto buscando las pinturas.

-hola Hinata- dijo el joven como si nada, ella no representaba nada por lo que él pudiese sentirse nervioso.

Agachó la cabeza, pues darse cuenta de cosas como esa le destrozaba el espíritu y lastimaba su corazón.

-yo...-

-¿qué pasa?- preguntó mientras sus azules ojos la miraban entre los tarros de pintura que traía encima.

-q-quería… d-decirte q-que... r-realmente… r-realmente… ¡me gustas!-

Sus mejillas enrojecieron, y su corazón tenía un pulso nervioso.

Él sólo la miró con una sonrisa extraña, torcida mientras dejaba los tarros de pintura.

-entonces... ¿por qué huiste?- preguntó él acercándose peligrosamente a ella -¿acaso no querías que te besara?-

-no… e-es eso… es q-que… yo n-nunca... había b-besado a n-nadie- respondió mientras bajaba su rostro, algo oscuro se cernía sobre la mirada de Naruto.

Entonces el rió, se rió de una forma torcida y melancólica. Aquella no era la risa armoniosa de unos días atrás, ese era el otro Naruto, la versión siniestra que residía tras sus azules ojos.

-sí que eres extraña…- dijo él mientras corría uno de los cabellos del rostro de ella -¿de verdad no te importaba perder tu primer beso así?-

Ella permaneció en silencio, incapaz de responder, sintiendo el tacto cálido de Naruto sobre su mejilla.

Quería decir que no, que eso le importaba, que había significado demasiado, que ella no era una de esas chicas que estaba con chicos todos los fines de semana pero las palabras no salían.

-¿realmente estás enamorada de mí?- dijo Naruto inclinándose para quedar a la altura del rostro de ella y en su voz se percibió un tono de suplica y desesperación, pero fue tan rápido que creyó que había sido su imaginación.

Ella enrojeció inmediatamente y asintió.

-eres muy graciosa Hinata y rara-

Ella lo miró con sus orbes perlas notando como él la observaba sin mucha atención.

Naruto era demasiado cambiante y volátil, en un momento era alegre, amable y al otro se volvía una persona completamente diferente, pero sin importar qué sus hermosos ojos azules siempre permanecían tristes, algo que le oprimía el corazón.

-Naruto, ¿p-puedo p-preguntarte algo?- pidió ella bajando la vista

Él sólo asintió.

-t-tú dijiste que s-sólo debías tocar a la p-persona que te g-gustará, te lo e-escuche decir a S-Sakura-san- dijo armándose de un valor que ella sabía no resistiría -¿p-por qué? ¿Por qué te has a-acostado con o-otras chicas? ¿P-Por qué me b-besaste?-

Naruto la miró asombrado.

-sabias de eso y aun así has venido acá diciéndome que te gusto-

El joven no comprendía porque la pelinegra estaba allí parada frente a él, exponiendo sus sentimientos.

Ella descendió aún más su cabeza, sin saber si era por el miedo a oír la respuesta o porque simplemente en su naturaleza no estaba el mantenerle la mirada al rubio.

-aún… n-no… me has c-contestado-

Hubo unos segundos de silencios en los que ella miró de reojo, a través de su flequillo cómo Naruto parecía pensar en su respuesta y como la sombra de sus ojos se oscurecía.

-yo… no puedo tocar a la chica que me gusta, y nunca podré hacerlo- contestó Naruto y sus labios compusieron una sonrisa triste y melancólica - por eso yo sólo puedo hacer esto y esperar que algún día termine-

El dolor del rostro de Naruto… esa sonrisa que no coordinaba con sus ojos, comenzaron a llorar sin notarlo.

¿Por qué dolía tanto para Naruto? ¿Tan enamorado estaba de esa mujer? ¿Tanto deseaba a la chica por la que hacia tantas atrocidades?

Era por eso que la había besado con rabia, era por eso que le había pedido silencio. Naruto pensaba en el amor que no podía tener mientras estaba con ella y con las demás.

-yo…- dijo ella poniéndose de pie con dificultad y reuniendo un valor inusual en ella –y-yo no d-dejare que e-estés con nadie más-

Él la miró sorprendido y después de un instante echó a reír.

-¿qué cosas dices Hinata?-

-si… si… sólo d-deseas un cuerpo para o-olvidar, entonces t-tómame- dijo sabiendo que no había vuelta atrás –a-aceptaré… todas las c-condiciones-

Sus mejillas enrojecieron casi hasta un punto fluorescente, no podía ser que estuviese diciendo esas palabras, pero su convicción era absoluta.

-eres divertida, pero aun así no eres de las chicas que me gustan...-

Cuando vio que ella no hacia ningún ademan de reírse o de que eso fuese una broma se acercó más serio y le tomó la barbilla. Estaba siendo brusco nuevamente y ella podía notarlo en su mirada ensombrecida.

-Hinata, ¿de verdad harás lo que yo quiera?-

-sí- contestó ella sin pensar que más tarde esa afirmación sería dueña de tantos males.

Su único problema era querer estar a su lado.

-¿y lo que tengo que hacer es no aceptar a nadie más?-

-sí-

-¿aun cuando yo quiera a otra y no a ti?- le dijo jugando con su pelo, ella estaba tensa frente él.

-sí-

-realmente eres extraña- le susurró cerca de su oído y su cuerpo tembló.

Escuchó el sonido de una voz entrando al teatro.

Él la corrió de su lado sin sutileza.

-ha llegado gente-

Ella agachó la cabeza. Estaba consciente de todas las cosas que le había dicho, él no quería estar con ella particularmente, estar con ella sería desde ahora en adelante una distracción.

Naruto salió corriendo en dirección de Sakura, la cual vestía el uniforme del equipo de voleibol y le estaba riñendo algo al rubio mientras le daba un celular.

Ella era linda, tenía el cabello largo hasta la cintura, siempre andaba arreglada, siempre sabía cómo hacer que sus peinados lucieran a la moda. Era perfecta y por lo demás muy agradable.

Su pecho se sentía vacío, como si no hubiese nada bueno dentro de ella. Quizás, el amor no era como en las películas, ni como en los mangas y animes.

Lo vio sonreír desde donde estaba mientras cogía con cierta vergüenza el aparato que le ofrecía la pelirosa.

Al menos, podía estar cerca de él y eso era algo bueno

¿Verdad?


Caminaba por los salones de clase repletos de gente.

El día de ayer había hablado con Kurumi y no había podido decirle nada. Quizás jamás le diría, se desilusionaría de ella, igual que todos.

Se sentó en su silla.

Hoy llegaba exageradamente temprano porque no había dormido en toda la noche y es que sólo había podido pensar en Naruto y en su respuesta. Después de todo y pese a que casi se había humillado delante de él, él no le había dicho nada sobre aceptar.

Recostó su cabeza en la mesa y esperó a que el salón se llenase de gente.

-¡vaya! pensé que esta vez sería el primero-

Despegó su cabeza de la mesa y pudo sentir unas pequeñas gotas de buen humor, al reconocer aquella voz.

-Buenos días Kiba-kun-

Él le compuso una sonrisa sincera y amplia, captando toda su atención. ¿Desde cuándo Kiba sonreía de esa manera? ¿Estar tanto tiempo con Naruto le había hecho olvidar?

-pero ¿qué sucede con esa cara?– le preguntó mientras se acercaba a ella -¿has dormido bien?

-s-si… c-claro que si- respondió ella nerviosa pero en los ojos negros de Kiba se notaba que no estaba muy convencido.

-bueno, pero recuerda que si te sientes mal o te sucede algo puedes contármelo- dijo y le revoloteó el cabello.

-K-kiba-kun, no h-hagas eso…-

Él soltó una carcajada.

-ni aunque me lo pidas mil veces y de rodillas-

Ella sólo hizo un puchero y se dejó contagiar de la felicidad de su mejor amigo.

-sabes, encontré un lugar el otro día y tenían montones de esos dulces que te gustan a ti-

-¿d-de verdad?-

-sí, ¿quieres ir a visitarlo hoy después de clases?-

Pero justo antes de que pudiera contestar, Naruto entró por la puerta.

Su corazón comenzó a palpitar con fuerza mientras sus mejillas se sonrojaron violentamente, como si fuese una reacción automática.

Sus ojos se cruzaron por un segundo y él le dio una sonrisa burlona.

-¿sucede algo con Naruto?- preguntó Kiba con los ojos pegados en la nunca de un Naruto que conversaba despreocupadamente con uno de sus compañeros.

-no, n-nada-

Respiró hondo e intento cambiar el tema.

-¿c-cómo está Akamaru?-

A Kiba lo conocía desde antes del jardín de niños, pues su familia vivía muy cerca de su casa y muchas veces él llegaba con su gran sonrisa a sorprenderla y jugar con ella. Siempre había sido un chico activo, simpático, social y gracioso, además de que era un muy buen amigo.

-ayer lo llevamos con mi hermana, para que lo revisara pues últimamente no ha comido muy bien-

-¡oh no! ¿Se encuentra mal? ¿Le pasó algo?-

-tranquila Hinata, mi hermana dijo que no era nada sólo debe tomar unas pastillas-

-que… bien- dijo ella en un suspiro

-si eres exagerada Hinata, ni que se fuese a morir por un dolor de estómago-

Estar con él en esos momentos era algo realmente bueno en todo ese remolino de oscuridad.

-¡e-es que me p-preocupe!- le reprochó ella con sus mejillas sonrojadas de la vergüenza.

Nuevamente él le dio otra sonrisa que hizo resplandecer sus blancos dientes.

Ahora que lo notaba él había crecido mucho en todos esos años, su rostro era menos aniñado y los tatuajes en su cara junto a su tono de piel lo hacían ver realmente atractivo.

El profesor no tardó en llegar, Kiba fue a tomar asiento y unos segundos después la clase comenzó.

Sintió la mirada de Naruto, esa sonrisa divertida y burlona aún no desaparecía de su cara. Sus ojos azules hoy parecían estar más tristes que nunca.

Lo miró sin ruborizarse por primera vez ese día. Pero el agachó su cabeza en cuanto sus ojos empezaron a inspeccionarlo.

La primera hora de la clase terminó y ella se sentó junto a Kurumi, Kiba y Shino, pero por algún motivo le día de hoy Kurumi parecía estar más distraída de lo usual.

Y aunque aquello era sumamente extraño, no podía quitar su atención de Naruto que parecía discutir con Sasuke, pero al observarlos bien, parecía que esta vez era algo serio.

Si algo había aprendido de Naruto mientras lo miraba durante todos esos años, era que el difícilmente se peleaba con Sasuke, a menos que fuera bromeando, pero ni una vez lo había visto molestarse, esto debía ser realmente malo.

Entonces Sakura llegó hasta ellos y tomó a Sasuke del brazo instándole a que le acompañase a algún lado.

Sasuke miró a Naruto, le murmuró algo y se fue junto con Sakura. Naruto no apartó su vista de la puerta hasta después de unos segundos y acto seguido se sentó en su puesto mientras sus dedos presionaban su cabeza con frustración.

Abrió sus ojos desmesuradamente. Ahora entendía lo que estaba pasando.

Sintió un golpe en su cabeza.

-Hinata, despierta que no vez que Shino lleva hablándote un buen rato-

-l-lo siento Shino-kun…-

-No importa, Hinata-

-¡dios tú y Kurumi andan como idas el día de hoy!- expresó Kiba mirándolas a ambas

-¿ah? ¿Hablabas conmigo?- preguntó la pelirroja saliendo de un trance

-ven a lo que me refiero-

-que exagerado eres, yo no ando distraída lo que pasa es que tu nunca tienes un tema interesante del cual hablar- le dijo Kurumi mientras le sacaba la lengua

Kiba la fulminó un rato con la mirada.

-bueno, les estábamos preguntando si querían ir hoy al centro comercial, que debo comprarle unas cosas a mi madre- preguntó Shino terminando la discusión.

-l-lo siento, quizás d-después del teatro p-pueda ir-

-traducción, no podrá porque se demorara más de la cuenta- dijo Kurumi con picardía

-¡K-Kurumi!-

-son nuestros amigos, deberían saber este tipo de cosas- dijo ella. Pero notaba un tono algo insidioso

-¿Cosas como que?– preguntaron Kiba y Shino simultáneamente.

-A nuestra Hina, le gusta la persona que le ha tocado de castigo-

Si ella y Kurumi hubiesen sido tan perceptivas como Shino, se hubieran dado cuenta que en ese mismo instante Kiba había palidecido y estaba a punto de botar la comida que tenía en su boca.

-¡Kurumi!

¿Por qué Kurumi tenía que decir cosas tan vergonzosas?

-ya veo, bueno no te preocupes- dijo Shino pues Kiba había permanecido silencioso -¿y tú Kurumi vas a poder venir?-

-no… no creo… es que ya tengo planes-

-¿planes?-

-pues… ¡Dios! Disculpen tengo que ir al baño-

-ve, pero no te tardes una eternidad- dijo Kiba bromeando

-déjame en paz- le reprochó la pelirroja sacándole la lengua y salió por la puerta.

Los tres se rieron un momento y continuaron con su comida

Al menos con sus amigos, las cosas se sentían un poco mejor.


Mierda. Sasuke había hablado con el entrenador y éste dijo que se aplazaran las prácticas por él, y como su amigo era el capitán, ahora todo el equipo le echaba la culpa, siempre era él el que se llevaba lo peor.

Suspiró, estaba tan molesto, tan jodidamente molesto.

-N-Naruto-kun-

Esa era la voz de Hinata.

Se sintió un poco incómodo, ya había decidido aceptar su trato pero no sabía cómo iba a funcionar, estar con alguien que vería todos los días sería un gran problema.

-¿si?- le respondió desde las cajas

-c-creo que hoy d-debemos pintar otro de los m-murales para el m-musical-

Se rió sin que ella lo viese.

Estaba nerviosa, podía saberlo sin siquiera mirarla, su voz la delataba completamente. Hinata era transparente.

-Aún hay cajas que embalar, podemos apilarlas por colores-

-Naruto-kun… ¿p-puedo preguntarte a-algo?-

-claro, no hay problema-

-t-tu dijiste que no p-podías tocar a la c-chica que te g-gustaba-

Hinata hablaba demasiado.

-sí…- dijo él, ¿de qué serviría mentirle?

-la p-persona de la que estás e-enamorado… e-es Sakura-san ¿v-verdad?-

Entonces se volteó inmediatamente. Sus mejillas se sonrojaron.

-¿Cómo?- le preguntó entre molesto y sorprendido -¿cómo lo supiste?

-hace m-mucho tiempo que y-yo te observo, y me he d-dado cuenta de a-algunas cosas-

-maldición-

La voz de ella sonaba arrepentida, sonaba triste, pero en ese momento él solo deseaba encerrarla en un lugar del que no pudiese salir, para que nadie escuchase sus palabras. Se sentía desnudo, desarmado y eso le molestaba demasiado.

-yo… n-no se lo diré a n-nadie-

-si lo intentas te mataré– le amenazó rudamente mientras se acercaba hasta su oído, sintió como el cuerpo de Hinata se estremecía.

Se contrajo rápidamente. No debía actuar de esa manera, pero a veces se le olvidaba.

-lo juro-

-¡Mierda! Pensé que lo ocultaba bastante bien- dijo riendo tristemente.

Se acuclilló de rodillas y escondiendo su cabeza en ellas.

Era un estúpido, claro que se le salía hasta por los poros, él nunca fue muy bueno ocultando sus emociones, pero aun cuando lo sabía le molestaba, él no quería que nadie se diese cuenta.

¿Por qué mierda tenía que estar mirándolo?

-lo s-siento…-

En esos momentos sintió la necesidad de hablar, tal vez si se lo contaba su corazón dejaría de tener intenciones de explotar.

-a Sakura-chan la conozco desde que éramos pequeños, es la sobrina de una amiga del ero-sennin- comenzó a narrar Naruto -ella siempre iba a mi casa, jugábamos toda clase de cosas, se quedaba a dormir, a veces yo hacía algo estúpido y ella se molestaba conmigo, regañándome, pero siempre terminaba dándome una sonrisa-

Apretó más su cabeza sobre sus rodillas.

-no recuerdo cuando me enamoré de ella, debe haber sido hace mucho tiempo. Siempre logré mantener a cualquier persona lejos de ella pero con el teme, no lo vi venir-

Había sido tan estúpido.

-ella de pronto empezó a hablar de él, a preguntar por él. Cada maldita palabra dolía... Sasuke es mi mejor amigo no podía hacer nada- dijo sin notar como sus ojos oscurecían un poco más -hoy me peleé con él, creía que era por el equipo pero… tal vez peleaba por Sakura-chan, soy tan estúpido-

Pasaron unos segundos de silencio entre ambos.

Entonces levantó su cara por primera vez al notar que Hinata no decía nada.

Quizás se quería burlar de él. Después de todo, no era tan genial como ella seguramente había pensado.

Pero lo que descubrió lo paralizó completamente y sus ojos se abrieron de par en par.

Una a una las lágrimas caían por el inmaculado rostro de la pelinegra.

-¿por qué? ¿Por qué lloras?-

-s-siempre supe… q-que algo te p-pasaba- dijo mientras fregaba su rostro con sus manos graciosamente –s-siempre sonreías pero t-tus ojos e-estaban tristes… yo no p-pude dejar de m-mirarte y a-ahora…-

Instintivamente tomó su mano, era pequeña y suave.

Por alguna razón Hinata se veía realmente linda, pese a sus desastrosos cabellos y su ropa desprolija.

-t-todo este t-tiempo… has t-tenido que p-parecer feliz… yo… me s-siento muy t-triste-

Sin poder evitarlo, la abrazó, la abrazó y sintió la necesidad de besarla.

Porque ella se lo había permitido, porque su instinto le decía que era lo correcto y porque necesitaba olvidar a Sakura.

Hinata se sonrojó. Se sonrojó fuertemente. Pero él no quería verla, él no quería escucharla, él quería cerrar los ojos y sentirla, sentir que era otra persona, que aquellos ojos que lo miraban fuesen de un verde jade.

Pero no llegó a nada más.

El cuerpo tembloroso de Hinata, extrañamente lo hizo sentir culpable, algo que no había sucedido con las otras chicas, que sólo eran momentos agradables.

Sin embargo, Hinata había llorado por él, y no quería parecer un completo monstruo.

-creo que debemos terminar con esto-

-sí…-

¿Por qué siempre asentía? Eso le molestaba de ella.

Aunque la verdad era que no sabía porque estaba molesto, ¿Era acaso porque era tan sumisa? ¿Por ser tan condescendiente?

-¿no te molesta?

-¿q-qué cosa?- le preguntó ella mientras seguía acomodando cajas.

-todo esto, el que yo pueda estar contigo sin quererte-

Ella volvió a sonrojarse violentamente.

¿Cómo alguien como ella había podido proponerle algo tan audaz?

-yo… yo… s-sólo quiero e-estar contigo-

Nuevo impacto. ¿Cómo ella podía decir eso?

Hinata era rara, y por alguna razón lo quería de una manera irracional e incondicional.

No quiso preguntarle nada más del tema.

-Naruto-kun-

-¿si?-

-¿q-quién es el ero-sennin?-

Una sonrisa traviesa se formó en sus labios, el rostro de Hinata mostraba contrariedad.

-es mi padrino se llama Jiraiya, pero yo no le digo así- respondió él -¿por qué preguntas?-

-es… que… lo m-mencionaste… y… t-también… yo… q-quiero… quiero s-saber cosas de ti– contestó con una sonrisa.

La sonrisa de Hinata era bonita, sin embargo, la desteñía todo lo de alrededor.

-¿y tú? ¿Qué hay de tu familia?-

-n-no se…-

-¿qué no sabes? debes tener padres, nadie aparece de la nada- le dijo con gracia.

-mi mamá murió c-cuando era p-pequeña, y mi papá se fue al e-extranjero cuando cumplí quince- dijo ella, sin quitar de su rostro esa expresión de tranquilidad –decía q-que le recordaba a mamá y no pudo s-soportarlo-

¡Demonios! ¿Cómo su padre había hecho una cosa tan cruel como esa? Y ¿Cómo podía actuar de esa manera?

-y estás tan tranquila…-

Ella sonrío amargamente, sabiendo que de sus labios salía un intencional regaño.

-no… hay nada que p-pueda hacer… y-ya lloré todo lo q-que pude… y hace t-tiempo sonreía como...-

Ella lo miró, y él le sostuvo la mirada porque se sentiría derrotado si no lograba hacerlo.

-c-como sonreías tú, Naruto-kun-

Él no dijo nada, porque realmente no sabía que decir.

-e-es por eso… que lo único q-que quiero, es q-que tú te sientas m-mejor alguna vez-

Entonces ella le dio una sonrisa, una sonrisa real, que hizo que su corazón palpitara más fuerte, porque los sentimientos de ella eran hermosos, hermosos y altruistas.

¿Existían aún personas así?

¿Tomaría todo de ella y la echaría a la basura?

La miro, ella musitaba una canción mientras apilaba las cajas de la esquina.

Lo haría, por supuesto que lo haría. Como lo había hecho con todas las anteriores que tenían la aspiración de quererle un poco más allá de la diversión.

¿Por qué?

Porque aún sin su propia voluntad, parecía ser que necesitaba ser un puerco, porque necesitaba sacar todo lo que su cuerpo llevaba dentro, la rabia, la frustración, y no se podía desquitar con nadie que fuese importante, con nadie que no fuesen ellas y ahora todo ese desborde sería depositado en Hinata

Después de todo, ella se lo había permitido.

La melodía que musitaba era bonita y apaciguadora.

Cinco minutos después un ruido estruendoso se escuchó en sus oídos. Hinata se había caído sobre una pila de cajas.

Se rio de ella a todo pulmón, mientras sus cachetes cada vez se hacían más colorados y su expresión cada vez más divertida.

Había aprendido en ese tiempo que estar con Hinata era así, espontáneo.

Ella era algo extraña, graciosa en esa manera torpe y sincera, quizás demasiado sincera y eso era algo que seguramente alguna vez en su vida la dañaría y quizás sería él mismo quien lo hiciese.

-eres torpe Hinata- dijo de modo burlón

-l-lo sé- dijo ella con sus mejillas encendidas y una actitud de reproche.

Ahora recordaba, ella también podía tener ese tipo de expresión.


Sus brazos estaban cruzados a la altura de su pecho y movía el pie como un gesto de nerviosismo. La verdad era que no estaba muy segura de lo que estaba a punto de hacer, pero no pudo evitarlo él no le había dado otra alternativa.

Estúpidez. Porque era una estúpida ahora estaba allí con la mochila al hombro, cerca del porton de la preparatoria. Una suave brisa agitó las hojas de los árboles y por consecuencia algunos mechones de su rojizo cabello.

Y entonces lo escuchó. Escuchó el rugir de una moto que se aparcaba cerca de ella.

Su corazón palpitó con fuerza, a la vez que fruncía el ceño.

-te advierto que no estoy aquí por gusto- dijo mientras tomaba asiento tras el conductor.

Bajo unos negros ojos azabache se formó una sonrisa altanera y maliciosa mientras los mechones de su negro cabello se mécían con la brisa.

-cállate la boca, Shiragiku-

Ella no pudo evitar un sonrojo de frustración. Él era un insufrible.

La moto dio otro rugido y comenzó a deslizarse a gran velocidad colina abajo, alejándose por el camino.


N/A: bueno, ¡volví! Disculpen el retraso es que tuve mi graduación del bachillerato y seguido de eso mi viaje de graduación con mis compañeros y no pude actualizar. Pero ¡aquí está!

Espero les haya gustado este capítulo en el cuál hubo un poco de la visión de Naruto. Ahora, sé que Naruto está siendo malito pero debemos admitirlo hasta de malo es sexy, pero no se preocupen no durará mucho.

Adicional me gustaría recomendarles una serie de canciones, que me inspiran muchísimo y que creo que riman con la trama de este fic:

9 Crimes de Damien Rice

My Love de Sia

Cosmic Love de Florence and The Machine

De mí de Camila

Grenade de Bruno Mars pero preferiblemente me gusta más el cover de Boyce Avenue

The Walk de Imogen Heap

¡Muchisimas gracias a Laia, Oru-sama, Yin, gatiinix, isis, eLisa , Yamiili, jan carlos, Jess Lilith, Rina, Naru-fan AVD, por dejarme tan bonitos reviews y quiero que sepan que me dieron un gran apoyo para continuar!

También debo agradecerle a Eymi primero por haberme dejado hacer la adaptación de su historia que es completamente suya y segundo por dejarme un review en los dos capítulos anteriores.

Adicional le agradezco a PaoUchiuga por invitarme a participar en su foro. Ya me ingrese en el sistema pero necesito un poco de ayuda para poder subir la historia pues no entiendo cómo funciona, soy nueva en esto de los foros. ¡Te agradecería muchísimo que me ayudases!

Finalmente, gracias a mi hermanita por dar el visto bueno antes de subir cada capítulo, ella ama demasiado a Naruto y me ayuda a mantenerlo en su personalidad. ¡Gracias!

Bueno, creo que estas notas fueron largas así que me despido...

¡No olviden presionar ese hermoso y magnífico botoncito de allí abajo, dejando su opinión!

Un beso

Kirumi