Carlos Pov.

En realidad si estoy loco, me decía a mí mismo.

Después de pasar hacia la revisión de lesiones me dijeron que no tenía nada desgarrado. Salí de ahí, pero la duda me mataba habían conseguido un donante para el ojiverde.

Me acerque hacia la enferma que estaba en urgencias.

—Disculpe... hay alguna noticia sobre el joven Kendall... Dije pensando un poco para intebtar recordar su apellido Kig... Knit. Dije. Es un poco alto, delgado pero con musculo. Dije al recordarlo sin la camisa. Inmediatamente sacudí mi cabeza para dejar de pensar en ello. — Tiene ojos verdes.

—Kendall Knight. Dijo la enfermera dándome la respuesta.

—Si… el.

—en realidad no hay buenas noticias... pero ¿quién es usted?

—bueno... un... ¿conocido? Dije

—Mmmmm, bueno... ese pobre chico ha estado luchando... necesita un donante y no hemos encontrado alguno... (Suspiro) lamentablemente si el chico muere... lo hará solo... no tiene ningún familiar.

Entonces mi corazón sintió una punzada "está solo, igual que yo"

—No, no lo hará... en realidad a eso vine... vengo a donarle mi sangre. Dije sorprendiendo a la enfermera y a mí mismo por mi respuesta. "¿Estaba dispuesto a hacer eso?" "Si, si lo estaba... todos merecen una segunda oportunidad" me dije a mi mismo

—haber dicho eso antes joven. Dijo la enfermera dando un salto para bajarse del banco atrás de la barra de urgencias, para venir hacia mí y jalarme del brazo. —le haremos unos análisis para confirmar que sean del mismo tipo de sangre. Dijo llevándome hacia un pasillo donde entramos a un cuarto de laboratorio.

Minutos después, me encontraba recostado en una camilla del hospital con una aguja en mi brazo sacándome sangre y transportándola por una manguera hacia una bolsa.

Suspire.

—Estoy loco. Dije en voz alta; Cerrando los ojos.

—Las mejores personas siempre lo están. Dijo una voz que no reconocía.

Abrí los ojos de golpe, he intente enfocar mi vista a la persona que había dicho tal cosa.

Era un hombre alto de tez morena, ojos azules, su cuerpo era un poco grande para su cabeza o era que a lo mejor su cabellera larga y suelta hacia que se le mirara un poco más chica.

— ¿Que hace aquí? Le pregunte.

—Eso mismo quiero saber yo. Dijo el hombre tomando el banco que estaba a lado mío y sentándose en el

— ¿De qué habla? le pregunte entrecerrando los ojos

— ¿Que hace aquí... donando sangre para su... violador?

Mi corazón comenzó a latir rápidamente y sentía que mi sangre abandonaba mi cuerpo, además de que pensaba que la aguja aprovechaba la oportunidad para hacer más fácilmente su tarea "Como si la aguja tuviera vida" me dijo una voz sarcástica en mi cabeza. Me obligue a tranquilizarme. ¿Cómo sabia ese hombre... lo que me había pasado?


Perdon la tardanza pero he estado arreglando la historia.

por favor dejen rewiews, soy nueva en esto asi que espero sus consejos.