Hola
Dos meses de increíble relación y nada se había hecho público todo era reservado para ellos dos tan secreto, tan prohibido y peligroso. Ella era tan feliz que no le importaba si seria secreto toda la vida con tal de estar en brazos de su amado pelirrojo ahora guardia de la familia real Elsa insistió en que era el puesto perfecto para demostrar a la familia que en verdad cambio y que cuando su relación saliera a la luz no cayera como una bomba atómica y Anna no intentase matar a ambos, porque hay de ella si alguien se enterase que el secreto entre sus piernas fue profanado por su ex-mayordomo significaba la deshonra tota.
Por su parte el pelirrojo no estaba muy de acuerdo con mantenerlo secreto, si era divertida y excitante pero jamás podría ir a un baile como su pareja o compartir una velada romántica sin cuidar los perímetros y asegurarse de que ningún ciudadano o sirviente los viera. Y el hecho de estar en un viaje con la princesa Anna no mejoraba las cosas, fue una encomienda de la reina y era velar por el bienestar de la Princesa en el viaje diplomático a Corona Kristoff la hubiera asistido pero por motivos diferentes Elsa prefirió mandar a Hans a consta de que la gente podría pensar mal si mandaba a Anna con su prometido, aunque de igual forma pensaban mal de mandar a Anna con su casi asesino. Pero a ella le daba igual.
Aun en espera del pelirrojo y su hermana que se pronosticaba que llegaría esa misma tarde, soleada y sin ninguna imperfección, La reina se encontraba en uno de sus lugares favoritos del castillo esa pequeña terraza en el balcón de su estudio. Pensaba en lo mucho que había descubierto de Hans es esos dos meses, los baños nocturno eran predilectos, tarareaba una canción cuando leía, tenia cierta avidez para trepar arboles y era un excepcional jinete.
Rio exasperada al recordar la pena que dio tratando de montar en un bendito caballo, si fue por Hans ahora mismo tendría una pierna rota o estaría muerta. Lo único que consiguió ese día fue un vestido lleno de lodo al igual que su cabello y las risas burlescas por parte de su maestro.
Ya lo quería devuelta, necesitaba su piel, sus labios y caricias que le regalaba casa vez que se encontraban en sus papeles como amantes.
"Genial Elsa te has vuelto todo una pervertida" se reprocho mentalmente.
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Por fin logro concentrarse en sus deberes, responder la aburrida correspondencia y mandar al diablo las proposiciones de matrimonio de distintos reinos. Que diablos le pasaba a esa gente que le enviaban de una forma tan directa sus proposiciones, no la conocían y asi como si nada se lo proponían. Masajeo su cuello con la mano derecha y dio un sonoro bostezo el trabajo la estaba aburriendo a niveles inimaginables ahora era cuando necesitaba de Anna para jugar o de Hans para "jugar a encerrarse en el estudio de la reina"
Dio un suspiro de resignación, se levanto de su silla color chocolate y fue a tirarse al sillón en el estudio lo hizo de una manera nada adecuada para una reina que si su madre en papel de institutriz le hubiese llamado la atención hasta que jamás en su vida repitiera esa acción.
Lo único que le quedaba era tomar un libro y ponerse a leer, tal vez la vuelta al mundo en ochenta días de julio Verne lograría distraerla un rato, en esos momentos era mas inquieta que un pequeño en una dulcería.
Comenzó la lectura, la historia Phileas Fogg y sobre como dejo su vida para cumplir una apuesta pareció captar la atención de la rubia, tanto que en menos de diez minutos el libro descansaba obre su regazo y leves ronquidos delataban que estaba dormida, un pequeño hilito de baba se escurrió de su labios entre abiertos una imagen digna e miles de regaños y demás.
-Su majestad- llamo Kai tras la puerta despertando a la reina de su profundo sueño- su majestad.
-Ya voy Kai- le respondió con voz somnolienta mientras limpiaba el resto de bababa en su rostro, al parecer no solo fueron minutos al voltear en dirección al ventanal se pudo apreciar perfectamente el crepúsculo.
-¿Que sucede?- "Tenia actividades importantes que hacer"
-Su alteza la princesa Anna y el joven Hans han llegado- anuncio Kai, Elsa dio casi un brinco de no ser porque Kai aun se encontraba ahí.
-En una segundos bajo, preparen el comedor.
-Como ordene su majestad.
Kai se retiro después de hacer una reverencia dejando a Elsa sola, se sintió feliz como nunca por fin regresaron no mas tardes sola en algún momento creyó que hablaría con un cuadro como solía hacer Anna después de mucho sin soledad ahora conseguía afectarla.
Salió casi corriendo para recibir a su hermana y Hans, ellos se encontraban en la sala de estar principal del castillo Hans y notros sirvientes estaba cargados de maletas provenientes de Corona y suponía que tendría obsequios o ropa.
-Elsa!- chillo la menor al ver que su hermana descendía por las escaleras. La pelirroja corrió y se arrojo a los brazos de la mayor la cal la recio gustosa- te extrañe tanto.
-Yo también los extrañe- hablo sin pensar en que agrego "los"- te extrañe.
Anna no le dio atención al error en las palabras de su hermana, se encontraba feliz de verla después de un lapso de tiempo mediano y no es porque Rapunzel no la tratase bien sino porque no había nadie como su hermana. Rapunzel era divertida y gentil su prima materna resulto tener más similitudes con ella que cualquier otra persona pero Elsa era sobre todo su persona favorita en el planeta.
-Oh Elsa fue maravilloso, todo salió espectacular tal y como lo planeamos fue un éxito el tratado conto su hermana, Elsa volteo alternativamente entre Hans y Ella. El pelirrojo le regalo una sonrisa en forma de saludo y ella la regreso con un guiño seguido, nada apto para una reina.
-Su majestad- intervino Kai- el comedor está listo.
-Anna espero que tengas hambre, el chocolate está intacto- le aseguro la mayor, en ese tiempo su ingesta de aquel magnifico dulce avía disminuido en forma notable.
-Eso espero Elsa- bromeo en forma amenazadora, ambas se retiraron, Hans y las demás sirvientas se encargaron del equipaje de Anna. Una punzada de frustración se albergo en el fondo del pelirrojo al no poder pasar tiempo con su amada rubia como él quería en actividades poco decorosas para los presentes.
Lo único que pudo puntualizar fue que tomaría un largo baño de agua fría… Pensándolo mas, mejor que se helada.
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-Corona es tan hermoso, completamente colorido y lleno de flores que a Olaf le encantarían- parloteo su hermana tomando otro puñado de chocolates y metiéndolos en su boca.
-Anna habla más lento por favor- pidió la albina tomando un trozo de carne con el tenedor entre sus dedos.
-El príncipe Eugene es muy agradable, Rapunzel y el te mandan saludos y esperan venir pronto a Arendelle no han venido desde tu coronación- declaro Anna.
-Espero que asi sea, deseo platicar con ella- le contesto Elsa, la conexión con su prima solo se daba por medio de correspondencia.
-Se que te preguntas que hay n las maletas- saco el tema, en realidad deducía que habría ropa, zapatos y quien sabe que más cosas.
-Ropa, zapatos- contesto.
-Si, Rapunzel fue demasiado extremista que insistió en que llevara todas esas maletas repletas de ropa- explico como si fuera lo más común del mundo- algunos me han gustado para ti.
-¿Para mí? sabes perfectamente que no visto de rosa Anna- la pelirroja rio ante el comentario de su hermana, obviamente lo sabía ya que jamás en su corta vida vio vestida de rosa o algún derivado de esa gama de colores.
-Obviamente que lo se Elsi, es uno verde se que te gustara- le aseguro.
-Verde, ese color no me desagrada.
-Y dime ¿Qué hiciste en mi ausencia?- pregunto con interés.
Pensó un momento antes de contestar esa pregunta, no había nada relevante al respecto con eso ni una sola novedad solo que había tomado el tiempo para iniciar con los preparativos de un baile en puerta.
-Inicie los preparativos para el baile en honor a Arendelle- comento.
-Oh no puedo esperar para que llegue ese día, sabes que pasara- chillo emocionada como una niña pequeña.
-Si lo sé, se hará oficial tu compromiso con Kristoff- respondió con obviedad.
-Lo sé, esto es tan irreal que él y yo vayamos a casarnos después de todo.
Pensar en el matrimonio del rubio con su hermana de cierta manera la entristecía y daba una pisca de celos, la tristeza le venía con pensar que ahora compartiría a su hermana después de todo el tiempo separadas, se volvieron a juntar y ahora la compartiría con el que sería su esposo. Los celos aparecieron al momento de que todo su amor se filtro en ella y su deseo de contraer matrimonio creciera en sí, a sabiendas de que lo suyo con Hans era un imposible posible si no fueron por su cobardía que paraba en seco toda oportunidad se matrimonio con el guardia de la familia real.
-Elsa, ¿Elsa?- llamo Anna, Elsa parecía irse del planeta al haberse perdido en sus pensamientos- tierra llamando a Elsa.
-Anna, que opinarías si yo ¿me casara?- pregunto con tono miedoso.
Anna abrió los ojos expresando su asombro ante tal pregunta, el bocado se le cayó de la boca y para variar en alguna parte del castillo se escucho el sonido de un artefacto de cristal caer estruendosamente al suelo.
-Elsa vas a casarte, yo no se que decir, ¿con quién? ¿Por qué?- pregunto sin darle tiempo de contestar la primera pregunta.
-Anna tranquila, solo fue una pregunta hipotética- dio una pausa- Anna no voy a casarme no por ahora solo quería saber que opinabas de ello.
-Pues mmmmmm…. Si te hace feliz esa persona, si tú lo amas y te aseguras de que sea mutuo. Sería perfecto- concluyo la pelirroja.
Elsa sonrió como si lo que hubiera dicho Anna fuera la cuarta maravilla del mundo, ella lo amaba y seguramente el la amaba se lo había demostrado más de una vez.
-Bien, Elsa me retiro- hablo Anna- estoy cansada y maña debo levantarme temprano para salir a jugar con Olaf y ver a Kristoff, que tengas buenas noches y no te acuestes tarde.
-Buenas noches Anna, descansa- se despidió, el tiempo se fue volando entre el parloteo de su hermana y la comida/cena.
Ahora era tiempo de una visita a su pelirrojo, a quien no tuvo tiempo de recibir como le hubiera gustado. Suponiendo de la hora y de sus con cocimientos puede deducir que es la hora del baño del ex príncipe.
"Sera un asalto en la bañera" pensó traviesa.
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Y como dedujo la reina en esos momentos el pelirrojo tomaba un relajante baño en una de las habitaciones para huéspedes que fue dada para su huso personal orden que dicto la reina. Después de ayudar con el equipaje y ponerse al tanto de lo ocurrido en su ausencia.
Se dispuso a relajarse tomando un baño, ya después podría ir con su reina y hablar sobre todo….. Eso creía él. Cerro tranquilamente los ojos y hecho la cabeza hacia atrás tratando de relajarse.
El ruido de la puerta abriéndose lo exalto y por un segundo pensó que sería una sirvienta entrando a la habitación, pero cuando vio la manija de la puerta del baño moviéndose eso si lo preocupo ¿quien entraba a esas horas en un baño sin tocar?
Al ver la falda azul brillosa asomándose por la entrada se le hizo familiar y al reconocer la figura delgada de la reina le tranquilizo. Su rostro mostraba una sonrisa traviesa y sus ojos azul cielo tenían un destello haciéndola hipnótica.
-Príncipe Hans, espero no interrumpir su hora de descanso- susurro cerrando la puerta tras de sí.
-Su majestad usted es bienvenida cuando sea- contesto el pelirrojo en forma juguetona llamándola por su titulo en lugar de su nombre o apodo cariñoso.
-¿Cómo fue su viaje?- pregunto interesada acercando una sillita que se encontraba en la habitación- algo que comentar.
-No mucho su majestad, estuvimos de un lado a otro todo el día, escuchamos opera, muchas princesas y doncellas me elogiaron de maneras diferentes- comento con aires de presuntuoso- Corona es muy distinta a Arendelle- trato de cambiar el tema.
-¿en que forma Lo elogiaron?- pregunto una muy seria reina de las nieves.
-Elsa solo bromeaba- contesto Hans, Elsa enojada podía ser temible.
-Obviamente rechazo cada propuesta- Aseguró levantándose de el asiento y acercándose al príncipe.
-Por supuesto, no hay ser más hermoso en el planeta que la reina de Arendelle- contesto
-No le creo príncipe Hans- contesto con avidez.
-Oh copo de nieve ¿crees que miento?
-No- contesto, una vez frente a la tina blanca acerco su rostro al del príncipe juntando sus fríos labios con los del pelirrojo- te extrañe mucho.
-Yo también hermosa.
Volvió a sellar sus labios en un apasionado beso que concluyo a falta de aire, como era de esperarse el deseo y pasión se apoderaron de ambos amantes que darían rienda suelta a su amor en ese lugar, en ese momento.
La rubia comenzó a balancearse para hacer su intrusión en la tina, su vestido de hielo había sido seleccionado con el fin de no dejar prueba algina que levantara sospechas o como encontraría la explicación de un vestido totalmente empapado, en cambio con simple movimiento de sus manos el vestido azul brilloso desapareció dejando a la vista su inmaculado cuerpo blanco como la nieve y suave como la seda. Instintivamente el pelirrojo recorrió con su mirada verde la cantidad de piel expuesta de la reina, sus pechos no tan grandes se adecuaban perfectamente a su figura curvilínea, las piernas torneadas, caderas pequeñas y cintura de avispa.
Una Diosa, su diosa.
Con premura se apresuro a entrar en la bañera para intentar cubrir su desnudez, aun le apenaba un poco estar de pie totalmente desnuda ante Hans. Al entrar se percato de que el agua estaba deliciosamente tibia en contraste con su helada piel. Por fuera fría por dentro ardía totalmente en llamas que fueron encendidas por la pación. Y el ferviente amor al pelirrojo.
Gustoso la recibió en sus brazos acunando su cuerpo contra el suyo, ella pudo sentir la excitación creciente entre sus piernas y como sus mejillas se teñían de un leve rubor rojo. Comenzó acariciando su cintura y depositando besos húmedos en su cuello, surtieron efecto sus caricias cuando la rubia movió su cabeza descansándola en su hombro derecho y emitió leves gemidos por las atenciones que él le brindaba.
Con delicadeza continuo con sus caricias pero estas descendían a su condición de mujer, en un movimiento rápido término por estar en ella tocando con delicadeza esa área tan privada. En repuesta dio un respingo intentando contener los gemidos que amenazaban con salir de su pecho.
-Te necesito- dos simples palabras lo hicieron desearla más.
Con avidez la recostó pegando sus pechos y posicionándola en su entrada, al sentir su excitación entre las piernas soltó el primer sollozo de muchos que darle en la noche.
Fue igual de rápido que en muchas de sus distintos encuentros como amantes. Fueron lentos y pudieron sentir como las sensaciones se esparcían por todo su ser tan frio tan caliente. El hielo en su interior se rompía mientras arqueaba su espalda al sentir los espasmos.
Rezumbo en las paredes del baño aquel grito extasiad, su melodiosa voz estaba ronca, su piel tomo una temperatura tibia y su frente se cubrió de una ligera capa de sudor. El pelirrojo no tardo en unirse a ella dando un glorioso grito al sentirse completamente extasiado. sus preciosos luceros verdes tomaron un color obscuro al igual un poco de sudor en su frente y a diferencia que Elsa su piel tomo un tono rojizo.
-Eres tan hermoso- susurro en el oído de la albina, ella rio melodiosamente y se dejo caer con delicadeza juntando ambos pechos que encajaban como si se tratase de un rompecabezas. Algo más que le decían que estaban hecho el uno para el otro.
Estuvieron unos minutos mas asi, sin decir nada o tan siquiera moverse sus respiraciones se regulaban y sus cuerpos recobraban sus temperatura natural. Sus manos avilés se deslizaron por la nívea espalda de la albina haciendo leves caricias con la yema de sus dedos ella gustosa se removió y suspiro.
-Te amo.
Y es asi como una vez más le demostró su amor en ese hermoso baño del castillo de Arendelle.
Bien, se que tarde en actualizar un poco pero fue por motivos muy importantes que son las clases de ballet (demasiado vieja y voy a Ballet) y ahora tardare mas ya que majestuosamente he desarrollado viruela.
Sé que esto es algo pervertido pero quiero avisar que posiblemente todos contengan Lemmon y que este fic será demasiado corto con un final predecible.
Saludos a Rose, Ana Victoria, Anabell, Anónima, Aurora Auror Gracias por leer.
Si gustan dejar un comentario eso me aria feliz
